El viento sopla fuerte, los rayos del sol se van perdiendo por las montañas poco a poco esa tonalidad entre naranja y rojo se va difuminado, el eco del motor resuena por las cordilleras y las curvas cada vez son más cerradas, bajo la velocidad hasta detenerme en un pequeño peñasco desciendo de la motocicleta sin más preámbulo me quito el casco dejándolo en el manubrio comienzo a caminar rumbo al precipicio quedándome a escasos cm del lugar, miro el horizonte y una rafaja de viento golpea mi rostro, cierro los ojos unos instantes dejando que la naturaleza haga lo que quiera conmigo, después de unos minutos me siento en la orilla, miro hacia el desfiladero e algunas ideas absurdas surcan mi mente que fácil sería… Muevo mi cabeza de un lado a otro despejando esas ideas absurdas.

Mis pies cuelgan y comienzo a juguetear con ellos cual columpio imaginario, retiró mis guantes con mucha paciencia y los dejo aún costado, estiro mi mano como queriendo tocar esas partículas de polvo que remolinean alrededor mío, mi elemento es indomable ni yo siendo su dueña puedo aplacarlo giro mi mano al compás de los cambios del viento, sintiendo las oleadas entre mis dedos, cierro nuevamente mis ojos y me dejo llevar por aquellas sensaciones.

La noche ha caído ya, las estrellas han aparecido tan brillantes en aquel firmemente oscuro. Vuelvo a recoger mis guantes, me levanto dirigiéndome a mi motocicleta, me pongo el casco giro el suich de un sólo movimiento comienza a ronronear el motor, enciendo las luces y vuelvo al camino.

Mi viaje no dura mucho, puedo ver a distancia nuestro castillo de cristal, nuestro departamento duplex, que a decir verdad es una mansión por donde lo veamos, uno de los barrios con mejor vista en la ciudad, tal como lo querías alejado de aquel bullicioso trajín de la sociedad, apartadas de aquella civilización, vivimos como ermitañas en nuestro mundo, en el castillo de cristal como le nombre alguna vez, te has esmerado en todo aquel lugar, desde las cortinas que combinen con los sillones hasta el césped que adorna el circunferencia de nuestro departamento, presionó el botón del control de la cochera voy bajando la velocidad y detengo la marcha, puedo ver que el automóvil no está, un suspiro sale de mi boca y me pregunto ¿Dónde has ido?

Todo se encuentra en total silencio, extraño para un martes por la noche, desciendo de la moto y vuelvo a presionar el botón de la cochera ingenioso artefacto, el ruido de los engranes cediendo por la fuerza para cerrar aquel portón, me saca de mis cavilaciones por un momento me quedo a oscuras, me quito el casco y lo dejo sobre el asiento, las luces se prenden inmediatamente el destello de aquel lugar me deja ciega, abro y cierro mis ojos, giro sobre mis pies y comienzo a caminar llego a mi destino y giro la manilla, todo se encuentra a oscuras,¿ donde estarás?

Busco entre mis bolsillos mi celular, cuando logró dar con el, me doy cuenta que se encuentra descargado menudo lío me he metido, un suspiro sale dentro de mi, acto secundario comienza a rugir mi estómago a veces se me olvida que tengo que comer, me encaminó a la cocina y jalo la puerta del refrigerador el frío se cuela por mi cuerpo, la pequeña luz que emana aquel artefacto me hace observar detenidamente lo que se encuentra dentro, pero nada me llama la atención, jalo un pedazo de pizza que se encuentra solitario entre los jugos y la leche, pero... espera ... un momento... ¿pedazo de pizza?, que hace un !trozo de pizza aquí!.

Llevo mi mano a la barbilla y trato de recordar desde cuando esta ese trozo, pero no llega nada a mi mente, sacudo mi cabello con mi mano tratando de hacer memoria, rendida caigo en la conclusión que soy una extraña en mi propio hogar, abro el horno metiendo de mala gana la comida, presionó los botones con desgano, cierro la puertecilla, me recargo en la encimera pensando ¿Dónde estarás?, reviso mi reloj de pulsera y son las 8 de la noche.

El timbrido del horno me saca de mis cavilaciones saco aquel pedazo llevándomelo a la boca comienzo a degustarlo, esta no es una pizza conocida, no es algo que tu hayas pedido, ¿Dónde estás Michiru?, ¿A quién has traído a nuestro hogar?, termino de comer y camino hacia la alcoba.

Me tiro con desganó hacia la cama, siento el cansancio vencerme, el aroma de la cama no es el mismo, no huele a ti...

Ágatas y llego a la mesita de noche, prendo la luz de la lámpara pongo a cargar mi celular, me llama la atención el parpadeó del teléfono de la mesita de noche tiene un mensaje de voz, espero que seas tú, explicándome a dónde has ido, presionó el botón rojo y una risa comienza a sonar esa no eres tú, después un silencio y entonces la voz de una mujer comienza a salir. ¡Señorita kaioh!, fue una tarde ¡muy espectacular!, gracias por la entrevista, nunca imaginé que alguien con su prestigio fue era una mujer tan cálida y amable, espero que me confirme la próxima fecha y no se preocupe por el transporte con mucho gusto paso por usted, vera que no se arrepentirá, que tenga una excelente noche, espero su llamada, después silencio.¿Quién era ella? ¿Qué entrevista? ¿Dónde estás Michiru? Descuelgo el teléfono abruptamente y marco tu número de celular, me manda al buzón automáticamente, resignada dejó el teléfono en su lugar, caigo pesadamente en la cama y me quedo unos momentos en la oscuridad, me siento extraña, no sé en qué momento nos volvimos dos desconocidas..

Alejándome de la cama y camino al baño abro la regadera y con la ropa puesta me meto al agua, recargo mi frente sobre los fríos azulejos, suspiro nuevamente, en un leve murmullo de mis labios vuelvo a preguntar ¿Dónde estás Michiru? Me abrazo a misma dejando caer todo mi peso por las baldosas hasta tocar el suelo, que solitario se siente todo cuando tu no estas, cierro mis ojos y sólo puedo escuchar la gotas muriendo contra el azulejo permaneciendo un rato así.

Me incorporo y comienzo a quitarme la ropa, la corbata, el saco, la camisa, los calcetines y todo lo dejo regado por el baño, cierro la llave y salgo de ahí me tiro a la cama toda mojada, vuelve a mi ese pesadez y me pierdo en ensoñaciones.

Despierto abruptamente, las luces y la sirena de una patrulla me sacan de mi letargo salgo corriendo al balcón dándome cuenta que es una persecución sin importancia, la patrulla de se pierde entre las curvas de las cerros siguiendo a un vehículo que va exceso de velocidad, río al verme desnuda en el balcón, si tuviéramos vecinos esto sería un buen chisme que contarse, vuelvo a introducirme a la alcoba voy directo al baño recogiendo la ropa que había dejado tirada, la dejo en el cesto de ropa, regreso a la cama y vuelvo a recostarme después de unos minutos.

Arrastrándome por el largo de la cama hasta prender la otra lámpara, observo el reloj eléctrico y marca que son las 23:00 de la noche, aún no has vuelto, me estiró un poco más sacando de tu cajón, esas pastillas que te recetó Amy mizuno, tomo una y así sin más la tragó.

Siento como se va disolviendo sobre mi garganta, hago un gesto de desagrado y dejo todo en su lugar, me vuelvo a tumbar en la cama, espero unos minutos y cuando quiero incorporarme me siento mareada a pesar de estar en cama, un leve zumbido se va haciendo más fuerte, empieza a darme pequeños escalofríos tomo las sabanas y me envuelvo en ellas, todo comienza a dar vueltas, me giro hacia mi lugar y voy sintiendo que los músculos van perdiendo fuerza mi cuerpo siente tan pesado, y mis párpados no responden, entonces puedo escuchar la cochera abrirse, mi corazón da un vuelco, quiero despertar!, pero el medicamento ha hecho efecto tarde..

Los rayos del sol comienzan a colarse por una rendija de la cortina mal cerrada, giro hacia un costado y te encuentro tan dócilmente dormida, doy un pequeño beso en tus labios recorro con la mirada todo tu rostro eres tan hermosa..

Me levanto con suma delicadeza no quiero despertarte, creo que hoy te prepare el desayuno, me quito la pijama saco lo primero que veo del closet y corro hacia la cochera, antes de que despiertes tendré que estar aquí.

Subo a la moto y oprimo el botón de la cochera, los engranes vuelven hacer su ruido habitual puedo ver los rayos del sol despuntando en el alba, hoy será un día diferente…