CAPITULO 4

En cuanto abro los ojos me levanto y corro hacia Cristian:

-arriba, arriba- le digo sacudiéndolo- despierta, tenemos mucho que hacer hoy

-voy…- dice tallándose los ojos, se levanta y bosteza.

-vamos, hoy iremos a robar en alguna casa mientras todos están trabajando o en el instituto.

-vamos.

Lo guio por las casas. Entonces me detengo; tengo que planear esto.

-¿a qué facción vamos?-le pregunto

-¿qué te parece a abnegación?...no, tienen cosas muy sosas… ¿osadía?... no, nos matarían… ¿cierto?, cordialidad está algo lejos, mmm ¿Qué tal, verdad?

-claro

Caminamos entre casas por un buen rato hasta que llegamos, esperamos escondidos hasta que vemos salir a toda una familia, me alegro al ver a una chica de mi edad salir con ellos; significa que tendrán ropa de mi tamaño.

-Vamos-le digo jalándolo del brazo

Entramos por la ventana de atrás y comprobamos que no haya nadie, luego nos dirigimos a la cocina y tomamos todo lo que podemos, luego subimos a buscar algo para guardar todo, encuentro una mochila, perfecto. Luego me dirijo a los cuartos, al entrar veo las paredes llenas de fotos, una cama llena de juguetes, y un armario lleno de ropa. Corro al armario y saco la ropa que puede serme útil; chamarras, un par de zapatos, unas playeras y otras cosas.

Luego veo el cuarto de baño: podría tomar un baño rápido y vestirme con ropa limpia.

-¡Cristian, voy a tomar un baño, avísame si alguien llega!

Luego corro al cuarto de baño y cierro la puerta con seguro, luego me quito la ropa y abro el grifo del agua. Pronto el agua me cae encima, esta tibia. Me limpio como puedo, pero no quiero irme de aquí jamás. Pronto el agua se enfría y me obligo a salir, tomo una toalla y me envuelvo con ella, luego entro a la habitación de la más pequeña, y tomo la ropa que me servirá: unos pantalones negros, unos zapatos para correr, una playera de manga corta a rayas blancas y negras, y arriba una chamarra con capucha de mi tamaño, es bastante cómodo traer ropa tan suave y limpia

-Christian, toma rápido lo que necesites y vámonos-le digo, meto más cosas en la mochila, todo puede ser útil, me veo en el espejo, y ya no veo a la niña que nunca fue dada en adopción a pesar de que ella pasaba hambre y frio casi todo el tiempo, ahora veo a una niña… normal, que pertenece a verdad y tiene una casa bonita y un cuarto lleno de cosas. Entonces Christian entra en la habitación y me ve frente al espejo, lleva ropa limpia, le queda bien, ahora él también parece un veraz, yo me volteo hacia él y sonrió un poco- parezco una niña normal de verdad

-sí, lo pareces-me dice sonriendo con algo de tristeza- dime, si tus padres nunca te dieron en adopción, ¿Por qué no fuiste tú misma? Podrías explicar todo y seguro que te aceptaran y te adoptara alguien, seguramente un abnegado.

-es que, no sé, me encantaría pertenecer a una facción y tener una mamá y un papá que me quieran de verdad-digo dudando- pero… si me voy, ellos estarían tristes y además, me toca cuidar de ti-digo sonriendo un poco

-pero no te tienes que quedarte por otra persona, es tiempo de que pienses en tu propia felicidad -me dice tomándome por los hombros- ve, me asegurare de que tus padres estén bien, yo estaré bien, anda, podemos ir a ver al orfanato, seguro que te adoptaran.

Siento lágrimas en los ojos, nadie me había tratado con cariño o se había preocupado por mí antes. Quiero ser de una facción, quiero tener una vida algo normal. Me volteo hacia él y asiento. Luego se escucha que la puerta principal se abre.

-demonios, llegaron,-le susurro a Christian- vamos, hay que salir por la ventana aunque está algo alto

El asiento y vamos al cuarto que da al patio de atrás. Abro la ventana con mucho cuidado de no hacer ruido y salto hasta la barda que tiene menos de 15 centímetros de ancho, si caigo puedo morir, pero no creo que eso vaya a suceder. Me volteo y asiento hacia Christian, para que me siga, empezamos a caminar por la barda hasta llegar a la orilla, me detengo, no sé qué hacer.

-no puedo saltar de tan alto-le susurro a Christian- no creo que pueda

-está bien, yo voy primero y te atrapare-me dice, luego pasa delante de mí y baja con cuidado, veo que le duele al caer. Luego estira los brazos hacia mí y asiente- vamos, yo te atrapo.

Bajo un poco y luego salto, y Christian me atrapa y me baja con cuidado. En cuanto estoy en el piso salimos corriendo. Cuando llegamos a la calle, empezamos a caminar tranquilamente, después de todo, parecemos veraces de los pies a la cabeza. Yo simplemente voy siguiendo a Christian, pero veo que se dirige al orfanato, me detengo y empiezo a retroceder.

-¿Qué pasa?- me pregunta cuando me ve

-no quiero ir, solo lo pensare un poco, mañana venimos-le digo- además no nos creerán si vamos vestidos tan bien como lo estamos

-está bien, vamos a casa-me dice y me carga sobre sus hombros

Vamos a casa… por ahora sigue siendo mi casa ¿cierto?

Espero que les haya gustado.

Y recuerden: dejar comentarios no hace daño

Adiós, siento no haber subido capitulo en tanto tiempo, tuve un bloqueo. Recuerden, también leer mi otra historia: "qué tal si" y creo que eso es todo.

adiós