Disclaimer: Los personajes no son míos... pero la trama si es mía, aunque esta historia esta hecha sin fines de lucro
Advertencia: Este capitulo tiene contenido lemon y... ¿Saben qué?... si lo leen y les sale sangre por la nariz no es mi problema, cumplí con advertirles, además... queda claro que los que no están aptos a este tipo de contenido, pues... simplemente no leen... ^^
¡Espero que les guste!
La princesa del castillo de oro
Cap. 5
Cuando la puerta está abierta totalmente, Inuyasha se acerca a ella cortando con la distancia, para tomarla de la cintura y besarla con pasión.
Ella se dejó hacer, el tacto de él le quemaba la piel y lentamente, sus manos que desde un inicio estaba reposando en su torso, las subió hasta rodear su cuello profundizando el beso.
El peli plateado avanza un poco hasta quedar al centro de la habitación y se desprende del ardiente beso, no sólo para reabastecerse de aire, si no que fue caminando hasta la puerta y la cerró
- ¿Qué pa…? – la pregunta quedó atorada en su garganta al sentir un par de labios posarse sobre los suyos, aprovechando que estos están abiertos para introducir su lengua y saborear cada rincón de su boca.
La volvió a tomar de la cintura y caminó con ella hasta acorralarla en una de las paredes contrarias a la cama. La intensidad con la que parecía que se acoplaban fue realmente excitante para ella. Quería sentirlo… piel contra piel… estaba lo suficientemente mojada e Inuyasha había abandonado su boca para morder y lamer levemente su cuello.
Sus manos cambiaron de posición. Una de ellas se aventuró a su espalda buscando la cremallera del vestido, mientras que la otra bajaba por su pierna, levantando el vestido para acariciar uno de los cremosos muslos.
Kagome sentía que sus manos estaban inquietas, lo tocaban por doquier, tratando de desabrochar los botones de la camisa para poder acariciar su torso desnudo.
Logró bajar la cremallera, y por consiguiente, el vestido, bajando las tiras de su sostén con los dientes y a la vez, desabrochándolos con la mano que seguía en su espalda.
Suspiros y más suspiros se escuchaban por parte de ambos, de ella porque sentía como él lo besaba la clavícula bajando despacio para llegar al valle de los senos, de él porque sentía las manos de su esposa quitarle el saco, la corbata y la camisa, acariciándole cada músculo de su fornido cuerpo .
- Ahhh… ¡Inu-inu-yasha! – gimió la princesa al sentir cómo el oji-dorado metía uno de sus senos dentro de su boca para estimularlo con su lengua, succionándolo y mordiéndolo ligeramente, repitiendo el mismo procedimiento con el otro montículo de carne mientras una de sus manos estimula el otro; la otra mano empieza a acariciar uno de los muslos, levantando su pierna, hasta tenerla prendida en su cadera, alentándola a hacer lo mismo con la otra pierna.
Ella sentía que cada vez más las bragas se le mojaban de la excitación que el joven rey le provocaba, bajó sus manos hasta la correa de los pantalones desabrochándolos rápidamente y bajando el pantalón negro, dejando a la vista el bulto que se notaba aún por la tela del bóxer plateado que usaba, aventurando una mano hacia allí, para escuchar un gruñido de parte de él.
No quería alargar más el momento, en otro tiempo podría disfrutar más lentamente de ella, pero no ahora.
Con ella alzada, la lleva hasta a cama posándose sobre ella, quitándole las húmedas bragas con habilidad, mientras que él se desase del bóxer a la vez.
Guía su hinchado miembro hasta la entrada de ella, haciéndola gemir como nunca.
Poco a poco la penetraba, sintiendo que las paredes de la entrada de ella lo apretaban de una manera deliciosa, hasta que se topa con aquella barrera que dice que antes de él no ha habido otro… era virgen.
Escuchó un leve sollozo cuando entró hasta el tope. La vio a los ojos y observó que silenciosas lágrimas caían por su níveo rostro.
- Tranquila esto va a pasar, ya verás, solo confía en mí, ¿Sí? – la chica asintió, bien, era hora del máximo placer…
Se movió lentamente, entrando y saliendo, controlando sus propios impulsos para no tomarla como bestia en celo.
Ella se acostumbró raudamente emitiendo más y más gemidos, moviendo las caderas, respondiendo a los movimientos de Inuyasha, no quería que parara y con aquello estaba segura que no lo haría. Cuando aquel placer se intensificó, rodeo con sus piernas las caderas del joven, sintiendo las penetraciones cada vez más profundas, más intensas, cargadas de energía y más placer del que pensaba nunca iba a poder experimentar.
Inuyasha sentía que iba a explotar al ir cada vez más rápido, sintió como Kagome movía las piernas intensificando sus entradas y salidas de su apretada cavidad, gruñendo como un animal. Apostaba que todo el castillo los escuchaba, claro si se encontraran dentro.
Ambos llegaron al cielo al mismo tiempo, convirtiéndose en uno solo, ambos cuerpo acoplados por el sudor, el olor a sexo y dos corazones desbocados de alegría.
Inuyasha cambió de posición, acostándose en la cama, atrayendo a SU mujer, echándola encima de él, mirando su angelical rostro relajado.
Se quedó dormida
Claro, con todo aquel ejercicio como no iba a querer descansar un poco, si él mismo quería olvidarse de todo lo que había pasado en estos días y poder dormir por toda la eternidad… pero tenía que conformarse con despertarse ese día y ver como se comportaba su esposita.
-.-
La luz del día se colaba por la ventana y causaba molestias en sus ojos, había tenido el mejor de los sueños, Había hecho el amor con Inuyasha, y había sido la mejor experiencia de toda su vida, jamás se sintió como en ese momento… pero fue un sueño… se acurrucó un poco más en aquella cosa cálida que la abrazaba… esperen… ¿La abrazaba?... tal vez no todo fue un sueño.
Abrió los ojos acostumbrándose a la claridad de la habitación y enfocó su vista en la persona a su lado
Inuyasha
Ambos estaban tapados por una sábana.
Él parecía un dios griego, sus facciones varoniles se denotaban relajadas tenía unas hermosas pestañas y con todo su cabello plateado esparcido por la almohada, parecía un ser mitológico.
El joven se mueve un poco, escucha que murmura un nombre con aquellos varoniles labios.
- K…Ki… - suspiró, se dio la vuelta dándole la cara a Kagome, ya que estaba echado de perfil – Ki…Kikyo…
¿Kikyo?... ¿Quién rayos es ella?...
Se fija en aquellas orbes doradas que se abren de a poco.
- Hola Kagome, ¿Cómo te encuentras? – pregunta con calma
- Primero respóndeme tú… ¿Quién es Kikyo?
Todos los planes de tener una mañana tranquila se vinieron abajo, no podría responder a eso en ese momento… no podría hablar de ella, era algo doloroso de recordar, pero si tanto insistía en ello tendría que hablar, además, no podía seguir ocultándola de todo, ¿Verdad?... pero ¿Cómo fue que se enteró de ella?...
- ¿Dónde escuchaste ese nombre? – preguntó incorporándose, dejando que la sábana se corra un poco mostrando aquel torso bien formado, pero ello no haría que cambiara de tema.
- Hablas dormido, ahora dilo, ¿Quién es ella?
Hasta su padre se lo decía… Hijo, hablas dormido… por ello nunca pudo hacer ninguna travesura ni mentirle a nadie, ya que su padre se enteraba en el acto… sus sueños lo delataban… Ahora tendría que hablar obligadamente de Kikyo y por más que no lo parezca estaba más que asustado, el único que sabía de ella era Mioga… ahora tendría que contarle a su esposa sobre un amor del pasado, una mor olvidado, un amor no correspondido.
Jejeje, aún no soy tan experimentada en esto del lemon,
pero espero de todo corazón que les haya gustado...
en el próximo capitulo... habrá explicaciones ehh... aquí un adelantito:
Cap 6
- Ella fue un amor no correspondido, estaba casada, pero aun así, decidí tener una amorío
con ella, a lo que se negó, no iba a dejar a su "amado" esposo por un niñato que no sabía
nada de la vida...
BYE
By: valeaome
