Disclaimer: Los personajes le pertenecen exclusivamente a Hiro Mashima. Solo la historia es completamente mía.
Una punzada en el costado me hizo gruñir y lanzar un improperio. Malditos nervios, me estaban matando. Solo quedaban un par de horas para que diera comienzo el festival y la tensión se notaba en el aire. Las calles estaban muy concurridas, el sector hostelero y de comercio estaban que se frotaban las manos. El buen tiempo había hecho que apenas quedaran habitaciones libres, las playas estaban llenas y las piscinas se habían abierto antes de tiempo.
Yo me hallaba delante del espejo con la ropa ya puesta. Aunque el desfile empezaba a las seis de la tarde yo quería observarme por si faltaba algún retoque. Mi pelo (que había adquirido una longitud considerable) estaba suelto pero rizado en amplios tirabuzones. Mi piel se había bronceado levemente de las veces que Amaia y yo estuvimos en la playa. Unas horas antes del comienzo de la marcha llena de música y colores debíamos ir a una caseta puesta específicamente para los bailarines. Iban a pintar en nuestra piel un dibujo elegido por nosotros mismos.
Por mi parte había elegido que me tatuaran por todo el cuerpo pétalos y líneas rectas. Los pétalos rodeaban mis muslos y brazos mientras que las líneas se trazaban por la parte posterior y anterior de las piernas hasta llegar a las costillas, en la parte de las rodillas había una discontinuidad en la que se formaba una espiral de pétalos muy pequeños. En la espalda estaría una pluma que en una esquina se abría y de la que saldrían las figuras de unos pájaros volando. Al principio el color iba a ser de un marrón oscuro pero como mi piel se había oscurecido iban a ponerlo en plata haciendo que destacara aún más todo el conjunto.
Amaia iba a tener líneas entrelazadas que ascendía por su piel desde la espinilla en de verde lima con purpurina, su espalda tendría el dibujo de un diente de león con sus semillas volando. Ella llevaría el pelo recogido con una enorme trenza en uno de sus lados, tendría unos mechones sueltos rizados. Se maquillaría muy leve con sombras de un verde oscuro, blanco en el lagrimal y un poco de marrón oscuro bajo las pestañas inferiores, su rímel que le resaltaría sus increíbles ojos y una fina línea negra sobre el párpado.
Yo por mi parte aún estaba indecisa sobre qué color echarme en los párpados. No sé por qué pero tenía la sensación de que el dorado me quedaría mejor en mis ojos castaños que el plata.
- Ahgg, esto es demasiado complicado-. Murmuré frustrada. Manché dos dedos en las diferentes sombras y las puse al lado de los párpados para ver por cúal dictaminaba.
- Decidido, el dorado-. La sombra era de mejor calidad lo que hacía que se viera más nítida que la de color plata. Guardé todo lo que me iba a poner en una bolsa y me vestí con ropa cómoda. Nos vestiríamos, peinaríamos y maquillaríamos en la caseta.
Hoy todo debía de estar perfecto. Había que ganar, ya no solo porque me ahorraría el ir a trabajos durante mucho tiempo si no también para cerrarle la boca a la imbécil de pelo rojo. Sí, seguía dando molestias, no directamente, eran miradas de mofa y cuchicheos a nuestras espaldas. No íbamos a entrar en pelea con ella, no solo significaría la eliminación directa del concurso si no que además las cosas duelen más cuando atacas sin dar ni un golpe. Miré el reloj, faltaban una par de horas para que comenzara el espectáculo.
- Será mejor que me vaya ya-. Murmuré mientras recogía la ropa y salía del albergue para recoger a la castaña.
El desfile empezaría desde el ayuntamiento, recorreríamos la ciudad y terminaríamos en el punto de inicio. Terminaría sobre las doce, unas seis horas bailando sobre un suelo que no era liso como el de la casa de Amaia.
'Dios nos asista' pensé mientras caminaba imaginando en las horribles agujetas que seguramente me durarían días y días.
- El truco es empezar suave e ir aumentando la intensidad conforme avancemos. Cuando te canses sigue bailando pero con movimientos leves, armónicos, eso le gustará a la gente-. Me aconsejó mi amiga cuando la recogí y nos dirigíamos juntas a la caseta situada al lado de la alcadía.
Cuando llegamos rápidamente nos pusieron a prepararnos. Primero nos pintaron el cuerpo , una vez seco procedieron a colocarnos las ropas. Sentí el peso de las piedras que adornaban el sujetador y los flecos hacerme cosquillas en los costados. Después siguieron los leves tirones del pelo mientras nos peinaban y las caricias de las brochas envueltas en polvos.
Miré con ternura a una niña pequeña que iba a bailar con nosotras. Llevaba un pantalón corto de color naranja melocotón lleno de flecos blancos y un top de espalda descubierta con los mismos colores. En su pies había unas pequeñas sandalias negras con un tacón de unos tres centímetros. Estaba monísima con un maquillaje muy leve y el pelo completamente rizado. Le había dibujado corazones de color oscuro por los brazos y la parte posterior de las piernas. Tenía los ojos brillosos mientras hablaba con su madre la cual la observaba con el orgullo plasmado en su rostro.
- ¡Daos prisa aún tengo que peinarme!-. La estridente voz de Agatha me arañó el tímpano sin pudor. Su atuendo era de color verde lima y era el que más enseñaba de todos, ocultaba lo mínimo que se exigía dejando casi nada a la imaginación. Su piel presentaba dibujos de pequeñas hojas en color lila, y en su espalda había una enorme flor de hibisco morada.
Las gemelas llevaban sus trajes de color marrón arena. Sus dibujos eran gotas de lluvia que descendían por sus brazos y piernas, en sus espalda había una mariposa que aparentaba delicadeza y fragilidad.
Había muchos más bailarinas con increíbles tatuajes y ropas de diferentes colores. Los hombres solo llevaban un pantalón blanco y unas sandalias. Su baile consistía en hacer piruetas y dar patadas en el aire. Realmente ganara quien ganara íbamos a ganarnos la atención de la gente, esta edición sería recordada durante años.
- ¡Bueno, chicos y chicas!. ¡Llegó el gran momento!-. El alcalde apareció por la puerta en cuanto supo que ya estábamos todos listos, era un nombre bajito con una calva en la parte superior de la cabeza. Estaba bastante gordito, producto de estar todo el día comiendo bollos de crema.- Las calles cercanas se habían cortado para que la gente no viera las carrozas hasta el momento en que empezara la exhibición. Que sepáis que estáis todos increíbles, gran trabajo a todo el departamento de maquillaje, modistas y peluquería. Sin duda este será nuestro gran año. ¡Hagamos que la gente hable de nosotros durante mucho tiempo!-. La gente aplaudió y silbó con fuerza. Afuera la percusión empezó a sonar dando inicio al desfile.
Salimos con energía. Los bailarines no tenían por qué guardar una posición fija, podían moverse con libertad entre las carrozas y músicos. Había un total de cinco bandas para cinco carrozas, las cuales tenían temáticas relacionadas con la naturaleza. Amaia y yo nos colocamos en la segunda tanda de músicos.
Empezamos a avanzar por las calles. Inmediatamente llegamos a las vallas que impedían a la gente pasar. Estas empezaron a retirarse permitiendo nuestro paso. Los vítores de los visitantes se escucharon alto y claro.
Comenzamos a bailar mientras sentíamos como nuestra piel se iluminaba por los flashes de las cámaras. Las voces de los reporteros intentando sobresalir para que se les escucharan por las cámaras. Ellos tenían permitido ir al lado nuestra para dar mayor cabida al desfile.
- ¡ESTO ES DEMASIADO COOOOL!-. Una voz muy familiar me hizo mirar a un lado.
¿Jason ?.
- ¡¿LUCY?! ¿LUCY DE FAIRY TAIL?-. El asombro era visible en su rostro.- Graba esto Mitsuko-. Le dijo mientras la daba un codazo a su compañero.
Reía mientras veía como el cámara fruncía el ceño por el golpe inesperado. El periodista de cabellos rubios se acercó a mí dando saltitos de bailarina.
- ¿Cómo has estado Lucy?.¿ Qué haces en una ciudad como Daishnar?-. Yo seguía bailando mientras hablaba.
- Pues más o menos bien. Una vez que se disolvió el gremio decidí venir a esta ciudad de la que tanto se hablaba y... bueno, aquí me ves-. Le respondí mientras le dedicaba una sonrisa.
- Estás espectacular Luceee, ¿estarías dispuesta a una sesión de fotos con los trajes de carnaval?. Queremos hacer un artículo sobre esto y queremos que salgan todos los bailarines.
- Será un placer-. Lo despedí con un gesto de la mano y volví a mi posición.- ¡Adelante Amaía!-. Mi amiga asintió con una sonrisa mientras dejaba que la magia la envolviera. Allá por donde pisaba quedaban durante varios segundos la marca de sus pies de color celeste.
Los asistentes mostraron su satisfacción aplaudiendo y silbando. Agatha pareció ponerse celosa de no ser el centro de atención ya que usó su magia haciendo que lianas llenas de flores se enrollaran en sus brazos. La gente no cabía de su gozo viendo la pequeña pelea de poder que había entre las dos concursantes.
- ¡No me quedaré atrás!-. Murmuré con una sonrisa. Llamé a uno de los guardias para que me diera una pequeña bolsa de confeti de color plateado.- ¡Saikuron!-. Grité invocando un pequeño ciclón mientras abría la bolsa liberando los papeles pintados. Bailé mientras hacía que el confeti rodeara mi cuerpo en espiral para, finalmente, concentrarlo en un punto sobre mi cabeza y después expandirlo en todos los sentidos posibles, dejándolos caer con total libertad.
- ¡Eso ha sido muuuuy cooool, Lucy!-. Me dijo Jason mientras tomaba fotos, yo solo pude sonreírle con orgullo y seguir haciendo trucos de magia que le robaba el aire al público.
Transcurrieron los minutos, las horas, ya casi estaban terminando el trayecto y mis pies estaban apunto de colapsar. El consejo de Amaia me vino muy bien para aguantar todo el esfuerzo. La música cambió a una más lenta, cortesía de las bandas para que pudiéramos bailar más lento y descansar brevemente. Moví mis caderas y mi vientre de un lado a otro con suavidad haciendo que los flecos y la gasa acariciaban mi piel, todo en conjunto hizo que los hombres me miraran con deseo.
Amaia se acercó a mí mientras empezamos a bailar muy pegadas con las espaldas juntas. Habíamos estado reunidas varias veces y siempre conseguíamos que el público nos animara, asombrados por nuestra destreza.
Veía a Jason indicarle al cámara para que captara los mejores ángulos de nuestro baile, prácticamente apenas se habían alejado de mí por lo que el que estuviera viéndolo en televisión se habría grabado mi cara a fuego.
Llegamos al ayuntamiento. Las carrozas quedaron en fila india de lado bien pegados al porche, los bailarines y las bandas quedaron delante dándoles la espalda . Los músicos tocaron con más intensidad que nunca, contagiados, los bailarines dimos nuestro mejor esfuerzo. Había aprendido la magia de reequipación para poder esconder las llaves y no volver a tener el problema de perderlas nunca más.
Anduve hasta quedar por delante de todo el mundo para sorpresa de Amaia y compañía que no sabían que iba a hacer. Estaba bastante alejada ya que iba a necesitar mucho espacio.
- ¡Géminis!-. Dije mientras la llave aparecía en mi palma y empezaba a brillar. Los pequeños espíritus aparecieron en el aire delante de mí.
- ¿Ya es el momento?-. Preguntó uno de ellos. Le asentí en respuesta.
- Ayeeeee-. Dijo el otro sin poder contener la emoción.
Los dos espíritus se juntaron y empezaron a brillar, transformándose. Sobre todos los presentes apareció un enorme dragón blanco con el cuerpo similar a una serpiente, tenía alas membranosas con los bordes dorados. Tenía en su cuerpo dibujado en dorado círculos separados por líneas que iban desde por debajo de la cabeza hasta la cola.
Los dos pequeños espíritus transformados empezaron a hacer espirales en el cielo, bajando de vez en cuando y pasando sobre la gente o cerca de mí, que seguía bailando. Los bailarines se acercaron a mí siguiendo mis mismo pasos en una coreografía improvisada. Mi amiga me sonrió divertida a mi lado mientras me seguía en los movimientos.
Finalmente, el dragón descendió sobre nosotros. Parecía que iba a estrellarse en nuestra posición pero en el último momento estalló convirtiéndose en miles de pequeños destellos blancos, todo al mismo tiempo que la música paraba y todos terminábamos el baile..
- Bien hecho Géminis-. Susurré con orgullo.
El público se había quedado callado, con la boca abierta de par en par. Se mantuvieron así varios segundos, los cuales nos pusieron angustiosos por miedo a que no les hubiera gustado. Repentinamente, los gritos y aplausos estallaron.
- ¡Bravo!.
- ¡Ha sido impresionante!.
- ¡Han estado todos increíbles!.
Nos inclinamos haciendo una reverencia mientras seguían los silbidos y aplausos. Amaia me abrazó con fuerza con las lágrimas cayendo de sus ojos.
- Silencio por favor-. Pidió el alcalde mientras se posicionaba a nuestro lado.- Realmente lo vivido esta noche ha sido digno de ver. Deseamos que aquellos que lo estén viendo por televisión se unan al público el año que viene, porque verlo con tus propios ojos no tiene precio-. Se escucharon aplausos que rápidamente fueron callados cuando levantó la mano.- El desfile y el festival ya han acabado, pero los bares siguen abiertos así que...¡QUE SIGA LA FIESTA!-. La gente gritó con alegría en respuesta. La música de los locales empezó a subir de volumen.- Los jueces tienen media hora para elegir al ganador o los ganadores del desfile.
- No será necesario-. Dijo un hombre mayor acompañado de uno más joven y una mujer de pelo rojo rizado.- Hemos visto el desfile desde el primer instante, en cuanto ha acabado ya sabíamos quién había ganado.
Agatha y las gemelas se acercaron nerviosas. Habían hecho trucos muy buenos con su magia, aunque en mi opinión Amaia lo había hecho muchísimo mejor.
- ¡Y los ganadores son...!-. Los músicos tocaron los tambores añadiéndole tensión.- ¡Las señoritas Amaia Lutnead y Lucy Heartfilia!-. Las personas explotaron en aplausos y euforia. Los bailarines y músicos se acercaron a nosotros para felicitarnos, yo aún estaba parada en la misma posición con la boca abierta. El grupo de las inmaduras se marcharon la cabeza bien alta, no estaban dispuestas a dar su brazo a torcer.
- ¡Lo conseguimos Lucy!-. Me gritó la castaña en mi oído mientras me abrazaba tirándome al suelo. Salí de mi trance para abrazarla emocionada.
- Felicidades, señoritas-. Nos dijo el alcalde mientras nos estrechaba la mano y nos entregaba una copa pequeña y dorada a cada una y el cheque con el dinero.
Pronto tuvimos a Jason encima preguntando como nos sentíamos al ganar la competición y si el año que viene volveríamos a competir. Después llegó el momento de hacer las miles de fotos. Aunque el periodista había conseguido muchísimas durante el desfile para él nunca eran suficientes. Dijo que el desfile iba a ocupar casi la mitad del próximo número de la revista y que venderían una pequeña lácrima con la retransmisión de los mejores momentos, algo que no habían hecho jamás con cualquier otro festival.
La fiesta siguió toda la noche. Estuvimos en un bar celebrando hasta que salió el sol. No pararon en ningún momento de acercarse personas para hacerse fotos con nosotras o intentar imitar nuestros bailes.
Me dirigía a mi casa en la muy entrada mañana. Iba descalza con los tacones de tiras largas doradas en la mano. Acompañada por Virgo y Loke, los cuales iban borrachos ya que, según ellos en el mundo de los espíritus había habido celebración por haber ganado.
- Luuuuuuuucyyy, hash estado geniaaaal-. Me dijo el espíritu masculino mientras se tambaleaba delante de mí.
- Himeeeee, ¿ya es la hora del castigo?-. Virgo estaba que apenas se sostenían de pie, agarrándose a mí para no caerse.
- Menudo dúo estáis hechos-. Murmuré sin apenas aliento tirando de ella.
Con un grito de guerra Loke se abalanzó contra la puerta, pero bien porque esta era resistente o porque el espíritu estaba endeble la entrada ni siquiera tembló haciendo que el león se diera de bruces con ella y cayera al suelo con el culo en pompa.
- Te ves ridículo Leo-. Le dije entre risas y casi afónica. Virgo se había tirado al suelo de rodillas mientras se reía de una forma muy escandalosa. Los vecinos que estaban durmiendo salieron a regañarnos desde sus ventanas
Por fin, entramos en la casa. Me quité la ropa y me metí directa en la bañera sin desmaquillarme ni nada. Abrí el grifo superior para que los chorros cayeran sobre mi rostro. El agua se volvió de diferentes colores al mezclarse con las pinturas.
- Que precioso estampado-. Murmuré entre risas.
Media hora más tarde, con el cuerpo y el rostro limpio me tiré sobre mi cama. Loke y Virgo se habían marchado al mundo de los espíritus a seguir con la fiesta.
Miré la copa y el cheque sobre mi mesita de noche. Una sonrisa de orgullo se extendió por mi rostro mientras acudía a los brazos de Morfeo.
Los días posteriores tal y como pidió Jason, se hicieron sesiones de fotos en distintas partes de la ciudad y en el estudio. Íbamos vestidos exactamente iguales que en el desfile y estábamos todos presentes. Agatha y las gemelas no nos miraron en ningún momento, no dijeron nada cuando les tocó hacerse una foto con nosotras.
Los días pasaron y poco a poco la ciudad empezó a volver a la normalidad. Yo estaba en una tienda de libros con Amaia. Veníamos buscando algo que nos enseñara hechizos o ayudar a incrementar nuestro nivel.
- ¿Qué buscan señoritas?-. Nos atendió un anciano con un bastón.
- Venimos buscando libros de magia.
- Acompáñenme , por favor-. Nos guió a la parte más profunda de la librería en donde se alzaba un enorme y amplio estante.
Estuvimos un buen rato mirando los libros. Aunque yo venía buscando libros de hechizos acuáticos e ígneos al final me acabé llevando de los cinco elementos y un diccionario de la todas las lenguas conocidas, incluidas las antiguas y las muertas, era un volumen de edición limitada que era muy difícil de encontrar pero que me ayudaría a poder realizar otros tipos de trabajos. Amaia escogió libros que ayudaban a iniciarse en la magia de la escritura y a aprender a controlar la magia que ya poseía.
Increíblemente no nos costó muy caro, no sé si era porque el anciano nos reconoció en el desfile o porque no venía mucha gente a aquél lugar. Con el gozo de haber gastado menos de lo esperado nos dirigimos al centro de trabajo donde nos recibieron con aplausos, silbidos y alguna que otra propuesta indecente.
Yo había vuelto a cambiar mi ropa de trabajo. Ahora llevaba una blusa de cuello sin mangas de color azul muy oscuro que poseía un enorme escote, era corto por delante quedando un poco por encima de mi ombligo y largo por detrás dividiéndose en dos y terminando en pico casi a la mitad del muslo. Creo que más que blusa se podía considerar vestido pero bueno, no íbamos a contradecir a la encargada de la tienda. Llevaba un pantalón muy corto elástico sin botones de color blanco y unas botas largas negras que llegaban a la mitad de la pierna. Mi largo pelo estaba recogido en un moño parecido al que llevé al desfile solo que ahora tenía el flequillo liso cayendo por un lado de mi rostro. Había empezado a maquillarme, un poco de máscara de pestañas, una delgada línea en el párpado y en el lagrimal y para acabar un poco de brillo de labios. Ahora más que nunca me sentía orgullosa de mi misma y con el ego inflado, tampoco iba a creerme superior como hacía Agatha pero iba a aprovechar la buena genética obtenida de mis padres.
Me acerqué al tablón de anuncios. Sorprendida de encontrar un trabajo que ya pensé que habían cogido.
- ¿Aún sigue aquí?-. Pregunté mientras cogía el folleto. La labor consistía en traducir el mensaje que había en unas piedras extraídas en una excavación arqueológica submarina. Estaba en un idioma antiguo y la recompensa era de 250.000 jewells, se hallaba en la ciudad de Crocus. Parece ser que era importante porque ya habían intentado robarla varias veces y ahora tenía que ser custodiada por varios magos. Sobre el impreso estaba el símbolo de una cruz roja, indicando que el que estaba haciendo el trabajo lo había abandonado.
- Parece ser que no hay manera de descifrar ese mensaje. Ya lo han intentado cuatro magos y arqueólogos procedentes de distintos puntos del reino-. Me dijo Amaia mientras se posicionaba a mi lado.
- Mmm, creo que yo podría conseguirlo. ¿Recuerdas el libro enorme que compré en la librería?-. Le cuestioné mientras lo sacaba de una bolsa.
- ¿Era un diccionario?. Inténtalo, no pierdes nada, si no lo consigues al menos sacas el provecho de darte un paseo. Debido a los múltiples fracasos no hay nadie interesado en la faena. ¡Qué suerte tienes siempre que nunca te toca compartir recompensa!.
- Pues sí. La verdad hace tiempo que quiero ir a ver a una vieja amiga cuando termine en Crocus, mataré dos pájaros de un tiro.
- ¿Y usted?.
- Ajá, es otra maga celestial como yo.
- ¡Qué guay!. ¿No competís nunca por quitaros las llaves?.
- No, para nada. En caso de que una de las dos mueran las llaves pasarán a la otra para que no caigan en malas manos, fue un trato que hicimos.
- ¿Me traerás algo?-. Me preguntó haciendo pucheros.
- ¡Claro!-. Le sonreí abiertamente.
- ¡Oye Amaia, guapa!¡Ven aquí que queremos inscribirnos en un trabajo!-. Unos magos interrumpieron nuestra charla.
- Voy a apuntarte a ti también Lucy, tómate el tiempo que quieras. Solo escríbeme de vez en cuando, para asegurarme de que estás bien.
La abracé mientras me despedía y salía para dirigirme a mi casa. Llamé al albergue para pagar el mes siguiente, aunque aún quedaban dos semanas para la siguiente factura no sabía cuanto estaría en Crocus, mejor prevenir que curar.
Hice un par de maletas en los que metí ropa, algo de maquillaje y los libros recién comprados, además de algo de dinero por si acaso. Aunque realmente era algo innecesario porque ya había metido el cheque del premio en el banco y en Crocus que era una de las ciudades más modernas claramente había de donde extraerlo.
Bueno, por si acaso, nunca se sabe que puede pasar.
Me dirigí a la estación. El billete de tren me salió más barato que la otra vez porque el destino era, por suerte más cercano. Me habría muerto si hubiera tenido que volver a pagar la misma pasta que cuando salí de Magnolia.
Me monté en los vagones, me acomodé en los asientos y empecé a leer la recién sacada edición del Hechicero Semanal. Tal y como había prometido Jason, la mitad de la revista hablaba del desfile e incluía fotos en su mayoría de mí y Amaia, bien fuera mientras bailábamos o de la sesión de fotografía. Mientras el ferrocarril empezaba su viaje miré por una lácrima con lo mejor del desfile, regalo del sin duda singular periodista.
Esperaba terminar pronto el trabajo. Quería ir a Sabertooth para ver a Yukino. Deseaba saber si era feliz, si la trataban bien... mataría a los Dragon Slayers de no ser así.
-En otro lugar, poco antes de que comenzara el desfile-
Sobre la parte más superior de un edificio se alzaba una bandera en la que había dibujado la figura de una sirena Pertenecía a uno de los gremios más poderosos de Fiore, Lamia Scale.
Sus miembros se hallaban en el centro, sentados en un amplio sofá mientras veían la retransmisión en vivo del desfile de la ciudad de Daishnar.
- ¡Es todo tan bonito!, ¡mirad sus playas, sus decoraciones, que magnífico lugar!-. Decía una niña pequeña de pelo rosa. A su lado una pequeña de pelo azul acompañada de un exceed blanco asentía enérgicamente.
- ¡Sí!. ¡Ojalá podamos ir el año que viene!. ¿Vendrías conmigo Sherria?.
- ¡No lo dudes Wendy!.
- a va empezar el desfile, ¿eh?-. Preguntó un joven de cabellos blancos muy atractivo mientras se sentaba al lado de la peliazul.
- ¡Sherry piensa que eso es amor!.-. Su compañero la miró incómodo, sin saber que responderle a la prima de Sherria.
- ¡¿Por qué demonios no empieza ya?!¡¿eh?!-. Cuestionó un joven muy alterado con orejas de perro sobre su cabeza.
- ¡Cállate Toby!-. Le respondió un joven de cejas gruesas y melena recogida en una trenza.
- ¡No me mandes a callar Yuka!.
Los dos magos estaban apunto de entrar en pelea pero fueron detenidos por un golpe en sus nucas procedentes de un mago santo, Jura Neekis.
El mayor solo gruñó mientras lanzaba a los caídos a una esquina y se sentaba al lado de la pelirosa mayor.
- Si estuviera ahí los haría girar, girar y girar-. Les dijo una anciana sentada en una butaca mientras hacía círculos en el aire con el dedo.
- ¡Que empieza!-. Gritó Wendy con Charle en sus brazos.
En la televisión apareció la imagen del famoso periodista del Hechicero Semanal.
- ¡Hola a todos!. Bienvenidos a la retransmisión en vivo de un desfile en la impresionante ciudad de Daishnar, situada al sur de Fiore. Soy Jason y os estaré enviando imágenes en directo de la marcha de carrozas, bailarines y bandas de música en un recorrido que durará unas seis horas y transitará por las principales calles de la ciudad. Aún no ha comenzado pero es todo muuuuy coooooool. Los puestos de comida están repletos y los farolillos pese que aún no es de noche ya están encendidos iluminando en miles de colores las paredes de las casas y los rostros de los visitantes, coooool.
De repente, se quedó varios segundos en silencio, mirando por detrás del cámara.
- ¡Amigos míos ya se escucha la música!. ¡Esto ya va a empezar, cooool!-. A los pocos minutos, las primeras carrozas y músicos se hicieron presentes.
- ¡Ahí va Agatha Kinghead, ha sido muchas veces modelo en nuestra revista. Seguro que la reconocerán, coooool!.
Observaron a la peliroja bailar junto a dos gemelas, eran realmente buenas. Repentinamente, el presentador que estaba haciendo un comentario se volvió. El cámara siguió con el objetivo y ahora era una rubia muy conocida quien aparecía en pantalla.
¡LUCY!-. Gritó Wendy con las manos tapando su boca. La rubia se veía espectacular en aquel atuendo compuesto por un bikini negro de bordes dorados, pedrería, flecos y una gasa plegada en la parte trasera. Ni que hablar del tatuaje plateado que recorría su piel levemente bronceada. Simplemente increíble.
- Está guapísima-. Concordó con ella Sherria mientras veía a la maga celeste responder a las preguntas mientras bailaba.
No perdieron ni un solo detalle del desfile. Observaron asombrados los trucos de magia que hicieron los bailarines para impresionar al público y como no, se quedaron atónitos al ver a Géminis transformarse en un dragón y danzar en el cielo.
- ¡Lucy ha ganado!¡Eso es amor!-. Gritó Sherry mientras aplaudía, pero su alegría no duró mucho.
Todos callaron al ver a la peliazul derramar lágrimas sin control.
- Wendy...-. Susurró Sherria mientras ponía una mano en su hombro.
- La echaba mucho de menos, Sherria. Muchas veces me he preguntado que había sido de ella, tenía miedo de que le hubiera pasado algo.
- Pero no es así, tú misma lo estás viendo. Ella está perfectamente, incluso parece haber hecho amigos-. Dijo señalando a una castaña de ropas blancas a su lado.
- ¿Será muy tarde para hablar con ella?.
- ¿Por qué preguntas eso?.
- Desde la disolución del gremio no me he molestado en saber de su estado. Ella era de las que más destrozada estaba junto a Erza y Gray. Yo sabía que os tenía a ustedes pero ella estaba sola..
- ¿Por qué no pensó en venirse con nosotros al igual que tú?-. Preguntó Sherry
- Porque ella no tenía tan buena relación con ustedes como yo tengo con Sherria.
- ¿Y por qué no la trajiste?-. Cuestionó Lyon esta vez. Las palabras murieron en la boca de la Dragon Slayer. Repentinamente, sollozó con más fuerza.
- No lo sé, fui muy egoísta. Solo pensé en mi misma. Cogí las maletas, Charle y yo nos largamos el mismo día que se disolvió el gremio. Nos fuimos, sin pensar en nadie más. No pensamos en Lucy, no pensé en ella, en su dolor-. Las palabras se atoraban en su boca entre hipidos.
-Su amiga solo la abrazó. Sabía que dijera lo que dijera nada podría consolarla.
- Yo vi a la mayoría del gremio marchar en grupo o en pareja, ella no tenía a nadie Sherria. Ella que con la mínima soledad se siente desfallecer, ¿puedes imaginártelo?.
- Shh, ya Wendy, ya-. Murmuró la pelirosa mientras miraba a la rubia por la televisión. Quién no la conociera pensaría que era una chavala con mucha energía y vitalidad. Pero aquellos que habían pasado un mínimo de tiempo con ella podían notar la diferencia entre la vieja y la nueva Lucy.
La Lucy actual tenía una mirada sin brillo, vacía, una mirada que mostraba que había perdido algo importante en su vida, alguien que parecía estar viviendo por vivir.
-En Sabertooth, poco antes de la retransmisión-
Las mesas del gremio estaban ocupadas casi en su mayoría. Algunos miraban de reojo a una joven de cabellos blancos y cortos que hacía aparición en el gremio por primera vez en semanas.
Yukino no quería estar ahí, quería volver a su refugio en la que se había convertido su habitación. Si no fuera por Minerva que prácticamente la había sacado a patadas y las súplicas de los dos exceeds ella seguiría acostada en su cama. Frosch y Lector querían que viera con ellos el desfile de Daishnar, ella solo quería volver a repasar los periódicos buscando una mínima pista de la maga celeste. Sin una dirección no podría enviarle una carta, una postal o cualquier otro medio de comunicación. Había encontrado información de casi todos los miembros pero no de la maga que le interesaba.
Se había maquillado levemente las oscuras ojeras. Poco a poco había recuperado las ganas de comer y dormir pero seguía sin sentirse del todo segura. Según Libra y Piscis, los espíritus de Lucy se habían cerrado en banda, aislándose y apareciendo con poca frecuencia en el mundo de los espíritus. Se negaban a dar la localización de la maga aún cuando Libra y Piscis se lo reclamaban para que yo pudiera estar tranquila. Lo único que decía es que ella físicamente estaba bien pero que necesitaba tiempo.
Físicamente podría estar todo lo bien que ellos quisieran, a mí solo me interesaba su salud mental, que era la que me preocupaba.
- ¡Muchachos que empieza!-. Dijo Orga. Pero los murmullos y alzadas de voz siguieron.
- ¡Callarse, coño!-. Gritó Dobengal dando un puñetazo en la mesa. Aun con la máscara puesta se podía ver sus mejillas sonrojadas, mostrando su estado de ebriedad. El miembro se ganó una mirada llena de reproche por parte del maestro del gremio, pidiendo inmediatamente disculpas y excusándose en que quería ver el desfile.
- Ahh, que gente más problemática-. Suspiró el Dragon Slayer de luz. Tenía su tobillo derecho apoyado en el muslo izquierdo. En la extremidad derecha, apoyado contra su pecho estaba sentado su compañero exceed, Lector, que estaba bebiendo un pequeño brick de zumo.
En la pared de enfrente había una enorme televisión plana, una de las últimas adquisiciones del gremio que tenía encantados a sus miembros. La cara de Jason, periodista del Hechicero Semanal apareció en toda la pantalla.
- Otra vez ese tío raro-. Murmuró Minerva mirándolo con molestia.
- Shhh-. Murmuró Rogue mirando fijamente la pantalla, provocando que la de pelo oscuro refunfuñase.
- ¡Hola a todos!. Bienvenidos a la retransmisión en vivo de un desfile en la impresionante ciudad de Daishnar, situada al sur de Fiore. Soy Jason y os estaré enviando imágenes en directo de la marcha de carrozas, bailarines y bandas de música en un recorrido que durará unas seis horas y transitará por las principales calles de la ciudad. Aún no ha comenzado pero es todo muuuuy coooooool. Los puestos de comida están repletos y los farolillos pese que aún no es de noche ya están encendidos iluminando en miles de colores las paredes de las casas y los rostros de los visitantes, coooool.
De repente, se quedó varios segundos en silencio, mirando por detrás del cámara.
- ¡Amigos míos ya se escucha la música!. ¡Esto ya va a empezar, cooool!-. A los pocos minutos, las primeras carrozas y músicos se hicieron presentes.
- ¡Ahí va Agatha Kinghead, ha sido muchas veces modelo en nuestra revista. Seguro que la reconocerán, coooool!.
Y si, la reconocieron. Era una maga que era el suspiro y sueño de muchos hombre y la envidia de las mujeres.
- De nada le sirve estar buena si es una imbécil-. Murmuró Sting refiriéndose a la mala actitud que tenía la modelo con otras oponentes.
- Tú tampoco has sido un modelo a seguir-. Le respondió Rogue.
- Fro piensa igual.
- ¡E-eso es cosa del pasado!.
- Sí, bueno, ya no eres tan imbécil-. Murmuró Minerva para si misma. Pero había olvidado que él era un Dragon Slayer y por tanto, podía escuchar hasta la más mínima respiración.
- ¡Minerva!-. Le regañó el rubio haciendo que todos los miraran confundidos. Ella solo agachó la cabeza con las mejillas adquiriendo un color parecido a un tomate.
- ¡¿LUCY?! ¿LUCY DE FAIRY TAIL?-. El asombro era visible en su rostro.- Graba esto Mitsuko-. Todo el gremio de tigres callaron y giraron la cabeza inmediatamente hacia adelante, algunos huesos crujieron por la intensidad del movimiento.
Ahí estaba, la causa de sus nervios y ansiedades. Escuché como Yukino ahogaba un grito en su garganta, no me hacía falta girarme para verle el rostro, seguro estaba llorando.
- Mira Lector, es Luuucy-. Dijo Frosch mientras señalaba la televisión.
- Ya, ya, ya la veo.
- Fro piensa que está muy guapa.
- Concuerdo contigo.
Guapa era quedarse corto. Estaba espléndida, sensacional metida en aquel traje que resaltaba su figura y que lejos de hacerla ver como una prostituta como pasaba con Agatha a ella la dejaba como la reencarnación de la sensualidad. En la misma transmisión se podía ver los rostros del público, las mujeres mirándola con admiración y una sana envidia y los hombre con lascivia y con una fascinación como si tuvieran delante a una diosa.
El traje y los colores se amoldaban a su cuerpo como una segunda piel, y los tatuajes plateados resaltaron su piel bronceada. El maquillaje la hacía ver más madura de lo que normalmente aparentaba.
Cuando la conoció en los Grandes Juegos pensó que tenía un cuerpo muy bien definido, pero su cara aún presentaba rasgos propios de una niña.
Y bueno, el las prefería con un rostro más desarrollado, más parecido al de un adulto. Su experiencia le decía que las mayores solían saber mucho más en el campo que a él le interesaba.
Junto a la rubia apareció una morena con su ropa de color blanco, si no eran de la misma edad sería un año o dos más vieja.
- ¡Vaya par de bombones!. Tío, tenemos que ir el año que viene a verlas-. Le dijo uno de los miembros que estaban delante de él a otro
- ¿Yo no pienso esperar a el año que viene, en cuanto tengamos días libres nos piramos a esa ciudad a ver si podemos conocerlas!-. Le respondió su amigo.
- Me pregunto si su piel será tan suave como se ve en la pantalla-. Estaba apunto de reprocharles su poco respeto cuando Yukino saltó como una fiera.
- ¡Ella es mi amiga par de imbéciles!. ¡Como os vuelva a oír decir algo así sobre ella haré que Libra os entierre varios metro bajo tierra en varios segundos!-. Los dos, por sensatez callaron y agacharon la cabeza. La tensión pareció desaparecer levemente, pero aún podía ver a Yukino con los puños fuertemente cerrados.
- Que truco más chulo-. Murmuró Frosch viendo como la rubia hacía volar confeti plateado cerca de su cuerpo y después lo expandía en diferentes direcciones.
Las horas pasaron. El cámara casi siempre estaba enfocado en Lucy y su amiga que eran las que estaban dando el verdadero espectáculo. Me asombraba el como era capaz de realizar aquellos pasos en los tacones de aguja sobre el suelo empedrado sin tropezar ni una sola vez.
- Es increíble como se mueve-. Murmuró Minerva viendo como la maga realizaba los movimientos de caderas y piernas sin perder en ningún momento el ritmo. Nadie le respondió, era innecesario porque todos estábamos de acuerdo.
Llegó la parte final del trayecto. Lucy se había adelantado a los demás bailarines. Algo tenía la rubia en la palma de la mano estaba brillando.
- ¿Va a invocar a un espíritu?-. Preguntó Rogue con una ceja alzada, curioso de cuál sería el plan de la portadora de llaves celestes. Tal y como dijo, unos pequeños y azulados espíritus aparecieron en el aire.
- ¿Géminis?-. Cuestionó la de cabellos blancos. Los espíritus se juntaron y empezaron a brillar. Súbitamente un dragón blanco con detalles en dorado salió de la pequeña bola luminosa.
- Se han transformado en un dragón..-. Susurró Lector con la boca abierta.
- Fro piensa que es muy chulo.
La enorme bestia danzaba en el cielo haciendo espirales. De vez en cuando pasaba muy cerca del público o de Lucy (que seguía bailando), levantando grandes rachas de viento. Entonces se dejó de caer en dirección a la rubia, justo cuando faltaba varios metros para el choque estalló en miles de destellos de color blanco. Tantos los bailarines y los músicos se habían agrupado, cada uno quedando en una posición personalizada.
Al igual que la gente que estaba viendo el desfile, los miembros de Sabertooth alzaron las manos para aplaudir y vitorear a la maga.
- ¿Esa es la chica que Yukino estaba buscando?.
- ¡Maestro por favor haga que se una al gremio!.
- ¡Sí!. ¡O que por lo menos venga a animar en las fiestas!.
- ¡Menuda pasada!.
A nadie le sorprendió después ver que Lucy y su amiga ganaron el concurso. Las ganas de fiesta se contagiaron en todo el gremio que estuvieron hasta las altas horas de la madrugada. Nosotros no pudimos estar tanto tiempo, el rey nos había llamado para hacernos un encargo personal. Minerva sería la encargada de vigilar el gremio, algo que dudaba bastante debido a que era de las más había sobrepasado el nivel de alcohol en sangre, si no caía desmayada en un rato, lo haría pronto.
Se dirigieron al tren rumbo a la capital de Fiore. El trayecto fue tortuoso para los dos Dragon Slayers que aún después de bajar de la locomotora mostraban fatiga en sus rostros.
- En cuanto terminemos este trabajo, podrás ir a buscar a Lucy-. Le dije a Yukino mientras íbamos al castillo junto a Rogue y los exceed.
- Estoy tan feliz, Sting-. Me dijo ella con lágrimas en los ojos, pero estas no eran de alegría.
- ¿Por qué lloras ahora?-. Cuestionó Rogue frotándose los ojos por el cansancio, había dormido muy poco en los últimos días.
- Ella estaba triste.
- ¿Qué?-. Preguntamos los dos a la vez.
- Sus ojos.. da igual cuanto sonría, sus ojos, estaban tristes-. Dijo ella mientras nos adelantaba y nos dejaba atrás en la más completa confusión.
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*Saikuron: Ciclón
