Capítulo 29: PASADO VERSUS PRESENTE

El fin de semana llegó en un parpadeo, y si bien ni Luna y Ron, y ni Hermione y Harry, volvieron a encontrarse o hablar; hubo alguien que en su calendario tenía tachado ése día como "Enfrentamiento con Potter". Y ése no era otro que William Reeves.

Para aquellos quienes conocieran a Will, sabrían de antemano que no era un hombre violento; de hecho, distaba mucho de aquellos otros hombres que a la primera amenaza se iban a los golpes. Aunque bien era cierto que muchos se intimidaban por su complexión y estatura; éste estaba lejos de ser un fiero tigre. A decir verdad, William siempre había sido un hombre pacífico; y tal cual sus abuelos le habían enseñado desde pequeño, él pensaba que la mejor manera de resolver los conflictos era hablando.

Así que, ¿qué mejor manera que ésa para poder resolver al fin ése dilema que tenía entre Harry Potter y Jean?

Harry no pudo estar más desconcertado aquella tarde, cuando; luego de que Ron se fastidiara de estar encerrado y se marchara a La Madriguera; William, el ex novio de Hermione, tocó a su puerta.

— ¿Qué demonios haces aquí? — fue el comentario agresivo que salió de la boca del ojiverde al verse sorprendido por la presencia del otro.

— Creo que eso es lo de menos ahora Potter. Importa más por qué ¿no te parece? — replicó el ojiazul con seriedad.

— Yo no tengo nada que hablar contigo — zanjó, intentando cerrar la puerta. Will la alcanzó a detener interponiendo su mano.

— Vine a aquí por Jean. Pero si no quieres hablar sobre ello, es tu decisión.

Harry lo miró con recelo.

— ¿Y bien?, ¿me dejarás parado aquí o qué?… — le espetó Will, comenzando a exasperarse.

El ojiverde frunció la boca con impotencia. Fuera lo que fuera que William quisiera decirle, si se trataba de Hermione todo le concernía.

— Pasa — masculló al fin, haciéndose a un lado.


A pesar de haber usado antes la llave de repuesto de la casa de Luna como un millón de veces, Hermione no pudo evitar sentirse en ésa ocasión como una intrusa.

Sabía que su amiga estaba en casa. Lo sabía porque después de haber llamado a la puerta varias veces, ésta no había siquiera simulado que no estaba; al contrario, sólo había subido el volumen del televisor fingiendo que no la escuchaba.

Aunque Hermione no podía culparla. Había estado tan abstraída en el trabajo que su mejor amiga había quedado en el olvido los pasados días. Eso sin contar que había sido tan mal amiga para con ella, que terminó enterándose por terceros que Luna y Ron se habían peleado hacía varios días, y ella, Hermione, no sabía nada al respecto.

Cuándo ingresó en la sala ni siquiera se preguntó porque Luna no volteó a verla. La molestia era palpable en su ceño fruncido. Jugar a la inocente y preguntarle porque no le había abierto la puerta, era algo que Hermione tampoco quería hacer. Así que optó por lo más sano… Disculparse.

— Lo siento Lu. Perdón por haber estado tan alejada estos últimos días… — empezó, sentándose a su lado. El que Luna se alejara de ella y subiera un poco más el volumen del televisor no le dio muchas esperanzas — Tienes razones para estar molesta conmigo, lo entiendo. Tampoco busco una forma de justificarme, porque no la hay. Eres mi amiga, y debí estar ahí para ti. Y sobre Ron… — añadió titubeantemente.

— ¿Quién te dijo lo de Ronald? — fue lo único que dijo Luna.

— Hannah. Los escucharon discutir en tu oficina el otro día… — le contestó Hermione, sin atreverse a hondar en el asunto. Sabía de antemano que Luna odiaba a los chismosos.

La rubia no dijo nada.

— Lo siento mucho Luna — volvió a repetir Hermione.

— No importa — zanjó finalmente Luna, sin voltear a verla.

— Si importa… — repuso Hermione con un dejo de desesperación — Tú siempre has estado ahí para mí. Y ahora que tú me necesitabas yo fui tan egoísta que puse de lado nuestra amistad para concentrarme en el trabajo… — se atrevió quitarle el control de la mano y apagó el televisor — El trabajo viene y va Lu, pero las buenas amistades, como la tuya, es algo que te sucede una vez en la vía… Y no quiero perderla — la miró apenada.

Luna se quedó unos minutos en silencio, analizando lo que decía Hermione, hasta que finalmente se giró hacia ella y sonrió apenas imperceptiblemente.

— Me estaba preguntando si la promesa que te hice acerca de patearle el trasero a Harry, también lo podíamos aplicar con Ronald ésta vez — comentó con un dejo de humor.

Hermione sonrió y la abrazó.

— De verdad lo siento… — le dijo al oído. Luna no dijo nada, sólo la estrechó entre sus brazos — Y no te preocupes por eso. Ya me encargué de que le den su merecido — le dijo a modo de confesión.

— ¿Contrataste a un matón? — la miró de golpe.

— ¡Por supuesto que no!, — negó Hermione arrugando el entrecejo — Mucho mejor… — sonrió con malicia. Luna la miró sin entender — Le envié una carta a la señora Weasley — le explicó.

Luna fingió un estremecimiento al escucharla, haciendo reír a Hermione.


Una vez cerró la puerta y se giró hacia Will, Harry lo miró interrogante.

— Tú dirás.

— Mira, iré al grano y no me andaré con sandeces… — empezó a decir Will — De seguro ya estás cansado de oír la misma cantaleta una y otra vez acerca de lo mucho que sufrió Hermione todo éste tiempo por tu culpa. Sin embargo, nadie te ha dicho cuánto y cómo. A eso vine yo. A resolver cualquier duda y contestar cualquier pregunta que tengas — resumió.

Harry lo miró sin comprender. Que el ex novio del amor de tu vida viniera a tu casa a hablar de ella ya era raro. Pero que además viniera con un extraño plan de aclarar las cosas entre ustedes… Bueno, eso ya era de chiflados.

— ¿Y cómo puedo estar seguro de que lo que vas a decirme es la verdad y no una artimaña para separarme de Hermione? — no pudo evitar preguntarle.

Will lo miró indignado.

— En primera, porque la felicidad de Jean depende de esto. Y en segunda, porque a pesar de lo mucho que pueda despreciarte, sé que eres tú a quien ella ama, y contra eso no puedo valerme de nada… — le espetó molesto. Harry frunció el entrecejo, indeciso — Aunque si prefieres, me puedo ir ahora y no molestarme más en aclarar las cosas. Después de todo, es tu problema y no el mío.

El ojiverde se le quedó viendo fijamente, intentando descifrar quizás segundas intenciones en sus ojos. No obstante, no encontró nada más que verdad. No le quedaba de otra que confiar.

— ¿Y bien? — lo miró interrogante Will.

— Vamos a la sala — le indicó Harry, guiándolo.

— Empezaré por el principio… — decía momentos después Will, una vez estuvieron sentados — Desde el momento en que conocí a Jean, siempre me pareció una persona fuerte y capaz de cuidar de sí misma; si bien la forma en como nos conocimos no me dio mucho a que desear sobre ella, hubo algo en su mirada, en sus gestos que me prendió de ella desde ése día…

— Si vas a hablar de tu enamoramiento será mejor que… — lo miró fastidiado. ¿Qué se creía?, se preguntó indignado.

— No, no hablaré de eso… — lo calló Will — como decía: nos conocimos un día en Londres, ella iba cargada de pergaminos sin mirar por donde pasaba y yo iba justo dando vuelta en una esquina, cuando literalmente me cayó encima. Puedo decir con seguridad, que el primer pensamiento de ambos fue que jamás habíamos conocido a una persona tan molesta e insoportable antes — sonrió de sólo recordarlo.

Harry prefirió no interrumpirlo ésta vez.

— Luego nos volvimos a encontrar, cosa que ninguno de los dos esperaba. Y después nos seguimos topando, un día sí, otro no. Hasta que al final, tuvimos que trabajar juntos. Cosa que nos acercó aún más.

— ¿Cómo se encontraron? — si le estaba contando todo aquello por iniciativa propia, quería sacarle lo más que pudiera para disipar todas sus interrogantes sobre ésos seis años en blanco.

— En el Ministerio. Trabajo en el nivel 5. En la Confederación Internacional de Magos, Sede Británica… — le explicó rápidamente — El cómo nos volvimos a encontrar fue cuando me subí al ascensor un día y Hermione ya estaba allí sola. Ya imaginaras su sorpresa e indignación… — satirizó.

— ¿Y de que hablaron?, ¿qué te dijo? — bombardeó de preguntas el ojiverde.

— Luego, luego — hizo un gesto con la mano para que guardara silencio nuevamente.

Harry quiso replicar, pero se contuvo.

— Cuándo empezamos a trabajar, ambos nos aborrecíamos como no tienes idea. No podíamos vernos sin empezar a discutir. Sin embargo, por obvias razones, acordamos tratarnos civilizadamente, por decirlo de alguna manera. Así que con el paso de los días empezamos a tratarnos como cualquier otro tipo de personas. Le conté de mi vida. Ella me contó de la suya…

— ¿Qué te contó? — se apresuró a preguntar Harry.

— Tú de plano no eres paciente ¿verdad? — le espetó con cierto fastidio.

— Dijiste que contestarías cada una de mis preguntas — le recordó molesto.

— Bien… — suspiró acorralado — Me contó cosas de su infancia, de sus padres, como se enteró que era bruja, un poco de su estancia en Hogwarts…

— ¿Sólo un poco?, ¿de qué te habló?, ¿me mencionó alguna vez? — bombardeó de preguntas nuevamente.

— Si, sólo un poco. Habló de lo que aprendió, de Luna. Y no, no te mencionó — respondió cada una.

Harry hizo una mueca.

— Pero ni te sientas herido, porque en ése entonces ella aun creía que la habías engañado con Ginny, y bueno, para que hacer grande la historia… — le restó importancia. El ojiverde asintió — También me contó del movimiento de la P.E.D.D.O., mucho de eso en realidad. Mencionaba en ocasiones cosas que aprendió en Berlín. Pero no hablaba mucho de sus sentimientos, y eso fue algo que noté de inmediato.

— ¿Sabes por qué? — lo miró interesado.

Will se encogió de hombros.

— Retomando el tema: ambos aprendimos cosas del otro, y al fin descubrimos que la otra persona no era tan mala como pensábamos. Nos ganamos mutuamente la confianza del otro. Y poco tiempo después establecimos una amistad. Después, un día me presentó a su mejor amiga y el amigo de ambas…

— ¿Luna y Terry? — indagó. Will asintió.

— A Lu le simpaticé en el acto y fue algo que me sorprendió de alguna manera. Es decir, apenas me vio y ya proclamaba que seríamos grandes amigos los cuatro.

— Luna siempre ha tenido un sexto sentido con las personas… — murmuró a regañadientes Harry — Seguramente fue por eso que te aceptó de inmediato. Te vio como alguien… bueno.

— Debió ser… — se encogió de hombros Will — En cuanto a Terry, más bien parecía aliviado de que hubiera un hombre más en el grupo… — comentó con gracia — Las cosas marcharon genial por semanas, incluso meses. Sin embargo, todo cambió cuando se aproximó la víspera de Navidad — su semblante se oscureció.

— ¿A qué te refieres con eso? — murmuró con inquietud.

— Mientras más se acercaba la fecha noté como Jean se apagaba cada vez más. Sus ganas de salir se volvieron escasas al principio, hasta que al final no salía ni para ir al supermercado. Su mirada se ensombreció. Unas inmensas ojeras cubrieron sus ojos. Incluso enflacó un poco… — a su mente vino la imagen de Hermione y crispó los puños.

— ¿Pero por qué?, ¿qué le pasaba?, ¿estaba enferma? — se apresuró a preguntar con un dejo de angustia.

— No, no estaba enferma… — refutó Will con amargura — Yo no sabía porque era todo aquello. Hasta que un día Luna me lo dijo…

Flash Back

— Es que no lo entiendo Luna, casi no come, nunca sale, le pregunto qué le pasa y sólo me evita hasta cerrarse en sí misma. ¿Qué le pasa?, ¡por favor dímelo! — le suplicó Will mirándola con desesperación.

Luna suspiró un tanto cansada. Llevaba años cargando el mismo peso que Hermione. Ella también sentía lo mismo que su amiga.

— Al principio pensé que con el tiempo y la distancia bastaría para que olvidara, que sanara, — empezó a hablar con una voz tan apagada que Will se inquietó de sobremanera, sintiendo un frío corrosivo retorciéndole las entrañas — pero me equivoqué. Cada fecha importante. Cada aniversario. Es peor.

— Pero ¿qué es peor?, ¡Lu habla claro! — la tomó de los brazos, cual si fuera un chaleco salvavidas del cual podría aferrarse para salir de ése frío que lo consumía.

— Lo que tiene Hermione no es algo que se pueda curar Will — lo miró a los ojos.

— ¿Está… está enferma entonces?, ¿eso es? — sus brazos cayeron inertes a su lado. Sus azules ojos se tiñeron de pánico. De terror.

Luna negó lentamente con la cabeza.

— Está enamorada… — aquello sonó de los labios de la rubia cual si fuera una condena a muerte. Will no supo que sentir al respecto — Se enamoró de su mejor amigo y cuando éste daba muestras de sentir lo mismo, ilusionándola incluso, simplemente la traicionó con su mejor amiga. Le rompió el corazón. Ni siquiera tuvo el suficiente valor para decirle de frente que quería a otra; sólo fue y se refugió en los brazos de una a la que considerábamos nuestra hermana — soltó con gran amargura. Con dolor y rencor brillando en su mirada.

— ¿Qué? — balbuceó escéptico.

— Harry Potter y Ginevra Weasley están muertos y enterrados para Herm y para mi desde hace casi cuatro años Will, y así seguirán estando — sentenció sin añadir más.

Fin Flash Back

—… que era por ti — su voz se tornó fría y lo miró con un dejo de odio en los ojos.

Los hombros de Harry cayeron al instante, sintiendo un enorme peso aplastarlo contra el mueble. Sus palabras calaron hasta en lo más profundo de su alma.

— Y fue ahí donde me prometí a mí mismo y a Jean que jamás, ¡jamás!, dejaría que alguien más la dañara como lo habías hecho tú. Que dedicaría mi cuerpo y alma a mitigar todo el dolor que sentía. Que nunca más volvería a llorar por ti ni por ningún otro idiota… — apretó la mandíbula — Fue ahí donde murió la Hermione Granger que conocías y nació Jean. Mi mejor amiga.

Flash Back

— No entiendo para que venir a una playa, se supone que es… Navidad. De estar… frente a la chimenea… alejados del frío… — decía Hermione con la voz cada vez más apagada, su pecho subiendo y bajando con rapidez. Sintiendo un ataque de pánico — ¡Will, por favor, quiero irme!, no puedo… no puedo hacer esto… — lo miró con angustia. El corazón del ojiazul se contrajo al ver la desesperación brillando en sus ojos mieles.

— ¿Irnos?, pero si acabamos de llegar… — compuso una expresión jovial — Anda, vamos. Que el mar nos espera — y le rodeó la cintura arrastrándola por la arena de la playa.

Hermione miró vacilante la marea ir y venir, observando su sombra y la de Will en la blanca arena gracias al inmenso sol que los bañaba. Con el sonido tranquilo de las olas en sus oídos. Anestesiándola de cualquier sentimiento desagradable. Rociando su cuerpo de paz… tranquilidad.

Después de casi cuatro largos años…

Pero antes de detenerse a pensar en eso sintió como los brazos de Will la levantaban en vuelo y salía disparado al mar metiéndolos a ambos bañándolos en un segundo. Y a pesar de la indignación por aquel inapropiado comportamiento, Hermione no pudo evitar reír y disfrutar de la sensación del agua recorriendo su cuerpo, del viendo revolviendo su cabello, y de la compañía de aquel pelinegro ojiazul.

— ¿Verdad que no es tan malo, Jean? — le preguntó Will con una sonrisa radiante mientras acomodaba distraídamente un mechón de su cabello castaño tras su oreja.

Hermione le sonrió de vuelta, enarcando una ceja por escucharlo decir su segundo nombre con tanta desenvoltura.

— No. No es malo. Es todo lo contrario — coincidió Hermione, sonriendo con alegría. Sintiendo que la Navidad había vuelto a ser cálida.

Fin Flash Back

— Desde ése día las cosas cambiaron. Tu recuerdo no era más que eso. Un recuerdo. Uno que estuvo alejado durante mucho tiempo… — siguió Will.

Harry sintió como si le hubieran arrancado de un tajo una parte de él. Su mirada apagada lo decía todo.

— En año nuevo. San Valentín. Vacaciones de semana santa. Tu cumpleaños. El de ella. Halloween. Navidad. Todas y cada una de las fechas que englobaban tu recuerdo, jamás la dejé. En ni una sola. Siempre estuve ahí para ella y por ella…

— ¿Por qué? — le preguntó Harry saliendo de su letargo.

— Porque la quería. Y porque una parte de mi la amaba sin saberlo — le confesó sin titubeo alguno.

— ¿Y Hermione?, ¿ella… ella sentía algo por ti? — se atrevió a preguntar.

Will suspiró profundamente.

— No. Sólo me quería como amigo. Cómo su mejor amigo — especificó.

— ¿Alguna vez ella… alguna vez me recordó… en todo ése tiempo a tu lado?, ¿aunque sea un poco? — un nudo se formó en su garganta al preguntar aquello.

Will tuvo el impulso de decir "¡No!" con tanta vehemencia como le fuera capaz, mas no pudo. ¿Para qué mentir?

— Si…

Flash Back

— Uy, ¡mira todo éste cabello alborotado!… — exclamó Will con asombro al sacar otra foto de la caja de pertenencias de Hermione que estaban acomodando — ¡Y ésos dientes, por Merlín! — siguió, atónito. Dramatizando de sobremanera.

— ¡Oh, ya basta! — le arrebató la foto Hermione con las mejillas sonrojadas, poniéndola en el alfeizar de la chimenea.

Se acababa de mudar a su nueva casa y sus amigos estaban ayudándole a acomodar sus cosas. Ella y William estaban en la sala mientras Terry y Luna se ocupaban de sacar los utensilios de la cocina y acomodarlos en los respectivos cajones. Lo cual ocasionaba que hicieran un gran alboroto.

— ¿En serio eres tú? — le preguntó pasmado. Intentando molestarla.

Hermione no le contestó, se limitó a mirarlo mal sobre su hombro y tenderle la mano para que le diera la próxima foto.

— ¿Y éstos quiénes son? — se interesó el ojiazul al reparar en la foto que tenía en las manos. Tres niños de no más de 13 años saludaban sonrientes a la cámara, uno con una cicatriz en forma de rayo en… Oh, oh. Cayó en cuenta de golpe, pero no lo suficientemente rápido para ver como la mirada de Hermione se apagaba al observar la foto.

— Son… — balbuceó mordiéndose el labio.

— ¡Hey!, ¡mira ésta!, ¡te ves bien chiquita!, ¿aquí cuantos tenías eh?, ¿cinco?, ¿seis? — se apresuró a sacar otra foto. Una en la que salía con sus padres y tras sus espaldas se observaba el Coliseo Romano.

— Yo… creo que… — respiró agitadamente. Will se reprochó por su estupidez en silencio, al mismo tiempo en que se incorporaba del suelo y la encerraba en sus brazos con fuerza, sintiéndola convulsionarse en cortos sollozos.

Fin Flash Back

—… nunca de la mejor forma. Pero si — añadió con pesar.

Harry asintió en silencio. Luego se puso de pie.

— ¿Quieres algo de tomar? — le preguntó de pronto.

— Una cerveza estaría bien — le pidió Will.

— La pasó muy mal por tu culpa, creo que ya te lo habían dicho — le comentaba Will después de unos minutos, degustando de su cerveza de mantequilla.

— No tan explícitamente como tú ahora — reconoció Harry.

— Es mejor la verdad completa que a medias, yo siempre lo he dicho. Además, si fuera mi situación… — meditó unos segundos — No, yo no haría algo tan estúpido como tú — repuso.

— Sígueme contando — le pidió. Sin hacer caso al insulto previo.

— Sólo acércame la otra cerveza, esto va para largo — le pidió extendiendo la mano. Meneando la cabeza, Harry se la dio y no pudo evitar notar la similitud con su amigo pelirrojo.


— Invité a Harry el otro día a cenar aquí — le comentaba tiempo después Luna a Hermione, mientras veían una película.

Hermione la regresó a ver extrañada.

— ¿En serio? — le preguntó con un dejo de escepticismo.

— Si, hablamos del pasado, y resolvimos algunas cosas pendientes — le contó.

— Me alegra — se sinceró Hermione, regresando la mirada a la película.

Luna asintió, contemplando el televisor con gesto distraído.

— ¿Volverás con él? — le cuestionó de pronto, mirándola.

— Nunca hemos sido pareja — repuso la castaña, esquivamente.

— Ése día en la boda de Neville. Tal vez andaba un poco distraída, pero pude notar sus miradas… ¿Pasó algo, cierto? — sonrió tenuemente.

Hermione se mordió el labio, sonriendo sin poderlo evitar.

— Nos besamos — musitó con emoción.

Luna se giró completamente hacia ella soltando un chillido emocionado.

— ¿Y luego? — le preguntó interesada.

— Y luego, ustedes nos interrumpieron… — le recriminó Hermione — Intentamos disculparnos con Ginny y Neville para irnos y hablar, pero nuevamente ustedes nos trajeron de un lado para otro sin soltarnos — se quejó.

— Ay Herm, lo siento… — se disculpó Luna, apenada — Con razón Harry se veía tan impaciente el día de la boda — meditó.

Hermione asintió.

— Entonces, ¿cuándo lo buscarás? — le preguntó sin más. La castaña la miró con gracia. Ver a Luna tan animada por su relación con Harry la alegraba.

Pero cuando vería a Harry, era algo que aún no sabía. No con la P.E.D.D.O. aun en puerta. Se lamentó.


El sol se ocultó sin que Harry y Will se dieran cuenta, hasta que tuvieron que encender la luz para poder ver algo en la penumbra. Harry cada vez se sorprendía más con todas las anécdotas que tenía Will acerca de Hermione.

Playas. Parques de diversiones. Ciudades que nunca había visitado. Bares. Discotecas. ¡Conciertos!

Se había perdido de tanto por su idiotez, pensó acongojado.

Mas Will ni se daba cuenta de su abatimiento, estaba completamente perdido en los recuerdos, tan presentes en su mente. Y sin duda, la cerveza de mantequilla ayudaba un poco en su desenvoltura.

— E incluso una vez nos pusimos tan mal que terminamos todos en un bar karaoke ahogados de borrachos y conmigo arriba de la barra… — se rio con cierta nostalgia.

Flash Back

— ¿Qué crees que haces?… — chilló Hermione tirándolo de la camisa para que se bajara de la silla y no se trepara a la barra — ¡Era una broma!, no le hagas caso a Lu — le pidió. Mas Will, con un torpe movimiento, se liberó de su agarre y acto seguido estaba arriba de la barra tambaleándose sobre sus talones, tomando el micrófono que le ofrecía el sonriente cantinero.

— ¡TÚ PUEDES AMIGO!, ¡DEMUÉSTRALES QUE LOS AULLIDOS QUE ESCUCHABA TU VECINO CUÁNDO ESTABAS EN LA DUCHA ERAN DE TU PERRO Y NO TUYOS CUÁNDO CANTABAS! — lo "animó" Terry levantando su tarro de cerveza en un brindis. Will lo miró con los ojos entrecerrados; aunque también podía ser que no podía mantenerlos completamente abiertos por el letargo de la borrachera.

Los que alcanzaron a escuchar, entre ellos Luna, rieron a carcajadas.

— ¡Will, bájate de ahí! — le pidió de nuevo la castaña, mirándolo incómoda.

— ¡A VER TODO EL MUNDO!, ¡GUARDEN SILENCIO!… — pidió Will poniendo un dedo sobre sus labios y exagerando al chistar; definitivamente estaba igual o más ebrio que Terry; mas le hicieron caso. En definitiva, ya nadie en ése lugar estaba completamente en sus cinco sentidos. Aunque bueno, ¿qué se podía esperar a las 2:30 de la mañana?, y una noche de viernes, además — ¡Ésta canción va dedicada para mi amiga Hermione Jean Granger, a quien quiero más en éste mundo!… — se escucharon algunos silbidos socarrones. Entre ellos estuvo el de Terry. Luna sólo chillaba animada como adolescente en un concierto de rock de su artista favorito. Hermione sintió que se sonrojaba y se estampó la mano en la frente, abochornada — ¡y haría cualquier cosa por ella!… — completó ocasionando otra ronda de gritos — ¡SALUD! — levantó un trago de tequila y se lo bebió en un parpadeo, arrojándole el pequeño vaso al cantinero. Éste lo atrapó sin problemas gracias a la experiencia.

— ¡YA CANTA LA ESTÚPIDA CANCIÓN WILLIAM, ANTES DE QUE HERMIONE SALGA CORRIENDO! — le pinchó Luna con una mirada un tanto aturdida por el alcohol.

Y antes de que Hermione pudiera tirar de él nuevamente, de la rocola empezó a salir una melodía que ella conocía muy bien. Sólo esperaba que William además de cantarla no se atreviera a…

— Oh, no — murmuró por lo bajo.

Los acordes de guitarra empezaron a sonar justo en el mismo instante en que Will empezó a mover los pies y cadera al ritmo de la canción "Think she likes me" de Billy Gildman, comenzando a cantar:

— "I think she likes me

And I know I like her

It's kind of frightening

'Cause it's too soon to be sure

I think she likes me

Maybe even might be love"

La gente empezó a aplaudir animada, y Terry y Luna empezaron a balancearse al ritmo de su amigo; sin embargo, Hermione quedó estática donde estaba, capturada por el sonido de la profunda y afinada voz de Will. El cual por cierto empezó a caminar por la barra, sonriendo con coquetería a varias chicas que estaban entre la multitud, arrancando suspiros.

— "Should I be patient

Or should I ask her straight out

That smile she gave me

Don't leave too much room for doubt

I think she likes me

Maybe even might be love"

Para éste punto ya había regresado al lado de sus amigos y se había arrodillado acercando su rostro al de Hermione, cantando con una sonrisa alegre en el rostro:

— "Our first kiss said more than good night

I bet I've relived it a thousand times

I can't predict what the future's gonna bring

But those looks that she's been giving me

Can only mean one thing"

Hermione no pudo más que sonreír y reír por su gesto. Will se irguió viéndose satisfecho por su reacción. Terry y Luna tomaron a Hermione de un brazo cada uno y empezaron a balancearse. Las personas aplaudían al unísono.

— "I think she likes me

I think she might be the one

And more than likely

The best is still yet to come

I think she likes me

Maybe even might be love"

Se dejó caer de rodillas fingiendo tocar una guitarra ocasionando las ovaciones de las personas. Y para cuando empezó el siguiente coro se incorporó de un brinco; Hermione, Luna y Terry cantaron junto a él desde donde estaban…

— "Our first kiss said more than good night

I bet I've relived it a thousand times

And I can't predict what the future's gonna bring

But those looks that she's been giving me

Can only mean one thing"

Bajó de la barra de un salto y se acercó lentamente a Hermione. Terry y Luna se hicieron a un lado, con sus tragos en las manos, balanceándose de un lado a otro. Hermione le sonrió a Will.

— "I think she likes me

And I know I like her

It's kind of frightening

'Cause it's too soon to be sure

I think she likes me

Maybe even might be love"

La tomó de la cintura moviéndose al compás, haciéndola balancearse junto a él, haciéndola girar en sus brazos y terminó cantándole al oído, con las últimas notas de la canción extinguiéndose junto a las voces de los demás clientes.

— "I think she likes me…

I think she likes me…

I think she likes me…"

Y todo el lugar estalló en aplausos y ovaciones.

— ¿Qué te pareció? — le preguntó en un susurro, aun permaneciendo abrazados. El ruido reinaba nuevamente en el lugar y otra canción se escuchó desde la rocola.

— Que la canción tiene toda la razón… — respondió sin titubear apoyando la cabeza en su hombro.

— Feliz cumpleaños Jean — le deseó. Había pasado todo el día sin poder decírselo por su petición, pero ahora envalentonado por el alcohol y su dulce aroma no pudo resistirse.

Hermione se limitó a asentir, con una sonrisa en los labios. Los ojos le empezaron a pesar, había tenido demasiadas emociones ése día, y el licor que corría por su organismo la aturdía lentamente. ¿Qué era lo que le había dicho antes a Will?, se preguntó en silencio.

Fin Flash Back

— En fin, creo que esto era demasiado personal para contártelo; — arrugó el entrecejo con cierta reprimenda hacia sí mismo — pobre de ti si se lo dices a alguien Potter — mas no se escuchó como una amenaza, sólo como un simple comentario.

— Te subiste a una barra de un bar a cantarle una canción por su cumpleaños; — sonrió sin una pizca de alegría en la voz Harry — y yo me limité a darle un tonto libro de Aritmancia en navidad — ironizó. Sintiéndose un tonto insensible.

— No será de casualidad uno titulado "Aritmancia Avanzada", ¿verdad? — indagó.

— ¿Cómo lo sabes? — lo miró intrigado. Will rio por la ironía.

— Todo el mundo que conoce a Jean ha visto ése libro. Lo guarda celosamente en su casa, pero siempre lo trae a cualquier lado cuando sale. Es… muy importante para ella.

Harry sintió un ligero hormigueo en el estómago.

— ¿Dices que lo…?

— De hecho, podría decir que lo cuida con el mismo cuidado y cariño que a Crookshanks — meditó para sí.

— Yo… — se le atoraron las palabras en la boca. ¿De verdad era tan importante ése libro para ella?, se preguntó. ¿O es que sólo le gustaba mucho?

Si serás, qué de plano necesitas que te diga "Es porque se lo diste tú, Harry, eso lo hace especial", ¿para que puedas entenderlo?, le espetó con sarcasmo una voz al oído.

— Bueno, ya es tarde. Y la verdad ya tengo sueño… — se levantó Will dejando la cerveza en la mesita de centro. Harry también se levantó y lo acompañó a la puerta.

— Adiós — dijo por último el ojiazul reprimiendo un bostezo mientras salía.

— ¡William!… — lo llamó antes de que éste Desapareciera. El ojiazul se giró a verlo — gracias, gracias por haber cuidado de ella todos éstos años — le tendió la mano. Will lo dudó un segundo, pero al final aceptó el gesto y la estrechó. Después, lo meditó un par de segundos hasta que replicó:

— Jean me dijo que las cosas entre ustedes cambiaron en su último año en Hogwarts… — Harry asintió — ¿Por qué nunca te animaste a confesarle tus sentimientos? — lo miró con el entrecejo fruncido, intrigado.

— Por tonto — sonrió con amargura Harry, metiendo las manos en los bolsillos.

— Ella aun te ama. Tú a ella. Creo que ya va siendo hora de que dejes tu estupidez de lado y le hagas frente ¿no te parece? — a pesar de la verdad de sus palabras, y el insulto incluido, no hubo nota de rencor alguno ésta vez.

— Si al menos la encontrara — suspiró abatido.

— Déjame eso a mí… — dijo Will con un gesto de traerse algo entre manos. Harry lo regresó a ver curioso.