Me apuré al abrir la puerta. Quería saber lo que estaba pasando adentro de mi casa. ¡Rayos! No podía creer lo que estaba pasando... Mi madre estaba siendo golpeada por mi padre. No sé por qué pasaba esto pero debía hacer algo lo único que me pasó por la mente es enfrentármelo.
-Hijo no te metas con él, ¡esta borracho!
-No engañes al chico, estoy más sobrio que nunca.
Y con eso mi padre me dio un golpe directo en la cara. Me caí y note como mi nariz comenzaba a sangrar.
-¡Basta!- Grito mi madre que estaba empezando a llorar -¡Deja a nuestro hijo fuera de esto!
"Mierda y más mierda, ¡como rayos se atrevió a hacerme esto!"
-¡VETE A TU CUARTO, Nate!- Dijeron ambos al unísono.
Me levanté poco a poco e hice caso, ya que veía que no iba a hacer nada más que estorbar.
Subí a mi cuarto mientras me tocaba mi nariz que me dolía.
"¿Por qué me hizo esto? ¡Por qué!"
Ya estando en la tranquilidad de mi cuarto me puse a pensar sobre lo que ocurrió. Pensé que mis padres se divorciarían o que mi padre tal vez la matase, pero yo mismo no me creí lo último que dije. Me seguía doliendo la nariz así que me tome una aspirina. Creo que era pasada pero, ¿acaso me pondría de lo que ya estaba?
Otra vez me quede sin almuerzo y tendría que esperar hasta la cena así que tenía que tenía que matar el tiempo. Como no tenía internet, me puse escuchar algo de música, luego me harté y vi televisión, otra vez me harté y me puse otra vez a escuchar música y otra vez cambié y cambié y cambié hasta que llegó la hora de cenar.
La cena fue muy silenciosa, como la de ayer, así que comí lo más rápido posible y me fui a mi cuarto. Esta vez mis padres no me detuvieron. Cuando llegué deje cargando mi MP3 para mañana, aunque no me tocase escuela, ¡yee! Me puse a dormir intentando olvidar lo que pasó esta terrible noche.
Estaba en un camino rodeado de bastantes árboles. Se notaba que era de era de madrugada y era una especie de fantasma, lo cual era raro a menos que sea un sueño. Sí, debo estar en un sueño. Sin saber porque estaba allí, decidí dar unas vueltas y me encontré con un grupo de Pokémon, demasiados Pokémon. Parecían estar rodeando algo.
Empecé a acercarme lentamente y los Pokémon se alejaron, como si supieran que yo estuviese allí.
-Qué raro... ¿cómo rayos saben que estoy aquí?
Empecé a acercarme y lo primero que noté es que era un cuerpo. Eso me sobresaltó pero a la vez llamó mi atención... No hay muchas personas que mueren por este pueblo.
"¿Quién podría ser?"
Con paso lento me acerqué. Era joven... no pasaría de los veinte años. Tenía una tez clara, un cabello largo y despeinado, pantalones color piqué y un polo de color azul. Noté también que había sido baleado... unos dos agujeros se podían ver pero no había el menor rastro de sangre, como si ya hubiera pasado tiempo desde que le dispararon. Los Pokémon se acercaban otra vez y se notaba en sus rostros que tenían miedo.
-Supondré que con este tipo de cosas los Pokémon desconfíen más en los humanos. Pero me pregunto ¿Por qué? ¿Por qué mataron a este hombre?
Un Torchic empezó, en vano, a picotearme la pierna.
-Sí... mejor es que me vaya. Quién sabe cuándo se vayan a poner agresivos.
-¿Pero por qué tanto miedo? ¡Eres un fantasma!
"¡Genial!, y pensé que solo porque estoy en un sueño no te imaginaría"
No me respondió.
-¡Mejor para mí!
Después de dar muchas vueltas por el bosque, logré salir pero no sabía en qué pueblo me encontraba. Caminé por sus calles y me di con la sorpresa de que encontré mi casa.
"Pero que hace mi casa acá"
Sin saber por qué, me dirigí a casa. Llegue a la puerta y recordé que no tenía la llave.
"Y ahora como entro... ¡Pero qué digo! Si soy un fantasma, debería simplemente atravesarlo"
Y efectivamente, solo bastó con pasarlo, como si no estuviera. Me subí a mi cuarto y me observé acurrucado en mi cama. En el momento que me acercaba a mí mismo, noté que me absorbía algo... como si fuera un agujero negro y yo me uní conmigo mismo y justo en ese momento me levanté.
Mi cuerpo estaba cubierto de sudor y estaba temblando.
"¡Mierda!, que sueño más loco ¿Acaso es esto lo que consigo por tomarme unas aspirinas pasadas?"
Vi el reloj de mi cuarto e indicaba que eran las cinco de la mañana.
-¡Rayos! Nunca me he levantado tan temprano.
Después de unos segundos me pregunté.
-¿Será verdad lo que habré visto?, pero por el momento... ¡Qué hago!
No podía hacer mucho, así que saque mi MP3 y empecé a escuchar algo de música hasta que mis padres se levantasen.
Aún sentado en mi cama, me puse a pensar sobre lo ocurrido. Solo era un sueño lo que vi... pero nunca había tenido ese tipo de sueños y así de lúcidos tampoco. Como estaba aburrido estando quieto, empecé a moverme por el cuarto.
Abrí las cortinas, no había un sol demasiado fuerte que digamos. Miré otra vez el reloj y me di con la sorpresa de que ya eran las seis.
"¡Guau! ¡Tan rápido pasa el tiempo!, pero... es imposible, a menos que esto..."
Me desperté y supuse que ya estaba despierto de verdad.
-Sea un sueño... ¡Ja! Debí terminar esa frase en el sueño. Ahora que estoy aquí, ¿qué hora es?
Miré el reloj e indicaba que son las ocho de la mañana. Mis padres acostumbran a comprar comida para la semana por estas horas, así que estoy solo por unas horas.
Empecé por ir al baño para orinar. En el polvoriento espejo del baño busque algún moretón o algo parecido resultado de la riña entre mi padre y yo... y encontré un pequeño moretón. No parecía estar tan mal, supongo que se habrá mejorado para el día siguiente. Luego me dirigí al cuarto de mis padres para curiosear entre sus cosas.
Era un cuarto no muy grande, cama de dos plazas, una mesa de noche, un armario de madera de mediano tamaño, un baúl de madera como esos que tienen los piratas y un televisor un poco más grande que el mío.
Abrí el baúl y rebusqué con la esperanza de encontrar algo nuevo... y lo hice.
-¡Oh Dios! ¡Un par de pistolas! ¿Tendrán munición?
Abrí la ventana, apunte y presioné el gatillo... no hubo ningún disparo. Repetí el procedimiento con la otra pistola y esta vez sí disparó. Aunque el ruido que produjo no fue tan fuerte, fue lo suficiente para asustar a unos Pokémon que empezaron a correr despavoridos hacia el bosque.
"Mejor guardo esta..."
Use la otra para imaginarme que soy de esos pistoleros del viejo (¿o era lejano?) oeste.
-¡Bam! ¡Bam! , Jeje. Parezco como un niño...
-¡Deja ya de jugar!
-¡¿Y quién rayos eres?!
-¡Soy tu subconsciente!
-¿Y se podría saber por qué me pides que deje de jugar?
-¡Porque tengo hambre!
-¡Yo soy el que debería decir eso! ¡Además, yo soy el que toma las decisiones!
Como esperaba, no me respondió.
Respiré y exhalé profundo. Debo dejar esto... quién sabe cuándo llegarán mis padres.
Guarde las dos pistolas, salí del cuarto de mis padres y me dirigí a la cocina. Tal vez mis padres se demorarían en llegar así que preferí preparar mi desayuno: Un pan con algo de mantequilla y un café es lo que me esperaba. Cuando terminaba de desayunar llegan mis padres y, como esperaba, estaban peleando.
MI madre le lanzaba insultos pero mi padre no le respondía. Él parecía estar aguantándose.
-¡Respóndeme de una vez! ¡Acaso vas a estar así todo el día!
Siguieron su camino y me vieron que terminaba de desayunar, aunque siguieron como si yo no estuviese para ellos. Dejaron todas las bolsas y se dirigieron al piso de arriba.
-¡Rayos!, cuanto tiempo piensan estar así. Parece que este problema nunca se va a acabar.
Sin nada más que hacer, me dirigí a mi cuarto y prendí la televisión. Puse el canal de noticias.
-Noticias matutinas con Reggiardo Mazaretti.
-Buenas a toda la gente. Empecemos con nuestra primera noticia. Al parecer Remont, el que había sido capturado hace algunos días, ha escapado mientras lo transportaban hacia un centro penitenciario. Esperemos que se le vuelva a capturar otra vez. Si tiene alguna información de su paradero se puede comunicar con las autoridades llamando al...-Apague la televisión.
Por cierto ¿Por qué será tan buscado ese tío? No puedo buscarlo en internet porque no tengo :C y tampoco puedo comprar un maldito periódico. Tal vez sea un asesino en serie o tal vez un narcotraficante... Muchas cosas pudo haber sido él. Otra vez prendí la televisión.
Seguía el tal Reggiardo Mazaretti así que decidí cambiar de canal, pero no estaba dando nada bueno que digamos así que decidí apagar otra vez la televisión.
"¿Y ahora qué hago?"
Todavía se podía escuchar la pelea entre mi madre y padre. Me preguntaba como rayos pueden encontrar palabras después de tanta discusión. Consulté con el reloj para saber la hora.
"Con que son las nueve de la mañana, ¿no es así?... lo único que me atormenta por el momento es... ¡Como rayos voy a pasar el día!
