Capítulo 31: HERMOSO COMIENZO

Cerca del mediodía, los fuertes e impotentes rayos del sol luchaban contra las cortinas de la habitación queriendo bañar con su brillo todo alrededor, sólo una fina línea se filtraba entre las arenosas telas y dio de lleno sobre los rostros de unos durmientes Harry y Hermione. Acostados de lado, el pelinegro la abrazaba por la espalda de manera protectora, mientras la castaña se aferraba a su brazo y a la mano masculina que utilizaba como almohada.

Habían pasado apenas unas cuantas horas desde que cayeron rendidos en los brazos del otro por el cansancio. Gran parte de la noche y el inicio del alba se la pasaron entregándose mutuamente, demostrándose cuanto se amaban; hasta que al final el agotamiento los había vencido y se rindieron al mundo de los sueños. Cada músculo de sus cuerpos pulsaba y se quejaba por la explotación de ésas largas horas. Y sus corazones danzaban aun con una frecuencia superior a la normal.

Así habían estado durante toda la noche. Desde que Hermione cruzó aquella puerta y se topó con la mirada verde esmeralda de Harry. En el momento en que confesó su amor y se rindió por completo al ojiverde todo fue una montaña rusa, una que subía y subía, mas hasta el momento no había vuelto a la tierra. Y dudaba mucho que lo hiciera. La sola posibilidad le parecía alucinante.

Sonrieron entre sueños. Harry hundió la cabeza en la melena castaña de la ojimiel, acariciándolo con su nariz. Hermione se aferró con más fuerza a su brazo y se giró queriendo estar más cerca si era posible. Los brazos masculinos la rodearon de inmediato, parecían hechos exclusivamente para ella; encajaba perfectamente.

La sonrisa del pelinegro se tornó en una mezcla de gracia y dulzura cuando escuchó el suave quejido de la castaña al sentir la luz impactar de lleno en sus párpados cerrados. Devolviéndolos a la conciencia.

Esmeralda y miel se dieron la bienvenida.

— Buenos días — habló primero Harry dándole un suave beso en la frente.

— Tardes, — contestó distraídamente Hermione restregándose los ojos con pereza — pero si, son buenos — concedió regalándole un beso en la barbilla. Harry suspiró. Y la sonrisa de Hermione creció al instante, durante la noche había descubierto que ése era el punto débil de su novio.

Aquel último pensamiento la hizo sonreír ampliamente.

— Hola novio — repuso apoyándose en un brazo para quedar un poco arriba de su rostro y robarle un beso. Harry rio con gracia y la estrechó contra sí, posicionándola sobre su cuerpo. Las mejillas de ambos se sonrojaron tenuemente al percibir sus pieles desnudas. No pasó mucho cuando sus labios volvieron a estar unidos y las caricias llenaron el cuerpo del otro, arrancándoles suspiros. Entregándose a la ambrosía de hacer el amor. Perdiéndose en su utopía.


No fue hasta tres días después que volvieron a ver a Harry y Hermione. El primero, se presentó a trabajar como si nada hubiera pasado y todo siguiera igual que siempre, mas la reluciente sonrisa que cargaba a todos lados lo delataba sin piedad. Y la segunda, se reunión con Percy entregándole al fin el contrato y el documento de la P.E.D.D.O. en perfecto orden; los ojos le brillaban a más no poder cada vez que se quedaba pensativa, y cuando alguien le preguntaba si estaba bien, se limitaba a sonreír efusivamente y asentir.

Ésos tres días habían sido una locura. Un nuevo comienzo…

Flash Back

— Te debería reprochar por no permitirme ir al trabajo ¿sabes? — le decía Hermione a Harry aquella tarde.

— Tú lo has dicho, deberías. Mas deber no es querer — le sonrió con complicidad acercándola más a él. Su brazo le rodeaba la cintura.

— ¡Soy tan feliz Harry! — le confesó la castaña soltando un suspiro. Descansó la cabeza sobre su hombro. Estaban sentados en la misma banca donde se habían besado oficialmente por primera vez, cerca de la casa de la castaña.

— ¡Y yo! — le besó la sien cariñosamente.

— Parece un sueño que estemos aquí, juntos, después de todo. Sólo viviendo nuestro amor — entrelazó sus manos mirando con ternura como encajaban perfectamente.

— Y planeo que así sea de ahora en adelante. Nunca más volveré a alejarme de ti Herm. ¡Te amo! — manifestó. Giró ligeramente el rostro y besó sus labios tenuemente, apenas un ligero roce, pero igual de electrizante.

— Deberíamos ir a casa — comentó Hermione cuando una ligera brisa húmeda les dio en el rostro.

— Oye, te acabo de sacar a pasear y ya piensas regresarme a la cama — le enarcó las cejas sonriendo divertido.

— No me refería a eso tonto… — se enderezó pellizcándole un costado con reprimenda — Todos los hombres son iguales, ya me lo decía mi madre — comentó con aparente seriedad.

Harry soltó una risa y la ayudó a incorporarse.

— Todos no. O al menos los enamorados no — le sonrió significativamente.

— Vaya, vaya. Conque Harry Potter está enamorado. ¿Y se puede saber de quién? — los ojos de Hermione brillaron con travesura. Harry sonrió cuando la tomó de la mano entrelazando sus dedos y emprendieron camino a la casa de la castaña.

— No, no quiero que se me sale. Primero debo estar 100% seguro de que me corresponde — bromeó a su vez el ojiverde.

— Si yo fuera ésa chica estaría encantada de que alguien como tú me confesara que está enamorado de mí — sonrió Hermione, citando la frase que le había dicho hacia casi ocho años.

Sólo que ésta vez recibió una respuesta por parte de Harry:

Deteniendo su caminata, la haló delicadamente hacia sí y sin soltar su mano, tomó con su otra mano la barbilla de Hermione levantándole el rostro hasta que sus miradas se conectaron.

— Pues siéntete encantada Hermione. Porque estoy irremediablemente enamorado de ti. Y no es algo que cambiará de un día para otro. ¡Esto será por el resto de mis días! — manifestó con devoción. Los ojos de Hermione brillaron y lo haló con urgencia a sus labios.

Fin Flash Back

A Harry ni siquiera le molesto lo atestado que encontró su escritorio ése día; aun sepultado entre montañas de reportes de las misiones de los Aurores, se sentía en la gloria.

Ni siquiera tomó conciencia que Ron volvía a ser el mismo de siempre; incluso había dejado de gruñir cada dos por tres, su semblante era la misma cara de embelesamiento que cargaba Harry. Pero como ambos estaban tan enfocados en la felicidad propia, no supieron que pasaba con el otro.

"¿Qué te parece ir a un bar karaoke?"

Sonrió con gracia al recordar la expresión que puso su novia cuando escuchó aquello…

Flash Back

— Cuándo dijiste: "Vamos, Herm, sólo iremos, tomaremos unos tragos, nada más". Se suponía que SÓLO englobaba eso. ¡Nunca me dijiste que querías cantar!… — refunfuñada entre dientes Hermione con las mejillas arreboladas. Harry a su lado sonreía condescendiente mientras revisaba con gran interés la lista de canciones que tenían en el repertorio.

En el escenario, una pareja conformados por un hombre castaño y una mujer rubia terminaban de cantar la última estrofa de una balada, recibiendo los aplausos del público.

— Pequeño detalle, a cualquiera se le pasa — se encogió de hombros el ojiverde.

— Harry, yo no quiero… — empezó a impugnar, mirándolo suplicante.

— Muy bien amigos, ¡y ésos fueron Claid Richards y Sue Taylor de Cambridge!… — su réplica quedó amortiguada por la voz del anfitrión. Se escuchó una última ronda de aplausos y los susodichos bajaron del escenario, pasando por su lado murmurando un animado "Suerte". Harry les sonrió agradecido, mas Hermione soltó un sonido ahogado que sonó a algo como "Mmmff" — Ahora denles un gran aplauso a nuestros siguientes participantes. Ellos son de aquí, ¡de Londres, Inglaterra!, — se escucharon silbidos eufóricos — una abogada y un detective…

— ¿Abogada y detective?, ¡¿te has vuelto loco?! — respingó Hermione, prácticamente acribillando a Harry con la mirada.

— Relájate Hermione, sólo serán cuatro minutos. Después de eso puedes desquitarte como quieras — fue una mala idea que le guiñara el ojo sugestivamente cuando estaba así de enojada, apenas tuvo tiempo de escabullirse de su lado y subir los escalones del escenario.

Por un momento la idea de huir y dejarlo hacer el ridículo solo, le apeteció en sobremanera a Hermione, pero después de ver ésos ojos esmeraldas viéndola con insistencia, se rectificó.

— Con ustedes ¡James Granger y Jean Potter! — anunció.

Hermione ni siquiera tuvo tiempo de respingar por los nombres, pues apenas dijo aquello, las luces se atenuaron y un reflector fue dirigido hacia ellos. De inmediato comenzaron a escucharse los acordes de guitarra y las teclas del teclado. El cover interpretado por Boyce Avenue, "Only girl", empezó…

Hermione pasó saliva con dificultad cuando Harry le dio un micrófono y él tomó otro.

¿Ahora qué hago?, se preguntó desesperadamente. En eso la voz grave y afinada de Harry la aturdió…

— "I'm gonna love you

When our time is right

Be thinking of you

Everyday and every night"

Si existía la simple necesidad de respirar, el cuerpo de Hermione lo olvidó por completo. Quedó cautivada por la letra de la canción.

— "To think you're somewhere in this world

And someday I will make you my wife.

So everyday we're not together,

I hope you know that you'll be alright.

Cause I…"

La mirada esmeralda de Harry parecía dos pozos sin fondo. Sus pupilas estaban dilatadas, su respiración era pausada, las mejillas las tenía ligeramente sonrojadas. Y Hermione se sintió alagada de ser ella la causante de tantas emociones en el ojiverde.

— "I'm gonna make you feel,

Like you're the only girl in the world

Like you're the only one that I'll ever love

Like you're the only one who knows my heart

Oh.

Like you're the only one that's in command

Cause you're the only one who understands

How to make me feel like a man"

Simplemente no podían con toda ésa colisión de emociones. El corazón de Hermione se disparó como loco. ¿Cómo alguien pudo haber compuesto tan hermosa canción?, era como si fuera escrita especialmente para ellos. Como si en un plan maestro hubieran tomado sus promesas y les añadieron acordes para crear tan maravillosa melodía.

Y antes de que Harry empezara con el siguiente verso, cuál fue su deleite cuando Hermione empezó a cantarlo como si se lo supiera de memoria…

— "And when you're lonely

I'll keep you company

Like this world was only

Made for you and me"

Ésta vez fue Harry el que perdió el aliento. La mirada y la dulce voz de Hermione lo elevaron por los cielos.

— "And when it doesn't feel right with another,

I hope you believe

That in a world with no light,

I will be all that you need".

Sus miradas se conectaron cuando Hermione repitió desde su corazón lo que tantas veces se comunicaron con y sin palabras.

— "I'm gonna make you feel,

Like you're the only boy in the world

Like you're the only one that I'll ever love

Like you're the only one who knows my heart

Oh.

Like you're the only one that's in command

Cause you're the only one who understands

How to make me feel like a woman"

Sintiendo sus almas conectarse, al igual que sus voces. El mundo desapareció a su alrededor, ni siquiera tomaron conciencia cuándo, tomados de la mano, giraban sobre la pista cantando y bailando; cuando los demás participantes les lanzaron miradas de admiración y envidia; ni cuando los acordes de guitarra fueron acompañados por los aplausos acompasados de la gente.

— "I'm gonna make you feel,

Like you're the only girl (boy) in the world

Like you're the only one that I'll ever love

Like you're the only one who knows my heart

Oh.

Like you're the only one that's in command

Cause you're the only one who understands

How to make me feel like a man (woman)" …

Sus labios se unieron. Y el público los ovacionó de pie.

Fin Flash Back

Ésa sin duda había sido una extraordinaria noche. Pero la siguiente no había sido menos asombrosa.

Flash Back

— Y, ¿qué te parece? — le preguntó Hermione a Harry girando sobre sí misma para que apreciara su vestimenta.

— Es… es… — balbuceó el aludido — Dios, ¿por qué no te invite a ti al baile de cuarto año? — se preguntó en voz alta. La mandíbula le pegaba al suelo mientras la imagen de Hermione girando lentamente, el cabello ondulando a su lado, sonriéndole con los ojos brillando de emoción, se repetía una y otra vez en su cabeza como película rallada.

— De acuerdo, tomaré eso como bien — le sonrió un tanto apenada. Gratamente alagada de su reacción.

— Bien nunca podría englobarte a ti, Hermione… — negó Harry al instante pareciendo salir de su letargo — ¡Estás encantadora! — alabó. La sonrisa de Hermione aun adornaba su rostro cuando Harry acunó su rostro entre sus manos y la besaba con absoluta devoción.

Fin Flash Back

¡Como añoraban con ansias el fin de semana para poder estar con el otro de tiempo completo!


Y mientras Harry y Hermione vivían su "luna de miel". Ron y Luna disfrutaban de su reconciliación como dos chiquillos enamorados; bien dicen que lo mejor de las peleas es la reconciliación. Pues ellos estaban más que en lo cierto. ¡Absolutamente!

¿Qué pudo hacer entender a Ron?, se preguntarán algunos. No fue otra que su misma progenitora, la señora Weasley.

Bastaron sólo un par de minutos, unos cuantos gritos y unos contables coscorrones y jalones de oreja para que Ron comprendiera al fin la situación. Además de saber por voz de su madre que era un "tonto inmaduro y caprichoso", además de "holgazán tragón e insensible"; citando sus palabras.

Las mejillas del pobre pelirrojo aún se sonrojaban cuando a sus oídos llegaba el eco de las risas de sus hermanos Fred y George. En buen momento tuvieron que aparecerse, justo…

Flash Back

—… ¡Ay mamá!, ¡suelta, me vas a dejar sin oreja! — se quejaba un adolorido Ron.

— Sin oreja y sin otro miembro te vas a quedar si me entero que no has arreglado las cosas con Luna para mañana, jovencito — le reprendía a su vez la señora Weasley, asiéndolo con más fuerza de la oreja. Por la diferencia de estatura Ron estaba prácticamente doblado por la mitad recibiendo los chillidos de su madre en el oído.

— ¡Hey familia!, ya llegaron los reyes de la casa — exclamó la voz de Fred desde el recibidor.

— Oh no — lamentó Ron, palideciendo momentáneamente.

— ¡Uy!… — se detuvo George en seco en la entrada de la cocina al ver la escena. Las mejillas de Ron se sonrojaron — ¡Mira Fred!, ¡Hey Fred!, ¡mira como tienen a Ronnie! — llamó a su gemelo con humor. Un chasquido y dos sonoras carcajadas retumbaron en toda la cocina al mismo tiempo.

— ¡Oh, parece que Ronnie se metió en problemas!, ¿qué habrá hecho el pobre bebecito de mamá? — se burló Fred con voz melosa.

— Quizás no se comió sus verduras, mira lo larguirucho y escuálido que está — comentó George con voz crítica.

— Gracias mamá — masculló entre dientes Ron con el rostro escarlata. Trató de lanzarles una mirada fulminante a sus hermanos, pero su madre giró bruscamente en ése momento jalándolo de la oreja y sin intención alguna de querer soltarlo; y encaró a sus hijos.

— Ustedes dos, ¿qué les he dicho sobre Aparecerse dentro de ésta casa sin necesidad Fred?, ¿y qué hay de las burlas entre ustedes George? — los reprendió con severidad, poniendo el otro brazo en su cadera y mirarlos con enojo.

Todo hubiera funcionado bien, exceptuando que aún tenía a Ron bien sujeto de la oreja, lo que hacía que la escena fuera aún más cómica.

— Ya suéltalo Ronnie, ¿qué hiciste ésta vez? — le pinchó Fred rodeando la mesa para sentarse a horcajadas sobre una silla y mirarlo divertido.

— Algo no muy bueno. No recuerdo que alguna vez mamá nos haya agarrado de la oreja — meditó George a su vez sentándose sobre la mesa. Su madre les lanzó miradas de exasperación.

— Aunque tal vez fue porque nunca nos alcanzó — comentó con aire pensativo Fred.

— ¡¿Qué les importa?!… ¡métanse en sus asuntos! — fue la respuesta grosera del joven pelirrojo.

— Fred, George, ¡siéntense bien!… — les ordenó la señora Weasley — Y tengo mis razones para reprender a ¡éste testarudo!… — señaló zarandeándolo de la oreja. Fred y George se mostraron divertidos. Ron se mostró adolorido nuevamente — Bien merecido lo tienes Ronald Weasley. Mira que andar pensando ésas cosas de la pobre de Luna…

— Espera, espera, espera. ¿Qué tiene que ver Luna en esto? — inquirieron repentinamente serios los gemelos.

— Es asunto mío y de ella. ¡Mamá ya suéltame!, ¡me duele! — gruñó con los dientes apretados.

— ¡Para que aprendas y madures de una vez! — le espetó mirándolo con ganas de querer tirarle de la otra oreja.

— ¿Qué le hiciste a Luna? — inquirieron de nuevo los gemelos.

— ¡¿Y A USTEDES QUE LES IMPORTA?! — perdió los estribos Ron.

— Mira, Ronald, no quiero escuchar más tus quejidos y gruñidos en ésta casa, ¡así que te vas ahora mismo y arreglas las cosas con ella de inmediato!… — sentenció su madre — ¡Haberse visto semejante cosa!, ni siquiera ustedes dos me dan tantos problemas como éste cabeza hueca… — los gemelos la vieron de manera indignada — ¡Tonto, impulsivo, atolondrado, berrinchudo, caprichoso y torpe hijo que tuve!… Ya será cosa de suerte y de lo mucho que Luna te quiera para poder perdonarte semejante idiotez. Una persona como ella necesita un hombre, Ronald Weasley, ¡no un niño celoso! — y sin más lo soltó respirando agitadamente producto de la indignación.

Ron se enderezó de inmediato masajeándose la oreja; abrió y cerró la boca como pez fuera del agua sin saber cómo defenderse.

— Pues si Luna está dispuesta, yo estaría más que feliz de cortejarla — soltó sinvergüenza George.

— ¡Y yo! — apoyó Fred.

— ¡Sobre mi cadáver! — dictaminó Ron con vehemencia mirándolos fulminante. No captó la mirada agradecida que le dirigía su madre a sus dos hermanos cuando cruzaba como alma que lleva el diablo la puerta.

Fin Flash Back

Bueno, también algo tenían que ver los gemelos, concedió a regañadientes.

No obstante, valía la pena. Incluso el tener que estar con una bolsa de hielo sobre su casi insensible oreja durante dos horas. Fue un certero golpe a la realidad el que le había propinado su familia. Literalmente hablando.

Y más infalible el que le había dado Luna al corazón…

Flash Back

Volvió a llamar a la puerta, sabía que ella estaba adentro, estaba seguro pues hacía más de dos horas que había salido del Ministerio. Mas aun así Luna se negaba a abrirle. Ya llevaba intentando más de 20 minutos y nada.

No obstante, no la culpaba. Bien merecido se lo tenía.

Suspiró apesadumbrado cuando volvió a llamar, ésta vez con más insistencia.

— Luna, ¡por favor! — le suplicó, dejando una mano apoyada en la puerta.

Al otro lado de la puerta, sentada en el pequeño peldaño que dividía el recibidor de la sala, Luna observaba, apoyando la barbilla en sus brazos, hacia la entrada.

Qué más quisiera ella que abrirle la puerta y dejarlo entrar. Mas el recuerdo de la discusión en su oficina le taladraba el cráneo con molestia.

Tanto había luchado para dejarlo entrar en su vida de nuevo. ¿Y para qué?

Las malditas inseguridades derribaron todo lo que había construido, cual si fuera un castillo de naipes. Y sinceramente, ya no estaba tan segura para permitirse otra decepción, pensó cabizbaja.

— Por favor… — volvió a decir Ron en un hilito de voz.

¿Cómo había sido tan imbécil?, se preguntó. ¿Cómo había siquiera osado a dudar de ella?, se recriminó.

Todo lo que había hecho para conquistarla y ganarse su confianza de nuevo, y lo había mandado al caño.

¿Ahora cómo le haría entender que una vida sin ella no podía siquiera concebirla?

Llamó de nueva cuenta.

Se mordió el labio inferior y se puso de pie. Ya había esperado por él el suficiente tiempo. Era tiempo de continuar adelante.

¡Y cuanto lamentaba que no pudiera ser a su lado!

Barrió una lágrima que viajó por su mejilla y se dio media vuelta.

¡No la perdería!, ¡no señor!, fue toda una vida para entender que irremediablemente la amaba e infelizmente la había perdido, para permitirse ahora la estupidez de dejarla ir de nuevo. ¡No lo haría!

Y de pronto, todo cobró sentido… Sin importarle que su mundo fuera descubierto para siempre, sacó su varita y con un simple hechizo la música empezó a escucharse… La melodía de su atormentado corazón. Hecha de la magia de su amor por Luna.

Luna se detuvo antes de dar un paso más… se giró en el mismo instante en que la voz de Ron se escuchaba desde el otro lado de la puerta.

— "I'm not a perfect person

There's many things I wish I didn't do

But I continue learning

I never meant to do those things to you

And so I have to say before I go

That I just want you to know."

Ella debía saber cuán importante era para él… y cuanto lo lamentaba.

— "I've found a reason for me

To change who I used to be

A reason to start over new

And the reason is you"

Ron tomó aire, rezando porque diera resultado. Sin saber que del otro lado Luna se debatía al tomar la decisión más trascendental de su vida.

— "I'm sorry that I hurt you

It's something I must live with every day

And all the pain I put you through

I wish that I could take it all away

And be the one who catches all your tears

That's why I need you to hear"

Apoyó una mano en la puerta, cual quisiera desaparecerla al igual que sus errores, y no estar alejado de ella. Sintiendo un nudo en el estómago ante la expectativa.

— "I've found a reason for me

To change who I used to be

A reason to start over new

And the reason is you

And the reason is you

And the reason is you

And the reason is you"

Luna suspiró, dando un paso tentativo hacia la puerta…

¿Podría, el amor que sentía por Ron, luchar contra todo lo demás?, se preguntó.

Levantó una mano, tomando el picaporte…

— "I'm not a perfect person

I never meant to do those things to you

And so I have to say before I go

That I just want you to know"

En éste punto su voz empezó a perder fuerza. No había resultado, pensó apesadumbrado.

Mas cual si fuera la luz de la mañana, la puerta se abrió dejando ver a una sonriente Luna, mandando a su corazón a Júpiter.

Sí, sí podría, pensó Luna.

— "I've found a reason for me

To change who I used to be

A reason to start over new

And the reason is you"

Y Luna restó la distancia que los separaba, colocando una mano en su mejilla al ver todo el amor y remordimiento que expresaban sus ojos azules. Podría luchar contra todo, porque él era su razón. Tomó la decisión.

— "I've found a reason to show

A side of me you didn't know

A reason for all that I do

And the reason is you"

— ¿Me perdonas? — murmuró Ron conteniendo la respiración.

— Ay Ronnie, — suspiró Luna pasando suavemente su mano sobre su cabello pelirrojo — si siempre he sabido que no eres perfecto. Si tonto, te perdono — le sonrió alegre.

Ron respiró profundamente después de lo que parecieron horas.

— ¡Te amo Lu! — la abrazó conmovido. Como si temiera que en cualquier momento hiciera otra estupidez y pudiera perderla para siempre.

— ¡Y yo te amo a ti, Ronald!, ¡sólo a ti! — alejó cualquier duda en su novio.

Fin Flash Back

Gracias a eso ahora las cosas con Luna iban viento en popa.


El sábado llegó en un parpadeo para las dos jóvenes parejas. Con planes de días de campo y paseos por el pueblo, éstos se vieron truncados cuando una fuerte lluvia cubrió Ottery Saint Catchpole; nada fuera de lo común hablando del clima inglés.

Así que empapados y calados hasta los huesos. Ron y Luna fueron los primeros en correr a la casa para refugiarse en busca de calor. Pero no fue hasta dos horas y media más tarde cuando Harry y Hermione se dirigieron allá, salvo que ellos habían usado un hechizo para no mojarse.

Dos horas y media en las que por la cabeza de un pelirrojo y una rubia ni siquiera pasaba el dato que existía otro habitante en ésa casa, y el cual estaba ausente. Aunque, no por mucho tiempo…

— Harry, esto es una locura. Ron puede llegar y… — decía entre risas Hermione mientras era conducida por Harry hacia la habitación de éste entre besos y caricias.

— Y no nos dirá nada que no sea una felicitación… — la calló el ojiverde con un beso en los labios, tomándola en brazos y abriendo como pudo la puerta a sus espaldas.

— O quizás un: "Váyanse a un hotel par de cochinos" — sugirió la divertida voz de Ron tras de ellos ocasionándoles un respingo. Hermione se liberó de golpe de los brazos de Harry. El ojiverde la sostuvo a tiempo cuando ésta se tambaleó por la rapidez de su movimiento.

— ¡Ron! — exclamaron al unísono. Uno con enojo. La otra abochornada.

— Supongo que por lo que ven mis castos y puros ojos, esto quiere decir que ya son novios ¿no?… — les sonrió pícaro — A menos que les gusten las cosas más "liberales" — le enarcó una ceja de forma sugestiva a la castaña. Hermione lo fulminó con la mirada.

— Castos y puros, si como no — se rio Harry con sarcasmo.

— ¡Hey!, yo no ando haciendo lo que Hermione y tú… — se defendió el pelirrojo con aparentemente indignación, mas el sonrojo en sus mejillas lo delató.

— ¡Nosotros no…!… Sólo íbamos a… hablar — tartamudeó Hermione sintiendo su rostro desprender vapor.

— ¡Uy sí!, "hablar", — señaló entre comillas el pelirrojo, disfrutando de la incomodidad de Hermione — ya me imagino que — sonrió socarrón. Y muy campante, se metió las manos en los bolsillos del pantalón con gesto despreocupado.

— Métete en tus asuntos Weasley — le espetó Harry. Tomó la mano de Hermione de nuevo, e ingresaron a la habitación cerrándole la puerta en la cara a un, de repente, estupefacto y alarmado Ron.

— ¡Oigan!, ¡ésa es mi habitación! — exclamó apurado, aporreando la puerta con el puño.


Del otro lado, Harry sólo arrugó el entrecejo en medio del apasionado beso que le daba a Hermione. Ésta aún estaba demasiado aturdida por lo anterior que apenas y correspondía a sus caricias.

— ¿Qué di…? — la pregunta de Hermione se ahogó cuando el sonido de la puerta del baño abriéndose los distrajo… Sólo para descubrir a una recién bañada Luna, envuelta en una toalla blanca, mirarlos con los ojos desorbitados por su comprometedora posición: Harry con una mano dentro de la blusa de Hermione. Cayendo en cuenta de cómo se encontraba ella…

— ¡Hermione! — chilló la rubia regresando como bólido sobre sus pasos.

— ¡Luna! — exclamó la castaña empujando a Harry con tanta fuerza que lo mandó al suelo.

— ¡ROOOOOOOOON! — vociferó el pelinegro con ira.

— Te lo dije — apenas se escuchó la voz de su amigo al otro lado de la puerta, sin rastros de humor.


Parados frente a frente en la estancia de la casa; Harry, Hermione, Ron y Luna pasaban la mirada de uno a otro sin animarse a hablar. Cada uno igual de avergonzado que el otro. Algunos más, como Hermione y Ron. Otro enojado y frustrado, como Harry. Y la última como si acabara salir de la ducha, literalmente hablando; más despierta y vivaz que los demás.

— Entonces… eh… hicieron las paces ¿no? — preguntó como quien no quiere la cosa Hermione, pasando la mirada del rostro azorado de Ron a la "fresca" apariencia de Luna.

— Si, — contestó con una boba sonrisa Ron. Harry le enarcó una ceja — ¡bueno no precisamente "así"!… — repuso con rapidez, sonrojándose — Es decir, sólo… Llovió y nos mojamos… Resfriado… Le dije a Luna una ducha… Y entonces llegaron… Ropa mojada en secadora… Luna en regadera… Ustedes en mi habitación… — terminó balbuceando sin sentido alguno el pelirrojo.

Harry sonrió divertido conforme el sonrojo de su amigo aumentaba. Luna se limitaba a compartir una mirada con Hermione, como recriminándole el que no tenía ningún derecho de preguntar algo así cuando hace unos momentos los que estaban a punto de… eran ella y Harry. Tal vez fue por eso que Hermione se aclaró la garganta parando la perorata de Ron e intentara componer la situación.

— Bueno, pues me alegro por ustedes — sonrió vacilante.

Harry carraspeó para ocultar una carcajada al ver a Ron asentir fervientemente con el rostro perlado de sudor.

— Yo igual — concedió el pelinegro.

Ron volvía a asentir.

— En vista de que no hay más que decir. ¡Ni criticar!… — les mandó sendas miradas de advertencia a cada uno de los presentes — Herm, amiga, — la llamó con una melosidad escalofriante — me acompañas a mi casa ¿verdad?; hay unos asuntitos que debemos discutir — y antes de que pudiera decir algo, la tomó del brazo.

— Oh, bueno, pues yo… es que… — se trató de liberar inútilmente. Luna les hizo un gesto de despedida a los chicos y Desapareció con la castaña.

El ojiverde juro haber vislumbrado una mirada de auxilio por parte de Hermione, mas un fuerte golpe en la cabeza lo distrajo.

La mano de Ron aun amenazaba con seguir golpeándolo…


— Ya se acostaron, ¿verdad? — fue lo primero que le recriminó Luna una vez en su casa.

— Bueno, nosotros… — sonrió nerviosa.

— Oh Hermione Granger. Dime al menos que se cuidaron — le pidió con gesto exasperado.

No obtuvo respuesta. Sólo una evasiva en mirarla a la cara.

— ¡Si serás!… — bufó exasperada levantando los brazos — De haber sabido que terminarías haciendo una burrada como ésa te hubiera llevado al centro médico para un control de Planificación Familiar — le reprendió caminando de un lado para otro. Las mejillas de Hermione se tiñeron de escarlata.

— Bueno, no creo que pase nada ¿no?… — quiso defenderse — ¿no? — añadió de forma titubeante al no recibir respuesta.

— Dímelo tú — replicó mordaz, cruzándose de brazos.

— ¡Bueno ya!, que si fuera el caso y resultará embarazada no me arrepiento en lo absoluto. Harry y yo hicimos el amor. No fue sexo. ¡Fue por amor, Luna!; ¡así que si estoy esperando un hijo de él lo recibiré con los brazos abiertos y dichosa de haberlo concebido con el hombre al que amo y me ama con la misma intensidad! — se defendió exaltada.

— ¡Al fin! — levantó los brazos al cielo Luna.

— ¿Eh? — se desconcertó de sobremanera Hermione.

— Vaya, y pensar que lo único que necesitabas para abrir los ojos era también abrir las piernas… — comentó para sí.

— ¡Luna! — censuró azorada.

— Está bien, eso se escuchó vulgar, pero es que en serio amiga. Ginny y yo ya te dábamos por perdida, mira que todo el mundo habló contigo para que al fin espabilaras. Y lo único que se necesitaba era… — Hermione le advirtió con la mirada — precisamente al impulsivo de tu novio. Porque son novios ¿verdad?, ¡no me vayas a decir que van a ser uno de ésos que se encuentran "causalmente"! — la volvió a mirar con reprimenda.

— ¡Luna! — volvió a chistar la castaña.

— De acuerdo, si lo son… — una sonrisa divertida jugando en sus labios — Y bueno, ¿para cuándo es la boda? — preguntó sin más, como quien pregunta por el clima.

Hermione palideció.

¡¿Boda?!… respingó para sus adentros.


— ¡Si hubiera un concurso para elegir a la persona más inoportuna y metiche créeme que con gusto te propondría, cerebro de guisante! — le golpeó de nuevo la cabeza.

— ¡Au!, Ron, ¿qué te pasa?… — se alejó de su alcance al ver que amenazaba por írsele encima — Mira, en primer lugar: ¿yo que iba a saber que tú y Luna estarían aquí haciendo Dios sabe qué?… — se alejó dos pasos cuando Ron avanzó hacia él con las orejas encendidas — En segundo: ¿no crees que hubiera sido mejor advertirme desde el principio?… — topó contra la pared, acorralado — Y en tercera: ni Hermione ni yo planeamos interrumpirles nada, ¡así que déjame en paz! — se defendió sacándole la vuelta.

— ¡Si serás…! — lo miró fulminante el pelirrojo.

— ¡Pues si!, si seré. ¡Pero tú lo serás más! — contestó de forma infantil el ojiverde.

— ¡Ah, pero ni creas que todo es por eso, cabeza de alcornoque…!

— Y dale con los insultos — gruñó Harry.

— A ver, con que derecho te crees tú para aprovecharte de Hermione, ¿eh? — inquirió de forma celosa.

— ¡¿Aprovecharme?! — inquirió a su vez, indignado.

— Si, ¡aprovecharte!… — subrayó Ron — No, si ya me imagino lo que hicieron antes de llegar a aquí… — se estremeció de sólo pensarlo — Pero que si la vuelves a dañar o derrama una sola lágrima más por tu culpa… — levantó el puño de forma amenazante y su voz se volvió gélida cuando finalizó: — Necesitarán una pala para recoger tus restos, Potter.

Harry apretó la mandíbula indignado.

— Va lo mismo por Luna — le espetó sin más.

Se dirigieron sendas miradas de amenaza hasta que pudo respirarse la hostilidad en el ambiente. Desapareció casi tan rápido como apareció.

— Me alegro por ti — se sonrieron sinceramente y se dieron un abrazo como hermanos que eran, omitiendo el enfado de hacia minutos.


— ¡¿Boda?!… — respingó una voz femenina desde la puerta — ¿pues cuánto tiempo me ausente eh? — volvió a preguntar totalmente aturdida Ginny.

— ¡Ginny! — exclamaron a coro sus amigas abalanzándose sobre ella.

— ¿Qué tal la luna de miel?

— ¿Cuándo llegaste?

— ¿Y Neville? — bombardearon de preguntas.

— ¡La luna de miel fue esplendida!, llegamos anoche, y Neville regresó al castillo, recuerden que aún no termina el curso… — contestó con una resplandeciente sonrisa la recién llegada — Pero ahora ustedes díganme, ¡¿quién se casa?! — las miró con los ojos desorbitados.

Las mejillas de Hermione se tiñeron de escarlata. Pero fue Luna la que tomó la palabra.

— Nuestra amiga castaña — se limitó a decir con soltura.

— Lu, que no me…

— ¡Te reconciliaste con Harry! — afirmó emocionada.

— Bueno, sí, pero…

— ¡Ahh!… — soltó un gritito eufórico, abalanzándose sobre ella — ¡Felicidades Herm!

— No me voy a casar — replicó apartándose de ambas, cruzada de brazos.

— ¡¿Cómo qué no?!… — inquirió Luna escandalizada — ¡Oh, Harry me escuchará! — miró con enojo hacia algún punto en la habitación, cual si para aquella dirección estuviera el ojiverde.

— Un segundo, ¿de qué me perdí?, ¿sí o no?, ya no entiendo — se confundió la pelirroja.

Hermione soltó un suspiro de exasperación meneando la cabeza.

— Verán…


Y mientras todo aquello sucedía. Y consciente de que su plan había resultado. William terminaba una larga charla con su amigo y jefe, Kevin McFadden, y lo veía soltar un trémulo suspiro, volviendo a contemplar los pergaminos en sus manos con desconcierto e incredulidad.

— ¿Estás completamente seguro? — lo regresó a ver sobre los papeles.

Will asintió seguro desde su asiento, sintiendo un nudo en la boca del estómago. Su amigo hizo una mueca.

— De acuerdo Will… — aceptó bajando los papeles. El ojiazul contuvo la respiración — En dos semanas serás trasladado a Irlanda como lo pediste — concedió Kevin.

Aquella revelación casi lo hace vomitar por la aplastante tristeza que causó en su corazón; mas compuso una sonrisa elocuente y le estrechó la mano agradeciéndole. Para después abandonar la habitación. Abandonar sus sueños.

A Jean, pensó Will para si cuando las puertas del ascensor se cerraron frente a sus ojos.