Capítulo 16: HABLANDO DEL PASADO

El mes de enero no pudo ser más confuso y tormentoso para Hermione y Luna. Luego de aquellos… inesperados encuentros, no podían sacarse de la cabeza en ningún instante a Harry y Ron, respectivamente.

Luna aun recordaba como si hubiera sido ayer el beso con Ron; el latir de su corazón desbocado, la sensación de vértigo que sentía entre sus brazos… No obstante, todo se había ido tan rápido como había comenzado…

Flash Back

— Pensé que estarías con Hermione — comentó Terry de manera mordaz.

— Yo… — balbuceó Luna.

— Digo, sabiendo cómo está ahora es lo más lógico el pensar que la estarías acompañando… — los miraba de pies a cabeza, deteniéndose en el agarre posesivo del pelirrojo sobre la rubia y sus labios hinchados — pero veo que me equivoqué — añadió con lacerante ironía.

— ¿Qué le pasa a Herm? — se precipitó a preguntar, preocupada.

— Métete en tus asuntos, Boot — soltó con aspereza Ron al mismo tiempo, sin poder contenerse.

— Luna siempre será mi asunto… Weasley; — lo miró con acidez, casi escupiendo las palabras — No como tú, que lo único que ocasionas siempre en su vida es sufrimiento… — sus puños se crisparon — si lo sabré yo; — le dirigió una mirada a la rubia, ésta se sintió palidecer — ¿o ya no lo recuerdas, Lu?, — la encaró. La aludida bajó la mirada, avergonzada — ¿ya olvidaste todas las veces que lloraste por éste imbécil?, ¿las promesas que me hiciste jurar en las que me pedías nunca más lo nombráramos en alguna conversación?; a dónde se fue todo eso ¿eh? — le cuestionó con reproche.

Ron desvió su mirada a Luna desconcertado. ¿Promesas?, se preguntó arrugando el entrecejo.

— Luna… — la llamó el ojiazul.

— Lo siento Ronald, esto… fue un error — se liberó de su agarre y empezó a caminar rumbo a su habitación sin mirar atrás.

— Ella ya sufrió mucho por tu culpa, si de verdad la valoraste alguna vez, apártate de ella. Merece ser feliz — escuchó decirle Terry a Ron.

Pero ya no quiso escuchar más, apresuró el paso y entró a su habitación…

Fin Flash Back

Pero ahí fue sólo el principio de la tormenta que más tarde duraría semanas…

Flash Back

Todo se le olvido a Luna al momento de entrar a su habitación y ver a Hermione sollozando quedamente en los brazos de un preocupado William, en medio de la estancia.

— ¡Herm ¿qué pasó?! — se acercó rápidamente a su lado, arrebatándosela a Will de los brazos y envolviéndola con los suyos. Hermione se aferró a ella, pero no contestó.

— Potter — escupió el pelinegro con amargura, contestando a su pregunta.

La mirada de Luna se tornó furiosa al escucharlo. No necesitaba más explicaciones.

— William, ¿podrías…?

— Claro, no hay problema… — se acercó y le plantó un suave beso a Hermione en la cabeza — Avísame cualquier cosa ¿quieres? — le pidió a Luna. Ésta asintió, dándole una mueca como sonrisa.

Una vez la puerta se hubo cerrado Luna condujo a Hermione a la cama en donde hizo que se sentara, aun abrazadas.

— ¿Quieres hablar? — le preguntó.

Hermione negó con la cabeza, su cuerpo sacudiéndose por sus silenciosos sollozos.

— Te hará bien — le insistió.

— Desearía poder odiarlo Luna… — musitó entre un sollozo — arrancármelo del corazón, pero…

— Lo sé — dijo la rubia al ver que se quedaba callada, continuando con su llanto.

— Fui tan idiota… Es mi culpa haberlo dejado entrar en mi vida de nuevo… No debí… — se lamentó.

— Ambas lo fuimos — murmuró quedamente Luna.

— Quiero volver a casa, ya no quiero estar aquí — solicitó Hermione, separándose de ella y limpiándose los ojos, tratando de ser fuerte.

— Pienso igual — le sonrió triste.

— ¿Ron? — indagó Hermione, hipando.

Luna asintió, bajando la mirada.

— Parece que sólo volvieron a nuestras vidas para recordarnos lo infelices que somos a su lado ¿no? — comentó Luna con congoja, una lágrima asomándose en su mirada.

— Creo que si — murmuró Hermione, recuperando por lapsos la calma. Y es que había llorado prácticamente todo el día que sinceramente ya no tenía lágrimas por derramar.

— Las cosas eran más sencillas cuando sólo éramos nosotros cuatro; — dijo Luna — tú, William, Terry y yo. Ningún retrasado, cuatro ojos, bipolar. Y ningún tonto pecoso comelón.

— ¿Empacamos? — preguntó Hermione.

— Empacamos — asintió Luna.

Y tal como hacía 5 años, empacaron sus cosas… huyendo de su sufrimiento, hacia el lugar que tanto les había costado construir alejadas de éste.

Fin Flash Back

¿Qué ésa era la salida de los cobardes?, ¿el huir?, se preguntaba aun en éstos días Luna. Pues bien, algunos pensarían que sí, otros estarían en desacuerdo. Mas ésa pregunta no tiene una respuesta lógica hasta que tú pasas por ésa situación. Cuando el dolor es más grande que todo y tu instinto de supervivencia te obliga a pensar en tu bienestar. A alejarte de lo que te hace daño.

Aun cuando el alejarte te resulta más doloroso. Cuando estás alejada de aquella persona a la que amas con todo tu ser y al mismo tiempo quieres odiar. Sintiendo como si caminaras sobre cenizas, que en realidad son brazas ardiendo, con cada paso que te alejas. Escapándose el aire de tus pulmones hacia el lugar que dejas atrás. Refugiándose tu valor en los brazos de aquel que simplemente se queda sin actuar. Dejándote partir.

Dejándote buscar tu propia felicidad.

Como debió de ser siempre.


Mientras tanto, un joven pelirrojo se sumergía en sus propios recuerdos de semanas atrás…

Flash Back

Apenas entró en su habitación Ron supo que algo no iba bien, así que tomando sus cosas y las de Harry se Desapareció inmediatamente de ahí, dejando liquidada la cuenta del hotel con una llamada a la recepción y un puñado de dinero muggle sobre la mesita de centro, junto a una generosa propina.

Apareciendo en una casa a las orillas de Ottery Saint Catchpole, dejó las cosas en el suelo y de inmediato el chillido alegre de Pig le zumbó en los oídos, empezando a dar tumbos a su alrededor; Hedwig salió casi enseguida por la puerta que daba al patio y se posó en su hombro, extendiendo la pata para que Ron tomara el pergamino que traía atado.

Con un suspiro, desenvolvió la nota.

"Weasley, no sé qué diablos le pasó ahora a Potter, pero es mejor que vengas ya por él, va armar un alboroto en cualquier minuto.

Aberforth."

— Ya sabía yo que algo andaba mal — y con eso se Desapareció.

Ahí, en la barra, Harry se llevaba la botella a los labios una vez más, la cual parecía no ser la primera ni la última.

— Harry, hermano… — Ron posó una mano en su hombro, pero sólo consiguió que el ojiverde se la quitara de una brusca sacudida.

— Déjame solo… — hipó, apenas dedicándole una mirada de reojo, sus ojos estaban cristalinos — no vaya a ser que a ti también te joda la vida… — tomó de nuevo, limpiándose con el dorso de la mano lo que le había caído por la comisura del labio — Siempre es lo mismo, el estúpido Niño Que Vivió Para Fregarle La Vida A Los Demás… — musitó arrastrando las palabras.

— No digas idioteces, — reprendió el pelirrojo, sentándose a su lado — tú no has hecho eso a nadie — refutó.

— ¡Ja!, — lo regresó a ver, se balanceaba ligeramente por el alcohol — entonces Hermione debe ser "nadie" ¿no?

— Harry, lo que pasó con Hermione no es tu…

— ¿Culpa?, — lo cortó con acento irónico — pues según ella si… — se volteó de nuevo al frente, tomando la botella en su temblorosa mano — Y francamente yo pienso lo mismo ahora — bebió.

— Sácalo de aquí Weasley, ya bebió demasiado — interrumpió Aberforth la conversación.

— ¿Cuánto…? — se levantó, hurgando sus bolsillos.

— Así déjalo, va por la casa. Sólo llévatelo, probablemente mañana ni se acuerde de su nombre. Ya lleva casi dos botellas de whiskey. Ni siquiera yo aguanto tanto — meneando la cabeza se alejó, llevándose consigo los vasos sucios de la barra.

— Vamos amigo, debes descansar… — lo levantó Ron cruzando un brazo de Harry sobre sus hombros, a la vez que lo sostenía de la cintura para que no cayera pues apenas se incorporó estuvo a punto de irse de bruces contra el suelo.

— Si, tres metros bajo tierra… — comentó el ojiverde con humor, dando traspiés. Ron hizo una mueca abatida.

— Déjalo Harry, espera, nos haré Aparecer — lo detuvo, empezando a concentrarse.

— No, — se zafó empezando a caminar solo — Aparecerme me marea… ¡Con un demonio! — exclamó al llevarse una mesa de encuentro e irse al suelo.

— Deja te ayudo — se precipitó hacia él.

— ¡Puedo solo ¿está bien?! — forcejeó con él, pero Ron no lo soltó y lo ayudo a incorporarse.

Los pocos magos y brujas que había en el lugar se hacían de oídos sordos, concentrándose en sus tragos y las conversaciones que tenían. Después de todo, no sólo eran los mejores Aurores de Gran Bretaña, sino además los vencedores de la gran batalla contra Voldemort.

— Nos Apareceré ¡y punto! — sentenció firme.

— ¡Que no quiero…!

Fin Flash Back

La que les esperó después de eso era la reprimenda más memorable en la historia de los Weasley seguramente…

Flash Back

—… ésta no es mi casa — fue lo primero que dijo el ojiverde apenas Aparecieron.

— Lo sé, es la Madriguera — le dijo Ron conduciéndolo a la cocina.

— ¿La Madri…?… ¡Oh no!, ¡yo me voy!, ¡me va a matar mamá!

— ¡Merlín bendito!, ¡Ron, Harry, ¿qué pasó?! — y como si la hubiera invocado, la señora Weasley salió corriendo a encontrarlos, seguida de Ginny y el señor Weasley.

— Aquí tu hijo que dice que como el alcohol acaba con las personas, pues él piensa acabar con el alcohol; ¿no te parece una acción muy bondadosa de su parte? — intentó bromear Ron, tambaleándose ligeramente por el peso de Harry.

— ¡Ron!; — reprendió Molly — Arthur ayúdalo que se le va a caer… — el señor Weasley se apresuró a hacer lo que le pidió su mujer — Ginny, querida, ve por…

— Corriendo — la cortó Ginny entrando a la casa.

— Llévenlo adentro.

Minutos después un Harry un poco más consiente junto a un cansado Ron estaban sentados frente a los señores Weasley y con Ginny a un lado, en la mesa de la cocina.

Ron se aclaró la garganta nerviosamente y fue como si accionara una bomba…

Tres… dos… ¡uno!…

— ¡¿Se puede saber porque llegaste con Harry en ése estado, Ronald Weasley?!… — empezó a reprender su progenitora.

— Y ahora me va a echar la culpa a mí, como siempre — murmuró para si el pelirrojo, rodando los ojos.

—… ¡completamente alcoholizado!, ¡sin control de sí mismo!; ¡¿Dónde estabas tú que no lo cuidaste eh?!… — dio un golpe a la mesa con la mano, incorporándose lentamente con cada exclamación — ¡Y tu jovencito, ni creas que me he olvidado de ti!; — apuntó a Harry con el dedo. Éste dirigió su entornada mirada hacia ella tratando de enfocarla con claridad — ¡EXIJO UNA EXPLICACIÓN EN ÉSTE PRECISO MOMENTO!, — gritó, su rostro escarlata — ¡Se comportan como unos niños!, ¡¿para esto querían "independizarse" los niños?!… ¡¿para ir y emborracharse a su antojo?!… ¡Ésta no es la primera vez que lo haces Harry Potter, y créeme que como te vea otra vez en éste estado ya no te daré ninguna poción para curar la resaca ni nada!, ¡te llevaré a un hospital de muggles y que te laven el estómago así sea con cloro!… — manifestó.

— Pero mamá, ¡lo vas a matar! — musitó en un hilito de voz Ginny.

— Ginny, querida, estoy hablando con tus hermanos, por favor… — el claro mensaje de "Calladita te ves más bonita" en un tono sumamente dulce y escalofriante les hizo callar cualquier réplica — ¡Y USTEDES DOS!, — bramó. Los mencionados pegaron un respingo — ¡sigan así y personalmente hablaré con Kingsley de esto y haré que los saquen del escuadrón de Aurores por alcohólicos irresponsables que desaparecen sin dar explicación!

— Nosotros no somos alco… — empezó a decir Ron frunciendo el entrecejo.

— ¡TE CALLAS BILIUS!… — lo silenció su madre con voz de ultratumba, haciéndolo palidecer — ¡mira que no me tienes para nada contenta!… — su pecho bajaba y subía rápidamente mientras a su lado el señor Weasley apenas y podía respirar, jugando nerviosamente con sus pulgares como si esperara que en cualquier momento lo regañaran a él también por algo — ¡Oh, pero eso sí, olvídense de la liga de Quidditch, de sus escobas, de las dotaciones de los gemelos, y de todo lo que les dé hasta un mínimo de placer!

— Eso incluye… ¿los boletos para el próximo juego de los Chud…?… ¡Ay!… — Harry lo había pisado. Ron lo miró fulminante, pero cambió su expresión al contemplar la expresión de malignidad que tenía su madre — ¿Mami? — susurró con gesto inocente.

— Mañana mismo quiero ésos boletos en mis manos, ¡y pobres de ustedes si me desobedecen una vez más porque…! — levantó el puño amenazante. Harry y Ron se encogieron en sus asientos.

Ginny pasó saliva, mirándolos casi con lástima.

— Arthur, querido, ¿algo que agregar? — se sentó tranquilamente en su asiento, su voz volvía a la normalidad.

— N-no, Molly, querida… na-nada que agregar — tartamudeó acomodándose torpemente las gafas.

— ¿Ginny?

— ¡¿Qué?, ¿yo que?!… — se alarmó, palideciendo. Su madre la miró con severidad — Eh… no… yo tampoco — musitó apenada.

— Bien. Es ése caso pueden empezar con las explicaciones…

Harry miró a Ron en busca de auxilio, pero sólo descubrió la mirada cristalina de su amigo con dos claros mensajes escritos en sus ojos. Uno: "Adiós Chudley Cannons". Y el otro: "¿Por qué se me ocurrió Aparecernos aquí en primer lugar?"

Fin Flash Back

Y ahora no podía sentirse más triste y desolado. Pues aparte de haber perdido todo lo que le quitó su madre desde hacía casi un mes, ése era el tiempo exacto en el que no había visto a Luna.

Suspiró melancólico.

Sabía muy bien que lo estaba evadiendo, incluso ignorando; pues en las contadas ocasiones que pasaba por su departamento, ésta fingía ir leyendo algo para sacarle la vuelta sin mirarlo en ningún momento. Y no tenía idea a que se debía aquello.

¿Estaría enojada por lo del beso?, se preguntaba cada día. No tendría por qué. Es decir, ella le había correspondido ¿verdad?

Pero después otra duda asaltaba su cabeza, o mejor dicho otra voz…

"… ¿ya olvidaste todas las veces que lloraste por éste imbécil?, ¿las promesas que me hiciste jurar en las que me pedías nunca más lo nombráramos en alguna conversación?"

Sí, eso era lo que lo tenía en peor estado. Y hasta cierto punto enojado consigo mismo.

"… las veces que lloraste…"

"… las promesas… me hiciste jurar… nunca más lo nombráramos…"

¡Maldito Boot!, exclamó para sus adentros. No había otra manera de saber a qué se refería ése… rubiecito, a menos que hablara con él, pues era obvio que ni Hermione, ¡y mucho menos Luna!, iban a decirle algo al respecto.

Dio una patada a una piedra, sintiéndose impotente.

No le quedaba de otra que buscar a Terry Boot.


Pero estaba muy equivocado si pensaba que iba a sacarle algo de información a Terry, pues éste estaba completamente reacio a dirigirle la palabra en la vida. Y más si se trataba de Luna.

Habían pasado juntos por tantas cosas; viviendo momentos tristes, alegres, angustiosos; no iba a dejar eso por nada del mundo. Se encargaría personalmente, tal como se había prometido a si mismo hacia años, de su seguridad y protección; y eso obviamente incluía alejarla a como dé lugar del tonto pelirrojo insensible que le había roto el corazón a su mejor amiga.

Flash Back

— ¿Cómo sigue Hermione? — le preguntó Terry a Will aquella mañana mientras comían unos hot-dogs en el parque, esperando a las chicas las cuales estaban en la tienda de enfrente comprando quien sabe qué cosa.

— Un poco mejor, — contestó vagamente el pelinegro viendo fijamente hacia la tienda, donde a través del vidrio veía a la castaña y la rubia — al menos ya ríe más seguido — agregó con optimismo.

— ¿No ha mencionado a Harry? — quiso saber, volviendo a darle una mordida a su hot-dog.

Will suspiró.

— No… — le dio una mordida al suyo, el cual estaba literalmente intacto; tragó — no lo ha vuelto a nombrar desde que regresamos de Australia. Nada de nada.

— ¿En serio?, — se extrañó Terry viéndolo. Will asintió — bueno, creo que es lo mejor… — le dio un trago a su soda — Luna tampoco ha dicho nada de Ron — añadió.

— ¿No volvió a molestarla? — lo regresó a ver.

— Pues por parte de Luna no sé nada; pero según sé, lo ha intentado varias veces, mas Luna siempre lo evade. ¿Y Hermione?

— Tampoco ha dicho nada, pero Potter la ha buscado un montón de veces, le manda notas, ha intentado entrar a su oficina, pero simplemente no lo consigue… — meneó la cabeza, una sonrisa divertida formándose en sus labios.

— ¿Qué?

— Según Amy, Hermione usó un hechizo bloqueador en su oficina y en su casa para que nadie aparte de nosotros pueda entrar — se rio.

— O sea que si Harry llega a intentarlo…

— Acabara más noqueado que si lo hubiera atacado una estampida de hipogrifos salvajes — sonrió con satisfacción.

Terry se rio.

— Es bueno que tome medidas. ¿Pero y tú?

— ¿Yo que? — se confundió.

— ¿Qué pasa si Hermione un día decide que quiere ver a Harry?, ¿o si él consigue la forma de engatusarla y que lo deje entrar en su vida de nuevo?; ¿Lo dejarás?

— ¡Jamás!, — crispó los puños — ni loco dejo que ése maldito le haga daño de nuevo, ¡primero muerto a dejarla en manos de alguien que sé únicamente le causa desdicha!… — se levantó, tirando su intacta comida al cesto de basura — ¿O acaso tú no harías lo mismo? — lo regresó a ver.

— Sólo sé que nunca dejaré desamparada a Luna; estaré ahí para ella siempre, sin importar nada… ni nadie. Y eso ciertamente involucra a Weasley — sonó firme.

— Ya han pasado por mucho ambas… — murmuró Will, su enojo parecía haberse ido a otra galaxia — Merecen ser felices.

— De eso nos encargaremos nosotros ¿no? — le palmeó la espalda Terry luego de tirar las sobras de su comida. Éste asintió, y una sonrisa se asomó en sus labios al llegar Hermione.

— Listas, ¿ahora a dónde? — preguntó Hermione entrelazando sus dedos con los de Will y dándole un suave beso en los labios.

— A Júpiter si quieren, donde sean felices — comentó Terry con simpatía, recibiendo como recompensa un beso en la mejilla por parte de Luna.

— Bueno pues entonces no nos movamos de aquí, ¿no Herm? — sonrió la rubia, colgándose del brazo de Terry. La castaña asintió con una sonrisa, siendo abrazada por Will.

Fin Flash Back

Y el tiempo viajó rápidamente. Enero se fue en un abrir de ojos, trayendo consigo el mes de febrero. El mes de los enamorados… y de la amistad.


El timbre sonando, anunciando la aparición de alguien en la puerta de su departamento, hizo que Hermione dejara su café sobre la mesa junto al libro que leía para ir a atender a su visita.

Volvió a escucharse la llamada y chasqueó la lengua. No le gustaba la gente impaciente. Además, ¿quién aparte de ella se levantaba tan temprano un domingo?; arrugó el entrecejo. Quien sea que fuera, no era alguien conocido. Jamás tenía visitas a tan temprana hora.

Tiró del picaporte y se quedó prácticamente congelada en el marco de la puerta.

— Hola, Hermione — con una sonrisa nerviosa jugando en los labios, Ginny Weasley la saludaba vacilante.

— ¿Qué haces aquí? — fue la respuesta carente de emoción por parte de la castaña, aun sosteniendo la puerta, su ceño fruncido.

La sonrisa se borró de los labios de Ginny.

— Tenemos que hablar… — dictaminó — y no me voy a ir de aquí hasta que lo hayamos hecho — añadió al ver las intenciones de la castaña de negarse y azotarle la puerta en la cara.

Hermione suprimió un bufido de irritación y, tratando de controlarse, se hizo a un lado. Y ella había cantado victoria tan rápido, pensó abatida. Pero al parecer ya era hora de cortar con ése asunto de raíz.

— Pasa.

Apenas dijo aquello un ligero resplandor llenó el umbral de la casa por un segundo antes de desaparecer, como si nada hubiera pasado.

— ¿Qué…? — empezó a cuestionar Ginny poniendo inseguramente un pie dentro del recibidor mientras Hermione cerraba la puerta a sus espaldas.

— Hechizo bloqueador — se limitó a decir, encaminándose a la sala. Ginny la siguió en silencio.

Una vez estuvieron sentadas la castaña se detuvo a mirarla con detenimiento.

— Tú dirás.

— ¿Ni siquiera un "¿Te ofrezco algo de tomar Ginny?"?… — le cuestionó con ironía. Una fría mirada fue la respuesta recibida — Me sorprendes, antes éramos como hermanas, y ahora me tratas peor que a tu peor enemigo.

Hermione sonrió irónicamente.

— No tengo tiempo Ginny, así que lo que tengas que decir, dilo y luego vete — replicó fríamente.

— Bien… — gruñó la pelirroja — Quiero saber en ÉSTE preciso momento el porque te fuiste, y no me vengas con las estupideces que les dijiste a mis hermanos, porque yo no me trago ése cuento — exigió saber.

— ¿Qué te hace pensar que exista otro motivo al que ya dije? — se cruzó de brazos la castaña, mirándola con desafío.

— Te conozco, — Hermione dejó salir un sonidito de incredulidad, enarcando una ceja — o al menos lo hacía; — repuso al ver la nueva actitud de la castaña para con ella — y por eso es que me permito pensar que hay algo que nos ocultas a todos… — la ojimiel la vio impasible — en especial a Harry y a mí, porque no creo que Ron tenga algo que ver en esto — soltó esperando ver su reacción.

— Eso crees ¿no?, — empezó, su mirada se tornó ligeramente molesta. Tomó aire intentando permanecer en calma. Ginny asintió — pues te equivocas — mintió.

La joven Weasley apretó los dientes, exasperada.

— ¡¿Por qué te es tan difícil confesar algo que todo el mundo sabe?!… — exclamó frustrada, levantándose — ¡Sé que te fuiste si no fue por Harry, fue por mí, pero alguno de nosotros tuvo que ver!; ¡lo que no entiendo es porque éste empeño tuyo en ocultar lo que es evidente!… — se pasó una mano por el pelo en gesto desesperado — ¡Hermione, por Merlín, llevo años esperando éste momento para saber lo que realmente pasó hace casi seis años!, ¡Al menos ten la maldita decencia de mirarme a los ojos y decirme la verdad por los años que fuimos amigas!… — rechinó los dientes.

Hermione se sintió enfurecer.

¿Amigas?, ¿amigas?… ¿Con que derecho venía ella ahora a sacar una amistad que ella misma traicionó?, ¡ella no era amiga de nadie!; era sólo una fachada de niña buena que te apuñala por la espalda apenas tiene oportunidad. Merlín, ¡todo el mundo supo que entre ella y Harry habían cambiado las cosas!, ¡todos!; y aun así Ginny fue tan cínica a la hora de actuar.

— ¡¿Por qué te fuiste?! — exclamó Ginny avanzando hacia ella.

— ¿Por qué me fui?, ¿realmente quieres saberlo ah?, — se incorporó — ¡bien!, después de todo te lo debo ¿no?, ¡por la maldita amistad que mandaste al diablo al traicionarme!… — le exclamó a su vez. Ginny arrugó el entrecejo, abrió la boca para replicar más la castaña se le adelantó — ¡Me fui porque no pude soportar ser la burla de ustedes!, ¡me fui porque por una vez en mi vida al fin pude pensar en mi antes que en los demás!, ¡porque no iba a soportar ser testigo mudo de la felicidad de mis supuestos mejores amigos mientras yo me sentía morir a cada instante!, ¡Por eso, y no por otro motivo, me fui!… — sus ojos retenían las lágrimas, aquellas que había dejado salir muchas veces por su culpa pero que ahora se negaba a dejarlas ir. No se lo merecían. Ninguno de ellos.

— ¡¿Quisieras ser más clara, con un demonio?!… ¡No entiendo nada de lo que dices!, ¿de qué hablas?, — la miró desconcertada y exasperada — ¿felicidad?, ¿cuál felicidad?, ¡tú te llevaste eso el día en que decidiste que no nos necesitabas más en tu vida!, ¡tomaste la decisión sin decirnos nada!, ¡¿crees que fue inteligente eh?!… ¡LO QUE HICISTE NO FUE MÁS QUE UN ACTO DE ESTUPIDEZ! — gritó, su rostro enrojecido. Hermione la fulminó con la mirada.

— ¿Estupidez dices?, — se indignó — ¡más estúpida fui al pensar que ustedes me valoraban, aunque sea un poco y me querían como amiga!, ¡¿pero para que eh?!… ¡si al final sólo me apuñalaron por la espalda!, ¡ME QUITASTE LO ÚNICO QUE HE AMADO EN VERDAD!, ¡ME TRAICIONASTE DE LA PEOR MANERA POSIBLE!, — le gritó en la cara — ¿y dices que fue estupidez?, ¡AQUÍ LOS ÚNICOS ESTÚPIDOS FUERON USTEDES AL PENSAR QUE NUNCA ME ENTERARÍA DE LO QUE HACÍAN A MIS ESPALDAS! — terminó perdiendo los estribos.

— ¡Por Merlín, dime ya que hablas, maldita sea! — hizo un movimiento exasperado con los brazos.

— ¡No finjas que no sabes!, ¡no soy estúpida Ginevra, sé perfectamente que mientras yo pensaba que Harry me quería y podríamos tener una relación, tú y él me engañaban al andar a escondidas! — le espetó.

— ¿Qué? — se quedó sin habla. La vio desconcertada.

— ¡Estaba enamorada de él, ¿comprendes?! — terminó confesando.

Ginny retrocedió un paso y se le quedó viendo sorprendida.

— Yo no sabía… yo…

— Por favor, no finjas ahora que no sabías — la cortó con acritud.

— Es cierto. Herm, yo no…

— No… me llames así… — masticó las palabras — Sólo mis amigos me llaman así. Y tú perdiste ése derecho hace seis años mientras me traicionabas con mi mejor amigo — sus ojos se enrojecieron.

— Pero es que no entiendo. Entre Harry y yo no…

— Sólo déjame en paz Ginny, — la interrumpió, respirando profundo, intentando calmarse — fue suficiente con lo que vi ése día fuera de la mazmorra de Snape… Siempre me vieron la cara — le dio la espalda.

Sin embargo, Ginny recordó ése día… el día en que ella había besado a un Harry desprevenido…

Flash Back

— Ginny, ¿qué haces aquí?, — le preguntó Harry, desconcertado por encontrarla en las mazmorras — ¿qué no estás en tu hora libre? — arrugó el entrecejo.

— Yo… — enrojeció — Si, pero… quería venir a ver cómo te había ido con Snape… — explicó atropelladamente, sonriendo nerviosa.

— Ah, pues igual que siempre, ya sabes cómo es, — sonrió con amargura — gracias por preguntar de todos modos… — murmuró vagamente, observando sobre su hombro, como buscando a alguien — ¿Has visto a Hermione? — le preguntó con curiosidad.

— Harry… — lo llamó nerviosa.

— ¿Si? — la miró.

Pero apenas se dio cuenta la pelirroja se abalanzó hacia él besándolo de lleno en la boca, cerrándole los ojos por el impacto…

Sin saber que una triste castaña abandonaba el lugar con aquella escena grabada en su cabeza.

— ¡Ginny, espera!… — la separó el pelinegro con presura, viéndola desconcertado — Esto no está bien… — trató de razonar. Los ojos de Ginny empezaron a cristalizarse, todo su rostro se tiñó de escarlata — Escucha, yo te quiero, pero no de ésta forma. Es decir, eres la hermanita de Ron. Te tengo aprecio. Sin embargo, yo… — pasó saliva, sumamente incómodo. No quería hacerle daño — Lo siento, pero…

— Descuida, entiendo — bajó la mirada, alejándose de él.

— Será mejor olvidarlo, ¿de acuerdo? — le pidió Harry. Un ruido de pánico le zumbó en el oído. Aterrado ante la posibilidad de que Hermione se llegara a enterar.

— Si, como digas, perdona — sonrió triste la joven pelirroja. Ahogando las lágrimas que querían salir de sus ojos castaños.

Fin Flash Back

— Hermione, no es cómo crees — se acercó la pelirroja; tomándola del brazo la giró lentamente para mirarla de frente.

— ¿Ah no?, — preguntó con sarcasmo — y exactamente, ¿qué es? — la miró con dureza. Alejándose de su agarre.

— Fue… — suspiró agobiada — Yo besé a Harry — confesó con vergüenza.

— Sí, claro — musitó con sarcasmo.

— ¡Es cierto!… — impugnó — Escucha, ése día… — negó con la cabeza al darse cuenta de lo infantil que había actuado hacia tanto tiempo — Él iba saliendo de la mazmorra cuando lo intercepté y apenas le di tiempo de decir nada cuando… lo besé… — se pasó la mano por el cabello, avergonzada — No le di tiempo de nada… — repitió. Sus mejillas enrojecieron — Pero comprende, era una adolescente. Merlín, ¡todos hacemos cosas estúpidas a ésa edad!

— Cómo declararle su amor a la hermana de su mejor amigo, ¿no? — le preguntó con sarcasmo.

— ¿De qué estás hablando? — Ginny la miró desconcertada.

— ¿Te refresco la memoria?… — sonrió sin ninguna pizca de felicidad.

Flash Back

—… ¡Te amo!, ¡no puedo vivir sin ti!, ¡eres indispensable en mi vida!… ¡por favor dame la oportunidad de demostrarte cuanto te amo! — se escuchó la voz de Harry. Mientras, en silencio, en la oscuridad de las escaleras que conducían a los dormitorios de las chicas, Hermione lo escuchada tratando de reprimir la opresión en su pecho. Había bajado esperando poder sentarse un momento en el sillón del trío dorado pues tenía insomnio, pero se detuvo en seco al escuchar la voz de su mejor amigo. No había duda. Lo había perdido. Él estaba con Ginny. El no haberlos visto juntos en ése tiempo no había significado nada. Pero ésas palabras. Ésa declaración de amor…

Se mordió los labios callando el sollozo que nacía en su garganta, y dio media vuelta regresando a su habitación suprimiendo el llanto.

Fin Flash Back

— ¿Lo negarás ahora? — la retó Hermione, dañándose al recordar todo aquello.

Sin embargo, Ginny no respondió, pues se perdió en sus recuerdos.

Flash Back

— ¡¿Y qué quieres que le diga?!… — exclamó Harry frustrado — "¡Te amo!, ¡no puedo vivir sin ti!, ¡eres indispensable en mi vida!… ¡por favor dame la oportunidad de demostrarte cuanto te amo!" — recitó con ternura, imaginándose a la castaña.

Ninguno se dio cuenta de cómo la autora de ésos sentimientos lo había escuchado y se marchaba con el corazón herido.

— ¡Wow!, pues si le dices eso capaz que hasta acepta una propuesta de matrimonio si se lo pides — sonrió Ginny con emoción.

Sin quererlo Harry también sonrió y se volvió a recargar en el sofá.

Últimamente se habían estado juntando más a menudo, Ginny había entendido que no tenía una oportunidad con Harry e inclusive había descubierto que todo lo que creyó sentir por él era sólo una alucinación; mas lo que sentía su amigo de verdad era puro, real. Era verdadero amor.

— Es sólo que ha estado evitándome éstos días, — se lamentó Harry mirando el fuego extinguirse en la chimenea — ¿Te ha dicho algo? — la miró esperanzado.

— No… — suspiró Ginny — se ha alejado también de mi — hizo una mueca.

— ¡De verdad la quiero!… — habló de nuevo Harry, su mirada perdida en la nada — ¡no sabes cuánto!, no sé cómo ni cuándo, pero ¡estoy irremediablemente enamorado de Hermione Granger! — una sonrisa boba se asomó en sus labios.

Fin Flash Back

— Si, lo voy a negar… — contestó Ginny con calma. Hermione chasqueó la lengua, indignada — Mira Hermione, sé que tal vez no me creas pero aunque no lo hagas tienes que saber que todo lo que dijo Harry aquella noche no tenía nada que ver conmigo, él sí dijo aquellas palabras y todo eso pero no me las dijo a mi… o bueno, al menos no iban dirigidas para mí… — la castaña la miró desconcertada — Escucha, — suspiró — no voy a decirte para quien eran ésas palabras porque eso sólo debe hacerlo él, pero lo que si te puedo asegurar es que entre él y yo NO hubo, hay o habrá NADA más que amistad — afirmó.

— No sé si creerte — expresó Hermione al cabo de un tiempo.

— No te pido que lo creas, te pido que lo analices… — replicó, desarmando por completo a la castaña — Sólo piénsalo, si hubiera existido algo entre Harry y yo, creo que no lo hubiéramos ocultado, ¡mucho menos a ustedes porque éramos mejores amigos!… Además, — le brindó una sonrisa — creo que él siempre ha estado enamorado de otra persona — un brillo cómplice apareció en sus ojos. Hermione desvió la mirada un poco sonrojada al recordar la forma en que se había comportado Harry desde que volvió a verlo.

Estuvieron varios minutos en silencio.

Ginny expectante de la reacción de su amiga y Hermione sumida en sus pensamientos, recordando todo lo acontecido en su último año en Hogwarts… quizás era cierto, quizás Harry y Ginny no tuvieron nada pues ni antes ni después de haberlos visto besándose, la escena volvió a repetirse… más sin embargo aquella conversación que escuchó en la sala común…

¡Tonta!, ¿qué no escuchaste lo que te dijo Ginny o qué?, ¡lávate los oídos!, ¡ellos no tuvieron nada!, fue todo producto de tu tonto corazón, porque a mí me consta que nunca me tomaste en cuenta para analizar esto, la reprendió su parte racional.

Tiene lógica lo que dice Ginny… creo que empiezo a entenderlo, confesó su corazón avergonzado.

Pero si era así, entonces… ¿el tiempo que estuvo lejos, todos ésos años perdidos, las separaciones; fueron sólo producto de un maldito malentendido?…

No podía ser.

— ¿Podré recuperar tu amistad algún día? — rompió el silencio la pelirroja. Mirándola esperanzada.

Hermione la miró a los ojos…