Bueno... no sé si seguirén leyendo mi fanfic, pero yo seguiré subiendo capítulos.


Ya era de mañana, así que me levante, bajé las escaleras y me fui al comedor. Mi madre preparaba el desayuno y me di cuenta de que mi padre no estaba.

-Madre, ¿mi padre ya salió?- Dije esto mientras pensaba en las posibilidades de que mi padre hubiese conseguido otro empleo en una sola noche.

-Así es- Respondió rápidamente -¿Por qué preguntas?-

-Solo es por curiosidad.

"Me pregunto por qué mi padre salió temprano"

Mi madre me avisaba que tenía que salir o si no llegaría tarde a la escuela. Me cambié rápidamente el pijama, cargué mi mochila y cuando salí todavía seguía pensado en lo que paso ayer.

Solo había Pokémon en el parque, y al parecer estaban jugando quién sabe qué.

"¿Es que siempre debe de haber alguien jugando en el parque sean niños o Pokémon?" Me pregunté a mí mismo.

Por cierto, mi escuela tiene unos tres pisos. En el primer piso se encontraba todos los grados primaria, en el segundo se encontraba todo los grados de secundaria y en el tercero se encontraba los almacenes donde se guardan tizas, libros, motas y más cosas de ese tipo.

Apuré el paso porque pensaba que iba tarde, sin embargo había llegado un poco antes así que me senté y me encontré con José.

-Estoy triste tío.

-¿Porque Nate?

-Me quitaron el internet y ahora como voy a pasar el tiempo... no puedo escuchar música todo el día.

-¿Sabes por qué?

-Según mi madre me contó, mi padre ya no pesca tanto como antes y por eso le pagan menos y por eso me quitó el internet :C

-Algo parecido me pasó a mí.

-¿Enserio?

-Sí, en cambia mis padres crían Pokémon para venderlos. Un día todititos se escaparon pero tenemos la suerte de tener algo de dinero guardado... Me parece que algo raro está sucediendo.

El timbre empezó a sonar.

-Después continuamos con esta conversación- Me dijo José

"¡Rayos! Se ponía interesante la conversación y comienza la clase".

Y el primer curso que tocaba era literatura ¡Doble rayos! Odio ese curso, me resulta difícil tener que aprender a todos esos tíos que ya han muerto o aprenderme sus obras.

Ya faltaba poco para el recreo, pero no podía soportar más... me quedé dormido. Intentaba no hacerlo, pero me era muy aburrido aprender sobre el vanguardismo. No había pasado un minuto cuando el profesor me vio.

-Sr. Nate, ¿está entre nosotros?- Preguntó pícaramente el profesor.

-Sí, yes, yeah. Vivito y coleando- Me desperté rápidamente e hice como si nada hubiese pasado.

Se rieron todos del salón. El profesor se molestó y me preguntó qué es el vanguardismo.

"Rayos" me dije a mí mismo "¿Que será esa cosa?"

-Relativo a la Vanguardia- Respondí.

Otro mar de carcajadas se llenó en el salón.

-¡NO!- Dijo con enojo -Es el conjunto de movimientos, tendencias artísticas y literarias de carácter renovador que surgieron a principios del siglo xx-

-Acaso saco eso de Wikipedia, profesor- respondí de manera altanera.

-¡Es todo Sr. Nate!, se consiguió un pase a la oficina del director.

Siempre hay una primera vez para todo. Bueno... teníamos que dirigirnos hacia la oficina del director. Empecé a caminar y me dirigí al baño, luego bajé por las escaleras, caminé por el patio. Mientras caminaba hacia la oficina, todavía seguía pensando en lo de la mañana.

"¿Por qué mi padre salió temprano?"

Llegué a la susodicha oficina, abrí la puerta y entré. El director me recibió y me invitó a tomar asiento. Al parecer, ya veía que iba a estar en su oficina.

El director era una persona alta y corpulento, también se decía que era amable... eso ya lo íbamos a ver.

-¿Supondré que el que te envió aquí es el profesor de literatura, verdad?- Preguntó el Director

-¿Cómo lo supo?

-Ya era cuestión de tiempo. Se escuchaba que el profesor alzaba la voz cada sábado.

-Bueno... es cierto.

De su escritorio sacó un fólder y sacó unos papeles.

-Tienes un buen promedio en el área de matemáticas, pero en el área de comunicación estás de los peor.

-Bueno... No soy perfecto. Intento por lo menos aprobar.

El director dio un resoplido.

-Solo porque eres un alumno sobresaliente en matemáticas no significa que no te guste la literatura- Adujo el Director

-Pero es aburrida, tienes que aprender nombres de personas que ya ni siquiera existen. Y no tengo interés en algún autor en especial- Respondí

-Solo voy a dejar una notificación a tus padres, ¿está bien?

-Gracias. Es mejor que quedarse en detención.

Saco un papelillo el cual firmó y me lo dio en la mano.

-Ahora ya puedes salir-Dijo el director.

A la mierda con eso de las notificaciones, al salir simplemente lo rompí y lo bote a un tacho. Ya era recreo cuando salí.

-¡Ey!- Escuche que José me llamaba.

-Hola caracola-Respondí

-¿Que pasó, hombre? Tú no te comportas así.

-Creo que ya estaba harto de ser yo mismo... En fin, ¿seguimos con la conversación de la mañana?

Nos fuimos a nuestro salón y buscamos unas sillas que estuviesen juntas y desocupadas. Nos sentamos en la última fila.

-Cómo te dije, algo raro debe estar sucediendo. Conversé con algunos y también me cuentan lo mismo.

-¿De verdad? ¿No me estáis bromeando?

-Es todo verdad, pero... mira te voy a contar una idea disparatada.

-Cuenta, estoy todo oídos.

-¿Tú crees que es que Arceus que se enojó?

-¿El que apareció en la película doce de Pokémon?

-Sí, ese mismo.

-Pero... ¿por qué lo haría?

-Ni idea- Respondió José.

Otra vez sonó el timbre, anunciando que ya terminó el recreo.

-Bueno... hasta luego- Terminó José

Se sentó es su silla y yo también hice lo mismo. No paso mucho después de eso, así que me saltaré hasta la hora de salida. Tocó el timbre y todos salieron como locos, incluyéndome.

Como de costumbre me puse mi MP3 con los audífonos. Llegué por el parque y esta vez vi niños jugando con sus Pokémon: Zigzagoon, Poochyena, Eevee, Vulpix era algunos de los Pokémon que podía reconocer, ya que no me había entrenado para ser maestro Pokémon.

-Ayer estaban jugando en el parque y ahora jugando con sus Pokémon... qué vida más envidiable.

-Deja de lamentarte de cosas que no tienes.

-Genial, ahora estoy hablando solo- Dije amargamente -Que tan bajo he caído para que me suceda esto.

-¡Cállate! Al fin de cuentas eres...

-Tú mismo, si ya lo sé. Podríamos dejar de hablar antes de que alguien nos vea

-¡Pero si tú mismo eres el que me ha imaginado!

-¡Genial, lo que me faltaba! ¿Mi subconsciente acaso trata de trolearme?

-¡Ya te dije que eres tú el que me esta imaginando!

Sí, realmente necesito más amigos de carne y hueso.

-¡Entonces voy a dejar de imaginarte!, aunque sea hasta que llegue a casa.

No me había dado cuenta... los chicos del parque ya estaban viendo mi conversación. Se partieron a carcajadas al verme hablar conmigo mismo. Intente irme rápidamente.

"No te pongos a llorar. Te verás como un marica si empiezas a llorar" Me dije mientras corría.

Luego de salir de esa escena intente tranquilizarme. Me di cuenta que tenía unas pocas lágrimas en mis ojos así que me las sequé.

Mierda, como era mi vida.

Luego me puse mis audífonos y me dirigí a casa. Estuve algo decaído mientras seguía el trayecto a mi casa, pero algo me sacó de ese estado.

-¡Ladrón!- gritó una mujer.

Para mí mala suerte me encontraba divagando sobre lo que me dijo José. El ladrón se me acercó y me puso un cuchillo en la garganta.

-¡Atrás!- Gritó con un cierto miedo en su voz-¡O mato al chico!

Por alguna razón no tuve miedo, pero había muchas personas y todos estaban estremecidos. Eso me dio una sensación de inseguridad, por suerte alguien tuvo el coraje de atacarlo, el sujeto se abalanzó y ladrón se cayó. La policía se movió rápidamente (por cierto, ¿cuando aparecieron?), le pusieron las esposas y lo llevaron a un carro de policía que estaba cerca.

-¿Estas bien?- Pregunto el policía -No es una experiencia que un chico de tu edad quisiera experimentar.

-Sí... me encuentro bien.

El policía se ofreció a llevarme a mi casa pero yo me negué. El policía me dejó y el tumulto de gente que se había formado se dispersó.

"Mierda, que cerca de morir estuve"

Me ajusté los audífonos y comencé a caminar otra vez a mi casa. Seguía pensado en lo que me había José.

"¿Tú crees que es que Arceus que se enojó?"

Estaba al frente de mi casa por lo que me saque mis audífonos, al quitármelos escuche el estruendo de una pelea.