CAPITULO 3
Después de vagar un rato, regreso a mi hogar, al llegar veo a un chico con ropa de cordialidad con la cara entre las manos.
-¿Cómo demonios pude fallar?- murmura, y luego rompe a llorar
- ¿estás bien?- pregunto. Aunque es obvio que no.
- no- entonces levanta la cabeza- ¿tú de que facción eres pequeña?
-la pregunta es ¿de qué facción eres tú?- le digo
-no lo sé, falle en la iniciación de osadía, no pude bajar del tren.
- en ese caso, eres un abandonado, como yo.- le digo poniéndole una mano en el hombro
- ¿entonces qué hago niña?- pregunta viéndome a los ojos
-vamos, yo sé a dónde ir.
Lo tomo de la mano y lo empiezo a guiar, todos los años pasa esto; de repente te encuentras a algún chico o alguna chica llorando por las calles porque acaba de fallar en su iniciación, entonces hay que guiarlos con los demás y calmarlos y decirles que todo estará bien, eso es lo típico.
-¿Cómo te llamas?- le pregunto
-Cristian ¿y tú?
-Mia.- le contesto y entonces se me ocurre algo- oye, ye que eres un abandonado ¿querrías ser mi niñero?
-¿niñero?- pregunta
-claro, siempre me andaba metiendo en problemas o perdiéndome o cayéndome de algún lado, entonces mis padres decidieron que necesitaba una niñera, también decidieron que necesitaba una para que se asegurara de que no me vieran. Pero mi niñero es malo, y se aprovecha.
-¿se aprovecha?
-claro, se come casi toda mi ración.-le digo- si fueras mi niñero te daríamos un poco de mi ración, pero solo un poco. No sería mucho pero es algo.
- supongo que tienes nuevo niñero- dice con una sonrisa triste
- oye, no te preocupes, no es tan malo como parece.- le digo sonriendo, el asiente y me sube a sus hombros, yo grito al sentir que me voy a caer, luego me rio a carcajadas- creo que nos vamos a llevar bien.
Cuando llegamos con los demás le digo donde está mi madre.
-¡mamá, mamá, mira él puede ser mi nuevo niñero!- le digo
-¿que pasara con David?
-se lo merece, es malo conmigo, además Cristian ya acepto
- está bien.- dice y se da la vuelta y empieza a caminar.
Cristian me baja y empieza a mirar alrededor, parece a punto de llorar, no puedo culparlo.
-he, todo estará bien, lo prometo- le digo
Él se sienta en el piso, solo lleva una playera color café de manga corta, supongo que no se le ocurrió que terminaría aquí.
-¿Te traigo algo de comer?- ya es hora de la cena y están dando más latas, para los que fallaron- vamos, luego te conseguiré una chamarra o algo, además de un lugar para dormir. No te preocupes, siempre es difícil, sobre todo los primeros días.
Lo arrastro por todo el lugar hasta que conseguimos casi todo *nos faltó una chamarra, no había, también consigo una colchoneta cerca de la mía por si necesita algo. Entonces es hora de dormir, le digo buenas noches y me duermo, pensando cómo le estará yendo a la abnegada, si no llego con él, significa que lo logro. Entonces me duermo.
Me despierto con el sonido de sollozos. Enseguida se que son de Cristian. Me siento y lo busco en la oscuridad.
-¿estás bien, Cristian?-susurro
-no-lloriquea
Gateo hacia él, y lo abrazo.
-oye, no pasa nada ¿si?-le digo- mañana podemos ir a robar una chamarra
El asiente y me devuelve el abraso fuertemente… de echo demasiado fuerto
-Christian- le digo- me asfixias.
El me suelta de golpe y me mira asustado.
-lo siento
-no pasa nada- le digo- vuelve a dormir, cualquier cosa estoy aquí.
-descansa
Es curioso, a Cristian lo hice pensando en Al.
