Upside Down With Mercy
Capítulo 3: Relaciones difíciles
Eran horas de la mañana cuando Misao pasó por fuera de la habitación de Yuiichi. Sólo dio un pequeño vistazo, para luego bajar las escaleras y encontrarse a su otro hermano mayor.
-"Yuiichi volvió a pasar la noche fuera"- comentó Misao, sin darle mucha importancia.
-"Bueno, ya sabes cómo están las cosas"- respondió Kentarou.
Misao dejó de moverse para observar la manzana que había cogido de la frutera, al mismo tiempo que consideraba los pro y los contra de ser sermoneada tan temprano ese día. Se arriesgaría:
-"No me gusta esa chica"-declaró.
-"Eso es…"- Kentarou intentó corregir la actitud de su hermana, pero se rindió al instante-. "No debemos interferir en sus decisiones…"
Ambos hicieron una pausa para tomar un bocado.
-"Además no es el único hermano mío, cuya relación no apruebo en lo absoluto"- agregó Kentarou, observándola de reojo.
Misao terminó rápidamente su cereal, para huir del aburrido y repetitivo sermón que su hermano mayor le daba casi semanalmente, sobre la mala reputación de su novio Issei.
-"¿Qué me dices de ti?"- replicó Misao, antes de dejar el hogar-. "Los tres estamos lejos de tener un ejemplo de relación perfecta, es nuestro destino familiar enamorarnos de la persona incorrecta"-.
Kentarou no respondió y en cuanto Misao desapareció tras la puerta, dio un último sorbo a su tasa de café para posar su cabeza sobre la mesa, en señal de derrota.
[…]
A Misao no le sorprendió encontrar la tienda de tatuajes cerrada. Cuando se dispuso a abrir las rejas de fierro, se encontró a su disque-novio tirado en el piso, durmiendo plácidamente. Ella se aproximó, pateándolo levemente con sus grandes zapatos de cuero negro.
-"Ne, Issei, debiste abrir la tienda hace dos horas. Tienes suerte de que tu padre se haya ido de vacaciones, sino se decepcionaría del holgazán que eres".
-"Misao…"- balbuceó el tipo de aspecto descuidado, entre bostezos antes de ponerse de pie y estirarse quejumbrosamente. Tras esto, se quedó mirando a su chica por unos segundos-. "Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida".
Misao le observó molesta.
-"No te atrevas a tocarme hasta que te hayas dado una ducha, luces terrible"- le respondió, con su apatía característica.
Issei sólo dibujó una sonrisa avergonzada y partió hacia el baño, obedeciendo a sus órdenes.
Misao suspiró y levantó las máquinas para tatuar del suelo para llevarlas al sector de lavado. Luego de esto, se instaló tras el mostrador y se quedó mirando algunas muestras de tatuajes nuevos que Issei había diseñado.
Flashback
Lugar: Escuela primaria de Domino.
Se podía observar un grupo de chicos molestando a una niña de aspecto enfermizo, pequeña, indefensa.
La niña lloraba, mientras dos estudiantes mayores se mofaban de su aspecto tan pálido. Otro chico intentaba arrebatarle su mochila para ver qué traía dentro. Ella se resistía entre gritos.
-¡Buenos días!- exclamó una clienta, sacando a Misao de sus recuerdos-. "Tengo una cita con Issei para medio día"
-"Hai… Sí claro"- respondió Misao, antes de tomar el cuaderno de citas y revisar la hora acordada. Todo estaba agendado y el tatuaje recientemente diseñado por su novio para la clienta, lucía increíble en la plantilla, como siempre.
Issei no era el chico más apuesto, ni el más inteligente, pero si algo destacaba en él era un inmenso talento a la hora de tatuar. Sus diseños siempre daban en el clavo. Con sólo 18 años de edad, era el artista más solicitado de la tienda y su padre, el dueño del lugar, estaba orgulloso de él al punto de confiarle el negocio cada vez que debía dejar la ciudad.
Misao había entrado a trabajar a la tienda hacía poco más de 4 meses. Fue allí donde conoció a Issei y éste quedó embobado por ella, tanto por su aspecto físico, como por su personalidad ruda. Misao no podía creer en ese entonces, que el tipo no la recordase de la primaria.
[…]
-"No puede ser, el joven enamorado ha regresado a casa"- declaró Kentarou, cuando se encontró a Yuiichi en el vestíbulo, limpiando su motocicleta.
-"Espero no haberlos preocupado"- le respondió Yuiichi, esbozando una sonrisa.
-"Lo hemos sabido sobrellevar"- bromeó el moreno- "¿Y cómo va esa complicada relación?"
-"Mañana cumpliremos seis meses como novios, quiero llevar a Chelsea a cenar a un lugar agradable, sólo me hace falta un obsequio y no creo tener el tiempo para buscar..."
-"Ah, estás determinado a seguir adelante ¿eh?"
-"Por supuesto"
-"Bueno si es así, yo podría intentar encontrar un buen obsequio por ti. Ahora mismo me reuniré con D para ir a un centro comercial a comprar maquillaje de circo"
-"Te lo agradecería mucho, hermano"- exclamó Yuiichi y luego cayó en cuenta de la última frase de Kentarou-. "¿Acaso dijiste maquillaje de circo?"
-"Sip, es una nueva obra de teatro de su universidad. Al parecer es una obra circense o algo por el estilo… Supongo que la veremos en noviembre…".
[…]
Sólo unos minutos después de la partida de Kentarou, Yuiichi pudo ver a su hermana Misao regresando demasiado temprano del trabajo en la tienda de tatuajes.
-"¿Misao? ¿Por qué estás volviendo tan temprano?"- le preguntó Yuiichi sorprendido.
-"Salí temprano… ¿Y qué hay de ti? ¿Por qué haz vuelto del todo?"- le contra-preguntó su perspicaz hermana, haciendo alusión a su ausencia desde hacía tres días.
Yuiichi sonrió apenado, no era la clase de problema que hubiese querido compartir con su hermana menor. Después de todo, Misao era muy fría para opinar sobre algunas cosas, así que sería mejor evitar comentarios.
-"Voy a salir con un chico esta noche"- declaró Misao, quizás con demasiada calma.
-"¿UN chico? ¿Qué, Issei y tú se pelearon?"- preguntó Yuiichi, con esperanza.
-"Aunque eso les pueda llegar a alegrar el día, me temo que te equivocas"- respondió ella.
No era fácil reconocer cuando Misao mentía, pero definitivamente algo no andaba bien.
-"¿Quieres hablar?"- insistió Yuiichi, con cautela.
Misao se le quedó viendo desanimada.
-"Quizás luego… Tengo prisa"
[…]
El aroma de las rosas, mezclándose con el dulce champán convertía la noche en una velada romántica y placentera. La música de violines otorgaba un ambiente sereno y confortable; todo parecía ir yendo excelente.
-"Siempre debería ser así"- murmuró Yuiichi, sin quitarle la vista de encima a su novia.
-"¿Cómo dices?"- replicó ella.
Yuiichi le sonrió… En ocasiones, las dificultades que tenía Chelsea con el idioma le parecían muy monas.
-"Te quiero, Chelsea"- declaró Yuiichi.
-"Yo también te quiero, Yuiichi"-.
Él sabía cuán importante era para Chelsea, pero cada vez que la escuchaba decir esa frase, una mezcla de duda y tristeza le apretaba el corazón. No era culpa de ella, él fue quien se enamoró de su personalidad extrovertida y poco comprometida, y ahora que las cosas se ponían más serias entre ellos, Chelsea no parecía tomarse las cosas como tal. Era sin duda un espíritu libre, no estaba preparada para un compromiso como el que él le ofrecía.
Pero Yuiichi no iba a rendirse tan fácilmente.
-"Muchas gracias por la hermosa cena, Yuiichi"- manifestó la americana.
-"No hay de qué, gracias por tu compañía"- respondió él.
Con un tierno beso, dieron por terminada la cena.
"¿Qué te parece si ahora vamos a un club a beber algo?"- propuso Chelsea.
A Yuiichi le sorprendió la idea, sólo por esa vez, se esperaba pasar el resto de la noche en un lugar más privado, para estar los dos a solas y hacer cualquier cosa, charlar, ver una película, abrazarse, hacer el amor… Pero era el tipo de cosas íntimas que Chelsea siempre dejaba en segundo plano. Ella sólo quería ir a fiestas, bailar, beber, estar en compañía de otros.
"Dominion club" era uno de los favoritos de Chelsea, por su música y sobre todo por las luces desquiciadas que adornaban el lugar, podías perderte entre ellas e imaginar que estabas en un mundo paralelo; al menos así lo creía ella.
Yuiichi no estaba de humor para bailar, así que sólo se sentó en la barra para beber un trago, mientras Chelsea se introducía entre la gente, contagiándose del espíritu juvenil de Japón.
Así pasaron varios minutos, mientras Yuiichi se convencía de que la cena había sido un fracaso. Chelsea se acercó un par de veces a él, sólo para pedir un nuevo cóctel en la barra y luego seguir festejando junto a desconocidos.
Flashback
Lugar: Universidad de Tohoku en Sendai
Yuiichi se disponía a cancelar la matrícula de su cuarto año de Universidad, cuando una chica detrás de él en la fila, le rogó por ayuda para llenar una forma de ingreso a su misma carrera.
-"¿Así que ingresarás a primer año de Tecnología médica?"- le preguntó.
La joven no le respondió rápidamente pues el idioma se le dificultaba.
-"¿No entiendes bien el japonés, verdad?"- volvió a preguntarle Yuiichi, con más lentitud.
Chelsea sonrió y asintió. A Yuiichi le pareció muy linda de inmediato.
Los dos tomaron un café más tarde ese día, Yuiichi le explicó algunas cosas básicas de la Universidad y fue tan amable de darle algunos tips para el primer año de su carrera, después de todo, él ya cursaba cuarto año y no le vendría mal un poco de compañía femenina, puesto que la mayor parte del estudiantado era de género masculino.
-"Lamento haberte molestado, pero gracias por la ayuda"- declaró Chelsea.
-"No hay problema. Espero verte en el campus"- le respondió él.
Ella se le quedó viendo, parecía comprender que se había formado algo de química entre ellos.
-"En caso de que no te vea pronto, buscaré hasta encontrarte"- declaró, sin una pizca de pena.
Yuiichi se sonrojó. Hacía mucho tiempo que no sentía algo así. La mayoría de las chicas que conocía eran muy tímidas, para un chico de su edad eso resultaba aburrido, pero conocer a una chica extranjera, hermosa, con ese tipo de personalidad… Nadie se habría resistido.
Las semanas pasaron y la química entre ellos era evidente, Yuiichi no solía frecuentar clubs muy seguido, pero disfrutaba que, en cuanto Chelsea le veía, dejaba de lado cualquier otra oferta de baile, para siempre escogerlo a él. No tardó para que en uno de esos bailes, se dieran su primer beso, ni para que Yuiichi le pidiera ser su novia a las 3 semanas de conocerse.
Sin embargo, Chelsea no estaba acostumbrada a las relaciones serias. Ella quería disfrutar, conocer gente, hacerse de amigos y compañeros de vida y Japón le pareció perfecto para ello.
Yuiichi veía sus posibilidades perdidas, pero un día Chelsea se apareció en casa de los hermanos Sugaya, trayendo un obsequio para él. Yuiichi, sorprendido abrió el pequeño sobre para encontrarse dos brazaletes negros de cuero con pequeños mensajes en ellos:
Uno mostraba: "Yuiichi's girlfriend" y el otro: "Chelsea's boyfriend".
Era uno de los recuerdos más felices que Yuiichi guardaba en su mente.
-"Pensé que estarías en una cita romántica… Velas, flores, comida refinada…"- recitó una voz demasiado familiar que llegaba al encuentro de Yuiichi.
-"Misao-chan".
-"Y en lugar de eso, estás aquí viéndote miserable"- agregó la morena, apoyando la cabeza sobre una mano.
-"¿Creí oírte decir que estarías en una cita con un chico?- le contra-preguntó su hermano.
-"No hay otro chico, sólo quería estar sola, hasta que te vi aquí sentado y decidí unirme a la diversión"- respondió ella, con sarcasmo.
-"Aún luces molesta, ¿vas a decirme qué te hizo?-.
Misao hizo silencio y nubló la vista.
-"Sabes que si ese tipo se propasa contigo, sólo debes recurrir a tus hermanos, no le perdonaremos…"-
-"No es él"- le interrumpió-.
Yuiichi no comprendió, así que hizo silencio con la esperanza de que su hermana fuera sincera con él de una vez por todas. Misao se llevó una mano al pecho y pareció enternecer el rostro.
-"Estaba jugando con él… Pero, todo se ha convertido en mierda"- declaró ella.
-"¿A qué te refieres?-.
-"Pasé tanto tiempo de mi vida odiando a todo el mundo, que ahora… Comenzar con estas desagradables… No sé ni cómo llamarlas"
-"Misao… ¿Te estás enamorando de ese sujeto?- le preguntó Yuiichi de una vez.
Misao hizo silencio.
Flashback
Lugar: Escuela primaria
La niña de aspecto enfermizo seguía en el jardín de la escuela, aterrada. Las clases habían terminado hacía casi una hora, pero ella no se atrevía a ir a casa. De pronto, una maestra le ofreció ayuda, pero Misao no confiaba en las personas, no confiaba en nadie que no fuera su familia, su condición sólo empeoraba. Tomó las amables palabras de la maestra como un engaño y tal fue su desconfianza, que corrió con todas sus fuerzas fuera de la escuela. Sólo un par de calles más y llegaría a casa, pero un chico se puso en su camino. Era el mismo niño gordo que la había maltratado antes, junto a él se hacían presentes otros chicos que la asustaban y atormentaban cada día de escuela. No tardaron en comenzar a insultarla y burlarse de ella. Uno de los chicos la tomó de los brazos y otro logró quitarle su mochila. El niño gordo vació el contenido sobre el suelo y decidió que no había nada interesante para divertirse, así que cogió un marcador permanente color negro y se aproximó hacia Misao. Los otros niños le quitaron el saco y una de sus medias para que el niño gordo le escribiera mensajes crueles sobre la piel. "Niña loca… Niña rara… Fenómeno… Paliducha"
…Misao sentía dolor aquella época…
Era un cuento de no acabar, todos esos insultos se los llevaba a casa y por vergüenza los ocultaba de sus padres hasta llegar a la tina y pasarse horas intentando borrarlos, con los ojos llenos de lágrimas.
Un día sus hermanos, quienes sospechaban de las agresiones, la esperaron fuera de la escuela, escondidos para ver qué estaba pasando, así que finalmente fueron testigos del bullying que su pequeña hermana sufría a diario con esos chicos.
Yuiichi golpeó al niño gordo antes de que éste le volviera a poner el marcador permanente encima a la pequeña Misao. Los otros tuvieron más suerte y lograron escapar.
-"¿Misao? ¿Estás bien?"- le gritó Yuiichi, intentando vencer el volumen de la música, para que su hermana lograra escucharle.
-"… Quiero irme de aquí"- declaró Misao-.
Ambos acordaron dejar el lugar casi por lenguaje de señas, Yuiichi pagó las bebidas y a continuación tomó a Misao del brazo, abriéndose paso entre la gente. Quizás era el ambiente oscuro y asfixiante, pero a los hermanos les pareció que el lugar era más grande de lo que recordaban y la gente estaba por doquier. Ese trayecto dinámico, colorido, casi enfermizo hizo exponer de forma más intensa en cada uno, los sentimientos que habían estado desarrollando ese día. La palabra "ESCAPE" era tan literal como metafórica y ambos agradecieron llegar a ella. Yuiichi dio un último vistazo a la multitud, logrando divisar a Chelsea. Misao también logró verla.
Aún envueltos en esa locura de luces, música y movimiento, no había duda de que sus ojos no los engañaban. Chelsea estaba bailando con el mismo chico con el que Yuiichi sospechaba le había sido infiel semanas antes. Parecía que a ella no le importaba nada, habrían apostado que había bebido alcohol en exceso y por su forma de bailar con ese tipo, prácticamente estrechándose contra su cuerpo, no cabía duda de que no iba a terminar bien.
-"Yuiichi, déjalo. Larguémonos de aquí"- le aconsejó Misao, tomándole del brazo, pero Yuiichi parecía hipnotizado ante esa imagen, como si quisiera convencerse de que era irreal.
[…]
Los hermanos decidieron caminar de vuelta a casa, había sido un largo día y probablemente el frío de la noche y el silencio en las calles era un buen atenuante para sus problemas.
Caminaron al menos cuatro bloques sin mencionar palabra alguna, hasta que Yuiichi intentó recuperar el habla:
-"¿Vas a contarme ahora qué anda mal entre ustedes?"
Misao parecía más perdida entre sus ideas que él… Tardó unos minutos en responder.
-"¿Recuerdas en aquella ocasión…?"- murmuró ella.
-"¿Cómo dices?"
Misao se arrepintió en el acto y sólo suspiró.
-"Celos"- dijo, con fuerza-. "Hoy sentí celos"
Yuiichi se le quedó mirando sorprendido.
-"Llegó una clienta a la tienda de tatuajes, buscando a Issei. No era una chica atractiva, pero Issei se pasó toda la noche diseñando ese estúpido tatuaje para ella. No puedo creer que… Alguna vez pudiera llegar a sentir celos".
-"Misao, eso no es tan malo, te hace confirmar que tienes un corazón dispuesto a querer dentro de ti… Aunque se trate de ese antisocial que Kentarou y yo no soportamos".
Ella volvió a hacer silencio un par de segundos e impregnó su mente de aquella confesión: "No lo entiendes, hermano. Estaba jugando con él, quería vengarme de él. Quería vengarme del estúpido niño gordo que me hacía llorar hace diez años y ahora... Ya no entiendo qué sucede conmigo".
De pronto, un abrazo la sacó de ese estado de horror.
-"Misao… Kentarou y yo siempre estaremos aquí para ti. Pase lo que pase, tomes la decisión que tomes, te apoyaremos y protegeremos… Porque te amamos, hermanita"- le susurró Yuiichi.
Misao dejó de temblar de a poco y los brazos de su hermano tan cálidos y conmovedores le hicieron picar la nariz, antes de robarle sólo una exclusiva lágrima, que secó rápidamente. Misao no se permitía llorar, no después de haber perdido gran parte de su niñez haciéndolo, pero ese momento la derrotó.
Cuando la pareja de hermanos llegó a casa, pudieron ver a Kentarou y a Yugi D en el pórtico, bromeando de aquí para allá, jugando con algunos sombreros de circo y riendo a carcajadas.
-"Qué lista es Yugi D"- declaró Misao, dejando a Yuiichi confundido.
[…]
Más tarde en horas de madrugada, Misao regresó a la tienda de tatuajes para encontrarse a Issei durmiendo en el piso nuevamente, pero esta vez, despertó en cuanto ella encendió las luces.
-"Sabía que volverías, preciosa"- le dijo él, restregándose los ojos.
-"¿Cómo te fue con la clienta?"- preguntó ella, algo molesta.
-"¿Te refieres a la clienta de la mañana? Sólo quería una fea rosa, nada complicado"-.
-"¿Una rosa? No me mientas Issei, vi el tatuaje en la plantilla, justo en el cuaderno de citas agendada para esa chica. Te pasaste toda la noche haciendo ese diseño, por eso estabas tan cansado".
Issei se le quedó mirando sorprendido.
-"¡No me digas que viste mi diseño especial!"- exclamó el artista, con pesar.
-"¿Diseño especial?"
-"Demonios, soy un idiota, debí esconderlo mejor"
-"¿Esconder…?" Misao cayó en cuenta, cuando Issei la miró con ojos decepcionados.
-"Era un obsequio para ti, ¿no lo recuerdas? La primera vez que llegaste, pidiendo empleo en esta tienda. Me dijiste que sólo me dejarías tatuarte si se trataba de mi mejor diseño. Pues aquí está. He estado trabajando en él, desde que aceptaste salir conmigo y quería dártelo en una ocasión especial".
Misao se le quedó viendo con una mezcla de conmoción y terror.
-"Issei…"- balbuceó.
El chico no entendía qué pasaba por la cabeza de su novia en esos minutos, pero esperaba de corazón que el diseño de tatuaje hubiese sido de su agrado.
Misao sintió una serie de sentimientos propagándose por su pecho, los recuerdos de esa niña enferma, agobiada, llorando de dolor, se hicieron más reales que nunca. Quizás la aguja enterrándose sobre su piel podía colmar el vacío, quizás podría ayudarla a superar ese recuerdo, ya que esta vez las manchas negras serían dibujadas en su piel, por mutuo acuerdo entre el malvado niño gordo y la pálida niña enferma.
