Disclaimer: Los personajes no son míos... pero la trama si es mía, aunque esta historia esta hecha sin fines de lucro

DISCULPENME EL RETRASO T-T... saben como es la escuela... mi inspiración se cortó y mi cerebruto quedó hecho puré... pero logré rescatar este capítulo a tiempo... jejeje :p

¡Espero que les guste!


La princesa del castillo de oro


Cap. 2

- Oiga usted… ¿Se encuentra bien? – Inuyasha creía estar en el cielo o algo parecido, una mujer le hablaba… ¿Será la princesa?... Lentamente abre los ojos y se encuentra con una mujer de cabellos castaños y ojos marrones claros que vestía un hermoso vestido color anaranjado que no solo hacía resaltar su piel dorada, sino que también sus bien definidas curvas… pero ella no era la princesa, había visto su fotografía ese día en el castillo, imposible no darse cuenta de la belleza que irradiaba la joven Kagome de Aragón.

- ¿Qui-quién es usted? – pregunta el prematuro rey

- Mi nombre es Sango Sanderson - respondió la oji-marrón, con algo de nerviosismo, rápidamente se dio cuenta de que estaban en una pequeña choza de paja, Mioga se encontraba a unos metros de él, acostado en una cama con un paño -que parecía estar mojado- sobre su frente - ¿Qué hacía merodeando en esta isla privada?, a la ama no le gusta ver a nadie más que a sus sirvientes.

- ¿Usted le sirve a Kagome de Aragón? – pregunta Inuyasha, viendo como la encantadora señorita se sentaba en una silla cerca de él

- Si, se podría decir que sí – dijo con un suspiro profundo, parecía que hasta ella se hubiera cansado de estar allí… ¿Acaso la llevaron a la isla en contra de su voluntad?

- ¿Qué quiere decir con eso?

- Fui mandada por la bruja Irasue para cuidar a la joven princesa

- ¿La amenazó para venir hasta aquí?

- Oh, no, para nada, lo pidió como un favor, me dijo que quería enseñarle una lección a una codiciosa, y pues… no le podía decir que no a la encantadora ancianita

- ¿Encantadora?, a mí me dijeron que era malvada por el hechizo que le hizo a la heredera de la familia Aragón

- Para nada, la señorita muy bien se lo merecía por querer más dinero del que ya tenía, además, creo que ya es tiempo de que se le levante el castigo, la ama Kagome se volvió no solo más humilde, sino que más servicial… Fíjese que hasta se ha hartado de vivir entre tanto oro.

- Pero, si es así porque no la contacta uno de sus sirvientes

- Ese es el problema – mencionó mientras le cambiaba de paño a Mioga – la bruja Irasue falleció hace algunos meses – Inuyasha iba a hablar, pero con la joven agregó – lo supimos cuando un destello apareció en la fuente de la luna, dentro del castillo, ahí el apareció su alma, nos advirtió que la princesa solo podía salir si un joven de buen corazón aparecía y la desposaba, pero ella se desmayó en el acto, ya que, ¿Quién podría venir al castillo de oro, si por la culpa de aquel hombre llamado… Aldebor, se corrió el rumor de que este castillo convertía a los viajeros en estatuas de oro sólido?

- Y… ¿No es cierto? – le dio algo de curiosidad, ya que Mioga le mencionó sobre aquel aventurero.

- Para nada, lo que pasó fue que la ama lo mandó por un tubo cuando supo que lo único que quería de ella era su fortuna – mencionó con desagrado, se notaba que buscaba lo mejor para la princesa… tal vez no sea tan solo una sirviente como ella misma afirma

- Vaya desgraciado – gruñó por lo bajo, si hubiera sabido antes de la existencia de la hermosa princesa… pero no importa, el hubiera no existe, el presente es lo que importa en ese momento.

- Y bueno… usted ¿Quién es? – preguntó la señorita Sanderson

- Me llamo Inuyasha, el rey Inuyasha de Coventree – dijo con un tono más que orgulloso

- Oh!, lo siento, no sabía que estaba en frente de alguien de la realeza – dijo ella levantándose de donde minutos antes se encontraba sentada, para postrarse ante él, una actitud rara para Inuyasha, ya que no espero ese tipo de recibimiento al mencionar su nombre.

- Disculpa, pero porqué…

- No sabía que usted era Inuyasha… pero hay un pequeño problema – se puso a pensar, lo que el alma de Irasue había dicho, claro su nombre era ese Inuyasha, pero no era el Inuyasha que buscaban, claro, este era rey, pero su apellido no encajaba… algo estaba mal…

-.-

Todos los sirvientes se habían aglomerado alrededor de la fuente de la luna… era de noche y había luna llena, aquella construcción de marfil blanco irradiaba una luz que se extendía del piso de la misma fuente, hasta el cielo. Todos se encontraban petrificados, un acontecimiento de esta magnitud nunca se había presentado… era la primera vez que sucedía…

- ¿Qué pasa aquí? – llega la princesa con su cabello azabache amarrado en una coleta baja por una cinta color guinda que formaba un gracioso listón, y un camisón de una hermosa tonalidad blanca que le llegaba hasta más debajo de las rodillas, era un atuendo para dormir muy conservador.

- Kagome, ya estás aquí, mira, la Fuente de la Luna está… - trató de avisar Sango, también con un camisón del mismo color, pero más largo.

- Brillando… No puede ser… algo debe de haber sucedido con la bruja – dijo cuándo sus ojos chocolate se fijaron en lo que sucedía en el momento mostrando su cejo fruncido y su fina boca se curvó para dar una mueca de molestia.

- Kagome de Aragón… - apareció el alma de la anciana – por fin serás libre… estoy muerta… claro que sí, pero solo serás lo suficientemente libre cuando puedas salir de la isla, por el momento solo puedes salir del castillo y pasear por los alrededores, pero podrás salir de este pedazo de tierra una vez que hayas contraído matrimonio… pero no con cualquier hombre… si no con uno de corazón noble, si no encuentras un hombre digno de tu humildad, tienes otra salida… casarte con un solo hombre, con el que tu antepasado… Aome Higurashi… estuvo destinada… un joven de ojos dorados, cabello plateado y contextura fornida y alta… su nombre es InuYasha Taisho… claro, vendrá a ti en el momento en que menos te lo esperes, por ello deberás ser paciente… Esas son las últimas instrucciones que te doy, ahora, es el momento de que me retire de este mundo… - con esas últimas palabras, Irasue se desvaneció, junto con el resplandor de la fuente, dejando a una joven impresionada por tal noticia… CASARSE… con un extraño el cual ella ni siquiera quería o amaba… inmediatamente se desvaneció, sin llegar a tocar el piso, ya que su amiga Sango, la detuvo antes de caer, ordenándoles a todos los sirvientes que la ayudaran a subirla a su habitación…

Casarse con InuYasha Taisho… su destino estaba marcado… si no era él… era un hombre de corazón noble…

-.-

- ¡Sango! – un repentino grito se oyó en las afueras de la choza – Sango ¿Dónde estás? – Aquella dulce voz provocó un estremecimiento en Inuyasha, podría ser… - Ah aquí estás… por fin te encontré…

Una silueta se detiene en el umbral de la pobre casucha de paja, una joven extremadamente hermosa se encontraba allí

- Princesa Kagome… - balbuceó Sango

Inuyasha no podía abrir más los ojos de los que ya los tenía… estaba completamente atontado ante la joven de piel blanca, ojos chocolates y labios rojos como una manzana madura, junto a el vestido color melón que portaba en ese momento, combinando con su cabello azabache largo con ondas en las puntas… por fin la encontró… Kagome de Aragón

- ¿Quién es el Sango? – preguntó Kagome con algo de curiosidad, sonriéndole al huésped de su amiga… Era raro que Sango se considerara su sirvienta, cuando sabía que desde que llegó se llevaron mejor que bien

- Él es… es…

- Me llamo Inuyasha…

La sonrisa de Kagome se apagó… llegó el momento… debía casarse para obtener su libertad… pero ¿Podría ser libre atada a un hombre?


Les gusto? Sí? No?

A, y gracias a sayaaomes, minidraculaura3, elvi, Catataisho y a CONEJA!

Las adoro! :3

BYE

By: valeaome