No he podido aguantar más y aquí tenéis el quinto capitulo. ¡Espero que lo disfrutéis! Al final del capitulo contesto reviews y añado nota.

Como siempre:

Gracias a las que habéis dado a seguir la historia y a las que la han añadido a favoritos. Sobretodo GRACIAS a las que me dejáis un review. Me encanta que os paséis a leer lo sale de mi cabeza y a las visitantes fantasma gracias también. Solo por el hecho de que me leáis ya es mucho para mi. Aunque siempre agradeceré enormemente si me dejáis un pequeñito comentario, aunque fuera minúsculo. Las críticas constructivas siempre son bienvenidas y me podéis dar alguna idea o aportación.

IMPORTANTE: Esta historia tiene un Rating M por un motivo obvio y claro. Si nos os gustan las escenas explicitas de sexo o de contenido sexual, esta no es vuestra historia. Cuando haya una escena de este tipo avisaré para prevenir.

Siento si hay algunos errores gramaticales o de sintaxis, soy muy perfeccionista y releo los capítulos antes de subirlos pero algunas faltas se me escapan.

Disclaimer:Los personajes, hechizos, etc pertenecen a J.K Rowling. Si fueran míos Severus y Sirius vivirían. Y Voldemort estaría durmiendo en mi cama con el culo al aire.


Capitulo 5. IMPACTO, TESTOSTERONA Y LIBERTAD

Dios mío.

Creo, fervientemente, que me está dando un infarto. En serio.

No puedo, de verdad que no puedo, apartar mi mirada de esos ojos cristalinos que me observan intensamente. Sólo puedo ver la parte superior del cuerpo de ese hombre, sujeto Hermione, sujeto me corrijo mentalmente; a causa de que está sentado, por lo que la parte inferior está tapada por la mesa vieja que hay en medio de la habitación. Gracias a Godric. No creo que pudiera sobrevivir a la visión del cuerpo entero de ese hombre…sujeto…lo que sea.

Mis ojos recorren con avidez su rostro: Ojos azules cristalinos, rodeados por pestañas oscuras y pobladas, nariz muy varonil y redondeada en la punta perfecta para posar los labios en un juguetón beso, mentalmente me abofeteo por tal pensamiento. Bajando le siguen unos labios finos, pero, me fijo, el labio inferior es ligeramente más carnoso que el superior. Mandíbula cuadrada, que podría ser el reclamo para cincelar de cualquier Miguel Ángel. Mis ojos se detienen largos segundos en esa mandíbula, haciendo que imagine millones de situaciones que serian perfectamente validas y totalmente inocentes para que yo estuviera mordisqueándola largo rato. Es una mandíbula digna de estudio, me digo para reafirmar mi anterior pensamiento, y a mi me encanta estudiar.

Desde donde estoy, a escasos metros de él, observo un cuello fuerte, con una perfecta nuez de adán asomándose por encima de la camisa negra (esta tiene el poder de conseguir que los ojos se le vean más transparentes si es posible), y perfecta que lleva cubriéndole el torso. La lleva enrollada hasta los bíceps, que puedo percibir perfectamente apretados contra la tela de la camisa; por lo que deduzco que el torso de este sujeto debe estar igual de trabajado.

No puedo evitar dejar escapar el aire entre los dientes y para mi desgracia él parece haberse dado cuenta por la mínima sonrisa que se asoma entre sus labios. Al realizar esta acción me percato de unos dientes blanquísimos, y unos caninos extrañamente afilados aunque parece más una deformación natural que algo artificial.

No puedo apartar la mirada de ese hombre, ¡SUJETO!, ¡Basta! ¿A quien quiero engañar? Tengo que aceptar que eso que tengo delante es claramente un hombre, y un hombre que no me quita la vista de encima, debo añadir. Sus ojos me recorren con avidez y evidente apreciación, se detienen un largo rato sobre mi cuello para ir ascendiendo hasta mi rostro. Sus ojos vuelven a anclarse con los míos. No puedo evitar un ligero estremecimiento y una sensación de tormentoso calor por su reconocimiento sobre mí.

Vuelvo en mí al escuchar un gruñido procedente de ese hombre. ¿Ahora gruñe? ¿Es que no sabe hablar? Sigo su mirada que se ha quedado clavada en la mano del empleado del ministerio que me ha "ayudado" a traspasar el dintel de la puerta. Sin dudar ni pensar me alejo de ese toque y observo profundamente extrañada que el hombre sentado se relaja visiblemente ante mi acción. Entrecierro los ojos, dudosa.

¿Quién es él? ¿Es acaso Tom Marvolo Riddle? Mi yo inteligente, ataviada con unas gafas y un tomo de enciclopedia, sabe perfectamente la respuesta a esas preguntas, pero incertidumbre e inseguridad han iniciado un debate ante la evidente conclusión. El miedo ha sido firmemente pisoteado, empujado y arrinconado por la lujuria que ha decidido hacer acto de presencia al posar mis ojos en ÉL.

El empleado del Ministerio nos presenta, dando por zanjada la discusión mental al comprobar que efectivamente es Tom Riddle y recordándome que no puede dañarme. Al mirar a Tom no puedo evitar pensar que de alguna manera si debo tener miedo de él. No por que vaya a hacerme daño físicamente, es algo mucho más profundo y que me contrae las entrañas.

Por lo visto Kingsley tenía razón, no aparenta la edad que debería tener y su aspecto físico…realmente no hay ningún atisbo de reptil en él. ¿Qué habrá ocurrido para que Tom Riddle tenga este aspecto? ¿Es que acaso era así, de joven? ¿Habrá robado el cuerpo? Conociendo sus antecedentes sádicos no me extrañaría. ¿Pero cómo? La magia negra abarca muchas posibilidades, por lo que adquirir el cuerpo de otro no debe ser muy complicado en alguien versado en esos asuntos…decido rechazar la idea ya que ha estado, por el amor de Godric, siete años encerrado, sin varita y sin magia. Tendré que preguntárselo a él…si es que alguna vez encuentro el valor para hacerlo, claro.

Mis ojos vuelven a repasarlo una segunda vez, aunque más disimuladamente. No tiene el aspecto de alguien que a estado encerrado tanto tiempo. Como ya he dicho tiene unos músculos bien desarrollados, ¿es posible que haya estado entrenando en su mazmorra? Al fin y al cabo, poco más puede hacer alguien en Azkaban ¿no? Intento recordar el aspecto físico de los otros presos que han ido desfilando ante mis ojos en la última media hora, pero realmente no estaba prestando atención y mi mente no estaba para fijarse en si estaban en forma o no.

Un carraspeo me devuelve a la realidad, sin darme cuenta me he quedado con la mirada fija en Tom Riddle, cosa que a él no parece importarle en absoluto por el brillo malicioso que se puede ver en sus ojos. Me maldigo internamente.

- ¿Señorita Granger?- me giro al escuchar mi nombre y veo como el empleado del Ministerio se adelanta hasta posar unos papeles en la mesa, me señala el asiento libre. Cogiendo aire hago lo que me indica, tratando por todos los medios de no mirar a "mi mago"- Tiene que firmar estos papeles, señorita Granger.

- ¿Qué son? –pregunto.

- Los permisos para que el señor Riddle pase a estar en libertad condicional bajo su protección, recuerde que hasta que usted se quede embarazada él deberá convivir con usted. Tendrá que proporcionarle los cuidados básicos necesarios, como son ropa, alimento, etc.- Lo miro asombrada, ¿YO tendré que vestirlo?

Pasando por alto la expresión divertida que se ha instaurado en la tez de Tom Riddle, me decido a indagar más sobre este asunto.

- ¿Me está diciendo que yo tendré que suministrarle a él todo lo necesario con mi dinero? No soy pobre señor, pero me parece injusto.

- ¿Es que no se ha leído toda la información que venia en la carta del Ministerio? ¡Maldita sea! No lo he hecho, y esta es la segunda vez que me reprenden por ello.

- Mmm…no…cuando leí el nombre del mago que me había tocado –miro de soslayo a Tom, pero este parece haberse desentendido de la conversación para mirar por la ventana, parece extrañamente fascinado por ella- no pude leer nada más. No se si me entiende.

- Resumiendo señorita, el dinero y propiedades del señor Riddle han estado congeladas en las bóvedas de Gringotts. El 40% de ese dinero pasa a disposición suya y, en el momento en que haya firmado estos papeles, se trasferirá a su cuenta. Esto se hace con el propósito de estar en igualdad de condiciones, y en el momento en que ustedes tengan hijos el porcentaje aumentará al 50% para los gastos que estos ocasionen. Aunque el señor Riddle a decidido aumentar en un 10% más el dinero transferido a partir de ese momento. Por lo que recibirá el 60%. –Miro con ojos como platos al empleado para después posarlos en Tom Riddle, que ahora si que me mira con intensidad y muy serio.

- ¿Por qué haría usted algo así? –no puedo evitar preguntarle. Me aguanta la mirada unos instantes, antes de responder.

- Porque quiero que nuestros hijos tengan todo lo necesario y estén bien atendidos, no quiero que les falte nada y, –se acerca a mi desde su asiento para continuar- aunque no sea rico, tengo el suficiente dinero para hacer esto bien. Al fin y al cabo, allí donde estoy y donde estaré no me hará falta el dinero.

Sin quererlo un pequeño jadeo escapa de entre mis labios, ¡este hombre tiene la voz más sensual que he escuchado en mi vida! Es ligeramente ronca y grave, muy varonil. Ahora que lo tengo más cerca noto unas pequeñas arrugas que rodean sus ojos, haciéndolo todavía más atractivo. Aparenta unos treinta y pocos años. ¡Céntrate Hermione!

- Tengo suficiente dinero para ocuparme de los niños que podamos tener-Inquiero- Gracias, pero no quiero ni necesito su dinero de más para esto. –Me cruzo de brazos mientras me recuesto en la silla, ¿qué se ha pensado? No quiero ser una mantenida. Me giro para encarar al empleado de nuevo- Me parece bien el 40% por los gastos que ocasione el señor Riddle, y que aumente al 50% al tener los niños. No más.

Un golpe en la mesa me hace brincar en mi silla, Tom Riddle la ha golpeado con un puño. Su mirada, ligeramente cruel, centrada solo en mí.

- Me da igual lo que te parezca bien o mal, no estoy pidiendo tu permiso. Mi decisión está tomada, será el 60% por deseo expreso mío, acéptalo. -¡Merlín! Enfadado su voz es terrorífica, pero sin dejar de ser jodidamente sensual. Me obligo a cerrar las piernas al notar un cosquilleo entre mis muslos. ¡Debería sentirme aterrorizada, no excitada! ¿Pero qué me ocurre? ¿Estoy enferma? Este hombre intentó joder el mundo mágico dos veces, intentó matar a mi mejor amigo e hizo millones de cosas terribles más…y aún así me retuerzo de gusto solo con escuchar su voz. Asiento sin responder, me he quedado paralizada ante mis crudos pensamientos.

- Bien señorita Granger, ¿acepta, pues, el 60%?- pregunta el empleado.

- Si –contesto sin mirarlo. No puedo apartar la mirada de Tom Riddle. Me sorprendo por la facilidad con la que he sucumbido a su "petición", en otras circunstancias habría peleado sin fin hasta salirme con la mía. Pero parece que este mago tiene el poder de fundirme el cerebro.

- Entonces firme, por favor.- Me entrega una pluma y apartando por fin la mirada de ese hombre leo por encima los documentos, cerciorándome que no se me escape nada, y los firmo. -¡Bien! Tramites realizados. Por favor, dirigíos a la salida. –Nos señala la puerta.

Me levanto cogiendo el bolso que he dejado colgando en el respaldo de mi silla y observo con curiosidad como Tom Riddle se levanta con ademán felino. Debe medir al menos un metro noventa, y me fijo que, con mi metro setenta, mi nariz le llega justo al pecho. ¡Es enorme! Y ahora que está de pie confirmo que está en perfecta forma física.

No se cuando a debido pasar, seguramente cuando lujuria a dejado de acorralar a miedo y se a apoderado de mi mente al ver a Tom Riddle integro, pero de repente me encuentro con que él a avanzado el escaso metro que nos separaba y lo tengo a solo un par de centímetros de mi. Efectivamente mis ojos chocan contra la camisa negra a la altura de su pecho, una suave respiración hace que unos mechones de mi pelo que han caído sobre mi cara se muevan ligeramente. Un olor a menta y tierra después de la lluvia inunda mi nariz. Es su olor. Lujuria a decido desmayarse al percibirlo y mi mente a dejado de funcionar. Ni me preocupo por los otros individuos que hay en la sala y que pueden ser testigos de lo que sea que está ocurriendo ante sus narices. Alzo lentamente los ojos, recorriendo su cuello, su mandíbula ¡Merlín su mandíbula! Tengo que hacer uso de todo mi autocontrol para no acariciarla con mi nariz. Mis ojos pasean por sus labios hasta anclarse en los suyos. ¡SUS OJOS! Se han oscurecido, y sus pupilas se han dilatado hasta absorber casi en su totalidad sus iris. Me mira fijamente los labios y de nuevo tengo que hacer un acto sobrehumano para no sacar mi lengua y repasármelos, ya que de repente los noto tremendamente secos. Mi respiración se hace más pesada, y noto más que observo, que su pecho se mueve más rápidamente al compás de su respiración. Sin esperarlo, provocándome un sobresalto, su brazo se alza ante mí. Cierro los ojos fuertemente, esperando un golpe que no llega. No se porque he reaccionado así, pero al abrirlos de nuevo observo su mano a escasos centímetros de mis labios y sus ojos se han convertido en dos rendijas de puro fuego, parece muy cabreado. Se aleja de mí sin mirarme, el momento olvidado.

Carraspeo incomoda y me recoloco el bolso sobre mi hombro, el empleado del Ministerio, que sigue señalando la puerta para que salgamos, vuelve a apoyar su mano en mi cintura para, sutilmente, empujarme hacia la puerta. En menos de dos segundos vuelvo a notar la presencia de Tom Riddle detrás de mí. Está mirando al mago que me tiene agarrada, con odio y asco en sus facciones; este se queda estático y agarra su varita con fuerza pero sin alzarla hacía él. Los dos guardias de Azkaban también se han acercado por si fuera necesaria su actuación.

- No puede hacerme daño, señor Riddle- grazna el empleado con voz aguda atenazada por el miedo. En todo este rato no se ha presentado por lo que no se su nombre.

Me encuentro en una posición de desventaja entre los dos hombres, uno agarrándome con crispación la cintura y el otro a escasos centímetros de mí, de nuevo. Noto el duro pecho de Tom Riddle pegado a mi espalda, y como coge aire antes de responder.

- No tengo intención de hacerle daño ni pienso, por el momento, en hacérselo,-espeta duramente y con voz contenida contra mi nuca, haciendo que mi pelo revolotee y tenga que cerrar los ojos con fuerza por lo que me hace sentir y no debería- pero o deja de tocarla o no me importaran las consecuencias de mis actos, aunque sean volver a Azkaban. -Sus ojos llenos de furia están centrados en los ojos del otro mago. ¿A qué se refiere con que me suelte? ¿Se está refiriendo a la mano que tengo en mi cintura? ¿Pero qué se a creído, que nadie puede tocarme?

- ¿Qué quiere dec…?- pregunta el empleado estupefacto pero sin poder terminar la oración. Tom me agarra fuertemente, pero sin causarme dolor, del brazo izquierdo y me aparta de la mano del mago, haciendo que toda la parte posterior de mi cuerpo se quede pegada a la parte anterior del suyo. Coloca la mano que me tenía agarrada del brazo en mi cintura rodeándola con delicadeza y con la otra señala al empleado.

- No…la…toques-Sisea. No puedo ver su expresión pero por la cara pálida del otro mago debe ser terrorífica. Por mi visión periférica observo que los dos guardias se revuelven incómodos, sin saber bien como actuar. Esto tiene que ser una pesadilla, y más porque noto que el brazo que me rodea posesivamente la cintura me quema, y tengo que ordenar a mi mano que no se alce para acariciarlo. Tengo unas enormes ganas de calmarlo pero no lo haré, hace veinte minutos que lo conozco ¡Merlín!

- Señor Riddle, cálmese por favor, o nos veremos obligados a volver a Azkaban con usted.-Por fin se decide a hablar uno de los guardias.

- Me calmaré cuando eso- suelta la palabra con asco, aún señalando al mago del ministerio que se ha quedado pegado a la pared- nos deje marchar y deje de tocarla.

Mi cerebro ha dejado de funcionar, de nuevo, momentáneamente ante las claras muestras de testosterona derramadas y por la sensación de su brazo en mi cintura, pero vuelve a pleno rendimiento con fuerza. ¡A mi nadie me manosea, ni me controla!

- ¡Basta!-me alejo un paso de la fuerza de la naturaleza que es Tom Riddle y lo encaro- Se cuidarme solita y no necesito de su muestra de hombría, gracias.-Tom me mira con los ojos entrecerrados pero no dice nada más.

Vuelvo a recolocarme el bolso, y con dignidad y seguridad me encamino hacía la salida, pasando por al lado del mago del ministerio sin dedicarle ni una mirada. Siento que Tom Riddle me sigue a pocos pasos de mí.

Cuando entro de nuevo en la sala en la que están las demás brujas y Seamus, me desvío sin pensar y me encamino hacía Luna, decidida. Pero esta no me mira, tiene la mirada clavada en el hombre que se ha quedado parado en medio del pasillo.

- Luna-la llamo para sacarla de su estupor, funciona porque sus grandes ojos azules vuelven a estar fijos en mi, con la boca ligeramente abierta- me a alegrado verte, cuando hayan pasado unos días te llamaré ¿de acuerdo? Las dos tenemos mucho de lo que acostumbrarnos ahora. ¿Luna?- Se ha quedado extrañamente callada.

- Eeh… ¿qqu…qué? ¡Ah! Si si, claro.-Logra balbucear, al fin.

- Bien, suerte y cuídate- me agacho y le doy un beso en la mejilla como despedida. Aún no me he alejado ni un paso cuando su mano me agarra el brazo derecho y me tira hacía ella de nuevo.

- ¡Dios mío Hermione! ¡Por Merlín y por los Tumkis de cola rosa!-Tiene los ojos clavados de nuevo en mi sujeto de estudio y proyecto de futuro padre de mis hijos- ¿Ese es Tom Riddle? –Asiento sin ningún tipo de expresión en mi cara- ¡Suertuda, suertuda y mil veces suertuda!-Está sonriéndome con mirada cómplice y con un atisbo de envidia en sus ojos- Disfrútalo por las dos.

- ¡Luna!-la reprendo. Ella se encoge de hombros angelicalmente mientras me alejo despidiéndome de Seamus con la mano. Este tampoco ha apartado la mirada de Tom, como el resto de la sala.

Llego de nuevo a la altura del mago más peligroso de los últimos sesenta años, este tiene el rostro extrañamente inexpresivo, pero se puede atisbar un ligero ápice de diversión por el efecto que causa, en sus ojos. Sacudo la cabeza ligeramente.

- ¿Vamos?- le pregunto.

- Cuando quieras Granger.

Me encamino hacía la salida con él casi pegado a mis talones y al salir al pasillo confirmo que no hay nadie a nuestro alrededor antes de encararlo.

- ¿Qué ha sido eso?- le ladro, mirándolo directamente a esos dos pozos de agua cristalina que tiene por ojos.

- Especifica- me suelta de vuelta.

-¿Qué especifique?- me paso la mano por la frente, incrédula ante la desfachatez y seguridad que desprende- Por supuesto me refiero al incidente con el empleado del ministerio. No le había hecho nada para que lo tratara de ese modo, ni para que hiciera alarde de que su "meada" era la más potente -ironizo.

Ladea la cabeza, haciendo que varios mechones de su pelo oscuro le tapen parcialmente los ojos. No se me escapa el atisbo de diversión que cruza su clara mirada.

- No me gusta que toquen lo que es mío y era exactamente eso, estaba marcando lo que es por derecho mío.

- ¿Suyo? ¿Se refiere a mi?- No contesta pero veo la respuesta en sus ojos. ¡Lo que me faltaba! Ahora a parte de sádico, asesino y torturador es un machista dominante. Yo no soy de nadie, siempre me he sentido segura de mi misma y soy una persona completa sin necesidad de nadie más. Pero por muy mala que sea la idea no puedo evitar un escalofrió de placer. ¿Pero que coño me pasa? - Punto uno,- acompaño mis palabras con la ayuda de mis dedos- yo no soy nada suyo, punto dos, si acaso usted es mío por responsabilidad pero no por derecho ya que nadie puede ser propiedad de otra persona. Punto tres, a partir de ahora me tendrá que obedecer ¿de acuerdo? Es mi responsabilidad así que nada de hacer tonterías. Esto me gusta tan poco como a usted, pero tenemos que aprender a convivir con ello, y usted tampoco es lo que yo quería, lo que menos que necesito a mi lado es a un asesino y…

- ¿Por qué dices que no me gusta?- me interrumpe a medio discurso, lo que me ofende.

- Soy una sangresucia ¿recuerda? Tengo muy presente la opinión que tiene usted de mí. No podría olvidarla ni aunque quisiera. –Reafirmo mis palabras levantando mi antebrazo donde está escrito "sangresucia", obra de la diosa de la estabilidad mental de Bellatrix Lestrange.

Tom Riddle, asesino, sádico, racista, torturador y mil adjetivos negativos más que podrían perfectamente encajar en él, hace lo último que me podría esperar en una situación así. Debo estar soñando, un sueño muy bizarro. Coge mi brazo marcado con delicadeza y con la yema de los dedos acaricia la zona dañada, casi con reverencia. Mi piel se eriza ante el contacto, y no puedo evitar dejar escapar un jadeo ronco. Él levanta la mirada de mi brazo y la posa en mí, con los ojos entrecerrados.

- Esto no tendría que haber pasado pero lo hecho, hecho está. No sirve de nada enfocarnos en un pasado que no existe ni en un futuro incierto. Lo que cuenta es el ahora. El tiempo ha empezado a correr para mí en el momento que has entrado en esa habitación, haciendo que todo lo demás dejara de tener sentido. –Me baja el brazo con cuidado hasta mi costado y posa su mano en mi cintura, acercándome levemente a él. Mi cerebro ha vuelto a desconectarse, así que solo puedo mirarlo ¡Dios que atractivo es!- No me pidas que me disculpe por lo ocurrido ahí atrás, tú eres mía desde el momento en que leí tu nombre en mi carta, seguramente incluso antes. –Esto último lo dice en voz tan baja que no sé si me lo he imaginado- Al igual que yo soy tuyo.

- ¿Mío? Demasiado profundo para acabarnos de conocer, ¿no cree?

- Si, – contesta ignorando la última parte de mi oración, me agarra con la mano izquierda la nuca y me acerca aún más a él. Estoy totalmente a su merced y por increíble que parezca no hay nada en mi que se haya activado en "modo peligro"- tuyo. No me gusta repetirme así que no vuelvas a preguntármelo, igual que no me ha gustado que ese desecho te tocara.

- No a sido nada, casi ni me ha rozado- intento justificar al pobre hombre. No se ni porque le estoy dando explicaciones, he pasado a "modo automático" sin proponérmelo.

- Pues no me ha gustado. Soy un hombre jodidamente territorial Granger. –Sin previo aviso su mano abandona mi nuca y la alza hacía mí, de nuevo vuelvo a encogerme cerrando los ojos pensando en que va a golpearme. Al ver que no ocurre nada los abro muy lentamente para encontrarme con dos ojos que son puro fuego y su rostro crispado por la ira. Me agarra por los brazos, de nuevo firme pero sin dolor, y me estampa contra la pared que se encuentra a medio metro de mí, no me ha dolido pero la fuerza del golpe ha hecho que me quedara sin aliento. Acerca su cara a la mía, nuestras narices casi rozándose. Jadeamos. Golpea la mano contra la pared junto a mi cabeza, provocando un ruido seco que hace que pegue un respingo. -¡No debes temerme! ¡Maldita sea!-baja el tono de voz- A mi no me debes tener miedo, nunca haré nada que te provoque dolor. ¡Así que no me temas! Eres la única que puede decir eso. –Me agarra la barbilla con su mano derecha y veo que sus ojos se han quedado fijos en mis labios. No puedo evitar, esta vez, pasar la lengua por ellos, en un acto reflejo. Observo que cierra los ojos por un segundo y cuando los abre vuelven a estar oscuros, casi totalmente cubiertos por sus pupilas, el negro absorbiendo el azul cristalino.- No hagas eso-me susurra sin apartar la mirada. Solo atino a asentir en respuesta.

De pronto oímos que la puerta por la que hemos salido hace unos minutos se abre y aparece una bruja seguida por otro ex mortífago, no me fijo ni en quien es, solo puedo centrarme en liberarme del agarre de Tom y empujarlo unos centímetros de mí mientras me recompongo. La bruja nos mira curiosa pero pasa de largo, el ex mortífago, que no me fijo siquiera en quien es, ni se ha detenido a mirar al que, en otros tiempos, fuera su señor. Pronto nos quedamos solos de nuevo. Tom no ha apartado la vista de mí, ni se ha inmutado por la interrupción.

Carraspeo incomoda por su escrutinio y me alejo unos pasos de él. A esta distancia su olor me llega distorsionado y no me nubla la mente, por lo que puedo pensar coherentemente de nuevo. No se que me ocurre, yo no actúo así. Siempre me he considerado una mujer independiente y segura de si misma, con convicciones e ideas claras. ¡Por las faldas de Morgana! Si soy directora del Departamento de Uso Indebido de la Magia. Reconozco que ahora con todo el caos del virus no hemos tenido demasiado trabajo, pero sigo siendo su directora. Soy inteligente, la bruja más inteligente de mi generación. Pero todo eso queda reducido a polvo en cuanto este hombre me toca o me mira. No estoy siendo racional.

- Detente- me ordena, nuevamente más cerca de mí pero sin que su presencia llegue a obnubilarme.

- ¿Qué?

- Que pares. Deja de darle tantas vueltas a las cosas.

- ¿Es que sabe lo que estoy pensando?-recuerdo con temor que Lord Voldemort era magistral con la legeremancia.

- No hay que usar legeremancia para saber que estás dándole vueltas a algo, así que para.

Decido hacerle caso y obligo a mi mente a dejar de lado esos pensamientos que no me llevan a nada. Suspiro y me encamino hacía la salida del Ministerio.

- Vayamos a comprarle ropa y lo necesario para pasar una temporada en mi casa, ¿de acuerdo? Al estar en el centro podemos hacer las compras aquí y luego nos dirigiremos a mi casa en taxi.

- Bien, ¿por qué en taxi?

- Preferiría no aparecernos de momento. No confío en usted, prefiero mantener las distancias. Además, me gusta viajar en coche.

- No te quejabas hace un minuto-contesta llegando a mi altura en dos zancadas y colocándose a mi lado mientras caminamos.

- Eso no se repetirá.-Le aseguro no muy convencida de mi misma. Por favor que se repita. ¡Cállate!

- Claro…-lo miro por el rabillo del ojo y veo que sonríe abiertamente sin creer en mis palabras. ¡Cabrón! No hace ni media hora que nos hemos visto y ya cree conocerme mejor que yo. A lo que puede que tenga razón, por que no me conozco en absoluto en lo que a este hombre respecta.

Cruzamos las grandes puertas del Ministerio y el aire fresco de mediados de mayo nos golpea de lleno. Inspiro profundamente y sigo caminando, pero observo que Tom Riddle no me sigue. Me giro para ver que es lo que lo ha detenido y me quedo atónita. Ante mi está ese hombre, con el rostro lleno de paz, ojos cerrados, boca ligeramente abierta, brazos extendidos a ambos lados de su cuerpo, con la respiración profunda. Deleite. Es la palabra que lo resume. Es un hombre disfrutando, maravillándose con lo que lo rodea. Ha estado siete años encerrado, y por lo que sé no ha tenido contacto con el exterior. Esta es la primera vez en siete años que siente el aire, que respira libre de nuevo, que puede moverse parcialmente libre. Sin poder detenerla aparece una sonrisa en mi rostro al ver su disfrute. No se porque, no logro entenderlo, tendría que odiar, tendría que maldecir, tendría que llorar al ver libre a este hombre que tanto daño a hecho, pero no puedo. Una parte de mi, que parece que a nacido en el momento que posé mis ojos en Tom Riddle, disfruta de su disfrute, le gusta verlo libre y en pleno deleite. Esta nueva parte golpea triunfalmente a mi mente racional y la deja tirada en el suelo estupefacta, plantándose como la nueva comandante de mis pensamientos con los brazos cruzados ante su pecho y sonrisa satisfecha, orgullosa.

Sigo mirando al mago con una sonrisa sincera cuando me percato que ha dejado de centrarse en el nuevo mundo que se abre ante él, para centrarse en mí.

- Tienes una sonrisa muy bonita Granger, no me había fijado antes.-Baja los pocos escalones que nos separan hasta situarse en uno por encima de mi, por lo que tengo que levantar aún más la cabeza para mirarlo. Es muy alto.

- No podría haberse fijado, nunca le he sonreído. No me ha dado un motivo.

- ¿Y ahora si?- frunce el ceño curioso.

- Si, se nota que estaba disfrutando.

- Estoy disfrutando. Odio de manera brutal a ese virus, odio lo que le ha hecho al mundo mágico. –Coge aire mirando a todos lados menos a mí- Pero gracias a él estoy aquí fuera, sin ser libre pero sin cadenas. Puedo respirar el aire y sentir el frío. He pasado por muchas cosas, no hace falta que te las repita, he hecho muchas cosas también.-Asiente con la mirada baja, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón- Pero lo repetiría todo de nuevo si con ello me llevara a este momento. A sentirme vivo de nuevo.

- ¿Todo?- logro preguntar con voz estrangulada. Sigue sin mirarme cuando me contesta.

- Si, todo. Se que… ¡joder! Se que no soy lo que querías, no soy el mejor de los hombres, se que te a tocado un mago jodidamente inestable, al que tachan de loco, no sin razón- se frota la cara con una mano- Pero como ya dije, el momento y el lugar es este. Allí fuera hay magos que se que te hubieran gustado más que yo, ¿tengo razón?-al ver que no contesto me coge la barbilla con sus dedos y me encara a él- Contesta.

- Si.- ¿Qué más podría responderle? No mentiré diciéndole que es el hombre de mis sueños, que es el hombre que yo quería para mis hijos. Mis razones de porque no lo quiero a mi lado ya me las he repetido bastante. Tom bufa fuertemente y me suelta la barbilla mientras se aleja unos pasos sin mirarme- ¿Qué esperaba? ¿Qué le dijera que usted es justo el padre que deseo para tener a mis hijos? ¡Es un asesino, por el amor de Dios!- Vale, estoy chillando en medio de la calle, pero no me importa, tiene que entenderme. Además, no es que haya demasiada gente caminando por aquí. Ya no.

- Se lo que soy, Granger. No te negaré eso. Pero he cambiado, esta enfermedad nos ha cambiado a todos. ¡A la mierda la pureza de sangre! ¡A la mierda mis creencias!-No puedo creer lo que está diciendo, ¿es que acaso se lo ha replanteado todo? ¿En tan poco tiempo?

- ¿Lo dice en serio? Que yo sepa hasta ayer usted era un racista, asesino de muggles e hijos de muggles. Con unas convicciones muy fuertes. ¿Es que me está diciendo que todo eso ya no le importa?- Se vuelve a situar ante mi en dos pasos.

- Tu misma lo has dicho, tú no me conoces. Puede que en pasado hiciera cosas de las que, visto en retrospectiva y ante los acontecimientos actuales, me arrepiento. Puedes creerme o no, pero matar magos y brujas nunca ha sido algo de lo que sentirme orgulloso.-Cierra los ojos mientras se pasa las manos por el pelo, alborotándoselo aún mas de lo que ya está- Te diré algo y no volveré a repetirlo: –abre los ojos de nuevo enfocando su mirada en los míos- por favor, acepta lo que soy ahora. No soy el mismo hombre que viste hace siete años, ni físicamente ni mentalmente. Al menos dame la oportunidad de demostrártelo.

Levanta la mano derecha pero esta vez no me encojo, me mira titubeante antes de posar el dorso en mi mejilla, acariciándomela. No puedo evitar temblar ante el contacto tan íntimo. Al ver que no lo rechazo, baja dos escalones hasta situarse uno por debajo de mí, ahora se encuentra a mi altura. Su mano no se a separado de mi mejilla en todo el rato. Alza también la mano izquierda y la posa entre mi rostro y mi cuello, y la mano que me estaba acariciando la sitúa en mi nuca, apretándola con ¿posesividad? No acabo de entender bien su expresión. Suelto un débil quejido de dolor pero no me aparto. Esos ojos me tienen tremendamente fascinada.

- Granger- musita quedamente, mientras su mirada se pelea por permanecer entre mi boca o mis ojos.

- Si…-es lo único que atino a decir. Su olor a menta y lluvia vuelve a obnubilarme, y por Dios que no pienso hacer nada para remediarlo. Acerca su boca a la curvatura de mi cuello, y aspira antes de acercar sus labios a mi carótida, justo en mi pulso, y besarme antes de dar un pequeño mordisco que envía una corriente eléctrica por toda mi espina dorsal hasta morir entre mis muslos. Gimo sin poder hacer nada por evitarlo y me encojo levemente.

- Granger- repite como una plegaria, con la voz ronca, esta vez más cerca de mí, a escasos centímetros de mis labios. ¡Estamos en la escalinata del Ministerio! Hermione,-me digo- haz algo, sepáralo de ti. Se racional ¡Merlín! Esto es muy precipitado. ¡Hace una puta hora que lo conoces! ¡Es un asesino! Pero no puedo ni quiero hacerle caso a la voz de mi conciencia. Me rindo. Por una vez quiero dejarme llevar, quiero dejar de ser la perfecta señorita Granger y hacer algo impulsivo. ¿Qué mejor que esto?

- Si, si…-susurro con mis ojos enfocados en su boca. Nada ni nadie podría separarme de él. Es muy atractivo y la fuerza varonil que emana, que nada tiene que ver con su fuerza mágica, me tiene paralizada. Mis brazos, que en todo momento se han mantenido a ambos lados de mi cuerpo, se deciden a actuar y los levanto, rodeándole el cuello con ellos y me atrevo a extender los dedos y tocar la suavidad del pelo que nace en su nuca. ¡Santa Morgana! Que me aspen si alguna vez había sentido algo así.

Observo que su mandíbula tiembla ante mi contacto haciendo crujir los dientes, sus rasgos se endurecen y de nuevo sus pupilas se expanden. Sus manos, que siguen donde las ha dejado, se estremecen levemente, apretándome más fuertemente y provocándome una ligera molestia. ¿Qué le ocurre? Vuelvo a soltar un quejido de dolor ante el agarre, pero extrañamente toda esta situación es malditamente excitante. De nuevo sus ojos se enfocan en los míos con expresión dura y calculadora. Pecadoramente sensual. Se acerca hasta que nuestras narices se tocan, su aliento chocando contra el mío en una batalla perdida de antemano. Toma aire bruscamente antes de hablar.

- No dejes que me pase, no dejes que te ahogue. Fréname Granger, por que, ¡maldita sea! Te aseguro que yo no podré pararme- y dicho esto se abalanza sobre mi boca apretando sus labios contra los míos, noto sus dientes mordisqueando mi labio inferior para después mimarlo con su lengua, como pidiendo permiso. No lo dudo ni un segundo y abro mis labios para facilitarle la entrada. Arremete contra mi lengua con la fuerza de mil maldiciones, la envuelve y la acaricia reconociéndola, sintiéndola y a la vez me muerde los labios con vigor, con esos caninos infernales que posee, haciendo que sangren levemente, y no se como explicarlo pero no me duele, el deseo me anestesia. Deja escapar un pequeño gemido, no de placer ni dolor, como si hubiera reconocido algo ante nuestro contacto, es más como de necesidad. ¿Necesidad de mí? Rezo a los dioses de los hombres sádicos y mentalmente inestables pero tremendamente atractivos:

Que sea necesidad de mí, porque estoy irremediablemente necesitada de él.


N/A:

¿Qué tal? ¿Como os habéis quedado? Como se las gasta nuestro Tom...Tal y como os prometí este cap es más largo y en él se muestras varias cosas: la reacción de Hermione, lo que ocurre con las fortunas de los presos, podemos atisbar también como se siente Tom y lo que le pasa por la mente desde la aparición del virus. Y como no...lo tremendamente MACHO que es. *Risas* El punto de vista de Hermione es una pasada, me río mucho escribiéndola.

Espero que os haya gustado tanto como a mi escribirlo, si es así o si hay dudas y sugerencias ya sabéis, un REVIEW y yo feliz. Además que me espabilan para escribir más rápido.

GRACIAS

Contesto Reviews:

Glashgood: de nuevo gracias! Me gusta mucho leer todas tus inquietudes y me emociona que quieras saber sobre las distintas reacciones. Como te habrás fijado soy muy lenta a la hora de avanzar en la historia, pero es que me gusta así. Además que me encanta centrarme en esta pareja, es superior a mí. En lo que respecta a Tom y Harry más adelante se verá. Es algo que aún no tengo escrito pero seguro que te gustará porque tengo varias ideas en mente, o espero que te guste vaya. Hermione sigue siendo una madraza/hermana mayor para Harry pero en este fic...seguro que se deja llevar. Ginny pobre es una víctima más del virus, y Narcisa...siempre amará a Lucius, pero ahora tendrá que compartirlo con Luna...aixxx. Draco...no estoy segura de que hacer con él. Es un personaje que adoro pero no se como encajaría en esta historia. Aun tengo que pensarlo. Sigue escribiendome Reviews que me chiflan y me dan que pensar para avanzar! Besitos

S-CPHR: Ya se que nos escribimos por PM pero me da igual! Contesto también por aquí. Tomione son lo mejor, como dices son como una droga y me cabrea que casi no haya fics sobre ellos. Con el juego que dan por Dios! Si tengo en mente al menos dos fics más para ellos!Espero que este cap no te decepcione. Aquí ya se ve la enorme química que tienen, y no he podido evitar avanzar en su relación. Es química pura y dura, saltan chispas sexuales vamos. Tu sigue pidiendome Lemmon entre ellos que no creo que tarde en dártelo, es superior a mi. jajaja Gracias gracias por tu review!

NataliaMervel: de nuevo gracias! Espero que este cap también te guste, más largo y mucho Tomione en él. El punto de vista de Hermione me encanta, me río muchísimo escribiéndolo. ¿Qué te a parecido el choque titánico de estos dos? Un beso!

SimiKatolis: ooooh gracias gracias! ya actualizo actualizo actualizo! Y como ves mucho más rápidamente que el anterior! Ya lo tenía escrito y quería que lo leyerais YA! ¿Te a gustado?Para mi este cap es uno de mis preferidos. Me encantan estos dos. Y los celos de Tom...buuuuuf. Besitos!

Blink-chan90: Gracias por tu review! Espero que el quinto cap te haya gustado también! :)

Nemesis-hime: Gracias por comentar! me alegro mucho de que te guste y este cap espero que también lo haga! :)

CamGem1212: Aixxx como no voy a mencionarte? jajaja Me gusta mucho leerte en los reviews, y ya digo que eres la number 1. Desde el principio atenta y dándome tu opinión. Para Tom realmente estar sin magia es horrible, es como quedar en nada, como un simple bichejo o como un muggle como tu dices. Aunque en este cap ya puedes ver que el pobre hombre esta muy muy centrado en Hermione. Y es que como bien dices Hermione tiene el poder de "elevar las cosas" con su sola presencia. Jajajaja Pero no hay que olvidar que Tom es humano (en este cap lo habrás visto también en el modo en que absorbe la libertad), haya hecho lo que haya hecho en el pasado. Como ves he actualizado al día siguiente de escribirme el review! no he podido evitarlo. Quería que lo leyerais ya! Espero tu opinión sobre este también! Muchos besos!

-Nake-