En el gremio de los tigres, sus miembros también tenían quebraderos de cabeza, pero por otras razones.

- Arashi, cálmate por favor-. Rogó Rufus desesperado.

- Ya Arashi, ya-. Lo meció Sting entre sus brazos, se dejó menear con docilidad pero de su boca no paraban de salir sonidos lastimeros. Desde la marcha de la rubia, el pequeño dragón no había parado de llorar, ni un solo minuto.

- Se va a quedar ronco-. Advirtió Rogue a su lado.

- Mejor, así dejará de hacer tanto escándalo-. Replicó Orga.

- Que malo eres-. Le regañó el joven con sombrero.

- Mira Arashi-. Lector le ofreció un enorme filete que el reptil tragó furiosamente, el llanto cesó durante los segundos que tardó en devorar la carne, después, continuó llorando a grito pelado.

- La culpa es de Lucy por no haberlo acostumbrado-. Gruñó Sting sin saber que hacer.

- Vamos a llevarlo a la piscina, se entretendrá con el agua-. Propuso Rogue cogiendo a Frosch.

- ¡Siii, además hace mucha calor!-. Concordó el felino rojo secándose el sudor de la frente. En Iwa el tiempo era impredecible, lo hoy podía ser un día de frío y lluvia mañana podía estar dominado por el sol y el calor sofocante.

- Fro piensa igual.

- Bien, vamos.

La gran mayoría de los miembros, exceptuando los que marchaban de misión, siguieron a su líder hacía las plantas inferiores, donde se hallaba la piscina .

- Fresquita, fresquita-. Sting movió los brazos haciendo que las patas del escandaloso bicho tocara el agua, el contacto hizo que dejara de lanzar berridos y se quedara mirando el agua con los dorados ojos húmedos por las lágrimas.

- ¡Vamos a jugar Arashi!-. Lector se tiró de bomba salpicando a los que estuvieran cerca de él.

- Cerrad las puertas y posibles aberturas que pueda usar para escapar-. Pidió el maestro dejando en el suelo a Arashi que luchaba por soltarse e ir junto al exceed. En cuanto el dragón se vio liberado se sumergió de cabeza y buceó hasta llegar junto al felino.

- En estos días más que nunca tenéis que aguantar todas las horas que podáis jugando con él-. Le comentó Rogue a Frosch que estaba a punto de tirarse al agua.

- ¡Si!-. La dulce rana saltó al agua con alegría para dirigirse a sus amigos que hacían carreras en el fondo de la piscina.

Pasaron largas horas divirtiéndose en las frías aguas, Arashi sorprendió a todos al ser capaz de mantener la velocidad de nado aún teniendo a Frosch y Lector sujetos a su espalda.

- Tiene fuerza-. Observó Rogue viendo las pequeñas olas que iban creando a su paso.

- Cuando crezca será imparable-. Sonrió orgulloso Sting viendo a los tres amigos reírse.

- ¿Nos traerá problemas con el consejo el tener un dragón en nuestro gremio?.

- No les hará gracia eso está claro, aunque sea de clase inferior. Probablemente, de conocer su existencia nos pedirán que lo entreguemos.

- ¿Lo haremos?.

- No.

- Si nos negamos puede que nos acusen de obstrucción a la ley, en el peor de los casos seremos considerados criminales-. Rogue tenía la preocupación plasmada en el rostro.

- Que así sea. Arashi es de la familia tanto como Lector o Frosch, no se abandonan a los amigos. Él no se irá de aquí.

- Aunque normalmente piense que eres estúpido, me alegro de ser amigo tuyo-. Sonrió Rogue fraternalmente.

- Je, je, je, je, graci... ¡oye!-. Gritó al darse cuenta del insulto. Los dos Dragon Slayers empezaron a lanzarse collejas y a ahogarse mutuamente en el agua sin descanso, salpicando y molestando a los que estaban cerca.

- Niños chicos-. Reprochó Rufus por lo bajo acomodándose en su flotador.

- Que dura es la vida-. Bromeó su compañero de pelo verde bebiendo un refresco.

A la hora del almuerzo muchos estaban pensando ya en la siesta, pero cierta criatura aún tenía ganas de dar la lata.

- No, Arashi-. Sting le había puesto al dragón un arnés hecho con cuerdas, el cautivo tiraba insistentemente hacia la puerta por donde se había ido su amiga.- ¡Basta Arashi!-. Riñó al ver como mordisqueaba las correas, su alzamiento de voz provocó que Arashi empezara a llorar como en la mañana- Eres un caprichoso-. Gruñó el mago al cogerlo en brazos y ponerlo en la banca junto a los demás esperando que así se callara.

- Toma, fiera-. Orga le puso delante de su nariz un enorme cuenco lleno de carne y fruta.

- No sé como no se atraganta cuando come así-. A Lector se le estaba cayendo una gota de sudor por la frente al ver a Arashi comérselo todo sin apenas respirar.

- La carne que trajo Lucy era para Arashi, ¿no?. Lamento decir que para nosotros apenas quedan unos kilos-. Advirtió Rufus trayendo al fin los platos de comida. La ausencia de Lucy y Yukino se notó bastante en la cocina en la descoordinación de las otras dos mujeres que trabajaban allí.

- Vamos a morir de hambre-. Gimoteó Lector viendo su plato que no presentaba un agradable aspecto. Las dos muchachas tampoco tenían muy buena mano de cocina, si seguían órdenes no había problemas, pero cuando las dejabas solas ya era una cosa muy distinta.

- Ojalá vuelvan pronto-. Rogó Orga viendo como la comida se deshacía en el tenedor.- ¡No puedo comer esto!

- Hacen lo que pueden Orga, míralas.- Observaron a las dos jóvenes con los ojos llorosos al recibir las críticas de los demás miembros, daban mucha lástima.

- Mayu, Namia-. Llamó Sting a las chicas, estas palidecieron y temblaron ante el mero pensamiento de una regañina. Se acercaron temerosas hacia la mesa.- Se agradece vuestro esfuerzo. ¿Por qué no encargáis pizza en la tienda del señor Musume?

- ¡Sí señor!-. Las amigas pasaron por las mesas preguntando de qué querían su pizza para después partir hacia la tienda. Media hora después aparecieron para satisfacción de los hambrientos magos.

- ¡Esto ya es otra cosa!-. Orga se permitió degustar el queso fundido en su paladar, llegando a exagerar en los sonidos que emitía en su garganta.

- Supongo que esto será nuestra comida hasta que las chicas vuelvan. Frosch, mastica -. Rogue comía relajadamente a diferencia de su exceed que parecía que no había comido en años, normalmente su actitud en la mesa era calmada pero con la pizza cambiaba completamente, volviéndose incluso posesivo.

- También podemos pedir pasta o cosas de ese estilo, ese hombre no solo hace pizza-. Sting miraba aburrido como Arashi también se comía su pizza propia.

El rubio se vio sutilmente ignorado por los presentes.

Sting suspiró con pesar, no había pasado ni un día y ya echaba de menos a la rubia.

- Oye ayer tuve un sueño muy raro-. Comentó un joven en una mesa cercana, el rubio afinó el oído para enterarse de la conversación.

- ¿De qué iba?-. Le respondió su amigo.

- No es que fuera malo ni nada, todo estaba oscuro y no había malas sensaciones. Es que lo que escuché lo que me extrañó.

- ¿Lo qué escuchaste?.

- Una mujer cantaba... era como un ángel, me deleitaba con una dulce melodía.

- ¿Tú también escuchaste a una mujer cantar?. Joder, ¡creía que era el único!-. Le respondió su amigo.

-Yo estaba soñando con una montaña de barriles de cerveza cuando empezó a cantar una mujer, ¡creía que estaba en el paraíso!-. Intervino otro.

- ¡Yo también!.

- ¡Y yo!

Pronto en el salón se armó un increíble barullo para conocer la identidad de la mujer misteriosa.

- Y yo que pensaba que había sido un bonito sueño...¿crees que la desconocida cante ante nuestros ojos?-. Preguntó Orga a Rufus.

- Cantó escondida en el velo de la noche, no quería ser descubierta-. Replicó su amigo con los brazos cruzados.

- ¿Quién será?-. Se preguntó a si mismo Rogue mirando al vacío.

- Fro también quiere saber.

- Me gustaría volver a escucharla-. Suspiró Lector algo abatido.

Sting no respondió a nada de lo que se decía en la mesa. Tenía los codos apoyados en la superficie, sus dedos entrecruzados ocultando sus labios tras ellos. ' Si no es por tus bailes, es por tu voz. De una manera u otra siempre se habla de ti, Lucy', pensó mientras sus labios se tensaban formando una sonrisa.


Volviendo con las tres magas, estas ya había llegado a Crocus.

- Vayamos al castillo directamente-. Propuso Lucy tras un largo estornudo, las demás asintieron y se pusieron en marcha hacia la enorme fortaleza, ya había comido en el tren por lo que no necesitaban parar a almorzar.

- ¡Bienvenidas!-. Las recibió el rey junto a su hija en el salón real.

- Majestad-. Pronunciaron las tres magas a la vez mientras hacían una reverencia.

- ¡Que placer volver a verlas!. ¿Están listas?, ¡cuánto antes partamos mejor!.

- Así es-. Respondió Minerva.

- ¡Pues adelante!.

- Se le ve muy animado-. Manifestó Lucy mientras subían a un carruaje que los esperaba afuera.

- Estoy deseando de llegar a Nurim, ¡alucinaréis con su estructura!.

- ¿Nurim?-. Preguntó Yukino.

- ¡Las islas de dónde hemos sacado las piedras y está la excavación arqueológica!.

- ¿Cómo sabe su nombre?

- En los sótanos del castillo hemos encontrado pergaminos que hablaban de las islas, había un mapa que indicaba su localización actual y poco de la historia que reside allí-. Su hija a su lado abrió un cuaderno lleno de anotaciones.

- Según dichos pergaminos allí residía una civilización muy antigua, de las primeras que aparecieron en Fiore. En su mayoría eran magos celestes, eran reservados, cautos pero sobretodo neutros, evitando siempre entrar en la guerra a no ser que les afectara directamente. Poseían gran poder y su meta era únicamente obtener todo el conocimiento posible y guardarlo para que no ser perdiera en los anales del tiempo. Un día, estalló la guerra en toda la península y fue inevitable que esta civilización entrara en ella. Pelearon con uñas y dientes para defender su hogar, pero no fue suficiente, poco a poco se vieron acorralados en sus tierras, con el enemigo llamando a la puerta. Sabiendo que no conseguirían ganar decidieron acudir a una fuerza que residía en la isla principal, oscura y primitiva, una deidad para muchos. Ofrecieron sus almas a cambio de ganar la guerra, si iban a morir, se llevarían al adversario, y aquél al que denominaban el "Guardián" acudió a su llamada, arrasó con casi toda la vida humana de Fiore, dejando muy pocos testigos de la carnicería. Aquél día todo el mundo aprendió el importante valor de la vida al perder a familiares y amigos, pero sobretodo aprendieron a temer el incalculable poder de la deidad.

- ¿Cómo pudo acabar un solo ser con más de millones de personas fuertemente armadas y con poderosos magos entre sus filas?-. Minerva no ocultó el asombro en su voz.

- Se le consideraba casi un dios, su energía mágica superaba con creces a la de sus rivales. La historia dice que creó una onda de magia negra que calcinó y destruyó a los oponentes. Lo increíble fue que no afectó en absoluto a la naturaleza, solo a edificios y personas-. Respondió Hisui cerrando el cuaderno.

- Una limpieza humana-. Dijo Lucy solemne.

- ¿Qué pasó con el Guardián?-. Yukino seguía intrigada con el tema.

- No se sabe, desapareció tras su ataque. Decenas de personas lo han estado buscando durante décadas y siglos, sin encontrar rastro. Lo único que nos queda son las pinturas que hay en las paredes y las piedras que hablan de él.

- Dicen que hay una pintura, hecha por un joven soldado que estuvo presente cuando el Guardián desató la onda. Consiguió protegerse y salvar su vida a cambio de un alto precio, su energía mágica y un envejecimiento prematuro, en aquél momento tenía veinticinco años y tras realizar el hechizo presentaba el aspecto de un anciano de ochenta. Pasaría sus últimos días de vida pintando cuadros que hablaban de los acontecimientos, pero desaparecieron tiempo atrás, para muchos el tema era tabú y la presencia de los cuadros no ayudaba a cerrar la herida. Es una lástima, dicen que eran tan realistas que parecía que veías una fotografía.

- ¿Cómo era el Guardián?-. Hisui me miró en silencio pidiéndome que hablara, lo poco que se sabía era gracias a mis traducciones por lo que lo mejor sería que yo lo describiera. En un suspiro, decidí intervenir.

- Según las piedras, fuerte, poderoso...

- Eso ya lo sabemos-. Gruñó Minerva impaciente, rodé los ojos y continué.

- Guapo, musculoso... Dicen que su cabello es negro en las raíces, burdeo en los reflejos y las puntas, que sus ojos son rojo carmesí y que se le invoca con magia celeste.

- Tú y yo podríamos invocarlo-. Yukino tenía una mezcla de emoción y miedo en la voz.

- Creo que haría falta mucho poder, más que tú y yo juntas-. Lucy sentía como una gota de sudor caía por su nuca viendo a su amiga.

El camino hasta el puerto de Hargeon (donde cogerían un ferry para ir a las islas) fue tranquilo, el rey hablaba de la arquitectura antigua como si fuera la octava maravilla. Pararon únicamente para comer, descansar y realizar sus necesidades, horas y horas de viajes que se pasaron rápido entre anécdotas y risas.

Llegaron por la noche al muelle con la Luna bien alzada en el cielo. Se instalaron en sus camarotes y disfrutaron de la noche estrellada en la cubierta.

- ¿Crees que descubrirás algo en Nurim?-. Preguntó Minerva sentada en una silla a su lado.

- Espero que me resuelva dudas, y que halle el modo de descifrar la piedra que me falta-. Le dije mientras me levantaba.

- Me pregunto como estarán en el gremio...-. Murmuró Yukino de vuelta a sus camarotes.

- Estarán bien, seguro-. Respondió Minerva a la vez que bostezaba.

' Eso espero', Lucy no estaba tan confiada como la pelinegra sobre el estado de los magos y su dragón, eran una mezcla peligrosa.


En Sabertooth...

- Tch, maldita sea-. Gruñó el maestro mientras se inclinaba a recoger un regalo maloliente, cortesía de Arashi.

- Debiste de haberlo sacado a afuera, mucho ha aguantado con eso dentro-. Reprochó Rogue manteniendo una distancia en la que el olor no molestase tanto.

- ¡No me lo recordó nadie!-. El mago se había puesto una pinza en la nariz y por ello su voz sonaba congestionada, igualmente, la peste se le quedaba pegada en la lengua, dándole náuseas.- ¡Joder, que asco!.

- Tu boca es más sucia que la caca de Arashi-. Le regañó Lector.

- Mira Lector-. Frosch señaló al pequeño dragón que estaba haciendo otra de sus tantas carreras por el salón.

Arashi dio un giro brusco y se encaminó a una pared cercana a las escaleras.

- ¡¿Qué va a hacer ese loco?!-. Gritó Rufus con horror. Su pregunta se vio respondida cuando el dragón de un salto empezó a escalar la pared de piedra, no era la primera vez que lo hacía pero generalmente Lucy lo detenía y lo obligaba a volver al suelo. Al llegar a la altura de la barandilla de la primera planta saltó de espaldas y giró su cuerpo quedando de cara al comedor.

Sting tenía el terror plasmado en su rostro, salió a la carrera para coger al dragón en cuanto cayera, pero sabía que no llegaría a tiempo, nadie llegaría a tiempo.

Saltó para alcanzarlo pero él estaba a una altura mayor. En el momento en que el mago empezó a caer al suelo Arashi abrió sus alas y planeó hasta la pared contraria, cerrando las alas y llegando al suelo de un salto.

El Dragon Slayer de luz lo observó atónito, no había tenido tanta suerte y había aterrizado de mala manera contra el duro suelo, haciéndose daño en la espalda.

- Lucy va a alucinar cuando se lo contemos-. Murmuró Lector.

Sting quería gritarle que no, que el que la maga conociera este hecho haría que le diera un ataque de nervios, pero era un dragón de lo que estábamos hablando, los dragones vuelan, tarde o temprano Arashi empezaría a querer ver el mundo desde las alturas, era inevitable.

- Creo que más bien se le parará el corazón-. Susurró el rubio recogiendo al dragón del suelo.

- Sting, ha llegado esto-. Rogue interrumpió con un tono mucho más serio al que tenía habitualmente. Cogió a Arashi excitado de la emoción entre sus brazos y le pasó un sobre de color sepia.

Leyó con preocupación el contenido de la carta. Procedía de unos de sus miembros que había enviado a investigar a un gremio oscuro que había puesto sus ojos ambiciosos en la ciudad.

Maestro, estuve investigando al gremio Atari como pediste. Es alarmante el como el número de sus integrantes ha incrementado en estos últimos meses. Como sabes quieren ampliar sus terrenos y ven la mina de carbón de la ciudad como la gallina de los huevos de oro, si tienen que hacer destrozar toda Iwa y matar a sus residentes lo harán. Además, alguien les ha llevado el chivatazo de que tenemos en custodia esas piedras tan valiosas, no conozco la identidad del chivato pero ten por seguro que están planeando un golpe. Seguiré investigando, esté en alerta.

Sting se masajeó la frente con nerviosismo, volvió a coger a Arashi y le pasó la carta a Rogue para que la leyera.

- ¿Estará bien?-. Rogue no ocultaba el malestar en su rostro.

- Eso espero. No debí de haberlo enviado solo Rogue...

- Estará bien, no te preocupes-. Su amigo posó su mano sobre su hombro y la apretó en un gesto de consuelo, Arashi, empezó a darle lametones en la mejilla al advertir el cambio de ánimo en el rubio.

Llegó la noche y como había sucedido en el almuerzo tuvieron que pedir comida para llevar, Arashi ya había comido y ahora dormía entre sus piernas.

- Que bueno está esto-. Rogue saboreó el Sukiyaki con Frosch a su lado.

- El señor Musume es un excelente cocinero, pero qué caro es el muy hijo de...-. Una mano se posó violentamente en sus labios para que no continuara el insulto. Los exceed al ver que no iba a continuar la frase se quitaron las patas de las orejas.

- La verdad es que es una ruina-. Concordó Rogue retirando su mano.

- Vamos a dormir, Sting-. Pidió Lector somnoliento.

El mago cogió al felino y al dragón y tras despedirse marchó al cuarto. Colocó a las dos criaturas en la cama de Lector y él se tumbó en la suya.

Fue una noche tranquila, demasiado quizás, pero bien dicen que antes de la tormenta está la calma.


De regreso con las tres magas, poco después del amanecer llegaron a las islas.

- Son increíbles-. Yukino observaba asombrada la silueta de la islas alzándose frente a nuestros ojos.

Nurim consistía en tres islas que formaban un triángulo perfecto sobre el mar, dos eran de un tamaño parecido, pequeñas comparada con la tercera que era la más lejana.

- Ahí está, la isla principal, la que según los pergaminos contenía al guardián-. Señaló el rey a la enorme formación de tierra. En su mayoría eran planas repletas de vegetación pero la isla principal tenía una enorme montaña en la parte Centro-Norte.

- Esa montaña tuvo su última erupción siglos atrás, no hay fecha específica pero se piensa que fue en la época que el Guardián liberó su energía-. Comentó la princesa con seriedad.

- Fue un conjunto de catástrofes, una lástima que la gente no aprendiera de aquello-. Lamentó un arqueólogo a su lado, nadie le respondió, solo compartieron la pena en silencio.

Tras bajar al puerto, se dirigieron hacia el antiguo templo que se hallaba a poco más de un kilómetro de los pies de la montaña. Pasaron previamente por la ciudad, una impresionante metrópoli hecha de piedra sacada de la montaña.

- Pese a la edad que posee se conserva en muy buen estado, ¿cuando el volcán entró en erupción no fue afectado?-. Minerva contemplaba la estructura casi intacta, se giró al arqueólogo esperando su respuesta.

- Es realmente curioso, según los cálculos el río de lava se dirigía directa a la ciudad pero en el último momento se abrió en dos y se depositó a las orillas de las costas Este y Oeste.

- ¿Puede que el Guardián ayudara a proteger la ciudad?-. Esta vez fue el rey quién preguntó al sabio.

- Quién sabe, hay diversas teorías, desde la invocación de un antiguo hechizo hasta la ayuda de ese mítico ser.

- Llegamos-. Anunció Arcadios deteniéndose delante de todos.

El templo era una imponente edificación con forma piramidal, con su única entrada en la parte superior, creo que estaba demás decir que nos hartamos de escaleras, y que acabamos jadeando y el sudor perlando nuestro rostro al llegar al umbral.

- ¿Esta gente no podían poner puertas de emergencia en la planta baja?-. Gruñó Minerva dejándose caer en el último peldaño.

- Habrían hecho un favor-. Musitó Yukino retirándose el sudor.

Tras tomar un breve descanso se adentraron en el santuario. La luz se filtraba por un orificio del tamaño de un balón hecho aposta en el techo, esta claridad caía en una línea recta hasta el piso, donde se hallaba otra abertura que permitía que esta entrara a los pisos inferiores.

- ¿En todas las plantas está este agujero?-. Pregunté agachándome para verlo mejor.

- Sí, pero en la última planta el orificio es mucho más grande, de unos dos metros de diámetro-. Respondió el experto.

- ¿Por qué harían eso?-. Yukino mostraba confusión.

- Es una buena manera de que todos los pisos estén bien iluminados en las horas centrales del día-. Respondió Lucy mientras bajaban unas escaleras.

- ¿Y por qué no hacer ventanas?.

- A mí parecer se vería muy feo...

- Esta gente no hacía las cosas por belleza si no por utilidad-. Comentó Minerva con los brazos cruzados, tenía el ceño fruncido, seguramente de darle vueltas a la cabeza buscando una razón sobre para qué servían las aberturas.

- Hay escritos en las paredes, en su mayoría gracias a la copia que nos envió del abecedario hemos podido descifrarlo pero las de las plantas más inferiores no ha sido de igual manera, demasiado complejas-. Dijo un arqueólogo cuando pasamos cerca de una pared que contenía dibujos escritos en azul claro sobre la pared.

- ¿Qué han descubierto?-. Preguntó la maga rubia.

- Son poemas, canciones o historias de guerreros que hacían lo imposible por el amor de una mujer, esta gente era muy romántica...

- Que bonito, me habría gustado nacer en esa época-. Yukino suspiró con añoro interrumpiendo.

- … pero, conforme llegas a la últimas plantas las palabras ya no son tan agradables-. Continuó el hombre con un tono sombrío.- El color cambia de azul a lila, no sabemos porqué de ese cambio, solo hemos podido traducir un par de oraciones que están al principio y... quitan las ganas de seguir con la labor.

- ¿Q-qué dicen?-. Hisui parecía temerosa de saber.

- "Las lágrimas de sangre fluyen como ríos en las caras de aquellos que perecen bajo el calor de las llamas del mago maldito, será nuestra tarea velar a aquél que tiene la oportunidad de hacerle frente"

- Qué misterioso...-. Lucy posó un dedo bajo su barbilla pensativa.

- Es muy desagradable-. Repitió la maga peliblanca frunciendo el ceño.- Parece sacado de un cuento de terror-. Comentó mientras se abrazaba intentando calmar los escalofríos.

Continuaron su descenso, por cada planta que bajaban, menor era la iluminación en ella.

- Está realmente oscuro-. Expresó Minerva a la vez que cogía una antorcha de fuego que le tendía un arqueólogo.

- Solo está iluminado en la parte del orificio, esperaba que hubiera algún tipo de reflexión de luz pero esta civilización era muy perfeccionista.

Lucy pasó las yemas de sus dedos por las letras malvas de los muros, de inmediato localizó donde se hallaba la frase que dictó el arqueólogo, empezaría a traducir desde ahí.

- ¿Qué había ahí?-. En medio del círculo de luz se alzaba una especie de estrado rocoso.

- La piedra que aún no has terminado de traducir y la que dices que contiene una energía muy extraña-. Respondió el rey desde una de las esquinas de la sala.

- ¿Y las demás?.

- Pues estaban en el suelo apoyadas contra las paredes o en las repisas que ves en algunas paredes.

- ¿Puedes leerlo?-. Preguntó Yukino a su lado.

La rubia respiró profundamente concentrándose en las palabras que veían sus ojos, abrió el libro por si acaso pero no pensaba que fuera necesario. Comenzó a leer las palabras escritas, recorriendo la habitación y deteniéndose brevemente para consultar el libro.

Dicen que nacemos con un cometido, una obligación... que tenemos toda la vida para encontrarla y llevarla a cabo. Pero nosotros sabemos cuál es el nuestro, proteger el saber de las manos ambiciosas que no conocen el fin de la avaricia. Durante mucho tiempo, y con el pasar de muchas generaciones, nos hemos dedicado a recolectar todo el conocimiento posible, sin importar su origen o importancia, le hemos hecho un hueco en nuestras bibliotecas.

Pero un día nuestra convicción se vio vista a prueba, cuando un mago de ropajes negros vino a nosotros. Maldecido por un antiguo dios, dicho hechicero nos pidió que custodiáramos una llave oscura como la noche. Tal era el poder que despedía que en las primeras impresiones nos negamos, algo como aquello no debía de existir en este mundo, pero ahí estaba frente a nuestros ojos. El desconocido mago nos dijo que aquella llave podría protegernos en un futuro lejano, pero que solo debía usarse en una emergencia, pues el precio de su uso era muy alto. Perdiéndose en el horizonte, el joven nos dejó confusos sin saber que hacer, ni siquiera nos dijo el nombre de la llave o lo que invocaba. Lo dejamos a buen recaudo en las entrañas del templo junto a otros tesoros que aunque no tenían valor económico, eran realmente importantes para la mente y el recuerdo.

Un día, una tribu de mercenarios nómadas que habían hecho de la mar su casa, nos atacaron, fue tan rápido y repentino que rápidamente nos vimos encarcelados. El gran jefe de todos ellos, llamado Kyoch, se adentró en el templo y encontró la llave. Nuestro gran líder junto a los más ancianos, que estaban escondidos en el templo, vieron con sus propios ojos como levantó su mazo para destruir la llave al considerarla como algo inútil y sin valor.

El rostro Kyoch no ocultó su asombro cuando la llave repelió eficazmente su ataque y devolvió el daño, estrellando al hombre contra el muro contrario como si no le supusiera esfuerzo. Kyoch, enfurecido, volvió a cargar con todas sus fuerzas. Cuando apenas estaba a unos metros de distancia, la llave empezó a brillar y a cambiar de color. En su superficie apareció el rojo y el amarillo además del negro, el calor que emanaba... parecía haber sido sacada desde lo más profundo del infierno, que estaba hecha de lava...

A los presentes no les dio tiempo ni a pensar en un plan, la llave se envolvió en el fuego y dejó que esta vagara en todas direcciones como olas furiosas, cubriendo los cuerpos enemigos y evitando el de los hombres inocentes. Observaron atónitos como la carne de los mercenarios se abrasaba en aquel calor irreal y se convertían en meras cenizas en pocos segundos. Y entonces lo vieron. Entre las llamas, en donde había estado la llave había un joven, de gran belleza y poder, cabello negro en las raíces y rojo oscuro hasta las puntas, músculos que sacarían suspiros incluso a la más necia en el deseo...serían sus ojos y las alas hechas de humo lo que dejarían en claro que no era humano, irises rojos como la sangre. Apenas nos dedicó una leve mirada cuando desapareció entre las ascuas, las llamas desaparecieron y allí solo quedábamos nosotros, cenizas humanas y la llave que había recuperado su color original.

Consultamos los espíritus estelares con la esperanza de conocer algo más que aliviara nuestra preocupación, pero ellos no sabían nada. Lo único que parecían conocer era que se invocaba con magia celeste, no creían que fuera necesario hacer un contrato, lo que claramente era un punto negativo ya que cualquiera que lo tuviera podría usarlo.

Lo bautizamos como "El Guardián", le hicimos su propia propia tabla en donde venían las instrucciones de como usar su llave y su propia sala, diferente a las demás porque el orificio de donde llega la luz de las estrellas era mayor.

Pasaron muchas décadas llenas de paz y armonía, sin visitas hostiles ni apariciones extrañas. Ojalá hubieran durado más tiempo...

- Aquí las letras están escrita bruscamente, como si las hubieran hecho a la carrera-. Dijo Lucy mientras recorría la siguiente pared.

Ya vienen, hemos hecho lo posible por mantenernos neutrales pero no hubo forma. Respondimos a sus ataques y ahora las fuerzas enemigas rodean las islas, ha estallado la guerra en el país Una extraña voz pulula en nuestras cabezas, dice que puede acabar con los enemigos, con los combates, con el conflicto, pero que tiene un precio que quizás no queramos pagar. El rostro de los niños y jóvenes está lleno de miedo con cada cañonazo que impacta contra la isla. No vamos a dejar que el pueblo sufra, que mueran entre lágrimas y dolor, no lo permitiremos. Haremos lo que sea.

El Guardián va a protegernos, lo ha dicho.

El dice que no dolerá, que será como dormir en un pacífico sueño. No sabemos que será de él, pero esperamos que caiga en buenas manos.

Que egoísta puede ser la raza humana, que acaba con la vida y lo más preciado por un puñado de piedras bonitas y unos metales redondos.

Me pregunto si Dios estará contento con nuestra labor o si habremos estado todo el tiempo equivocados y solo nos queda como único destino el infierno.

- Y ahí acaba-. Terminó la joven yendo al centro donde estaba el estrado. Los demás estaban tras ella, asumiendo las palabras dichas.- Parece que contenía algo pequeño-. La parte superior tenía un hueco rectangular, cabía una llave perfectamente ahí dentro.

- La piedra que aún no has traducido estaba sobre eso, quizás se encargaba de ocultar la llave-. Mencionó un arqueólogo agachándose al pie del estrado.

- Aquí hay algo escrito-. Dijo Minerva con el rostro casi pegado a la parte superior.

- La luz de la compañera del sol te mostrará el camino-. Leí monótona.

- ¿Se referirá a la Luna?-. Dijo Yukino tras un rato de reflexión.

Como unos engranajes que encajaran perfectamente, una idea llegó a su mente.

Y la luz del sol blanco mostró el camino de la sabiduría. Destapando los secretos eternos escondidos tras las líneas que forman verdades.

- Eso es-. Musitó en voz baja recordando las palabras de la piedra que estaba en Sabertooth.

- ¿Eh?-. Minerva alzó la ceja perspicaz.

- ¡La luz del sol blanco mostró el camino de la sabiduría. Destapando los secretos eternos escondidos tras las líneas que forman verdades!-. Repitió gritando y mirando al vacío.- ¡La Luna!, estos agujeros hechos en el suelo de las plantas tienen la única función de traer la luz luna hasta aquí!-. Posó sus manos sobre el estrado casi en un golpe, los arqueólogos gimotearon de terror al pensar en un posible daño.- ¡Es la luz la que mostrará la verdad completa!...¡la piedra que había aquí eran las indicaciones de cómo usar la llave del guardián, lo hicieron de tal manera que para que en caso de que cayera en manos les costara averiguar como usarla, le pusieron un encantamiento para que solo mostrara todas las palabras cuando la luz lunar se reflejara en ella!.

- Vaya...-. Musitó asombrado el rey.

- Tu capacidad de razonamiento es impresionante-. Alagó un experto de anciana apariencia.

Pasó todo mi peso sobre una pierna, con la cabeza bien alta sonrió orgullosa del logro.

- Debemos volver cuanto antes a Sabertooth, aquí ya no hay nada más que hacer-. Dijo Minerva decisiva.- ¿Podréis continuar solos?-. Su tono era excéptico.

- Si, señora Minerva. La señorita Lucy ha resuelto lo más complicado, lo que queda podremos hacerlo sin ayuda-. Le respondió uno de los arqueólogos.

Pasaron el día en las islas traduciendo canciones y poemas, disfrutando del calor y la tranquilidad del lugar.

Las tres volvieron solas al barco, tanto el rey como su hija prefirieron quedarse en las islas para seguir datando todo lo que podían, si había algo nuevo, les informarían.


En Sabertooth...

La calma se cernía sobre los residentes del gremio, reposaban en un sueño tranquilo sin perturbaciones.

Hasta que una explosión lejana alertó a Arashi, el cuál abrió sus ojos rápidamente. Unas luces inusuales destellaban en la lejanía, el olor, a quemado y a sangre llegó a sus fosas nasales.

Sin perder tiempo se tiró sobre el mago rubio que solo lo echó a un lado y se acomodó en la cama, con un rugido hincó las garras en el antebrazo formando pequeños pero profundos agujeros en este.

- ¡Ay!. ¿¡Pero qué demonios te pasa Arashi!?-. Gritó Sting reincorporándose bruscamente tirando a Lector a un lado y Arashi que dio un par de volteretas sobre las sábanas. Calló bruscamente al escuchar los estallidos, se puso de pie y miró por la ventana, sus oídos captaron los gritos de dolor y terror de los ciudadanos.

- ¿Qué pasa?-. Balbuceó Lector somnoliento.

- ¡Hay que dar la alarma, están atacando Iwa, Lector!. ¡Corre, ve a buscar a Rogue y Frosch!-. El exceed salió corriendo como si su vida dependiera de ello.

Sting por su parte se precipitó con el dragón tras él, llegó a la alarma de la planta y la activó de un puñetazo. El estridente sonido de la sirena se escuché por todo el lugar, momentos después todos los miembros estaban en el salón, esperando órdenes.

- ¡No hace falta decir que es lo que está pasando, alguien nos está atacando y ahora mismo está muriendo gente, no perdamos más tiempo!. ¡Dobengal, quédate con unos cuantos aquí, te confió la seguridad del edificio, los demás conmigo!

- ¿Será Atari?-. Preguntó Rogue corriendo a su lado.

- Estoy casi cien por cien seguro de que así es...¡cuidado!-. Advirtió justo en el momento en que un hechizo era lanzado en su dirección, en cuanto se fue el humo se dejaron ver a los miembros del gremio enemigo vestidos de ropas negras en posición de ataque.

- ¡Arashi!-. Gritó Lector con terror viendo al pequeño reptil deslizarse lejos de la seguridad de los Dragon Slayer y arrojarse sobre los magos.

Con el breve aleteo de sus alas obtuvo el impulso suficiente para ascender y saltar con fuerza sobre las cabezas, provocándoles confusión en el golpe.

- ¡Aprovechad el despite para acabar con ellos!.¡Hakuryū no Hōkō!-. El famoso rugido salió de sus labios barriendo a los rivales sin esfuerzo.

- ¡Maldito bicho!-. Un mago había conseguido esquivar el ataque pero ahora se hallaba intentando no perder el equilibrio por culpa de Arashi. El dragón de oscuras escamas agarró su pierna con los dientes y empezó a correr rodeándolo, inevitablemente el contrario cayó al tropezarse quedando inconsciente al golpearse la cabeza con unos escombros.

- ¡Bien hecho Arashi!-. Felicitó Lector corriendo a su lado.

- ¡Lector, quitaros de en medio!-. Rugió Sting cuando otra agresión fue hacia ellos. El exceed rojo dejó salir sus alas y se alzó en el cielo llevándose a Arashi con él.- ¡Manteneos en el aire todo lo que podáis, poneros a salvo!

- ¡Eres injusto!. ¡Happy y Natsu siempre luchan juntos!-. Lloriqueó el felino.

- ¡Es peligroso, Lector!. ¿No lo ves?

- ¿¡Acaso no confías en mí!?-. Le recriminó su compañero entre lágrimas. Sting se quedó mudo en plena calle, el rostro decepcionado de Lucy apareció en su mente como un rayo fulminante ante sus palabras.

Era inevitable tener miedo, un error podía matar a su pequeño amigo, la muerte no se podía remediar. Pensó en Natsu,en como él también debía de sentir miedo cuando Happy luchaba a su lado, miedo de no tener el suficiente poder para protegerlo.

- Tened cuidado-. Masculló finalmente mientras avanzaba por el empedrado suelo.

- ¡Aye!-. Respondió Lector llevándose a Arashi.- ¡Arashi, no te remuevas!.

Pero la escamosa criatura siguió luchando por soltarse hasta que consiguió que Lector lo soltara. Arashi extendió sus alas y aleteó manteniéndose casi a la misma altura que el exceed que lo miraba sorprendido.

Frosch soltó un grito de admiración a la vez que aplaudía y brincaba con alegría.

- ¡A por ellos!-. Gritó Sting tirándose sobre un oponente.

Con determinación los demás siguieron su gesto y fueron ganándole terreno al gremio oscuro.

- ¡Dios mío!-. El horror estaba plasmado en los ojos de Rogue que miraba algo al frente

- ¿Qué ocurre?-. Preguntó Sting volviéndose, pero no hizo falta explicación.

- ¡Mitsuki!-. Rugió el moreno viendo a un miembro de Sabertooth empalado en una pared. Mitsuki era el joven que se había infiltrado en Atari, era un chico un poco más joven que Sting, de cabellos azul oscuro y ojos dorados, era un muchacho alegre y bromista siempre dispuesto a hacer reír a los que estuvieran cerca. La imagen de él pegado a la pared por tener las extremidades empaladas por lanzas era simplemente desgarradora para quienes lo conocían.

Los mechones rubios ocultaron el rostro de Sting que se mantenía cabizbajo, rígido, inmóvil y silencioso.

Cuando alzó la mirada, esta se había oscurecido adquiriendo un tono cobalto, letal y fulminante.

- ¡Hakuryū no Dageki!-. Su cuerpo brilló con la magia de Dragon Slayer, segundos después no quedaba ningún enemigo en pie en esa zona.

'No debí enviarte, lo siento Mitsuki', se apenó el joven viendo al de cabellos azules siendo recogido por Rogue completamente inconsciente.

A Dobengal no le iba a hacer ninguna gracia. Él y Mitsuki eran amigos casi desde que Sting tenía memoria, cuando él llegó, Mitsuki ya estaba allí. Aunque al principio parecía serio y soso, cuando cogía confianza mostraba su verdadero carácter, no se merecía su humillante estado.

Se sentía inútil, impotente, ¿de qué sirve tener poder si no es suficiente para proteger a tu gente?. No fue suficiente, en absoluto, ahora entendía la obsesión de Lucy por no quedarse atrás.

- Lector, Arashi, abajo-. Dijo en un murmullo oscuro. Las dos criaturas decidieron hacer caso sin rechistar, sabiendo del nuevo humor del maestro. En cuanto bajaron al suelo Sting los recogió y abrazó contra su pecho.- Quedaros atrás, ni se os ocurra rechistar, es una orden-. La voz salió demasiado grave para su gusto, pero si con eso conseguía que hicieran caso que así fuera.- Llevaros a Mitsuki al gremio, si necesitan ayuda quedaros allí, si no, volved-. Le indicó a dos jóvenes que siguieron su demanda rápidamente.

- ¿Creías que no nos daríamos cuenta de tu espía?. Tch, por lo menos te servirá como lección de no tomarnos como tontos-. Dijo una voz que sonaba por encima de ellos. Al levantar la vista se encontraron a un chico varios años mayor que los Dragon Slayers, de cabellos lilas y ojos marrones de pie sobre unos tejados en una pose insolente.

- Tú debes ser el jefe de todo este grupo de idiotas-. Gruñó Sting tensando los músculos y soltando a las criaturas, poniéndose en cabeza.

- Ryô, para serviros-. Dedicó una burlesca reverencia y se dejó caer con elegancia delante de ellos.- Ríndete, no lo hagas más complicado. Si dejáis ahora la lucha os perdonaremos la vida.

- ¿Realmente piensas que os vamos dejar arrasar con nuestra ciudad y nuestra casa?, ¿os funciona la cabeza?-. Ryô suspiró y negó con decepción.

- Que cabezones-. Posteriormente tras esas palabras empezaron un combate cuerpo a cuerpo. Sting se llevó la desagradable sorpresa de que el chico tenía un nivel parecido al suyo, retrasando su victoria.

Tras un intercambio de golpes, los dos fueron lanzados hacia atrás quedando distanciados unos cuantos metros.

- Última oportunidad, tigre.

- La respuesta sigue siendo la misma, basura-. El ojimarrón entrecerró los ojos peligrosamente.

- Os lo advertimos. ¡Fushoku!-. El líder enemigo escupió de sus labios una corriente que corroía todo lo que tocaba.

- ¡Esquivadlo!-. Gritó Rogue al tiempo que se tiraba al suelo. La gran mayoría se defendieron del ataque pero Sting, al estar tan cerca no le dio tiempo a realizar ninguna acción.

El mago dejó escapar un quejido de dolor al sentir como la carne de su hombro se quemaba, solo había sido un roce pero los daños eran graves.

- Maldita sea.- Rompiendo la camiseta que llevaba la usó como vendas para tapar la herida.

- ¿Bajando la guardia?, muy mal por tu parte-. Susurró Ryô detrás de él. Se volvió justo a tiempo para recibir una patada en el estómago que lo enviaría a volar unos cuantos metros.

- ¡Kuso...!-. Gruñó en cuanto se recuperó. Elevó la vista encontrándose al líder enemigo a punto de darle con otro ataque.

- ¡Moyuru Daichi no Gō!-. Unas llamaradas dieron de lleno a su enemigo sacándole gritos de dolor, su cuerpo quedó empotrado en un cráter.

-¡Raijin no Ryōiki!-. Rayos negros terminaron de rematar al lesionado Ryô.

- ¡Orga!, ¡Rufus!-. Gritó Sting alegre de ver a sus amigos, se había quedado más atrás ayudando a unos aldeanos.

- Espero recibir una paga extra por salvarte el culo, Maestro-. Se burló Orga colocándose a su lado.

- ¡Pero será sinvergüenza!-. Respondió el Dragon Slayer con la vena del cuello hinchada tras él.

- Acabemos con esto-. Rogue se tiró sobre los enemigos que quedaban en pie dejándolos fuera de combate en pocos segundos. Ryô se levantó entre estremecimientos debido al esfuerzo que hacían sus músculos.

- ¿Creéis que habéis ganado ratas?. ¡Kazan!-. Una serie de temblores, seguidos de la aparición de grietas recorrieron toda Iwa. Lava empezó a salir de las aperturas térreas transitando y consumiendo las calles.

- ¡Joder!-. Sting saltó para coger a una civil en sus brazos y alejarla del peligro inminente.- ¡Rogue!.

- ¡Voy!-. El pelinegro dejó a los exceeds y al dragón en un lugar seguro y se apresuró a reunirse con él.

-¡Gattai Maho, Hakueiryū no Ashiginu!-. Gritaron los dos al mismo tiempo. Una multitud de rayos de luz y sombra se precipitaron sobre Ryô sin pudor alguno.

- ¡No, no!-. Sus alaridos se callaron en cuanto impactó en él el hechizo de los gemelos. Tras una fuerte explosión, lo que quedó fue un simple pero profundo agujero, ni rastro del oscuro mago. Esperaban que al acabar con él su hechizo desapareciera pero la lava continuaba convirtiendo Iwa en un lago de fuego

- ¡Mizu!-. Gritó una voz femenina tras él, de sus manos salieron grandes e ilimitadas cantidades de agua que secaron la lava volviéndola sólida. Sting se volvió encontrándose a una hermosa mujer de su edad vestida con uno mono blanco, llevaba una capucha que ocultaba su rostro pero permitía ver su pelo castaño de mechas rubias rizado en tirabuzones.

- Gracias chica por tu ayuda, nos has salvado-. Suspiró aliviado el rubio.- ¿Puedo preguntar tu nombre?-. El mago le ofreció la mano amigablemente, la desconocida se la apretó con timidez, después situó sus manos sobre la tela de su cabeza y la echó hacia atrás mostrando unos ojos verdes que lo miraron con algo de temor pero con determinación.

- Amaia, mi nombre es Amaia-. Dijo en voz baja la fémina. Sting abrió los ojos desmesuradamente.

- ¿Amaia?, ¿Amaia de Daishnar?-. Amaia no ocultó su sorpresa.

- ¿Cómo sabes...?.

- Eres amiga de Lucy, ¿no?-. La pelicastaña sonrió con ternura pero después sus ojos analizaron minuciosamente al chico delante de ella, poniéndolo nervioso.

- Tú debes ser de Sabertooth, ¿no?-. Le devolvió la pregunta y lo miró con algo de picardía como si estuviera recordando algo.

- Su maestro, concretamente-. Soltó su mano y se señaló con orgullo, sacando una risita de la joven.

- No esperaba que al llegar tuvierais este lío, ¿dónde está Lucy?.

- Nadie se lo esperaba. Está en una misión en las costas, volverá muy pronto-. Un bramido tras él interrumpió su conversación.

- Tú debes ser Arashi..¡qué mono!-. Amaia se lanzó para coger al dragón entre sus brazos y achucharlo, la criatura ante tal intromisión a su intimidad por parte de una desconocida empezó a gimotear y llorar.

- ¿Quién es ella?-. Preguntó Lector tras él.

- Fro también quiere saber.

- ¿Eh?. ¡Oh dios que cosa tan adorable!-. Soltó a Arashi y y fue a por Frosch quien sufrió sus mimos en esta ocasión.

- Es la amiga de Lucy, la de Daishnar-. Informó Sting a todos los que se había arremolinado a su alrededor curiosos.

- ¿Y qué hace aquí?-. Siguió interrogando Lector con desconfianza.

- Estará unos días, nos ayudará en la cocina hasta que encontremos a alguien-. Amaia miró a Sting con duda pero al ver su mirada significativa rió entre dientes.

- No sé por qué no ponemos a Minerva, ella cocina muy bien-. Masculló el pardo, pronto el hijo de dragón se dio cuenta de que estaba celoso, sabía que Lucy pasaría largas horas con ella y disminuiría las que tenía con los exceeds.

- Sabes que a Minerva no le importa hacer la comida ocasionalmente, pero como algo diario ella ya ha dicho que no, si no, estaría ayudando a Lucy y Yukino-. Aún con la respuesta Lector siguió gruñendo y hablando por lo bajo.

- Vayamos a ayudar a quitar el magma seco, ya conversaremos después-. Comentó Rogue que tenía el brazo de un anciano sobre sus hombros para ayudarlo.

Sin decir nada todos imitaron su gesto. En Iwa los daños materiales eran considerables y se habían perdido gran cantidad de vidas, los hospitales estaban a rebosar de heridos graves en su mayoría y la posibilidad de que sobrevivieran era muy baja.

Era un auténtico infierno lleno de gritos desconsolados por los fallecidos y los sollozos de aquellos que habían perdido la esperanza.

- ¿Cómo está?-. Preguntó Sting una vez volvieron al gremio para ver a sus heridos en la enfermería. El edificio tenía daños, pero eran muy leves en comparación a los que había en el resto de la ciudad. Mañana estaría arreglado.

- Está estable, aunque con las heridas que tiene le llevará bastante tiempo para recuperarse-. Le respondió el médico. No había habido muertos, solo heridos y el más grave había sido Mitsuki.

- Dobengal no se ha movido de su lado desde que llegó-. Comentó en un susurro un subordinado.

- Es comprensible-. La impotencia y el coraje era visible en los ojos del mago de aspecto ninja que había cogido una silla y estaba sentado al lado de la cama de Mitsuki.

- Ayudadme a servir esto, tienen que coger fuerzas-. Pidió Amaia mientras repartía sopa entre los miembros.- Llevan hierbas medicinales, el curandero ha dicho que ayudará a que los analgésicos aguanten más tiempo.

- Gracias por lo que estás haciendo Amaia, ¿cómo estaba la cocina?.

- Solo tiene un par de grietas, por si acaso no hemos encendido ningún electrodoméstico. Hicimos una pequeña hoguera en el fregadero para hacer la sopa, para echar agua de forma directa si salía ardiendo... Es duro verlos así-. Dijo la maga viendo con pena a los lastimados.

- Son fuertes, se curarán, no te preocupes-. Sting le mandó una sonrisa tranquilizadora justo antes de marcharse a repartir la comida.

- Tome-. Murmuró la castaña tendiéndole dos platos con sopa a Dobengal.

- Gracias, señorita-. Expresó el muchacho quitándose la máscara y empezando a comer.

'Es muy lindo' pensó Amaia viendo como el joven saboreaba la comida. El ninja tenía los rasgos afilados y unos labios algo rellenos, un rostro muy normal pero que a ella le había atraído casi de inmediato.

- Gh-. Gruñó una voz débil cerca de ellos y que hizo que a Dobengal casi se le cayera el plato.

- ¡Mitsuki!-. La sala se calló ante el llamado y pronto casi todos los que podían moverse estaban ahí mirando con atención.

- Hey, ¿que tal estás campeón?-. Sting había aparecido rápidamente a su lado con un semblante alegre.

- Lo siento Maestro, no pude avisarles-. Su garganta seca le hizo toser fuertemente.- Me siento tan inútil, me hicieron creer que el plan estaba funcionando, pero en cuanto me quedé solo me agarraron-. Nuevamente empezó a toser.

- Toma un poco, te sentirás mejor-. Amaia le tendió una cuchara cerca de los labios la cual aceptó encantado.

- Muchas gracias-. El médico al ver que estaba despierto se acercó a hacer una revisión más exhaustiva.

- Tienes que descansar mucho, nada de misiones en un mes por lo menos-. Advirtió seriamente.

Los magos, incluido Dobengal, lo dejaron solo para que durmiera mejor. Ahora que había despertado sentían que se les había quitado un gran peso de encima.

Tras comprobar el estado de la estructura que, como habían visto en un primer momento, estaba en buen estado, se fueron a dormir en su mayoría a los dormitorios.

- Espera-. Retuvo Sting a Amaia en un pasillo cuando esta iba a su cuarto en el que ya se había instalado.

- ¿Ocurre algo?.

- Verás nadie sabe que tú te quedas de forma definitiva en el gremio al igual que Lucy, quiero que sea una sorpresa que tenga que dar ella. Por eso...

- Por eso dijiste antes que mi estancia era temporal-. Interrumpió ella sonriendo de medio lado.- Admito que por un momento me asusté de que Lucy no me hubiera contado como era la situación exacta pero al ver tu mirada supe que algo tramabas. Te ayudaré a mantener la mentira, no te preocupes.

- Gracias-. Sting hizo una reverencia y se dispuso a marcharse a su cuarto.

- Alto ahí, rubio-. Ordenó firmemente.

- ¿Eh?-. El rostro del Dragon Slayer mostró confusión al volverse a la maga.

- ¿Qué tipo de relación tienes con mi amiga?-. Interrogó con una mirada oscura.

'Kami-sama sálvame' rogó el joven viendo con temor a la castaña acercarse.


Gattai Maho: Unison reid

Hakueiryū no Ashiginu: Seda Gruesa del Dragón de la Sombra Blanca

Moyuru Daichi no Gō: Karma de la Tierra Ardiente

Raijin no Ryōiki: Área del Dios del Rayo

Fushoku: Corrosión

Hakuryū no Dageki: Golpe del Dragón Blanco

Kazan: Volcán