Sesshomaru… No hay duda, este olor es inconfundible.
-Inuyasha, ¿Qué se supone que estás haciendo?- Tan frio como siempre.
-¡Sesshomaru! Si no estás dispuesto a ayudar, entonces no comprendo que haces aquí.
Sesshomaru no dice nada. Solo se acerca lenta y silenciosamente y justo en el momento menos esperado me estampa un buen golpe en la cara. Vaya, eso no era necesario.
-¡Pero qué…!
-Escucha Inuyasha, está claro que esta es otra jugada de Naraku – Su tono es frio – Es una buena oportunidad para encontrarlo y derrotarlo, por eso no puedo dejar que lo arruines.
-¿Qué se supone que significa eso?
-Buscare a la sacerdotisa – Y se fue. Se fue hacia el norte sin dirigirme ninguna otra palabra.
Esplendido, no sé como tomar esta situación, no negare que la ayuda de Sesshomaru es elemental, pero exactamente ¿a qué sacerdotisa iba a buscar?
Y así fue como volví al inicio. Sin saber si ir por Kikyo o por Aome.
