El pasado habla II
-Espera, espera –Ruby me hizo un gesto con las manos –¿cambiaste tu primer beso por fruta?.
-¿Solo escuchaste eso?, no repetiré la historia, así que te quedas con la duda.
-Mi mente es muy perversa, no dudes que le pondré detalles a todo color y luces de neón a este recuerdo –levantó las cejas mientras cerraba los ojos y ponía esa sonrisa tan… ella.
-Joder, deja de darme material para mis pesadillas pelirroja –dejé la lata de cerveza en el piso.
-Ya que te la acabaste ve por las demás ¿no? –señalaba mi anterior lata y agitaba la suya para mostrarme que ya estaba vacía.
-Deberías ir tú por la tuya, floja.
-Bueno, lo haría, pero yo invite esas, estamos bebiendo en mi cuarto…
-¿Quién tenía ganas de beber y me estuvo molestando más de media hora mientras estudiaba? .
-No dijiste que no –me increpó y sonrió. Touché.
Entrecerré los ojos y resignada fui por mas cerveza que habíamos dejado en el refrigerador, a pesar que era día entre semana a Ruby se le había 'antojado', desde que llegó a la casa tocó a mi puerta y ahora estamos aquí. No había conversado gran cosa con Zelena ni Belle, cada quien se a encontrado en su mundo, es mejor para mi conservar mi escasa salud mental. Tomo las bebidas y regreso al cuarto de la loca, destape mi cerveza después de sentarme.
-Entonces dime, estimada rubia ¿eres gay, bi o heterocuriosa?.
-Te quedarás con la duda.
-oh! Vamos! Está bien… eres bi.
-Supongo que en realidad soy les –me encogí de hombros- no es que me interese ponerme etiqueta como tal.
-¿Y los hombres? –Preguntó con un poco de curiosidad, me miró a los ojos para instantes después volver a buscar una canción en su portátil.
-En ocasiones no se si considerar a los que e tenido como pareja o solo un momento, es difícil ¿sabes? –me encogí de hombros y mire que había detalles en la habitación que no había notado, quise preguntarle por una foto que tenía donde se le veía con otra chica, Rubs se dio cuenta de mi mirada dio un trago a su bebida.
-Es mi esposa –Asunto resuelto, me dije mentalmente. Tomé la foto para apreciarla mejor.
-No te ves tan grande, te conservas bien –Un maní extrañamente impactó en mi frente.
-No. Soy. Anciana. –respondió marcando cada palabra.
-Bueno, te escucho, ya que me hiciste hablar a mí, ahora hablemos de ti, que queda bastante alcohol- hizo amago de negarse, le hice entender con la mirada que no había escapatoria, suspiro y después de querer marear la perdiz se rindió.
-Ella es Dorothy, nos casamos hace tres años, aún estábamos estudiando cuando lo hicimos, creo que eso resuelve algo de tu duda sobre mi edad, ni siquiera paso los 27. –Se terminó su bebida y tomó una más, con cierta tranquilidad.
-Es una novedad saber que estas casada, aunque no llevas el anillo.
-En realidad, estamos separadas, las dos vivíamos juntas, después de que naciera nuestro hijo ella se regresó con sus familiares, hemos hablado del divorcio, pero ninguna a realizado el papeleo, aún la extraño, a ambos. Él está por cumplir 3 años de edad. Ella se fue por que comenzamos a tener discusiones sobre mi estilo de vida, se quejaba de mis salidas, de mis amistades, de mi comportamiento infantil, pero es que en realidad no se ser un adulto responsable en ese sentido de solo estar con ella y ya, ella me conocía desde antes, sabia como me comportaba con las demás y aun así le era difícil aceptarme. Ella quiere que me marche de aquí y volvamos a vivir juntas en donde ella se encuentra, pero obviamente yo no haré lo que quiere, intenta hacerme doblegar, me envía fotos y videos de nuestro hijo, está creciendo rápido y no deja de recordármelo a cada día… se lo que es crecer si padre, así que ella podrá, yo le apoyo con el dinero que necesita si el niño se enferma, le e enviado lo que necesita cuando me lo pide. Me has preguntado por el anillo de bodas –se levantó de la cama donde estaba sentada y extrajo un medallón de su closet.
-Esto es lo de mayor valor que tengo, el medallón es lo único que tengo de mi padre, la ultima vez que lo cotice me cambiaban un automóvil por el, el anillo que viene en la cadena es mi anillo de bodas- miraba la nostalgia que invadía los ojos de Ruby, pude notar el dolor que le causaba la separación.
-Estas en el ajo –miraba el medallón y el anillo- intuyo que en el trabajo saben que eres casada.
-Si.
-Pero eso no impide que tengas tus pisa y corre, ¿cierto? -noté su mirada escrutándome.
-Yo lo sé todo, roja. E escuchado una voz femenina junto a la tuya y los golpes de otras zapatillas, y no me digas que son las demás, porque es en horario donde ninguna de ellas dos se encuentran aquí–le miré entrecerrando los ojos.
-Pero sabe, no es asunto mío con quien te acuestas y con quien no –le sonreí después de verla incomoda, al tiempo que le regresé su medallón- eeeh! Que te estas quedando atrás loba, bebele.
Entre risas y algunas anécdotas de los lugares donde cada una habíamos estado las cervezas fueron desapareciendo, fue alrededor de las 2 de la mañana después de estar bebiendo 5 horas que escuchamos que tocaban la puerta.
-Shhhhh! No hagass caasso, quizá seea una vecina o algún predicador de la palabra, de esoss trajeadosss –comentó intentando controlar la risa después de lanzarme una toalla de baño encima- no te muevasss, pa'que no nosss vean.
Nos quedamos quietas cual par de idiotas, como si estar dentro de la casa no fuera lo suficiente para que no pudieran saber si estábamos o no en el lugar. Aun así los golpes volvieron a escucharse seguidos de un 'hola Zelena'.
-¿Conocess a alguna Zelena? –me pregunto mientras ella intentaba recordar un poco.
-Me parece que es la chica de al lado –comenté quitándome la toalla y dándosela a Ruby.
-Gracias por abrir Belle, disculpa si te cause molestia –se excusó Zelena señalando a una chica de cabello oscuro a su lado- no he podido encontrar las llaves.
-No tienes que darlas, descansen –así como había abierto, Belle desapareció en su cuarto.
-Gina, cariño, vamos a mi habitación –la chica solo asintió con la cabeza y la siguió.
Escuchamos los pasos acercándose por el pasillo mientras Ruby intentaba terminarse una lata que destapó por la base, las ideas más tontas para emborracharse pueden surgir en un segundo, el desamor comenzaba a ser tema recurrente para nosotros. Zelena tocó a la puerta de mi cuarto a la vez que detenía a otra persona.
-¿Necesitabas algo?- conteste desde el cuarto de Ruby a un lado de la puerta.
-Que me prestaras tus llaves un momento.
-Tenlas –las saque de mi bolsillo y se las di, sin dar mucho miramiento a su acompañante, ella las tomo y unos segundos después me las regresó.
-Gracias.
-De nada, ¿gusstass un trago?, hay cervezza, cerveza yyy tequila- si, Ruby ya arrastraba la lengua al hablar, un momento, no me había dicho nada del tequila.
-En otra ocasión, gracias.
Solo escuchamos movimiento por unos minutos en su cuarto. Nos volteamos a ver y nos encogimos de hombros quedándonos con la duda.
