Capítulo 21: ENTRE LO CORRECTO Y EL CORAZÓN
— Ah, eres tú — fue el saludo desganado que recibió Hermione por parte de Luna dos días después a la puerta de su casa.
— ¿Llegue en mal momento? — le cuestionó insegura, el gesto arisco en su amiga no le inspiraba confianza.
Luna mordió sus labios, como quien calla la verdadera respuesta que quiere gritar.
— Estoy con Ginny — se limitó a decir. Ni siquiera se había dado cuenta que aun sostenía la puerta con su mano.
— Y, ¿puedo pasar? — vaciló Hermione.
— Claro, puedes pasar… — se hizo a un lado — Sólo que no sé si mi puerta sea lo suficientemente grande para que quepa tu enorme estupidez — no pudo evitar espetarle con acritud.
— ¡Luna! — chilló Hermione boquiabierta.
— Sólo pasa — suspiró desganada la rubia.
— ¿Quién era…?… — empezó a preguntarle Ginny a Luna; mas al igual que la rubia, su rostro se tiñó inmediatamente de disgusto y desagrado al ver a Hermione — Ah, eres tú — musitó secamente.
— Muy bien, ya recibí ése recibimiento despectivo dos veces. ¿O son figuraciones mías, o les hice algo sin darme cuenta? — inquirió la castaña, desconcertada.
— Y encima vienes y te haces la ignorante… — bufó Ginny con irritación, levantándose de su asiento — ¿Sabes que?, no tengo porque aguantar esto. Disculpa Luna, pero mejor nos vemos otro día… cuando no haya gente mezquina y despreciable como… ciertas personas — rumió entre dientes, dedicándole una mirada de profundo desdén a Hermione.
— Ginny… — la detuvo la ojimiel del brazo justo a tiempo — tú no te vas a ir de aquí hasta…
— Hasta decirte un par de cosas, tienes toda la boca llena de razón… — la cortó Ginny mirándola molesta, se zafó de su agarre con brusquedad. Luna era testigo mudo de la escena — Así que, veamos, ¿por donde sería bueno empezar?, ¿por el estúpido jueguito que le has estado haciendo a Harry desde que regresaste, o por la humillación que lo hiciste pasar ayer?… Ilústrame Herm, porque yo ya no sé por dónde comenzar.
Hermione desvió la mirada, incapaz de ver a sus amigas de frente. Así que ya lo sabían, pensó.
— Y ni me pongas ésa cara de "Yo no rompo un plato", porque si a eso vamos, no solamente destrozaste un plato, sino que te llevaste la vajilla completa… — le increpó Ginny. La castaña no dijo nada — No puedo creer que le hayas hecho eso a Harry… — la miró decepcionada — Tú mejor que nadie sabe cuánto ha sufrido toda su vida, y encima vienes y… — suspiró con amargura — Y yo que te creía una buena persona. ¡Ja! — dejó salir con sarcasmo.
Hermione meneó la cabeza, incapaz de seguir escuchando las recriminaciones de Ginny, y volteó hacia Luna quizás buscando apoyo; mas ésta le esquivó la mirada, demostrando así que estaba del lado de Ginny.
— Ustedes no entienden — manifestó con seriedad la ojimiel.
— No, la que no entiende eres tú, — zanjó Ginny exasperándose por momentos — pero déjalo así, — dejó caer los hombros con resignación — el daño ya está hecho. Sólo te pido que no vuelvas a buscar a Harry para darle esperanzas y al final le sueltes una estupidez como que prefieres a tu "queridísimo" novio — le solicitó con frialdad.
Hermione la regresó a ver estupefacta. En ningún momento la pelirroja había dejado de acribillarla con la mirada.
— Por un momento pensé que su amor sería suficiente para romper con todos los obstáculos ¿sabes?, — comentó Ginny sin abandonar aquel gesto decepcionado — pero veo que me equivoqué. Preferiste tus estúpidos miedos que el amor. Brillante amiga, ¡realmente lo arruinaste ésta vez!… — exclamó con sorna. Se dirigió a la puerta sin más — En lo que a mí respecta, no quiero verte, escucharte o saber de ti en los próximos días — y lo siguiente que se escuchó fue su portazo al irse.
— Si no quieres verme puedo irme — musitó de manera rasposa Hermione, bajando la cabeza. Luna se le quedó mirando unos segundos como diciendo: "Para luego es tarde", pero al ver su semblante tan decaído se tragó su desdeñoso comentario y la miró imparcial.
— Siéntate Herm, voy a traerte un té, creo que lo necesitas — le indicó.
— Lu, yo… — empezó a decir minutos después, sosteniendo la taza de té en sus temblorosas manos, luego de darle un pequeño sorbo.
— No tienes que explicarme nada Herm, o intentar defenderte… — la interrumpió Luna — En el fondo sé porque lo hiciste — la miró seriamente.
— Nunca quise… — se mostró afligida.
— Lo sé, no quisiste hacerle daño… pero terminaste haciéndolo — comentó con entendimiento.
— Creí que quedarme con Will era lo correcto, pero… — empezó a sincerarse.
— Te estás dando cuenta de que lo correcto muchas veces no es lo que nos dicta el corazón — terminó la rubia. Hermione asintió con dolor; dejó la taza en la pequeña mesita a un costado de ella.
— Es que, ¿cómo puedo amar a Will si mi corazón lo tiene Harry desde hace años? — la miró con consternación.
— Más bien, ¿cómo pudiste dejar de lado tu amor hacia Harry, por el cariño hacia William? — le recriminó sin poder contenerse.
— No lo sé… — confesó desviando la mirada — Quizás Ginny tenga razón, — Luna la miró sin comprender — soy una cobarde — declaró cabizbaja.
— Herm… — la miró compasiva.
— Y ahora lo perdí — musitó dolida, sintiendo sus ojos empañarse por las lágrimas. Luna se inclinó hacia ella y tomó su mano.
— No sirve de nada lamentarse ahora. Ya lo pasado, pasado. Tienes que mirar hacia delante… — la trató de reconfortar.
— Harry no querrá volver a verme. Y Will… Dios… — se pasó una mano por el rostro con ansiedad — ¿Cómo es que pude ser tan estúpida? — se lamentó.
Luna se sentó a su lado, pasándole un brazo sobre los hombros.
— No todo está perdido, aun puedes hacer algo para corregir las cosas.
— ¿Cómo que eh?, si cada vez que abro la boca sólo salen un montón de sandeces… — musitó con auto reproche.
— Podrías terminar con William — le dio la respuesta Luna.
— ¿Bromeas? — le preguntó Hermione mirándola perpleja.
— Por supuesto que no, — se cruzó de brazos la rubia — es lo mejor que podrías hacer… — manifestó segura — ¿O que también quieres continuar haciendo sufrir a William dándole falsas esperanzas? — enarcó las cejas.
— No — contradijo rápidamente la castaña.
— Bien, pues entonces acaba con esto antes de que la situación se te vaya de las manos… — le aconsejó Luna — Lo principal es que termines con ése absurdo cuanto antes. Ya después veremos cómo arreglar las cosas con Harry — comentó pensativa, con una clara promesa de estar ahí para apoyarla.
— No creo que quiera verme después de lo de ése día — sonrió tristemente.
— Él te ama. ¡Obviamente querrá verte! — repuso Luna.
— No lo sé… ése día yo… — suspiró con arrepentimiento — Dios, soy tan tonta — se lamentó de nuevo.
— Herm…
— Es que si hubieras visto su rostro cuándo… — desvió la mirada cuando sintió sus ojos empañarse de lágrimas. Ni siquiera se sentía merecedora de llorar de arrepentimiento. No cuando la culpa le calaba en cada parte de su ser — Sólo lo ilusioné… Lo ilusioné y después lo dejé por mis malditos miedos… — se restregó los ojos, rehusándose a llorar.
— El amor nos hace ser idiotas en ocasiones — replicó Luna, mirándola con compasión.
— El mío lo lleva haciendo por más de seis años. Y Harry no se ha dado por vencido en todo ése tiempo…
— ¿Entonces que te hace dudar de que ahora si lo haga? — le preguntó su amiga.
— Porque nunca antes lo había decepcionado como ahora lo acabo de hacer — no pudo evitar que una lágrima se deslizara por su mejilla.
— Vamos, no llores Herm. Verás que todo se arregla… — la abrazó Luna — Además, de mi cuenta corre que Harry te escuche — le sonrió.
— Cómo quisiera tener tu confianza… — deseó la ojimiel — Eres la mejor amiga que puedo tener — declaró solemne.
— Se hace lo que se puede — sonrió la ojiazul.
— Y lo haces perfectamente… — manifestó, secándose las lágrimas — En cuanto a Ginny… — empezó insegura.
— Ya se le pasará, dale tiempo — la tranquilizó.
— Ojalá, no quiero que esté molesta conmigo.
Unos suaves golpes a la puerta las interrumpieron. Luna se incorporó del asiento y fue a atender.
— Y hablando de la reina de Roma — canturreó Luna segundos después. Incrédula, Hermione vio como detrás de Luna, Ginny le sonreía con timidez.
— Perdón — balbuceó mirándola arrepentida. Hermione dejó salir una corta risa de comprensión y corrió a abrazar a su amiga. Ginny sonrió feliz, estrechándola en sus brazos.
— Pero, ¿qué te hizo cambiar de opinión? — le preguntó Hermione tomándola de los hombros para mirarla de frente.
— Recordé los años desperdiciados por un estúpido malentendido y comprendí que volver a sentir ése dolor no era algo por lo que quisiera pasar de nuevo sólo por la tonta pelea de hace unos instantes… — le dijo con sinceridad. Hermione la miró apenada — Además, la boda está demasiado cerca para buscar a otra dama de honor — agregó en broma, riendo.
— O sea que sólo me utilizas — le siguió el juego la castaña, fingiéndose ofendida.
— Pues… — sonrió traviesa.
Luna, a su lado, rodó los ojos.
— Bueno, eso ya no importa. Ahora ¿en que quedaron las cosas? — cambió de tema Ginny.
— Voy a terminar mi noviazgo con Will — le brindó una mueca apesadumbrada mientras regresaba a sentarse.
— ¡Eso es genial Herm!… — la ovacionó Ginny sonriendo complacida — Harry no cabra en alegría cuando le diga… — empezó a decir, sentándose frente a ella. Luna se situó a su lado.
— Sobre eso, — mencionó la castaña de forma vacilante. Luna y Ginny la miraron con atención — creo que por el momento no debe saber nada… — sus amigas le dedicaron miradas escandalizadas — Es decir, — se mordió el labio, nerviosa — por Will, no quiero que se sienta mal por terminar con él hoy y mañana correr a los brazos de Harry — se justificó.
— ¡¿O sea que correrás a los brazos de Harry?! — chilló Ginny de manera ahogada. Luna sonrió con emoción. No obstante, Hermione negó suavemente con la cabeza.
— Es sólo una expresión, — añadió al ver sus expresiones de desconcierto — de todas formas, eso lo resolveré luego… — siguió hablando, más para sí misma que con ellas.
— Está bien, está bien, no comentaremos nada de esto con Harry… — acordó Ginny visiblemente inconforme.
— Aun… — le susurró con malicia Luna a la pelirroja. Ésta la miro con complicidad.
— Chicas… — les advirtió Hermione.
— De acuerdo — concedieron resignadas.
— Pero si Harry pregunta tendremos que responderle y lo sabes — añadió Luna con aparente inocencia.
— Con ustedes nunca se puede — suspiró derrotada la castaña, meneando la cabeza.
— Así es, — asintió Ginny con orgullo — así que acéptalo… y teme — sonrió siniestra.
Luna se rio. Y Hermione enarcó una ceja, aprensiva.
— Bueno, basta de eso… — zanjó la ojimiel — ¡¿Cómo le digo a Will que lo nuestro se terminó?! — inquirió angustiada. Luna y Ginny se miraron entre sí.
— Pues puedes…
Mientras tanto, en la soledad de su habitación, Harry escuchaba por enésima vez la misma canción de Danity Kane, "Stay with me"; dedicándosela a la castaña.
Raindrops, fall from, everywhere
I reach out, for you, but you're not there
So I stood, waiting, in the dark
With your picture, in my hands
Story of a broken heart
Simplemente no podía concebir que Hermione fuera tan cruel con él. Le abrió su corazón. Y ¿qué había hecho ella?
Sonrió con ironía. Un golpe en la entrepierna le hubiera dolido mil veces menos que lo que ella le había hecho ése día en el parque.
Stay with me
Don't let me go
Cause I can't be without you
Just stay with me
And hold me close
Because I've built my world around you
And I don't wanna know what's it like without you
So stay with me
Just stay with me
Ahora era cuando se reprochaba a si mismo su sensibilidad. Todo su mundo lo había construido alrededor de ella. Y justo cuando se lo ofrecía, Hermione lo derribaba sin miramientos, cual si fuera un mero castillo de naipes.
I'm trying and hoping, for the day
And my touch is enough
To take the pain away
Cause I've searched for so long
The answer is clear
I will be hoping we don't let it disappear
Y todo por él. Por William.
Gruñó molesto. ¿Qué tenía ése tipo que él no?, ¿qué había hecho él por ella que él no?
¿Acaso él había derrotado al señor Tenebroso?, ¿acaso él se había enfrentado a una centena de Dementores por ella?, ¿acaso su estúpido nombre había sido grabado en una tonta profecía?
No. No y mil veces no.
El único maldito don que Will tenía, era haber sido el elegido por Hermione. Que maldita ironía.
Stay with me
Don't let me go
Cause I can't be without you
Just stay with me
And hold me close
Because I've built my world around you
And I don't wanna know what's it like without you
So stay with me
Just stay with me
Y ahora ahí estaba él. Con su corazón hecho pedazos. Mientras el otro disfrutaba del cariño de Hermione.
Arrojó con furia una almohada contra la pared.
Toda su jodida vida esperando tener algo bueno, y justo cuando lo tuvo, fue demasiado ciego para luchar por ello.
I've searched over and over
For many many times
For you and I is like those stars that light the sky every night
Our picture hangs out of tune
Remind me of the days
You promised me we'd always be
And would never go away
That's why I need you to stay
Tal vez él si tenía algo más, pensó de pronto. William tenía la seguridad de que Hermione lo elegiría a él sobre cualquier otro.
Y todo, irónicamente, era gracias a él mismo.
Ya después Hermione y William podrían construir juntos un nuevo mundo para ellos. Uno en el que no lo harían tomar parte.
Stay with me
Don't let me go
Cause I can't be without you
Just stay with me
And hold me close
Because I've built my world around you
And I don't wanna know what's it like without you
So stay with me
Just stay with me
"Lo siento Harry"
Sus palabras resonaron como taladros contra su cráneo.
No, era él quien lo sentía; por no haber sido lo suficientemente bueno para ella.
Ahora lo sabía.
Oooh… oh, oh
Don't leave
So I stay waiting in the dark…
Ahora lo entendía.
— Ya olvídalo Harry, si la cabeza dura de Hermione quiso quedarse con ése tonto musculoso pues déjalo ya. Puedes buscarte otra, que al fin y al cabo lo que te sobran son viejas — le decía Ron horas después tratando de animarlo, cuando volvía a escucharse aquella deprimente canción por toda la casa. Mas su amigo únicamente lo miró con irritabilidad ante su común falta de sensibilidad.
— ¿Y crees que lo que yo quiero es otra "vieja"? — le espetó con enojo.
— Bueno, no, pero… — repuso vacilante.
— ¡Pero nada Ron!… — zanjó tajantemente el ojiverde, dándole la espalda — Mira, si lo único que vienes a decirme es que me busque otra y olvide a Hermione ¡puedes irte mucho a… donde se te dé la gana! — lo corrió.
— Yo lo único que trato de hacer es ayudarte, amigo — se defendió mirándolo con el entrecejo fruncido.
— Pues no ayudas mucho ¿sabes? — ironizó mirándolo por sobre el hombro unos segundos. Negó con la cabeza soltando un gruñido antes de girarse contra la pared de nuevo.
Ron suspiró, sabía que no ayudaba, pero al menos en ésa ocasión había conseguido más de tres palabras de Harry, y es que desde aquel día en que su amigo se desapareció misteriosamente al igual que la castaña, éste se la pasaba de ermitaño en su habitación, sólo salía por una o dos comidas diarias a la cocina (y si es que le apetecía), o si no se la pasaba tirado en la sala viendo sin mirar el televisor.
Recordaba haberlo encontrado en un par de ocasiones con control remoto en mano y la mirada ida mientras en el televisor sólo se apreciaba estática, y cuando le preguntaba que veía se limitaba a decir: "Una película". ¡Ja!, pues a menos de que fuera el video de la película "El Aro", había muy pocas probabilidades de que estuviera viendo algo realmente. Pero, en fin, no lo culpaba por sentirse mal, él estaría igual o peor si luego de un maravilloso día con Luna, ésta lo terminara mandando al diablo por Terry.
O al menos eso fue lo único que entendió la primera vez que le preguntó que le pasaba. Primera y única vez que quiso hablar de ello.
— Tampoco ayuda el que te encierres y escondas como un niño — le respondió Ron saliendo de sus cavilaciones.
— Yo no me encierro o escondo — lo regresó a ver, mostrándose sorprendido por su comentario.
— Claro, sólo te la pasas en casa porque realmente te gusta estar aislado del mundo — satirizó recargándose en el escritorio de la habitación de su amigo.
— Mira Ron… — le empezó a advertir incorporándose de la cama.
— ¿Qué sí miro?, ¡pues claro!, ¿a poco me crees miope como tú? — se burló.
Harry gruñó enojado.
— Uy amigo, cuida ésos gestos, cualquiera que te escuchara diría que tienes rabia — se rio el pelirrojo.
— "Que tienes rabia" — lo imitó Harry con voz chillona. Eso sólo provocó que Ron se carcajeara.
— Que maduro de tu parte — se burló.
— Ron… — masculló entre dientes, mirándolo amenazante.
— ¿Qué? — sonrió socarrón.
— ¡Lár-ga-te! — le ordenó apretando los dientes, apuntándole con el dedo la puerta y lanzándole dagas por los ojos.
— De acuerdo, de acuerdo… — levantó las manos de manera inocente, encaminándose a la salida — De todas formas, creo que iré a visitar a Herm, — comentó como quien no quiere la cosa mientras cruzaba la habitación — invitaré a Luna, y que Herm lleve a Will, ¡podríamos hacer una cita doble! — exclamó entusiasta.
— ¡Weasley!… — bramó perdiendo los estribos, yéndosele encima. Mas Ron Desapareció y Apareció lejos de su alcance justo cuando Harry se lanzaba por él; cayó de bruces contra el suelo — Idiota… — masculló adolorido. Ron no pudo evitar reírse — ¡Has algo útil y ayúdame a levantarme, tarado! — le extendió una mano mirándolo furioso y adolorido.
— No, mamá dice que nunca levantemos cosas del suelo porque ya las chupó el diablo… — expresó serio, mordiéndose los labios para no reírse. Harry lo miró mal mientras se incorporaba lentamente — Además, con un poco de suerte y se te acomodaron las neuronas — musitó esperanzado.
— Lárgate Ron, no estoy de humor — le pidió Harry caminando desganado hacia su cama.
La sonrisa de Ron se desvaneció lentamente y lo miró compasivo.
— ¿Sabes qué?, olvídate de mi primer consejo. No deberías de darte por vencido tan fácil — le dijo de pronto.
— Ella lo eligió Ron — expresó Harry de manera resignada, dejándose caer en la cama y haciéndose daño a si mismo por sus palabras. Soltó un suspiro nostálgico y se le quedó viendo al techo de la habitación.
— Ella te ama a ti — manifestó Ron con seguridad.
— Vaya forma de demostrarlo, — comentó irónico el ojiverde — yéndose con el otro.
— ¿Al menos le dijiste algo?, ¿le preguntaste porque lo hacía?… — inquirió con el entrecejo fruncido — ¿Trataste de detenerla ésta vez? — aquello se escuchó con un dejo de reproche.
— ¿Para qué?
— ¡¿Pues para que va ser baboso?!… — exclamó el pelirrojo con exasperación — ¡Hermione no te hubiera podido responder nada, la hubieras podido acorralar y hacerla confesar que todavía te ama! — expresó obvio.
Harry arrugó el entrecejo, pensativo.
— Tal vez, — se limitó a decir un par de minutos después — o tal vez no — musitó abatido.
Ron se pasó una mano por el rostro con frustración.
— Parece que tuvieras la cabeza hecha de teflón, hombre, — comentó hastiado — ¡no se te pega nada!… — tomó aire para mantenerse impasible — Escúchame amigo, porque sólo te lo diré una vez… — le indicó como quien habla con un niño de 5 años — Herm te ama, pero tiene miedo… No, no me interrumpas ni preguntes como lo sé, sólo escúchame… — Harry asintió recargándose en la cabecera de la cama para mirarlo con atención — Te decía: tiene miedo de salir herida otra vez, si bien no por un malentendido, porque al final no funcionen las cosas y termine dándose cuenta que su amor no era tan fuerte como creían. Es por eso que juega a lo seguro, no quiere arriesgarse a sufrir… Por eso eligió al otro, porque él estuvo ahí mientras sufría por ti, porque la apoyó, la acompañó y la hizo feliz. Lo que trato de decir es que ella lo quiere, pero no como a ti, es más bien un cariño de amigos, casi hermanos, como lo que siento yo por ella…
— Pero tú no andas con ella ¿no? — murmuró irónico. Una mirada de Ron lo hizo callar.
— Se siente en deuda con él por todo lo que ha hecho por ella, es por eso que lo eligió, se hizo su novia y decidió dejar de lado lo que sentía por ti…
— Es una cobarde entonces, ¡eso es lo que es! — declaró crispando los puños, repentinamente molesto con la castaña.
— Mira quien lo dice, al que lo batean una vez y no vuelve a intentarlo… — señaló Ron con sorna — Que cómodo ha de ser para ti…
— ¡¿Y tú qué sabes?!… — le escupió con acritud — ¡cómo no eres tú, crees que puedes venir y decirme lo que te viene en gana ¿no?!… — refunfuñó — Eres igual que ella — manifestó.
— ¡Hey!, — lo censuró indignado, cual si Harry le hubiera soltado una palabrota — el que estés enfadado y dolido no te da ningún derecho de querer cobrártelas con ella y conmigo — lo miró ceñudo.
— ¿Y de quien es la culpa eh? — levantó los brazos con exasperación.
— Culpa al mundo si quieres y si eso te hace feliz, — le espetó Ron — pero cuando se te pase el berrinche no esperes que Hermione esté esperándote. Ya lo hizo por años y si no pudiste detenerla dos veces, no creo que te permita una tercera… Por lo menos yo no lo haría — agregó mirándolo con ira contenida.
— ¡No fue mi culpa el que…! — empezó a defenderse.
— ¡Claro que lo fue Harry!, y es hora de que afrontes tu responsabilidad en esto… — amonestó — No fue sólo Hermione la que cometió errores, fuiste tú también y francamente ya me harté de tener que decírtelo. Creo que ya eres lo suficientemente grandecito para darte cuenta de las cosas, así que o empiezas a reaccionar, o atente a las consecuencias…
— ¿Ah sí?, ¿y cuáles son exactamente Don Sabihondo Nunca Me Equivoco? — inquirió con sarcasmo.
— Perder a Hermione para siempre — aquello rompió con cualquier comentario mordaz del ojiverde, quien se quedó con la boca ligeramente abierta, con las palabras atoradas en la garganta.
Viendo que había conseguido hacerlo reaccionar al fin, Ron metió las manos en sus bolsillos con aire despreocupado y se dirigió a la salida. Justo cuando se dispuso a cerrar la puerta se volvió hacia Harry sólo para decirle:
— Hermione y tú están predestinados desde siempre, Harry… Y el hacer lo "correcto" no siempre es lo que el corazón quiere. Hazle entender — y salió.
Minutos más tarde, en la soledad de su habitación, Harry meditó todo lo que le dijo su amigo, pero sobre todo su última frase.
"Lo correcto no siempre es lo que el corazón quiere."
Ésa frase era la que más le pesaba y no sabía por qué. Era como si sintiera un gran pesar en el pecho cada vez que pensaba en lo "correcto"; como si en otra vida, en un mundo alterno, estuviera haciendo o hubiera elegido algo sólo por creer que era lo correcto, haciendo sufrir a muchas personas… entre ellas a Hermione.
Pero ¿qué estás pensando Harry?, se dijo. Eso es imposible. Jamás harías algo para dañarla.
No tenía sentido. Además, ¿qué era lo correcto?
Algo que supuestamente estaba bien, que se sienta bien. ¿Qué más?, sólo eso. No era algo que te llenaba, como cada momento compartido con Hermione. No era algo que te hacía feliz, como cada sonrisa que te dedicaba la castaña. No era algo que te emocionaba, como el hecho de recibir, aunque sea un abrazo de la ojimiel.
No. No era nada. Nada comparado como lo que tenía con Hermione.
Era por eso que Will, no era nada al lado del amor que Hermione y él sentían. Porque William, sólo era lo correcto.
Y ya era tiempo de que se lo hiciera ver a Hermione. No podía desperdiciar un segundo más.
Tres días después Hermione se paseaba nerviosamente por su casa esperando a Will. No podía creer todavía que fuera a hacer eso, mas no podía ser de otra forma; sabía que si lo hacía podía ahorrarse mucho dolor para ella, Harry y William.
Debía hacerlo, por el bien de todos. Además, ya era hora de que empezara a ver por ella. Muchas veces se sacrificó por un "bien mayor", pero ya no más, Harry y ella ya habían sufrido demasiado por culpa de terceros, no sería justo que ella fuera la causa ahora.
Y por Merlín, ¡cuanto lo extrañaba y amaba!… Sólo esperaba que el ojiverde no estuviera tan molesto como para no querer escucharla.
Soltó un entrecortado suspiro cuando unos suaves golpes se escucharon en la puerta.
— Llego la hora — se dijo a si misma; y tomando aire, abrió…
— ¡Qué bueno que te hayas decidido a pelear por ella, amigo!, — felicitaba Ron a Harry mirándolo rebosante de orgullo — estoy seguro que Herm no te rechazará ésta vez… — comentó con un dejo de complicidad. Mas Harry no lo notó, estaba demasiado ocupado pensando en la mejor forma de acercarse a la castaña.
— Podría ir a su casa ahora… — empezó a decir para sí mismo.
— ¿Ahora?, no, ¡mejor mañana!, ya que se le pase… — lo contradijo rápidamente Ron. Harry lo miró con desconcierto — el cansancio… — repuso de forma vacilante — Ya sabes, es… es jueves, mañana será viernes. Podrías, no sé, invitarla a salir éste fin de semana… — le sonrió nervioso.
— Bueno, eso estaría mejor — concedió Harry. Ron soltó un suspiro, aliviado.
— Bien, entonces así hazlo — lo apoyó.
— Aunque…
— Y mañana no tendrá tanta presión por el trabajo y ésas cosas, así que eso es menos estrés, y… y… — trataba de hacerlo desistir.
— ¿Por qué actúas tan extraño? — se le quedó viendo fijamente.
— ¡Porque Ginny me dijo que Hermione va a terminar con su novio hoy! — soltó apresuradamente sin poder contenerse un segundo más. Se llevó las manos a la boca apenas se dio cuenta de su lengua suelta.
— ¡¿Qué Hermione QUE?! — exclamó Harry de manera ahogada, incorporándose de golpe. Una sonrisa de oreja a oreja en sus labios.
— Yo… yo no… Ginny sólo insinuó… Y yo… Dijo que no… ¡Se suponía que era secreto! — se tapó la cara, frustrado.
— Hermione va a terminar con ése tipo… — Harry ya no lo escuchaba. En su cabeza un montón de posibilidades, un sinfín de confirmaciones y conjeturas. Pero la principal. ¡Hermione lo amaba! — No te perdí Herm — susurró aturdido.
Mientras tanto en la casa de la castaña, luego de los comunes saludos y de un par de comentarios sin importancia alguna, Hermione empezaba a tratar el tema por el cual había citado a William a su casa.
— No sé cómo decirte esto… — se sinceró, mirando al suelo nerviosa — Verás… — acomodó inconscientemente un mechón de cabello tras su oreja.
Pero Will, conociéndola tan bien como lo hacía, sólo tuvo que mirar sus ojos una fracción de segundo para saber lo que quería trasmitirle. Una sonrisa entre irónica, triste y a la vez feliz, surcó sus labios por un segundo antes de mirarla comprensivo.
— Te diste cuenta que nunca podrás amarme… — la ayudó a seguir.
— Bueno, no es… — lo regresó a ver apenada.
—… y que tu amor por Harry siempre seguirá latente pase lo que pase… — siguió completando el pelinegro.
— Yo… — bajó la mirada.
— No te preocupes Jean, lo entiendo… — la volvió a interrumpir Will y agregó en un suspiro: — De hecho, me preguntaba cuanto te tomaría darte cuenta de éste absurdo error.
— Lo nuestro nunca fue… — quiso enmendar un poco las cosas.
— Lo sé, — le sonrió amable el ojiazul — para ninguno nunca fue absurdo. Pero si un error — añadió.
— Will… — se acercó de forma inconsciente.
— No necesitas decir nada, sé que lo sientes, que nunca quisiste hacerme daño… — la tranquilizó — Pero eso no importa.
Hermione se alarmó, lo último que quería era que él terminara enojado con ella.
— Lo único que me importa es saber si estarás bien — añadió para su tranquilidad.
— Eso espero… — sonrió nerviosa — ¿Y tú? — lo miró inquieta.
— Siempre te tendré como amiga ¿no?, — Hermione asintió fervientemente — entonces no tengo porque estar mal — le sonrió reconfortante.
— De verdad que…
— Lo sé.
Un par de minutos incómodos le siguió a aquello, era oficial, su relación había terminado. ¿Qué seguía de ahí?, ninguno lo sabía.
— ¿Quieres…?
— Debo irme… — la cortó Will negando a su silenciosa invitación, necesitaba irse antes de que viera en verdad cuanto le había afectado su ruptura. Hermione lo miró intranquila — Quedé en ir a tomar algo con Terry en un par de horas… — agregó al captar su mirada — Te llamo luego — propuso. La castaña asintió de inmediato.
— Claro.
— Bien. Cuídate Jean — le dio un beso en la mejilla.
— ¡Te quiero mucho Will! — lo abrazó. Necesitaba ése abrazo para confirmar que aún estaba ahí para ella, que no lo había perdido.
— Y yo… yo a ti — se mordió los labios. La estrechó unos segundos más en sus brazos y la dejó ir.
— ¿Tú crees que ya lo haya terminado? — le preguntó Ginny a Luna con gesto pensativo. Eran las siete de la tarde y se encontraban en la casa de la rubia.
— Si, lo citó hace un par de horas, así que ya es oficial, nuestra querida amiga regresó a la soltería — le contestó sonriente.
— Menos mal, porque se me salió decirle a Ron todo, y conociéndolo…
— Harry ya debe de saberlo — completó Luna.
— Si — comentó entre avergonzada y esperanzada.
— Pues sólo espero que no sea tan lento ésta vez y vaya por nuestra amiga.
— No tengo ninguna duda de que lo haga — sonrió con complicidad la pelirroja.
Luna la miró con los ojos entrecerrados.
— Crookshanks, vamos amigo, la cena está lista — llamó Hermione a su fiel minino desde la cocina.
Apenas se escucharon unas ligeras pisadas en el piso y Crookshanks dobló la esquina con su cola en forma de cepillo alzada, gustoso de recibir su alimento.
— Aquí estás… — lo cargó Hermione rascándole detrás de las orejas. El minino ronroneo feliz — Vamos, a cenar — lo puso en el piso y le acercó su plato.
Después se lavó las manos en el fregadero y se dispuso a sentarse a la mesa para disfrutar de la ensalada de pollo que había hecho; sin embargo, el sonido del timbre la interrumpió.
Extrañada, Hermione miró el reloj y se desconcertó aún más. ¿Quién la visitaba a las 10 de la noche entre semana?
Fuera quien fuera, jamás esperó encontrarlo a él…
— ¿Harry? — lo miró entre desconcertada y nerviosa.
— Supe que terminaste con tu novio, — fue lo único que atinó a decir el ojiverde con una sonrisa, acercándose a ella. Hermione pasó saliva — y no podrás negarme que fue por mi… — acarició su mejilla.
— Harry… — murmuró nerviosa.
— Aun me amas — manifestó seguro.
— Yo… — pero los labios de Harry sellaron los suyos en un beso que duró apenas un par de segundos.
— No vengo a agobiarte ahora… — colocó un dedo sobre sus labios, impidiéndole hablar, y mirándola con profundo amor — Sólo vengo a decirte que ésta vez no arruinaré las cosas y no te dejaré ir… — declaró solemne — Desde mañana, Hermione Granger, me dedicaré en cuerpo y alma a recompensarte todas y cada una de tus lágrimas y a ganarme tu corazón para siempre…
Y confirmando sus palabras, le dio otro beso en los labios, para después marcharse en la clara noche londinense. Dejando a una aturdida Hermione en el marco de su puerta, tocando sus labios y con el corazón desbocado.
