Disclaimer: Los personajes no son míos... pero la trama si es mía, aunque esta historia esta hecha sin fines de lucro

Sí, lo sé, me tardé semanas en actualizar, pero luego de exámenes, exposiciones, trabajos y trámites para ir a la universidad, recién pude subir el capi que, ya tenía escrito y que, a diferencia del anterior, es más corto.

Les explico, El capitulo anterior y este eran uno sólo, pero decidí separarlos por razones que me voy a guardar(muajajaja) y porque había decidido dejar una parte de este capítulo para el siguiente porque... bueno... quería que esa parte fuera una pequeña sorpresa :)

A esta historia le quedan unos pocos capítulos más 3 o 4, no más, sin contar el epílogo que estoy viendo si lo escribo o no :)

Ahora no los fastidio más y... ¡Gracias por los reviews! Los(as) adoro a todos(as) muuuuuucho (n_n)


La princesa del castillo de oro


Cap. 13

Del diario perdido de Jonathan Miroku Ashton:

Música.

Dulce y melodiosa.

A las doce del mediodía escuché una voz canora y me asomé al borde del barco.

Nadie.

Yo era el único a bordo. A pesar de todos aquellos que me dijeron que viajar hasta aquella isla sería mi perdición. A pesar de que dejé a mi pequeña hija Luciana con mi anciana madre Shioga.

Quería alejarme de todos aquellos recuerdos de mi esposa fallecida, mi adorada Wacanna.

Hoy se estaban por acabar mis provisiones, pero mágicamente llegué a una isla en la que bajé el ancla para buscar más.

Mermaid Island era mi destino y no iba a desistir de la idea de regresar a casa sin haberla conocido…

Al caminar entre algunas palmeras escuché de nuevo esa endulzante voz, sin darme cuenta, empecé a caminar hacia donde provenía la voz, llegando hasta el otro lado de la pequeña isla cuando el cielo se tornaba de colores naranja cada vez más oscuros.

Ahí se encontraba la mujer más hermosa que había visto jamás, oculta entre unas medianas rocas en el mar, me dispuse a acercarme a ella, pero al parecer se había dado cuenta de mi presencia fijando sus ojos marrones en mí.

Continué caminando hacia ella y ella continuaba cantando, hechizándome… encantándome.

Su cuerpo estaba oculto bajo una tela blanca que actuaba a modo de manta, y desde su cintura hasta los pies estaban dentro del agua.

Seguí caminando ensimismado en mis pensamientos, en aquella mujer, en sus hipnotizantes melodías, hasta que, sentí el agua del mar hasta el cuello, ¿Cómo rayos había llegado hasta allí?

De inmediato acudieron hacia mi mente imágenes de mi hija y de mi madre y volteé hacia las rocas observándolas vacías… sin rastros, no quisiera admitirlo pero estaba asustado, así que salí de allí nadando a toda velocidad.

Ahora estoy sentado de espaldas al timón, de nuevo en el barco y sin alimento, pero disfrutando de la brisa marina y alejándome de la que pudo haber sido Mermaid Island, con la incesante sensación de que me perseguían, de que me observaban y de que… ¡Alto!... ¿Qué fue ese chapoteo?... Iré a averiguarlo…


¿Sirenas?

¿Eso había dicho aquel hombre?

– Disculpe, señora Kagome, su doncella Sango desea que valla hasta el dormitorio del nuevo tripulante, dice que es urgente – dijo el joven detrás de la puerta.

– Dígale que ya voy – respondió sin dejar de ver el mapa.

Ese mismo día interrogó a todos los tripulantes, reuniéndolos en un grupo, de los cuáles, más de la mitad tenía conocimiento de aquella leyenda de las sirenas de Mermaid Island.

"– Tsubaki Diams, la líder de las sirenas, según lo que algunos escritos cuentan, es que es una hermosa mujer de largos cabellos negros por el día y de cabellos plateados por la noche, de una tez blanca y nívea, ojos marrones con un brillo inusual en ellos y un exuberante cuerpo del que hacía uso junto a su voz para atraer a los marineros y ahogarlos para luego ofrecérselos a sus hijas, para que hagan lo que quieran con él, trayéndolos a la vida por una sola noche haciendo uso de magia negra…", eso fue lo que uno de ellos les pudo narrar, y al saber que Kagome iba al mismo lugar, hizo acrecentar el temor en ellos, no por lo que le pudiera suceder a ella, si no a ellos, "– Tsubaki no les hace nada a las mujeres más que convertirlas en sirenas, pero los hombres son los que corren el verdadero peligro, nosotros somos su platillo favorito, sobre todo los que carecen de voluntad o han tenido alguna experiencia deprimente".

Se negó a sí misma.

Ella no cancelaría el viaje y si fuera posible, ella iría sola, pero no sabe manejar el barco, así que necesitaba la ayuda de todos sus sirvientes.

Cansada de pensar, recordar y tratar de encontrar soluciones, salió de su dormitorio y fue hasta el de Sango, quién estaba sentada al costado del joven mientras le pasaba un trapo mojado en la frente.

– Reina Kagome, que bueno que está aquí – dijo Sango levantándose de su sitio – Este hombre no hace más que balbucear palabras incoherentes.

De repente se vuelve a escuchar la voz del chico.

– Luciana… sirenas… barco… voz… sirenas… mar… sirenas… ¡MUERTE! – Gritó al final, despertando de súbito y cayendo al piso – ¡Auch!... – se tocó la cabeza – ¿Qué… qué me…pasó? – le preguntó a ambas mujeres que lo miraban con miedo.

– Señor, ¿Se siente bien? – pregunta Sango acercándose de a poco.

Él miró primero a Kagome, examinándola rápidamente, llegando a la conclusión de que ella era la propietaria del barco con sólo mirar su ropa, pero luego miró a Sango y sus ojos mostraron terror y sorpresa a la vez.

– Tú… tú… eras la sirena… – la señaló – Hey tú – señaló a Kagome – no te le acerques, te va a convertir en una de ellas… no es de fiar.

Ambas se miraron, preguntándose la una a la otra ¿Qué rayos le pasaba a ese tipo?...

– Señor usted se equivoca – le dijo Kagome – ella es Sango mi doncella.

– No… no… no puede ser, ella estaba en la isla… en la de las sirenas… y como no me hundí en el mar con ella, decidió matarme a la fuerza hundiendo mi barco… pero parece que sobreviví.

– ¿De qué está hablando? Ella ha estado a mi lado desde hace mucho tiempo y no ha mostrado señales de rebeldía alguna…

– Entonces… ¿Quién era la mujer que yo…? – antes de que él terminara de hablar, Kagome lo interrumpió.

– Tsubaki… – susurró. Salió de la habitación, dejando a Sango con el joven y le gritó a uno de los hombres – ¡Avisa que tenemos que navegar a toda vela! Vamos a hacer todo lo posible por alcanzar a Inuyasha.

-.-

– Señor… uno de los muchachos dice que escuchó un canto.

– No digas tonterías, yo no escucho nada – dijo mientras miraba el pequeño monte de tierra que se observaba a lo lejos.

Debido a que no tenían prisa, Inuyasha decidió que navegaran a media vela para no sobresaltar a los tripulantes, pero en vez de ello estaba obteniendo el efecto contrario.

Eran varios que creían escuchar melodías… cantos… pero él no podía escuchar nada, en lo único, ya que solo podía pensar en Kagome, en avisar a su hermano -ya que no tenía otra opción al equivocarse de mapa- y en su bebé, no tenía tiempo para las creencias de los demás y todas esas historias de cuentos sobre sirenas, él tenía que proteger a su familia… y lo lograría.

– Señor, un barco fue visto a lo lejos, está detrás de nosotros y va a toda vela.

Se puso a pensar… no creía que Mioga lo hubiera seguido por el cambio de mapas, o ¿sí?

– Tranquilo, debe ser el barco de Mioga.

– Pero este es color negro señor, el del señor Mioga era de un marrón oscuro, deberíamos extender las velas – trató de convencerlo para pasar y salir más rápido de Mermaid Island sin pérdidas vitales.

– ¿Me está diciendo que es lo que tengo que hacer? – preguntó molesto

– Disculpe, yo no pretendía…

– Claro que no – dijo sarcástico – No vamos a cambiar la velocidad, ¿Entendido?

– Sí, señor.


¿Será en verdad Mioga?

¿Inuyasha podrá escuchar el canto de las sirenas?

¿Qué le pasará a Inuyasha?

¿Kagome podrá llegar hasta Inuyasha a tiempo?

Averiguenlo después aquí en el fic:

"La princesa del castillo de oro"

Gracias por los reviews... dejen más please...

Las veo luego! ^_^

BYE

By: v-a-l-e-a-o-m-e