Disclaimer: Los personajes le pertenecen exclusivamente a Hiro Mashima. Solo la historia es completamente mía.

Desperté al día siguiente completamente sola en mi cama con una manta sobre mi cuerpo. El habitual barullo del desayuno se hacía eco en las paredes llegando a mis oídos, esta sería la primera vez que me levantaba de las últimas.

Me puse una simple camiseta de tirantas, unos vaqueros que resaltaban mi figura y unas sandalias negras. Me recogí el pelo en una cola alta e hidraté mis manos con una crema con olor a cerezos.

- Perfecta-. El reflejo del espejo me devolvió una sonrisa orgullosa tras terminar de ponerme algo de brillo de labios.

Ni siquiera me eché colonia, la esencia envolvió mi cuerpo en un delicado aroma floral. Bajé las escaleras con tranquilidad recibiendo miradas lascivas de la multitud masculina que se hallaba asentada en el salón.

- Buenos días-. Saludé a Minerva mientras me sentaba a su lado. Ella levantó una mano en un gesto amable mientras dejaba unas rodajas de pan en mi plato.

Comimos en un silencio que, para mi sorpresa era cómodo. Justo cuando estaba terminando aparecieron Yukino y Rogue junto a Orga y Rufus.

- ¿Qué tal llevas la traducción?-. Preguntó Rufus untando mantequilla en tostada.

- He conseguido traducir algunas palabras pero no son suficientes para entender el contenido de las piedras. Espero conseguir algo más hoy.

- Paciencia. Muchos grandes arqueólogos no han conseguido ni empezar, siéntete orgullosa de lo que llevas obtenido, aspira a terminarlo y verás los frutos de tu esfuerzo.

- Gracias, Rufus-san-. Incliné la cabeza agradecida.

- Rogue, ¿y Sting?-. Mi oído captó la conversación entre susurros del Dragon Slayer y la maga estelar.

- Estaba terminando unos papeles que dejó inconclusos anoche. Tch, no sé cuando piensa hacerme caso. Sabía que algún día le pasaría esto.

- ¿Qué tanto murmuras a mis espaldas, Rogue?-. La silueta del rubio hizo acto de aparición al pie de las escaleras. Iba solo con el pantalón del pijama dejando sus músculos a la vista. Entre sus piernas pasaron corriendo Lector y Frosch, el pequeño felino rojo llevaba una pequeña pila de posits de colores.

- ¡Mira Lucy!. Usaremos esto para indicar las páginas que contengan características parecidas a las de tu huevo. Así será más fácil comparar las fotos y ver cuál se parece más-. Lector de un salto se puso en el asiento de enfrente devorando un huevo frito.

- Come más lento Lector, te vas a atorar-. Le pedí preocupada viendo que su ritmo de ingestión no disminuía.

- ¡Fro piensa lo mismo!.

- Haz caso Lector, es por tu bien-. La voz de Sting sonó a mis espaldas tan repentinamente que no pude evitar tensar un poco el cuerpo. La mano del maestro se apoyó en mi hombro mientras se acomodaba a mi lado. El contacto relajó mis músculos que empezaban a doler de la rigidez.

- ¿Terminaste ya eso?-. Abordó Rogue con molestia.

- Ajá, además adelanté un poco de trabajo. No tendré que quedarme hasta las tantas hoy.

- ¿Qué te pasó ayer para que no terminaras tus tareas?-. Intervino Orga pasándole un vaso de leche caliente.

- Me surgió un contratiempo-. Sentí una compresión en el pecho que me hizo fruncir el ceño. Sin duda yo era la culpable de que no acabara con el papeleo. Me sentí como un auténtico estorbo. Súbitamente una mano se posó en la parte baja de mi espalda. Miré de reojo a Sting, me devolvió una mirada tranquila, parecía como si intentara calmar mis molestos pensamientos.

- ¿Se pudo resolver el problema?.

- Mmm no puedo asegurártelo por ahora, pero tengo la esperanza de que lo haga en un futuro-. El rubio sonrió de oreja a oreja a su compañero mientras aumentaba la presión de la mano en mi zona lumbar. Su mano se retiró rápidamente cuando Minerva se giró hacia nosotros.

- Otra cosa que hay que comentar. ¿Qué es eso de aparecer en pijama por el comedor?.

- Me daba pereza cambiarme.

- ¿¡Pereza!?. ¿Y si llega a estar alguien importante con nosotros?.

- Pues vería mi bonito y buen trabajado cuerpo-. Alzó la mano haciendo gestos en el aire despreocupado.

- ¡Das una imagen malísima!. Imagina que vas a otro gremio y te encuentras a su maestro en pantuflas y batas, ¿qué…?.

- Me daría igual. ¡Ni que la imagen de una persona dijera como es su personalidad o habilidades!.

- ¡Aggggg!. Haz lo que te dé la gana mocoso.

- Vieja-. Murmuró por lo bajo. Lo fulminé con la mirada al escuchar una de las formas que tenía de referirse a mí, olvidando por momentos que el insulto iba dirigido a Minerva. Sting me dedicó una sonrisa burlona mientras seguía con su desayuno.

- Voy a seguir con las piedras, si me disculpáis-. Cogí el plato y se lo di a una de las camareras que pasaba cerca de la mesa.

- ¡Lucy espéranos!-. Gritaron los pequeños exceeds corriendo hacia a mí. Los recogí y achuché contra mi pecho a la vez que caminaba hacia el puesto de trabajo no sin antes pasarme a recoger el huevo.

Lector y Frosch como habían prometido estuvieron ojeando el libro y poniendo un posit en aquellas fichas que parecían coincidir con las características del huevo. No habría sido un problema si no fuera porque las pegatinas de colores perdieron su función y pasaron a ser, para la diversión de Lector, la segunda piel de Frosch. Una pequeña sonrisa tiró de mis labios al ver a la pequeña rana envuelta completamente en los papeles de alegres colores.

- ¿Qué te hace tanta gracia, Lucy-san?-. Preguntó inocentemente el exceed rojo.

- Oh, nada en concreto. Es solo que sois adorables-. Le respondí mientras estiraba con delicadeza sus mejillas.

- No diga esas cosas Lucy-san o Lector se pondrá rojo como su pelo-. Habló Frosch con una mano levantada.

- ¡Y-yo no me sonrojo por esas tonterías tonto!-. Exclamó su amigo avergonzado.

- ¿Y por qué tienes tomates en tus mejillas?.

- No sé de que me hablas-. Masculló mirando al suelo ocultando su rostro.

- Venid aquí anda-. Los coloqué en mi regazo acariciando sus cabezas. Lector se puso serio de repente. Sus dos luceros negros me miraron fijamente.

- Nee, Lucy…

- ¿Qué pasa Lector?-. Lo miré con preocupación ante su cambio de ánimo.

- No nos olvidarás cuando nazca lo que sea que hay en el huevo, ¿no?-. Su voz salió ahogada, como si solo de pensarlo le destrozara. Frosch me miró apenado, como si pensara igual.

- ¿Cómo os voy a olvidar par de tontorrones?-. Me los comí a besos para que desecharan esa estúpida idea recibiendo quejas y risas por las cosquillas que hacía.

- ¿Nos puedes enseñar lo que llevas traducido?-. Pidió Lector tras recuperar el aliento.

- Claro-. Le tendí el folio que contenía las pocas traducciones que había hecho.

- …luz…danza…noche…cae…negra…vacío…dolor. Es muy extraño, ¿es un poema?.

- Puede ser. ¿Ves los huecos que hay entre las palabras?-. Señalé los espacios vacíos en las piedras.- Creo que puede haber más palabras ahí pero hay que buscar una forma de hacerlas visibles.

- ¿Por qué no pueden ser simples espacios?-. Preguntó Frosch mirando la roca de escaso grosor.

- Son muy grandes para ser una separación de palabras. Mira estas otras piedras-. Agarré otra de un tamaño parecido.- Son casi iguales y aquí los espacios no son tan grandes.

- Llevas razón-. Lector miraba en distintos ángulos la piedra buscando la respuesta a nuestra duda.- Quizás en los otros paneles vengan las instrucciones para leer este.

- No había pensado eso-. Me rasqué la barbilla mientras acercaba las otras piedras hacia mí.- ¡Bien hecho Lector!.

El exceed de pelaje rojizo me lanzó una sonrisa altanera mientras adquiría una pose orgullosa.

- Que no se te suba a la cabeza.

- Aye, aye.

Me quedé en silencio, el rostro de Happy apareciendo en mi mente al escuchar esas palabras.

'Seguramente ahora esté llenándose el estómago con pescado'. No era capaz de concentrarme ahora que había recordado al molesto gato azul.

'- Se gusssssstaan', su voz resonaba en mi cabeza ante los recuerdos en los que Natsu se mantenía muy próximo a mí o nos metía en una situación comprometida.

'Debí haber aceptado la petición de Asuka' pensé deprimida. La niña que tuvimos que cuidar nos había pedido al pelirosa y a mí que nos diéramos un beso. Yo, muerta de vergüenza me negué completamente aunque Natsu no tenía problemas en dármelo.

Cuanto me arrepentía.

'Quizás no tuviera problemas en dártelo porque no eres la primera a la que se lo da', murmuró una voz maliciosa dentro de mí. 'Quién sabe, a lo mejor en su viaje se ha echado novia. ¿Crees que querría algo contigo?. Si así fuera tu no estarías aquí, sola'. La oscura presencia aumentaba su burla hacía mí a la vez que lo hacia el dolor en mi pecho.

- Lucy-san. ¿Estás bien?-. Preguntó Lector subiéndose a la mesa para que nuestros ojos estuvieran a la misma altura. Lo miré con cariño intentando esconder la molestia que tenía.

- Sí, estoy bien-. Le susurré mientras ponía una mano en su nuca para que onclinara su cabeza y así darle un beso.

Estoy bien…

Estoy bien.

'Meeentiiiraaa'. Canturreó la malicia desde lo más profundo.

Suspiré intentando ignorar la odiosa voz que parecía tener como objetivo joderme el día.

- ¡Hey, Lucy!-. En un destello dorado Loke apareció enfrente del escritorio saludando con la mano.

- Tiempo sin vernos Loke-. Le dije mientras me levantaba a abrazarlo dejando a Lector en el suelo.

- La culpa es tuya que no llamas ni para invitar a café-. Me reprochó frunciendo el ceño.

- Perdóname, he estado muy ocupada desde el desfile.- Señalé los paneles rocosos sobre la mesa.

- Esto es..-. Murmuró el espíritu cogiendo una tabla para verlo mejor.

- ¿Conoces el idioma?.

- Me suena de haberlo visto hace mucho tiempo. ¿Tienes que traducir todo esto?.

- Así es. Estoy usando esto-. Le tendí el antiguo libro que el aceptó gustoso.

- ¿Estás todo el día con esto?.

- Sí. ¿Por qué?, ¿qué necesitas?.

- Me preguntaba si querrías entrenar por las tardes.

- ¡Por supuesto!. Me vendrá bien, desde el desfile estoy haciendo ejercicios pero la intensidad no es la misma que cuando entrenaba contigo.

- Se nota…-. Dijo por lo bajo.

- ¿Qué estás insinuando?. ¿Qué estoy más gorda?-. Notaba la vena del cuello hincharse por el enfado. Leo empezó a dar unos pasos hacia atrás a la vez que levantaba las manos asustado.

- Esta tarde vendré a verte. Estamos de acuerdo en que puedes alcanzar un nuevo nivel de magia. ¡Chao, Lucy!-. Desapareció en la misma manera que vino, en un rápido destello.

Cobarde.

El maestro del gremio se hallaba sentado en el trono situado al final del comedor. Observaba minuciosamente todo el movimiento que ocurría en la estancia.

- ¡Ha llegado el cartero!-. Anunció Orga acompañado de un hombre de mediana edad.

Todos acudieron a recibirlo menos el joven rubio que se mantuvo sentado en su sitio. Estaba demasiado cansado para hacer el más mínimo esfuerzo.

'Pero ha valido la pena', se consoló a si mismo al pensar en la rubia y su rostro lleno de lágrimas. Deseaba encontrar la manera para que su amiga dejara de sufrir por la disolución del gremio. La única manera que veía en su mente era pedirle que se uniera a Sabertooth pero no estaba seguro de que ella aceptara, no tan fácilmente.

- ¿Está aquí la señorita Lucy?-. Cuestionó el cartero saliendo del tumulto de gente.

- ¿Qué buscas de ella?.

- Tengo dos cartas para ella. Tengo prisa ¿podría usted entregárselas?.

- Claro-. Recogió las cartas que le tendió y se dirigió al estudio.

Estaba a un par de metros de la puerta pero ya podía escuchar las voces de adentro.

- ¡Yo también quiero aprender algo!. ¡Quiero volverme más fuerte y estar a la par que Sting-kun!-. Sonrió enternecido al escuchar a Lector. Su pequeño amigo siempre estaba buscando cualquier cosa para mostrarle y que se sintiera orgulloso de él.

- ¡Fro también quiere!.

- Ey, ey, ey, relax. Puedo ayudaros a mejorar vuestra habilidad de vuelo pero no puedo hacer nada más.

- ¿Sabes volar?-. Escuchó a Frosch cuestionarle a Lucy.

- No pero os puedo poner recorridos o invocar a los espíritus para que os enseñen a evadir ataques.

- Siii-. Pidieron los dos con emoción.

- Será divertido-. Agregó Lector dando saltos.

Tocó un par de veces en la puerta indicando su presencia. En cuanto entró llegaron a sus fosas nasales un aroma extraño.

- ¿Ha estado alguien aquí?-. Preguntó cerrando la puerta tras de sí.

- Sí, mi espíritu Loke-. Sus ojos me miraron curiosa, pero mi curiosidad era mayor.

- ¿Qué quería?.

- Nada importante-. Hizo un gesto despreocupado con su mano mientras caminaba hacia él.- ¿Y tú?, ¿qué necesitas?.

- Ten han traído cartas-. Le tendió los sobres y se agachó a recoger a Lector que abrió sus brazos en una petición amistosa.

Observó como en el rostro de la rubia aparecía una alegre sonrisa con la primera carta.

Amaia. Leyó en el sobre sujeto entre sus dedos.

La segunda carta, ya no pareció alegrarle tanto. Su semblante se volvió serio, unas arrugas aparecieron en el entrecejo.

- ¿Qué ocurre?-. Inquirió acercándose a ella.

- Es una carta del rey-. Inmediatamente me preocupé.

- ¿Qué dice?.

- Se alegra de que haya podido empezar a traducir las piedras. Parece ser que han extraído más tablas..

- ¿Y qué pasa?.

- Van a traerlas aquí-. Lancé un suspiro cansado.- ¡Más trabajo!. Si de por sí estos paneles me están dando dolor de cabeza cuando vengan los otros..

- ¿Cuántos tienes que traducir en total?.

- Siete. A no ser que extraigan más, lo cual parece ser muy probable.

- El trabajo interminable-. Dejó que una sonrisa se extendiera por su cara. Quizás cuanto más tiempo estuviera más fácil sería de que se quedara con ellos, aunque fuera vivir en Iwa de forma independiente al gremio. Estaba más que empeñado en que ella se quedara cerca, que estuviera acompañada.

Para suerte del rubio hoy no había nada de trabajo por lo que se entretuvo con los exceeds mirando el libro a la vez que acariciaba el huevo. Se deleitó con la suavidad y calidez de su superficie, era una sensación maravillosa.

- Y la luz del sol blanco mostró el camino de la sabiduría. Destapando los secretos eternos escondidos tras las líneas que forman verdades-. Escuchó murmurar a Lucy tras un largo rato de gruñidos y maldiciones en voz baja.

- ¿Qué?-. Ella repentinamente alzó la cabeza, dudosa.

- ¿Eh?.

- Lo que estabas leyendo, ¿qué es?-. Se acercó a la rubia para observar el papel lleno de palabras.

- Oh..la primera piedra resultó ser muy complicada de descifrar por lo que he probado con otra mucho más pequeña y ya la he traducido.

- Eso ha sido rápido. ¿Qué significa?.

- Tiene toda la pinta de ser un trabalenguas. Quizás debería de dejárselo a Rufus, pero seguro que está ocupado.

- Ha salido de misión durante una semana-. Esta mañana se había acercado a informarle sobre su trabajo, Orga decidió acompañarlo para que no fuera solo y así tener apoyo.

- Bueno cuando todo esté traducido me entretendré en averiguar que significa.

Sting asintió con la cabeza dando su aprobación. Giró su rostro viendo el reloj que había en una mesa.

- ¡Ya es casi la hora de comer!. El tiempo aquí se pasa volando, no me extraña que apenas salgas del cuarto-. Habló mientras se dirigía al comedor acompañado de la maga celeste y los dos gatos.

- ¿Entiendes ahora mi poca presencia en los almuerzos y cenas?-. Respondió Lucy entre carcajadas. Le gustaba la melodía que salía de sus labios, parecía sincera, real.

- Hai, hai-. Se rascó la nuca mientras sonreía nervioso, extrañado por el aumento de sus latidos.

Reunidos en su habitual mesa junto a Yukino, Minerva, Rogue y los exceeds comieron perdidos en una charla animada.

- Y entonces Natsu destrozó todo el parque acuático, como siempre hace-. Relataba la rubia recuperando el aliento por las risas. Sus compañeros no eran indiferentes, muertos de risa y con los rostros enrojecidos por la cómica situación.

- Natsu-san tiene el extraño fetiche de destrozarlo todo-. Manifestó Rogue mientras se llevaba la jarra de cerveza a los labios.

- Y que lo digas. A veces me convenía salir a hacer alguna misión sola que con ellos ya que casi toda la recompensan iba para reparaciones.

- ¿Erza no hacia guardar el orden?-. Preguntó Minerva sorprendida de que la maga escarlata también se dejara llevar por sus impulsos.

- Al principio sí pero, ya saben como son Gray y Natsu. En sus peleas acaba metido todo el mundo-. Suspiró terminando su plato.

- ¿No sabes nada de ellos?-. Interrogó Rogue mirándola interesado. La expresión de la maga se volvió sombría lo que hizo que el maestro le lanzara una mirada fulminante a su compañero.

- No sé ni siquiera en qué lugar están en estos momentos-. Su voz inevitablemente salió gélida. El tema tocaba mucho sus sentimientos aunque creyera que ya estaba superado

- Si ponemos nuestro mayor esfuerzo-. Yukino mostró una sonrisa emocionada intentando animarla, pero su amiga solo negó con la cabeza.

- Quizás sea mejor así, Yukino-. Un repentino golpe en la mesa los sobresaltó a todos.

- ¿Vas a tirar años de amistad por la borda?-. Inquirió Minerva indignada.

- Sé que si los vuelvo a ver sufriré Minerva. Estoy cansada de llorar y que el corazón me duela. Tengo malos pensamientos, y muchas dudas, me da miedo de que su respuesta me destroce aún más. Por ello a lo mejor sea dejarlo tal y como está.

Callaron, sin saber que decir. El temor en sus ojos a complicar la situación era visible.

- No le des más vueltas-. Pidió Sting poniendo un brazo sobre sus hombros y apretándola contra él en un gesto amigable.

La joven asintió mientras apretaba su enorme mano entra la suya, agradeciendo en silencio. Su plato estaba a medio terminar pero ella ya no tenía ganas de comer. El estómago se le había cerrado tan repentinamente que pensó que iba a vomitar.

Y otra vez le picaban los ojos.

'No llores' se obligó a si misma a pensar.

- Iré a continuar con el trabajo. Nos vemos luego-. Dijo en voz queda mientras se levantaba e iba al estudio, sola.

La joven puso su máxima concentración en traducir más tablas, consiguiendo con éxito, descifrar dos más. Como era habitual, habían pasado horas sin darse cuenta de como pasaba el tiempo, ya era casi de noche.

- La oscuridad...será la que llame al guardián y será el guardián el que arrasará con los enemigos en una carnicería, grabada para siempre en las mentes de sus víctimas-.Leyó las palabras escritas en su hoja.

'Qué tétrico' opinó viendo el lúgubre texto. Dejando de lado el papel cogió otro folio, perteneciente a una de las piedras más grandes. Parecida a la que le estaba costando traducir.

- Cuando se sienta la muerte cerniéndose sobre nosotros. Cuando se pierda la esperanza, recuerda, la voluntad te devolverá la vida. Pero tendrá un precio, un precio que quizás no estés dispuesto a pagar.

- ¿Qué les pasaba a esta gente?. Por dios que palabras más desoladoras-. Gruñí lanzando el folio junto a los otros.

- ¡Buenas tardes, Lucy!-. Dijo Loke repentinamente detrás de mí. No había visto ni el destello ni notado su aparición.

- ¡Leo, que susto me has dado!-. Replicó levantándose de un brinco.

- Que sensible Lucy-. Se burló lanzándome una sonrisa coqueta.

- Nee Leo... ¿puedes ayudarme con esto?.

- ¿Mmmm?-. Cogió los papeles leyéndolos detenidamente.- ¿Las líneas que forman verdades...?. Lo de sol blanco creo que se refiere a la Luna pero lo otro no tengo ni idea..

- Había pensado en eso pero no estaba segura. No hago más que darle vueltas. Si el sol blanco es la Luna ¿qué tipo de camino va a mostrar?.

- Puede que en las piedras descubras alguna localización de algún lugar secreto o una puerta. Dice que será la sabiduría lo que conozcas, puede que sea una biblioteca o algo por el estilo que solo se abre al recibir la luz lunar. Tengo la sensación de que no oculta nada malo, no habla de joyas o tesoros.

- ¿Conocimiento, eh?. Suena tan interesante-. La emoción burbujeaba en su estómago, desde pequeña le había encantado aprender como funcionaba el mundo. Mientras que una niña se pasaría el día viendo series infantiles ella prefería ver documentales durante horas y horas. Estaba en su naturaleza como humana ser curioso.

- ¿Vamos?-. El pelinaranja le tendió la mano para ayudarle a ponerse de pie. Aceptando con agradecimiento bajaron al salón en donde se encontraron con Rogue y unos pocos de miembros más. Le informaron al pelinegro que irían a hacer ejercicio, por si alguien se acercaba a preguntar por ella. Los epqueños exceeds estaban durmiendo así que no se molestaría en despertarlos.

- ¿Qué vais a enseñarme ahora?-. Cuestionó Lucy mientras caminaban por las calles de la ciudad.

- Star Dress.

- ¿Eh?.

- Es un tipo de magia celeste. Cuando la usas adquieres algunas habilidades del espíritu que tu desees siempre y cuando tengas su llave y hayáis hecho cotnrato. Capricornio piensa que ya tienes suficiente nivel para ello.

- ¿Y tú no?-. Preguntó con decepción.

- Eres realmente fuerte Lucy pero este tipo de magia requiere mucho esfuerzo. Puedes acabar mucho tiempo en la cama debido al agotamiento que deja. No quiero que te pase nada malo eso es todo.

- No te preocupes, confía en mí. Al fin de cuentas tu fuiste uno de mis maestros-. Le guiñé el ojo esperando que relajara su miedo. Al principio nada salió de sus labios pero momentos después me dio una leve sonrisa.- Venga vamos-. Tiró de sus brazos hasta salir de la población y llegar a un terreno árido y llano.

- Concentra tu magia y coloca la llave en tu pecho. Deberás sentir como tu magia y la del espíritu se unen-. Desapareció en un destello dejándome sola. Hice tal como y explicó. El calor de mi magia rodeaba mi cuerpo en latigazos de poder.

'¿Está... vibrando?' observé la dorada llave de Loke palpitando en mi mano.

'¡Bien, hagámoslo!'. Coloqué la llave en mi pecho y la giré como si estuviera dentro de un candado. La llave empezó a brillar con intensidad a la vez que mi magia y la de Leo se unían.

Mi vestimenta cambió conforme la luz dorada recorría mi piel. Un vestido de color negro, largo hasta los tobillos y escotado cubrió mi cuerpo. Tenía olanes en la parte del pecho con un moño en el centro. Una gargantilla adornaba mi cuello y mi pelo estaba recogido en un rodete de bailarina con una flor adornándolo. El vestido que tenía en la parte final una forma ondulada se abría por encima del muslo izquierdo, dejando ver mis piernas. El atuendo se compeltaba con una tela que rodeaba mi cintura y se amarraba por la espalda. El símbolo del espíritu apareció en mi seno derecho indicando con quién había hecho la unión.

- ¡Regulus!-. Grité a la vez que lanzaba una ráfaga de luz hacia unas rocas. Una enorme explosión se hizo presente tras el impacto destrozando el objetivo. El estruendo debió de haberse escuchado a bastante distancia ya que muchas de las luces de casas cercanas se encendieron.

'¡Muy bien hecho, Lucy!' Me felicitó Leo en mi mente. Lo único que se podía ver ahora era un enorme cráter de varios metros de profundidad.

'¿Esta es una ventaja del Star Dress?'. Era toda una sorpresa.

'Yeah. ¡Menudo ataque!'

'Te dije que confiaras en mí'. Le reproché en broma, la alegría de sus palabras se perdieron con las mías.

'Lo siento, hime'-. La voz perdió fuerza, al igual que la transformación, se me había agotado la magia.

Mis ropas volvieron a ser las diarias al deshacerse la conversión. Observé que una de las tiras traseras de la blusa estaba manchada de lo que parecía ser salsa de alguna carne. A saber cuanto tiempo llevaría ahí el churrete.

- Mierda-. Gruñí cogiendo el trozo de tela, por suerte había traído en la maleta ropa de recambio, por si ocurría situaciones inesperadas.

Un repentino mareo hizo que mis piernas flaquearan. Cada vez que aprendía una magia nueva acababa mareada durante bastante rato, conforme mayor era el nivel más tiempo duraban los síntomas.

- ¡LUCY-SAN!-. Gritó una voz a mis espaldas. Me giré sorprendida encontrándome con casi la mitad de Sabertooth corriendo hacia a mí con el temor en sus rostros.

- ¿Qué ha pasado aquí?-. Demandó Sting acercándose al boquete en la tierra.

- Eh...Estaba entrenando y... se me salió un poco de las manos-. Reí mientras me rascaba la nuca con nerviosismo.

- ¿Tú has hecho eso, Lucy-san?-. Yukino señaló el desastre con asombro.

- Sí, estaba probando una nueva magia. No pensé que pudiera causar tanto destrozo. Gomenasai-. Me incliné avergonzada por la culpabilidad mía en esta situación.

- No pasa nada. Es solo que es preferible que no lo hagas cerca del gremio-. Pidió Minerva que miraba el agujero junto al mago de luz.

- ¿Llevas mucho tiempo saliendo a entrenar?-. Curioseó Rogue cerca de mí.

- No en absoluto, hoy era el primer día. Llevaba bastante tiempo sin hacer ejercicio de gran esfuerzo y pensé que era hora de retomarlo.

- ¡No nos llamaste!-. Reprochó Lector volando a mis brazos.

- Fro dice lo mismo-. Balbuceó la pequeña rana agarrando parte de la blusa.

- Estábais dormidos, me daba pena despertaros-. Le sonreí cogiéndola entre mis brazos junto a Lector.

La fatiga, lejos de disminuir se intensificó haciendo que cerrara los ojos en un intento por controlarla. Sentí como me arrebataban los exceeds justo antes de caer de rodillas al suelo. Me habría comido toda la tierra si no fuera porque alguien me agarró de los hombros con firmeza.

- ¡¿Qué le ocurre?!-. Exigió saber Sting cargándome entre sus brazos. Iba a replicarle pero el aire se escapó de mis pulmones en cuanto mi cuerpo dejó de tocar el suelo.

- Manténle la cabeza en alto si no quieres que se le suba la bilis a la boca-. Gracias Rogue, te adoro.

Mi frente se apoyó en la clavícula del rubio recibiendo de lleno el olor de su aroma masculino, tentativo...

'Me dan ganas de pegarle un bocado' pensé inhalando. Me permití darme una bofetada mental ante tales pensamientos.

Malditas hormonas.

Conforme íbamos avanzando de vuelta al edificio del gremio mi mente se dejaba llevar a un necesario sueño profundo.

Me desperté en mi cama desorientada. Gruñí por la punzada de dolor en la sien cuando me reincorporé. Al lado de mi lecho estaba la cesta con el huevo dentro. Me incliné para acariciarlo con cariño, este dio un pequeño brinco ante el contacto. Aquello me sacó una sonrisa llena de amor maternal.

- Me alegro ver de que ya está despierta-. Dijo una voz a mis espaldas. Una anciana envuelta en ropas blancas se acercó a mí con una jarra de agua.

- Creo que no es necesario preguntar que ha pasado.

- Mero cansancio por el excesivo uso de magia-. Confirmó poniendo el recipiente en una mesita.- Mañana estará bien, pero sentirá mucho dolor muscular. Le diría que no haga ejercicio pero seguramente si vuelve a intentar ese hechizo acabará igual por lo que pruebe a usar magia de nivel inferior-. Me recomendó mientras me dejaba tranquilizantes musculares junto al cántaro.

- Gracias-. Susurré viéndola marchar por la puerta. Segundos después entró Sting seguido de Minerva, Rogue y Yukino.

- ¿Cómo estás?-. Preguntó la maga celeste con el puño en el pecho.

- Mucho mejor, solo necesito reposar-. Le respondí cogiendo su mano libre y frotándola entre las mías. La joven suspiró aliviada mientras se dejaba tranquilizar.

- ¿Qué tipo de magia practicaste para acabar así?-. Cuestionó el mago de sombra.

- Un tipo de magia llamada Star Dress. Permite usar las habilidades del espíritu que quieras mientras tengas su llave y su contrato.

- Eso es un tipo de magia para nivel avanzado...-. Murmuró Yukino estupefacta sabiendo inmediatamente a que me refería.

- Debes tener cuidado, has sido muy temeraria intentando una magia de ese tipo sin nadie cerca. Tuviste suerte de que nosotros nos acercáramos a investigar, si no hubiera sido a así y a tí te hubiera pasado algo grave ¿qué, eh?-. Recriminó Sting furioso. Agaché la cabeza abochornada sin dirigirles la mirada.

- Ya he pedido perdón-. Musité por lo bajo. El mago se pasó la mano por el cabello con frustración, esperaba que diera pelea o justificara mis acciones pero no iba a ser a así, lo admitía, había sido muy imprudente.

Un bostezo se escapó de mis labios sin poder evitarlo. Los demás lo vieron como una señal para dejarme descansar por lo que se retiraron a sus habitaciones a dormir. Miré de reojo la luna llena , era muy entrada en la noche y eso se podía ver en la absoluta oscuridad exterior.

Sin darle más vueltas me sumí en mi profundo descanso, escuchando en la lejanía unos pequeños crujidos, como si algo se estuviera resquebrajando.


Lamento no haber actualizado antes, tengo los exámenes finales y estoy que apenas tengo tiempo de escribir nada. Espero que les haya gustado, saludos!