Como siempre:
Gracias a las que habéis dado a seguir la historia y a las que la han añadido a favoritos. Sobretodo GRACIAS a las que me dejáis un review. Me encanta que os paséis a leer lo sale de mi cabeza y a las visitantes fantasma gracias también. Solo por el hecho de que me leáis ya es mucho para mi. Aunque siempre agradeceré enormemente si me dejáis un pequeñito comentario, aunque fuera minúsculo. Las críticas constructivas siempre son bienvenidas y me podéis dar alguna idea o aportación.
IMPORTANTE: Esta historia tiene un Rating M por un motivo obvio y claro. Si nos os gustan las escenas explicitas de sexo o de contenido sexual, esta no es vuestra historia. Cuando haya una escena de este tipo avisaré para prevenir.
Siento si hay algunos errores gramaticales o de sintaxis, soy muy perfeccionista y releo los capítulos antes de subirlos pero algunas faltas se me escapan.
Contesto a los Reviews al final del capitulo.
Disclaimer:Los personajes, hechizos, etc pertenecen a J.K Rowling. Si fueran míos Severus y Sirius vivirían. Y Voldemort estaría cocinando unas enchiladas...desnudo.
Capitulo 4. IRA Y FUEGO
Me han sacado a rastras de mi "encantadora" celda, me han llevado a una pequeña habitación con olor a humedad donde me han repetido muy claramente las normas a seguir a partir de ahora y que debo acatar sin resistirme, bajo pena de la maldición imperius e incluso la muerte según la gravedad de lo que pueda hacer. Y luego soy yo el sádico asesino, pienso para mí. Un hombrecillo llamado Faris Spavin me lanza un hechizo que ha hecho que se me pusieran los pelos de punta por pura electricidad.
- ¿Qué. .eso? –pregunto con pausas intercaladas mirando con ferocidad al trabajador del ministerio que tengo delante. Una cosa amorfa y pequeña que se hace llamar hombre. Noto que los dos guardianes que me sujetan tiemblan en su agarre. Sonrío para mí.
- Eso, señor Riddle, -suelta con evidente asco hacía mi- es el hechizo que evitará que usted haga daño a su bruja y al resto de magos y brujas, juntamente con el hechizo de localización. Personalmente opino que no debería estar usted vivo, -añade mirando con evidente interés las cutículas de sus uñas, haciendo que los puños me cosquilleen por las ganas de darle un puñetazo. No debería rebajarme a tal bajeza, pero me han castrado mágicamente, la fuerza física es lo único que me queda. -pero al parecer su…reserva mágica -me mira de arriba abajo- es importante en estos momentos.
- Espero fervientemente -lo miro de arriba abajo como ha hecho él conmigo- que la suya no sea necesaria. No quiero vivir en un mundo donde sus vástagos con sus evidentes débiles genes correteen sin ningún tipo de control. -En menos de dos segundos la varita de ese hombrecillo se me está clavando en el cuello, sonrío sádicamente. Duendecillo insignificante.
- ¡Retírelo! -me grita haciendo que pequeños espumarajos salgan disparados de sus morados labios, me aparto con asco- ¡Retírelo inmediatamente! -Está rojo de furia, lo que me hace regodearme más.
- ¿El qué? No he dicho nada que no sea verdad. -Lo miro a los ojos sin preocuparme por la varita que se me está clavando dolorosamente en el cuello- ¿O es que acaso he tocado una vena sensible? ¿Acaso no funciona su aparatito…-hago una pausa deliberada mientras sonrío de medio lado- correctamente?
- Crucio -sisea. El dolor me atraviesa en llamaradas por todo el cuerpo, pero me niego a despegar mi mirada de él. Sé que esta maldición sigue vetada por el Ministerio, por lo que si se enteraran que la han usado conmigo tendría un problema.
- Vamos Spavin, déjalo ya. -Suelta uno de los guardias que me tienen agarrado- Sabes que no podemos torturarlos, Shacklebolt nos despediría.
Tal y como ha llegado, el dolor desaparece. El hombrecillo se aparta unos metros de mi pero sin dejar de apuntarme con la varita. Me río en voz alta sin dejar de mirarlo. ¿Eso ha sido todo?
- ¿De qué te ríes maldito gusano? Podría matarte en un segundo y libraría al mundo mágico de una peste como tú. -Se ha vuelto a acercar a mí y me agarra por mi camisa negra.
- Hazlo, venga hazlo, -escupo con odio con hacía él- si tan valiente eres. Vosotros me necesitáis más que yo a vosotros. -Doy un tirón para intentar soltarme, en vano.
- En serio Spavin, basta -vuelve a repetir el mismo guardia de antes, sujetándome con más fuerza. -Tenemos que aparecernos en el Ministerio, su bruja lo vendrá a buscar en unos minutos.
Faris vuelve a recorrerme con la mirada.
- Me da mucha lástima la bruja que te haya sido asignada, tendrá que tomar decenas de pociones de lujuria siquiera para acercarse a ti. Largaos. -Ladra mirando a los dos guardias. Estos me agarran fuertemente antes de que pueda hacer ningún movimiento en contra de ese escarabajo y noto el conocido tirón en mi vientre.
Aparecemos de nuevo en otra habitación que, por suerte, huele mucho mejor que la anterior. Es más grande y luminosa, observo que hay dos ventanas que dan a la calle y que me llaman con desesperación, pero los dos guardias me tienen bien sujeto.
- ¡Soltadme joder! -les espeto liberándome- No iré a ninguna parte así que calmaros ¿de acuerdo? -me miran sin decir nada, con evidente pánico en sus miradas y asienten.
Tiro de mi camisa para recolocármela mientras los miro como los insectos que son, me vuelvo hacia la ventana y miro hacía el exterior. Todo lo que veo son edificios grises y la calle lúgubre, con pocas personas en ella. El virus ha hecho mucho daño, pienso para mí, antes las calles estaban a rebosar de gente. Ahora solo veo a un par de personas y un niño subido a una escoba pequeña, volando bajo a pocos pasos de sus padres. Coloco una mano sobre la ventana notando el frío del cristal, un estremecimiento me recorre. ¡Merlín! Había echado de menos hasta tocar un simple cristal. Subo la mirada hacia el cielo y me deleito con la simple vista del cielo azul y las pocas nubes que lo recorren. Hoy es un día extraño, no llueve. Aquí suele llover a menudo y más en mayo. No sé cuánto rato me quedo apoyado con la mano y la frente en el cristal, solo dejándome llevar por las sensaciones que me transmite el simple tacto fresco del vidrio, hasta que escucho un carraspeo detrás de mí. Gruño en respuesta mientras me giro lentamente haciendo que los dos guardias peguen un salto inconscientemente, vuelvo a sonreír por el efecto que causo en esos dos.
- Señor Riddle, siéntese, en breve aparecerá su bruja.
Me fijo en que en la habitación hay también un par de sillas y una mesa viejas de madera. Hago crujir el cuello en un movimiento estudiado y me siento en la silla que da de lleno con la puerta. Por ahí aparecerá la que según los exámenes médicos es la bruja "perfecta" para mí. Hermione Jane Granger. Paladeo el nombre en mi cabeza. La amiga sangresucia de Potter, de eso me acuerdo bien. Así como también recuerdo a una niña, apenas una mujer en ese entonces, con el pelo alborotado como un arbusto. También recuerdo muy ligeramente que alguien me dijera sobre Granger que era extremadamente inteligente. No recuerdo mucho más de ella sinceramente, tenía millones de cosas que hacer por ese entonces. Como matar a Potter, como ser el líder supremo del mundo mágico…desde luego no estaba en mi lista de cosas a hacer el dejarme vencer por un niñato, pero ya he tenido demasiado tiempo para mortificarme sobre ello. Parece que la vida me está dando una segunda oportunidad, me disgusto ante tal pensamiento, tal vez lo mejor sería estar muerto. ¡Nunca! Me grito a mí mismo, al menos con mi simiente podré engendrar niños sanos, fuertes y con una gran capacidad mágica. Aunque su madre sea solo una pobre y sangresucia, al menos serán jodidamente inteligentes. Por un momento me entretengo en pensar en cómo será ahora Hermione Jane Granger, si en el momento de la batalla la cría debía tener unos diecisiete años ahora tendrá unos veinticuatro o veinticinco años como mucho…¿cómo será físicamente? ¿Se habrá domado ese pelo? ¿Será un sueño para la vista o, por el contrario, será un adefesio? Me inclino por la segunda opción, pero aun así me encojo de hombros. Poción de lujuria, pienso.
Lo peor será el tener que convivir con ella hasta que se quede embarazada. ¿Cómo será su casa? Espero que sea una casa y no un pequeño apartamento en medio de la ciudad, odio las grandes aglomeraciones de gente y saber que estaré en el punto de mira de…agito la cabeza con pesar. Ya no hay "grandes aglomeraciones", el virus se lo ha llevado todo.
Alzo la cabeza cuando escucho la única puerta de la habitación abrirse, escucho mi nombre proveniente de la sala contigua, silencio y a continuación un alboroto, como si un puñado de personas no estuvieran de acuerdo en algún tema. De nuevo silencio y mi nombre vuelve a escucharse. Me tenso en la silla mirando fijamente hacía la puerta abierta, atisbo una sombra vacilante y a continuación un brazo. Parece que una mujer le está dando una carta a otro hombre, entreveo un cuello esbelto y unos rizos castaños pero la figura vuelve a moverse haciendo que la imagen desaparezca de mi vista. Resoplo con impaciencia y fijo mi vista en el suelo frío de la habitación. Al levantarla de nuevo me quedo sin aliento, y yo jamás me quedo sin aliento, me recuerdo mentalmente.
En la habitación acaba de entrar una mujer, no hay otro nombre para describirla, claramente es una mujer; zapatos negros de tacón bajo, unas piernas largas y torneadas embutidas en un sugerente pantalón tejano de color azul, una fina camisa rosa pálido que deja insinuar una cintura estrecha y un par de pechos bien formados y llenos, y el sujetador color negro que los retienen. Trago duro mientras sigo mi ascensión visual. Su cuello es una maravilla, largo y sensual, puedo imaginar posar los labios por su suavidad hasta la piel que retumba sobre su pulso de vida; un lugar magnifico donde morder y pasar la lengua aliviando la molestia ocasionada. Mis ojos se detienen en el rostro de la bruja, dilatándose. Labios carnosos y rellenos, nariz respingona y ojos color miel bajo unas cejas castañas perfectamente delineadas. El pelo castaño enmarañado y con aspecto de arbusto ha desaparecido para dejar espacio a una cascada de rizos dorados y castaños que le llegan un poco más allá de la mitad de la espalda, dejando pequeños tirabuzones pasear por su rostro. Y que dejan, también, un cosquilleo en mis manos por el deseo de apartarlos y colocarlos detrás de sus pequeñas orejas, de donde cuelgan, observo, dos pequeños aros de oro blanco. Su piel es dorada y con pequeñas pecas desperdigadas aquí y allá, incluso tiene algunas, muy tenues, esparcidas por su rostro. Me muevo incomodo en mi asiento sin quitar la mirada de ella. ¿Será ella? Por todos los demonios, ¡tiene que serlo!
Me fijo en que sus ojos recorren toda la habitación hasta posarlos en los míos, noto que aspira aire y lo deja correr siseando entre sus dientes. Una sonrisa diminuta aparece en mis labios, ella sabe que sé lo que está pensando. ¿No soy lo que esperabas, verdad? Pienso para mí, mientras mi sonrisa se ensancha un poco más. Ojalá pudiera usar legeremancia pero por supuesto no puedo hacer nada mágico.
Vuelvo a repasar su figura y me detengo en algo que no había visto en mi primera incursión: una mano claramente masculina está posada en su espalda. A unos pocos centímetros de ella hay un jodido empleado del ministerio agarrándola, empujándola hacía la habitación, empujándola hacia mí, como si necesitara ser ayudada. Un sentimiento de posesión que no sabía que tenía hace mella en mí y me saca un gruñido ronco involuntario mientras sigo con la mirada puesta en la asquerosa mano que la está tocando. La mujer se sobresalta y sigue mi mirada hasta donde ese empleaducho la tiene sujeta. Sin demora se aleja suavemente de la mano con expresión interrogante y algo alarmada, me calmo inmediatamente cuando ya no hay contacto entre ellos.
- Bien, -habla el intento de hombre que la estaba tocando hasta hace unos momentos- Hermione Granger, este es Tom Riddle. Su pareja. Recuerde que debe hacerse cargo de él y que él no podrá dañarla de ningún modo. No debe tener miedo.
Con una media sonrisa recibo la noticia confirmando que esa bruja es, efectivamente, Hermione Granger. Ten miedo Granger, ten mucho miedo. Vuelvo a tragar duro y me recoloco disimuladamente la evidente erección que se marca en mis pantalones. Tengo clara una sola cosa:
No me harán falta pociones de lujuria.
N/A:
Como veis nuestro Tom Riddle es MUCHO Tom Riddle. Su forma de ser me parece fascinante. Sé que es un capítulo corto, es el punto de vista de Tom ante Hermione. El siguiente prometo que será más largo. Pero os tenía que mostrar como es el Tom Riddle de esta historia y espero que no os decepcione.
Si os ha gustado, ya sabéis, hacedmelo saber con un click y REVIEW que son los que alimentan a mi imaginación.
GRACIAS
Contesto Reviews:
NataliaMervel: Gracias por comentar de nuevo! Luna y Lucius=angelitos rubios guapísimos! El tema de lo que ocurre con las fortunas de los presos lo desarrollo en el capitulo 5. Y lo del Imperius era NECESARIO!(Como dice Shacklebolt, aunque como bien dices es una solución drástica) No vaya a ser que alguno no quiera "cumplir" y nos quedemos sin mundo mágico. Besitos!
Glashgood: Primero de todo gracias por el review! Me han gustado mucho tus dudas y como vuela tu imaginación! Esta pareja es una de mis preferidas y como bien dices, hay muy pocos fics sobre ellos, lo que es una lastima porque se puede jugar mucho con los personajes y en diferentes ambientes. Los hijos que puedan tener estos dos...serían bestiales! En este capítulo te muestro una de las reacciones que esperas! Las demás...poco a poco que ya llegarán. Gracias de nuevo!
Yule: Gracias por el review aunque sea tan cortito! Me alegra que te guste!
S-CPHR: Me he reído mucho con tu mini review accidental! ;) Espero impaciente todo lo que me querías decir y por error borraste! Gracias! Abrazos!
CamGem1212: Gracias de nuevo! Eres la number 1 de las seguidoras de este fic ya que me comentas cada capitulo y me gusta mucho leer tus aportaciones y sobre lo que te ha hecho pensar. En este capitulo ya has visto la reacción de Tom...*suspiro* (yo quiero ser Hermione) Como bien dices: Pobre Seamus! Pero es que alguien tenia que quedarse con Alecto...y pobrecillo le tocó! Y Luna es una suertuda...con Lucius rubiales, vaya niños podrían tener estos dos. Kingsley solo está centrado en la repoblación mágica SEA COMO SEA. Si hay que dejar de trabajar se hace, si hay que maldecir con Imperius se hace...tiene una meta fija y de ahí no sale. Aunque solo está tremendamente preocupado y eso le hace hacer y decir cosas no muy agradables. Y por supuesto: Sociedad patriarcal TOTAL...el mundo mágico está muy a la antigua aún...Aunque Hermione adora su trabajo y tener que ausentarse le repatea muchísimo. Gracias de nuevo! Bss!
SimiKatolis: Muchas gracias por comentar! En el próximo capitulo se verá como interactuan estos dos :) Besos!
-Nake-
