Disclaimer: Los personajes no son míos... pero la trama si es mía, aunque esta historia esta hecha sin fines de lucro
Aqui les traigo el capitulo 9... que genial! Feliz año nuevo(atrasado), y gracias por el apoyo en el reto que me dieron en facebook, gracias por los views y los reviews! Las adooorooo! :3
Disfrútenlo!... Inspirado solo para ustedes...
La princesa del castillo de oro
Cap. 9
- Kagome, por favor, tómate estas hierbas – trató de convencerla.
- No Inuyasha – respondió como una niña chiquita mientras se acurrucaba en la cama – Saben horrible, ya no quiero más de esas… cosas.
- Bueno, podemos intercambiar favores – dijo con una voz ronca y a la vez seductora.
- ¿A qué se referirá el señor Taisho? – se hizo la inocente, pero en realidad ya sabía a lo que se refería.
Ambos estaban en su habitación, él sentado al lado de ella, tratando de que siga con los dictámenes que dio el doctor para que el embarazo siga en regla, como lo ha estado la última semana, solo que la señorita… cof, cof…. La señora Kagome, se puso caprichosa últimamente, y le había dado la manía de buscar despertar el animal dentro de su esposo por las noches, lo cual se le había hecho una costumbre.
Él la estaba mal acostumbrando… pero eso no le importaba con tal de verla feliz, pero negarse a seguir la receta del doctor… para nada iba a coincidir con ello, por lo que buscaría una forma de convencer a su esposa.
- En la noche… nosotros podríamos…
- Podríamos…
Se acercó a su esposa y le susurró al oído unas pocas palabras que hicieron que una sonrisa pervertida apareciera en la cara de ella.
"Uff… El embarazo la podía de unos humores… demasiado agradables y placenteros" pensó Inuyasha.
- No me parece nada mal… - respondió ella, quitándole la taza a su esposo y acercándola a sus labios para bebérsela toda.
- Ahhh Kagome… - suspiró mientras la observaba – el embarazo te hace variar de humor… me sorprende que hace un rato estuvieras molesta, y ahora estás de lo más tranquila y… - ahora sentía una gran picazón en su mejilla derecha, no sin antes escuchar un sonido – Pero… pero… ¡¿Ahora que hice?! – le había dado una cachetada… ¿Motivo?... desconocido.
- ¿Es que no me quieres tal y cómo soy? – dijo ella con lágrimas en los ojos.
Ahhh… no de nuevo.
- Kagome… - la vio cerrar los ojos y cruzarse de brazos… ya cambió de estar molesta a la tristeza – Te quiero a ti, tu manera de ser, tus pequeñas imperfecciones, amo todo de ti.
- ¿Tampoco te molesta que dentro de poco me ponga como ballena? – lo miró con ojitos de cachorrita.
- ¿Ballena?... Kagome, solo tendrás una barriguita que te hará ver mucho más hermosa de lo que ya eres… - intentó abrazarla peo esta la rechazó.
- ¿Entonces quieres decir que soy fea? – gritó.
Este sería un largo… LARGO… día…
-.-
- El proyecto es magnífico, usted sí que tiene una gran mente para estos proyectos, majestad –dijo el anciano Mioga, mientras se limpiaba las manos llenas de polvo de tanto cortar madera, en su camisa desgastada color marrón, ya que su pantalón estaba más sucio que de costumbre – se nota que es y seguirá siendo un gran rey.
- Mioga… necesito hablar de algo urgente contigo – pidió Inuyasha, ensuciando de la misma forma, su camisa color blanca y pantalones negros.
Luego de la "batalla verbal" con Kagome, esta se quedó dormida a causa de las hierbas tomadas previamente, lo que le dejó tiempo al rey de que se pusiera a revisar el avance del colegio para los hijos de los habitantes del castillo, y no pudo desaprovechar la oportunidad de ayudar con la construcción de este.
Pero… en realidad no era un gran esfuerzo, ya que a él le gustaba ayudar a las personas –aunque a veces no se podía ver esa semilla servicial a flote–.
- Dígame señor Inuyasha – vio en su rostro preocupación y tristeza después de la aparición de Irasue en la fuente, se imaginaba que era lo que le iba a pedir, pero quería oírlo de su propia boca.
- Mioga… Yo…yo… ¿Yo tengo algún otro familiar?... tú mismo escuchaste a la bruja… necesito a alguien de mi familia, mi madre murió hace tiempo y mi padre hace poco… que yo sepa no tengo un hermano o hermana, pero… Necesito a alguien que sea parte de mi familia, sé que falta mucho, pero lo necesito cuanto antes… dime Mioga, por favor… ¿Hay alguien? – preguntó en realidad es que haría cualquier cosa por su nuevo bebé, y cualquier cosa porque su esposa esté feliz.
- De hecho… ¿Aún se acuerda de la historia de su bisabuelo? – el joven rey asiente – Pues, En parte de la historia se menciona que llegó a conocer al antiguo rey de las tierras de Coventree – Inuyasha vuelve a asentir – Pues… que le diera el reino precisamente a él… no fue por mera coincidencia o porque fuera estéril o porque fuera su servidor más fiel… aquel rey era el hermano de InuYasha, el relato que usted sabe, solo fue una pantalla para poder encubrir que su propio hermano ayudaba a bribones del mar
- ¿Mi Bisabuelo tuvo hermanos? – preguntó en voz baja Inuyasha, eso fue sorprendente, jamás había escuchado esa parte de la historia, pero Mioga estaba para eso precisamente.
- Tuvo un hermano y una hermana… Uno de ellos era el rey de Coventree, Suicotsu, y la hermana se llamaba Tsubaki, los tres pertenecían a la realeza, el padre de estos tres, Bankotsu Taisho poseía muchas tierras, entre estas Coventree, y otra tierra que a InuYasha le iba a heredar, pero este deseaba, más que nada convertirse en marinero pero Bankotsu no lo permitía, así que su bisabuelo escapó, su padre lo desheredó, dejó a Suicotsu como rey de Coventree y a Tsubaki le dejó su propio reino al morir – relató.
- Entonces, si el hermano de mi padre era estéril, entonces… ¿Su hermana tuvo hijos? – preguntó… se sentía emocionado y el sentimiento de esperanza nacía en él.
- Un hijo… lo llamó Sesshomaru y está casado con una buena mujer de nombre Kagura y también tiene una niña de 5 años llamada Rin – informó el viejo.
- Y ¿Cómo lo sabes? – la verdad eso era un misterio, al menos para él, por lo que empezó a caminar lentamente hacia el castillo con el anciano Mioga a su lado.
- Ser ayudante de Irasue tenía sus ventajas, cuando era joven me hizo un encantamiento seguido de la profecía de la Shikon – suspiró, el pequeño tramo que había caminado estuvo con la cabeza gacha, pero luego la levantó al ver el silencio que se producía entre los dos, vio confusión en la cara de su acompañante – Lo que pasa es que no puedo morir hasta que esta cumpla con lo que tiene para ustedes dos.
- O sea… cuando la perla Shikon desaparezca…tú… Tú morirás, ¿Verdad? – dejó de caminar y miró el piso como si fuera lo más importante.
- Si señor… lamento que esto suceda… obviamente, Irasue pensaba que yo iría por ahí divulgando sus secretos, por ello cuando esto termine, tanto ella como yo, descansaremos en paz… además, yo no tengo la edad que aparento… yo tengo Ciento cincuenta y ocho años… por ello hace tiempo me tenía que convertir en polvo… - triste y cabizbajo
- No lo voy a permitir… tú me has acompañado desde que tengo memoria, ni siquiera eres un simple servidor para mí, también eres más especial de lo que crees, y no creas que te voy a dejar ir tan fácilmente… en el viaje para buscar a mi primo, también buscaré un método para poder salvarte, lo prometo – una vez dicho esto levantó su mirada y vio a Kagome en el balcón de la habitación – Disculpa, en este momento tengo que cuidar a mi esposa.
- Gracias señor Inuyasha – hiso una leve reverencia y su señor se fue con una gran sonrisa.
Uff... a lo sumo, creo que tendrá algo de 20 capitulos...
Gracias por leer... (una vez más) Feliz año nuevo (atrasado) ¬¬'
Las veo luego! ^_^
BYE
By: valeaome
