Agradezco a los follows y favs de ustedes, se que e tardado bastante pero espero que sea del agrado el siguiente cap.


El pasado habla

Emma Swan

Había crecido en una familia bastante conservadora, esa del estilo donde el abuelo es el que le manda a toda la familia lo que se puede y no hacer; exactamente el clásico tipo de familia de doble moral, donde no se habla de sexo pero siempre se enseñan expresiones soeces a los más jóvenes, donde se tacha el comportamiento no femenino y se castiga con mano dura. Perdí la cuenta de los desplantes de mis familiares hacia mi persona de aquellas ocasiones donde subía a los árboles por algo de fruta, salía de cacería con mis primos o por mi vestimenta que la mayor parte de mis años consistió en unas deportivas, jeans y alguna playera. Ahora puedo ver que quizás todos los prejuicios que mis familiares tenían hacia mi comportamiento influyó fuertemente en quien me convertí, no quiero decir con ello que me interesaran las chicas desde siempre, yo también soñé en algún momento con un príncipe, aquel que me daría mi primer beso de amor y con el que viviría felizmente por el resto de mi vida, quería demostrarle a las cacatúas hermanas de mi padre que se podía formar una familia siendo una mujer fuerte, de ideales bien definidos, con la mentalidad para rebatir los fundamentos tan sosos que ellas mantenían acerca de una mujer únicamente dedicada al servicio hogareño, no es que esté en contra, pero ese nunca ha sido mi estilo.

Mi primer interés amoroso llegó con un cambio escolar, el cliché del chico malo y la cerebrito 'santa', él había repetido año dos veces, por lo que era mayor y más alto, cargaba esa pinta de no te metas conmigo que me atraía mucho, mi tonta cabeza estaba llena de imágenes de cómo debía ser mi primer beso, lo que debía sentir y como sería; llegado el momento, intenté recordar los besos de las películas y algunas novelas que mis primas veían con un río de baba de por medio, no fue un desastre pero hasta la fecha diré que al menos la fruta que recibí por ese beso de pre adolescentes estaba recién cortada, boberías de niños y no tan niños. No definimos nada, pero semanas después al regresar por un material que había olvidado lo encontré besando a una chica mayor y allí comenzó todo el desastre o la diversión como se guste ver.

Después de él, chicos iban y venían por mi vida, deportistas, listillos, músicos, ninguno más relevante que otro, en ocasiones ni siquiera logro recordar los nombres, ninguno me atraía, a pesar de mi historial de relaciones, no había estado con nadie hasta terminar el primer año de universidad, donde conseguí que un amigo se hiciera pasar por mi novio para quitarme de encima a una chica que me acosaba. Es tonto pensar en cómo los ideales de mi familia me hacían tachar a personas que pensaban diferente a mí, me golpeo mentalmente cada vez que pienso en esa chica y mis prejuicios.

Ese año fue bastante movidito y lleno de primeras veces: huir de una chica, mi primera vez con un tío en la cual terminé empujándolo y corrí a la regadera donde lloré como Magdalena, no entendía por qué de la reacción, hasta meses después, cabe aclarar que termine con mi 'novio de momento' me cayeron situaciones pesadas en la universidad y tiempo después comencé una relación con la primera mujer a la cual idolatré, 1. 58 m de estatura, de carácter fuerte, tés clara, cabello castaño y ojos color miel, su lengua viperina y mente tan sagaz. Por la descripción cualquiera puede decir que es una chica de andar con cuidado, ¡vaya que lo es! Tenía tiempo conociéndola desde que llegué a la universidad, éramos casi vecinas aunque en realidad la trataba por las ocasiones en las que se quedaba atascada en la azotea del edificio donde vivíamos. Era también mayor que yo, cuatro años para ser exacta, no fue un chispazo, ni amor a primera vista, fue algo que se desarrolló en base a guardarnos secretillos, encontrarnos por azares en algún bar cerca de la universidad, me gustaba escucharla debatir sobre sus temas e incluso llegamos a buscar la manera de que yo me cambiara a su carrera, ella pudo haber hecho conmigo lo que quisiera, sinceramente. Un año antes de que ella terminará la universidad, me comenzó a invitar a salir con su grupo de amigos, fue un oasis en el desierto que se estaba volviendo mi vida, los problemas con mis compañeros se acrecentaban y no encontraba la manera de salvar el semestre, sinceramente me hizo obtener carácter, a su lado descubrí una faceta de mí que no conocía, me volvió fuerte, nos volvimos fuertes, comencé prácticamente a vivir con ella cuando tuve que presentar un trabajo sobre un tema que ella dominaba y en una noche después de que bebiéramos bastante tequila nos besamos, fueron besos de reclamación, nada tiernos, nos dejamos marcas a causa de los celos de saber que otros veían a la otra y cada una se contenía. A partir de ese instante comenzamos a tener una doble vida entre esas cuatro paredes, aparentando una amistad ante sus amigos y teniendo nuestras sesiones de sexo en su habitación. Eventualmente lo contamos a sus amigos, después de cuatro meses ella se gradúo, seguimos nuestra relación por otros cuantos meses, hasta que sus amigos comenzaron a crear discordia, las separaciones por mis estudios terminaban en discusiones y lágrimas pero los reencuentros estaban cargados de deseo, reavivando siempre lo que sentíamos, pero como todo, llegó su final, nos comenzamos a dañar, cada vez las discusiones iban a mayor y al estar separadas todo termino con una llamada bastante larga, con diálogos de recriminación, perdones, disculpas, llantos y 'esto no va más'.

Tiempo después volví a salir con chicos, lo más relevante fue un amigo de mi entonces compañera de habitación, la cosa duró algunos meses pero otra vez no pude llegar a más allá de arrumacos con él; terminamos en el momento en el que mencionó las palabras hijos y matrimonio conmigo incluida en la ecuación. A partir de allí existieron mujeres y hombres por igual, donde siempre marqué todo cual si fuera un contrato, yo decidía donde, como y cuando, sin importarme nada sus sentimientos.

Debo reconocer que en el fondo, muy en el fondo soy una persona muy sensible, no me gustan los engaños, no estoy con dos personas al mismo tiempo y tampoco mantengo relaciones con parejas de mis amistades, he aquí el problema llamado 'Elsa' que representa una falla a mis creencias y esta vez no sé cómo terminaré con ello. Ella ha llegado poco a poco a acaparar esa parte de mí que ya era inmune, no buscaba realmente sentir otra vez esto, sé que no debería hacerlo, pero sabemos que lo prohibido termina por atraparnos y consumirnos.