Disclaimer: Los personajes no son míos... pero la trama si es mía, aunque esta historia esta hecha sin fines de lucro

Bueno, me demoré un poco -mucho- pero finalmente traje el capítulo ocho para el gusto de muchas amigas que me lo pidieron en mensajes de facebook... :D Las adoro!

Disfrútenlo!


La princesa del castillo de oro


Cap. 8

- Felicidades señora, usted está embarazada – reveló el anciano sirviente.

Kagome se quedó muy… MUY… sorprendida… aunque, bueno… con tanto "jueguito", obviamente que terminaría así.

Estaba en ese momento en su propia alcoba, la luz del día irradiaba tan fuerte que parecía que apoyaba al anciano en que era una buena noticia el estar en cinta, el aroma a los rosales que tenía en el patio, cerca de la legendaria fuente de marfil… La fuente de la luna… envolvía sus sentidos de una manera tan perfecta, que parecía que aquellas flores estaban en su propia habitación.

La verdad es que quería consultarle desde hace dos semanas y media, por las constantes náuseas y vómitos matutinos que se apoderaron de ella, y claro, Inuyasha pensaba que ella solo tenía algún mal en el estómago que se pasaría con los días, pero esa mañana, Suiko llamó a su esposo por una idea que él propuso ponerla en práctica para beneficiar la isla, así que la dejó sola, aprovechando para llamar al viejo Mashoun -que era como el médico del lugar- para que la examine, dando como veredicto, que estaba en la espera de un hermoso bebé.

- Será mejor que se lo diga a su esposo para que la ayude con algunas cosas que debe tomar y sobre como la debe de cuidar, para eso, cuando se entere mándelo con la señora Shyoga, la cocinera, a ella le daré las hierbas para que se las de a su esposo ¿Bien? – preguntó el serio viejo Mashoun, sentado en un pequeño taburete al lado de Kagome.

- Si, lo haré – confirmó.

- Bueno, los vómitos y náuseas solo estarán por este mes, también se sentirá más somnolienta de lo normal, así que cualquier inconveniente me avisa, espero que acate mis órdenes reina Kagome – dijo mientras se levantaba del asiento y caminaba lentamente.

- No se preocupe, me cuidaré debidamente – respondió ella, a lo que el anciano sonrió ligeramente y salió de los aposentos.

-.-

Era la hora de comer y a cada uno se le fue servido su respectivo almuerzo con una rebanada de pastel de chocolate en un plato aparte.

- Te lo digo Kagome, la nueva escuela para los hijos de los habitantes en el castillo es todo un éxito… - calló un momento al ver a su joven esposa devorar –literalmente– su pedazo de pastel - Kagome, ¿Me estás escuchando?

- Lo siento Inuyasha, es que este pastel está demasiado rico… el chocolate me vuelve loca últimamente – respondió ella mientras se metía una gran porción de su pastel.

- Hablando de cosas que pasan últimamente, me está preocupando tu comportamiento, y mucho, será mejor que vayamos a ver a Mashoun y…

- Yo ya fui a verlo… bueno, lo mandé a llamar – antes de que su esposo protestara por llamarlo en su ausencia – lo lamento, pero tenía urgencia en saber que sucedía conmigo.

- Bueno… - suspiró antes de continuar, su mirada de cachorrita arrepentida doblegaba su mal humor - ¿Qué fue lo que te dijo?

- Pues que yo… yo… - estaba evidentemente nerviosa, por lo que no pudo decir más palabra que esa, hasta que…

- ¡Señor Inuyasha!, es urgente, venga un rápido – gritó Mioga entrando a toda velocidad al comedor dorado.

- Espera Mioga – levantó su mano para que se diera cuenta de que necesitaba que esté callado – por favor Kagome continúa…

- Yo estoy embarazada – lo dijo sin más rodeos. Se mordió el labio con fuerza sin saber cuál iba a ser la reacción de Inuyasha, pero de un momento a otro, se vio alzada entre los brazos de él.

- ¡Es la mejor idea que me han dado en toda mi vida Kagome! – gritó Inuyasha mientras se daba vueltas con ella en sus brazos.

- ¡Por Dios!... ¡Por ello la fuente de la luna está reaccionando de manera rara! – gritó Mioga, a la vez que corría al patio para ver la susodicha fuente.

Ambos alarmados, corrieron detrás de él, dándose con la sorpresa de que esta brillaba de color rosado… toda la construcción estaba enteramente rodeada de un fulgor color rosa que a la luz del día parecía claro.

- Es la perla señor, la perla de Shikon, les dije que el destino de los dos estaba unido, no sé qué es lo que trata de decir en este momento, pero…

Mioga calló ante lo que veían sus gastados ojos.

La bruja Irasue estaba en frente de los tres, parecía que nunca hubiera muerto, pero el brillo rosa alrededor de ella, demostraba que esa teoría era falsa.

- Kagome Higurashi de Aragón… Inuyasha Taisho de Coventree, ambos están cumpliendo con la línea del destino que fue trazada para ustedes, ahora esta es la nueva misión… cuando el bebé, sea niño o niña, cuente con 3 años de edad, deberá ser presentado a ambas familias al mismo tiempo, pero tiene que ser una noche de luna nueva y aquí mismo, si no, la perla tendrá que tomar cartas en el asunto y cobrar la desunión de las familias que fue producida por sus antepasados InuYasha y Aome… tienen tiempo hasta entonces, la Shikon quiere una prueba de amor como la de sus bisabuelos, luego de eso desaparecerá para siempre - luego de terminar su discurso, ella desapareció, junto al color rosado que rodeaba la fuente.

- ¿Cobrar la desunión?... ¿Cómo?... – preguntó Kagome en voz alta, aunque más para sí misma que para los demás.

- Creo, señora, que se refería a que… tal vez… se refería a que se llevaría a su bebé – sintió una gran pesadez al pronunciar aquellas palabras tan dolorosas, pero tenía que hablarle con la verdad y no andar con rodeos.

- No… no… ¡Inuyasha!... ¡No!... no se lo pueden llevar, ¡No, por favor no! – gritó de dolor, abrazando a su esposo y cayendo desmayada -por las impresiones-, pero no podía evitar sentir como su corazón se partía en dos al ver a su amada esposa reaccionando de esa manera ante tal noticia… pero no la culpa, hasta él se hubiera puesto a llorar, si no fuera un hombre con principios, claro.

La levantó en forma nupcial y la llevó al dormitorio, recostándola con delicadeza.

La luz de la luna llena se colaba por las cortinas, hasta que él las abrió, dejando que el fulgor del brillo plateado le dé de lleno en la cara.

"Ahora cómo le explico a Kagome que mis padres ya fallecieron, pero lo más difícil sería convencer a los padres de ella de ir al lugar en donde una bruja llevó a su propia hija para cambiar el mal hábito de su ambición" – tendré que intentarlo, haciéndolo no hará daño, ¿Verdad? – murmuró, mientras veía la luna y se quedaba contemplándola hasta que sintió un profundo sueño y se acostó al lado de su esposa, abrazándola, dándole un poco de su propia calidez y confianza que ella necesitaba.


Bueno, aquí les dejo el capítulo... he salido de vacaciones,

así que podré actualizar más rápido :D

BYE

By: valeaome