Si estás disfrutando, agradecería tu review, pues no tengo ninguno xD


Upside Down with Mercy

Capítulo 9: Mente enferma

Era un hecho que Misao Sugaya no solía frecuentar SugarFirst, a menos que estuviese acompañando a alguno de sus hermanos o a su novio, pero ese día era de esperarse que estuviera sola.

Yugi D estaba ansiosa en ir a su encuentro, pero, como nunca, el manager Kurosai-san había llegado temprano, dificultándole las cosas.

Misao estaba inmóvil, sosteniendo su té negro… Sólo estaba allí con la vista fija en la mesa, perdida en sus ideas.

-"Misao-chan"- la llamó Yugi D con voz preocupada, al pasar cerca. –"¿Cómo estás?"

La pálida joven dio un pequeño salto en su asiento y se volteó a mirarla, como si hubiese despertado de una pesadilla.

-"¿No se te permite charlar con los clientes, verdad?"-preguntó la pequeña Sugaya.

-"El manager acaba de salir, tengo al menos diez minutos libres… Dime qué sucedió"-.

Yugi D no perdió tiempo en cerciorarse de que el mensaje en su blog provenía de ella, pues era bastante obvio.

-"Olvídalo, sólo olvídate de eso".

Yugi D se quedó sorprendida; no era el tipo de petición que se esperaba de Misao en ese minuto. En su mensaje, sonaba desesperada por conseguir ayuda. ¿Acaso le avergonzaba mostrarse vulnerable? ¿Se trataba de eso?

-"Misao… Puedes confiar en mí. No se lo diré a nadie"

Era inútil resistirse, Misao estaba caminando por la orilla de un precipicio emocional en ese momento.

-"Ayer le dejé tatuarme la espalda"- explicó con calma. –"No lo toleré del todo… Es… Algo difícil para mí…"

Yugi D de inmediato recordó la charla que había tenido con Misao hacía casi un año, el día en que Misao escapó junto con Issei, dejando a sus hermanos tremendamente preocupados. En ese tiempo, jamás se habría atrevido a pensar que Issei era todo lo que los hermanos de Misao temían… En ese tiempo, sólo parecía que Kentarou y Yuiichi la sobreprotegían.


FLASHBACK

Fragmento de Upside Down: El blog de Yugi D. Capítulo 7: Por ningún motivo

Eran horas de trabajo en SugarFirst, cuando Yugi D pudo ver que Misao estaba siendo acompañada por un chico de cabello punk. El chico se había dirigido al baño, así que Yugi D se aproximó.

"¿No vas a presentarme a tu novio, eh?"

"Él no es mi novio" aclaró Misao, con brusquedad.

"De acuerdo, no es necesario que te enfades" le respondió D, algo burlona y luego prosiguió: "Entonces quién es él, anda, dime".

Misao se le quedó viendo con seriedad.

"Es Issei. Solía hacerme bullying cuando era más pequeña y ahora quiere salir conmigo… Qué irónico ¿verdad?"

Yugi D se le quedó mirando preocupada esta vez. Sabía por Yuiichi, que la infancia de Misao era un tema serio de familia, que les había causado mucho dolor durante un largo tiempo. El bullying que había sufrido Misao en la escuela, era uno de los motivos por los que su condición empeoró y terminó siendo internada en la clínica de salud mental durante muchos años. No debía ser fácil mirar a la cara a uno de los sujetos que le provocó tanto sufrimiento.

"¿Y… Cuál es el plan?" le preguntó la cabeza bicolor.

"No lo hay, D. Él me gusta, lo cual es doblemente irónico".

"¿Estás segura de esto Misao? ¿Quieres conversarlo? Estoy aquí, si necesitas una amiga"

"¿Amiga tuya, Yugi D? Eres una nerd"- le respondió sonriendo. "Además, si quiero algún consejo tuyo, sólo te escribiré en tu blog y ya…"

Misao se marchó junto a Issei.


-"Ahora lo recuerdo. Es el mismo chico con el que te escapaste el año pasado, recuerdo que me hablaste de él… Y, de lo que solía hacerte"

-"¿Qué sabes del bullying?"- preguntó Misao desanimada. "Un montón de chicos insultando a personas débiles… ¿Robándoles sus cosas tal vez? ¿Avergonzándolas con frecuencia?"

A Yugi D se le formó un nudo en el estómago, el tan sólo escucharla hablando del tema que la aquejaba a ella y a su familia, le partía el corazón.

-"… Recuerdo tres rostros muy claramente… Pero, el peor de todos… Era un desagradable niño de piel morena, demasiado gordo para su edad, con unos horribles ojos de mirada perdida… Comenzaron insultándome por la palidez de mi piel… No es que me importaran los insultos, pero las voces en mi cabeza me decían que huyera de ellos o algo horrible me iba a suceder. Antes de eso, el mundo ya me aterraba. ¿Puedes imaginar el miedo que sentía, cuando comenzaron a retenerme en esos callejones?"-.

-"Recuerdo claramente cómo el niño gordo vació mi mochila la primera vez, esperando encontrar algo interesante, pero como no llevaba nada, su ingenio le llevó a escoger un simple artículo escolar inofensivo…"

"…Marcadores permanentes…"

"Su favorito era el negro, porque era el que mejor contrastaba con mi piel… Los otros niños me sujetaron de los brazos y levantaron mi blusa para permitirle escribir sobre mi cuerpo…"

"Todos los días, debía llegar a casa ocultándoles las lágrimas a mis padres, correr directo a la bañera y leer lo que otras personas pensaban de mí. Cuando alguien te insulta D, son sólo palabras que se lleva el viento… Pero llevárselas a casa, como si pertenecieran a ti… Es otra historia… Cuando escuchas voces en tu cabeza que te dicen que no debes confiar en nadie, que debes temerle al mundo, y el mundo de pronto comienza a cobrarse de esas voces para atormentarte y hacerte creer que lo mereces… Algo te marca de por vida. No era una coincidencia, esos niños me persiguieron como castigo por mi enfermedad…"

…"Tonta" "Fea "Extraña" "Fenómeno" "Flacucha"…

"No eran grandes insultos, pero la intención en sus rostros, cada trazo en mi vientre me recordaba esa maldad que me había encontrado. Eran demonios, Yugi D. El mundo había enviado demonios a castigarme… Y esas palabras… Tantas palabras de gruesos trazos dolorosos… Todos los días, quedaba con la piel enrojecida de tanto tallarla en la bañera para quitármelas."

"Durante… Mis seis años en esa clínica, recibiendo tratamientos de todo tipo, muchas veces encontré fascinante el efecto de las inyecciones y drogas, y llegué a desear nunca salir al mundo nuevamente… Temía mucho volver a encontrarme con los demonios que conocí en el mundo real… Sin embargo, crecí… El día del alta salí al mundo creyendo que nada podía tocarme ya… Jamás lo permitiría, había sobrevivido a eso, siendo la versión más débil de mí misma…"

"Llegué a desear volver a ver a ese niño gordo para vengarme de él."

Misao miró a Yugi D, quien estaba pálida observándola, pasmada.

-"Y qué crees… Mi deseo se volvió realidad."

-"¿I-Issei?"- susurró Yugi D.

-"Issei"- corroboró Misao, con voz de derrota.

-"Tus hermanos no saben de esto… ¿Verdad?"

-"Por supuesto que no, jamás lo permitirían…"

-"Misao… Por qué…"

-"Ese día, llegué a la tienda, buscando empleo. No podía creer lo que mis ojos estaban viendo: Era él, el mismo niño gordo… Su apariencia había cambiado radicalmente y se había convertido en un excelente artista del tatuaje… Tenía que ser una puta broma"

-"¿No… No te reconoció verdad?"

-"Claro que no, yo también cambié mi apariencia y además, han pasado casi doce años, él no tiene idea de quién soy. Si hay algo que sé de los hombres es que son muy distraídos… Yuiichi debía haberlo reconocido, ya que él golpeó a Issei hace mucho tiempo… Pero ninguno de los dos se ha dado cuenta de eso… Issei debió haber atormentado a mucha gente en su vida como para recordarme a mí o a Yuiichi en especial… De seguro, con su rebeldía se metió en peleas mucho peores…"

Yugi D no podía retenerlo todo sin preguntarse qué le pasaba por la mente.

-"Misao… No logro comprenderlo… ¿Por qué sigues dispuesta a estar con él si te sientes así? No lograrás nada vengándote… Al final, ¿valdrá la pena?"

"No se lo digas a nadie y… Aunque te cueste creerlo, lo de ayer no fue nada. Fui muy tonta al enviarte ese mensaje…"-.

Misao se levantó para señalar que ya había dicho todo lo que quería decir.

-"Espera Misao… ¿Puedo verlo?"- pidió Yugi D, suavizando su voz.

Misao se quedó pensando y sólo suspiró en respuesta, antes de voltearse y levantar su camiseta.

Era un tatuaje negro en su espalda baja, de gruesas líneas estilo tribal a medio hacer. Aun así, se veía genial. Las líneas eran perfectas.

-"¿Bonito, no?"- preguntó Misao, con un dejo de sarcasmo.

Yugi D no sabía qué decir, sólo podía dibujar un rostro de tristeza y admirar el trabajo hecho por ese talentoso cretino.

-"¿Qué piensas hacer?"- le preguntó Yugi D con la voz entristecida.

-"…Necesito arreglar esto sola D… Pero para eso, necesito confiar en ti… No se lo digas a nadie"

Yugi D asintió arrugando la frente.

-"Lo prometo"

Era inútil pensar que Misao tomaría algún consejo que ella pudiera darle, sólo necesitaba desahogarse para estar dispuesta a seguir con toda esa locura y Yugi D siempre le había parecido una persona leal…

-"Gracias D"- le dedicó Misao sin voltearse y en seguida dejó la cafetería pasando por el lado del manager, quien acababa de regresar.

En cuanto Yugi D notó la presencia de Kurosai-san, dio un salto fuera de la mesa, lanzándose en sus patines para tomar nuevos pedidos.

El hombre vio que todo seguía en orden, mas la actitud especialmente acelerada de Yugi D le provocó curiosidad. Decidió acercarse a la mesa en donde habían estado sentadas Misao y Yugi D, para prepararla, pues notó que había sido recién usada. Cuando estuvo en el lugar, notó la presencia de un joven en la mesa contigua, que permanecía inmóvil, con el rostro paralizado.

-"Joven… ¿Está todo bien?"- preguntó Kurosai-san. –"¿Tuvo algún problema con la atención, la comida…?"

Yuiichi se volteó a verlo, sin llegar a comprender las palabras que salían de sus labios. En seguida, logró reaccionar, antes de salir apresuradamente de la cafetería, asustando al manager.

-"¿Qué diablos fue eso?"- exclamó el hombre. –"Se habrá ido sin pagar la cuenta?"-.

[…]

Como siempre, la habitación de Yugi D estaba siendo invadida por Moulin y Kokoa, pero esta vez Yugi D se encontraba ausente por sus clases.

-"Yugi D se tarda demasiado…"- se quejó Moulin.

-"Me pregunto si Yuiichi estará emocionado por nuestra cita pendiente"- murmuró Kokoa para sí misma, mas Moulin tenía un gran sentido de la audición.

-"¿Alguna vez dejas de hablar de Yuiichi?-".

Kokoa miró hacia el suelo, con gesto de protesta y en seguida Moulin se le acercó por detrás, apoyándose en sus hombros.

-"Tengo una gran idea"

-"Cuando pones esa cara, sé que tus ideas significan problemas"

-"No seas mala conmigo, Kokoa-chaaaan. Esto también puede favorecerte, ya verás… Podrás ver a Yuiichi esta noche"

-"¡¿Yuiichi?! ¿De qué se trata? ¡Dime!"

-"¡Vamos a divertirnos!"

[…]

Misao había llegado a casa después de dar una larga caminata por el muelle. No había ido a trabajar, pues no quería enfrentarse a Issei todavía. El día anterior, al fin había sucedido: Issei comenzó el tatuaje que ella solicitó el primer día que se vieron en la tienda. Él prometió hacerle el mejor diseño de su vida, mas la única condición de Misao fue que se tratase de un tatuaje de color negro con líneas gruesas. Issei le había ofrecido algo más femenino, pero por una razón desconocida para él, ella le insistió.

Cada movimiento que la llevó a sentarse en la camilla de la tienda ese día, era una tortura que disimulaba a la perfección. Se había propuesto ella misma lidiar con ese paso: Debía demostrarse de esa forma terca y retorcida, que había logrado superar su pasado. Lograr el condenado tatuaje fue la idea que tuvo para demostrar su poder sobre Issei, sobre su yo del pasado. Quería observar ese tatuaje a diario y pretender que con ese dolor, había nacido el placer de la satisfacción. Se había prometido que cuando fuera capaz de soportarlo, ese sería el día en que haría pagar a Issei, y para toda la vida recordaría el placer de su sufrimiento.

Había llegado lejos.

Al principio, para lograr sus planes, había tenido que engañar a sus hermanos, fingiendo estar realmente interesada en ese chico y que así le permitieran continuar con esa relación, pues Issei era un chico de mala reputación y era de esperarse, con los antecedentes de bullying que presentaba.

Misao tardó un par de segundos en darse cuenta de que había llegado a casa. No supo exactamente la razón, pero algo dentro de ella, le decía que era demasiado temprano para atravesar la puerta del vestíbulo, que debía continuar su paseo, que había mucho más por pensar, pero la otra parte de ella estaba deseosa de compañía en esos momentos difíciles y, aunque fuera posible que ninguno de sus hermanos estuviera en casa, al menos se sentiría acogida en su propio hogar. Sería maravilloso ver los ojos de Kentarou o los de Yuiichi, para recordar que había un par de personas en el mundo que se preocupaban por ella de verdad.

[…]

La menor de los Sugaya miró hacia el comedor y el resto de la sala sin encontrarse con nadie, pero pronto, notó que Yuiichi se encontraba sentado en silencio, en el sofá del living, con el rostro gacho.

"¿Ya te sientes mejor?"- le preguntó ella, mas Yuiichi se volteó hacia su hermana de una forma que ésta jamás había merecido antes.

-"Tenemos que hablar"-.

No hacía falta decir más, Misao lo había comprendido al mismo tiempo que dibujaba un rostro de horror, lo cual resultaba inédito en ella.

-"¿C-cómo te enteraste…?"- preguntó con un enorme nudo en la garganta. En seguida lo adivinó, era lo más probable: -"¿Acaso… Estabas ahí?"-.

Yuiichi comenzó a respirar aceleradamente, tanto que podía oírse, hasta terminar soltando un gruñido, antes de hacer su declaración:

-"Voy a matarlo"-.

-"Yu… iichi"- Intentó hacerle recapacitar con un tono tembloroso en su voz.

Misao no era el tipo de persona que se alteraba.

-"Esto debe acabar ahora. Y Kentarou debe saberlo también".

-"Espera…"

Misao no era el tipo de persona que rogaba.

-"Yuiichi…"

Su hermano se acercó y le tomó el rostro con los ojos llenos de lágrimas.

-"¿Pero qué es lo que estás haciendo, hermana?"- le preguntó, mirándole directo a los ojos.

Misao comenzó a llorar de vergüenza.

-"¿Este era tu secreto, Misao? ¿Vas a vengarte de él de esta forma?"-.

Misao había perdido su voz… El pensar que Yuiichi se avergonzaba de ella por su mente inescrupulosa y autodestructiva, era algo que no podía tolerar en ese minuto. Debía estar muy decepcionado, debía ser incapaz de reconocerla… Cómo podía estar haciendo aquello, ¿rebajarse a hacer algo así? ¿Es que no se respetaba a ella misma? ¿Es que gozaba con el sufrimiento?

Llegó a creer que sus prejuicios habían malinterpretado a Issei, que si su hermana insistió tanto en formar una relación con él, debía tratarse de un buen sujeto con una reputación injusta…

Todo ese entendimiento, esas charlas, era terquedad de Misao para dejarle decidir por ella misma sus romances… ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué había sucedido eso?

-"Misao… ¿Qué demonios haz hecho?"- volvió a preguntarle, alzando su tono de voz.

Ella seguía inmóvil, petrificada, las palabras no salían de ella.

-"Dime la verdad, ¿te enamoraste de él verdad? Dímelo".

Misao bajó la cabeza cayendo con sus palmas al piso. No se atrevía a responder aquello, pues ni ella misma sabía qué había en su corazón esperando por Issei.

Yuiichi se quedó de pie sin poder creerlo. Era evidente… Los había visto juntos muchas veces, Misao no fingía, ella disfrutó de la compañía de Issei todo ese tiempo… Y, la idea de que su hermanita, no hace mucho rehabilitada de la clínica de salud mental, pudiera haber asumido un compromiso tan grande en su plan de venganza, hasta el punto de haberse entregado por completo a ese sujeto maldito, le resultaba insoportable.

-"Esto… Esto es enfermizo"- dijo él.

-"Por favor… Déjame resolver esto, por favor… No se lo digas a Kentarou"- comenzó a rogar ella.

Yuiichi no podía hacer más que apretar los puños, mientras intentaba calmarse. Misao jamás lloraba, le partía el corazón verla en el suelo desconsolada y, al mismo tiempo no era capaz de controlar sus propias emociones, pues todos esos días había estado con el corazón hecho pedazos. Quería agacharse y consolarla, decirle que todo estaría bien, que la seguía amando a pesar de todo, pero… Las ganas que tenía de ir en busca de Issei y hacerle pagar por toda la tortura a la que sometió a su hermana, arrastrando a su familia completa con ella, era algo mucho más grande que sus posibilidades de controlarse.

-"Lo siento, Misao, pero no podrás salir sola de esto".

-"Yuiichi, no se lo digas. ¡No se lo digas a Issei!"- gritó con desesperación cuando vio que Yuiichi ya había llegado a la salida, habiendo tomado una decisión.

En cuanto el joven de cabello cobrizo abrió la puerta, no se esperaba una pequeña sorpresa que le hizo detenerse en el vestíbulo de s hogar: Había alguien esperando ahí, a punto de tocar el timbre.

Ambos se sorprendieron de verse frente a frente.

-"¿Qué estás haciendo aquí?"- vociferó Yuiichi, asombrado y cambiando por completo el tono de su voz.

-"Yuiichi… Luces terrible"- le respondió ella, sonriendo.

Era la primera vez que se veían tras la ruptura de su relación.

Yuiichi tomó su decisión desde el momento en que escuchó una voz razonable en el paseo a la playa del fin de semana anterior. "Era injusto para Chelsea tener una relación que ella no quería". Yuiichi sólo la había liberado, pues era él quien insistía en que ellos debían estar juntos, era él quien se esforzaba por reconquistar a Chelsea, tratando de convencerla de que él era lo que más le convenía, en lugar de las fiestas, clubes nocturnos, bailes subidos de tono con tipos desconocidos… La voz amiga le había hecho reaccionar: Él la amaba, mas estaba completamente ciego, tan centrado en su idea del deber. Si la amaba, debía hacerla feliz, y su felicidad no implicaba obligarla a querer lo mismo que quería él.

Esas fueron las palabras que utilizó como motivos de la ruptura. Yuiichi nunca se detuvo a pensar en él mismo, todas sus acciones nacían de la idea del "bien de Chelsea", todo por su amada extranjera, quien le dio algunos de los mejores momentos de su vida. Era lógico que su encuentro le hubiese sacado del estado iracundo en el que se encontraba en esos momentos. Aunque fuese sólo un par de segundos.

Chelsea no entendía nada… El rostro de Yuiichi no sabía qué dirección tomar, ¿estaba molesto con ella? ¿Había sido una mala idea haber ido a visitarle? De pronto, tras analizar el panorama, logró divisar a Misao en el pasillo, poniéndose de pie en el acto e intentando ocultar sus lágrimas.

-"¿Qué sucede?"- preguntó Chelsea muy sorprendida.

Yuiichi se volvió a mirar a su hermana, la reacción de su exnovia era natural, ya que en todo ese tiempo, ni Kentarou, ni él y mucho menos ella, habían visto ni una sola vez, a Misao denotando vulnerabilidad. Misao era un ente inalterable, directo, con un corazón de hielo y no era difícil de entender tras todo el trauma generado no sólo por sus días de infancia, sino también por haber pasado gran parte de su adolescencia internada en una clínica de salud mental por su esquizofrenia, principio de anorexia y síndrome metabólico infantil.

En cuanto Yuiichi recobró la cordura, le aseguró a Misao que hablarían más tarde, antes de tomar a Chelsea de una muñeca y la llevaba fuera de su casa.

-"¿Por qué viniste?"- volvió a preguntarle con firmeza.

-"Creo que es un mal momento… Pero… Tenía las esperanzas de que me extrañaras tanto como yo te extraño…"

Yuiichi no respondió. Realmente era el peor momento para estar escuchando aquello.

En su cabeza, ya tenía suficiente con qué lidiar y más aun con la inquietante idea que había nacido dentro de él por los sucesos recién pasados: El último grito desesperado de Misao: "¡No se lo digas a Issei!"…La petición le carcomía el corazón, no sólo por el hecho de que el miedo de su hermana le provocó escalofríos, sino por el significado oculto tras esas palabras… ¿Tenía acaso, miedo de herirle…?

-"¿A dónde te diriges? ¿Puedo acompañarte?- volvió a insistir Chelsea, sacando a Yuiichi de sus pensamientos oscuros.

-"Ven conmigo"- le respondió finalmente y con una frialdad que a Chelsea perturbó, pues jamás había escuchado a Yuiichi hablarle en ese tono. -"Vamos a caminar juntos"-.

[…]


Lugar: Dominion Club

Horas más tarde

Moulin se había encargado de organizar una salida nocturna para levantarle el ánimo a sus amigos… ¿Pues qué sería mejor que bailar y beber un poco para olvidar los malos ratos?

Todos estaban ahí, Yugi D, Kokoa, Kentarou, Christina Mei, incluso Misao e Issei, aunque la mayoría de ellos estaban de acuerdo en que faltaba la persona más importante, pues era a quien más debían subirle el ánimo, tras su fea ruptura.

-"¿Dónde estará Yuiichi?"- preguntó Kentarou al grupo. –"¿Tú lo haz visto, Misao?"

El maquillaje de Misao le permitía ocultar las ojeras que se había conseguido tras la dramática tarde que había tenido ese día, mas sus manos aún seguían temblando. Una pequeña parte de ella estaba aliviada de que Yuiichi no se hubiese puesto en contacto con Kentarou todavía, pero sabía perfectamente que debía estar preparada para lo que sucedería.

Ella sacudió la cabeza y se llevó a Issei a la pista de baile, abruptamente. Issei se fascinó con esa actitud, pero a los demás les pareció que la pequeña Sugaya estaba huyendo del grupo.

-"¿Qué fue eso?"- preguntó Christina Mei.

-"Supongo que fue extraño"- comentó Kentarou, sin darle mayor importancia

[…]

Moulin, Yugi D y Kokoa se había reunido en la barra para comenzar a beber sus primeros tragos.

-"Espero que Yuiichi llegue pronto, me muero de ganas de verlo soltero, debe estar aún más guapo que antes"- exclamó Kokoa.

-"Lo dudo Kokoa, es básicamente el mismo Yuiichi con el rostro abatido"- comentó Moulin con el ceño fruncido, pero sin dejar de reír ante los simples comentarios de la fan número uno del chico.

-"Jamás es el mismo Yuiichi, siempre se ve más guapo que la última vez…"- reclamó Kokoa meciéndose de forma emocionada. ¿Era posible que con solo un par de sorbos ya se le hubiera subido el alcohol a la cabeza?

-"Kokoa no bebas muy rápido, ya sabes lo débil que es tu hígado"- aconsejó Yugi D, intentando sonar animada, pues no dejaba de pensar en Misao y en su secreto.

De tanto en tanto, entre los shots que compartía con sus amigas, Yugi D se dedicaba a mirar en dirección a la irracional pareja, y Misao le parecía, en especial, inquieta esa noche. ¿Sería por la conversación que habían tenido en la mañana? ¿Tal vez haberse desahogado con ella no había sido lo mejor, después de todo?

Bueno, lo cierto era, que ella y todos los demás debían concentrarse en hacerle pasar a Yuiichi un buen rato… Aunque ya se estaba tardando demasiado, no contestaba su móvil y nadie lo había visto ese día. ¿Qué le habría sucedido?

-"Yugi D, no mires ahora, pero mira quien acaba de llegar"- le susurró Kokoa al oído.

¿Sería Yuiichi?

Tras voltearse, Yugi D pudo ver a Shouta con un grupo de chicos recién llegados.

-"Rayos…"- dijo.

Mayormente por los efectos del alcohol, Moulin no se aguantaba la risa.

-¡Vaya qué incómodo!- gritó la pelirrosa, dándole un codazo a Kentarou y arqueando los ojos.

Kentarou se friqueó y decidió acercarse a Yugi D, casi como un guardaespaldas, aunque por dentro aún seguía con sentimientos de culpabilidad y el ver a Shouta ahí, no le hacía sentir mejor.

-"¿Todo bien?"- le gritó a Yugi D, intentando vencer el volumen de la música.

Yugi D le guiñó el ojo y le levantó el pulgar, lo que resultaba más sencillo que ponerse a gritar en el lugar.

Por su lado, Misao seguía bailando con Issei, bebiendo shots de tequila, como si eso fuera la solución a sus problemas.

-"Tómalo con calma"- le gritó su novio. -"¿Acaso sucedió algo?"-.

-"¿Por qué lo preguntas?"-.

Issei se le quedó mirando intrigado.

-"Luces triste… ¿Estuviste llorando?"-.

Misao sintió un nudo en la garganta.

-"Por supuesto que no"-.

Una de las cosas favoritas de Issei era el no comprender a su novia del todo, siempre le pareció ruda y segura de sí misma, pero esa noche, simplemente no era ella misma, se la pasó mirando hacia todos lados, como si estuviera huyendo de la policía o algo así. Lucía asustada.

Aunque no era parte de su personalidad el preocuparse de las cosas, Issei dejó de bailar, observándola extrañado, lo cual inquietó aún más a Misao. Issei se agachó hacia ella para realizar una prueba: Un beso en sus labios, los que Misao terminó evitando. Realmente algo andaba mal.

De pronto, Issei levantó la vista hacia otro lado.

-"¡Ah! Yuiichi está aquí"- exclamó, creyendo que con eso, su chica se sentiría mejor.

Misao sintió cómo el corazón se le salía por la boca. Se volteó rápidamente y pudo ver a su hermano, con el mismo rostro de antes… Sólo quizás un poco más calmado. Ella se le quedó viendo aterrada, lo que confundió a Issei.

-"¿Qué pasa?"- preguntó el moreno, con su peculiar cara de indiferencia, pero por dentro realmente estaba sorprendido por el inusual comportamiento de Misao.

Ella le miró con los mismos ojos aterrados, como dándole a entender que tenía que decirle algo importante.

-"Issei…"

Misao sintió una mano en su hombro, lo que le hizo dar un salto y proyectar un aullido que pasó desapercibido con la fuerte música.

-"Todo está bien"- dijo Yuiichi en su oído-. "Lo resolveremos, no te preocupes".

Misao no volteó hacia su hermano… Tan sólo se quedó mirando al frente con muchas ganas de llorar, pero no era el momento… Debía controlarse.

Issei se quedó mirando a Yuiichi, tratando de recibir alguna pista de lo que estaba sucediendo, mas Yuiichi no quiso ofrecerle la mirada ni siquiera una vez, antes de voltear en busca del resto del grupo.

-"¡Generalmente tus hermanos no se alejan, sin antes insultarme o amenazarme… Es una noche extraña!"- comentó. -"¿Misao?"-.