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Era lunes, y el reloj de Sakura sonó a las 6:45 de la mañana. El temible primer día de escuela había llegado.
Juntando toda su energía consiguió salir de la cama. Lentamente busco afirmarse en el suelo y prender la luz para aclarar un poco más el cuarto. Seguía siendo verano, por lo que la claridad de la mañana aun podía notándose a esa hora.
Una vez desperezada, se dirigió a la cocina para prepararse su desayuno. Como de costumbre en las mañanas de día de escuela, cerraba las puertas de las habitaciones para moverse con más libertad por la casa sin despertar a nadie, era bastante considerada en ese sentido en relación al resto de su familia.
Tomo su desayuno rápidamente, tenía que terminar de alistarse, por lo que coloco la tasa en el fregadero y se dirigió al baño para cepillarse los dientes y peinarse. Noto en su reflejo que el cabello aún estaba medio húmedo por haberse bañado de noche. No le dio tanta importancia y siguió alistándose. Volvió a su habitación para preparar su mochila y alistarse. Su uniforme estaba planchado y doblado sobre la silla de su escritorio. Odiaba el uniforme del Instituto la Hoja tan simple e incómodo, que pese a que muchos alumnos y alumnas habían propuesto modelos mucho más modernos y prácticos todos eran rechazados.
A las 7:30 había terminado de alistarse, Tsunade ya estaba levantada ya que su trabajo comenzaba en media hora, igual que su acto de inicio de clase. A la peli rosa le había costado ser veloz en esa mañana, no podía imaginarse lo que sería el resto del año, teniendo que ingresar a su colegio a esa hora, y no a las 8:00 como era el día de hoy.
Sakura se despidió de su madre, aunque vivía cerca del instituto y aún tenía tiempo de sobra para llegar, había acordado pasar a buscar a Ino, y algo esa mañana le decía que probablemente se atrasaría preparándose, por lo que le pareció más prudente salir temprano.
Estaba a dos calles de llegar a la casa de Ino cuando de repente choco con alguien que venía hablando por teléfono. Ninguno cayó al suelo, pero la chica ojos jade se dio un fuerte golpe en el hombro. Antes que pudiera siquiera quejarse del golpe y poner en su lugar al distraído este hablo primero.
-Lo siento mucho, discúlpame.- el extraño se le quedo mirándola atentamente por un momento para luego sonreírle y seguir su camino. Te lo digo en serio, tienes que venir.- continuo hablando por su celular mientras se alejaba.
Sakura se quedó un momento reflexionando sobre el extraño, le parecía familiar pero no pudo distinguir quien era, los lentes negro no le facilitaron el ver su rostro, solo vio su tez pálida y su larga cabellera negra atada en una cola baja. Ese era un sujeto extraño. Dejo de pensar en eso y siguió su camino, debía ir de Ino aun.
Salieron de la casa de la rubia a las 7:50, tenían que apurar el paso si querían llegar a tiempo y para su suerte lo hicieron.
El acto de bienvenida fue igual que todos los años, introducir a los nuevos de primer año, saludar a todos y recordarles a los de sexto que aunque fuera su último año tenían que mantener el control y dar el ejemplo, como respuesta estos reían y gritaban. A Sakura le costaba creer que el próximo año sería su último año ¿cuándo había crecido tanto? Le parecía que el año anterior era ella la pequeña que estaba emocionado y nerviosa por estar en la secundaria.
El acto concluyo una hora después, los alumnos de ciclo básico fueron enviados a casa para volver por la tarde a su respectivo horario y los demás pasaron a sus aulas.
Como habían acordado, Sakura, Hinata e Ino estaban sentada una al lado de otra, con Naruto, Shikamaru y Sai a sus espaldas. Se dijo a si misma que este año sería muy interesante o al menos divertido, luego un conocido profesor con el pelo blanco entro al aula. Se paró al frente y espero que todos se pararan para saludar.
_Buenos días.- dijo vagamente.
_Buenos días.- respondieron los demás al unísono antes de sentarse.
Era el segundo año que Sakura tenía al profesor Kakashi Hatake enseñándole historia. Era flexible y severo al mismo tiempo. Todos lo respetaban. Había creado un buen ambiente, se podía reír y estudiar al mismo tiempo con él, una de las ventajas que no todos los profesores podían dar.
El resto del día transcurrió normalmente, más tranquilo de lo que se hubiera esperado de un primer día de clase.
_¿Que paso con el chico nuevo?¿acaso era un mito Ino?.- pregunto Sakura divertida a su amiga mientras volvían a casa con sus compañeros.
_Ni lo digas, esto fue una total desilusión. Estaba entusiasmada, toda la noche me la pase pensando en el sexy extranjero.
_Ino, Sai está detrás.- le advirtió Hinata en voz baja.
_Vamos Hinata, no se puede esperar menos de cualquier chica cuando tienes altas expectativas.
-Hasta yo me había ilusionado.- pensó Sakura para sus adentros.
_De cualquier forma, tienen algo que hacer ahora, podríamos juntarnos todos no creen.- hablo para los demás que estaban detrás también.
_Lo siento, Hinata ya me invito a su casa Sakura.- respondió Naruto no tan lejos.
_Sai y yo ya tenemos planes.- contesto Ino mirando sonriente a Sakura.
_Es una buena tarde para una siesta, no podría desperdiciarla.- se defendió Shikamaru.
_Tengo que sacar a pasear a Akamaru ho.-
_De acurdo, de acurdo, ya entendí, todos tienen planes.-interrumpió Sakura. Lo dejaremos para otra.- concluyo.
Los caminos comenzaron a separarse, Sakura se alejó del pequeño grupo que quedo para irse a su casa, despidiéndose de todos.
Antes de llegar al frente de su casa, Betun corrió a recibirla, el perro tenía la extraña costumbre de sonreírle cada vez que llegaba de una manera un tanto graciosa. Saludo al animal y entro a su hogar esperando encontrarse sola. Para su suerte así fue. Decidió hacerse un té y acostarse en su cama, la vuelta a la rutina le costaría horrores.
Tendida sobre las suaves sabanas, comenzó a recordar las reacciones de sus profesores al verla con el pelo tan corto, al menos la de los que había tenido años anteriores, quienes en algunas ocasiones pensaron que era otra alumna. No podía culparlos, y pensar en eso la hiso reír.
Después de todo, Sakura era la típica alumna de buenas notas, la correcta, la formal. Semejante cambio fue algo esperado.
Luego de un rato la cara de Sakura había perdido la sonrisa. No sabía que hacer el resto de la tarde, por lo que decidió relajarse y no salir afuera con el abrumante sol. Cuando escucho la puerta abrirse sonoramente y unos pasos que reconoció por ser muy fuertes, agradeció haberse cambiado el uniforme por una simple ropa de casa y se metió bajo las sabanas para fingir estar dormida. Al poco tiempo sin aviso la puerta de su habitación se abrió de par en par sin previo aviso, para a los pocos segundos volver a cerrarse. Sakura volvió a respirar tranquila.
La técnica de hacerse la dormida era muy recurrente en ella, simplemente no soportaba ver a Jiraya, escucharlo hacer las mismas preguntas monótonas, exigir afecto de padre, o plantar quejas sin razón aparente. Debido a esto había empezado a evitarlo lo más posible, estando en casa de sus amigos, saliendo o simplemente haciéndose la dormida. Ignorarlo no era opción, su temperamento era impredecible.
En ocasiones, se cuestionaba así misma su actitud con su padre, era el hombre que le dio la vida, la cuido y la consintió lo más que pudo, pero simplemente, cuando Sakura hacia las sumas, no cuadraba en ella tenerle cariño o respeto a ese hombre. Sus acciones eran imperdonables, las cicatrices no sanarían rápido, no en ella al menos.
Pensar en ello la puso sensible y sus ojos se humedecieron.
-Mañana será mejor, mañana no dolerá tanto, mañana seré mas fuerte.- se dijo así misma.
No lloren por Sakura! Puede que todo no sea tan malo… ooh…. ¿no?
Creo que quedo algo corto, pero quería poder subir el capítulo esta semana y hacer algo más interesante para la siguiente
En todo caso, espero que les haya gustado, un comentario siempre anima: D
El próximo aseguro que será más emocionante.
