Disclaimer: los personajes pertenecen a Hiroshima a excepción de la historia que es mía

El capítulo es corto pero hay salseo :3


Unos lametones en la cara me sacaron de mi descanso. Abrí los ojos encontrándome cara a cara con Arashi bufando en mi rostro.

- ¿Qué te pasa?-. Somnolienta me senté en la cama, su estómago me dio la respuesta.- Venga, vamos-. Refunfuñé mientras me ponía ropa cómoda.

Con la pequeña criatura pisándome los talones bajé a la cocina. El salón estaba hecho un desastre con las mesas rotas o tiradas, las sillas formando torres y algún que otro durmiente que no había tenido suficientes fuerzas para ir a su cama por su propio pie.

Agradecí haber tenido la idea de dejar en un taper afuera la carne para que estuviera descongelada al momento de necesitarla.

- Tendré que ir a comprar más-. Musité viendo como el dragón devoraba la carne sin pudor.

Tomé varias piezas de fruta mientras debatía que hacer hoy. Estaba demasiado cansada como para ponerme a trabajar y, como había dicho, tendría que ir al mercado, pero hasta poco antes del mediodía no abrían.

Serían unas cuantas horas sin hacer nada.

Y entonces recordé. Por la noche había escuchado una conversación entre dos miembros del gremio hablando de que las aguas termales que habían en lo más bajo del edificio, ya estaban terminadas. Estaban recién construidas por lo que nadie había podido probarlas aún.

- Nos vamos de estreno, Arashi-. Le anuncié a mi compañero mientras le ofrecía los restos de una fruta.

Recogí dos toalla y me encaminé hacia la parte más baja siguiendo el mapa que Rogue me dio en su día, parecía fácil de seguir pero yo era experta en desorientarme.

Unos quince minutos después de bajar varias escaleras y recorrer extensos pasillo, llegamos.

En el corredor había varios arcos que servían de entrada, cada uno tenía encima un cartel indicando el género que tenía permitido la entrada.

- ¿Quién demonios se atreve a compartir el baño con el sexo contrario?-. Miré atónita el símbolo que indicaba que ese baño (estaba entre el femenino y el masculino) era mixto.

Aún con el asombro en mi rostro entré en el de las mujeres. Tenía nada más entrar unas duchas para que nos limpiáramos antes de sumergirnos en las cálidas aguas. Un rápido baño por encima (y un fuerte frotar en Arashi para quitarle todas las manchas secas de líquido amniótico), y ya estábamos listos. Los baños eran enormes, exceptuando el mixto que era más grande que los demás, eran del tamaño considerable, por lo menos la mitad de la arena de los GJM.

Fui la primera en meterme no pudiendo evitar un gemido satisfactorio cuando el agua caliente acarició mi piel. Arashi se había quedando en el borde indeciso, no le había hecho mucha gracia la ducha (tuve incluso que agarrarlo para que no escapara) y ahora se debatía entre si seguirme o no.

- Adiós, Arashi-. Canturree alejándome de la orilla y casi sumergiéndome entera lo que provocó que lanzara rugidos angustiosos.

El pequeño dragón dio varios pasos hacia atrás y pegó el torso a las baldosas. Repentinamente salió corriendo (aunque más que correr era como ver a un balancín) hacía a mi. Saltó antes de que tocara al agua y cayó entre mis brazos que se habían abierto para recibirlo.

- ¿Ves que no pasa nada?. Está calentita no como la de la ducha-. La criatura alada ronroneó cuando las aguas llegaron hasta sus hombros dejando su cabeza afuera.

No sé cuantas horas pasaríamos pero mi piel arrugada indicó que fueron las suficientes. Arashi había cogido rápida confianza que llegó a nadar y bucear de una pared a otra. Al principio se movía torpemente pero en cuanto entendió el truco parecía de exhibición, ágil y elegante.

Al regresar al comedor ya no había nadie usando la mesa como cama, es más, estaba todo sorprendentemente ordenador. Reconocí una cabellera rubia que estaba poniendo bien parte del mobiliario.

- Buenos días-. Saludé tan repentinamente que se le cayeron los restos de platos que estaba recogiendo.

- L-lucy, buenos días-. Sting tenía su rostro enrojecido, bajo sus ojos había unas buenas ojeras productos de la fiesta. Un leve olor a alcohol llegó a mis fosas nasales, en una mesa cercana había una botella de sake recién abierta. Se agachó a la altura de Arashi, recibiéndolo entre achuchones y quejidos.- Hola, pequeña fiera.

Tras el breve saludo nos quedamos en un silencio bastante incómodo, cada uno mirando al suelo como si hubiera algo interesante.

- Ehhh…que buen día hace, ¿no crees?-. Un trueno resonó en toda la sala, informando de que la tormenta seguía afuera.- Era sarcasmo-. Añadió rápidamente.

Una profunda carcajada brotó de mis labios que intenté callar con mi mano. Una tímida sonrisa tiró de sus labios, pero la seriedad acudió a su rostro.

- No quiero sonar entrometido pero…¿cuándo murieron tus padres?-. Aquello md tomó por sorpresa, pero el asombro me duró varios segundos, después fue la tristeza el protagonista de mis facciones.

- ….Mi madre murió cuando tenía seis años , mi padre…no es que muriera a esa edad, no físicamente. La pérdida de mi madre provocó un cambio moral en él, pasó de ser un padre cariñoso y atento a uno frío, cruel y despiadado. Yo prácticamente me críe sola en compañía de los criados y de mi espíritu Aquarius. Aunque tenía institutrices que me enseñaban no es lo mismo… ya me entiendes.

- No debí haberte dicho esas cosas. A cada minuto que pasa me arrepiento aun más de mis palabras. Soy un bocazas sin arreglo. A la hora de hablar no pienso en lo que digo, suelto lo primero que sale por mi mente y…-. Me dio la espalda justo en el momento en que observé sus ojos humedecerse y sus hombros temblar.- Solo lo siento, ¿va?-. Me dijo sin mirarme a la cara y sentándose en la mesa junto a la botella a la cual le dio un trago largo.

Caminé en silencio hasta ponerme tras su espalda y le pasé las manos por los hombros, masajeándolos. Noté inmediatamente como se relajaron sus músculos. Su cabeza se echó hacia atrás apoyándola en mi pecho, sus ojos estaban ocultos bajo los mechones rubios. Por sus mejillas caían lágrimas que él intentaba quitarse con el dorso de la mano.

- No te comas la cabeza con eso, no lo sabías-. Le acaricié la coronilla escuchando los débiles sollozos.

- Siempre es lo mismo, alejo a la gente cercana a mí…-. Hipido.- Cuando te vi desmayada en mis brazos pensé en lo peor. Por un momento creí que…-. Ahogó un gemido a la vez que giraba su rostro y lo escondía en mi clavícula.- Me sentí con la misma impotencia que cuando Minerva se llevó a Lector… Me siento responsable de todos ustedes y el que solo alguno uno resulte herido por descuido mío me pone malo. No debí pagar contigo mi mal genio sobretodo tú que has perdido en cierta manera a tu gente…

- Ya, Sting. No te guardo rencor ni nada de eso-. Apoyé mi barbilla en su cabeza mientras mis manos se movieron a su nuca Y acariciaron la zona.

- Quiero que todo sea como antes, no quiero estar en tensión ni enfadado contigo-. El mago movió su brazo dispuesto a agarrar de nuevo la botella. Le di un leve manotazo al que me respondió con un quejido.

- No bebas más, ya estás lo suficientemente borracho-. Le reproché despejando los mechones de su frente. Una mirada de azul intenso me recibió con sentimientos angustiosos.

- Soy patético.

- Lo que eres es un maestro llorón-. Me sentía muy mal viéndolo en ese estado, pero, ¿qué podía hacer?. Un extraño sonido me hizo salir de la corriente de pensamientos.

Arashi estaba sentado en una posición un tanto rara.

- ¿Qué te pa…?. ¡Oh dios, Arashi, no!-. Grité viendo impotente como orinaba el suelo. Por detrás escuché a Sting lanzar una fuerte carcajada, al menos había conseguido que dejara de llorar.

- Eres un muchacho un tanto asqueroso-. El rubio iba otra vez a coger el alcohol pero se detuvo al escucharme sisear.

- Como cojas esa botella no vuelvo a hablarte en la vida-. Se sentó rápidamente en otra silla, lejos de la tentación.- ¿Dónde está la fregona?.

- En la cocina-. Musitó con los ojos entrecerrados por el cansancio.

Tras coger la fregona con el cubo limpié el enorme charco fatigada.

'¿Cómo enseñarle a un dragón dónde debe hacer sus necesidades?', pensé mirando a la azulada criatura que jugaba con Sting. Cuando creciera haría falta media hectárea para que pudiera dejar sus excrementos sin molestar a nadie.

Menudo dilema.

- ¿Queda mucho para que se levanten los demás?-. Cuestioné cuando deje todo limpio y en su sitio.

- Después de la fiesta de ayer no creo que se levanten hasta las doce. ¿Por qué?.

- Me apetece algo dulce.

- Hay galletas y pastelitos en el almacén de la cocina.

- Mmm…me apetece algo casero, creo que intentaré hacer algo en el horno.

- ¿Pastel?.

- Ajá. Creo que haré un bizcocho de vainilla y chocolate-. Lo escuché tragar duramente.

- Ah…que bien-. Debería de ponerle un cubo bajo la boca, no hacía más que babear.

- ¿Vienes a ayudarme?.

- ¿En mi estado?.

- No me digas que voy a tener que vigilarte para que no metas la cabeza en el horno…

- Más bien para que no me lo coma todo.

- Venga, ven-. Tiré de sus brazos obligándolo a levantarse. Lanzó un suspiro resignado y con Arashi en sus brazos me siguió hasta la cocina.

- Bien, entonces se hace esto y aquello, para después realizar una masa con eso..-. En voz baja hablaba viendo un libro sobre postres.

Me puse manos a la obra con ello. Sting me pasaba los ingredientes y se estaba encargando de la cobertura de chocolate. El dulce olor de la vainilla y el cacao hizo la boca agua.

- Yo quiero-. Sting alargó la mano dispuesto a darle un pellizco pero se lo impedí cogiéndole la muñeca.

- ¡No se toca!. Espera a que se enfríe impaciente, ¡y usa un tenedor y plato!-. Pero el rubio siguió intentando la deliciosa obra de arte. Entre agarres y empujones acabé acorralada contra una encimera con mis muñecas fuertemente sujetas. Sting me miró con diversión y picardía.

Bueno, bueno, analicemos la situación por favor. Estoy en la cocina con un Sting muy borracho y mi espacio personal está siendo invadido sin pudor alguno. El mago me está mirando de una manera que me está poniendo nerviosa e incómoda. Sting está cerca, demasiado cerca, y solo lleva unos putos pantalones porque su camiseta se perdió en la fiesta.

Genial, simplemente genial.

- Y el ratón apresó al gato-. Musitó con su cara separada levemente de la mía..- ¿Tienes alguna obsesión con la vainilla y el chocolate?, tu gel huele igual y los postres que haces también-. Olfateó mi cuello rozando la nariz por mi piel. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y mi sangre hirvió en mis venas.

- Sting...aléjate-. Pedí tensa, más por los extraños sentimientos que estaban en mi corazón y el cosquilleo bajo el estómago que por el sobrepaso de acercamiento.

- Podría hacerlo… pero no quiero-. Murmuró ronco mientras me apretaba contra él.

- Por favor, Sting. Basta, no está bien. Éstas borracho y después cuando vuelvas a estar sobrio te vas a arrepentir-. Intenté convencerlo poniendo las manos en su duro pecho.

Los dedos me hormiguearon con el contacto.

- ¿Por qué no está bien?, ¿tienes pareja acaso?-. Negué inmediatamente con la cabeza.- ¿Entonces?, ¿cuál es el problema?. Estoy borracho sí, pero los borrachos se mueven según lo que desean, y yo llevo deseando esto bastante tiempo… No voy a arrepentirme ni ahora ni nunca a no ser que lo haga sin tu consentimiento, y algo me dice que una pequeña parte de ti lo desea-. Una sonrisa de medio lado adornó su rostro. Poniendo las manos en mi trasero me acercó más a él si es que era posible. Sentí una gran presión externa bajo mi vientre que, sumado al leve apretón que ejercían sus dedos en mis nalgas me hizo jadear contra mi voluntad.

'Dios esto es vergonzoso', aunque la vergüenza era más por el deseo que me provocaba que por la situación en sí. Había fuego y hambre en la celeste mirada del dueño de la magia de luz, un fuego abrasante que me estaba excitando cada vez más y más.

Desvié la vista a un lado pero Sting me cogió del mentón, obligándome a mirarle.

- Se sincera Lucy. No te preocupes por lo que pase en el futuro, solo dime, ¿lo deseas?. Si no es así te soltaré en este mismo instante.

Tenía una maraña de voces en mi cabeza, unas diciendo que sí y otras pidiendo que lo alejara.

- '¿Por qué no?. Nadie te puede reprochar nada-. La voz oscura sobresalió entre todas. Pero...¿y si me arrepentía?.- Será otra experiencia-. Me respondió velozmente'.

No sé en que momento mi subconsciente le dio la orden a mi cuerpo acercarse aún más.

Sin darle respuesta al rubio acerqué mi rostro al suyo. Nuestros labios solo se separaban por un par de centímetros, bastaba elevar levemente el rostro y quedarían juntos.

Un ruido tras la puerta nos paró en el acto, de un salto me separé de él como si quemara.

- ¡Huele a pastel!-. Escuché la vocecita de Lector.

- Sí hay pastel Fro también quiere-. La puerta se abrió relevando a los dos pequeños exceeds refrescándose los ojos.

- Te has levantado temprano Sting-kun-. Dijo el felino rojo acercándose al rubio.

- Ni siquiera me he acostado aún, Lector.

- ¡Mira Lector!-. Gritó Fro corriendo hacia Arashi que se estaba comiendo una fruta robada.

- Es tan chulo…-. Murmuró su amigo acariciando a la criatura.

- Yo…será mejor que me vaya a bañarme, apesto a sudor y a alcohol-. Sting salió disparado de la cocina para extrañeza de los gatos.

- ¿Está bien?-. Preguntó Lector preocupado

- Solo un poco borracho-. Respondí sonriéndole. Internamente daba gracias a estos dos pequeños peludos por interrumpir minutos antes. Todavía podía sentir los latidos furiosos en mi pecho y el vientre hormigueando por las emociones.

- ¿Ya está todo bien de verdad?.

- Sí. Ya hemos hablado y arreglado todo.

- Ya era hora-. Farfulló Fro por lo bajo.

- Luuucyyy quiero pastel.

- Está recién sacado Lector, hay que esperar a que se enfríe.

- Tch.

- ¿Tenéis una pelota grande?. Jugad con Arashi para matar el tiempo.

- Siiii-. Gritó el felino de chaqueta vaquera corriendo a por el juguete.

- ¿Hay galletas?-. Fro miró en los cajones buscando comida.

- ¿No deberías de desayunar primero?.

- Tengo antojo…

- Solo espero que Rogue no me regañe-. Le advertí dándole los dulces.

Al poco rato llegó Lector con una enorme pelota amarilla que usaron para jugar con Arashi. Los juegos se interrumpían exclusivamente cuando el dragón se ponía a orinar (que yo tenía que limpiar por supuesto), y así estuvieron hasta las dos del mediodía que ya era hora de comer.

El salón se lleno y las bandejas con platos circularon por todos lados.

- Ni os habéis acordado del pastel-. Recordé con burla poniendo el postre en el centro de la mesa.

- Así da gusto despertarse. Filetito y bizcocho para terminar. ¿Qué más falta?-. Preguntó Orga con el trozo de carne en la boca.

- Que se vaya el asqueroso tiempo y podamos disfrutar de la piscina-. Me atraganté con esta información.

- ¿Tenéis piscina?-. Bebí esperando que se me bajara el atoramiento.

- Un poco escondida pero sí-. Respondió Rufus.

- Es enorme y tiene muchos toboganes, Lucy-. Indicó Lector con emoción.

- Mmm si no tiene el agua tan calentita como los baños termales no me interesa mucho.

- ¿Ya los probaste?-. Curioseó Rogue con una ceja alzada.

- Ajá, con Arashi. Deberíais verlo nadar, es alucinante.

- Jo, yo quiero verlo-. Reclamó el felino rojo cruzándose de brazos y mirando a un lado.

- Cuando el tiempo se ponga mejor os lo podréis llevar a la piscina. No quiero que se resfríe-. Acaricié el sedoso lomo de la criatura que estaba comiendo de un cuenco del suelo.

- No esperáis para comer, ¿eh?-. La voz de Sting nos sorprendió a todos por su repentina aparición.

- Eres muy lento. ¿Qué has estado haciendo todo el día?-. Preguntó Rogue dándole su plato.

- Dame un laargo baño. Este hermoso cuerpo necesita estar relajado y limpio para funcionar día a día-. Rodé los ojos lo que causó que se riera. Cuando volví la vista me encontré con sus ojos azules mirándome ladinamente. Abochornada fijé la mirada en el plato recordando el acontecimiento ocurrido horas atrás.

Comimos en un ambiente relajado que yo llegué a extrañar demasiado. Necesitaba volver a estar así de bien.

Finalmente, llegó el momento de comer el postre de delicioso aspecto.

- Parece comestible-. Bromeó Minerva cogiendo un trozo.

- ¡Oye que yo he ayudado a hacerlo!-. Exclamó Sting con la vena de la frente hinchada.

- Por eso lo digo…-. Murmuró por lo bajo ganándose una mirada nada amistosa.

- Está…-. Rogue fue el primero en probarlo. Nos quedamos en silencio sin tocar nuestro plato, a la espera de las palabras del conejillo de indias.- ¡Delicioso!. Esto ha tenido que hacerlo casi todo Lucy, es imposible que tú hayas hecho algo que es comestible-. Se burló con crueldad el pelinegro. El maestro le lanzó una colleja que fue devuelta, comenzando así una pelea.

- Vais a tirar algo-. Regañó Yukino cogiendo a tiempo un vaso que tenía como destino el suelo. Pero ellos no hicieron caso.

- ¡Comportaros!-. Grité enfurecida cuando con el movimiento me manché de cerveza.

Los dos Dragon Slayers rápidamente se apartaron y me miraron con ojos de cachorro. Bufé molesta mientras me limpiaba del desastre causado.

- Lucy-. Murmuró Lector lentamente.

- ¿Sí?-. Lo miré extrañada pero él no me miraba.

- Arashi está haciendo popó-. Señaló detrás de mí.

Me di la vuelta justo en el momento en que el reptil terminaba de dejar los excrementos.

'Con lo chico que es y la monstruosidad que acaba de soltarme aquí en medio'. Me veía en el futuro con un enorme carro detrás del dragón recogiendo sus excrementos

Temblé por dentro.

- Toma-. Me tendió Frosch una bolsa de plástico para recoger a lo indefinible.

- Gracias Frosch.

- Que alguien traiga ambientador-. Pidió Orga al aire.

- No creo que un bote sea suficiente-. Añadió Minerva tapándose la nariz.

Aguanté la respiración en todo momento de la recogida. Una vez terminado le hice un buen nudo intentando que no se escapara nada de aire y se quedara la peste retenida.

- Por lo menos ya no tenemos que preocuparnos del abono para el jardín-. Habló Rufus que leía en su asiento un libro.

Tras aquella parada continuamos con la conversación. La bolsa estaba en la basura, lejos de las fosas nasales del público. Arashi, con el estómago lleno, se tiró en el suelo para tomar una larga siesta.

Yo intentaba no pensar mucho en lo que había ocurrido en la cocina con el maestro del gremio, pero era imposible. Cada vez que le dirigía la mirada o le observaba de reojo me lo encontraba siempre con la vista en mí, sus ojos mostrando las mismas emociones horas antes.

Mi razón me castigaba por el desliz que había estado a punto de tener. Sting podía ser todo lo guapo que tu quisieras pero era mi compañero, si pasaba algo para mí sería muy incómodo estar cerca de él, más de lo que ya era. No había escuchado nada de noviazgos de Sting, más bien tenía los oídos atiborrados sobre sus aventuras amorosas que duraban máximo tres días.

Yo no quería estar con alguien solo para breves momentos de diversión. Necesitaba alguien que estuviera conmigo enserio, que me quisiera y me respetara. Sé que el mago de luz no me trataría mal mientras pasara lo que pasara entre nosotros, pero sería efímero, en el momento en que se cansara se acabaría todo, y yo pasaba de eso.

Pero por otro lado, sabía que mis propias palabras solo servirían al principio. En algún momento a solas probablemente me dejaría llevar y acabaría pasando algo.

Por un momento pensé en Natsu, últimamente para mi sorpresa no pensaba demasiado en él. Una parte de mí me decía si aceptaba la tentación estaría traicionándolo.

¿Pero como puedes traicionar a una persona que no es tu pareja?.

- ' Ni siquiera sabes si él siente lo mismo por ti. Te estás comiendo la cabeza a lo tonto y perdiéndote la diversión por una fidelidad estúpida-. Y ahí estaba la estúpida voz.- Puede que cuando lo vuelvas a ver él esté con una chica, ¿no lo ves?, y tú seguirás manteniéndote intacta y sufriendo. ¿Puedes imaginarlo?, encontrártelo con otra mujer, una mujer que ha sabido enamorarlo y hacerlo feliz y tú…tú estarás solita'-. Una carcajada fue lo último que escuché antes de que callara.

Menuda migraña me estaba dando.

¿Qué hacer?. Realmente jamás vi que Natsu mostrara un interés amoroso en mí, solo un cariño de un amigo. Pero, ¿y si se equivocaba?, Natsu era Natsu, solo pensaba con el estómago y no entendía mucho sobre los sentimientos más complejos que los de protección o amistad.

No podía pasarme la vida pensando en eso.

- 'Te repito que si él te quisiera de esa manera, por muy inútil que fueras ahora mismo estarías con él. Cuando se está enamorado por mucho que se estorbe siempre se están juntos.'

Un apretón en el hombro me sacó de mis pensamientos. Al buscar el origen me encontré con la mirada preocupada de Sting.

- ¿Estás bien?.

- Sí, no es nada, solo pensaba-. Un momento, ¿dónde está..?.- ¿Dónde está todo el mundo?.

- Se fueron hace rato, te llamaron varias veces pero no respondiste.

- Vaya…-. No había absolutamente nadie a excepción de nosotros dos y Arashi.

- ¿En qué pensabas?. Para quedarte así de ensimismada…

- Yo…recordaba cosas del pasado. Del gremio y mis ex-compañeros-. Mentí piadosamente. Su mirada se suavizó.

- Sabes que nuestras puertas están abiertas…

- Lo sé, lo sé, y te lo agradezco. Déjame más tiempo para pensarlo.

- ¿Te lo estás planteando al final?-. La sorpresa se reflejó en su voz.

- Ajá, ¿por qué lo preguntas?.

- Es solo que al principio estabas empeñada en no unirte...¿qué ha cambiado?, si es que puede saberse.

- Siempre me digo que tengo que avanzar, pero con el pensamiento de que traicionaré a mi gremio uniéndome a otro es imposible. Es hora de dejar el miedo atrás, no creo que a mis antiguos compañeros y a mi maestro les gustase verme hundirme en el hoyo de depresión en el que estoy casi metida.

- ¿Qué te detiene de tomar la decisión?.

- Yo….-. Tomé una amplia bocanada antes de habla.- Prométeme que no me quedaré sola, que aunque por cualquier razón Sabertooth se disuelva yo no me quedaré nuevamente sola. Que no me dejaréis atrás...-. Las lágrimas cayeron con las últimas palabras. Era la primera vez que hablaba directamente sobre cual era mi problema para unirme a otro gremio, el miedo a volver a quedarme sola.

- No puedo prometerte nada-. Agaché deprimida la cabeza ante sus palabras.- Por lo menos no puedo hablar por los demás. Por mi parte ten por seguro que no te dejaré jamás sola, pase lo que pase, juntos, ¿vale?-. Me revolvió el pelo mientras me dedicaba una sonrisa de oreja a oreja.

Con las mejillas enrojecidas y húmedas le devolví el gesto. Lo que sentí después fueron sus brazos dándome un abrazo firme y fuerte al que respondí con la misma intensidad. Por detrás escuché a Arashi gruñir celoso.

En otro lugar, concretamente unas montañas. Caminaban dos amigos buscando algo de comer. Sus estómagos rugían furiosamente pidiendo comida y que dejaran de recibir aire como alimento.

- Natsuuu-. Balbuceó un pequeño exceed azul que se tambaleaba en su paso.- Tengo mucha hambre.

- Ya sé Happy, no eres el único-. Sus tripas apoyaron sus palabras. De repente, se paró bruscamente.- ¿Eh?.

- ¿Qué pasa Natsu?.

- Huelo algo-. Olfateó el aire, recibiendo los aromas cercanos.- ¡Alguien está haciendo una hoguera cerca de aquí!. ¡Creo que están asando un pollo!.

- ¡Vayamos!-. Los dos magos corrieron hasta el origen del delicioso olor, escondiéndose tras unas rocas.

- Yiieh que fácil ha sido quitarle la comida a esos monstruos.

- Como quitarle un caramelo a un niño-. Eran tres hombres, de desagradable aspecto y de mediana edad, seguramente ladrones.

- Nee, Natsu-. Murmuró el gato.

- Ya tenemos cena Happy-. Sonrió el pelirosa con una mirada que asustaría a la criatura más tenebrosa.

Se lanzaron sobre los tres extraños que poco pudieron hacer para defenderse. Minutos después, los dos magos de Fairy Tail disfrutaban del botín.

- ¿Cómo estarán las cosas por el gremio?-. Se cuestionó el gato dejando su comida a la mitad.

- Estarán bien, no te preocupes Happy-. Dijo pudo Natsu con la boca llena sin dejar de comer.

- Lucy estará muy enfada por lo de la nota-. Un escalofrío recorrió al pelirosa al imaginar el rostro de su compañera al ver el papelito donde le informaba de su partida.

- Se le pasará, le traeremos un enorme pastel o algo de esas cosas que tanto les gusta a las niñas.

- No creo que eso sirva siquiera para disuadirla de que no nos golpee-. Su compañero gruñó irritado, no habían pensado en eso. Se habían dejado llevar por el primer pensamiento que les cruzó la cabeza y se marcharon, si pensar en sus compañeros.- Nee, Natsu…¿no tienes una sensación extraña?.

- ¿Eh?.

- Tengo un sentimiento extraño en el pecho. Me aprieta y me incomoda…

- A mí también…quizás sea la culpa, tiene que ser eso-. Pero la inseguridad en sus palabras no le daban crédito.- Terminemos cuanto antes el entrenamiento y regresemos a casa. Al principio estarán enfadados pero ya se les pasará.

- ¡Aye!-. Respondió su amigo comiendo con más ánimo.

Natsu se quedó en silencio observando el crepitar del fuego. Quería convencerse a si misma que lo que sentía era culpa y molestia por haberse comportado de esa manera con ellos.

Pero, la emoción no desaparecía de su interior. Desde hace tiempo tenía el presentimiento de que las cosas no estaban bien con sus nakamas y el gremio. Happy probablemente también lo sentí, aunque ahora era cuando se atrevía a sacar el tema.

Solo esperaba, que ambos se equivocaran, que al volver a casa, todo siguiera igual.

'Estás bien, ¿no es así Lucy?'. Su ceño fruncido por la preocupación cada vez más arraigada en su pecho.


Quiero agradecer desde aquí a todos los que me dejan sus reviews en cada capítulo y que me dan tantos ánimos a continuar. Debido a que ya apenas recibo notificación de nuevos reviws (no porque no los haya si no porque el móvil no me avisa y me entero cuando me meto en el ordenador) pues no responderé ninguno por mensaje si no que podnré aquí la respuesta.

tvidelaheim: Aún no tengo nadie para colorear la portada eres el único, estoy haciendo otra nueva porque la que tenía no me gustaba mucho :S. Lo que tengo casi terminado es un dibujo de Arashi, todo lo que haga de dibujos lo pondré en un tumblr que crearé y pondré más adelante aquí.

Lenka: Muchas gracias corazón. Yo es que no le encuentro el sentido a esos fics en los que las parejas con un par de diálogos estén perdidamente enamorados, logic not found jajajaja

Dixie: Uff mucho te ha tenido que gustar para leertela en una noche jajajaja pero te entiendo, me pasa diariamente XD. Un amor tan fuerte como el que ha sentido Lucy por Natsu no se puede desvanecer sin más y la manía de poner a Lissanna de mala cuando no lo es me cabrea tela :(

Besos a todos!