Disclaimer: Los personajes no son míos... pero la trama si es mía, aunque esta historia esta hecha sin fines de lucro

Ojalá les guste, lo escribí con mucho sentimiento... también con mocos y lágrimas... estuve depresiva, me rompieron mi corazoncito y aún sigo triste... pero como dicen... se tienen que besar muchos sapos hasta dar con el príncipe azul ^_^ / T-T

Disfrútenlo!


La princesa del castillo de oro


Cap. 7

- Buenas tardes joven – saludó el criado al distinguido señor

- Buenas tardes, la princesa Kagome de Aragón, ¿Dónde se encuentra? – preguntó, revisando con sus ojos celestes cada recoveco del puerto por si su prometida se dignaba a aparecer.

Aún se negaba a creer que por su avaricia la hayan llevado a esa horrible isla –horrible desde su punto de vista, ya que parecía más una isla para vacacionar, que para sufrir–.

- Ella pues está… está… ella

- Me estoy cansando de su maldita insolencia, ¡Respóndame de una vez!

- Ella está en su castillo – dijo señalando la ostentosa construcción que se podía ver a kilómetros de allí por el color brilloso que adaptaba en los días tan calurosos como ese.

- Se referirá a MI futuro castillo… soy el prometido de la princesa Kagome Higurashi de Aragón y heredaré todo esto – dijo mientras caminaba hacia el portón principal.

- Disculpe señor, ¿Co-cómo lo pre-presento? – se asustó el sirviente ante el tono que usó el tal "prometido" de la princesa.

- Dígale que soy Koga Antonio Wolf Bolton y vengo a llevármela de este enfermizo lugar – gritó, haciendo una mueca al hablar del lugar.

El sirviente, indignado se dio la vuelta, dándole la espalda al joven y caminó sin nada más, que seguir escuchando como este lo seguía… Ahhh si supiera que la princesa –ahora reina- Kagome ya estaba casada…

-.-

- ¿Eso hicieron tus padres? – preguntó Inuyasha mientras se sentaba en la cama junto a su esposa.

- Pues sí, estaba arreglado, prácticamente desde que teníamos 5 años, él vivía en las tierras más lejanas que las mías, por ello, Koga venía a jugar a mi castillo una o dos veces al año. Nos habíamos hecho buenos amigos, pero cuando nuestros padres anunciaron nuestro compromiso, se volvió más posesivo conmigo aún para ser niños, espantaba a los jóvenes de mi pueblo que se me acercaban.

- Debió ser todo un…

- Señora Kagome – interrumpió el anterior sirviente

- Dime Suiko, ¿Quién es? – preguntó Kagome, dijo mientras se levantaba.

"¿Por qué demonios lo pregunta? Si ella ya la sabe" pensaba Inuyasha

- El señor Koga Antonio Wolf Bolton, dice que es su… prometido… y que ha venido para llevársela – dijo Suiko

- Pues dile…

- Dile que está casada y que su esposo no piensa compartirla con nadie más – respondió por ella, mientras agarraba a Kagome de la cintura y la acostaba a su lado.

- Muy bien – Suiko estaba a punto de irse cuando Kagome lo vuelve a llamar

- ¡No le digas eso!, dile que en un momento iré a verlo

- Muy bien señora – dijo el sirviente con una practicada reverencia y se marcha.

- No irás – dijo Inuyasha al ver que su esposa se paraba y se arreglaba el vestido de alguna arruga.

- No eres quién para prohibirme verlo – lo retó

- Soy tu esposo y tú eres MI mujer

- ¡No soy un objeto para que…

Dejaron de discutir para oír unos gritos en el pasillo que se iban acercando cada vez más a su habitación.

- Señor, no puede entrar, la señora está con su esposo – era la voz de Suiko

- Me importa un pepino, su futuro esposo soy YO

Al momento de escuchar aquella oración de pertenencia, Inuyasha se levantó y se puso la camisa blanca que estaba en el piso y abrió la puerta de un solo golpe.

Se enfureció… más que eso… sus ojos destilaban furia y frialdad, algo que desde que llegó, Kagome nunca vio, a excepción de molestia.

- Es mí esposa de la que te estás refiriendo, así que mide tus palabras – dijo el peli-plata mientras le da un puño en la cara al hombre que sostenía del cuello al pobre sirviente que no tenía la culpa de nada.

- Tú eres el maldito infeliz que desposó a Kagome, ¿Verdad? – las dudas del oji-celeste quedaron claras al momento de ver la alianza en la mano del oji-dorado – ¡ME LAS VAS A PAGAR!

Se paró rápidamente y se lanzó contra Inuyasha, quien lo esquivó fácilmente, haciendo que Koga caiga estrepitosamente al suelo, cerca de los pies de Kagome que se encontraba en el marco de la puerta de su habitación, observando todo lo que allí sucedía.

- ¡¿Quieren parar?!, se comportan como niños chiquitos… ¿No podemos solucionar esto como los adultos que somos? – preguntó Kagome.

- Mi esposa tiene razón, debemos de arreglar las cosas a palabras y no a golpes – dijo mientras la abrazaba de la cintura, observando al tipo de cabello negro largo, levantándose de a poco.

-.-

Los tres, se encontraban en la gran sala dorada del castillo, Inuyasha y Kagome sentados en un solo sillón, y Koga sentado en frente, en un pequeño sillón individual.

- Querida Kagome, tus padres me mandaron hasta aquí, quieren que te rescate de este inmundo lugar y te lleve de nuevo a tu casa – dijo algo preocupado – me avisaron algo tarde de tu desaparición, y me dieron la orden de buscarte, pero al muelle del reino, llegó una botella con un mensaje en el que tú indicabas como llegar, y que querías que te saquen de aquí, así que por ello vine, pero hace un mes, hubo una gran tormenta por lo que no pude salir, me costó llegar hasta aquí, por lo lejano de su ubicación.

- Disculpa, Koga, pero mi hogar está aquí, con mis adorables, amables y confiables sirvientes, y mi cariñoso esposo – le respondió – una casa solo es un objeto material, si mi familia está ahí, pero ahora yo tendré mi propia familia, me acabo de convertir en reina en esta isla y no la puedo abandonar de la nada.

- ¿En serio prefieres quedarte? – dijo Koga

- Sí, además, mencionaste que mis padres te "ordenaron" buscarme, ellos pudieron hacerlo, pero en vez de ello, se quedaron felices luego de que desaparecí.

- ¿Cómo lo…

- La bruja Irasue me lo mostraba, todos estaban felices de que yo dejara de gastar oro del reino – mencionó con una mirada melancólica – Será mejor que te vayas Koga, no me voy contigo, estoy casada ahora y debo de cumplir mis deberes como esposa – dijo en doble sentido que solo Inuyasha pudo captar.

- Está bien Kagome, lamento no poder llevarte de nuevo, estaba muy ilusionado con la boda.

- Si… también alardeabas torpe – murmuró Inuyasha lo suficientemente alto como para que los dos lo oyeran.

- Inuyasha, no quiero más peleas por favor.

- Está bien Kagome – refunfuñó

- Se ve que domaron al perro sarnoso – se burló Koga, recordando como él, hace un minuto, intentó golpearlo más de la cuenta.

- A quién le dices…

- ¡Ya basta!, Koga, márchate ya – gritó Kagome

- Bien, me voy – dijo resignado, caminando hasta las grandes puertas principales.

- ¡Feh!, y el domado soy yo, vámonos Kagome – habló para conducir a su mujer de nuevo a la habitación, dejando como perdedor al oji-celeste.

-.-

- Con que… los sirvientes son adorables, amables y confiables, y yo, solo soy cariñoso… - dijo Inuyasha mientras mordía el suave lóbulo de la oreja de Kagome y acariciaba su cintura desnuda.

- Mmm… si pero, me olvidé de amoroso, complaciente, alegre y algo malhumorado – dijo mientras se acurrucaba más al torso de Inuyasha que se encontraba desprovisto de cualquier prenda de vestir – me estoy acostumbrando a tus caricias.

- Créeme que yo también – respondió, dirigiéndole una mirada cargada de buenos sentimientos… entre ellos, el amor.


Espero sus reviews... y como dije en mi anterior fic, voy a publicar el two-shot

que está en mi bio(el nombre esta ahí), un capítulo lo publico en navidad, y

el otro en año nuevo... ese será mi regalo :D

BYE

By: valeaome