POV TAKASHI
El vuelo fue muy satisfactorio después de que me "relajara" en el aeropuerto, aunque no me pude salvar del mega regaño de Bob, sobre que "tengo que aprender controlar mis impulsos en lugares públicos …bla, bla, bla ." En verdad que Bob cuando se enoja puede llegar a dar miedo.
Llegamos a Nagoya por la noche pues ya el sol se había escondido, así que mejor nos apresuramos a tomar un taxi. Afortunadamente tenía una reservación de hotel antes de irme de Nueva York de manera que sabía dónde dirigirme. Gracias a Dios que el hotel no se encontraba muy lejos del aeropuerto, pues en verdad estaba cansado ya que tener sexo y después viajar no era una buena idea que digamos.
Al llegar al hotel, nos atendió una chica en la recepción, nos entregó nuestras respectivas llaves y cada uno nos dirigimos a nuestras recamaras. Al llegar a mi cuarto pude ver que el lugar no era tan malo como lo que me imaginaba, tenía un ventanal muy grande donde se podía ver casi toda Nagoya iluminada por las luces, un baño sorprendentemente grande y vi lo más hermoso que he visto en toda el día "¡ la cama!". Me lance sin previo aviso sobre ese enorme colchón. En verdad era cómoda que si no fuera porque alguien entró me hubiera quedado dormido.
—Veo que ya te acomodaste — era Bob y su maldita costumbre de entrar antes de tocar.
– ¡En serio! nadie te enseño a tocar antes entrar — le reclamé, me levante con mala gana de mi comodísima cama continuando: — Que pasaría si hubiera estado desnudo — me acerqué un poco más a Bob y se me vino una gran idea. — ¡oh¡ ¡Ya se! Querías verme desnudo. — dije con mi voz seductora.
– ¡¿ Que mierdas hablas?! — se exaltó a lo que yo aproveche para acercarme más a él.
— Vamos Bob sé que me quieres. —le susurre en su oído.
— ¡Takashi! ¿¡Que tan fuerte quieres el golpe en tus pelotas ¡?— Me empujo, en verdad Parecía un demonio cuando se enojaba, por lo que respondí:
— Sólo bromeaba, Bob no te sulfures — alce mis manos como si la policía se tratase.
— Escúchame, ¡ aunque fueras el último hombre en la tierra no estaría contigo! Y si vuelves a portarte de casanova conmigo ¡te castro!—grito.
En verdad a veces me da miedo, claro no lo demuestro pero si me da miedo
— ya cálmate Bob te van a salir arrugas y después nadie te va querer — le sugerí.
— Ahhh en verdad no se ¿Quién se puede enamorar de ti? — dijo un poco frustrado.
¿ Quién se puede enamorar de mí? Esa pregunta se clavaba en mi cabeza, si hubo una persona, bueno mejor dicho yo me enamore de esa persona.
— ¿Bob has oído esa frase que dice: " el tigre no nace con garras "? Pues yo no siempre fui así, es más fui todo lo contrario. — le explique.
— ¿Qué? Tú enamorado de una persona que no seas tu mismo. —
— Si exactamente, quien crees que le enseñó a Tetsuhiro cómo conquistar y ser un casanova — pude ver la sorpresa en los ojos de Bob.
— No me Digas que tu … pero … si tú eres más frío y calculador que nadie que conozca — Eso si me había dolido, bien dicen para que quiero enemigos si ya tengo amigos.
— Pues gracias por los halagos, pero no, no siempre fui así. Me enamoré de un chico hace mucho tiempo. Me enamoró su sencillez, sus ocurrencias, sus sonrisas, su mirada y antes que lo preguntes no, no me acosté con él. Nuestro amor era puro como de dos adolescentes. Porque para mí no era una simple conquista, era mucho más, lo respete, lo valore, lo cuide. Le escribía cartas de amor como un loco enamorado. — Una pequeña sonrisa se escapó de mis labios al recordarlo — No sé si reírme de lo estúpido que fui o alegrarme por librarme de él … pocos días antes de mi partida me dejo. Dijo que nunca me amo que siempre fue un engaño una farsa, que ya estaba cansado de mí. —
Explique aguantando las ganas de llorar, pues ya no era la misma persona de antes, hace mucho tiempo aprendí a controlar mis emociones, entonces seguí: — Yo no me di por vencido, sabía que mentía, que todo lo que había dicho solo eran mentiras pero … Después lo vi en los brazos de otra persona, comprendí que por qué estar solo con una persona cuando puedo estar con quien se me dé la gana. — girándome, mostrando una sonrisa de seguridad.
— ¿Por qué nunca me lo has dicho? —me pregunto Bob una cara de ¿pena? ¿Compasión? No sabría cómo decirlo
— Pues mi querido Bob, contar como me pusieron el cuerno no es uno de mis temas favoritos de conversación. — sonreí un poco sarcástico, ya que hace tiempo esa era mi arma para salir de los momentos incomodos.
— ¿Aun lo amas? — esa pregunta me pegó como balde de agua fría sobre mí, borrando por completo mi sonrisa
— Es mejor ya irnos a dormir ya es muy tarde, ¿no crees? —dije enserio, puesto que en verdad ya estaba cansado.
— Si es verdad, ya es muy tarde, yo también estoy cansado — dijo para después dirigirse a la puerta en la cual articuló una última frase: — Lo siento.
— No quería que esos viejos recuerdos me torturaran toda la noche, si no estuviera tan cansado los evitaría con mis "juegos" nocturnos. Mejor decidí darme un baño antes de meterme en la cama ya que apestaba sudor por la actividad que hice en la mañana. Después de salir de la ducha, tome mi celular que estaba en la cama y marque el número que hace tiempo no marcaba:
— Bueno … ¿quién es?
— No me digas que no te acuerdas de mí ojitos.
—… ¡TAKASHI!I ¿Eres tu Takashi Tanaka?
— ¿A quién otro Takashi Tanaka conoces? Claro que soy yo.
— No puedo creerlo ¿Cómo estás? Hace tiempo que no hablamos que gusto escucharte.
— Bien ya sabes disfrutando la vida de niño rico y tu ¿Cómo has estado? Escuche que te enamoraste y por eso dejaste tus "juegos" y ahora te llaman Ángel-kun. Y yo que pensaba que eras más inteligente que yo. — dije sarcástico, ya que caer en la misma piedra dos veces era bastante.
— Sí, tengo que contarte que me enamorado de mi sempai. Y sé lo que estás pensando, pero no, él no es como Masaki … ni tampoco es… cómo decirlo —
—No me digas que tu sempai no es gay o peor homofóbico. — Lo dije riendo un poco, aunque su silencio fue suficiente para comprender que la broma fue para mí mismo. Por lo que dije: — Oh …por …Dios, enserio Tetsuhiro con un homofóbico no te creí tan masoquista.
— No te rías, sempai tuvo sus motivos de odiar a los homosexuales, pero conmigo es diferente. Sé que piensas qué soy un idiota pero lo amo y se lo recuerdo a diario cuando lo llamo. Aunque a veces pienso que nunca voy a ser correspondido, pero simplemente no puedo dejarlo de amar. Sé que me entiendes y te juro que lo cuido bien. Tú mismo me dijiste hace mucho tiempo que nunca me diera por vencido en el amor ¿recuerdas?
"Desde cuando maduraste tanto Morinaga, puedo oír tu voz más segura que antes". Pensé, pues esta faceta de Tetsuhiro pocas veces la he visto, ¿dónde quedo aquel chico miedoso que conozco que se esconde de los problemas? Se ve que ese tal sempai hace maravillas.
— Hasta hora nunca he conocido a una persona más masoquista que tu Morinaga, lo sabes verdad, pero estoy feliz por ti amigo. ¿Cómo es mi futuro cuñado gruñón?
— Sempai es hermoso, inteligente, distinto de otras personas él … él es inigualable hasta el olor de su cabello, me fue casi imposible no enamorarme. Con sus ojos color miel, su genio tan bipolar, esos labios que me muero de ganas de besarlos y esa cintura ¡por Dios parecen hechas por los dioses! Y…y …—
— ¡Para! Morinaga que si sigues así vas a despertar al mini Tetsuhiro. Si no supiera que estás hablando de una persona, pensaría que es un ángel con mal humor. Sé nota que me he perdido muchas cosas de tu vida.— dije un poco nostálgico ya que después que me aleje de Japón, me separe de todos hasta de mi mejor amigo, por lo que decidí preguntar: — ¿Qué tal si nos vemos mañana?
—Takashi ¡Estás en Japón! ¿Cuándo llegaste? Qué mala suerte, yo ahora me encuetro en Tokio, en un seminario por la universidad.
— Veo que me persigue la mala suerte, bueno pero cuando regreses quiero todo tu historial de estos últimos años. Y también mi revancha.
—¡Enserio! Takashi eso fue hace años en la escuela y yo gane justamente, veo que sigues siendo mal perdedor. También quiero saber cómo vive el niño playboy de papá.
— ¿Envidia? Mi pequeño Tetsuhiro.
—No para nada, perdón me tengo que ir te llamo mañana — Escuché algunas voces ajenas que parecían llamarlo.
— Si no te preocupes comprendo, adiós ojitos.
— Sabes que odio ese apodo.
— ¡Sí! Por eso te llamo así.
— Nos vemos caramelito de la abuela.
Luego de eso colgué maldiciendo su buena memoria de aquél viejo apodo. Veo que sigue siendo el Morinaga que conozco. Después finalmente me recosté, pero me quedé unos minutos mirando el techo de mi habitación, pareciera como si mi mente no quisiera dormir. Veo que me he perdido muchas cosas desde mi partida, alguna vez llegue a pensar que Tetsuhiro pudiera hacer una tontería, ya que Morinaga es una persona muy fuerte físicamente, sin embargo espiritualmente es como un cachorrito que busca abrigo, tan indefenso, tan gentil, tan bondadoso, tan buena persona que algunos le ven la cara y se aprovechan de él. Mentiré si no digiera que alguna vez he sentido envidia de Morinaga mucho más ahora que encontró el amor, bueno si a eso se le puede llamar amor. Me sorprendió esa altitud de mi querido amigo al hablar de su amado sempai, ya que hace tiempo que no lo escucho tan ilusionado, pero solo espero que sea feliz pues se lo merece. Sin darme cuenta fui cerrando poco a poco los ojos para después caer en los brazos de Morfeo.
POV MORINAGA
Después del largo viaje, por fin llegamos a Tokio. Al bajar del tren fui a recoger mi equipaje y después a reunirme con los demás chicos. Los profesores que estaban a cargo nos explicaron sobre los temas que iban a tratar en el seminario y los horarios, ya que entre congreso y practica se nos podía llevar un día entero. De igual forma mencionaron que tendríamos que compartir habitaciones. Estaba un poco nervioso para ser sincero porque prácticamente no conocía a nadie, bueno los había visto antes en otros laboratorios de la universidad pero nunca llegue a entablar una conversación normal con algunos de ellos. Después que nos explicaran todo sobre el seminario nos dirigimos al hotel, al llegar pude ver que no estaba nada mal, hasta me sorprendido lo lindo que era. Nos dijeron que tendríamos que esperar un poco en la recesión. Así que me alejé un momento y me dirigí a una ventana observando un poco más de la hermosa vista que proponía Tokio, en la que se podía sentir el viento helado del comienzo del invierno. Todo muy agradable, pude ver un árbol de sakura en el jardín del hotel completamente desnudo esperando con anheló la llegada de la primera, me gustaría venir con sempai alguna vez en primavera cuando las los árboles florezcan, agarrados de las manos en el parque como una pareja, sería muy romántico.
El sonido de mi celular me despertó de mis pensamientos, tome mi celular del bolsillo, al abrirlo pude ver que la pantalla decía número no registrado por lo cual me pareció extraño.
— Bueno … ¿Quién es?— dije con de desconfianza
— No me digas que no te acuerdas de mí ojitos. — ¿ojitos?... Esperen un minuto esa voz la conozco es..
—¡TAKASHI! ¿Eres tu Takashi Tanaka? — grite emocionado ya que hace mucho tiempo que no hablamos desde que decidió ir a los Estados Unidos y yo a Nagoya. Aun me siento culpable por dejarlo ir solo al extranjero pero no pude. No me sorprendió que supiera que me había enamorado y que me llamaban Angel- kun ya que Hiroto a veces podía llegar hacer un poco "comunicativo " con los clientes del bar, y Takashi no desaprovecho la noticias para burlarse de mi como cuando éramos niños. Se que piensa que soy un idiota por enamorarme de nuevo porque él supo cómo me afecto lo de Masaki pero en verdad no pude evitar enamorarme de mi sempai. No me molesta cuando se burla de mi diciéndome que soy masoquista, porque por Souichi aguantaría todos sus golpes llenos de amor y también me divertí cuando imagine la reacción de Takashi al decirle que sempai era homofóbico. Me sonrojé mucho cuando Takashi se refirió a sempai con la palabra cuñado por un momento pude verme a mí y a sempai como una pareja de casados, ese sería el día más feliz de mi vida.
No encontraba palabras para describir cuán especial es sempai para mí, ya que a mis ojos sempai es el ser más perfecto que haya conocido, es como un ángel que me cuida y protege.
—Takashi estas en Japón ¿Cuándo llegaste? Que mal suerte, puesto que yo ahora me encuentro en un seminario en Tokio por la universidad. — dije decepcionado.
— Veo que me persigue la mala suerte pero cuando regrese quiero todo tu historia de los últimos años y también mi revancha.
No podía creer que aún siguiera con la historia de la revancha, eso fue hace años en el preparatoria. Aun acuerdo cuando me molestaba para que le diera su meritada revancha. Era solo un partido de básquet amigable.
— Veo que sigues siendo un mal perdedor, yo también quiero saber cómo vive el niño playboy de papá. — me reí ya Que a veces Takashi podía ser muy infantil en ocasiones.
— ¿Envidia? mi pequeño Tetsuhiro. —
— No para nada. — pude oír la voz del profesor llamándome ya que por lo visto tienen mi habitación desocupada. En verdad maldecía ya que tenía curiosidad de cómo vivió Takashi todos estos años. Entonces dije con decepción: — Perdón me tengo que ir, te llamo mañana.
—No te preocupes te comprendo, adiós ojitos.
— Nunca me ha gustado ese apodo ya que cuando éramos adolescentes Takashi siempre decía que hacía trampa ya que yo podía enamorar más rápido a alguien por mis ojos color esmeralda y que por eso tenía más pretendientes y siempre me tachaba de tramposo. Cómo venganza pensé en el apodo que más le irritaba de pequeño.
— Nos vemos "caramelito de la abuela". — colgué riendo ya que siempre supe que ese apodo le molestaba desde pequeño, puesto que Takashi siempre se asustaba cuando su abuela lo venía a visitar. Solía decir que su abuelita parecía una " pasa con patas" pero para mí su abuelita era muy gentil y cariñosa, a razón de que nos preparaba galletas cuando estaba de visita.
Otro grito del profesor me saco de mis recuerdos, por lo que me dirigí hacía la recepción del hotel para tomar mis llaves y subir a la habitación. Quería descansar un poco para tener energía por la mañana ya que por lo visto mañana estaremos muy ocupados con los congresos. Al entrar lo primero que pude ver fue la figura de un chico delgado con cabellera castaña que estaba desempacando sus cosas, creó que lo asuste con mi entrada por el sobresalto que tuvo cuando ingresé.
— Hola, me presento. Soy Morinaga Tetsuhiro, laboratorio dos, mucho gusto —estiré mi mano.
— Mucho gusto, Matsumoto Kanishi laboratorio cuatro. Un placer pero me pude decir Kanishi, como guste. — Sujetó mi mamo un poco nervioso, pude notar que se parecía mucho al hermano de sempai, con bajá estatura, cabello y ojos marrones, además de un cuerpo muy delgado.
Me sorprendió que quisiera que lo llame por su nombre. Con sumos nervios se giró y retiró las cosas de la cama en la que las estaba colocando y nuevamente dijo:
— oh perdón, puedes elegir la cama que más te agrade.
—No, está bien, no te preocupes es justo tu llegaste primero.
— Gracias. Si quieres puedes tomar el baño tu primero. — Me pregunto un poco nervioso con las mejillas algo sonrojadas.
— No, no te preocupes ve tu primero si deseas, yo tengo que enviar un email a alguien importante
— Hai —dijo para después retirarse al baño con sus pertenencias, me giré para alzar mi maleta a la cama sacando de ella mi computadora. Quería poder disculparme con sempai por provocarle tantos problemas. Ahora que lo recuerdo si yo no estoy como ayudante para sempai por tres semanas, eso quiere decir que el profesor mandará a extraños a que le ayuden a sempai ¡ SOY UN IDIOTA! Y si alguien intenta abusar de él o si alguien lo droga y lo viola o peor sempai mata a los nuevos ayudantes ¡AHH! Soy un grandísimo idiota, eso me pasa por tomar las cosas a la ligera, ahora seré el culpable de un asesinado ¡no! Tranquilo, sempai sabe manejar bien las cosas, estoy seguro que sabrá arreglárselas solo. Yo confío en él, aunque le escribí un email a sempai informándole sobre el viaje y algunas cosas del congreso que sé que le resultaran muy interesantes. Por ultimo exprese cuanto me hacía falta y que lo amaba con todo mi corazón.
Tanto estaba metido en mis asuntos que no me di cuenta que estaba siendo observado por Kanishi que estaba apoyado en la puerta del baño, el cual me dijo cuando lo miré:
— Veo que la persona que recibirá ese email es muy importante para ti — acercándose a mi, kanishi llevaba un camisón largo color blanco con unos pantalones cortos que le llegaban a las rodillas del mismo color que le quedaba grande para su delgado cuerpo " se ve adorable " pensé
— Si en verdad lo es, es la persona más importante en mi vida — dije con una pequeña sonrisa al recordar a mi sempai
— Se ve que estas muy enamorado de esa persona, lo sé por el brillo en tus ojos al recordarla — mostrando una sonrisa sincera
— No sabía que se notaba en mis ojos pero si estoy muy enamorado él.. — miér.. Se me escapo ¡genial Morinaga, yo mi gran boca! A veces sempai tiene razón, soy un idiota
— ¿Él? Así que eres homosexual, no te preocupes yo también soy gay — dijo para después posar su mano encima de la mía, dejándome ver un precioso anillo matrimonial color plata
— ¡ Kanishi tu estas casado! Me tomáste de sorpresa, ¡felicidades! — mostrando una sonrisa sincera, creó que dije algo malo ya que al acabar la frase quito bruscamente la mano — ¿Dije algo malo? — pregunté un poco confundido por su acción tan repentina
— No, para nada creo que solo estoy cansado por el viaje … si eso por el viaje. Es mejor que me valla a descansar. Buenas noches. — respondió nervioso, pude ver que sus ojos se tornaban cristalinos para después dirigirse a su cama.
— bu.. buenas noches. — dije algo aturdido por lo sucedido.
Después de colocar mis cosas en su puesto, tome mi pijama y me dirigí a tomar un baño, pude sentir como el agua caliente relajaba mis músculos tensos por este día tan cansado y lleno de sorpresas, aunque todavía no podía procesar por qué el cambiamiento tan brusco de Kanishi tras felicitarlo de su matrimonio, no comprendo su reacción, si yo estaría casado con Souichi lo gritaría tan fuerte para que el mundo entero sepa que él es mío. Ir a nuestra luna de miel, a un lugar lindo aunque dudo que deje salir a sempai de la habitación. ¡Hah! Cálmate Tetsuhiro, no estás solo en la habitación, mejor repasa el numero pi ¡no puedo ¡! Solo de pensar que sempai fuera mi esposo algo como " Bienvenidos a la familia Morinaga Tatsumi, les presento a mi esposo Souichi Morinaga" Me muero, eso sería lo más hermoso en el mundo. Aunque no estoy muy convencido que sempai quiera cambiarse el apellido pero no importa, no cuesta nada soñar, me pregunto si sempai me extrañara tanto como yo lo extraño … ¿sempai me extrañas?
Después de que casi salgo quemado por estar mucho tiempo en el agua caliente me dirigí hacia mi cama, pero antes de acostarme pude ver que Kanishi estaba completamente dormido en posición fetal, así que me acomodé en la cama y me dormí pensando en una vida donde Souichi fuera mi esposo …
POV SOUICHI
Con pesadez me levante temprano como de costumbre para la universidad, no podía creer que tan rápido había pasado el fin de semana. Estire mi brazo para alcanzar mis lentes de la pequeña cómoda que se encontraba a lado de la cama. Me levante con pereza para salir de mi habitación. El ambiente en el departamento no era el mismo, no se sentía ese pequeño rumor que hace Morinaga al hacer el desayuno, la sala no olía a ese delicioso aroma a café recién preparado, ni ese alegre saludo de " Buenos días sempai", que aunque nunca lo admita me alegra el día. Grité frustrado preguntándome desde cuando me hice tan dependiente de ese estúpido de Morinaga, fue entonces que me apresure a vestirme, no quería amargarme el día más de lo que ya estaba. Tome mi mochila y salí del apartamento lo más rápido que pude, ya después desayunaré algo en el camino. Tome el tren para llegar lo más rápido posible a la universidad puesto que quería que mi mente se distrajera y dejara de pensar en ese idiota. Me pare un rato en el bar que se encontraba no muy lejos de la universidad.
Después de acabar mi desayuno que consistía en una taza de café negro y unas galletas, me dispuse a entrar a la universidad. Llegando al laboratorio dejé mi maleta en la mesa y me coloqué la bata para comenzar con los experimentos que tenía que entregar para el otro fin de semana.
Con el motivo de remplazar a ese idiota de Morinaga que está en el seminario tendré que elegir algunos inútiles como ayudantes, que no harán más que atrasarme más de lo que ya estoy. En buena hora a ese imbécil le dio la brillante idea de irse "Me las va a pagar cuando regrese ese estúpido pervertido" pensé con frustración.
En el laboratorio a pesar del trabajo todo se sentía igual que en el apartamento, el silencio era sepulcral y eso me irritaba, tal vez ese idiota de Morinaga me contagió su estupidez. Siempre invadiendo mi espacio personal con sus estupideces de " un solo beso sempai y nada más" Me cree estúpido, si por el fuera lo haría hasta en la mesa del laboratorio
— Ese animal. — Dije en voz alta.
No quiero ni imaginarme las perversiones que me hará cuando regrese y ahora más que ya lo hacemos tan seguido. Seguro que se me hecha encima al llegar en el departamento. Ese pervertido y su falta de auto control siempre tan desesperado que algunas veces llega a ser brusco
— Ese idiota— Nuevamente inquirí entre murmullos.
Quien lo vea pensará que es un angelito, pero yo no lo veo angelical cuando me hace "eso" el muy baka, siempre haciéndose la víctima de todo y chantajeándome como se le da la gana "ese es un verdadero egoísta ". Siempre guardándose las cosas para sí mismo mostrando esa sonrisa que tanto odio. Todo el tiempo pensando sólo en el bienestar de otros, olvidándose el suyo propio. Es tan amable, tan gentil, tan… estúpido.
Ese tonto ni si quiera se aprecia, ya que venirse a enamorar de mí: "Del terror de la universidad, el tirano del laboratorio de ciencias". ¡Debe ser un completo idiota!
Después de un rato decidí dejar de pensar estupideces y ponerme a trabajar pero me fue casi imposible , a causa de que siempre recordaba la molesta voz de Morinaga que interrumpía mi trabajo. Razón por la que mejor decidí irme temprano este día, no sabía porque me afectaba tanto el asunto de que Morinaga no este, no era la primera vez que no estaba conmigo y a las diferentes ocasiones, ahora sé dónde se encuentra.
Un ruido proveniente de mi estómago me saco de mis pensamientos, puesto que por pensar tanto ese imbécil me olvide de almorzar. Y mi cuerpo exigió alimento, por lo que me dirigí al restaurante familiar donde vamos siempre cuando Morinaga está muy cansado para cocinar. Normalmente hubiera pedido la comida para llevar pero mejor decidí quedarme ya que no quería estar solo en el departamento, es deprimente. Después de terminar mi cena pagué y me dirigí hacia el departamento. Al llegar pude percibir el silencio tan vacío que invadía todo el departamento, me saque los zapatos y me dirigí hacia mi habitación, cuando estaba a punto de llegar, pude ver la puerta abierta de la habitación de Morinaga, y sin pensarlo entré en su cuarto.
Todo estaba ordenado, muy al contrario de mí espacio. Me acerque a su cama perfectamente tendida sin ninguna arruga, siendo sincero Morinaga a veces puede llegar hacer un loco de la limpieza. Me tome mi tiempo en observar cada espacio de la habitación de él, ya que esta es la primera vez que entro a su cuarto sin tenerlo ahí. Nunca he estado en el cuarto de Morinaga, sólo cuando hacemos "eso", por lo que me acerque a su cama observando y recordando que nosotros hemos hecho muchas veces en esta cama tantas cosas sucias. Sin pensarlo mi mente atrajo cada recuerdo de nuestros encuentros, a cada recuerdo que llegaba sentía como mis mejillas ardían cada vez más. Salí rápidamente de la habitación de Morinaga
— ¡En que me convertiste Morinaga! — grite.
Aun podía sentir mis mejillas arder por esos recuerdo tan enfermizos " este no soy yo, este no soy yo,¡ maldita sea no soy un homo!"
Me apresure a ir a mi habitación para tomar mis cosas y un abrigo para la noche. No quería estar ni un minuto más en el apartamento con esos pensamiento tan impuros. Al salir pude sentir el frio de la noche por la llegada del invierno, quería ir a beber para olvidar de ese idiota de Morinaga por una vez por todas. Sin notarlo deje que mis pensamientos me dirigirán a un bar no muy lejos de la estación. Al entrar pude notar que no era tan mal como lo esperaba, aunque era mucho mejor el bar familiar donde iba con Morinaga. Al observar el bar me quede paralizado cuando pude visualizar una cabellera azul muy familiar en la barra " ese no es Morinaga " pensé para después acercarme más al chico que se parecía mucho a él.
Cuando volteó extrañado de mi conducta pude ver que era casi idéntico a Morinaga, sólo que sus ojos no eran color esmeraldas sino azules como su cabello, sin ese brillo que tanto lo caracteriza. — maldije a mi mente por jugarme una mala jugada dándome pequeños golpes a la cabeza. Por lo cual me gané una mirada extraña de ese falso Morinaga.
— ¡Que vez idiota! — respondí molesto, recibiendo como respuesta una mirada temerosa "eso es lo que pensé". Me dije a mi mismo con una sonrisa de superioridad.
— Me dirigí a una mesa que se encontraba al fondo del local, ya que a un extremo se hallaba un pequeño grupo de cinco chicos, tres chicos y dos chicas que no hacían más que reír por los chistes que hacía el más alto de ellos. De seguro están celebrando que ya pueden entrar a los barres con permiso, esos mocosos de hoy de ponerse a estudiar para la universidad están aquí haciendo el ridículo. Yo a su edad a esta hora estaba estudiando para mi examen de admisión.
Lo que más me llamo la atención fue que el más bajo de ellos estaba un poco aturdido como si en cualquier momento se podría desmayar. Ni tomar saben estos mocosos, para que yo estuviera en ese estado necesitaría como más de cinco vasos. Al voltear pude ver que el tipo de antes todavía me mirada "¿Que tengo monos en la cara o que? ". Pensé decirle para después enviarle una mirada asesina a ese imbécil.
— Buenas noches. — dijo el mesero que dejaba un vaso de cerveza encima de la mesa.
— Espere, yo no ordené esto. — Esto era lo único que me faltaba un mesero incompetente que equivoca la orden.
—Ha …no señor esto es mm una cortesía de la casa. — expresó nervioso.
—mmm … está bien. — acepte un poco indeciso, pues a caballo regalado no se le ven los dientes ¿no?.
— Con su permiso. — dijo para después marcharse a la barra, pude ver que el idiota de antes ya no me miraba. Así que comencé a tomar mi bebida.
Esto era lo que necesitaba y sin darme cuenta me terminé aquella bebida de un solo sorbo. Pude ver que efectivamente el chico del grupo de al lado se encontraba profundamente dormido sobre la mesa. No podía creer lo irresponsables que podían llegar ser algunos jóvenes. Sentí como mi cabeza comenzaba a dar vueltas, no creo que fuera buena idea tomarme todo de un solo tajo. Retiraré mis lentes. No sabía por qué mi cuerpo se sentía tan pesado de improviso, entonces lleve una de mis manos a mi frente para verificar si tenía fiebre. Al tocarme percibí que mi temperatura parece la normal, razón por la que me coloque nuevamente mis lentes. Cada vez sentí como se me hacía más difícil mantener mis ojos abiertos. Así que me levante con cuidado y me dirigí hacía la salida. Mi cuerpo se sintió cada vez más pesado a cada paso que daba, así que decidí dejar atrás mi odio con los taxis y tomar uno, cuando sentí como mi cuerpo era jalado hacía un callejón.
—¡Pero qué demonios!— dije alterado cuando mi cuerpo fue acorralado en la pared de ese sucio callejón.
— Veo que hoy es mi día de suerte —dijo un hombre más alto que mi con una voz rasposa …¿Esperen esa voz la conozco? Es …es.
— ¿¡Profesor Miyoshi!? — sorprendido, pensé que nunca más vería otra vez su horrible cara
— Veo que aún me recuerdas Tatsumi -kun, porque yo a ti si, y no sabes cuantas veces he deseado terminar lo que empezamos hace años en el laboratorio. — dijo posando sus manos en mi cintura
—¡ Aléjate de mí bastardo! ¡No me toques! — empujándolo un poco lejos de mí.
— Vamos Tatsumi-kun, yo sé que tú también quieres — posándose peligrosamente en mi cuello
—¡ Bastardo! No te me acerques. — Empujé con todas mis fuerzas.
— Veo que la droga aun no hace efecto del todo. — sonriendo, dijo ¿droga?
— ¿Qué me diste imbécil? — un poco agitado, por el esfuerzo al alegarlo
— Nada especial mi querido Tatsumi-kun, solo HGB aunque a mí me gusta llamarlo "la droga del amor", aunque tengo que felicitarte que aún sigas de pie después de la cantidad que te di, — ahora que lo notaba mi cuerpo se sentía tan cansado y caliente — cuanto tiempo he esperado para tenerte así, tan débil, tan indefenso para mí.
— ¿A quién le dices débil, maldito? — lance mi mano para darle un puño, que rápidamente fue detenido por ese bastardo
— No sabes cuánto me excita ese carácter rebelde tuyo Tatsumi-kun, hace que esto sea más emocionante … pero ahora que lo noto ¿Dónde está ese perro fiel de tu kohai, no me digas que se cansó de tu carácter de mierda? Aunque es mejor así, ya que no habrán más interrupciones
— ¡ A ti que te importa imbécil! ... Bastardo infe… — no pude terminar mi frase ya que mis labios fueron bruscamente sellados por los labios asquerosos del gusano, era un beso salvaje que lastimaba mis labios, sentí ganas de vomitar en ese mismo instante. Intentaba alejarlo pero mis esfuerzos eran inútiles. Sentí como poco a poco perdí mis fuerzas. Lo mordí para que se alejará de mí y funciono ya que vi como una línea de sangre se dibuja en sus labios.
— ¡Ya me canse! Adiós gentileza, quería ser amable contigo pero no me dejaste otra alternativa que la fuerza bruta. — dijo acercándose a mí y empujándome al suelo.
Vocifere un quejido de dolor ya que había caído de espaldas.
— Hoy te haré mío, quieras o no. — montándose sobre mí.
— Bájate… maldito, primero muerto antes que me pongas un dedo encima. — Golpeándolo con mis manos para alejarlo pero como las otras veces mis intentos eran inútiles ya que con una de sus manos tomó las mías haciendo imposible defenderme.
— ¡ no me toques! … detentmmm… hijo de… — con su otra mano tapo mi boca para que no gritara.
Percibí como con su boca atacaba mi cuello lastimando mi piel, como rasgó mi camisa empezando a tocar mi pecho con sus manos ásperas. Me sentí casi igual como cuando tomé aquella droga pero el problema es que estaba siendo tocado por el bastardo del profesor.
— vamos Tatsumi-kun no llores, te aseguro que te gustara. — ¿llorar? Sin darme cuenta pequeñas lágrimas de desesperación bajaban por mis mejillas, haciéndome sentir más humillado de lo que estaba
— parmm …dejamm. Por.. Fammm — mi miedo aumento cuando bajo mis pantalones y ropa interior
— Que hermoso eres Tatsumi-kun no sabes cuánto me muero de ganas por entrar y ser el primero en ese lugar. — dijo para después acomodarse entre mis piernas. Mi cuerpo dejó de responder, las fuerzas se me fueron totalmente. ¿Morinaga dónde estás? Ya es hora de que aparezcas con una silla para salvarme. No quiero que me toque.
Mis lágrimas aumentaron cuando pude ver como bajaba su bragueta y de ella sacaba su asqueroso pene semi erecto. Alzando mis piernas tanteando mi entrada
— morí.. — fue lo único que pude decir antes de cerrar mis ojos a lo que se venía.
— Te sentirás mejor en un segundo… — escuché lleno de impotencia.
De un abrir y cerrar de ojos pude ver como el bastardo del profesor se encontraba en la otra esquina del callejón, con un hijo de sangre en la mejilla.
— A… Ayúdenme. — Dije con dificultad.
— ¡Cómo te atreves a tocarlo! ¡Te mataré! Maldito degenerado. — esa voz ¿era Morinaga? Porque tiene una voz diferente pensé. Me sentí tan aturdido por lo sucedido que no podía ver bien la sombra de Morinaga enfrente del profesor, mis ojos poco a poco se iban cerrando hasta que escuche otra vez la voz de Morinaga junto a mí.
— oye ¿estás bien? — pude sentir como algo caliente cubría mi desnuda piel, del frío de la noche. Aún tenía los ojos cerrados, mi cuerpo solo quería descansar. Escuché como alguien corrió fuera del callejón. Seguramente ese maldito escapo de nuevo.
— ¡ No te dejare escapar! ¡Infeliz! Esto no se queda así. — grito una voz cerca de mí. Luego continuó diciéndome: — Tranquilo, no te haré daño, te llevare conmigo. — pude sentir como mi cuerpo era elevado del frio suelo y cargado en los brazos de Morinaga.
Con todas mis fuerza abrí mis ojos para toparme con esa inconfundible cabellera negra azulada
— morí… — susurre. Aunque me cueste admitirlo me sentía protegido a manos de Morinaga, así que poco a poco cerré mis ojos hasta casi quedarme dormido.
— Espera un poco más, ya mismo llegamos. — alcance a escuchar.
Unos minutos después pude sentir como mi cuerpo era depositado con delicadeza en una cama. En un movimiento repentino lo acerque a mí y lo besé como esa vez cuando lo salve del incendio.
— Mori … no te vayas. — fue lo único que dije para después caer en los brazos de Morfeo.
Sólo pude preguntarme "¿por qué sus labios saben diferentes, a la última vez?"
.
POV DE TAKASHI
Me encontraba en el cuarto del hotel arreglándome para salir, ya que desde que vine a Nagoya no he podido seguir con mis "jueguitos" pues los únicos que conocía aquí en Japón eran Tetsuhiro y Bob, muy contrario a New York en donde sólo tenía que hacer unas cuantas llamadas y ya tenía hecha la noche. Me estaba arreglando la camisa frente al espejo cuando escuché la puerta de mi habitación abrirse, ni siquiera me voltee a ver quién era pues estaba cien por ciento seguro que era Bob.
— Sabes Bob, no me molestaría para nada si alguna vez tocarás la puerta antes de entrar — le reclamé
— Cállate idiota solo vengo por unos papeles del trabajo. — vi como se dirigía a la mesa que estaba a la esquina para después sacar de unos de los cajones una carpeta amarilla.
— ¿Trabajar? Pensé que estábamos de vacaciones.
— Bromista tengo que recordarte que estas no son vacaciones, yo estoy por trabajo y tú tienes que entrar a la universidad ¿ recuerdas? — Dijo, acercándose a mi, viéndome de pies a cabeza — ¿A dónde vas?—
— Pues tu sabes Bob que soy un espíritu libre y que nece…— no pude acabar mi escusa ya que fui interrumpido por Bob
— Vas de casería ¿verdad? — en ocasiones agradecía lo directo que es Bob ya que con él no servía dar explicaciones.
— Si exactamente, Aunque … Me puedo quedar aquí si me acompañas esta noche ¿Que dices Bob?
— Que te lleves un abrigo, ya que cada vez está bajando la temperatura. Lo olvidaba, usa condón …y no hagas mucho ruido que hoy quiero dormir. — dijo para después desaparecer, dejando la puerta abierta
— ¡Por lo menos cierra la puerta! — grite
— Vete al diablo — una sonrisa escapó de mis labios por la respuesta recibida.
— Me apresure a tomar mis cosas para rápidamente salir del hotel, pude verificar lo que dijo Bob, en verdad hacía mucho frio esa noche. Caminé a un bar no muy lejos de la estación, mi primera opción era ir a un bar gay para facilitarme el trabajo de encontrar una buena compañía para esta noche, lo malo era que no conocía ninguna cerca así que me decidí por el más cercano. Al llegar pude ver que el local no estaba tan mal de lo que me esperaba, claro no se podía comparar con los bares de Nueva York, pero era decente. Me dirigí a la barra para tener mejor visión del local y poder encontrar alguien para esta noche.
— Que te sirvo guapo — dijo un camarero que se encontraba en la barra.
— Un Martini en las rocas y tu numero hermosura. — en un tono seductor
— Enseguida.
— Me tome mi tiempo para observar todo el local, en verdad no era tan malo. Pude ver como un grupo de chicos y un adulto se divertían en una mesa al otro extremo del bar. Creo que estaban celebrando su ingreso en la universidad ya que se veían de no más de dieciocho años.
Un pequeño recuerdo llego a mi mente, en donde mi primera borrachera fue con Tetsuhiro cuando teníamos diecisiete años, recuerdo que a esa edad el trago sabia tan amargo. Todavía recuerdo la cara de asco que puso Tetsuhiro con el primer trago y el tremendo castigo que nos tocó, el cual fueron cinco meses de trabajo doméstico que siendo sincero, los hizo casi todos Tetsuhiro. Pero valió la pena ya que esa tarde nos divertimos mucho. La voz de camarero me saco de mis recuerdos...
— Aquí tienes muñeco. — dejando mi bebida en la barra.
— Gracias hermosura. —dije para después ver como se retiraba sin antes giñarme el ojo. El mesero no estaba tan mal, un poco planito para mi gusto.
Posé mi mirada a la bebida, tome el pequeño papel que lo acompañaba y lo guarde en mi abrigo. Revise el estado de mi bebida ya que al estar en el extranjero me había hecho muy precavido, pues había visto de todo en mi vida.
Al verificar que todo estuviese en orden, comencé a beber, no obstante algo raro llamo mi atención, pude ver como el adulto que acompañaba al grupo de chicos se estaba propasando con el más bajo de ellos. " Viejo degenerado, de seguro ya ni se le para ", pensé, para después ver como se levantó rápidamente de su puesto. Después se escondió detrás de un mesero. "¿Qué está tramando?" Me dije a mi mismo cuando vi cómo le susurraba algo al oído del mesero. Salí de mis pensamientos cuando sentí que era observado, al voltearme pude ver lo más hermoso que había visto desde que llegué, era un chico muy atractivo más bajo que yo. Llevaba su cabello amarado por una coleta, y unos lentes que escondían los más bellos ojos color mieles que he visto, con un semblante de sorpresa. Bajé un poco más mi mirada para encontrarme con esas caderas tan perfectas que parecen hechas por los dioses y esas piernas tan largas. Aunque su pantalón no era tan apretado, se podía ver con claridad ese hermoso trasero que poseía, por lo que me pareció un angel. Parecía tan perfecto hasta que abrió la boca.
— ¡Qué vez idiota! — dijo molesto, mirándome con su ceño fruncido que me produjo calosfríos.
Me quede sin palabra, era la segunda vez que alguien me daba miedo con solo una mirada, no podía apartar mi vista de ese hermoso chico, aunque por lo visto tiene el carácter del diablo. Pude ver como el mesero de antes se acercaba a él con un vaso de cerveza, lo que me pareció extraño ya que otros clientes incluyéndome había entrado y no había recibido la misma atención. Observe a mi alrededor para ver si el viejo degenerado tenía vela en el entierro pero no lo pude encontrar. Dirigí nuevamente mi mirada a la bebida que el mesero había dejado en su mesa, pude ver que la espuma de la cerveza era la normal en una cerveza pero algo no cuadraba bien.
Pude sentir la mirada asesina del peli plata sobre mí, creo que si las miradas mataran ya estaría muerto. Así que me giré para acabar con mi bebida "Takashi concéntrate a lo que viniste", me dije a mi mismo para después seguir coqueteando con el mesero. Mi mente no hacía más que nunca pensar en ese pequeño ángel de antes.
— ahhh —vocifere frustrado.
Si alguien quiere divertirse con él que se divierta. No sabía por qué estaba tan preocupado por un extraño. Al voltearme no pude encontrarlo en su mesa, lo busque con la mirada por el local pero no lo podía encontrar, así que me levante y me dirigí a los baños con la pequeña esperanza de encontrarlo ahí. Mi corazón palpitó cada vez más al no encontrarlo.
Al salir pude ver como el chico más bajo del grupo de antes se encontraba profundamente dormido encima de la mesa. ¡Ese miserable! Ahora todo cuadraba. Me dirigí rápidamente a la barra para pagar de mi bebida cuando escuche a dos meseros reírse en la esquina de la barra.
— ¡Ese profesor como se atreve! ¡Primero nos dice que le ayudemos con ese mocoso, para después decirnos que no! ¡Qué prefiere a ese chico gruñón de la mesa catorce!
— Que no te moleste tanto, además ¿no es hermoso su nuevo acompañante?
— Si es verdad, es hermoso ¿Crees que saldrá de esta sin problemas?
— Lo dudo, con la cantidad que le puse, no creo que salga ileso o virgen.
— Aun no puedo creer que sea un profesor ¿Qué crees que enseñe?
— Yo creo que anatomía. — Expresó riendo al unísono con el otro mesero.
— Saque rápidamente algunos billetes de mi cartera y los deje sobre la mesa, estaba tan enojado que les rompía la cara en ese mismo instante pero esto no se iba a quedar así, haría todo lo posible para que ese local de mierda fuera cerrado lo más pronto posible. Antes de salir del lugar me dirigí hacia la mesa del grupo de jóvenes.
— Se acabó la fiesta todos a su casa ¡ Ahora! — dije serio.
— ¿Quién es usted? Nosotros no estamos molestando a nadie — dijo el más alto de todos, no quería armar un escándalo y estaba contra reloj.
— Quiero que todos se vayan a su casa ahora mismo o llamo a sus padres — al escuchar eso todos se levantaron y tomaron sus cosas.
— Tu ayúdame a levantar a tu amigo. — Le entregué al chico que aún seguía profundamente dormido.
— Ahora llévalo a su casa y una cosa más para todos ustedes. Nunca acepten nada que no sea servido en sus narices. — dije para después sacar unos billetes y dejarlos encima de la mesa.
— No sabía para que me tomaba el tiempo de aconsejarlos, si mañana no se acordaran de nada. Salí como alma que lleva el diablo. Sentía como mi corazón salía del pecho. Pude ver un callejón a la vuelta de la esquina. Lo más probable es que estuviera ahí, mientras corrí mi preocupación se hacía más grande, no me perdonaría nunca si hubiera llegado tarde.
— Al entrar al callejón pude ver como el infeliz estaba encima del ángel de hace rato. También pude escuchar pequeños sollozos de parte del que estaba abajo. Una ira creció en mí. Iba a matar a ese degenerado.
— ¡Como te atreves a tocarlo! ¡Te mataré maldito degenerado!
— Grite dándole un puñetazo quitándolo de encima del chico platinado. Mi rabia era tremenda que de una sola patada lo mandé a la otra esquina de ese sucio callejón.
—A… Ayúdenme. — gritó el atemorizado chico.
Golpee una vez más a ese miserable, no me daría por satisfecho hasta matarlo. Al voltearme, mi corazón se sintió oprimido con lo que vieron mis ojos, lo peor que he podido ver "un ángel llorando". Estaba casi a la otra esquina del callejón con su camiseta rasgada, su hermoso cabello desarreglado, sus mejillas se encontraba bañadas que poco a poco el trataba de secarlas. No pude ver sus hermosos ojos color miel, pero si sus piernas que se encontraban desnudas y un poco sucias por el suelo del callejón. No comprendí por qué alguien podía siquiera dañar a un ángel tan bello. Me acerque a él y a cada paso que daba sentí como mi corazón se oprimió cada vez más. Si alguna vez le sucediera lo mismo a "él" mataría con mis propias manos al culpable. Todo eso tan sólo de imaginármelo a "él" con sus mejillas llenas de lágrimas.
— oye ¿estás bien? — pero si seré idiota claro que está mal. Noté los temblores de todo su cuerpo. Pude escuchar pasos saliendo del callejón entonces grité con irá:
—¡no te dejaré escapar! ¡Imbécil! Esto no se queda así. — juro que esto no se queda así, lo atraparé como la rata es. Me apresure a sacarme el abrigo que llevaba puesto, pues la noche se hacía cada vez más fría.
— Tranquilo no te haré daño, te llevare conmigo. — le dije con ternura, ya que parecía tan frágil que tenía miedo a romperlo. Lo cargue a estilo princesa y pude notar que no pesaba mucho entonces lo miré un largo rato notando la perfección en aquél hermoso hombre. Me encamine rápidamente hacía mi cuarto de hotel, hasta que sentí que susurró algo que no llegue a escuchar.
— Espera un poco más ya mismo llegamos — dije cuando vi como cerraba sus hermosos ojitos mieles. Me apresure a llegar al hotel, evitando todas las miradas extrañas.
Al llegar a mi habitación me dirigí directamente a la cama, lo deposite con sumo cuidado para que descansará, lo que no vi venir fue cuando tomo mi rostro acercándolo al suyo para besarme. Un beso puro sin una pisca de lujuria, casto como el besó de un ángel
— morí… no te vayas — dijo para después quedarse dormido.
Me quede embobado por el repentino beso, lleve mi mano a mis labios. Hace tiempo que no besaba a nadie, ya que siempre cuando estaba con alguien iba directo a su cuello. Por primera vez percibí mis mejillas sonrojarse. Rápidamente me dirigí al baño para traer un paño y una pequeña tina de agua caliente. Al salir del baño y mirarlo ahí acostado en el lado de mi cama me recordó viejos tiempos cuando mi corazón aún palpitaba por alguien . Procuré dejar de pensar en viejos recuerdos dolorosos y me acerque al ángel que se encontraba en mi cama. Bañe el paño con agua caliente y poco a poco fui limpiando su cuerpo, comencé por su bello rostro aseando sus mejillas de las lágrimas secas, pase por su cuello que se encontraba un con unos chupetones que ese degenerado dejo en su piel. Un escalofrío pasó por mi piel, no sabía si había llegado tarde y si ese maldito lo …había lastimado. Pase el baño por su torso tocando esas hermosas tetillas y fui bajando hasta su pelvis, a cada metro de piel que limpiaba podía ver lo hermoso que era. Estiré una de sus piernas para limpiarla y gracias a los dioses no encontré semen ni otras sustancias.
Al terminar de limpiarlo, me dirigí al almario para sacar mi pijama y ropa interior. No sabía el porqué de mi nerviosismo al tocarlo, le coloque la ropa interior y la camisa de manga larga color azul de mi pijama.
— ¿Ahora que hago? —rascándome la cabeza, pensando en una solución ya que el problema era que solo tenía una pijama Para dormir.
— ¡Ya se! —alzando mi dedo, colocándome los pantalones de la pijama ya que estaba acostumbrado a dormir con el pecho descubierto, y como estarán tapados por la sábana no habría problema "Que inteligente eres Takashi", me felicité mentalmente, Para después acostarme en mi cama.
A decir verdad era la primera vez que dormí con alguien … ya que los demás se iban después de terminamos. En parte me sentí nervioso, repasé nuevamente mis dedos sobre mis labios girando mi rostro a mirar al ángel durmiente. Me aproximé un poco más a él, llevé una mano a su rostro dibujando con mis dedos sus rasgos tan varoniles y a la vez delicados. Sus labios me incitaron a besarlos pero … no podía podría ser una mierda de persona aprovechándome de alguien que está tan frágil. Me conforme risueño con mis brazos sintiendo el calor que emanaba de su cuerpo y poco a poco fui cayendo dormido. Por primera vez en mucho tiempo con una sonrisa sincera que escapó de mis labios.
