El fic está hecho mierdo, lo sé. Aun así, quiero dejar el final. Es necesario que se vuelva a reescribir.
Disclaimer: Pokémon no es mío, es de Satoshi Tajiri y Nintendo.
Luca gruñó.
―¡Levántese! ¡Ahora!
―¿Qué pasa?
―¡Se acercan! ¡Levántese! ¡Ya!
Rápidamente salté de la cama improvisada. No veía nada, pero Luca seguía gruñendo. Decía que coja las cosas y nos fuéramos de una vez. Pero no cogí ni mi mochila y llegaron unos cinco tipos con una notoria "R" roja en su uniforme negro: eran el Team Rocket. Al parecer, se asombraron de ver a Luca y hablaron entre dientes. Ella aprovechó ese momento para atacar. Le dio un golpe directo a uno de ellos que cayó al suelo y, casi al instante, empezó la batalla.
Cada uno sacó dos Weezing y dos Arbok. Luca empezó a atacar a los Arbok con un hueso largo que lo usaba como un báculo. Los Weezing también lo ataban pero Luca no parecía sufrir mucho daño. Se logró debilitar a los Arbok y empezó a luchar contra los Weezing. Esta vez Luca atacaba solamente a puños, los Weezing no le hacían casi nada. Veía a Luca fascinado, sabía luchar muy bien, esquivando y atacando grácilmente. Al final solo quedó uno y este uso niebla, a la vez que escuché que uno gritó retirada. Pensé que ya había terminado la pelea, pero Luca se quedó mirando un punto en la niebla, y luego se adentró y la perdí de vista. La niebla se disipó, dejando ver que uno no se había ido y que había sacado sus pokémon para luchar: Un Bisharp, un Mightyena y un Muk.
Los dos primeros cayeron rápidamente y el Muk no cedía, al parecer era el mejor de los tres.
―¡Usa bomba fango!
Luca esquivaba, pero una le dio y ella cayó.
―¡Basta! ―grité.
Pero siguió atacándola. Y desesperadamente intenté detener al Muk atacándolo directamente. Quería evitar que Luca saliese debilitada. El Muk me atacó con su bomba fango y me logró tirar unos metros. Caí de espaldas y sentí un dolor agudo en el pecho y espalda y escuché casi al instante un grito. Me levanté rápidamente, aunque con dolor, para ver que pasó. Ella al parecer había aprovechado el momento; el Muk estaba debilitado y el hombre ya había desaparecido. Vi a Luca desde lo lejos, caminando lentamente hacia mí.
―¿Esta bien? ―escuché que preguntó a lo lejos.
―Sí ―respondí.
Apenas ella se acercó, cayó al suelo. Se le notaba cansada y también veía moretones y algunos rasguños por su cuerpo. La levanté y le rodeé el cuello con mi brazo y ella también hizo lo mismo. Cogí con una mano mi mochila que la llevé arrastrándola.
Caminamos por un largo rato y escuché que alguien talaba un árbol. Grité por ayuda y vino un leñador o eso parecía. Era robusto y tenía bastante cabello por todo su cuerpo, a excepción de su cara, y también llevaba un hacha en la mano. Vio a Luca estupefacto, tal vez por el hecho de que eral alta, o por su sombrero, no lo sabía. Me dijo que me ayudaría. Tiró su hacha al suelo y cargó a Luca con sus brazos. Me dijo que le siguiera y el corrió e intenté seguirle el paso, pero era difícil con el dolor que aún tenía en el pecho y con la mochila que arrastrar. Llegamos a su casa que estaba hecha de madera. El hombre pateó la puerta y dejó reposada a Luca en una especie de sofá, sacó unas vendas y cubrió algunas partes de su cuerpo. Se fue rápidamente al exterior y volvió con unas bayas que le dio de comer.
―Estará mejor por la mañana. Hasta entonces, será mejor que descanse.
Dio un bostezo el hombre, se fue a un cuarto y cerró la puerta. Casi al instante escuché que empezó a roncar. "Sí que tenía sueño", pensé. Nos quedamos los dos solos. Me acerqué y le pregunté si iba a estar bien.
―Hubo peores en la que salí.
Tosió un poco y se levantó para sentarse en el sillón. Me senté a su izquierda. Luca, que miraba un punto del suelo, empezó a hablar:
―Ellos nunca me dejaban en paz, no había día que no me encontrase con alguno de ellos. Siempre lograba escapar y con eso gané quedarme muchas noches sin dormir, temiendo que apareciesen y me capturasen. A veces quería rendirme, dejarme atrapar y que toda esto acabase. Pero tenía la esperanza de algún día encontrarme con alguien tan especial como lo fue Cris para mí... ―tomó un respiro―. Luego de un largo tiempo me encontré con usted, pero tuve miedo al principio. Por eso le ataqué y corrí lejos de usted. Pero volví cuando me di cuenta de que no tenía el sombrero.
Vi por primera vez que Luca se sacó su sombrero y se lo quedó entre sus manos. Lo observaba profundamente, como si recordase otra vez.
―Usted sabrá cuanto me importa este sombrero ―le dio un fuerte abrazo y lo dejó a su derecha ―. Y aunque mi instinto simplemente me pedía que lo atacase y se lo robase, me contuve. No quería derramar sangre en vano. Le pedí y luego usted hizo esa pregunta... me hizo recordar todo lo que me había pasado con Cris... ―agachó aún más su cabeza ―. Cuando por fin dejé de llorar, noté que usted se había marchado pero había dejado mi sombrero. Fue usted la primera persona que no me intentó atrapar. Sabía que usted era diferente. No quería dejarlo y por eso le seguí.
Su cabeza se inclinó hacia arriba, y luego volteó a mirarme directamente a los ojos.
―Me he sentido muy sola desde la muerte de Cris ―tocó su mano con la mía, la sentí caliente―, y había perdido la esperanza de encontrar a alguien como él...
Luca me siguió mirando fijamente con esos ojos rojos que tenía. Se acercó y me abrazó.
―Gracias por estar a mi lado. De verdad me sentía sola, quería a alguien a mí lado ―se calló. Me abrazó mucho más fuerte y me dolía pero yo no decía nada. No quería romper el momento. Luca agregó―: Por favor, Nate, quiero ser su pokémon.
Luca otra vez me miró a los ojos, esperando mi respuesta.
―Sí ―dije al fin.
