Upside Down with Mercy

Capítulo 4: Tercer Domingo de Junio

Fue un tercer Domingo de Junio, cuando Moulin se decidió a pasar por casa de Yugi D.

Esa mañana, Kokoa abrió la puerta y se quedó mirando confundida a la confiada pelirrosa. Las Hidaka no recibían muchas visitas a excepción de las citas de Gis y una que otra aparición de Kentarou, pero era definitivamente la primera vez que Kokoa veía a esa chica, así que le preguntó qué deseaba con algo de desconfianza.

Moulin observó a Kokoa con su característica sonrisa misteriosa, antes de que ambas escucharan a Yugi D gritar desde su habitación:

-"Está bien, Kokoa-chan. Estaré con ustedes en un minuto, por favor, déjala pasar".

Sin opción, Kokoa invitó a Moulin a la sala de estar, donde se quedaron a solas, sentadas una frente a la otra. La pequeña anfitriona no apartó la mirada desconfiada, preguntándose cuáles serían sus intenciones para frecuentar a Yugi D en su propia casa.

En ese tiempo, Kokoa llevaba yendo a casa de las Hidaka prácticamente a diario, desde hacía casi diez meses y se había adjudicado el título de la mejor amiga de Yugi D, ella misma. Sumándole a ello, su personalidad obsesiva y sus problemas de pertenencia, no pudo evitar sentir cierta mezquindad hacia la risueña invasora.

-"¿Cuál me habías dicho que era tu nombre, muñeca?"- le preguntó Moulin, apartándole de su aura tensa.

-"Hum… Soy Kokoa… Miwa".

-"Tienes un rostro muy hermoso, debe de serte fácil atraer al chico que quieres, qué afortunada"- agregó Moulin.

Kokoa se sorprendió intensamente. ¿Un rostro muy hermoso? Considerando su lista de fracasos románticos, una presunción como aquella le hizo arrojar por el drenaje todas las recientes reflexiones, quedándose con la mente en blanco y preguntándose si esta chica iba en serio.

-"N-no… Te equivocas, no tengo un rostro hermoso…"- murmuró Kokoa, sintiéndose avergonzada y pensando automáticamente en el amor de su vida, Yuiichi Sugaya. Estaba convencida de que si ella fuese poseedora de una facultad tal, a esas alturas, ya habría tenido una mínima posibilidad con un chico como él, pero la verdad era que antes de su obsesión por Yuiichi, en su lista de conquistas, sólo figuraba un primer novio de secundaria, cuya relación podría haber olvidado fácilmente, si no hubiese cometido el error de haberse entregado a él aquella primera y única vez hacía cuatro años en el pasado.

-"Bueno, si no me crees, al menos tienes el segundo mejor atributo por el que los chicos caen frente a las mujeres, y eso es innegable"- volvió a halagarle la recién llegada.

Kokoa no entendió del todo a qué se refería, pero el tinte de la conversación, tan incómodo en cualquier otra circunstancia, se estaba apoderando de sus emociones al punto de querer seguir escuchando lo que esa chica tenía para decirle: ¿Rostro hermoso, atributos?

Cuando Kokoa estuvo a punto de preguntarle tímidamente a qué se refería, Yugi D hizo su entrada.

-"Siento mucho la espera, Moulin, no te esperaba tan temprano un Domingo"- anunció Yugi D, temiendo sonar algo grosera.

-"D-chan"- recitó Moulin-. "Quiero que mi cita con Kentarou sea para este Jueves".

Tanto Yugi D, como Kokoa se quedaron boquiabiertas.

-"¿Jueves?"- manifestó Yugi D.

-"¿Cita?"- preguntó Kokoa ingenua y sorprendida-.

Un pequeño momento en silencio se apoderó del escenario.

-"Pensé que este jueves saldrías con Kentarou al acuario de Domino, o me equivoco, Yugi D?"- inquirió Kokoa confundida.

Yugi D observó a Kokoa algo avergonzada por su desatino, pero quién podía culparla, pues aquel mismo conflicto se había planteado en su propia mente. Sin embargo, Yugi D ya había hecho una promesa, y suponía que podía hacer ese pequeño sacrificio por Moulin, después de todo, la pelirrosa hablaba en serio cuando le dijo que haría méritos para compensarle el favor: Todo ese último tiempo, Moulin había estado muy amable con la cabeza bicolor, ayudándole con clientes difíciles, limpiando las mesas a su cuidado, compartiendo algunas propinas, cubriéndola en horas de colación extra, etc.

-"Un momento, pensé que tú y Kentarou no estaban saliendo"- comentó Moulin, dejando de sonreír por primera vez, desde que llegó a la casa.

-"Sólo son salidas amistosas de los Juev-"- intentó explicar Yugi D, pero de inmediato notó que sus explicaciones no venían al caso, sólo debía tranquilizar a esta chica y pretender que estaba interesada en ayudarla. Después de todo, no parecía una mala persona, sólo era algo persistente, lo cual podía considerarse una cualidad positiva, quizás ella y Kentarou se llevarían bien y una verdadera amiga querría un momento feliz para su mejor amigo, ayudarle en una oportunidad como ésa.

-"El acuario puede esperar"- declaró Yugi D, arqueando los ojos ^^

Moulin sonrió traviesa y emocionada.

-"Por fin conoceré a Kentarou"- exclamó.

-"Así que… ¿A t-ti te gusta Kentarou?"- preguntó Kokoa-.

Yugi D borró de inmediato su sonrisa forzada, dibujando una mueca de preocupación por ese extraño presentimiento que le nacía al ver a Kokoa, uniendo fuerzas fangirl con Moulin.

-"¿No me digas que a ti también te gusta ese chico, pequeña Kokoa?"- preguntó Moulin, sorprendida-.

-"N-no… La verdad es que…"- intentó Kokoa, sintiéndose apenada, pero sin dejar de sonreír.

-"Oigan"- intentó interferir Yugi D, pero fue completamente ignorada-.

-"Esa cara… Sólo puede significar que también estás enamorada"- dijo Moulin, acercándose a Kokoa, conmovida… Quizás exageradamente conmovida…

Y de pronto, sus voces comenzaron a sonar como el estéreo de una película de amor, con olas y viento de fondo.

-"Es el hermano menor de Kenta-kun…"- declaró Kokoa, con los ojos colmados en destellos.

-"Oigan…"- insistió Yugi D, algo molesta por la ridículamente cursi puesta en escena-.

-"¿Así que tiene un hermano?"- preguntó Moulin aún con más emoción, tomando de las manos de Kokoa-. "Debe ser igual de encantador que mi Kentarou"-.

-"¿Mi Kentarou?"- murmuró Yugi D, fatigada y aún ignorada-.

-"Juntas lo lograremos, Kokoa-chan… Conseguiremos amor de verdad, si sólo creemos en el amor de verdad…"

-"Así será, conseguiremos el corazón de los Sugaya"- respondió Kokoa, completamente contagiada del espíritu optimista de Moulin.

-"Oh por Dios"- suspiró Yugi D, con vergüenza ajena.

[…]

-"¿Así que vives con tu padre Kokoa-chan?"- preguntó Moulin, tomando un bocado-.

Las tres habían terminado desayunando juntas en casa de Yugi D, quien movía su comida deprimida, ante la derrota frente a las dos invasoras de su hogar.

-"Así es"- asintió Kokoa, sonriente-. "Pero él no está mucho en casa, por eso me aburro al quedarme sola, pero Gis-san es muy amable conmigo y permite que pase tiempo aquí con Yugi D".

-"Ya veo… Me encantaría conocer a tu madre, Yugi D, debe ser tan mona como tú"- exclamó Moulin.

-"Ah, mamá debe estar por llegar…"- aclaró la dueña de casa.

Yugi D comenzaba a comprender de qué iba esta chica: Muchos cumplidos, mucha intromisión. Era el tipo de persona que sabía manipular a los demás con sus gestos y buenos deseos. Sin embargo, no parecía ser una mala chica, es más, debía aceptar que admiraba su confianza y determinación, no cualquiera se atrevería a elevar una solicitud como la que ella estaba haciéndole por Kentarou, siendo una completa desconocida. En esos momentos, Yugi D se sintió curiosa, ¿cuál sería la historia de Moulin? Ése sería un buen momento para preguntar…

-"…El día de ayer, me quedé horneando un pastel para papá en casa, esperaba terminarlo…"- De pronto, Kokoa hizo silencio y el rostro se le puso pálido.

-"Ahh ¿Qué hora es?"- exclamó Moulin, subiendo mucho el tono.

En seguida, ambas comenzaron a perder la calma y correr de un lado a otro.

-"Dios, casi lo olvido, por estar divirtiéndome aquí, perderé mi autobus"- gritó Moulin.

-"Ese pastel era el regalo de papá, si no alcanzo a decorarlo antes de la cena, seré una hija terrible"- gritó Kokoa, por su lado.

-"Son sólo cuatro horas a Kyoto, sí, aún estoy a tiempo de llegar con papá"- volvió a gritar Moulin.

Ambas, Kokoa y Moulin estrecharon una mano de Yugi D, agradeciéndole su hospitalidad y bastaron veinte segundos de pánico por aquí y por allá, antes de que abandonaran la casa, dejando un profundo silencio en el ambiente.

Yugi D se quedó sin expresión, sentada en la mesa. Siguió respirando, adentrándose en el silencio, paz, calma… Al fin.

Sin embargo, algo en esa calma se sentía inoportuno.

Decidió dejar su mente en blanco y respirar, no quiso comenzar a pensar. De alguna forma, esa calma comenzó a pesarle.

-"¡Ne, Yugi D!"- saludó Gis, apareciendo por la puerta principal-. "¿Quién era esa linda chica que estaba con Kokoa? ¿Una nueva amiga tal vez?".

- "Bienvenida a casa, mamá. Ésa era Moulin, sólo una compañera de trabajo"

-"¿Eh? Suenas deprimida, quizás algo de lo que traje te anime"- dijo ella, sacando los víveres de sus bolsas de compras.

Yugi D intentó sonreírle, pero ese día seguía siendo difícil de sobrellevar.

[…]

El reloj marcaba las 3 cuando madre e hija se disponían a lavar los platos. Gis intentó por todos los medios, distraer a su hija, consintiéndola con comida y conversación amena, pero a pesar de las pequeñas sonrisas de Yugi D, cualquiera podía decir que su semblante no era el mismo de siempre. Gis seguía hablando sin parar.

-"Atayami llamó ayer, te envió muchos saludos, dijo que quizás hoy…"

-"Mamá…"- interrumpió finalmente Yugi D.

-"¿Si, cariño?"- respondió Gis, nerviosa, sin dejar de sonreír.

-"Quiero… Que me hables de papá"- murmuró Yugi D.

-"Ajá, dime qué quieres saber"

-"Quiero… La verdad, no los cuentos de fantasía que nos contabas de pequeños, quiero saber la verdad".

Gis borró su sonrisa, haciendo una mueca de complicación.

-"Aunque te parezca una historia de fantasía…"

-"Mamá por favor, ya tengo veinte años, no creías que me mantendrías satisfecha con esa historia para siempre".

Gis arqueó los ojos nerviosa e hizo silencio, intentando buscar las palabras adecuadas, pero ninguna parecía que contentaría a su ya, madura hija.

-"¿Era un mal hombre? ¿Es por eso que no me quieres decir la verdad? ¿Te hizo daño?"-.

Gis se sorprendió profundamente por las preguntas de su hija, fue doloroso asimilar que Yugi D tuviera esa clase de pensamientos.

-"Yo nunca quise mentirles Yugi D… A pesar de que la historia sonara como una completa locura… Es la verdad".

-"¿Magia, madre? ¿Espíritus, máquinas del tiempo? Es una locura, no puedo creer en eso".

-"¿Pensabas que no me temía esto?"- explicó Gis intentando dulcificar su voz-. "¿Qué maduraras y te cuestionaras todo? Créeme que si te mintiera, habría escogido una historia más creíble para mantenerte tranquila".

-"No puedo creer que insistas, mamá. Te prometo que sabré sobrellevarlo, ¡pero quiero que me digas la verdad!"

Gis hizo silencio y suspiró.

Yugi D sólo esperó unos minutos y al no escuchar una respuesta, decidió irse de casa.

[…]

El sonido de un "knoc knoc" en domingo parecía extraño a las afueras de una tienda de juegos cerrada.

-"Ya voy, ya voy"- hizo saber una voz de hombre adulto.

Del techo de la tienda, se abrió una ventana, desde donde se asomó aquel hombre.

-"Yugi D, ¿eres tú?"- la reconoció.

-"Buenas tardes"- respondió ella.

-"No puedo creer lo grande que estás, eres toda una mujer. Gis debe estar orgullosa"

Yugi D sólo sonrió.

-"¿Todo está bien?"

Yugi D bajó la mirada y sacudió la cabeza.

-"¿D?"

-"Quería hacerte una pregunta"- declaró ella.

El hombre se le quedó mirando preocupado, pero le hizo saber que podía contar con él para cualquier cosa.

-"¿Eres tú… Mi padre, tío Yugi?"

[…]

Para Yugi Mutou fue difícil de procesar. "¿Eres tú mi… Padre?" Jamás se le había pasado por la mente escuchar alguna vez, una pregunta tan conmovedora, ni siquiera había planeado del todo su propia vida y tener en frente a una joven que sin duda, tenía rasgos físicos similares a él, y que había querido casi como a una sobrina, desde que la pequeña le tomó de sus cabellos en la sala de maternidad cuando él y sus amigos visitaron a Gis después de su parto. En esos momentos, al escuchar la voz entristecida de Yugi D y reconocer un dejo de esperanza en sus ojos vidriosos, comprendió qué debía significar para ella, veinte años sin tener una figura paterna con una explicación convincente del porqué no estaba allí con ella. El tipo de historias que su madre debió haberle contado, cómo explicarle que su padre no estaba muerto, ni se había marchado por sus propias ambiciones; Yugi D no conocía la magia que invadió la ciudad de Dominó hacía ya tanto tiempo en forma de ítems milenarios, era difícil de creer para ella. En realidad, era difícil de creer para cualquiera que no lo hubiera visto con sus propios ojos.

-"D… Tu padre… Era… Sé que es difícil de comprender, pero debes creerme, aunque parezca una locura"- comenzó-.

-"¿Qué soy hija de un espíritu antiguo… De un faraón que estuvo en tu cuerpo?"

-"Años antes de que tú nacieras, existieron estos ítems mágicos, es la verdad"- agregó preocupado-.

-"¿Millenium Puzzle, eh? El ítem que liberó el alma de mi padre en tu cuerpo"- se adelantó ella, con una mueca de disconformidad-.

-"Eso es correcto… Veo que conoces bien la historia".

-"¿Puedes explicarme cómo es eso posible?"

Yugi Mutou tragó saliva y buscó la madurez suficiente dentro de él para abordar el tema de forma que sonara tan serio, como la respuesta que exigía la muchacha. Así, se tomó la libertad de pensarlo por algunos segundos, contándole su lado de la historia, desde el principio.

[…]

-"¿A qué te refieres con que pediste un deseo?"

-"Ah, aguarda aquí".

Yugi salió de la habitación y regresó con un cofre de oro con la insignia del ojo del milenio.

-"¿Ves esta inscripción?- señaló Yugi-. "Estos jeroglíficos dicen que aquel que pueda armar el Millenium Puzzle podrá pedir un deseo y el Puzzle lo hará realidad".

-"¿Este cofre…?"

-"Así es, es el mismo cofre en el que fue encontrado el Millenium Puzzle en Egipto. Mi abuelito me lo regaló a mí y yo quiero regalártelo, D"

Yugi D quedó atónita, así que cogió el cofre, sintiendo mil inseguridades dentro de ella.

-"Tu padre y yo éramos muy unidos D, literalmente éramos uno, pero… Mi personalidad distaba lejos de ser como la suya. Yo siempre le admiré… Era valiente y seguro de sí mismo… Estoy seguro de que habría estado muy orgulloso de saber que tendría una hija como tú. Y aunque no esté aquí ahora… Me alegra mucho saber que dejó a sus herederos en este mundo. Es la única forma de comprobar que su presencia en este tiempo, fue real. Tu padre es real, D, aunque sea difícil de aceptar, él era un rey, el rey de los juegos".

[…]

-"¿Dónde andabas, D?"- preguntó Gis, apareciendo en la habitación de su hija y trayendo tres cajas pequeñas con ella.

-"Sólo salí a tomar aire fresco"- respondió la cabeza bicolor, cubriendo rápidamente el cofre de oro detrás de las almohadas de su cama.

-"Bueno en lo que te marchaste, estuve buscando por todos lados alguna fotografía de los años en los que tu padre habitaba el cuerpo de Yugi, pero no tuve mucha suerte"- declaró Gis, luciendo animada-. "PERO…"

Yugi D le preguntó qué había en esas cajas y Gis le explicó que se había cobrado un par de favores a cierto hermano Kaiba.

-"Solían haber registros de los duelos de Yugi Mutou, pero supongo que Seto Kaiba se aseguró de que sus derrotas ante mi querido Yami dejaran de ser un espectáculo de dominio público."- declaró la pelirroja, sonriendo maliciosamente-. "Por suerte, soy una buena amiga de su hermano menor".

Yugi D se quedó sorprendida observando a su madre revisar la etiqueta de los videos que estaban en esas cajas. ¿VHS?

Para sorpresa de D, Gis sacó un reproductor desde otra de las cajas. ¿Dónde había conseguido una cosa así con tanta rapidez?

No fue hasta ese momento que Yugi D comprendió lo mucho que se estaba esforzando su madre por brindarle tranquilidad, por entregarle las difíciles respuestas que le estaba exigiendo.

-"Mamá, no tienes que hacer esto"- le dijo, conmovida.

Qué egoísta se sintió en esos momentos. Sabía perfectamente el dolor que le causaba a Gis hablar de la despedida de su supuesto padre, el espíritu y ahí estaban ambas: A minutos de observar imágenes que podrían revivir recuerdos tristes.

-"Observa mis ojos"- señaló Gis, apuntando con un dedo hacia su rostro-. "¿Ves acaso un atisbo de duda? Estoy casi tan emocionada como tú de ver estas cintas. Ha pasado tanto tiempo que… Al volver a verle, tu padre podría visitarme en mis sueños"

La pelirroja se sonrojó y comenzó a expresar lo maravilloso que eso sería, fantaseando por unos momentos.

Yugi D se quedó con los ojos abiertos con una mezcla de alivio y repulsión por estar escuchando los deseos ocultos de su madre, pero… El resultado de ello se traducía en paz, era verdaderamente un alivio saber que el corazón de su madre se encontraba a salvo.

Minutos después, Gis se decidió por una cinta, su duelo favorito: Yugi Mutou vs "El Silencioso". Sería una suerte si lograba verse de principio a fin, ya que en ese duelo, el dios egipcio Osiris fue convocado, lo que podría haber entorpecido la grabación.

Así se la pasaron ambas, viendo las pocas cintas de VHS que fueron grabadas hacía 20 años atrás, en donde Yugi Mutou peleaba en la forma de su alter-ego.

-"¿Viste eso, hija?"- gritó Gis excitada-.

-"¿Eh? ¿Qué?"

-"Justo ahí"- replicó, congelando la imagen del televisor-. "¿Puedes verlo? ¡Ése es tu padre, es él!

Yugi D se acercó cuanto pudo al televisor, observando cautelosamente la imagen.

-"Es idéntico al tío Yugi, mamá. Sólo que más joven"-.

-"Te equivocas, mira su rostro"

Yugi D hizo su mejor esfuerzo, pero a esa distancia y con esa calidad de video, no podía hacer mucho para reconocer a otra persona que no fuera el Yugi que ya conocía.

Gis comenzó a deprimirse. Era cierto, Yami lucía muy parecido al Yugi Mutou más maduro que ambas conocían. La situación se estaba volviendo frustrante.

Así, pasaron los minutos mientras madre e hija se dedicaron a analizar los duelos, pero de una u otra forma, estos resultaron tan emocionantes, que a ratos, se olvidaban del objetivo principal y terminaban expectantes por el resultado, en lugar de analizar la apariencia de Yugi.

Así, pasaron 3 horas, cuando Gis ya cerraba sus ojos acomodada en el sofá frente a la televisión, mientras que Yugi D no dejaba de presionar REWIND y PLAY, una y otra vez, una y otra y otra vez.

De pronto, D tomó una pequeña cantidad de aire, como si hubiese hecho un descubrimiento importante. El sonido despertó a Gis.

-"¿Q-Qué sucede?"- preguntó Gis.

-"Su cabello…"

-"¿Qué? ¿Cuál cabello?"

-"Allí, qué no lo ves"-señaló D, volviendo a rebobinar el trozo de cinta-. "El ítem que cuelga de su cuello, ¿es el Millenium Puzzle, verdad?... Mira, en ese momento lanzó un destello y Yugi cambió su apariencia… Su cabello cambió por sí solo, no puedo creerlo"

Gis sintió cómo su corazón comenzaba a acelerarse y necesitó tragar saliva. Había olvidado por completo esos pequeños detalles que daban cuenta de las diferencias entre las dos personalidades de Yugi. Habría sido fácil mostrárselas a su hija desde un principio, pero ella se había dado cuenta por sí misma, lo cual le resultó sumamente conmovedor.

-"También… Se hacía un poco más alto…"- declaró Gis sonriendo.

-"¿Cómo es eso posible?"

-"No lo sé hija… Pero, así ocurría. No puedo creer que me olvidara de esas cosas, supongo que cuando Yami estaba aquí todo resultaba natural y me sentía feliz de poder reconocerle, porque la mayoría de nuestros amigos no lo hacía en un principio."

-"Madre… Pero… Si todo lo que me haz dicho es verdad, entonces… Tú y Yugi Mutou convertido…"

Gis se alteró y sonrojó de improviso, cortando toda la melancolía del ambiente para quitar los malos entendidos que llegaban a la mente de su hija.

-"No, no, no vayas a pensar mal… Te lo explicaré, es verdad que ambos compartían un solo cuerpo, pero ese tipo de magia era inherente al Millenium Puzzle. ¿Recuerdas que te mencioné que yo también poseía uno de los Millenium Items?"

-"Era… ¿El Millenium Bracelet?"

-"Eso es correcto. Mi Item hacía exorcismos"

En la cabeza de Yugi D se plasmó la imagen de un Yugi Mutou malvado saliendo de su cuerpo y girando la cabeza tipo "El Exorcista".

-"¡Me refiero a que liberaba las almas invasoras de cuerpos inocentes!"- explicó Gis, ahuyentando esa ridícula imagen de escena.

-"¿Y cómo hacía eso?"

-"Bueno, el Millenium Bracelet era capaz de crear un cuerpo temporal para el alma invasora… Así fue como tu padre y yo… Bueno"

-"REALMENTE... No tienes que especificar más"- le interrumpió-. "Pero... ¿Crear un cuerpo?... Espero que sepas cómo suena eso en el mundo real".

[...]

El resultado de uno de los duelos entre Yugi Mutou y Seto Kaiba en el televisor, se apoderaba de los sonidos del hogar de las Hidaka y... Yugi D se encontraba satisfecha. Creía haber encontrado un par de respuestas para calmar sus emociones más recónditas… Por primera vez en su vida, le dio una oportunidad a esa loca fantasía, lo cual le hizo sonreír. Si su madre estaba loca, también lo estaba Yugi Mutou y también lo estaría su hermano Atayami. No había considerado la posibilidad de que todo fuera verdad, simplemente verdad, sin explicaciones racionales, sólo tenía que atreverse a creer que… Sus orígenes fueron parte de una loca fantasía.

[…]

Esa noche… Yugi D soñó que estaba en ciudad batallas observando uno de los duelos de Yugi Mutou. Podía ver a su madre apoyándolo, podía ver a mucha gente que no conocía apoyándolo, miles de caras que no cobraban importancia. Ahí, estaba ella en primera fila, desde un ángulo en el que no podía ver el rostro del duelista. Su corazón comenzó a agitarse, deseó llegar a él, sin importarle el desafío, sin importarle frenar el duelo, sin importarle nada.

Sus pisadas se hacían cada vez más pesadas y parecía que su cuerpo se sumergía en arena al intentar avanzar. Al mismo tiempo, los alrededores se tornaban oscuros, mientras la gente desaparecía. Cuando ya no había nadie más a la vista, sólo quedó él, cabizbajo.

-"Espera, espera"- gritó Yugi D con desesperación, enterrándose aún más en la arena, cuando notó que la figura del joven que esperaba abordar, comenzaba a desvanecerse como todos los demás. "Por favor, espera".

Sólo quedaba Yugi Mutou en su cabeza, mientras se desvanecía de a poco ante sus ojos. De pronto, la ira se apoderó de ella.

-¡NO TE ATREVAS A MARCHARTE PAPÁ, HE ESPERADO TODA MI VIDA PARA ENCONTRARTE!"- gritó con todas sus fuerzas, haciendo al joven reaccionar, para levantar la vista y girarse hacia ella. Ése fue el final del sueño, la decepción de encontrarse al Yugi de siempre, esos ojos inocentes que ya conocía… No era su padre.