¿Crees acaso que no me doy cuenta que es difícil para ti?

Sé que soy pequeño y crees que no entiendo, pero, hermano…

Hay muchas cosas que no te digo para que no te preocupes de más,

Para mí también es difícil vivir de esta manera…

No te estoy recriminando nada, pero…

Estoy muy solo.

-Eiji Otori…

Muchas cosas me hacen falta,

No quiero que te sientas mal y callo,

Pero mi más grande deseo es vivir como un niño normal…

-Eiji Otori.

¿Algún día podré cumplir mi sueño?

¿Podremos tener una vida normal?

Hermano…

¿Alguna vez podremos disfrutar de esta vida?

¿Dejaré de ser una carga para ti?

- ¡Eiji Otori!

El grito vino acompañado de un golpe a su escritorio que hizo que el castaño se despertara bastante alterado.

- ¿Eh? ¿Qué?

-Es la quinta vez en este mes que te quedas dormido en clase. Fuera de mi clase. – anunció la maestra. El chico no discutió, tomó su cuaderno y pluma que eran las únicas cosas que había sacado de su mochila, se echó ésta al hombro e hizo su camino hacia la salida del salón de clases.

- Quiero a tus padres, aquí, para mañana.

-E-Espere, profesora, no es necesario, si quiere y-

- Sin réplicas. Ve y deja que siga con mi clase.

Y sin darle tiempo de algo más, la puerta del salón fue cerrada justo delante de él.

Suspiró para después pasarse la mano entre los cabellos, desesperado. No era la primera vez que le llamaban la atención, pero ir al extremo de citar a sus padres…

Caminó muy lentamente, arrastrando los pies, era la última clase del día no tenía más remedio que esperar a que lo dejaran salir.

Llamar a sus padres era demasiado problemático, dejando de lado los problemas que le ocasionaría…¿Quién se suponía iba a ir a la junta sí, no sabía nada de su madre y su padre jamás se había preocupado por él? ¡Ah, claro! Por supuesto que había respuesta a eso…su hermano, Eiichi Otori. El chico que se había encargado de cuidarlo por sus cortos 14 años de vida cuando la diferencia de edad era de solo 7 años.

Para cualquiera que se le preguntara, preferiría un millón de veces que su hermano mayor fuera a una junta con su director en vez de sus padres, para Eiji, ese no era el caso. Eiichi había entrado como trainee en la agencia de su padre hace varios años, a pesar de eso, no había sido capaz de debutar todavía. El caso era que, apenas veía a Eiichi, ¿con qué cara lo vería de nuevo después de que lo mandaran a llamar por su culpa? Además, Eiichi debía de ponerle atención a su carrera, ya hacía mucho por él, ¿ahora también tenía que atenderlo en la escuela?

-Demonios.- murmuró devuelta a casa.

No le sorprendió al no ver a Eiichi allí, últimamente ya no lo veía, más que una vez a la semana máximo, que era cuando el mayor se aseguraba de que hubiera comida y lo necesario. Nunca hacía preguntas sobre cómo estaba, se limitaba a analizarlo y Eiji entendía que se veía bien, sano y estable. O al menos eso pensaba, no sabía leer muy bien a su hermano, era una persona muy difícil.

Dejó a un lado las cosas de la escuela y se tiró en el sillón simplemente.

Te preocupas por mí a tu manera,

O eso me gusta suponer.

¿Soy muy egoísta al desear que te preocupes por mí?

¿Es algo malo sentir que debería de tener más?

¿Es malo desear una familia?

-Hey, ¿qué haces ahí tirado?

-Hermano.- murmuró levantándose de golpe mirando con sorpresa al castaño que estaba mirándolo desde el otro lado del sillón.

-¿Ya comiste algo?

-...No, todavía no tengo hambre.- mintió sentándose normalmente para dejarle un lugar al mayor.

-¿Seguro? Yo me haré algo ahora.- dijo simplemente, dirigiéndose a la cocina.

-E-Espera, te ayudaré.

A fin de cuentas, él era el que siempre estaba en esa casa, sabía dónde estaban las cosas y cómo usarlas.

-Tienes todo organizado por aquí.- señaló Eiichi.

-No tengo mucho que hacer.- respondió simplemente.

Ambos hermanos estaban sentados, minutos más tarde, en el sillón, los platos los dejarían para después. La televisión estaba prendida pero el menor no podía poner atención en lo que estaba, a pesar de que su hermano se veía atento, lo único que Eiji tenía en la cabeza era el citatorio que tenía para mañana. ¿Cuál era la forma de solucionar las cosas más fácil y que les causara menos problemas a todos?

-¿Qué has hecho en la escuela?

-¡Nada!- respondió automáticamente.- ¿Tú? ¿Qué haz hecho? ¿Estás muy ocupado?

El mayor lo miró extrañado pero se cruzó de brazos y volvió a ver la tele.

-Nada increíble, no está dando resultados pero no quiero darme por vencido, me dolería el orgullo, ¿sabes?- dijo él.

-¿Crees que algún día...?

-¿Debute?- sonrió un poco.- Sí, si lo creo.

Me han dicho que no tengo voluntad, ni fuerza en todos los sentidos

Al ver a mi hermano, solo puedo estar de acuerdo con ello.

No soportaría lo mismo que él.

Tanto esfuerzo sin frutos...

-Hay algo que no quieres decirme, ¿cierto?- preguntó el mayor.

-¿Eh? ¿Qué te hace pensar eso?- preguntó tratando de ponerse nervioso.

-Estas inquieto desde que me viste.- respondió simplemente.

-No, nada...- se apresuró a contestar.

-Eiji.

-...¿Puedes ir a la escuela mañana?- preguntó bajando la cabeza. En realidad que no quería hacerlo, prefería quedarse fuera de esa clase todo el año.

-¿Tan nervioso estabas por una junta? Sabes que siempre voy un día después de las juntas.- contestó el chico, calmado.

-No es una junta...ah...quieren verte específicamente a ti...por mí.- dijo aún más apenado que antes.

-¿Qué fue lo que pasó?- preguntó algo más serio.

-La maestra me sacó de clases...y quiere ver...a alguien.

-Quieren ver a tus padres. ¿Y qué hiciste como para que lo quisieran?- preguntó de nuevo, aún más tenso que antes.

-...Me quedé dormido en clase.- respondió. En ese justo momento ansiaba solamente haberse callado y aceptar las consecuencias sin tener que meter a Eiichi en ello.

-¿Y por qué?

Esa pregunta si que no se la esperaba. Para él era simple, se había quedado dormido últimamente porque esperaba a oír la puerta abrirse y saber que él había llegado, pero como el mayor había estado llegando tarde, él dormía tarde.

-No he podido dormir, es solo eso.- suspiró.

-Iré mañana.- terminó el mayor, antes de levantarse del sillón, listo para irse a su habitación. –Eiji.

-¿Qué?- preguntó levantando la mirada para poder verlo.

-Tengo que mudarme a un departamento que la agencia me dio, así que tendrás que vivir solo a partir de ahora.

-¿Qué? ¿Por qué?

-No lo sé. Pero así será.- contestó dándose la vuelta para poder entrar a su habitación.

Lamento ser una molestia.

Lamento causarte problemas.

Lo único que no quería era estar solo.

Y ahora lo estoy.


Lo siento, me excedí con Eiji xD es que este niño es tan lindo y puro x3 yo lo amo y creo que es la historia que más me gustó (y eso que su historia es creada por mi xD) no han dicho nada sobre ellos aún así que yo me limitaré a seguir escribiendo según mi imaginación (lo notarán más con Shion porque su historia si me la saque por completo de la manga xD)

Kuroo-nee: Muchas gracias! Me encanta que te gustara x3 me tardé un poco con Yama pero me gusto el resultado xD aquí continuó con este dulce niño que es Eiji espero te guste!

Nos leemos luego, no se olviden en dejar review x3