Perdón! Les juro que quería actualizar antes pero no había tenido tiempo!
Muchísimas gracias por esperarme tanto! Espero que sigan leyendo, porque aquí se escribe por diversión y para ustedes.
Mil gracias a quienes siempre comentan y a los que no!
Por otro lado, aquí se complican las cosas en la historia. Dejen sus comentarios diciendo qué les parece lo que van leer. Ayuda mucho, en serio.
-Gracias de antemano!
-Ikki debería estar aquí.- Dijo Hyioga mientras limpiaba el sudor de la frente de Shun.
-Ya lo sabemos, pero como no está aquí solo nos queda valernos sin él porque es un descuidado.- dijo Shiryu.
-Está muy frío y está sudando. No es normal.- Estaba de más decir eso, pero todos necesitábamos respuestas, y nadie las tenía.
-No quiero llevarlo a otro hospital…No sea que otro médico trabaje para el tipo rubio.- Hyioga era quizá el más molesto de todos, a lo mejor por ser el más cercano a Shun... Además de que estar molesto con Ikki era su estado natural desde que se conocieron de niños.
-Tú también eres rubio…- observó Shiryu.
-Es diferente.- Respondió Hyioga mordiendo un pedazo de MI pan.
-¡Hey!- reclamé mientras acariciaba el cabello de Shun para tranquilizarlo. Empezaba a desesperarse mientras dormía.
-Me preocupa mucho el estado de Shun, en vez de mejorar, empeora.- Nadie quería decirlo, pero era la verdad. Shiryu suspiró y apretó la mano de Shun. Se quedó así por un buen rato, mirando la inquietud del sueño de nuestro amigo en silencio.-No quiero perderlo…No quiero que después de todo lo que hemos pasado nos lo quiten así como así, solo porque "ya estaba escrito" y "era su destino". No quiero escuchar nada de eso.- Las palabras de Shiryu nos dolieron a ambos, porque sabíamos que sentíamos lo mismo. Lo peor de todo es que estaba sucediendo, no sabíamos qué hacer y las cosas solo empeoraban. Lo bueno era que el tipo rubio no había vuelto a hacer acto de presencia.
-¿Creen que la mala salud de Shun tenga algo que ver con…Aslan?- Creo que ese no era su nombre, pero ellos entendieron a qué me refería.
-Arlan.- Corrigió Shiryu con la mirada pensativa. –Puede que Seiya tenga razón y todo esto venga a ser obra de Arlan.-
Los silencios se habían vuelto habituales en la mansión, pero esos silencios de tipo pensativo, de esos en los que las ideas se cruzan y al final no llegas a nada; entonces se convierte en un silencio de decepción, luego en uno de reflexión y para terminar, en uno de impotencia y tristeza. Ese silencio no fue diferente.
-No lo sé, puede que sea cierto…Pero el tipo rubio.- Shiryu dijo "Arlan" entre dientes, pero Hyioga no lo escuchó o simplemente lo ignoró. -…dijo que quería a Shun de su lado.-
-También puede que quiera venganza por cómo lo trató…Shun no fue la persona más amable del universo.- Shiryu y Hyioga parecieron tomar en cuenta lo que dije. Nos quedamos de nuevo en silencio, analizando y llegando a nada de nuevo.
-Iré a traer más agua.- dijo Hyioga con la decepción en sus ojos.
Shun comenzó a desesperarse de nuevo, pero esta vez parecía querer despertar. Shiryu me ayudó a despertarlo dando pequeñas palmadas su mejilla con la mano medio mojada.
-Ya…calma.- Shiryu trató de tranquilizarlo, pero, a pesar de estar ya despierto, Shun seguía desesperado mientras miraba hacia todos lados y su respiración se volvía cada vez más fuerte.
-Voy…voy al baño.- Intentamos detenerlo, pero se puso en pie muy rápido y se apresuró en ir, apoyándose en las paredes, al baño de la habitación.
Shiryu y yo intercambiamos miradas preocupadas, Shun en verdad parecía muy mal.
-Las cosas solo van de mal en peor.- recalcó Shiryu, se levantó y comenzó a caminar en círculos por la habitación. Jamás lo había visto así de nervioso, siempre se mostraba tranquilo, buscando una solución a los problemas.
-No quiero perder a ninguno de ustedes…- Lo pensé en voz alta, un pensamiento que tenía cada vez que me enteraba de una nueva guerra, pero esta vez en verdad me daba miedo el nudo en el pecho que se negaba a desaparecer.
Me quedé quieto por un dolor de cabeza. No fue fuerte, pero si me causó molestia.
-Seiya…- Shiryu me llamó con un tono muy inusual, como atontado y confundido. Levanté la vista y lo vi apuntando atrás de mí. –Camina lento hacia mí…con pasos cortos y son hacer ruido.-
No tuve valor para voltearme (últimamente me había puesto muy cobarde), así que caminé lentamente mientras mi corazón golpeaba más y más fuerte mi pecho.
Shiryu seguía con la vista fija en lo que creí sería la ventana cuando me extendió la mano y me haló detrás de sí, protegiéndome de…De aquello que me resultó tan familiar, o por lo menos su presencia.
-¿Quién eres?- preguntó Shiryu con la voz temblando y los ojos a punto de soltar lágrimas. El hombre rubio frente a nosotros sonrió de lado, mostrando una mirada tierna que me hacía pensar en el por qué Shiryu estaba tan asustado.
-¡Aléjense!- se escuchó el grito de Shun, quien estaba apoyado en la puerta del baño. Se veía mejor que antes, pero aún lucía débil.
-Ten…- La voz, aunque lo que escuché no fue ni una palabra, era hermosa, muy tranquilizadora. Su voz fue interrumpida por Shun atacándolo con una desesperación que jamás había visto en él.
La mirada tierna del rubio se volvió sombría y llena de odio. Ambos se enfrascaron en una pelea en el piso. El rubio estaba peleando con odio en sus ojos, con toda la intención de ganar y lastimar a Shun; pero Shun peleaba desesperado y triste…Bueno, Shun peleaba como siempre, con el remordimiento en su mirada creciendo a cada golpe.
-Vete…Déjalo en paz.- Me preocupé, y estoy seguro de que Shiryu también lo hizo al escuchar la voz tan suave de Shun, tan débil, a punto de apagarse….Era extraño, el nudo en mi pecho había desaparecido, aunque estaba preocupado, me sentía más tranquilo que antes.
-Le haces daño…- fue la primera vez que vi los ojos del rubio, de un fuerte y precioso color carmesí; esos ojos, se llenaron de lágrimas, demostrando una profunda pena que me hicieron sentir mal.
-A…Aléjate…de él.- El pecho de Shun subía y bajaba rápido, se notaba que en sus pulmones escaseaba el aire, el ruido de su respiración era tan fuerte que en cualquier momento se quedaría sin aire.
Shiryu corrió hasta Shun cuando éste perdió el equilibrio y lo detuvo antes de que cayera al suelo.
-Shiryu…Llévate a Seiya.- el peliverde se levantó con mucha dificultad y volvió a hacerle cara al rubio.
-¿Quién es, Shun? ¿Qué hace aquí?- Shiryu no se alejó de Shun, probablemente por lo preocupado que estaba por él.
-¡Hazme caso!- la expresión de Shun cuando dijo eso fue indescifrable, estaba serio pero suplicaba con la mirada.
-Seiya, vámonos.- Shiryu me tomó de la muñeca y me haló un par de pasos, pero…No lo sé, no quería irme, quería quedarme y me quedé parado mientras la mirada de Shiryu me interrogaba.
-Shun…¿Por qué quieres que me vaya?- pregunté viendo más atentamente al rubio.
-Seiya…¡Por favor, vete! Es peligroso.- me molesté cuando me dijo eso. No me explicaba nada, por tanto, si yo quería quedarme, podía hacerlo al no saber por qué tenía que irme.
Mis pensamientos se detuvieron al escuchar los pasos fuertes y apresurados de quien creí era Hyioga. Cuando entró, echó una breve mirada y, con los ojos llenos de ira, se le tiró encima al rubio.
No sabía por qué todos le temían o parecía que lo odiaban, a mí me tranquilizaba y me hacía sentir muy bien, casi como si estuviera siendo protegido.
Era todo lo contrario a lo que sentía cuando Shun me miraba a los ojos, se sentía tan cálido y cómodo que no quería que se alejara…Quizá debería haberme preguntado por qué, a lo mejor debería haberme dado cuenta de que era extraño, pero en ese momento, no podía pensar en nada más que en él, en la sensación que me daba su presencia…En que no quería que siguieran haciéndole daño…
-¡Hyioga, detente!- Las palabras salieron de mi boca antes de pasar por mi mente. Hyioga se detuvo viéndome extrañado y molesto.
El rubio tiró a Hyioga para quitárselo de encima y mi amigo se estrelló contra la pared…Quería preocuparme por él, pero mi mente solo atinaba a alegrarme de ver que el otro chico estaba bien…
-Gracias…- cuando el rubio se volteó para agradecerme y me dedico esa hermosa mirada lo reconocí como el chico del sueño, Alone.
-Seiya…¡Por favor, hazme caso!- Shun luchaba por mantenerse en pie, estaba demasiado débil aunque intentaba disimularlo…Pero no pude preocuparme por él, es más, estaba molesto con él, tan molesto que me acerqué con el corazón latiéndome erráticamente y lo tomé del cuello de la camisa. Lo levanté del suelo y me encontré con sus ojos…Sus ojos llenos de lágrimas y miedo, tan puros y hermosos, esos ojos empezaban a cerrarse conforme mi mano se cerraba en su cuello sin yo poder detenerla.
-¡Seiya! ¡Seiya!- Shiryu me llamó primero preocupado y después molesto. Él no entendía, yo quería detenerme, yo no quería hacerle daño a Shun pero necesitaba hacerlo. Mi cuerpo sentía la necesidad de hacer lo que estaba haciendo…
-¡¿Qué crees que haces, bastardo?! ¡Suéltalo!- Hyioga gritó al tiempo que me tiraba al suelo para luego correr hacia Shun, que había caído inconsciente al suelo.
-No has cambiado nada, Tenma…- Alone se acercó a mí y tomó mi rostro entre sus suaves manos y lo acarició. –Sigues siendo demasiado impulsivo…Otra vez será, hermano.- sentí el tacto de sus manos hasta que desapareció por completo. Hasta entonces fui capaz de darme cuenta de lo que sucedía a mi alrededor.
Hyioga abrazaba a Shun y había encendido su cosmos para brindarle un poco de él. Shiryu estaba parado a un lado, paseando su mirada sobre esa escena y mi persona, viéndome triste y decepcionado.
Me acerqué con las piernas temblando y sentí un dolor enorme en todo el cuerpo al ver las marcas de mis manos en el cuello preocupantemente pálido de Shun, al ver que el pecho de Shun no se movía, al notar que el cosmos de Shun no se sentía por ningún lado, al ver que Shiryu comenzaba a desesperarse, al ver que Hyioga había comenzado a llorar, al darme cuenta de que había asesinado a mi amigo…a mi hermano…a mi compañero de batalla…a quien había arriesgado su vida por la mía…
Me caí de rodillas, rompiendo en llanto, desesperado por encontrarle sentido a lo que pasaba.
Hyioga se levantó con Shun en los brazos, con la mirada más sombría que le había visto. Caminó hasta la puerta y salió, sin decir una palabra. Shiryu salió apresurado tras él y luego yo hice lo mismo.
Hyioga había recostado a Shun en la habitación del final del pasillo y estaba cubriéndolo con mantas.
-Está vivo, Shiryu…¡Sigue vivo!- Hyioga lo dijo con la voz llorosa de alivio mientras acariciaba el rostro de Shun con su mano…
-Yo…Yo…- No sabía qué decir, no esperaba que ellos lo dejaran pasar así como así…Efectivamente, Hyioga me dedicó una mirada llena de enojo, sino es que de odio.
-Vete. No te quiero cerca de Shun.- me dijo colocándose delante de la cama defendiendo a Shun de…mí.
-Hyioga, yo no…-
-¡Lárgate! ¡Aléjate de él!- el rubio había comenzado a llorar de nuevo, esta vez de rabia contra mí.
-Seiya…es mejor que le hagas caso. No puedes culparlo por sentirse de esa manera.- Shiryu me había tomado por el brazo y me llevó fuera de la habitación.
Lo único que me consolaba era que el cosmos de Shun había vuelto a sentirse. Me estaba volviendo loco, había intentado asesinar a un hermano, otro me odiaba y el otro no podía verme los ojos sin apartar inmediatamente la mirada. Nada tenía sentido para mí, todo parecía una pesadilla y en verdad quisiera que fuera eso. Lastimosamente no lo era y estaba más que consciente de ello, era consciente de que algo extraño estaba sucediendo, de que tenía que ordenar mi mente y mis sentimientos para después tratar de resolver el rompecabezas en que se había convertido nuestra vida…
