Capítulo 24: TE AMO

— ¡Ya van! — exclamó Hermione, entrando de nuevo a la habitación y cerrando la puerta de la terraza a su espalda, donde anteriormente se encontraba maravillándose con el panorama de Hawaii.

— Servicio a la habitación — se escuchó la alegre voz de Harry al otro lado de la puerta, haciéndola sonreír con anticipación.

Hacía apenas una hora que habían llegado a la Gran Isla de Hawaii por medio de un traslador; se habían registrado en el hotel y subieron para cambiarse de ropa pues el clima era perfecto para usar sandalias, pantalones cortos y blusas ligeras.

— Lo lamento, debe haber una equivocación, — decía la castaña conforme se acercaba a la puerta — yo no ordené… — abrió — na-da — terminó en un balbuceo.

Sostenido unos cuantos centímetros por encima del suelo, un enorme león de peluche, fue lo único que observó. De una melena marrón, grandes ojos azules y abundante pelaje anaranjado; el muñeco era sostenido por Harry, a quien apenas podían vérsele los brazos entre la melena del animal. Hermione se mordió el labio, incapaz de reaccionar; sonrió con humor al notar la única prenda que portaba el muñeco: una bufanda de Gryffindor anudada al cuello.

— Me encontré esto en el pasillo, y supuse que era para ti de un admirador secreto, pues no tiene tarjeta — se escuchó la voz amortiguada de Harry tras el león.

Hermione se rio.

— Esto es… — balbuceó, aun aturdida.

— ¿Enorme, pesado y peludo?… — apuntó el ojiverde en broma — ya lo creo — jadeó asomando la cabeza por entre el pelaje. La ojimiel se rio al observar su rostro cubierto parcialmente por la melena del león.

— ¡Gracias! — le dijo realmente conmovida, recibiendo el peluche de sus manos y dándole un efusivo abrazo, cual si fuera una niña a la que le acaban de regalar un pony.

— Me alegra que te haya gustado — comentó Harry, entrando y cerrando la puerta tras su espalda. Mientras Hermione depositaba con sumo cariño el león sobre la cama.

— ¿Bromeas?, ¡está genial!, y la bufanda… — rio alegre — ¡todo un Gryffindor eh! — miró al león con cierta satisfacción.

Harry sonrió con un dejo de ironía antes de murmurar por lo bajo:

— Por suerte el sombrero me dejó en Gryffindor, que sino, ya me imagino regalándote una serpiente — se estremeció.

— ¿Si? — lo regresó a ver.

— Nada — se hizo el desentendido.

Hermione se mordió el labio antes de acercarse a él y abrazarlo, dándole un suave beso en la mejilla en el proceso.

— ¡Muchas gracias Harry! — susurró en su oído; disfrutando inmensamente por estar en sus brazos de nuevo. Harry sintió un agradable hormigueo recorrerle desde el pecho a los pies.

— ¿Lista para conocer Hawaii? — le preguntó cuándo se separaron segundos después.

— Lista — le sonrió, sus ojos brillantes.

— Perfecto — Porque yo estoy más que listo para conquistarte, pensó para sí, sonriendo.


Two o'clock and I wish that I was sleeping

You're in my head like a song on the radio

All I know is that I got to get next to you

Yeah I got to get next to you

Harry y Hermione apenas acababan de cruzar las puertas principales del hotel cuando un tipo en bermudas y camiseta florida se acercó a ellos casi estampándole un folleto en la cara al ojiverde, mientras exclamaba entusiasmado quien sabe qué cosa, en un idioma que jamás habían escuchado antes. Desconcertado y algo aturdido, el pelinegro apenas tuvo tiempo de tomar el folleto antes de que el tipo se fuera a perseguir a otros inquilinos del hotel alegando en aquella lengua.

— ¿Qué fue eso? — se preguntó Harry con desconcierto.

— Ni idea, ¿qué dice el folleto? — quiso saber Hermione acercándose a él para leerlo.

— Ku-Kuhio Day… — tartamudeó Harry — ¿y eso que es? — se confundió.

El guardia de la entrada, quien había presenciado todo, se rio entre dientes. Harry lo regresó a ver con las orejas sonrojadas y una mirada ceñuda.

— Lo siento, no pude evitar escuchar… — les dijo en un perfecto inglés acercándose a ellos — Es propaganda, sobre el día del Príncipe Jonah Kuhio Kalanianaole… — les señaló el folleto. Harry y Hermione arrugaron el entrecejo. ¿Había realeza en Hawaii?, se preguntaron perplejos. Le prestaron atención al señor — Se llama Kuhio Day en su honor y tiene lugar cada año el día 26 de marzo para celebrar el cumpleaños del príncipe; es decir, mañana.

— ¿Príncipe qué? — preguntaron a la vez, confundidos.

— Kuhio Kalanianaole… — citó lentamente el hombre — Es muy recordado hoy en día por haber ayudado a que el Congreso designe a las familias nativas hawaianas como dueñas de la tierra pública en la actualidad. El día del príncipe Kuhio se celebra con un desfile en la isla de Oahu, con una carrera de canoas y con luaus — les explicó.

— Oh — murmuró Hermione tomando el folleto de las manos de Harry y analizándolo con interés.

— ¿Qué son luaus? — no pudo evitar preguntar Harry. Sintiéndose tonto por haber elegido ir a un lugar del que no sabía absolutamente nada de su cultura y tradiciones.

— Un luau es una fiesta a la vida. Es una manera de celebrar diferentes ocasiones; como cumpleaños, cosechas exitosas, graduaciones. Hay música, baile y comida. Más allá de la celebración en sí, visitando un luau pueden conocer con profundidad la cultura hawaiana y polinesia, ya que serán testigo de una gran variedad de costumbres hawaianas — le contestó a su pregunta con gran conocimiento.

— ¡Vaya!, — musitó Hermione con los ojos brillantes de excitación — suena interesante ¿no Harry? — lo regresó a ver emocionada.

— Si, muy interesante… — corroboró Harry mirando embelesado el brillo de sus ojos — Pues no se diga más, ¡ahorita mismo nos vamos a Oahu! — declaró sin más.

— ¡¿En serio?! — respingó emocionada la castaña. Harry asintió, rebosante de alegría cuando Hermione se abalanzó sobre él en un famélico abrazo. Y estuvo muy tentado él a su vez a abalanzarse sobre el guardia, porque sin él y su traducción, hubiera dejado pasar ésa magnífica oportunidad.

Sitting here turning minutes into hours

To find the nerve just to call you on the telephone

You don't know that I got to get next to you

Y dicho y hecho, regresaron sobre sus pasos, cancelaron las reservaciones, tomaron sus cosas, se subieron a un bote y en menos de un parpadeo ya se encontraban en la isla Oahu registrándose en el hotel Kahala; y con la misma rapidez y emoción, antes del medio día ya abandonaban sus habitaciones dirigiéndose de inmediato a su primera aventura…


"Sea Life Park", leyeron cuando cruzaron la entrada, arriba de una minaban.

Hermione le mandó una resplandeciente sonrisa a Harry y apretó su mano con anticipación.

El parque de la vida marina era uno de los lugares más llamativos y concurridos en Oahu, y no era para menos, existían programas especiales que les permitirán nadar, abrazar, acariciar y hasta besar a los delfines. En éste parque, además también se encontraban otros miembros de la vida marina hawaiana, como por ejemplo lobos marinos, tortugas marinas, pingüinos y mucho más.

Pero lo mejor de todo era sin duda: ¡nadar con delfines!

— ¿Segura que pueden con nosotros? — le preguntó Harry a Hermione viendo a los delfines con un dejo de recelo. Estaban en la inmensa alberca con un chaleco salvavidas cada uno y el pelinegro veía con cierta desconfianza a aquellos mamíferos juguetones que lo único que hacían era nadar frente a ellos y acercarse para que los acariciaran.

— ¡Por supuesto!… — replicó Hermione emocionada, tocando la nariz de botella del delfín frente a ella — Ay, ¡estás hermoso, pequeño! — lo abrazó. El delfín se recargó en ella unos segundos antes de alejarse nadando hacia atrás con gracia. Hermione y Harry rieron.

— Se va poner celoso Crookshanks — le canturreó Harry en tono malicioso. Hermione sonrió de medio lado.

— Lo dudo, él sabe que mi corazón le pertenece completamente — le siguió el juego.

— Vaya, ¿y eso donde me deja a mí? — la encaró con una mirada conspiradora.

— Mmm… debajo de Crookshanks, y disputando el lugar con aquel bonito delfín — meditó.

— ¡Hermione!… — exclamó indignado. La castaña se rio y se alejó nadando poniéndose en la posición que les había indicado el instructor — Aun no estás a salvo — le advirtió en broma.

Obtuvo de respuesta la risa y el grito alegre de Hermione al ser impulsada por la alberca gracias al mismo delfín que antes acariciaba.

— ¡Eso fue…! — comentó sin aire cuando regresó junto a él, una expresión eufórica en su rostro.

— ¡Sigo yo! — se adelantó Harry envalentonado por su hazaña.


Continuaron en el parque un par de horas más; en las que nadaron con los delfines, incluso se atrevieron a darles un beso en sus ovaladas narices y visitaron a los lobos marinos, las tortugas y se divirtieron de las ocurrencias de los pingüinos; hasta que a las 2:30 de la tarde fueron a tomar una ligera comida y se dirigieron presurosos a la Bahía Hanauma.

Nunca en su vida Harry había practicado el snorkeling, y por un momento pensó que sería igual que cuando tuvo la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos en el lago negro; pero eso se desechó por completo de su cabeza cuando se sumergieron en la bahía y comenzaron a nadar él y Hermione tomados de la mano, admirando el hogar de 450 especies de peces tropicales. El arrecife de coral era simplemente fascinante. Además, también podían verse anguilas (algo asqueroso, a decir verdad), y tortugas marinas inmensas.

Pero lo mejor sin duda fue cuando vieron al pez Humuhumunukunukuapuaa, el pez oficial de Hawaii según les dijo el guía.

Maybe we're friends

Maybe we're more

Maybe it's just my imagination

But I see you stare just a little too long

And it makes me start to wonder

— ¡Estuvo genial!, ¡los arrecifes!, ¡los peces!, ¡simplemente alucinante! — comentaba Hermione extasiada cuando iban de regreso en el bote. Se escurrió el cabello y lo sujetó con una pinza; ya no llevaban el equipo de buceo. Harry estaba sentado junto a ella con una toalla sobre los hombros. Frente a ellos un pequeño grupo de amigos comentaban alegremente todo lo que habían visto.

— Si, aunque ése pez; Merlin, ¡qué nombre! — le sonrió Harry.

— Humu-humu-nuku-nuku-apuaa… tan lindo, pero tan… excéntrico — nombró Hermione de forma pausada.

Harry se rio con gracia.

— Trata de decirlo rápido tres veces sin equivocarte — la retó.

— Humuhumunukunukuapuaa… Humuhamonukukuapaa… Mumonukanukupuaa… ¡Ah, es imposible!… — exclamó frustrada. Harry se retorcía de la risa — A ver, ¡hazlo tú! — lo retó cruzándose de brazos, fingiendo indignación.

— Humuhumunukunukuapuaa, Humuhumunukunukuapuaa, Humuhumunukunukuapuaa… — recitó con facilidad. La mirada de incredulidad que le lanzó Hermione hizo que se volviera a carcajear.

— Pero… pero… ¡es imposible!, ¿cómo es que puedes decirlo sin trabarte una sola vez? — inquirió enojada.

— Si puedes decir Voldemort en tiempos de guerra, cualquier cosa es pan comido — señaló con humor. Hermione sonrió meneando la cabeza.

— En fin, ¡estoy exhausta!… Creo que llegaré directo a tomar un largo baño y después a la cama — estiró los músculos Hermione.

— Ahora que lo dices… — bostezó Harry contagiándose de su cansancio. Hermione se rio suavemente y recargó la cabeza en su hombro; el ojiverde a su vez descanso su mejilla sobre ésta — ¿Te la estás pasando bien? — le preguntó con una sonrisa. Sabiendo de antemano su respuesta.

— Estupendamente — le respondió. Sonrió cuando Harry tomó su mano, jugando con sus dedos.

— Y… ¿me estoy ganando tu corazón? — musitó como quien no quiere la cosa.

— Harry… — lo cortó seria. Aunque en la posición en que se encontraban Harry pudo darse cuenta sin ningún esfuerzo de su sonrisa y el sonrojo de sus mejillas. Sonrió para sí, no comentó nada.


So baby

Call me crazy

But I think you feel it too

A la mañana siguiente Hermione se levantó con mucho más ánimo del que recordaba alguna vez. En su cabeza, la canción "Next to you" de Jordin Sparks, se reproducía una y otra vez desde el día anterior, cual disco rallado.

¿La razón?; se presentó media hora más tarde tocando a su puerta.

— Buenos días. ¿Bajamos a desayunar? — la saludó Harry con una sonrisa.

Maybe I, Maybe I

Just got to get next to you

— ¿Y qué haremos hoy? — quiso saber Hermione mientras desayunaban en el restaurante del hotel. El cual se encontraba en la intemperie.

— Bueno, el desfile está por empezar, tal vez te gustaría ir. Después van a ser las competencias en canoa… — Hermione torció la boca al escuchar aquello — Lo sé, a mí tampoco me llama la atención. Pero bueno, anoche estuve pensando en algo más, creo que te gustará — le sonrió con un dejo de petulancia.

— Oh, ¿y sobre el luau de la noche? — recordó Hermione repentinamente, mostrándose interesada.

— Iremos — le aseguró Harry, haciéndola sonreír.


Manoa Falls era un salto de agua de 45 metros que podía ser alcanzado solamente si se llegaba a pie. Localizado en las montañas Koolau, la caminata a la catarata era sencilla, eran 2.4 kilómetros de largo. El camino lo condujeron por la selva tropical de bambú, donde pudieron ver una gran variedad de vegetación tropical. La caminata era bastante popular y la caída de agua era visitada diariamente por un gran número de personas tal cual les explicó el guía. Y ciertamente lo era, pues era simplemente ¡asombrosa!

— ¡Es impresionante! — se maravilló Hermione una vez llegaron. Harry, a su lado, creyó que tendría que sostenerse de algo para no irse de bruces ante el espectáculo que les ofrecía la cascada de agua.

Después de descansar unos momentos y apreciar la vista, además de tomarse infinidad de fotografías gracias a la cámara "común y corriente" que Luna había guardado "accidentalmente" en la maleta de Hermione (aunque ante ése gesto la castaña no pudo más que agradecerle silenciosamente a su amiga); regresaron y se dirigieron al siguiente sitio turístico.

I asked around and I heard that you were talking

Told my girl that you thought I was out of your league

What a fool, I got to get next to you, whoa

Pali Lookout. Desde éste mirador, ubicado en la autopista Pali, se podían observar los acantilados de 300 metros de la cadena de montañas Koolau. Desde allí arriba se tenía una vista panorámica del océano; las montañas; la costa este de Oahu, más específicamente las ciudades Kaneohe y Kailua y se podía divisar la isla Chinaman's Hat.

— El mirador de Pali dejó una gran marca en la historia de Hawaii… — les decía en aquel momento el guía mientras todos observaban — En 1975, el rey Kamehameha mantuvo aquí su última batalla para unir las islas. Cientos de guerreros murieron en ésa batalla y de acuerdo con algunas leyendas, sus almas todavía permanecen en el área. Muchos turistas que visitaron el mirador de Pali han dicho que sintieron que no estaban solos — añadió en tono lúgubre, cual confesión a los turistas.

Harry y Hermione calcularon que ésa oración la decía al menos dos veces al día a los incrédulos turistas. No obstante, las personas exclamaron un ahogado "¡Ohh!" y empezaron a tomar fotos como locos de todos los lugares.

Harry compartió una mirada con Hermione y se tuvo que morder los labios para no soltar una carcajada al verla rodar los ojos. Fuera de eso, el panorama era impresionante.

— Es una hermosa vista, ¿no crees? — le preguntó Hermione, su mirada vagando por el paisaje.

— Si… hermosa — concordó Harry, rodeándola con sus brazos por la espalda. Hermione sonrió tenuemente.

— Gracias por todo esto Harry — giró un poco el rostro para verlo. La mirada de Harry bajó a sus ojos y sucesivamente a sus labios, que parecían tener luces de neón que lo atraían.

— No es nada — apenas murmuró con la voz enronquecida. Y justo cuando se disponía a robarle un beso, un golpe a su costado lo hizo trastabillar, estrellando sus labios torpemente en la mejilla de Hermione, casi en el ojo. Enojado se giró hacia su agresor con intenciones de reclamarle, sólo para ver a una señora regordeta posar para una foto que le tomada su hija. Suspiró frustrado, disculpándose con la mirada con Hermione. La ojimiel le sonrió a su vez con un dejo de decepción, y le brindó una suave caricia en la mejilla antes de deshacerse de su agarre y tomarlo de la mano para seguir al grupo.


Cerca de las seis de la tarde regresaron al hotel para asistir al luau, el cual empezaría al ocultarse el sol.

Yeah it's five in the morning and I can't go to sleep

'Cause I wish, yeah I wish that you knew what you mean to me

Baby let's get together and end this mystery, oh

Hermione contuvo un suspiro, era tanta paz y felicidad la que la embargaban en aquel momento que hasta le daban ganas de llorar, por muy tonto que se escuchara, pero es que era un tumulto de emociones bailando en su estómago que apenas y le permitían respirar.

El océano, la playa, la arena, el paraíso que era ése lugar; Merlin, y lo mejor… Harry.

Una sonrisa surcó sus labios; era tan… perfecto. No había otra palabra que describiera como se había comportado para con ella. Simplemente ésa. Perfecto.

Si bien notaba claramente que no sólo era una salida "de amigos", como le había dicho ella a Luna, esto no le perturbaba o inquietaba de ninguna manera; sabía que era lo que quería su corazón.

Los últimos rayos del sol se extinguieron en el horizonte, siendo tragados por el agua del océano y no pasaron ni dos segundos cuando la luna cubría el agua con un manto plateado; la fresca brisa nocturna hizo ondular su cabello al igual que su vestido y sonrió con anticipación.

"Te veré al anochecer", sus palabras resonaron en su cabeza como una hermosa melodía y no pudo más que disfrutar de ella.

Dios, parecía una chiquilla enamorada, hasta podía jurar que estaba sonrojada de sólo pensar en él. Pero ¿quién no lo estaría?, se preguntó. ¿Quién no estaría menos que emocionada por ver al fin sus sueños hechos realidad?

Su corazón dio un vuelco cuando unos suaves golpes se escucharon a la puerta; ingresó cerrando la puerta de la terraza a su espalda y con las manos temblándole de nervios se alisó apresuradamente el vestido vaporoso que usaba y acomodó sus rizos castaños apartándolos de su rostro.

Maybe we're friends

Maybe we're more

Maybe it's just my imagination

But I see you stare just a little too long

And it makes me start to wonder

— ¡Wow!… — exclamó de manera ahogada Harry apenas la vio. Las mejillas de Hermione se tiñeron de un tenue color rosado — Yo… — pasó saliva con dificultad, le sonrió con nerviosismo — Te ves… Estás… ¡Wow! — repitió embelesado, incapaz de encontrar un adjetivo que la describiera.

Hermione sonrió con satisfacción; sus manos jugaron con su cartera de mano.

— ¿Nos vamos? — le preguntó nerviosa.

— ¿Qué?, ¿a dónde?… — logró decir, respingando desconcertado. Hermione frunció el entrecejo, mirándolo divertida — ¡Oh, sí!, el luau. Vamos — le ofreció su brazo de forma caballerosa. Sonriendo, la ojimiel aceptó.

— Aun no me has dicho como me veo… — musitó como quien no quiere la cosa. Sólo ésa frase bastó para que Harry fuera todo el camino balbuceando cumplidos, quedando prendido de su belleza.


Llegaron a la playa y de inmediato un par de bellas mujeres se acercaron a ellos vistiendo faldas hawaianas junto a un top blanco, adornando su cabello con flores; y les regalaron un par de collares "leí" a cada uno, invitándolos a tomar asiento.

El luau empezó con la ceremonia del "imu"; donde se cocina un cerdo kalua en un horno bajo tierra a la manera tradicional para una vez que el cerdo se cocine, sea agregado al resto de los alimentos que se disfrutarían más tarde. Después de eso siguieron los relatos hawaianos narrados por los ancianos; si bien hablaban en una lengua que Harry y Hermione en su vida habían escuchado sólo una vez, no pudieron evitar perderse en la historia del ancestro, el refulgir de las llamas de la hoguera y la manera en que parecían danzar con sus palabras; quedaron por un momento hipnotizados.

Después salió un grupo de mujeres y hombres vistiendo coloridamente, con flores naturales en sus atuendos bailando el primer baile hula. Posterior a eso, empezó una danza extraordinaria, la cual, además de coreografías bastante complicadas y espectaculares, traía un juego de antorchas en llamas arrojadas al aire y atrapadas con una precisión envidiable. Quedaron simplemente boquiabiertos.

Y finalmente el banquete, donde además de platillos exquisitos y exóticos, probaron varias bebidas con y sin alcohol que los dejó alucinando con su delicioso sabor.

Por último, se abrió una pista de baile ahí mismo, en la playa, con la arena bajo sus pies y las luces de decenas de antorchas a su alrededor, donde al frente un grupo hawaiano cantaba en vivo…


Hermione rio con gracia cuando en un intento de Harry por girar sobre sí mismo se le enredaron los pies y casi se va de bruces contra el suelo sino fue porque lo alcanzó a tomar de un brazo.

— Te dije que soy un pésimo bailarín — le recordó un tanto avergonzado, hablándole al oído para que pudiera escucharlo sobre la música.

— No me queda duda ahora — comentó bromista.

— ¡Oye! — la miró con el entrecejo fruncido. A pesar de eso, no habían parado de moverse.

— Sólo apóyate en mi — le recomendó Hermione tomándolo de las manos y poniéndolas sobre su cintura, guiándolo; ella entrelazó a su vez los brazos tras su nuca, moviéndose al compás de la música.

— Estamos juntos en esto ¿no? — le susurró al oído, la sonrisa brillando en sus ojos.

Hermione sonrió ampliamente y recargó la frente un segundo en su hombro para que él no se diera cuenta de su risa alegre y el brillo en sus ojos mientras asentía.

En eso la melodía cambió por una balada; Hermione estuvo a punto de proponerle ir a sentarse pensando que se sentiría incómodo al no saber bailar ése tipo de música; cuándo, para sorpresa suya, Harry afianzó más el agarre en su cintura y empezó a marcarle el paso.

— ¿No dijiste que no…? — lo miró desconcertada, con las cejas alzadas.

— Unos meses antes de la graduación le pedí a Neville ayuda para que me enseñara a bailar. No podía permitir que mi pareja de baile saliera con un esguince — le confesó, riendo suavemente al final.

— Pero, no recuerdo haberte visto bailar… — se separó un poco para mirarlo a los ojos — Además, Neville no sabe hacerlo — recordó para sí.

— Cierto, no bailé, pero eso fue porque al final la persona que yo quería que fuera mi pareja estuvo muy rara conmigo en ése entonces y yo no sabía porque… — la miró significativamente. Hermione apartó la mirada avergonzada — Y en cuanto a Neville, — carraspeó incómodo — si sabe bailar, sólo que se pone nervioso y termina pisando a su pareja… — lo defendió — Por cierto, que esto del baile quede entre nosotros; absolutamente nadie sabe esto, y si se llega a enterar Ron, éste irá corriendo con los gemelos y bueno, para que decir más, ya sabes como son. ¡Sería su burla por el resto de mi vida! — dramatizó.

Hermione se volvió a recargar en su hombro, pensando aun en lo que había dicho Harry. No podía creer que él hubiera sido capaz de solicitarle ayuda a Neville para aprender a bailar. Después de como se había estado comportando con él los últimos meses del colegio; Harry aún tenía esperanzas con ella. Había sido tan ilusa al pensar que no le importaba en lo absoluto.

Regresó a la realidad cuando Harry hundió la cabeza en su cuello, abrazándola, sin dejar de guiarla. Había aprendido bien, pensó Hermione con orgullo.

So baby

Call me crazy

But I think you feel it too

— Si las cosas hubieran sido distintas; sin ningún malentendido… — empezó a decir la castaña apenas en un susurro que dudaba fuera escuchado por Harry; mas tenía que decirlo. Aun si no la escuchaba con claridad, él tenía que saberlo — me hubiera encantado ser tu pareja.

No recibió respuesta. Harry sólo la estrecho más contra sí y sonrió tenuemente. Y yo hubiera estado encantado de que lo hubieras sido, y te hubiera pedido que lo siguieras siendo por el resto de nuestras vidas, quiso decirle.

— Harry… — lo llamó, mordiéndose el labio inferior.

— ¿Si? — se separó un poco para mirarla.

— ¡Yo también te extrañé! — le confesó mirándolo a los ojos, su voz temblorosa. Jamás te olvidé, añadió para sus adentros.

Harry suspiró pesadamente, cual si hubiera corrido un maratón; un enorme nudo que tenía en el estómago desapareció con gran facilidad al escucharla decir ésas palabras.

— Lo sé — besó su frente con inmenso cariño. Permanecieron abrazados, meciéndose sobre sus pies, sin darse cuenta que la canción había terminado y otra melodía alegre se escuchaba en la playa.

Maybe I, Maybe I

Just got to get next to you


Al día siguiente, o, mejor dicho, al mediodía siguiente, Harry y Hermione se encontraron para almorzar en un restaurante en el centro de Oahu.

La noche anterior no habían arribado al hotel hasta casi el amanecer. En todo el tiempo que estuvieron en la playa no pararon de bailar; y si bien tomaron una que otra bebida, no llegaron a emborracharse, no cuando estaban más interesados en conversar en sus cinco sentidos y sincronizar sus pasos de baile. Aunque Harry había jurado que para las dos de la mañana por fin había encontrado el ritmo, Hermione lo había desmentido cuando el ojiverde la pisó por accidente en la siguiente canción.

Eso sin contar con el enorme progreso que había recibido Harry por parte de Hermione.

"Yo también te extrañé"

Ésa frase fue la mejor medicina que su enfermo corazón de amor pudo haber recibido en seis años.

Y ahora, degustando un cóctel de frutas, una mariscada y un par de piñas coladas sin alcohol, no paraban de comentar lo bien que la habían pasado en ésos dos días; y lamentarse por ser el último en la paradisíaca isla hawaiana.

— Hubiera estado genial venir en vacaciones a aquí ¿verdad? — le comentó Harry.

— Si… — concordó Hermione suspirando — Todavía no nos vamos y ya extraño éste lugar — confesó nostálgica. Harry asintió de acuerdo.

— Pero podemos volver cuando quieras — le propuso de inmediato.

— En mis próximas vacaciones quizás… — repuso distraídamente — Necesito ponerme al corriente con la P.E.D.D.O., la he tenido algo olvidada — frunció el ceño de sólo recordar su altercado con Percy.

— Por cierto, ¿cómo vas con eso? — quiso saber.

— ¡Genial!… — replicó entusiasmada — Ahora mismo está a nada de ser oficial en Francia, ya está todo arreglado, sólo falta terminar el papeleo, un par de citas, firmarla y ¡listo!… — sonrió radiante — Es tan irreal, cuando recién la fundé en el colegio pensé que no recibiría apoyo, pero ha sido todo lo contrario. Eso sin contar que el haber estudiado en Berlín fue de mucha ayuda para que me escucharan más y más personas. Me abrió muchas puertas — su voz se fue apagando conforme mencionó Berlín.

— Me da gusto — dijo sinceramente Harry.

— A mí también… — se le quedó viendo, mordiéndose el labio. El plan había sido olvidar el pasado, los malos momentos; y acababa de hacer justamente eso. ¿Para qué mencionaba Berlín?, se preguntó, queriendo golpearse la frente contra la mesa.

Harry continúo comiendo, mas pudo notar perfectamente la mirada de Hermione sobre él.

Hermione se permitió esos segundos para apreciarlo con detenimiento. Habían pasado seis largos años sin verse y no podía dejar de notar los cambios en Harry. Ya no era aquel chico larguirucho y delgado; su cuerpo era ciertamente el de un hombre: fuerte y un tanto fornido, no lo suficiente para sobresalir, pero si para llamar la atención; sus ojos verdes brillaban aún más ahora que no usaba aquellas graciosas gafas redondas; y si bien su cabello seguía igual de rebelde, ahora con su nueva apariencia le daba un aire atractivo a su varonil rostro. Y por Merlin, ¡ésa barba!, apenas perceptible y palpable a la vista, pero ciertamente notoria, se veía tan…

Whatcha got to say? Whatcha got to do?

How ya get the one you want to want to get next to you?

— ¿Qué tanto me miras? — por fin se atrevió a preguntarle Harry, frunciendo ligeramente el entrecejo con desconcierto.

Hermione apartó la mirada, cual si la hubieran atrapado in fraganti en alguna travesura.

— ¿Yo? — enarcó una ceja, haciéndose la desentendida.

— No, que va, la señora detrás de ti — ironizó Harry en broma. La castaña le mandó una mirada para nada amistosa.

— No lo sé… es que… — meneó la cabeza — Olvídalo. No importa — regresó la atención a su plato.

— Oh, vamos, ¿me dejarás con la duda?… — le cuestionó escéptico — Herm — insistió.

— De acuerdo, de acuerdo… — concedió la castaña, regresando a verlo.

— ¿Y? — la alentó algo impaciente.

— Te ves diferente… — empezó a decir Hermione. Harry arrugó el entrecejo.

— ¿Y eso es bueno o malo? — titubeó inseguro.

— Es una tontería — murmuró Hermione más para sí que para Harry, dándole un pequeño sordo a su bebida.

— ¿Me estás llamando tonto? — repuso Harry fingiendo indignación.

— No seas tonto — se rio Hermione. Harry le entrecerró los ojos.

— Ahora si acabas de hacerlo — le recriminó aparentemente dolido.

— Harry… — lo miró apenada.

— Aun no contestas mi pregunta… — la interrumpió — ¿Me veo diferente de buena o mala manera?

— Buena — concedió al cabo de unos segundos.

— ¿Si?, ¿por qué? — una sonrisa jugó en sus labios.

— Ya no usas gafas… — empezó a decir — y ésa barba — sonrió con un dejo de ironía.

— ¿Qué tiene? — se tocó la barbilla y a un lado de la mejilla.

— Nada… — lo tranquilizó sonriendo tenuemente — Es que recuerdo cuando Ron se quejaba de la de Viktor, y ahora que tú tienes una no dice ni pío.

— ¿Te gusta? — le preguntó, un brillo de esperanza en su verde mirada.

— ¿Qué cosa? — preguntó distraídamente.

— Mi barba.

— Pues… — arrugó el ceño y torció la boca un poco, simulando desagrado.

— Puedo afeitarme si quieres — propuso de inmediato. Hermione sonrió.

— Es broma Harry… — exhaló una risita — Si, me gusta, te ves más… — se mordió el labio inferior buscando un adjetivo que lo describiera. Apuesto, varonil, ¡un Adonis!, pensó para sí.

— ¿Guapo?, ¿maduro?, ¿inteligente? — propuso con aire petulante. Hermione chasqueó la lengua.

— Más de tu edad… — replicó. El ojiverde la miró con extrañeza — Siempre has tenido rostro de… niño — comentó como quien no quiere la cosa.

— ¡Oye!… — se indignó el ojiverde ocasionando la risa de la ojimiel. Harry bufó indignado, mas una sonrisa atrevida brilló en sus ojos — Pues puedo demostrarte que sólo mi rostro es de "niño" cuando quieras — dejó salir con un tono atrevido. Hermione se atragantó con su saliva.

Whatcha got to say? Whatcha got to do?

How ya get the one you want to want to get next to you?

— ¿Les sirvo algo más? — llegó el camarero salvándola antes de que Harry viera cuanto le habían afectado sus palabras.

— No, gracias. Estamos bien — contestó Harry, desviando momentáneamente la mirada de Hermione.


Horas después, y por petición de Hermione, recorrieron las tiendas cercanas para comprar recuerdos del viaje. De vez en cuando sacaban la cámara mágica y se tomaban una que otra foto en monumentos, edificios, o cualquier cosa que llamara su atención.

El tema del almuerzo no se volvió a tocar.

Por la tarde, casi al ocaso, se encontraban en la playa Waikiki cabalgando. Harry en un fornido caballo color rojizo con melena negra y Hermione en uno castaño. Dando un último recorrido del lugar como despedida. Se marcharían muy temprano por la mañana.

El clima era perfecto, había sol, pero no para molestarte, la fresca brisa marina los acariciaba conforme avanzaban y en la arena blanca quedaban grabadas las pisadas de los corceles.

Se detuvieron cuando el sol se ocultó en el horizonte y se quedaron viendo el reflejo del océano, las pequeñas olas apenas mojaban un poco más arriba de las pantorrillas de los caballos para después regresar al mar. Harry giró la cabeza para apreciar a Hermione, quien permanecía a su lado con una expresión de completa paz y felicidad en el rostro. Fue cuando la vio soltar un suspiro.

— ¿Qué sucede? — quiso saber, inclinándose un poco hacia ella. Los caballos estaban lado a lado.

— Nada, sólo… sólo pensaba — respondió girándose a verlo.

A Harry se le hizo un nudo en la boca del estómago. ¿Cómo podía toda la armonía de su vida reflejarse en aquellos trigales castaños?

— Herm, yo… — empezó a decir, humedeciéndose los labios. Sintiendo que había corrido un maratón en ésta vida y en la anterior.

— No lo hagas… — meneó la cabeza Hermione poniendo una mano en su mejilla. Olvidándose de todo, incluso su nombre — Tan sólo… disfrutemos de éste momento — y acortó la distancia al mismo tiempo que Harry, cerrando los ojos para unirse en un beso.

Whatcha got to say? Whatcha got to do?

How ya get the one you want to want to get next to you?

Harry sonrió cuando sus labios se unieron y correspondió a su beso con inmensa alegría. Después de todo, al parecer si empezaba a ganarse su corazón, pensó entusiasmado.

Sus labios se movían con una sincronía casi perfecta, subiendo y bajando de intensidad al compás, entreabriendo los labios para una mejor unión; ahogando los suspiros en sus gargantas; con la respiración agitada y el pulso disparado por los cielos. Era como ir en una montaña rusa…

Todo giraba a su alrededor al igual que aquella vez que viajaron en el tiempo gracias al Giratiempo:

El primer encuentro en el tren… El altercado con el trol en los baños de niñas… Aquel inocente abrazo producto del temor por su mejor amigo… El apoyo incondicional cuando todo el mundo desconfiaba de Harry… Las interminables horas en la enfermería cuando Hermione fue petrificada… El temor por un prófugo de Azkaban… El Torneo de los Tres Magos… El regreso de Voldemort… La interminable separación durante las vacaciones… Las prácticas en el Ejército de Dumbledore… La catástrofe en el Ministerio de Magia… Los nuevos sentimientos… La profecía… Las separaciones… Los miedos… El incierto cariño por el otro… La preocupación demostrada en frases de apoyo incondicional y abrazos de fraternidad… El amor

Todo se resumía en el beso que estaban ahora compartiendo.

Luego de unos minutos, que para ellos fueron casi horas, comenzaron a separarse con las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes; Harry con el cabello más revuelto que hacía unos momentos, cosa que ocasionó que las mejillas de Hermione subieran otro tono de rojo. Una sonrisa de plenitud en los labios del otro.

— Herm, ¿qué…? — la miró confundido al ver que se acomodaba de nuevo en el caballo.

— A que no me alcanzas — y sonriendo traviesamente empezó la carrera por la playa a todo galope. Harry no tardo en seguirla riendo alegremente.

— ¡Hermione, espera! — sus risas haciendo eco en Waikiki.

Whatcha got to say? Whatcha got to do?

How ya get the one you want to want to get next to you?

Yeah, yeah, to want to get next to you


Por la noche compartieron una romántica cena a la luz de la luna en un lujoso yate. Y la escena de la playa se volvió a repetir un par de veces, sólo que sin ningún tipo de persecución ésta vez. Y después de haber ingerido casi una botella de champagne y una exquisita cena, regresaron al hotel entre risas, palabras susurradas al oído y uno que otro beso.

Harry no podía creer su buena suerte, y estaba casi seguro de que estaba envalentonado en gran parte por el nivel de alcohol que habían consumido; pero ¡qué diablos!, sólo estaban manifestando abiertamente lo que sentían. Recuperando de alguna manera el tiempo perdido. Los silencios malgastados y besos no consumados.

Cuándo el ascensor llegó a su piso y bajaron, soltaron nuevamente una divertida risa mientras Hermione luchaba por encontrar la tarjeta de su habitación en el interior de la bolsa.

— Ya no te burles, nos van a escuchar — le reprendió a Harry, aparentando seriedad.

Harry se mordió los labios, apoyándose en la puerta de la habitación al otro lado del pasillo. Hermione resopló, haciendo danzar un mechón de cabello fuera de su cara.

— No debí haber guardado el equipaje aun… — murmuró con auto reproche mientras palpaba montones de ropa y otras cosas dentro de su bolsa extendida mágicamente.

— Puedes dormir en mi habitación si quieres — le ofreció Harry con una nota de diversión en la voz al saber que ella jamás aceptaría.

Hermione lo miró de reojo y sonrió tenuemente, mas no comentó nada. Sus dedos tantearon un objeto plano y rectangular, ofreciéndole un escape.

— ¡Aquí esta! — exclamó triunfal, sacando la tarjeta.

Harry se sintió desilusionado. Al parecer, la velada había terminado y era momento de separarse.

— Bueno; entonces, supongo que nos veremos temprano para tomar el traslador… — empezó a despedirse Harry, acercándose a ella. Hermione lo regresó a ver, justo cuando lo tenía a un palmo de distancia.

Harry dudó; ¿y si ésa era la última oportunidad que tendría para estar con ella?, se preguntó, debatiéndose entre realizar un movimiento o esperar al mañana. Hermione lo miraba con atención, expectante de lo que pudiera pasar; ¿sería que Harry la besaría nuevamente?, sintió un sentimiento de anhelo creciendo en su pecho ante aquella posibilidad.

— Hasta mañana — musitó finalmente el ojiverde, dando un paso atrás.

— Hasta mañana — repitió Hermione de manera automática. Se giró hacia su puerta callando un suspiro de decepción.

Para mañana al mediodía Hawaii no sería más que un lindo recuerdo, y unos inolvidables momentos juntos. La idea de regresar a Londres no traía más que incertidumbre a sus mentes. ¿Y si todo quedaba ahí?, ¿y si ésa era la última vez que podrían estar juntos?, se preguntaron, sintiendo una opresión en el pecho.

Pues si así era… al menos disfrutarían de lo que sobraba de la noche.

Y girando sobre si misma al mismo tiempo que sentía las manos de Harry posicionarse de su cintura, acercándola a él, Hermione se abandonó a sus sentimientos y entrelazó sus brazos en el cuello de Harry, besándolo como si no hubiera mañana.

Maybe we're friends

Maybe we're more

Maybe it's just my imagination

But I see you stare just a little too long

And it makes me start to wonder

Dieron un par de pasos torpes y chocaron contra la pared al lado de la puerta de Hermione. Soltaron un corto suspiro y volvieron a besarse, ésta vez con más entusiasmo. Las manos de Harry se perdieron en su cintura y su nuca apresándola entre él y la pared, y las de Hermione volaron a su cabello y espalda acercándolo más si es posible a su cuerpo. Sus bocas se entreabrieron al mismo tiempo y soltaron un ligero suspiro cuando sus lenguas se unieron por primera vez.

La posibilidad de que todo acabara de un momento a otro los orillaba a actuar por instinto, olvidando la delicadeza. Nunca se habían besado de aquella manera, sentían toda su sangre circular por el cuerpo a una velocidad vertiginosa, casi podían ser conscientes de cada vaso sanguíneo en ellos, cada sensible nervio. Y antes de pensar en lo que decía, Hermione soltó lo primero que se le ocurrió:

— ¿Quieres pasar?

Aquella invitación apenas en un murmullo, pero cargada de seguridad y anhelo fue el detonante de Harry. Tomando la tarjeta de las manos de Hermione, la introdujo en la cerradura y un "Clic" les indicó que la puerta se había abierto a un costado.

— Me encantaría — le sonrió.

Con un nudo en el estómago, ingresaron.

So baby

Call me crazy

But I think you feel it too

Harry cerró descuidadamente la puerta a su espalda. La habitación estaba en penumbras, sólo iluminada tenuemente por la luz de la luna introduciéndose a través de las persianas. No necesitó buscar un interruptor para poder localizar a Hermione, su simple aroma la delataba. Aquel suave bálsamo que lo había embriagado hacía ya casi nueve años. Sólo bastaron escasos tres pasos para quedar frente a frente. Sus respiraciones el único sonido en el cuarto.

El pelinegro fue a abrir la boca para decir algo, pero los suaves dedos de Hermione posándose sobre sus labios en un fino tacto lo silenciaron. Harry pasó saliva, sintiéndose haber corrido un maratón.

— ¡Te amo! — murmuró contra sus dedos depositando un suave beso casi con devoción.

A pesar de la oscuridad pudo ver su sonrisa gracias a la cercanía.

— ¡Te quiero Harry! — y sustituyó los dedos con sus labios, entrelazando sus brazos en el cuello del pelinegro.

Sus lenguas no tardaron en volver a unirse, Harry rodeó a Hermione con sus brazos y la pegó por completo a su cuerpo. Las manos de la castaña se perdieron en su cabello y apenas se había separado un segundo de sus labios para recuperar el aliento cuando los labios de Harry volvieron a tomar posesión de ellos.

Baby

Call me crazy

But I know you feel it too

Una y mil preguntas rondaban sus cabezas. Incertidumbre. Inseguridad. Mas el amor estaba latente en sus corazones, manifestándose a través de besos y caricias.

Atreviéndose un poco, Harry empezó a trazar pequeños círculos en la cintura de Hermione, recibiendo como respuesta un beso aún más pasional por parte de la castaña; eso lo motivó a subir su otra mano y empezar a recorrer su espalda; sus labios besándose con ímpetu. Sin poder evitarlo un pequeño suspiro salió de entre los labios de Hermione. Aquello fue más de lo que pudo soportar Harry, quien dejó sus labios y empezó a trazar un camino de pequeños besos por su rostro; recorriendo frente, párpados, nariz, mejillas, labios, mentón… y bajando por su cuello. Queriendo memorizar todo a través de besos y caricias.

Los ojos de Hermione se entreabrieron mostrándose empañados por la pasión y se mordió los labios ahogando un gemido cuando la lengua de Harry se unió a la exploración. Mas no pudo evitar soltar un par cuando éste hundió la cabeza entre su cuello y hombro, dejando un profundo beso ahí.

— Harry… — lo detuvo Hermione, tomando su rostro entre sus manos. Ambos respiraban agitadamente y tenían las mejillas sonrojadas — Dime que me amas, que nunca más nos separaremos, que esto no es sólo un maravilloso sueño y luego tendré que despertar… — le pidió con el corazón en la mano. Harry sonrió, depositó un profundo beso en su frente.

— Tú eres mi corazón Herm… Y sin ti no podría vivir — le susurró al oído. Hermione sintió sus ojos humedecerse, el corazón se le desbocó. Y dejó de pensar cuando Harry la besó con una ternura y delicadeza que casi la hizo enloquecer.

Maybe I, Maybe I

Just got to get next to you

Yeah, yeah, yeah

Las manos de Harry, que se habían mantenido hasta entonces acariciando su cintura y espalda, se posicionaron en sus mejillas, acariciándola tiernamente mientras lentamente se abría paso entre sus labios, disfrutando la manera en que encajaban. Se sentía como si hubieran sido esculpidos el uno para el otro.

Hermione rodeó su cuello, extasiada de tantas emociones que sentía revolotear en su estómago; por primera vez en mucho tiempo se sintió realmente completa.

Y si bien todo era perfecto en ése instante, el mañana aún seguía presente en sus mentes. La cruel hora de volver a la realidad, de atender responsabilidades, de escuchar represarías.

Separaron sus labios en busca de oxígeno; Harry pasó saliva, temores; la idea de arruinarlo le carcomía las entrañas. Dejó de pensar cuando Hermione tomó la iniciativa y lo volvió a besar de aquella manera que lo volvía loco, que lo incitaba a olvidarse de todo y actuar con el corazón.

I got to get next to you

Sus manos descendieron lentamente hasta su nuca y la cremallera del vestido. Se separó un momento de sus labios y la interrogó con la mirada, Hermione no pudo más que asentir. ¿Para qué negarse a algo que ella también deseaba?

El sonido de la cremallera al ser abierta fue como el preludio a lo que seguía. Una exquisita tortura cuando aquellas varoniles manos bajaban a lo largo de su espalda desnuda conforme la prenda se separaba lentamente de su cuerpo sin caer al suelo por el estrecho abrazo. Harry contuvo el aliento cuando notó la ausencia del sostén de Hermione.

No se movieron de donde estaban, sentían que las piernas no los sostendrían si daban un sólo paso. Además, se sentía tan bien estar entre los brazos del otro.

Las manos de Harry se posicionaron en la mejilla y cintura de Hermione. Cerró los ojos cuando Hermione lo besó dulcemente. Su corazón palpitaba furiosamente en el pecho casi causándole dolor.

— Te amo… — susurró Harry contra sus labios. Su aliento causando estragos en la castaña — Dios, ¡cuánto te amo!

Las manos de Hermione se fueron al frente y uno por uno los botones de la camisa de Harry fueron desabrochados hasta quedar completamente abierta, no pasó mucho para que cayera al suelo con un suave movimiento por parte de ambos. Harry separó sus labios de los de la castaña y se sumergió de nuevo en su cuello, tenía un sabor que lo enloquecía de sobremanera, que lo incitaba a retenerla a su lado y no dejarla ir nunca. Sonrió cuando las manos de Hermione se colocaron sobre su pecho bajando en una lenta caricia hasta su vientre y subiendo de nuevo hasta sus hombros, repitiendo el movimiento constantemente en una parsimoniosa tortura. Estaban perdidos el uno en el otro.

— Harry… — murmuró Hermione depositando un suave beso en su mejilla. Y lentamente, se apartó para empezar a besar su cuello tal cual él lo había hecho con ella anteriormente. Ésta vez fue el pelinegro quien no pudo evitar soltar un suspiro ahogado, haciéndola sonreír.

Harry la separó de si creyendo que en cualquier momento Hermione lo haría perder la cabeza; la miró a los ojos, transmitiéndole tantas cosas con una sola mirada. La ojimiel se mordió el labio, notando que había dejado una marca roja en el cuello del ojiverde; estaba yendo muy lejos y lo sabía, mas su cuerpo parecía que actuaba por voluntad propia.

— ¡Te extrañé tanto!… — musitó Harry casi inconscientemente, besando sus párpados — Estar lejos de ti, sin saber en dónde estás y cómo estás… — besó su mejilla — No vuelvas a irte Herm, ¡por favor no vuelvas a dejarme! — murmuró frágilmente, y la besó en los labios.

Hermione no pudo evitar que un estremecimiento la recorriera al escuchar sus palabras. Ya no recordaba siquiera porque es que había dudado antes de la sinceridad de los sentimientos de Harry. Acarició su mejilla cuando las palabras se atoraron en su garganta, queriéndole transmitir con ése simple gesto que estaba ahí y nunca más haría una tontería como irse. Se sintió segura de lo que sentía por él, y de que pasara lo que pasara, Harry sería incapaz de hacerle daño.

Y ahogando el nudo de inseguridad por su cuerpo en su estómago, dio dos pasos atrás permitiéndole a Harry ver como su vestido caía en una lluvia blanca de tela. Los ojos casi se le salen de las orbitas al ojiverde al verla con el pecho desnudo, vistiendo sólo aquella pequeña ropa interior de encaje; su garganta se formó en un árido desierto.

— Eres hermosa — murmuró con la voz enronquecida viéndola embelesado de pies a cabeza, perdiéndose en sus ojos. Hermione se mordió el labio tímidamente, sus mejillas estaban sonrojadas intensamente.

Harry se deshizo de su pantalón, zapatos y calcetines con movimientos torpes y rápidos producto de los nervios; y arrodillándose frente a Hermione la miró a los ojos sonriéndole dulcemente antes de agachar la mirada a sus pies y desabrochar con sumo cuidado y paciencia sus sandalias, quitándoselas. Se enderezó y acarició suavemente la mejilla de Hermione. La castaña cerró por un momento los ojos disfrutando de aquel tierno tacto.

— ¡Te amo Hermione! — volvió a decir.

Sin abrir los ojos, lo tomó del rostro y lo guio a sus labios. Sus pechos desnudos hicieron contacto cuando se abrazaron con ternura; suprimieron un suspiro.

Con mucha más paciencia de la que creía tener, el ojiverde la fue guiando lentamente a la cama y la tomó en brazos al sentir que topaban en ésta para posarla con sumo cuidado sobre las sábanas, colocándose encima de ella evitando aplastarla con su peso.

La pasión resurgió cuando Harry volvió a besar su cuello y se aventuró a acariciar su vientre; las manos de Hermione se limitaron a recorrerle la espalda, llegando de vez en cuando al elástico de su bóxer para volver a subir.

¿Quién diría que aquellos chiquillos de 11 años que alguna vez corrieron por los pasillos de Hogwarts compartiendo aventuras y problemas, casi 14 años después estarían compartiendo besos y caricias?

Irremediablemente, los días en que trataban de aprobar materias y luchar contra el mal habían acabado, y ahora entraban en una aventura muchísimo más grande: La adultez… y el amor.

Dándole una última caricia a su vientre, la mano de Harry empezó a subir lentamente hasta posarse tímidamente sobre un seno de la castaña. No pudieron evitar soltar un gemido ante el contacto.

— ¡Harry, te quiero! — musitó con la voz entrecortada clavándole débilmente los dedos en la espalda, arqueándose.

— Hermione… — balbuceó con la voz ronca empezando a acariciar su seno y su otra mano viajando a la pierna flexionada de la castaña. Un nuevo gemido se escuchó por parte de ambos.

Hermione no podía concebir que eso estuviera pasando, era simplemente una fantasía, una utopía. Sí, eso debía… Un beso de Harry la volvió de vuelta a la realidad.

Harry necesitaba tanto sentir que de verdad ella estaba ahí, con él, que no era sólo un maravilloso sueño lo que vivían; que en realidad estaban en aquella habitación de un hotel en Oahu y no él solo en su casa teniendo ése tipo de sueños con la castaña, por muy pervertido que sonara.

Se entretuvo unos momentos acariciando sus senos y piernas, sintiendo el pulso de Hermione golpear en su cuello y notando sus mejillas sonrojadas, mordiendo sus labios tratando de suprimir cualquier suspiro; alternando de vez en cuando sus manos con sus labios provocando un respingo en la castaña; eso era lo que quería, que sintiera a carne viva lo que ella provocaba en él.

Cuándo la pasión les nubló por completo la mente Harry se encontró a si mismo de espaldas en la cama con Hermione sobre él ocasionándole la misma tortura que anteriormente había recibido por su parte. Depositando besos y caricias en su cuello, espalda y pecho, sintiendo como se estremecía.

Estaban en un punto donde muy pronto no habría retorno, pero poco le preocupaba a Harry, estaba viviendo ésa nueva experiencia con Hermione, con el amor de su vida, no había nada que lo hiciera desistir. Era lo que su corazón más quería. Entregarse por completo a ella.

Por otra parte, mientras besaba a Harry nuevamente y se encontraba bajo su cuerpo recibiendo todo su amor a través de caricias, Hermione no pudo evitar sentirse… incompleta.

Merlin, ¿qué le pasaba?; estaba ahí, a punto de hacer el amor con Harry y su mente sin embargo se encontraba a kilómetros de ahí. Imágenes de un solitario pasillo venían a su cabeza, Harry y Ginny besándose, lágrimas, dolor, separaciones, huidas…

Las manos de Harry se dirigieron a su cintura dándole una suave caricia, besando su cuello. Hermione dejó sus manos sobre su pecho sintiendo el latir errático de su corazón, sintiendo que el suyo estaba igual de desbocado… por motivos divididos.

¿Realmente lo has perdonado Hermione?, le susurró al oído su parte racional.

Perdón, algo que nunca se había cuestionado en mucho tiempo. Pero ¿a qué?, ¿por qué?, todo había sido un malentendido. Ginny se lo había dicho ya. Habían solucionado todo y seguían siendo igual de unidas. Pero Harry…

Sintió un suave beso en su mejilla y fue como si un puñal se atravesara en su corazón ante su ternura.

Con Harry no había hablado del pasado. ¿Qué pasaba si después de ésa noche, o incluso años después, su corazón aun le guardaba resentimiento?

Nunca tuvo una conversación como lo tuvo con Ginny… Sólo una confesión de sus sentimientos. No obstante, eso era todo.

¿Podría una noche borrar con todo lo que tuvo que pasar por su silencio?, se preguntó.

Harry jamás te perdonará que le hagas esto justo ahora, y después le rompas el corazón al dejarlo nuevamente, volvió a decir.

Se sintió asqueada de sí misma por la verdad de aquellas palabras.

— Harry… — alcanzó a decir antes de que éste la silenciara con un beso lleno de amor.

Si al menos hubiera hablado con él antes; decirse y gritarse todo lo que tenían por dentro y lo cual habían callado en ése tiempo. Pero no lo hicieron.

— Te amo — y se dispuso a desnudarla por completo.

Te odiará.

— ¡Espera, espera, espera!… — lo detuvo Hermione de golpe ejerciendo un poco de fuerza en su mano para apartarlo de si, a la vez que se levantaba de la cama con rapidez y se enredaba en una sábana.

— ¿Qué pasa?… — la miró confundido, sentándose — ¿Te hice daño?… — se mostró perturbado ante la posibilidad de haberla lastimado de alguna manera.

— No, no, jamás podrías… — mordió su labio dándole la espalda. "Jamás podrías hacerme daño", era justo lo que iba a decir. Sin embargo, ahora encontraba ésa frase llena de ironía.

Harry se puso lentamente de pie, desconcertado. Todo lo que habían sentido mientras se besaban y acariciaban ahora era menguado por ésa extraña situación que estaban viviendo.

— ¿Te hice sentir mal de alguna forma?

Hermione meneó la cabeza vehemente. No, por supuesto que no. Él no tenía la culpa, era ella. Sólo ella tenía la culpa por no haber hablado antes, por dejar que todo se saliera de sus manos.

— Esto está mal Harry — manifestó finalmente, tomando su vestido del suelo y empezando a colocárselo con presura, sin atreverse a mirarlo.

— Está bien, te pusiste nerviosa, lo entiendo — intentó razonar el ojiverde dando dos pasos hacia ella. Mas Hermione le sacó la vuelta subiéndose la cremallera y dispuesta a calzarse los zapatos para salir corriendo de ahí.

— No me refiero a esto, — replicó con amargura. Suspiró tratando de controlar su agitado corazón. Merlin, ¿en que se había metido?, se preguntó — sino a todo. Yo… — meneó la cabeza. ¿Cómo podía explicarle que nada estaba bien porque jamás pudieron hablar abiertamente del pasado?, se preguntó mientras se ponía los zapatos. Harry la veía cada vez más desconcertado.

— No entiendo nada — exteriorizó.

— Ojalá pudiera explicarlo… — comentó más para sí misma con aflicción. Se alisó un poco el cabello. Sus mejillas nunca abandonaron el sonrojo y la piel la sentía en llamas por cada caricia y beso recibido, en sus oídos retumbaba cada suspiro exhalado y escuchado — Tengo que irme — declaró sin más, tomando su bolso del suelo. Armándose de valor se giró a verlo. Se le oprimió el corazón al ver su semblante apagado.

— Pero… — balbuceó sin saber que decir. ¿Qué había hecho mal?, se preguntó.

— Sólo… sólo necesito tiempo Harry. Esto está pasando demasiado rápido. Hay muchas cosas que… — se mordió el labio — Escucha, sé que mereces una explicación, y te la daré. Pero… por ahora necesito tiempo. Necesito asimilar todo lo que ha pasado. Por favor — casi le suplicó. Un nudo formándose en su garganta.

— ¿Huirás de nuevo?… — la mirada de Harry se empañó sin poderlo evitar, sintiendo que el piso bajo sus pies se desmoronaba con rapidez — ¿Por eso nunca me dijiste que me amabas?, ¿por eso no dijiste nada cuando te pedí que no me dejaras de nuevo?, ¿por eso…? — no pudo continuar, su voz se perdió en algún punto entre sus inquietudes.

Hermione sintió su barbilla temblar ante el evidente reproche en su voz. Quiso decir que no. Quiso gritarle su amor. Mas se encontró a si misma incapaz de responder ante tan simples y contundentes preguntas.

— Jamás podría huir de nuevo, lo prometo. No podría hacer una cosa como ésa otra vez… — repuso finalmente, su voz apenas un débil murmullo.

Vaciló unos segundos, pero al final se acercó a Harry y acarició con suavidad su mejilla. Fue ésta vez el ojiverde quien no pudo verla a los ojos, al desviar la mirada al suelo. Hermione suspiró apesadumbrada.

— ¡Te quiero mucho! — le dio un suave beso en la comisura de los labios. Para Harry eso fue peor que verla huir de nuevo. Reposando un segundo la frente en la mejilla del pelinegro, Hermione dio media vuelta alejándose de él y giró el pomo de la puerta…

— ¡Y yo te amo! — aquello fue como una llamada a que no lo dejara de nuevo, un sonido de completa desesperación por parte de Harry. No obstante, Hermione sólo asintió sin mirarlo y cerró la puerta tras su espalda. Un segundo después se escuchó el chasquido de su Desaparición.