Disclaimer: Los personajes le pertenecen exclusivamente a Hiro Mashima. Solo la historia es completamente mía.
Tras un día y medio de viaje (tuvimos que retrasarnos por problemas en las vías) llegué Daishnar. Me despertó el retrovisor meneando mi hombro suavemente.
- Señorita por favor, despierte. Ya hemos llegado a la ciudad.
Gruñiendo me levanté de mala gana y me dispuse a recoger todas mis maletas.
En cuanto salí me encontré con una joven de unos quince años que estaba repartiendo folletos.
- Hola señorita. ¿Ya tiene sitio para quedarse?.
- La verdad es que no, pensaba en ir a buscar ahora un sitio-. Le murmuré un poco avergonzada.
- Nosotros ofrecemos alojamiento en nuestro hotel de cuatro estrellas.
- No creo que pueda costearlo-. Seguro rondaría mínimo los 20.000 jewels por semana.
- Nuestros precios son bastante baratos.
- El problema es que me quedaré durante un tiempo indefinido…
- ¿Maga independiente?-. Abrí mis ojos sorprendida.
- ¿Cómo lo sabes?.
- Nuestra ciudad es conocida por nuestro sistema de trabajo mágico-. Me respondió con una risita nerviosa. La vergüenza me golpeó completamente. Ella continuó hablando.- Tenemos alquileres hechos específicamente para ustedes. Pueden elegir entre el albergue del bosque o el de la ciudad. En la ciudad el alquiler te sale 50.000 jewels al mes, en el bosque está a 45.000 jewels.
- ¿Por qué la diferencia de precio entre uno y otro?-. Pregunté viendo el folleto que me había entregado.
- Tanto la ciudad como el bosque tienen la mismas comodidades es solo que en la ciudad tienes las tiendas a tu alcance, en el bosque solo hay un pequeño puesto con alimentos y objetos de primera necesidad. Por otra parte, lo malo de la ciudad es el bullicio de la gente, cosa que en el albergue del bosque no ocurre, allí van magos que buscan tranquilidad.
Lo pensé durante varios minutos. Es cierto que en la ciudad podía ir a las tiendas diempre que quisiera y tendría más cerca el centro de trabajo. Pero por otro lado ahora mismo solo quería relajarme y en la ciudad eso era imposible.
- ¿Qué pasa si me canso de vivir en el albergue forestal? ¿puedo irme a la ciudad?.
- Si queda sitio libre, si.
- De acuerdo. ¿A dónde voy para realizar la inscripción?-. Los ojos de la chiquilla se iluminaron al ver que había conseguido una venta.
- ¡Sígame, por favor!-. Me indicó mientras caminaba a paso ligero por las calles.
La ciudad era realmente una preciosidad. Estaba situada en la costa pero tenía formaciones rocosas en el lado izquierdo y un enorme bosque por el lado derecho (si se miraba tomando como referenci la estación de tren) por lo que te daba la posibilidad de hacer todo tipo de actividades. Las casas estaban pintadas en su mayoria de blanco puro, había algunas que eran colores alegres como el cián, verde lima o un naranja suave, lo que hacía que la ciudad se viera vistosa. Me sorprendió ver que apenas había transportes, la gente se movía montados sobre caballos u otros animales parecidos.
Y por fin, llegamos a la oficina responsable de los albergues y hoteles de la ciudad. Era un edificio enorme con forma circular y puertas de cristal. En cuanto entramos pudimos escuchar el ajetreo y las voces hablando por megáfonos y teléfonos.
- En el hotel del norte la reserva de pescado es casi mínima, hace falta reponer.
- Hace falta un fontanero en una habitación del albergue sur, se ha roto una cañería.
- Por favor recuerden comprobar que no dejan objetos importantes en su mesa de trabajo cuando terminen su turno.
- En unos meses es el festival de danza, tenemos que hacer cálculos de disponibilidad de habitación y previsiones.
- Josh necesito el análisis de inscripción del mes pasado.
Veía personas correr de un lado a otro, carpetas moviéndose entre manos, carros llenos de folios deslizándose entre el mogollón de personas. Era un caos organizado.
Me acerqué con la niña a recepción donde me recibieron mujeres atendiendo teléfonos y apuntando datos a una velocidad inhumana. Finalmente, una joven terminó de atender por teléfono a un cliente.
- Buenos días. ¿Qué desea?-. Me dedicó una suave sonrisa. Se la veía agotada y no eran ni las doce del mediodía.
- Vengo a realizar una inscripción en el albergue del bosque.
- ¡Oh, perfecto!. ¿Habitacion grupal o individual?.
- Individual, por favor.
- ¿Prefiere una casa individual o apartamento?
- Individual también.
- De acuerdo, serán 45.000 jewels-. Me dijo mientras me entragaba una llavr y yo le pagaba.- Si tiene algún problema no dude en llamar por teléfono o acudir a este centro e informar.
Tras pagarle y despedirme de la pequeña niña, me dirigí hacia el bosque. Tras casi una hora andando me interné en bosque, no tuve que caminar mucho más cuando atravesé un enorme arco de piedra que daba al albergue. Se organizaba de forma circular, en su mayoria eran casas excepto un edificio que sería el bloque de apartamentos. Estaban hechos de una madera oscura en la que habían pintados detalles tribales en dorado.
Accedí a mi nueva casa. Era realmente bonita, sus paredes por dentro era de un color marrón claro que contrastaba con el de afuera, el baño estaba pintado de blanco y mi cuarto era de lila.
Estaba perfectamente amueblado, poseía una pequeña pero acogedora cocina que estaba en la misma habitacion que el salón el cual tenía un sofá que invitaba a tumbarse con solo verlo. Mi cuarto era espacioso con varios armarios, un tocador y una cama que aunque era individual era bastante grande. Pero el baño, el baño fue lo que me había enamorado de aquel sitio. Con bastantes estantes para poner todas las lociones y demás utensilios de higiene. Y la bañera.. menuda delicia, era de forma rodedonda y espaciosa.
Joder prácticamente era un jacuzzi, tenía incluso pequeños emisores a los lados para que echara chorros y diera masaje.
- Esto es el paraíso-. Me dije a mi misma maravillada. Puede que la casa de Magnolia fuera más grande pero esta tenía muchas más comodidas y me había salido más barata.
- Bueno, manos a la obra-. Mascullé mirando todo el equipaje que tenía en la puerta. Por suerte cuando llegué me había encontrado la casa limpia así que tenía más tiempo para arreglar la ropa.
Me pasé varias horas organizando todo, para cuando terminé ya era la hora de comer. En la nevera encontré algunos alimentos que me darían de comer para varios días. Estaba muy bien el servicio, realmente pensaban en los magos que puede que vinieran con lo justo para varios días antes de quedarse sin nada.
Tomé unos filetes con patatas de almuerzo mientras veía la televisión. Estaba pasando canales buscando algo interesante cuando algo me llamó la atención.
- Yo digo que para que el gremio se haya disuelto es porque debe de haber una razón de peso. Es un gremio antiguo y no van a disolverlo por tonterías-. Decía una mujer de buen cuerpo sentada en una butaca.
- Han pasado momentos difíciles por lo de Tártaros, quizás solo sea un descanso para reponerse..-. Le respondió otro joven de pelo moreno.
- Pero se habrían tomado vacaciones o habrían dicho que estarían inactivos durante un tiempo, no sería necesario disolverlo-. Puntualizó otro invitado.
- Ningún ex-miembro quiere prestar declaración así que solo estais dando conjeturas.
- Entiende que es extraño. Estaban volviendo a la cima de la fama tras los sucesos de la isla Tenrou, casi todos los gremios han visto o vivido guerras y no han hecho esta acción tan .. Inexplicable.
- Sea cuáles sean las razones, debemos respetar su desición. Desee el plató mandamos nuestros respetos y les deseamos buena suerte a los antiguos miembros…-. No lo dejé terminar. Estaba furiosa y eso se notaba por como apretaba el mando, haciendo que tuviera los nudillos blancos.
- Lo único que les interesa es el morbo, panda de hipócritas.
Aún no eran ni las cinco de la tarda tomar una siesta se hacia apetecible pero no era recomendable. Después en la noche me pasaría horas y horas dando vueltas en la cama.
'Iré al centro de trabajo'. Me venía bien ir familiarizándome con el sitio, quizás ya podría incluso coger un trabajo.
Tras una buena caminata llegue a uno de los centros de trabajo (había tres repartidos por toda la ciudad). En cuanto entré me encontré con gran cantidad de personas, bien sentadas en mesas bebiendo o en le tablón eligiendo su próximo empleo.
'¿Debería de ir a recepción primero o ir directamente a por el trabajo?'.
- ¡Hola!-. Me saltó una voz por detrás haciendo que gritara, la gente se me quedó mirando por unos segundos para después seguir con sus cosas. Me volví con las mejillas rojas.
- Eres nueva ¿no?. No te había visto nunca por aquí-. Ante mí estaba una mujer de cabello castaño claro rizado en tirabuzones con mechas de color rubio miel. Sus ojos eran de color verde oliva que mostraban una alegría digna de un niño pequeño. Era voluptuosa, algo más alta que yo y de caderas anchas. Venía vestida con un mono blanco con un escote de V que se ceñía a su cuerpo menos en las mangas y en los tobillos que se abría en forma de campana. Aparte, llevaba unos tacones de tira a juego con el color del mono.
- Sí, soy nueva-. Le respondí con timidez.
- Bienvenida pues, soy Amaia-. Me dijo tendiéndome la mano para estrecharla.- Soy la recepcionista. ¿Quieres que te explique un poco como va esto?.
Le asentí en respuesta.
- Como puedes ver, en ese tablón están los trabajos disponibles. En los tres centros se encuentran los mismos empleos, no pienses que por irte a otro encontrarás algo diferente-. Señaló un número de color azul claro que había encima de una de las ofertas.- Este número indica cuantas personas están realizando el trabajo. Generalmente cuando un trabajo ya está cogido no suele unirse nadie más a no ser que se necesite ayuda. Cuando esto pase, aparecerá un símbolo de alerta solicitando ayuda -. A continuación señaló otro papel, este tenía una cruz roja encima.- Este símbolo significa que o bien el trabajo no se ha terminado o se ha abandonado.
Observé los trabajos disponibles. Se organizaban según peligrosidad, a la izquierda los que eran más peligrosos, y a la derecha, los "inofensivos". Las pagas eran de un mínimo de 20.000 jewells y algunos empleos no duraban más de un día. Con coger dos o tres podría pagar la renta del siguiente mes sin complicaciones.
- ¿Alguno que te guste?.
- Mmmm..este tiene buena pinta-. Le respondí sosteniendo una oferta con una recompensa de 60.000 jewells. Se trataba de ayudar a la guardia a detener a unos ladrones que estaban arrasando con las tiendas de la zona norte. Ya habían robado más de 500.000 jewells en ropa, joyería y demás.
- Aún no lo ha empezado nadie, serás la primera-. Amaia se acercó a recepción para apuntar los datos del trabajo y del que lo va a realizar.- ¿Cómo te llamas?.
- Lucy Heartfilia.
- ¿Heartfilia?-. Asombro en sus ojos.- Los heartfilia fueron nuestros primeros inversores cuando empezamos a crecer y ganar popularidad. Me alegro de ver a un miembro, ¿ya tienes dónde quedarte?.
- Estoy en el albergue del bosque.
- Ahh, un sitio muy tranquilo. Yo tengo mi casa cerca de uno de los albergues de la ciudad, ¡y no veas que barullo hay siempre!-. La joven se acercó a la ventana.- Creo que deberías empezar el trabajo mañana e irte ya a casa, se acercan unas nubes realmente feas. Este sitio suele tener un clima increíble pero cuando llueve, lo hace con fuerza.
- Tienes razón-. Dije mirando el cielo cada vez más oscuro.
- Cuando termines el trabajo y te den el recibo ven a verme.
Asentí y me despedí de ella. Al salir los truenos empezaron a sonar indicando la proximidad de la tormenta. Salí corriendo directa a mi casa con las pequeñas gotas cayendo sobre mi rostro. Llegué exhausta, empapada y muerta de frío.
'Voy a tener que ponerme a hacer ejercicio'. Si esto me pasa en alguna misión iba a tener un grave problema.
Estrené la increíble bañera dándome un relajante baño con los chorros y lociones aromáticas, sentía como los músculos se destensaban. Al salir preparé un delicioso pollo a la plancha y dejé preparada la comida del día siguiente.
Cuando terminé me senté en el sofá al calor del fuego de la chimenea que había descubierto al llegar a casa. Leí una de mis tantas novelas favoritas mientras escuchaba la lluvia caer.
Al cabo de un rato empecé sentir los párpados pesados por lo que apagué el fuego y me dirigí a mi cama. Era suave y calentita. La colcha era blanca con el dibujo de unos hermosos pétalos de cerezo de colores.
'Como los de Magnolia' pensé viéndola. No tardé mucho en dormirme. Más que un sueño eran recuerdos, recuerdos alegres que me llenaban de melancolía y que me despertaron más de una vez en la noche con la almohada mojada.
Me desperté temprano al día siguiente. Me hallaba frente al armario decidiendo cual sería mi nuevo atuendo diario. Estaba comenzando el Otoño y eso se notaba en la cada vez más rápida caída de la noche y las suaves temperaturas.
Me decidí por una camiseta de manga larga de cuello medio color arena, unas mallas elásticas negras y unas sandalias de trabajo (como las que solía llevar Natsu). Me admiré en el espejo, me veía realmente bien. La ropa se me ajustaba como una segunda piel marcando mis curvas. Era presumida, lo admitía, pero ¿qué tenía de malo?. Me gustaba mi cuerpo (aunque Happy siempre se dedicara a decir que estaba gorda) y mi rostro, ¿por qué no sacarle el máximo partido?.
- Princesa-. Llamó Virgo detrás de mí repentinamente. Me di la vuelta en silencio una mano en el pecho, del susto se me habían cortado las palabras.- Lo siento, ¿es la hora del castigo?.
- Virgo deja de decir esas cosas…-. Le murmuré incómoda.
- ¿Necesita ayuda?. Lleva bastante tiempo si llamarme.
- Emm ….tengo que ayudar a la guardia a capturar a unos ladrones así que sí, me vendría bien tu ayuda-. La espíritu celeste simplemente hizo una reverencia.
- Vamos-. Le dije mientras salía de casa con ella a mis espaldas.
Caminamos en silencio por los senderos en dirección a la ciudad. De vez en cuando nos encontrábamos con personas que se nos quedaban mirando (concretamente a Virgo).
- Virgo…¿podrías cambiar tu vestuario?. Estamos llamando demasiado la atención-. Le dije mientras sorteaba unas ramas caídas.
- Claro, hime-. Una nube blanca envolvió su cuerpo varios segundos. Cuando desapareció, el vestuario de Virgo consistía en un pantalón corto negro, una camiseta azul con unos pocos de volantes al final de las largas mangas, por encima del dobladillo se hallaba un dibujo de tres pequeñas estrellas blancas. Para terminar llevaba unas sandalias de color azul muy oscuro.
Pasamos por el centro de trabajo para conseguir más información, parece que nadie más se había unido desde ayer lo cual era mejor para nosotras. Amaia nos dijo que debíamos ir a la guardia del norte y conseguir pistas sobre el paradero de los ladrones.
Hicimos lo que dijo y conseguimos muy poco para empezar. Se sabía que era un grupo de seis hombres, que se movían de noche y que usaban magia de elemento tierra. Recorrimos las calles y hablamos con las víctimas de sus asaltos, tampoco aportaron nada nuevo aparte de que los malhechores iban encapuchados y con ropas oscuras. Yo iba haciendo planes de ataque con Virgo e intercambiábamos ideas para posibles trampas, pero la mejor estrategia parecía que era atacarlos por sorpresa y no dejarlos defenderse.
Por la tarde se nos unió Loke para darnos apoyo. Matamos el tiempo dando paseos y haciendo guardias, había que esperar al anochecer y que apenas hubiera gente para empezar de verdad la misión.
Horas más tarde, llegó la noche. Caminaba junto a los espíritus celestiales por las calles cada vez menos concurridas. Íbamos pendientes de cualquier sonido, pero solo había silencio.
El repentino estallido de una ventana nos puso alerta. Unas calles más adelante un grupo de encapuchados estaban infiltrándose en una tienda de bisutería. Algunos se quedaron afuera vigilando.
- Vamos-. Les susurré a mis acompañantes mientras nos escondíamos en una esquina.
- Sorpresa, sorpresa-. Murmuró Loke.
Ni siquiera los avisamos. Virgo rápidamente hizo agujeros bajo dos sujetos que fueron tragados por la tierra varios metros en profundidad. Loke usó su regulus impacto contra otros dos y yo con mi Fleuve d'étoiles ataqué a uno que intentaba huir, dejándolo KO en el suelo.
Esto estaba siendo demasiado fácil.
Malo.
Una de las cosas que aprendes cuando vas con un grupo fuerte es que las apariencias engañan. Cuanto más fácil, más problemas hay después.
- ¡Chikyū no hōyō!-. Gritó alguien desde el interior de la tienda. Unas enormes dianas hechas de roca y arena salieron desde la oscuridad intentando agarrarme. Las esquivé por los pelos, recibiendo un corte en el muslo.
- ¡Lucy!-. Gritó Loke corriendo hacia a mí.
- ¡Unari chikyū!-. Dijo otra voz enemiga. El suelo bajo los pies de Loke empezó a agrietarse obligándolo a echarse hacia atrás.
- Que niños más molestos onii-san-. Había burla en las palabras del desconocido.
- Tsk, acabemos esto pronto.
De la tienda surgieron dos hombres. Eran casi de la misma altura, morenos con ojos de un color marrón claro, un tanto feos. Uno parecía ser más mayor que el otro aunque no por muchos años. Suponía que eran hermanos y que eran los cabecillas del grupo.
Azoté el látigo en el aire. No iba a preguntarles porque hacían esto ni menos aún soltaría una frase ingeniosa.
No perdamos el tiempo.
Me moví con agilidad atacando a los contrincantes, la gran mayoría de mis ataques fueron eludidos aunque había conseguido hacerles heridas en sus rostros. La pareja lanzaron sus hechizos, conseguí evitar que la tierra me tragara pero las dianas atraparon mis brazos y me alzaron en el aire. Grité asustada mientras sentía como se tensaban mis ataduras.
- ¡Princesa!-. Llamaron los espíritus estelares aterrados. Salieron a la carrera a ayudarme pero Virgo se paró repentinamente.
- ¡No!-. No pudo decir nada más. Su tiempo se había acabado lo que la hizo desaparecer en un puf.
Loke por suerte estaba acostumbrado a permanecer largos períodos de tiempo en el mundo humano así que no se iría tan fácilmente. Usando distintas modalidades del regulus consiguió vencer a los hermanos sin recibir apenas daño, lo alabé por ello recibiendo un flirteo en respuesta. En cuanto los ladrones cayeron las dianas desaparecieron haciendo que me estrellara contra el suelo.
- ¡Lucy!. ¿Estás bien?-. El pelinaranja ayudó a la maga a levantarse. Debido a las heridas producidas por la caída y el corte en el muslo era incapaz de mantenerse en pie por si sola.
- ¡¿Qué está pasando aquí?!-. Nos giramos encontrándonos con un grupo grande de guardias y a los vecinos mirando curiosos desde las ventanas.
- Ahí tienen a sus ladrones-. Les dijo el espíritu celeste señalando a los sujetos vencidos.
- Buen trabajo-. Dijo el comandante que conocimos al principio de la misión.
Dio a sus hombres la orden de llevarse a los delincuentes a los calabozos. Nosotros fuimos llevados a un cuartel donde atendieron nuestras heridas y recibimos nuestra recompensa, como los destrozos habían sido causados por los forajidos nosotros no teníamos que pagar nada.
Yo aún seguía cojeando por lo que Loke ofreció su espalda para cargarme, para aligerar el paso. Normalmente lo rechazaría pero me había doblado un poco el tobillo al caer al suelo, mañana estaría bien pero ahora mismo estaba pasando un dolor inmenso con cada paso que daba.
- Lucy... ¿cuándo es el próximo trabajo?.-. Me sorprendió su pregunta, ¿no acababa de terminar uno y ya quería hacer otro?.
- Mmmm, pues no lo sé. Escogí el trabajo porque no quedaban muchos ahorros y necesitaba comprar comida para las siguientes semanas y tener pagado el alquiler. ¿Por qué?.
- Porque en cuanto te recuperes de la cojera te voy a entrenar-. Me murmuró decidido.
- ¿QUÉ?-. Chillé en su oído.
- Lucy, es por tu bien. Hoy ha quedado demostrado que es algo fácil herirte. Si esos inútiles te han puesto en un aprieto imagínate un mago de mayor nivel, como Natsu o Erza-san. Tienes que aprender a defenderte en condiciones, si te quitan tu látigo o no puedes llamarnos, ¿qué harás?-. Me preguntó mirándome de reojo. Aunque odiara admitirlo, decía la verdad.
- Llevas razón-. Le respondí desanimada. No podía pasarme otra vez esto, quizás a la próxima no viviría para contarlo.
- En dos días y con medicamento estelar esa molestia debería de estar curada, cuanto antes empecemos, mejor.
- ¿Qué me enseñarás?-. Estaba interesada en saber que aprendería. Leo era muy fuerte así que esto supondría una mejora de mis habilidades.
- Ya lo verás-. La sonrisa que me regaló me dio miedo. Bien sabía que Loke era amable y siempre esperaba la mínima para flirtearme, pero algo me decía que en los entrenamientos mostraría una cara nunca vista.- Ahh, los pechos de Lucy-san son tan suaves y calentitos-. Suspiró mientras me acomodaba mejor sobre su espalda.
- ¡NO TE APROVECHES!.
Aquí otro capítulo, espero que les guste :). ¿Algún review?. Hasta la próxima!
*Chikyū no hōyō: abrazo térreo
*Unari chikyū: gruñido de la tierra
