Capítulo 17: RECUPERANDO MÁS QUE UNA AMIGA, UNA HERMANA

Ahora estaba segura. Lo había arruinado. Había actuado con su corazón herido en lugar de usar la lógica para encarar a sus amigos y así despejar cualquier duda. Sin embargo, no lo hizo. Sólo actuó impulsivamente y sin querer hirió a otras personas. ¡Por Merlín, sus mejores amigos!

Mandó siete años de amistad a la basura.

Bajó la mirada, no se sentía merecedora de ésa atención por parte de ninguno de ellos, no cuando Ginny y Harry no tenían la culpa de nada y ella sí. Completamente.

Y de pronto le llegó de golpe otra cosa que había pasado por alto. Su último encuentro con Harry.

¡Merlín!, pensó acongojada, dejándose caer en el sillón donde antes estuvo sentada. Escondió la cara entre las manos. No puedo ser más idiota, se maldijo.

Si me hubieras escuchado aquella vez mientras llorabas como Magdalena en tu habitación luego de verlos, nada de esto hubiera pasado, la reprendió aquella fastidiosa voz que había logrado callar por casi seis años.

¡Ya cállate!, tengo suficiente, ¡por favor!, le suplicó.

Con un bufido de indignación, no volvió a hablarle.

Todo se le estaba viniendo abajo. Se sentía aplastada por los recuerdos, por lo que había abandonado. No tenía cara para verlos, se sentía impura ante sus ojos, no merecedora de aquel cariño incondicional.

¿Qué he hecho?, se preguntó con agonía.

Para ése entonces ya no sabía ni cuánto tiempo llevaba en estado meditabundo, sólo que cuando levantó la mirada, insegura, se topó con unos ojos castaños mirándola comprensiva. Dándole a entender que no importaba ya el pasado ni los malentendidos. Únicamente aquella amistad que rogaba recuperar si se lo permitía.

Aunque sea escúchame ésta vez castaña caprichosa, empezó a hablarle su parte racional, con algo de fastidio. Pasaste casi siete años de tu vida con ellos, viviendo juntos, creciendo lado a lado, acompañándolos en las buenas y aún más en las malas, sufriendo y riendo junto a ellos; créeme cuando te digo que no les va a importar el que te hayas ido, te perdonarán. ¿Y sabes por qué?, porque a pesar de todo, nunca, JAMÁS han dejado de quererte. ¿O es que todos los intentos que han hecho para acercarse a ti durante todos éstos años no significan nada?… Hazme caso por una vez en tu vida y arregla esto.

— Hermione… — la llamó Ginny ya incapaz de poder con la ansiedad — ¡por favor! — la miró suplicante.

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— En serio te agradezco tu ayuda Herm. Te lo juro, si escuchaba a Ronald una vez más con el discurso "Eres muy chiquita para ir a un baile" te juro que le lanzaba un maleficio… — le agradecía Ginny a Hermione mientras se arreglaban en la habitación de ésta última — Y aún más cuando se enteró que iría con Neville y se ofreció de chaperón. ¡Qué horror! — exclamó con terror de sólo imaginárselo.

— De nada… — se rio Hermione al ver lo enojada que aún estaba — Además yo también necesitaba… ayuda femenina… — le sonrió con comprensión — No creo que Harry y Ron sepan mucho de estas cosas ¿no? — señaló mientras se veía en el espejo con el vestido ya puesto.

— Pues no… — coincidió Ginny girándose a verla — ¡Wow!, ¡vas a causar sensación! — elogió.

— ¿Tú crees? — la miró tímida, sus mejillas sonrosadas tenuemente.

— ¡Por supuesto!, — manifestó — cualquiera que te vea perderá el aliento. Ni te van a reconocer.

Hermione sonrió para sí ante aquel comentario. Por supuesto que no, con su cabello alaciado, en túnica de gala, y sus incisivos reducidos, nadie creería que era Hermione Granger, la "ratón de Biblioteca".

Fin Flash Back

Ginny había sido su primera amiga…

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— Mira Herm, quiero presentarte a alguien… — la jaló del brazo Ginny hacia un pasillo; ésta la siguió sin decir nada, curiosa — Herm, Luna. Lu, Hermione — las presentó.

— Hola — la saludó la ojimiel, algo cohibida ante su apariencia desalineada y soñadora; aun así, le extendió la mano. Sin embargo, la rubia no la tomó, sino que se limitó a verla con los ojos entrecerrados.

— ¿No eres tú Hermione Granger, la que se pasa diciéndole a todo el mundo que una cosa no puede ser real a menos que lo hayas visto? — inquirió Luna con voz somnolienta.

— Yo… — bajó la mano, enarcando una ceja, desconcertada.

— Entonces eso significa que para ti no existen los snorkack de cuerno torcido ¿no? — volvió a atacar.

— ¿Snorkack?, ¡por supuesto que no!, ésas criaturas no existen, sólo son… — empezó a rebatir la castaña, incapaz de no contentar a su altanera pregunta.

— Bueno, contéstame una cosa, señorita Sólo Creo En Lo Que Veo… — se cruzó de brazos la rubia, aun así, parecía somnolienta — ¿Todo tu universo deja de existir a tu espalda? — inquirió.

— ¿Eh? — se desconcertó Ginny. Sin embargo, Hermione la fulminó con la mirada al entender perfectamente a Lunática Lovegood. Claro que conocía a ésa chica, sólo de vista y por cosas que decían de ella. Pues bien, estaba completamente de acuerdo. Estaba chiflada.

— La cerrada serás tú, al fiarte de cuentos infantiles y no de hechos verídicos — le espetó enojada. Y para su extrañeza, Luna le sonrió.

— Mucho gusto — le extendió la mano.

Hermione enarcó una ceja y se quedó con la boca ligeramente abierta, mientras Ginny suprimía una sonrisa y veía a sus mejores amigas.

Fin Flash Back

Gracias a ella había conocido a Luna… por ella habían sido amigas las tres…

Flash Back

— No sé cómo he vivido 16 años de mi vida con puros hombres, le hubiera pedido a mi mamá una hermana, pero creo que ya somos muchos — comentaba Ginny mientras contemplaban el lago desde la sombra de un árbol.

— Al menos tienes hermanos — comentaron al unísono Luna y Hermione.

— Es lindo, si, — concedió Ginny casi a la fuerza — pero cuando eres la menor, y sobre todo la única mujer, deja de ser lindo y se convierte en algo oscuro y tormentoso… — se estremeció — Créanme, seis hombres celosos no se los deseo a nadie.

Hermione rodó los ojos.

— ¿Ronald es celoso? — comentó como sin querer la rubia.

— ¡Que si es celoso! — ironizaron ésta vez Hermione y Ginny, casi con exasperación.

— En fin, — suspiró la pelirroja, enderezándose — estaré eternamente agradecida por haberlas conocido, porque créanme que un año más en compañía de aquellos cavernícolas y me veía escupiendo, maldiciendo y engullendo como cerdo… — hizo un gesto de asco antes de añadir — O peor, ¡lesbiana!

— No exageres — se rio Hermione.

— Convive todos los días por el resto de tu vida con mis hermanos, y te diré quién exagera — le entrecerró los ojos Ginny.

— Yo con gusto — se ofreció Luna, a quien aquella idea le parecía sumamente interesante.

— ¡Por eso las quiero!, — exclamó de pronto, tirándoseles encima para abrazarlas al mismo tiempo — siempre me apoyan, ¡son mis mejores amigas!

— ¡Y lo seremos siempre! — añadió Hermione sonriendo feliz.

— ¡Pase lo que pase! — completó Luna.

Fin Flash Back

Las dos eran como sus hermanas. Aquellas que siempre quiso tener…

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— ¿Ves como no es tan difícil? — le cuestionó Hermione a Ginny luego de que ésta hubiera acertado en el hechizo al segundo intento.

— ¡Pues claro que no!, — señaló Ginny con una reluciente sonrisa — ¡si tengo a mi hermana del alma para ayudarme siempre que necesite! — se rio. Hermione chasqueó la lengua fingiéndose indignada.

— ¡Ahora yo! — se incorporó Luna con varita en mano.

Fin Flash Back

Compartieron tantas cosas juntas…

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— Miren nada más quien va allá, ¡pero si es Ron! — exclamó Ginny con gesto burlón.

— Ginny… — Luna la miró con peligrosidad — ni se te ocurra cobrarte lo de la clase con esto — le amenazó.

— ¿Yo?, ¿cobrarme?; Lu, pones en duda nuestra amistad con un gesto tan infantil como éste — fingió indignarse.

— Sólo estás advertida — le entrecerró los ojos.

— ¿Por qué…? — empezó a preguntar Hermione.

— A Luna le gusta Ron — le contestó Ginny sonriendo divertida.

— ¡¿Qué te gusta R…?! — casi gritó Hermione.

— ¡SSSHHHHHH! — Luna le tapó la boca a tiempo, roja hasta las orejas. Mientras Ginny se desternillaba de la risa.

Fin Flash Back

Siempre estuvieron ahí para ella cuando las necesitaba…

Flash Back

— A ti te gusta Harry ¿verdad? — le sonrió la rubia a través de sus extrañas gafas.

— No sé de qué hablas — desvió la mirada al lago.

— Oh, vamos Herm, — la animó — yo no soy miope como todos, me he dado cuenta de cómo lo miras… — Hermione siguió sin mirarla, pero un notorio sonrojo se extendió por sus mejillas — O, mejor dicho, como se miran — completó.

— ¿Qué? — la regresó a ver rápidamente, una sonrisa jugando en sus labios.

— Pero, en fin, puede que me haya equivocado, tienes razón, no te gusta… — siguió Luna volviendo a perderse tras su revista y hablando con tono irónico — Así que como no te gusta, pues no creo que te importe que se le caiga la baba cada vez que te ve, como sonríe como tonto cuando le hablas, o incluso como echa todo a perder porque no puede concentrarse en otra cosa que no seas tú — enumeró distraídamente.

Hermione se sintió frustrada y feliz al mismo tiempo. ¿Estará hablando en serio?, se preguntó.

Pues pregúntaselo, le contestó una vocecita en la cabeza.

No, definitivamente no, mala idea, sólo terminaría confesándole que… ¡Ay, pero quiero saber!, se exasperó.

— Lu… — la llamó al cabo de unos minutos — ¿me hablas en serio? — le preguntó tímida.

— Claro, — contestó Luna aun detrás de la revista. Hermione sonrió feliz, no cabía de gozo — a ti no te gusta Harry — completó. Y se sintió exasperada.

— ¡Luna! — se indignó.

— ¿Qué?, — la regresó a ver, descansando la revista en su regazo — ¿me dirás que me mentiste? — hizo gesto de fingido asombro.

— Yo… — pasó saliva — bueno… — sonrió nerviosa — no es que no me guste… Es decir, a todas les gusta Harry… — se pasó una mano por el cabello — Es muy guapo y todo eso y pues… — bajó la cabeza y suspiró antes de mirarla a los ojos — No sé ni cómo pasó, sólo… — se trabó con las palabras — me enamoré de él.

Luna soltó un chillido animado.

Fin Flash Back

Aconsejándola… alentándola…

Flash Back

— Repítemelo de nuevo a ver si entiendo. ¿Cómo es que salir con McLaggen te ayudará con Harry? — le preguntaba Luna aquella tarde mientras caminaban por los pasillos.

— Porque… bueno, porque… — suspiró enojada — ¡Es que jamás me dice nada!… — terminó exclamando con frustración — ¡Es exasperante, Lu!, a veces pienso que me quiere de otra forma que, como su mejor amiga, incluso da señales de eso, pero ¡jamás dice nada!… — se sulfuró — ¿Cómo quieres que esté segura de algo que ni siquiera él puede decir? — se cruzó de brazos.

— Entonces aceptaste salir con Cormac, porque… — la alentó a seguir.

— A Harry no le gusta Cormac. No le agrada ni un poco. Pensé que, si le decía que iría con él, pues…

— Se pondría celoso — apuntó Luna.

— Pues si… — murmuró con las mejillas sonrojadas — Pero en lugar de eso dijo "que le daba gusto", ¿puedes creerlo? — lo imitó con voz chillona, visiblemente indignada.

— Ya veo — meditó Luna.

— Y encima ahora tengo que ir con Cormac de verdad, aunque no quiera, y ni siquiera sé a quién invitó Harry. La fiesta será en un par de horas y ya no tengo tiempo para averiguarlo — se lamentó. Luna la regresó a ver con un dejo de culpabilidad.

— Yo seré su pareja — apenas murmuró.

— ¡¿Qué tú QUÉ?! — se detuvo en seco. Sus ojos mieles dilatados de sorpresa.

Fin Flash Back

Pero después, el destino se interpuso entre las tres y todo se vino abajo. Toda su amistad desapareció por la carga del dolor. Por creerse traicionada.

¿Y qué podía hacer?

Nada. Sólo callar. Dejando que el sufrimiento la corrompiera por dentro.

Flash Back

— Hermione… ¿estás bien?… — la voz preocupada de Ginny, a quien antes consideraba una de sus mejores amigas, la hizo fruncir los labios con molestia.

Abrazó más la almohada bajo su mejilla cuando escuchó sus pisadas entrando en la habitación, dirigiéndose hacia ella. No le contestó.

— Parvati y Lavender me dijeron que no has bajado en todo el día. ¿Te sientes bien amiga?, ¿quieres que vaya por la señora Pomfrey? — le sugirió con inquietud.

La castaña sin embargo hizo acopio de toda su entereza y se dio la vuelta en la cama, mirando hacia la pared, renunciando a la idea de mirarla a los ojos y llorar por su traición una vez más; y mucho menos frente a ella. El apéndice de "amiga" lo había perdido al apuñalarla por la espalda.

— Estoy bien, gracias. Y si no te importa, quisiera estar sola — expresó con frialdad.

— ¿Segura?, — la miró intranquila, un tanto desconcertada por su actitud. Hermione asintió — bien… — accedió no muy convencida — Le diré a Harry que estás descansando, ha estado preguntando por ti, está preocupado — añadió antes de salir.

Sólo cuando escuchó sus pasos alejarse en la escalera, se permitió desahogarse. Las lágrimas llenaron sus ojos nuevamente. Los sollozos salieron a través de sus labios curvados en una mueca de dolor. ¡No es justo!, pensó con amargura.

Fin Flash Back

Todo lazo que las unía. Cada lugar. Cada persona. Todo lo que alguna vez estuvo entrelazado con Ginny y Harry le dolía.

Fue por eso que se alejó de ellos. Y de Ron y Luna.

Flash Back

— ¿Me dirás a mí que te pasa? — el tono exigente en la voz de Luna la detuvo, se giró para verla cruzada de brazos. Le sostuvo la mirada unos segundos, más cuando captó una conocida cabellera pelinegra acercándose presurosa a donde ellas estaban, haló a la rubia del brazo y las hizo meterse en el aula más próxima.

— Ay. ¿No pudiste ser menos brusca?… — le recriminó la rubia masajeándose la zona donde le había quedado una marca roja por el brusco agarre de su amiga. Hermione no le contestó, pegó el oído a la puerta escuchando atenta — ¿Por qué nos trajiste a aquí? — le cuestionó.

— Venía Harry — dijo escuetamente.

— Claro, Harry, — rodó los ojos Luna — y como les estás aplicando la Ley del hielo a tus amigos, ¡incluyéndome!, preferiste encerrarte aquí conmigo que allá afuera donde hay una manada de chicos, incluido Harry. ¿Por qué creo que esto tiene que ver más con Harry que conmigo? — ironizó.

Hermione suspiró al dejar de escuchar pasos afuera y se giró a verla.

— Perdón Luna, es sólo que… — meneó la cabeza — Perdona, no quise… — no supo que decir. Realmente su cabeza jamás había estado tan enredada.

— Sería más sencillo pedir disculpas si al menos supiera que pasa ¿sabes?… — la miró inquisitiva. Hermione negó, el simple hecho de recordarlo le hacía daño — ¿Es por Harry esto?, — tanteó terreno. La castaña desvió la mirada — ¿por Ron?, — meneó un poco la cabeza — ¿Ginny?… — le dio la espalda, apretando los puños — O sea, que es por Harry y Ginny. ¿Qué pasó? — le cuestionó acercándose.

— Yo… — un nudo se formó en su garganta. Ahí estaba ella, encerrada en un aula escondiéndose cual cobarde. Y ellos… Antes de saber qué hacía, empezó a desahogarse con Luna — No puedo creer que haya sido tan estúpida para no darme cuenta antes, — bajó la cabeza — creía que de verdad me quería, pero sólo fue un engaño… — empezó a balbucear — Iba a decirle al fin lo que sentía cuando… — una lágrima le bajó por la mejilla — cuando los encontré besándose… — murmuró con la voz quebrada.

— ¿Qué? — murmuró de manera ahogada Luna.

— Me engañaron Lu… — la regresó a ver, las lágrimas bajando lentamente por su rostro — Mientras pensaba que podía haber algo entre Harry y yo, él salía con Ginny… y ella… — apretó los dientes — Pensé que era mi amiga, pero ¡sólo es una maldita farsante! — exclamó con rencor.

— No puedo creerlo — confesó Luna, aturdida, siendo incapaz siquiera de confortarla en ésos momentos.

La indignación viajó por su cuerpo a una velocidad vertiginosa, asqueándola. ¿Cómo habían sido capaces de hacerle eso?, ¿cómo habían podido burlarse de Hermione luego de todo lo que ella había hecho por ellos?

No lo podía concebir, era simplemente algo asqueroso lo que le habían hecho. Y más tratándose de ellos. Por Merlín, ¡se suponía que eran sus malditos mejores amigos!… Con ésos amigos… pensó con lacerante sarcasmo.

— ¡Ya me encargaré yo de decirles sus verdades! — sentenció Luna encaminándose iracunda a la puerta.

— ¡No!, — le cortó el paso Hermione — no hagas un escándalo, por favor… ya tuve suficiente con lo que vi. ¡Por favor Luna!, no agrandes más esto — le pidió angustiada.

— ¡Pero Herm…! — se exaltó. Respirando agitadamente.

— Te lo pido Lu, por favor, sólo… sólo quiero olvidarlo — le suplicó.

Luna la vio con frustración. Olvidar, ¡ja!, eso era precisamente lo que habían hecho aquellos traidores, olvidar años de amistad… Si al menos hubieran sido sinceros desde el principio todo sería distinto, en cambio… ¡AAHHH!, gritó para sus adentros. Quería golpearlos, lazarles uno que otro maleficio para vengar a su amiga.

Y sin embargo ahí estaba ella, defendiéndolos. ¿Por qué?… Por la misma razón por la que ella no iba a hacer nada.

— Pero ni creas que yo lo olvidaré — sentenció la rubia, y viendo que no podía hacer otra cosa por ayudarla, hizo lo que más necesitaba en ésos momentos: abrazarla y reconfortarla.

Fin Flash Back

Aun así, y pese a todo, Luna fue quien estuvo ahí. Quien jamás la abandonó. Y por ella se obligó a permanecer fuerte frente a todos. Pero, sobre todo, frente a ellos.

Flash Back

— ¿Estás segura que es lo mejor? — la apagada voz de Luna hizo que Hermione se detuviera y la viera de frente.

En ésos dos meses que estuvo alejada de sus amigos sólo había tenido algún contacto con ella, en las clases cuando se topaba con Harry y Ron simplemente corría a sentarse con el que fuera, ¡incluso con Malfoy en una ocasión!; por supuesto que recordar ése día sólo le causaba risa, no sabía si fue más su sorpresa o del Slytherin, pues apenas el ojigris la vio a su lado se corrió hasta el extremo contrario con tal presura que se fue de sentón al suelo ocasionando la risa de todo el mundo. En fin, era muy poco el contacto con sus EX mejores amigos.

Había decidido cortar por la paz, con Harry y Ginny; y además sabiendo que éstos nunca le ocultaban nada a Ron, era obvio que éste también estaba involucrado, y fue por lo cual tampoco tenía ganas de verlo a la cara. ¿Fingir felicidad por sus amigos?; no. No podría soportarlo.

— Es lo mejor Luna, créeme — le sonrió tranquilizadora. Había tomado la decisión de marcharse al día siguiente de la graduación, no quería estar ni un minuto más en ése lugar. Ya después, el tiempo y la distancia le diría si debía regresar.

— Pero me escribirás ¿cierto? — parecía que eso era lo que más le preocupaba, que también la abandonara a ella.

— ¡Por supuesto que sí!, — replicó con vehemencia, sonriéndole — cada semana SIN falta, tendrás una carta mía, no importa donde esté, ¡siempre serás mi mejor amiga Lu! — la abrazó.

— ¿Lo prometes? — le preguntó de manera entrecortada, aferrándose a ella.

— Lo prometo, — se le rompió el corazón — ¡seremos las mejores amigas siempre…! — se le cortó la voz.

—… ¡pase lo que pase! — terminó Luna, sintiendo su pecho contraerse.

Fin Flash Back

Y tal cual le había dicho a su única y mejor amiga, se marchó aquel día…

Flash Back

Aquella mañana hasta el cielo parecía que estaba expresando los sentimientos que albergaban el corazón de Hermione. Sentada en el borde de la cama, con el baúl listo, se permitió perderse una vez más en aquella vista desde la torre, una vista que guardaría celosamente en su corazón. Extrañaría todo eso. Los terrenos. El castillo. El bosque. La cabaña de Hagrid. La lechucería. La Biblioteca. Todos y cada uno de los rincones de aquel lugar. Pero ya no podía permanecer ahí más tiempo…

— ¿Hermione?… — casi pega un respingo cuando escuchó la somnolienta voz de Parvati desde su cama — ¿qué haces despierta tan temprano?… — le cuestionó medio incorporándose, viéndola con los ojos entrecerrados por el cansancio — apenas son las 4:30, el tren no sale hasta las 10 ¿no?… — Hermione se giró para verla — ¿Se te olvidó guardar algo o qué?; mejor duérmete — le aconsejó en un bostezo.

— Se me hace tarde — le respondió simplemente, levantándose y tomando su baúl junto a Crookshanks.

— Yo digo que estás dormida, vamos, vuelve a dormir… — la animó mirándola con detenimiento. Estaba vestida de forma muggle. Con unos pantalones a la cadera y un poco deslavados, una camisa de manga corta de color rosa pálido con blanco y un suéter de color blanco anudado al cuello — ¿A dónde vas? — le cuestionó con recelo.

Hermione le sonrió con tristeza, pero se negó a contestar aquella pregunta.

— Ojalá nos volvamos a encontrar algún día Parv… — deseó — Cuídate mucho, y despídeme de los demás — y la dejó con la palabra en la boca mientras abandonaba la habitación y empezaba a bajar las escaleras rumbo a la sala común.

Al llegar a ahí se perdió nuevamente en el escenario, contempló todo por última vez y dio un paso tentativo hacia la salida cuando una ligera respiración le llegó a los oídos, sobresaltándola, casi dejando caer a Crookshanks en el proceso. Se giró para ver al causante, pero no se encontró a nadie. Cuando de pronto, un ligero movimiento cerca de la chimenea la hizo entrecerrar los ojos.

Se acercó con pasos cautelosos y casi se cae de la impresión. Ahí, frente a la chimenea, en el sillón que siempre usaba el trío dorado para sentarse a conversar, un chico de ojos verdes, anteojos redondos, alborotado cabello negro azabache y una curiosa cicatriz en forma de rayo, se encontraba durmiendo plácidamente con las gafas ladeadas.

Suprimió las lágrimas ante la revolución de emociones que la invadieron. Pero se alegró de tener la oportunidad de verlo por última vez. Dejó a Crookshanks en el suelo y el minino se acercó a Harry, acariciándose contra la mano que colgaba fuera del sillón. Hermione contuvo el aliento cuando el ojiverde se movió ligeramente… sólo para sonreír imperceptiblemente y volver a quedarse dormido.

Le lanzó una mirada de advertencia al minino cuando éste hizo amago de querer saltar sobre el pelinegro para despertarlo, Crookshanks la entendió y se quedó ahí mirándolos en silencio, moviendo apenas su cola en forma de cepillo.

Y de pronto sus planes se vinieron abajo al verlo ahí, quiso quedarse, pedirle explicaciones, declararse, luchar por él, incluso renunciar a él si con eso era feliz. Pero sólo permanecer a su lado, sin importar nada.

— Harry… — suspiró su nombre, arrodillándose a su lado.

Extendió una temblorosa mano y suavemente la depositó en su mejilla, permitiéndose acariciarla por última vez, sintiéndola áspera a su tacto ante la imperceptible barba. Sonrió con ironía al recordar cómo años atrás era suave y sin ningún vello cuando la acarició durante su primer año en la penumbra de la Enfermería después de haberse enfrentado a Quirrel. Y como en tercer año lo vivió a hacer, sólo que era más prominente y delgada, pero aun suave. Cómo había pasado el tiempo, tan rápido, y los cambios hay estaban, aunque imperceptibles a la vista, al tacto más notable.

Contempló su rostro grabándolo en su memoria, sabía que pasaría mucho tiempo antes de volver a verlo, y eso si es que lo volvía a ver. Es por eso que debía aprovechar ésa última oportunidad que le daba el destino. Un destino piadoso y a la vez tormentoso.

Quisiera quedarme contigo, pensó mirándolo, su dedo pulgar trazando círculos en su mejilla. Pero no puedo, sintió sus ojos humedecer.

— Sólo quiero que sepas… — le habló en un susurro inclinándose hacia él — que pase lo que pase y donde sea que esté… — se acercó a sus labios — nunca, jamás, voy a olvidarte — cerró los ojos, se acercó más y…

Desvió los labios hacia su frente, apretando los ojos, suprimiendo cualquier lágrima.

— Sé feliz Harry… — le deseó, permitiéndose unos segundos más así, sintiendo su calor — Yo buscaré mi felicidad. ¡Te amo! — ahí estaba. Su declaración. Después de muchos meses de callarla, al fin la decía.

Lástima que ya no era su tiempo.

Se levantó sin mirarlo a la cara otra vez, tomó a Crookshanks en el proceso, haló su baúl y se marchó.

Fin Flash Back

Sintió sus ojos humedecer ante aquel recuerdo.

Y pensar que en aquel entonces lloraba por su supuesta traición…

Flash Back

— ¡Hermione!, ¡Herm, espera! — la llamaba de manera apresurada Luna; quien, corriendo hacia la entrada del castillo enredándose con la bata que llevaba medio puesta y el cabello en la cara impidiéndole mirar, rogaba poder detener a su mejor amiga antes de que se marchara.

La castaña se detuvo al escucharla y nerviosa se mordió el labio, no quería despedirse porque sería difícil, era por eso que no le había dicho a qué hora se marcharía. Pero al parecer el destino estaba empeñado ése día en hacerle las cosas difíciles.

— ¡¿Te ibas a ir sin despedirte de mí?! — le reprochó con la voz agitada cuando llegaba hasta ella y la abrazaba.

— No quería hacer las cosas difíciles — le respondió estrechándola.

— Aun puedes cambiar de opinión ¿sabes? — la animó, sin romper el abrazo.

El pobre Crookshanks las veía desde el suelo.

Hermione negó con la cabeza, suprimiendo el llanto.

— Cuídate ¿quieres? — le pidió a la rubia.

— No te olvides de mí ¿de acuerdo? — la castaña negó.

— ¡Nunca!… — manifestó. Luna emitió un ahogado sollozo — ¡Te quiero mucho Lu!, y a pesar de que seas rara a veces, — la rubia soltó una corta risa — me has demostrado que eres una verdadera amiga. Nunca cambies. Y… — tomó aire — no dejes que lo que pasó entre Ginny y yo impida que sea tu amiga, sé que la quieres mucho y la necesitarás, no permitas que esto acabe con su amistad. En cuanto a Harry… — se le cortó la voz, tomó una bocanada aire.

— No te preocupes por mí, — la cortó Luna — sólo cuídate y regresa pronto… — rompió el abrazo para mirarla de frente — ¡Te quiero mucho Herm!, ¡eres mi mejor amiga! — le confesó con lágrimas bajándole por las mejillas.

— ¡Y tú la mía! — sollozó Hermione.

Se dieron otro abrazo y se despidieron cuando llegó un carruaje por la castaña.

Mirando por última vez el castillo, se limpió la que sería la última lágrima que derramaría por ello. Era momento de ser fuerte, y de olvidar… pero, sobre todo, de ser feliz.

Fin Flash Back

Se prometió ser feliz. Pero nunca lo fue. Jamás dejó de pensar en ello. Sólo sufrió en silencio. Y lloró por meses.

Flash Back

— Hija, ¿nos dirás porque haces esto? — le preguntó la señora Granger a su hija mientras veía como ésta permanecía viendo por la ventana del auto.

— Ya tuve suficiente de esto mamá, necesito tiempo. Rehacer la vida que tenía antes — se limitó a decir. Su mirada perdida.

— Pero… — insistió.

— Hazle caso a la niña, si no quiere estar más tiempo ahí es porque así lo ha decidido… — la interrumpió su esposo en tono suave, conduciendo el auto — Además, — prosiguió, una sonrisa alegre mostrándose en sus labios — podremos tener a nuestra hija completamente con nosotros, ¿cierto cariño? — le sonrió a la castaña. Por el reflejo del vidrio pudo verse una nítida sonrisa por parte de ésta.

Esto es lo que necesito, pensó decidida. Tiempo… y distancia. Dejó salir un suspiro.

Fin Flash Back

Y fue inútil. El tiempo y la distancia que había construido entre ellos la atormentaban ahora. Todo lo que pudo ahorrarse. Si tan sólo hubiera hablado antes…

Flash Back

— Hermione, cariño, dice tu madre que la cena está lista — le habló su padre desde el marco de la puerta.

— Claro, ahora bajo — le contestó girándose para mirarlo, sosteniendo una hoja de pergamino en las manos.

— ¿Carta de tus amigos? — indagó queriendo entablar conversación. Aunque ya conocía la respuesta, había visto muchas veces a una lechuza blanca trayendo cartas durante todo el verano y los meses siguientes, pero por alguna razón que desconocía, Hermione no contestaba. Eso obviamente significaba algo. Y si se llegaba a enterar que Harry Potter (oh sí, porque sabía que aquella lechuza era Hedwig, la lechuza del chico Potter; la conocía después de siete años viéndola durante el verano) le había hecho daño a su hija… Sólo Dios sabía que le haría.

— Si, es de Luna — lo sacó de sus cavilaciones Hermione, mostrándole una floja sonrisa.

— Luna, ¡vaya!, buena chica… — sonrió al recordar que su hija se la había mencionado con anterioridad — ¿Por qué no la invitas a venir?, — propuso de pronto — ahora está de vacaciones ¿no?… — le cuestionó. Hermione asintió — Bueno, pues invítala a ella y su padre, podremos salir a la casa de campo, ¿qué te parece? — sonrió esperanzado. Era el plan perfecto para sacarla, para variar, de la casa y la rutina que había creado. Ya llevaba en la misma situación desde junio, y ya era diciembre. No podría soportar verla triste otro mes.

Hermione rápidamente intuyó a que se debía aquella hospitalidad de su padre. Y era a que desde que estaba en casa no había salido de ésta. O estaba en su habitación leyendo algún libro y ordenando cosas que ya no podían ordenarse más. O estaba en el patio trasero recostada en la hamaca escribiendo, formulando completamente la P.E.D.D.O. Y eso cuando no estaba tomando un largo baño tratando de relajarse.

Suspiró. Sabía que en lugar de hacerse daño a si misma al encerrarse en su mundo, se lo hacía a sus padres. Sólo los preocupaba y no era justo.

— De acuerdo, — asintió tratando de mostrarse, aunque sea un poco alegre. Su padre le brindó una sonrisa radiante, resplandeciendo el gusto de aquella noticia en sus ojos castaños — enseguida le contesto y le diré que venga para Navidad — sonrió sinceramente. Tenía ganas de ver a su amiga nuevamente, y sabía que hablar con alguien que estaba al tanto de lo que le pasaba le vendría bien.

— ¡Muy bien!… — alabó su padre sonriendo — Entonces, baja pronto, ya que hayas escrito a Luna, por supuesto — y la dejó sola.

Hermione suspiró y fue a su escritorio por su estuche de escritura mientras recordaba que después de todo, Luna no merecía su silencio, con ella si podía confiar.

Fin Flash Back

Pero en lugar de hablar… de escuchar a su amiga… sólo tomó la decisión más estúpida que pudo habérsele ocurrido en la vida.

Flash Back

—… pero eso significa que te irás de nuevo — la cortó Luna, procesando todo lo dicho por Hermione.

— Bueno, sí, pero… — desvió la mirada.

— Herm, han pasado ocho meses desde aquel día en el que los viste en las mazmorras, y yo… — tomó aire antes de seguir — Creo que tal vez juzgaste antes de tiempo — musitó insegura.

— ¿Juzgar antes de tiempo?, ¿lo dices en serio? — se levantó, dándole la espalda, cruzada de brazos.

— Si, bueno… ellos no están juntos ahora. Lo sé porque en todo Hogwarts se rumora que ella sale con Neville Longbottom — trató de explicarse.

Hermione arrugó el entrecejo, confundida. Meneó la cabeza. No, eran sólo rumores.

— Eso no quiere decir que sea verdad — rebatió, testaruda.

— Bien, ¿y qué me dices del otro rumor que ahí?

— ¿Cuál? — la regresó a ver con cansancio.

— Que ella y Neville empezaron a salir un mes antes de que ustedes terminaran el colegio. Lo que quiere decir que…

— Que, si ella sale o no con Neville, no me incumbe. Sé lo que vi. Sé lo que escuché días después en la sala común. Y nada, mucho menos algún rumor, hará que eso cambie — zanjó.

— Yo empiezo a dudar — confesó Luna, desviando la mirada.

— Pues yo no… — replicó la castaña. La rubia suspiró con cansancio. Hermione se sentó a su lado — Escucha, Lu, ya tengo un plan. Lo estuve ideando estos últimos meses. La Universidad mágica en Berlín es la mejor…

— Y la más lejana de aquí — agregó Luna.

—… Percy me ha ayudado mucho en esto. Él es el único con el que tengo contacto de la familia Weasley, y prometió no decir nada. Según él, el curso que imparten en ésa Universidad es el mejor de toda Europa. ¿Te das cuenta de lo que esto significa para mí? — le sonrió entusiasmada.

— Que huirás más lejos aún — se levantó, alejándose de ella.

Hermione suspiró con pesadumbre.

— Sólo serán un par de años. Tiempo necesario para terminar y mejorar la P.E.D.D.O., tiempo que usaré para aprender muchísimo más. ¡Puedo cambiar la vida de muchas criaturas con esto! — trató de hacerle entender.

— ¡Si, ¿pero a cambio de que, Hermione?! — inquirió con fiereza Luna, mirándola con desaprobación.

— Sólo será un pequeño sacrificio. Por favor, necesito que me apoyes, Lu… — le pidió. Luna desvió la mirada, negando imperceptiblemente — Eres la única persona con la que cuento — murmuró abatida.

La rubia permaneció en silencio varios minutos, hasta que, suspirando pesadamente, se giró hacia ella.

— Me tendrás que esperar medio año en Berlín. Recuerda que yo termino en junio, y tú te vas éste Enero — fue su única respuesta.

Hermione soltó una risa entrecortada, corriendo a abrazarla.

Fin Flash Back

Y ahora estaba aquí… seis años después…

Seis años le llevó saber la verdad. Seis, malditos, largos años. Pero no iba a dejar que pasara un segundo más.

Sintiendo sus ojos humedecer y un nudo en la garganta, la castaña asintió fervientemente a la vez que se incorporaba y corría hacia Ginny para envolverla en un abrazo lleno de perdón y cariño.

— ¡Perdóname!, ¡fui una tonta!, ¡lo siento tanto! — exclamó la castaña mientras la estrechaba más hacia sí.

— No, ¡tú perdóname!, ¡no debí esperar tanto tiempo para irte a buscar!, ¡debí estar contigo!, ¡darme cuenta de lo que sentías por él!… ¡Perdóname! — sollozó la pelirroja aferrándose a ella.

— ¡No debí haberme ido así!, ¡si hubiera hablado contigo antes…!… — se lamentó — ¡Debí saber que nunca me harías algo así!, ¡además tú no sabías y yo nunca te lo dije!, ¡lamento tanto lo que pasó, estaba tan dolida que no pensé!, ¡perdóname Ginny!, ¡eres una de mis mejores amigas y lo arruiné con mis tontos celos! — le pedía de manera entrecortada, las lágrimas viajando rápidamente por su rostro.

— Sólo prometamos que no volveremos a pelear por tonterías, o al menos hablar siempre que suceda algo — le pidió Ginny apartándola un poco para mirarse a los ojos.

— ¡Lo prometo! — aceptó de inmediato Hermione, asintiendo con fervor.

— ¡Yo igual!… — añadió Ginny. Y no pudiendo aguantar más, se abrazaron de nuevo — ¡Te extrañé mucho Herm! — dijo.

— ¡Yo también!… — confesó Hermione, sorprendiéndola — Aunque una parte de mi estaba enojada contigo, nunca dejé de considerarte mi mejor amiga y mi hermana… — le explicó — pero eso sólo hacía que me enojara más y le ocultara a todo el mundo cuanto te extrañaba, incluso a mí misma — siguió hablando de manera ahogada.

— Yo también te guardaba rencor, pero era porque no sabía porque me alejaste así, porque te fuiste sin decírmelo, pensé que como éramos amigas me lo hubieras dicho… Pero sólo callaste igual que Luna… — lamentó.

— ¡Perdón!… Luna si sabía, fue por eso que también se enojó y prometió alejarse de ustedes, aunque le pedí no lo hiciera…

— Hubiera hecho lo mismo en su lugar… ¡Nunca hubiera permitido que las dañaran a ninguna de las dos!… — manifestó.

— ¡Lamento tanto…!

— Ya no importa ahora… todo volverá a ser como antes, — trato de sonar alegre la pelirroja pero el llanto se lo impedía — seremos las mejores amigas las tres, y te reconciliarás con mi hermano y con Harry.

Aquello sólo le oprimió más el corazón a la castaña, pero no quiso exteriorizarlo.

— Eso espero — musitó en un sollozo.

El sonido de la puerta abriéndose las alertó, pero ninguna dio señal de querer soltarse.

— Hola… Herm… — el saludó de Luna se perdió en la estancia mientras veía completamente pasmada a sus dos mejores amigas llorar a moco tendido, abrazadas — ¿Quién se murió? — fue lo único que se le ocurrió preguntar.

— ¡Lu! — chillaron al unísono y en menos de un santiamén estaban ahogándola en un famélico abrazo.

— Menos fuerza — pidió de manera ahogada, sonriendo feliz.

Y no necesitaron más explicaciones, sólo bastó aquel abrazo de amistad para dejar todo en el pasado. Recuperando más que una amistad… a su familia.