Disclaimer: Los personajes no son míos... pero la trama si es mía, aunque esta historia esta hecha sin fines de lucro

Que bien saber que les gusto el capitulo anterior ^^ como que el lemon no se me da muy bien y pues... hice lo que pude.. la historia se acerca al final... bueno no tanto pero por ahí vamos... por el momento espero que disfruten este capi :D

¡Espero que les guste!


La princesa del castillo de oro


Cap. 6

- Ella es… - dudó un poco, volteándose para verla, pero la verdadera duda se reflejaba en los ojos chocolate de ella.

- Mira Inuyasha, si quieres que esto funcione, deberías de decirme ya, ¿Quién es ella? – habló Kagome, obviamente molesta, levantándose de la cama sin advertir la desnudez en la que estaba y lo que ello ocasionaba en el peli-plata.

- Espera, Kagome, ven – trató de que le haga caso, yendo a por ella, pero la azabache fue más rápida y se metió al baño poniéndole seguro – Kagome, por favor

- No –a Inuyasha le pareció escuchar un dejo de resentimiento en su voz – si tan bien te sentías con esa tal Kikyo, mejor no hubieras viajado hasta aquí.

- Déjame explicarte Kagome – no escuchó ruido ni murmullo alguno, por lo que empezó el relato – Bueno, el nombre de ella es Kikyo Tama Valderrama, era una de mis tutoras, se especializaba en ciencias naturales, no entendía porque mi padre me puso esa materia como estudio, ya que como futuro rey, ello no implicaba en mis entendimientos, pero luego entendí porque fue, quería que aprendiera a apreciar, desde el pequeño gusanito en los muros de Coventree, hasta la paloma que surca los aires, dentro de la gran propiedad – apoyó la espalda al costado de la puerta del baño, cerrando los ojos para recordar todo como si hubiese sido ayer.

Kagome escuchaba, recostando su espalda contra la puerta.

- Ella era muy joven, bueno, a los 10 años, unos 20 me parecían ser una chica joven. Yo me llegué a enamorar de ella, de su entrega con la materia que enseñaba, le encantaban los animales, me acuerdo que una vez le regalé un gatito, ella fue un amor no correspondido, estaba casada, pero aun así, decidí tener una amorío con ella, a lo que se negó, no iba a dejar a su "amado" esposo por un niñato que no sabía nada de la vida… así es… ella estaba casada, con un tipo liberal, su nombre era Onigumo Wilson, mi profesor de ajedrez, no sabes cuánto lo odie cuando me enteré que estaban juntos. Mi furia se agravó a tal grado de mandar a matarlo… contraté a un ladrón de mala muerte en una fonda y le pagué para que lo mataran. El día en que a Kikyo le avisaron que Onigumo murió, no lo soportó y le dio un infarto. Todo fue mi culpa, lo sé, por eso sueño con ella a veces, el cargo de conciencia sigue en mi mente y yo… - no pudo continuar, unos labios se posaron sobre los suyos, impidiéndole continuar con su triste historia.

Estaba tan concentrado en recordar el pasado, que no escuchó la puerta abrirse y a Kagome salir lentamente para pararse delante suyo y besarlo.

La tomó de la cintura desnuda-lo cual le sorprendió, ya que pensó que allí dentro se había puesto una bata de baño- y la alzó, haciendo que ella rodeara con las piernas su cintura también desnuda.

- Lo siento Inuyasha – murmuró ella entre el beso, rodeando con sus brazos el cuello de él queriendo tenerlo más cerca para poder besarlo más a fondo.

- Yo siento… no habértelo… dicho antes… me siento más… liberado – murmuró él también entre el beso y caminando hacia la cama, para recostarla y terminar una buena reconciliación de una de las mejores maneras: Haciendo el amor.

-.-

Los rayos solares se hacían más intensos a cada segundo, y por la intensidad de estos, se notaba que ya era más tarde de lo que se habían despertado en la mañana… Un momento… estaba solo en la cama.

Inuyasha alargó la mano para comprobar su hipótesis y se levantó cuando confirmó que esta era cierta… Kagome no estaba con él.

- Inuyasha… - escucha que una femenina voz lo llama, girando su cabeza hacia donde venía aquella voz y se sorprende al ver a su esposa con un hermoso vestido color azul marino, resaltando su hermoso cabello que caía como cascada por los costados – Te traje el desayuno.

- Buenas tardes Kagome – respondió él, a lo que ella se acercó a él con una gran sonrisa – Gracias – murmuró cuando ella dejó una bandeja de oro en sus rodillas.

Él tomó un poco de su jugo de fresa y agarró uno de los tenedores para comer sus panqueques, mientras que ella se sentó al lado derecho de la cama, ya que Inuyasha estaba del lado izquierdo.

- Inuyasha… - el susodicho dejó de comer para observarla – de verdad… ¿Has dejado de quererla?... me refiero… si has dejado de querer a Kikyo.

Inuyasha se quedó paralizado… ¿A qué venía esa pregunta?... no se suponía que ella lo odiaba, aunque después de lo que habían hecho pues… mmm… a menos de que sea que…

- Para nada, ella solo fue una ilusión de mi niñez, eso ya quedó en el pasado, aunque como te dije, aún tengo cargos de conciencia sobre eso, pero ya no siento nada por Kikyo, absolutamente nada – dijo todo eso mirando su desayuno, pero en cuanto miró a Kagome directamente a los ojos, vio la alegría, el brillo de aquellas orbes chocolate, supo que lo que estaba pensando era lo correcto… ella se estaba enamorando de él…

- ¿En serio?

- ¿Cómo quieres que te lo compruebe?

- Pues… - ella se mordió el labio algo nerviosa por lo que estaba por hacer.

Inuyasha estaba por terminar su jugo de fresa y no obtenía una respuesta de Kagome, volteó nuevamente hacia ella, y observó como ella se agarraba la tira del vestido bajándolo con lentitud por sus blanquecinos hombros.

Inmediatamente se dio cuenta de que hablaba ella, apartó la bandeja de oro, poniéndola en el buró y se volteó hacia ella, mirándola con hambre y se acercó a ella como si estuviera acorralando a su presa, para besarla con pasión, peo antes de que siquiera pudo rosarlos, empezaron a tocar la puerta.

- Señora Kagome… un barco a la vista… tiene la bandera de un escudo de armas español – gritó uno de los criados

Kagome se levanta rápidamente, dejando a su esposo con un agudo dolor en la entrepierna.

- Esta bien Suiko, si viene directamente hacia acá, denles la bienvenida, que se presenten y me bienes tu personalmente a decir quiénes son los que acaban de venir ¿Bien?

- Muy bien señora, y en cuanto a su marido, en un momento traemos las maletas que estaban en la choza de vigilancia – se oyeron pasos a lo lejos, asumiendo que el sirviente se había alejado.

- ¿Quién crees que sea? – preguntó Inuyasha al ver a su esposa un poco nerviosa

Ella no le hiso caso, se asomó a la ventana que daba a la parte sur de la isla, por la que se veía la parte trasera del castillo, la gran parte de árboles, la hermosa playa cristalina y… un barco color blanco y azul oscuro con un hombre moreno con una coleta alta color negro en el timón.

- Kagome, ¿Qué pasa? – dijo él, abrazándola por la espalda, no sin antes haberse puesto los pantalones del día anterior.

- Inuyasha… prométeme que estarás conmigo a pesar de todo – se volteó, mirándolo a sus ojos dorados – prométemelo – repitió para abrazarlo cálidamente

- Si te lo prometo, pero respóndeme, antes de que colapse de nervios – respondió él, cuando sintió temblar a la oji-chocolate.

- Es Koga Wolf Bolton, mi antiguo prometido, mis padres me prometieron con él cuando vivía con ellos, pero eso sucedió antes de que Irasue apareciera – respondió. Inuyasha sintió que la cólera se esparcía por todos los poros de su piel. Se la quería llevar de allí, ahora, pero no, no iba a ser un total cobarde, se iba a presentar frente a ese tal Koga y le iba a decir… Yo soy su esposo… con todo el orgullo que se merece tenerla como la señora Taisho.


Un día más de otro capítulo pervertido... iba a publicar

ayer pero el internet se me fue y ahora estoy robando

wi-fi de la vecina jejeje... bueno... no es robar si ella me da la contraseña ¿Verdad?

Bueno pues... ay un prometido... ufff me huele a pelea... jejeje

A más reviews, más rápido publico ¿eh? ¿OK?

BYE

By: valeaome