Decleimer: Adaptación de la novela Sombra y Estrella (The Shadow and the star). Todos los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi
Capítulo 16
Sesshomaru miró su reflejo en el agua.
Se sentía inquieto.
Eso lo irritaba...
Cerró los ojos y los abrió de nuevo. No vio orgullo. No vio entereza. No vio otra cosa que a sí mismo, la boca endurecida por la rabia, la mandíbula rígida, los ojos relucientes bajo el haz de luz del sol.
En el pasado, lo habían llamado precioso.
Ningún corte dejó jamás cicatriz. Ningún golpe dejó marca. Nada estropeaba su belleza.
Odiaba su propio rostro.
El era un guerrero.
Con un gesto brusco, se dio la vuelta.
El olor a ella, y a él, todavía impregnaba su ropa. Se quedó un momento quieto, y respiró aquel aroma que desprendía. La rigidez se apoderó de su cuerpo.
Era peor, ahora que lo conocía. Ahora que tenía recuerdos, frescos y vividos, para alimentar el fuego. El deseo tenía vida y voluntad propias: pensar en ella lo llenó de euforia.
Le daría tesoros de los que les gustaban a los humanos para que se marchase de allí. Sabía que, al menos, eso era lo exigido. Una generosa gratificación, había oído que lo llamaban.
«Rin», pensó, pero la mente no parecía poder ir más allá del nombre.
El placer era una especie de dolor en sus entrañas, como una tortura que le oprimiese la garganta.
Tenía que controlar aquello. Tenía que hablar con ella, que organizarlo todo, que ejercer algo parecido al dominio sobre la situación. Cómo había podido dormir como si lo hubiesen vencido, como si estuviese sordo y ciego, cómo era posible que no hubiese oído nada, que no hubiese sentido ningún peligro, que hubiese permitido…
Esa mujer… la sacerdotisa
Una oleada de vergüenza lo invadió.
—Chikushō —maldijo en voz baja, llamándose bestia.
Y lo era. Claro que lo era.
Sesshomaru vio aparecer a Inojuye, venia caminando hacia el estanque donde él se encontraba con más brío del acostumbrado.
—Inojuye… —dijo Sesshomaru, y de inmediato lo interrumpió un agudo chillido.
— ¿Es verdad? -
A Sesshomaru se le helaron las entrañas.
Inojuye contempló a Sesshomaru con las cejas enarcadas.
— ¿Que si es verdad qué? —No supo dónde encontró las fuerzas para hablar.
—Todo el mundo dice que tú y Rin… -
Siguió hablando, pero Sesshomaru no oyó sus palabras. Lo único que oía eran los latidos de su corazón que le retumbaban en los oídos: el silencioso sonido de sus planes al romperse en pedazos.
—No.
Lo negó. No iba a permitir que ella lo creyese. El eco de aquella sílaba pronunciada con fuerza se perdió pasillo adelante; él escuchó el eco como si fuese otro el que hubiese hablado.
—Pensé que era un horrible rumor, y así se lo dije a la Irasue. Pero, Sesshomaru,…
Sesshomaru se quedó mirándola.
—tú no me mentirías, ¿no?
El miró hacia otro lado.
—Ah…¿Tú me dirías la verdad, si fuese cierto?... Claro que lo es, puedo olerlo —La voz de Inojuye reflejó su consternación—. Sesshomaru.
—No significa nada. Es… —Tensó la mandíbula— ¡tú no sabes! —Dijo con fiereza—. No puedes entenderlo.
— ¿Que no significa nada? —Lo miró incrédula.
—No.
La voz de la joven subió de tono.
— ¿Estás diciendo que es cierto, y que no significa nada? —La expresión de su rostro cambió— ¿Qué pasa con Rin? No es posible que tú… ¡Es que no puedo creerlo de ti! ¡Una humana! ¡Cómo puedes decir que no significa nada!... ¡Pensé que la habías traído para que fuera mi humana!- Miro a Sesshomaru con gesto de enfado- Ahora necesito a otra humana para divertirme. Quiero que la traigas pronto-
¿Qué demonios? No podía razonar con ella en aquel momento, dominado como estaba por el enfado, por la furia ante el destino y ante sí mismo. Pasó al lado de Inojuye.
—Sesshomaru. Sucio bastardo —La voz de su desagradable medio hermano lo paralizo.
—Si me molestas hoy. Te matare. —Sesshomaru no se giró.
— ¿Vas a algún lado? —La pregunta fue hecha con suavidad, casi con pereza, con infinidad de implicaciones.
Cerró los ojos brevemente.
—Sí.
—Voy contigo-
—No quiero que estés cerca de mí. — Pero no lo evito con suficiente energía. Caminaron en compañía. Inuyasha se movía sin ruido al lado de Sesshomaru, con las manos en la espalda.
Sesshomaru había sentido la necesidad de aislarse. No había querido encontrarse con nadie, y menos a su detestable medio hermano.
Las manos de Sesshomaru se apretaron. Había perdido todo dominio sobre sí mismo, no sentía otra cosa que ultraje en su corazón.
Los árboles se alzaban como oscuras sombras entre la bruma. Parecían alejarse flotando lentamente cuando pasaban ante ellos, mientras el crujido de sus pasos y los de Inuyasha era el único sonido que interrumpía el silencio. Los escalones que conducían a los elegantes jardines aparecieron ante ellos, con un oscuro brillo plateado a causa de la humedad.
— ¿Qué intenciones tienes? —preguntó Inuyasha.
No dijo a qué se refería. Sesshomaru se detuvo y respiró hondo.
—Mis asuntos no son de tu incumbencia-
— ¡Vaya si no lo son!-
Las palabras fueron pronunciadas con suavidad. Inuyasha dio una patada a una piedra y la lanzó al borde del sendero. Miró hacia la bruma y sonrió preocupado.
La paciencia de Sesshomaru se hizo pedazos.
—La alejaré de aquí. No volveré a verla nunca. Le daré riqueza suficiente para que viva como una princesa el resto de sus días. Me cortaré el cuello. ¿Será suficiente con eso? —Elevó el rostro hacia el firmamento vacío—. ¿Qué sería suficiente?
El otro se apoyó en un pedestal de piedra y cruzó los brazos.
— ¿Suficiente para qué?-
Sesshomaru tropezó con su fría mirada.
—No es que yo esperara de ti una virtud clara y absoluta. Pero Rin es tu protegida. Tu solito decidiste hacerte cargo de ella. No puedes abandonarla al deshonor-
Sesshomaru tenía la garganta seca, y el aire que entraba en sus pulmones era helado. Su mente quería revelarse. Quería gritar a su estúpido medio hermano que no tenía derecho a intentar educarlo. Pero no podía hablar.
— ¿Me entiendes? —preguntó Inuyasha sin alterarse.
«No. —cerró los ojos como para protegerse—. No me digas eso.»
La voz sonó tranquila pero inexorable:
—La estas condenando a la muerte más lenta y cruel. Nunca se casara. No será bien recibida en ninguna aldea. Tendrá que entregarse a alguien por dinero. Se moriría de tristeza y vergüenza. ¿Para eso la salvaste y protegiste? ¿Para usarla y tirarla?-
Sesshomaru se dio la vuelta para alejarse de él. Se detuvo y miró atrás entre los vapores de la niebla.
—Antes me mataría.
—Sí. —Inuyasha sonrió—. Eso es lo que yo pensaba.
Jaken muy silencioso le informo a su amo que su madre deseaba una conversación.
Su madre era todo lo que le faltaba.
Irasue lo esperaba en el salón.
Ella alzo la vista al verlo entrar. De inmediato se dio cuenta de la presencia de la mujer de su hermano. Preñada otra vez pensó con disgusto.
—Ya he escuchado demasiado —dijo él.
Irasue levantó la vista.
—Solo quiero saber por qué hay tantos humanos en mis dominios…-
Kagome apretó los labios.
—Sesshomaru soy yo la que quiero hablar contigo.
—No tengo nada que hablar. —Se puso más rígido
—Ay, Sesshomaru.-
Irasue aparto la vista.
El demonio quiso acabar con aquella situación y se lanzó a hablar con frases entrecortadas que no expresaban nada de lo que sentía.
—Me iré mañana. No veré a Inojuye. No hay ningún cachorro. Y nunca… antes de anoche…
Las palabras se le atragantaron de nuevo.
—Es mi deseo que Inojuye sea la señora de mis dominios —soltó de súbito
La sacerdotisa empezó a hablar
—Debes tener en cuenta los deseos de alguien más —dijo ella con suavidad. Levantó la vista hacia él—. ¿No te has parado a pensar en la joven que has arruinado?
Sesshomaru sintió que la tensión se apoderaba de sus hombros y su espalda.
—Arruinado-
—Creo que sí, que ese es el término correcto-
—Me encargaré de ella. No creo que vaya a tener motivos para lamentar esta «ruina» -
Kagome arqueó las finas cejas.
—Eso no es lo que ella me ha dicho.
Sesshomaru soltó un gruñido de disgusto
—No debería haber hablado con nadie. ¿Qué ha dicho?-
—Que se irá de aquí. Que tú estás enamorado de Inojuye.-
— ¿Qué ha pedido?-
—Nada. Me dijo que ella no era responsabilidad tuya. Creo que estuvo a punto de pedirme que le ayudara a llegar a alguna aldea y empezar a crear kimonos—Golpeó el regazo con las uñas—. Pero, al final, no lo hizo.
—Hablaré con ella. —Con un brusco movimiento, se volvió—. No tendrá por qué ser una maldita costurera.-
— ¿Qué vas a hacer con ella, Sesshomaru?
—Le compraré una casa y la colmare de riqueza. No tendrá que ser costurera.-
—No —dijo la sacerdotisa con dulzura—, ¿qué será entonces?-
Él la miró con rostro enojado.
—Ella esperará que le dé una espléndida cantidad de dinero. Comprarle, además, una casa es… más que generoso. No tendrá que venderse de nuevo. A menos que quiera hacerlo.-
Kagome irguió la cabeza.
— ¿De nuevo?-
—Su situación es mucho mejor de la que tenía en el pasado. El espléndido terrateniente que le envió aquella nota la tenía viviendo casi en la miseria.-
—Sesshomaru. —El rostro de la dama palideció—. Estás equivocado.-
—No estoy equivocado —replicó él con amargura—. Yo lo vi todo.-
—Pero anoche… ¿no te…? —Kagome se humedeció los labios—. Ay, Sesshomaru.-
Algo en el tono de su voz hizo que el demonio mirase aquellos ojos llenos de sorpresa y consternación. La mano se le cerró con fuerza.
Kagome habló despacio, como si tuviese dificultad para pronunciar aquellas palabras.
—Sesshomaru… ¿no te diste cuenta de que era virgen?-
— ¿Eso fue lo que ella le dijo?-
—No hubo necesidad de que me dijese nada. La he visto. Una joven con experiencia no lloraría de esa manera, ni sangraría.-
Sangre. La había olido. La había visto en su propio cuerpo. No podía reconocer que había esperado esas cosas y que, pese a ello, había permitido que sucediese… que había querido que sucediese, que lo había deseado.
Su deseo había sido casarse con Inojuye. Había deseado no cometer la misma falta que su padre. Sintió que las paredes se desplomaban sobre él.
—Le prometí… qué harías lo adecuado. Sesshomaru. —La súplica dio paso a la confusión—. Estaba tan segura de que te preocupabas por ella…-
«Es tu protegida. ¿Para esto la protegías?»
¡Inojuye! Sus planes. No podía creerlo. No era capaz de creer que todo se hubiese acabado.
Se dio la vuelta y salió aturdido de la estancia, dejando a la sacerdotisa y a su madre.
