Hace dos años que me moría por escribir este capítulo
Si estás disfrutando, agradecería tu review, pues no tengo ninguno xD
Upside Down with Mercy
Capítulo 10: Borrachos
-"¡Es un gran alivio que Yugi D haya recapacitado respecto a Shouta! ¿Lo ves Kentarou? ¡Dios sabe por qué hace las cosas, si esto no es prueba de que tu destino y el de Yugi D es estar juntos, no sé qué puede llegar a serlo!"- le gritó Moulin, algo apartados del grupo.
A Kentarou le subió un frío por la espalda.
-"¡No grites ese tipo de cosas tan cerca de ella, Moulin!"- le respondió-.
-"¡La música está muy fuerte, es imposible que nos escuche!"
[…]
-"No puedo creer que hayan terminado y sigan siendo tan unidos"- comentó Yugi D sin el volumen suficiente para ser escuchada por Kokoa o Christina Mei, quienes se encontraban cerca de ella en ese momento.
-"¡¿Cómo dices?!"- preguntó Kokoa, pero D se desentendió de su comentario.
Christina Mei se dedicó a observar el escenario, era evidente que Kentarou estaba metido en un buen lío al haberse enamorado de la exnovia de su hermano, quien además, había hecho su entrada al lugar, sin que nadie se diera cuenta. A Christina le apenaba Kentarou, pero algo le decía que Yugi D no llegaría jamás a corresponder sus sentimientos… Era sólo una impresión, ya que su mirada no delataba incomodidad alguna, al verle tan cercano a otra chica en esos momentos, específicamente Moulin, quien había inclusive, fingido ser la novia de Ken para sacarle celos. Ésta última, por su lado, estaba absolutamente convencida de que Kenta y Yugi D estaban hechos el uno para el otro y no descansaría hasta ver hecho realidad el sueño de Kentarou. Se había convertido en una shipper, con el corazón completamente comprometido en esa misión.
Entre los pensamientos absolutistas de las chicas, un chillido que sí venció la música del club nocturno, les sacó de su dilema: Era Kokoa, quien sonrojada y emocionada miraba en dirección a Yuiichi, destellando chispas y corazones, haciendo a los demás sentir vergüenza ajena.
-"¡Está aquí! ¡Está aquí! ¡ESTÁ AQUIIIIII!"
"Al menos alguien lo notó"- se comentó Christina Mei para sí misma. "Yugi D es una experta en hacerse de amigas chifladas".
El grupo completo se dirigió al encuentro con Yuiichi para saludarlo y animarlo, mas resultaba extraño que el semblante de Yuiichi no era el de un tipo abatido por la ruptura de su amada novia infiel, sino más bien, el de un tipo perdido en sus ideas, sin afán de mostrar alguna emoción en especial.
-"¡Yuiichi, qué pasó contigo, no respondiste tu móvil en todo el día!"- le reclamó Kentarou.
-"Gomen hermano"- le respondió sin intentar vencer el volumen de la música, pero las frases en sus labios estaban más que legibles. Kentarou comprendió en el instante, que Yuiichi seguía conmocionado, mas lo atribuyó a su ruptura y a nada más.
Las chicas se dispusieron a rodear a Yuiichi y hacerle ofertas de baile y tragos. De la nada y para sorpresa de todos, Yuiichi recibió el shot que Kokoa le ofrecía tímidamente, bebiéndoselo en el instante. Kokoa se sintió desmayar, pues la acción le había parecido tremendamente sexy.
A lo lejos, Misao observaba con cautela qué tipo de conversación se estaba llevando a cabo, pero pudo atestiguar que sus hermanos sólo habían intercambiado un par de palabras. Era lógico que debía comenzar a reunir valor para enfrentar la situación en casa… Estaba segura de que Yuiichi no toleraría guardar su secreto, pero lo que más le sorprendía era que estaba mucho más dispuesta a enfrentar a sus hermanos que a Issei, pues desconocía qué tipo de respuesta recibiría de su parte si es que llegaba a enterarse de la verdad.
[…]
Las cosas no cambiaron mucho más las siguientes dos horas de noche. Casi todos se habían divertido en grande, pero hubo un par de bajas en ese tiempo. Como siempre, Kokoa estaba k-out arrojada sobre un sillón cerca de los abrigos y mochilas. Christina Mei se encargó de vigilarla para que no le ocurriera nada, pues también estaba bastante cansada y se dedicó a observar el triángulo amoroso entre Moulin, Kentarou y Yugi D, tratando de analizar más en profundidad la situación.
Yuiichi, por su parte se había apartado de ellos, pidiendo un momento de soledad. Los tres que conformaban el triángulo amoroso lo miraban apenados, incluso Moulin llegó a sentir gran empatía por el chico, quien probablemente sentía haber perdido el amor de su vida.
-"¡Me apena mucho verlo solo en estos momentos difíciles!"- gritó Yugi D a sus amigos.
Moulin y Kentarou se miraron entre ellos, como estando de acuerdo con una idea en común y así, Moulin le ofreció un nuevo shot a Yugi D.
-"Ten esto, es para reunir coraje"- le gritó la pelirrosa, con las mejillas muy rosadas, era obvio que debía dejar de beber.
-"¿Eh? No, no puedo seguir bebiendo, ya me encuentro muy mareada. Al igual que Kokoa, nunca he sido muy resistente al alcohol".
-"¡Sólo es el último, lo necesitarás para acompañar a Yuiichi en estos momentos!"- insistió Moulin.
Yugi D se sorprendió y se quedó mirando a dos Kentarou frente a ella, quienes parecían estar de acuerdo con Moulin.
-"¡Tiene razón D, Yuiichi te quiere mucho, estoy seguro de que eres de las pocas personas que lograría subirle el ánimo!"
Cuando Kentarou se acercó a ella, su imagen volvió a ser una sola, lo cual le provocó mucha gracia, por lo que empezó a reír. Siempre había confiado en los consejos de Kentarou, tomándoselos muy en serio, pero esta vez, todo era una comedia bizarra. Le sonrió a su amigo, antes de coger el shot y bebérselo rápidamente. En seguida, partió en dirección a Yuiichi con el juicio completamente noblado.
Kentarou y Moulin ya no estaban seguros de la idea, Yugi D se encontraba ebria y daba escalofríos admitirlo.
[…]
-"¡Hai!"- le saludó Yugi D, arqueando los ojos.
Yuiichi no pudo evitar sonreír, pues notaba la condición de Yugi D, lo que en ese momento le causó gracia.
-"¡Hola!"
-"¿Qué estás bebiendo?" ^^
-"¡Mi vaso está vacío, temo que si tomo un trago más, no podré mantenerme en pie"- explicó.
-"¡Tonterías, dame acá, te conseguiré otro…!"- Yugi D no terminó su exclamación, pues tras quitarle el vaso a Yuiichi, tropezó con sus propios pies, dando un saltito para evitar la caída y mantenerse en pie.
Kentarou y Moulin hicieron el gesto de ir en su ayuda, pero Yugi D les indicó que estaba bien, algo avergonzada y risueña.
-"¡Definitivamente no fue una buena idea!"- exclamaron ambos, apenados.
…
-"¡¿Estás bien?!"- le preguntó Yuiichi, en lo que Yugi D volvía.
-¡¿Qué si yo estoy bien?! ¿¡Qué hay de ti?! ¿Tú estás bien?- exclamó la cabeza bicolor.
Yuiichi nunca había escuchado a Yugi D hablar con ese tono alcoholizado… Realmente no era tan divertido; llámenlo la emoción del momento y los difíciles problemas por los que estaba pasando, pero Yuiichi no logró parar de reír.
-"¿Acaso dije algo gracioso?"- le preguntó, avergonzada.
-"¡Perdóname, estoy algo…! ... Jeje… gomen"-.
Yugi D le sonrió.
-"Pero al menos estás sonriendo"-.
-"Ha sido difícil D, pero… Ustedes hacen las cosas más fáciles de sobrellevar, se los agradezco mucho…"
-"Todos te queremos mucho, Yuiichi"- le dijo ella, sonriendo.
-"¿¡Cómo dices!? ¡No pude escucharte!"-.
- "¡Dije que todos te queremos mucho!"-.
Yuiichi se dejó llevar por la simpatía del momento.
-"¡¿Incluso tú?! ¡¿Tú también me quieres mucho?!"
Verdaderamente no intentaba sonar descarado, fue sólo una pregunta que le salió del corazón en un momento de diversión: Sentía que podía decirle cualquier cosa a Yugi D y ella se lo tomaría como una broma, pero algo no estaba bien, pues… Yugi D estaba seria y sonrojada, demasiado cerca de él por culpa de la música.
-"Yugi D, tal vez sea el alcohol, pero…"-.
-"Cállate".
-¡¿Realmente crees que estuvo bien enviar a Yugi D en ese estado, al rescate de Yuiichi?!- le gritó Moulin a Kentarou.
-"¡Realmente creo que Yugi D puede llegar a levantarle el ánimo! ¡Él aún la estima much…!"
El moreno se interrumpió a sí mismo en sus dichos de nobleza, pues Moulin había dejado de escucharle tras quedarse impactada por lo que sus ojos estaban mostrándole. La sorpresa y el horror de Moulin fueron tan grandes, que llegó a perder los efectos del alcohol en el instante.
Por su parte Kentarou, no terminaba de procesar lo último que había dicho, tan ingenuo, tan inocente... De igual forma se quedó congelado, sintiendo cómo le crecía un nudo en el pecho. Era como si se hubiera tragado un vaso con piedras: La imagen le rasgaba por dentro sin parar.
Sólo… Qué diablos…
Christina Mei desde los sillones, estaba impactada.
Misao, aún más alejada, dejaba caer su shot de tequila, sin dejar de observar el suceso. También estaba impactada.
Issei, junto a ella, fue el único que pudo comentar la imagen en la que todos estaban clavados, en esos minutos.
-"¡MUY BIEN YUIICHI! TOMA ESO ZORRA EXTRANJERA"- exclamó el chico con mala reputación, en lo que tomaba una foto de la escena con su teléfono móvil, con toda la intención de enviársela a Chelsea para hacerle pagar.
La gente desconocida seguía bailando como si no hubiese pasado nada importante. Y es que para el universo, aquella situación no era relevante, en lo absoluto, mientras que para algunos de ellos, la imagen pasó a convertirse en su propio universo, en tan sólo un segundo.
Yuiichi y Yugi D… Alejados del resto, ebrios y atraídos el uno al otro. Besándose apasionadamente. Era una escena impresionante.
[…]
Kentarou apartó la vista, quedándose cabizbajo, realmente si seguía observando aquello, no podría resistir estar en pie. El corazón le dolía demasiado… Hacía tan sólo un par de días había hablado de la idea con Christina Mei y en su imaginación, el dolor de ver a Yuiichi y Yugi D juntos, no se comparaba en lo absoluto a observarlos en la realidad… Y aun peor, desatando pasiones que eran difíciles de digerir… Si alguien no los detenía en el acto, podían llegar a cometer una imprudencia aún mayor… Lamentablemente sus amigos estaban demasiado shockeados como para ir a contener a la "enloquecida" pareja.
-"…Era lógico"- murmuró el destruido Kentarou, dándoles la espalda y desapareciendo en el acto.
En seguida Moulin reaccionó, volteando a ver al moreno y un frío le recorrió por la espalda. No supo qué decir ni qué hacer, así que le dejó marchar y luego se volteó en dirección a Kokoa: Por suerte ésta se encontraba inconsciente… El haber visto eso, habría sido quizás muy doloroso para ella, después de haber generado absurdas esperanzas con Yuiichi, aunque fuera cruel admitirlo.
Moulin volvió a voltearse hacia la pareja.
-"Ya paren"- murmuró. Simplemente no lograba reaccionar más allá de eso. Por alguna razón, comenzaba a horrorizarse en grande.
De pronto, Christina Mei se atrevió a aproximarse
-"Yuiichi"- le gritó, tomándole del hombro, mas él no abandonaba su cometido... Estaba en un verdadero trance, como si su único objetivo fuera borrarse del mundo a través de la lluvia de besos y frote de sus manos por la espalda y el cabello de Yugi D.
Christina Mei no permitiría ser ignorada después de haberse atrevido a ir en su ayuda. En el pasado, habría matado por la oportunidad de separar a esos dos, para quedarse con Yuiichi, pero la situación ahora, era completamente diferente… Necesitaba separarlos por su propio bien y el de sus amigos, pues esto ya se había convertido en un espectáculo que la gente comenzó a notar.
La pelirroja hizo uso de toda su fuerza para tomar a Yuiichi de la solapa de su chaqueta y apartarlo de la chica, haciéndole despegar los pies del piso por un segundo.
Los exnovios borrachos se quedaron desorientados.
-"¿Qué…?"- Yugi D no logró confeccionar una pregunta, antes de desvanecerse por completo... Por suerte, Moulin había llegado justo a tiempo para sostenerla, antes de que cayera al piso.
Por su lado, Issei y Misao se habían acercado para encargarse de Yuiichi. A Misao le corrió un intenso frío por la espalda, tras notar que la cara del ebrio Yuiichi había cambiado, en cuanto divisó a Issei cerca de él.
Misao le clavó los ojos conmocionados a su hermano y se acercó para decirle algo al oído.
-"Por favor Yuiichi, no digas nada".
[…]
Eran altas horas de la madrugada, cuando el club se disponía a cerrar sus puertas. La música había cesado y la luz se había prendido. Sólo quedaban Moulin y Christina Mei en pie, cuidando de las inconscientes Yugi D y Kokoa.
-"De modo que Christina Mei se llevará a Kokoa en su automóvil"- señaló Moulin.
-"Nuestras casas están cerca, así que, por qué no"- respondió la pelirroja, sonando desinteresada, ya que Kokoa nunca fue santo de su devoción.
-"Misao e Issei se encargaron de Yuiichi, así que yo… Llevaré a Yugi D a casa"- declaró la pelirrosa.
-"¿Estás segura de que puedes con ella?"- preguntó Christina Mei-. "Tal vez sea mejor llamar a Gis-san".
-"No es necesario, yo me las arreglaré, no me arriesgaré a causarle problemas a Yugi D"-.
Moulin se dispuso a tomar a Yugi D en brazos, pero resultaba inútil, no podría cargarla con su fuerza, así que intentó despertarla de a poco. La acción se vio interrumpida por un hombre que se había acercado a ellas rápidamente, para tomar a Yugi D en brazos con mucha facilidad.
-"Moulin, no te preocupes. Yo la llevaré a casa".
Se trataba de Kentarou.
Christina Mei y Moulin se le quedaron mirando entristecidas, sabían perfectamente por lo que su amigo estaba pasando.
-"¿Estás seguro de eso?"- preguntó Moulin.
-"Hey, arriba el ánimo"- agregó Christina Mei, suavizando su voz. -"Es pronto para sacar conclusiones".
Kentarou no respondió, sólo les dio la espalda, era evidente que no deseaba que le vieran en ese estado y mucho menos, que quisiera hablar de lo sucedido.
-"¡Yuiichi, ya basta! Cierra la boca"- gritó Misao.
Los vecinos comenzaron a asomarse por el gran alboroto que se estaba armando afuera de la casa de los Sugaya.
-"No entiendo lo que estás diciendo… Cálmate amigo, no estás pensando con claridad"- exclamó Issei, intentando repeler el ataque de Yuiichi contra su persona.
Issei también se encontraba algo ebrio, pero Yuiichi no podía ni mantener el equilibrio durante mucho tiempo, así que sus movimientos estaban siendo fácilmente esquivados por Issei. Aun así la brusquedad de la situación alarmó a Misao al punto de comenzar a gritar desesperada.
-"Eres un cabrón, un maldito… ¡No sabes nada, Issei!"
-"Yuiichi…"- Misao lloraba desconsolada, no era capaz de detenerle.
-"¿De qué estás hablando?"- Issei comenzó a sonar más serio… La desesperación de Misao le estaba afectando más de lo que podía soportar. -"Misao, ¿qué pasa?"
Yuiichi no podía contener la rabia, intentaba hacer pausas para pensar con la poca cordura que le quedaba, pero su detonador había sido activado, simplemente no soportaba la imagen de su pequeña hermana siendo retenida por esos malditos mocosos, haciéndola llorar desesperada, causándole esas heridas imborrables, humillándola en su inocencia, destruyendo por completo su vida y agravando aún más su enfermedad.
-"¡¿QUÉ NO LA RECUERDAS, IMBÉCIL?! ¡¿Te haz detenido a mirarla si quiera una vez?!
Issei se quedó perplejo, en lo que se volteaba en dirección a Misao. Algo comenzó a pesar dentro de él, pero no estaba seguro…
-"¿¡Recuerdas a la pequeña niña inocente que atormentabas todos los días en la primaria!?" "¡TÚ… LE ARRUINASTE LA VIDA A MISAO!"
En lo que Yuiichi terminaba de revelar el secreto de Misao, pudo ver que el rostro de Issei se desfiguraba de la impresión. Cualquiera fuera la reacción de Issei, Yuiichi sabía que lo había comprendido, por lo tanto había dejado de ser inocente en su ignorancia… Esta vez el desgraciado sabía su culpabilidad, conocía la fuente de su rabia, así que tenía permitido romperle la cara. O al menos eso fue lo que pensó ese segundo, justo antes de acertar el puñetazo que le dio en el rostro al moreno.
Issei cayó al suelo y Misao enloqueció cuando vio a Yuiichi lanzarse sobre él.
-"¡Yuiichi, detente! ¡Por favor, ya basta ¡Yuiichi ¡No sigas!"
Issei no atinaba a defenderse. Sólo se dejó golpear con el rostro perdido.
Yuiichi se detuvo cuando Issei comenzó a sangrar por la nariz y una vecina comenzó a dar alaridos, amenazando con llamar a la policía.
Issei comenzó a toser y escupir sangre al piso.
Misao estaba en shock. Ella había provocado todo eso con su decisión de venganza. ¿Era acaso lo que buscaba desde un comienzo? La primera vez que vio al Issei del presente, estaba convencida de que verlo en estas condiciones sería poco, comparado al mal que le deseaba. Sus verdaderas intenciones eran lograr provocarle un tipo distinto de herida… No pretendía hacerle sangrar el rostro, ni romperle la cara… Quería destruir su corazón, deseaba provocarle un dolor más profundo que el que él había sembrado en ella hace tantos años.
Yuiichi estaba lejos de sentirse satisfecho.
A Misao le vinieron todos aquellos recuerdos que tenía de Yuiichi y Kentarou enfrentándose a los bullies de otras escuelas. De pequeña estaba acostumbrada a ver eso. Niños estúpidos obteniendo su merecido… Yuiichi siempre fue bueno para eso, no temía hacer justicia con sus propias manos, pero… Esta vez las cosas eran graves. Su hermano estaba descontrolado porque tenía el corazón destrozado. Por un lado, entendía que Yuiichi guardaba una gran opresión por los problemas que había tenido que enfrentar… Pero, creía que nada superaba el hecho de que Misao estaba intentando defender a Issei.
Era lo que más le chocaba de la situación.
-"¿Por qué quieres que me detenga?"
Yuiichi se le quedó mirando a su hermana.
Misao estaba inmóvil, sin ser capaz de hacer el menor ruido.
-"¿Acaso te enamoraste de este maldito?"- A Yuiichi le destruían sus propias palabras.
Mas Issei fue profundamente tocado por esa pregunta, lo que le hizo ponerse de pie, escupiendo la sangre de su boca hacia un lado del piso.
-"¡¿Tienes algo que decir?!"- le dijo Yuiichi sin dejar su rabia.
-"Puede que no toleres mi petición, pero necesito hablar con ella"-dijo Issei, con el rostro hecho un desastre.
Kentarou manejaba su coche con dificultad esa madrugada, como si el manubrio pesara el doble. Yugi D permanecía inconsciente en el asiento del copiloto, cubierta por el saco del moreno.
Cuando al fin llegó a su destino, se detuvo manteniendo el motor encendido, llegó a pensar que todo había terminado, pero no: Yugi D no se despertaría y se marcharía por su cuenta, despidiéndose como si estuviera en condiciones para hacerlo; era obvio que tendría que tomarla en sus brazos, hasta recostarla en su cama.
Afuera: Nada más que silencio.
En seguida se hizo una estúpida pregunta: ¿Yugi D seguía viva? Estaba demasiado callada. Quiso cerciorarse de que respirara con normalidad acercando la mano bajo su nariz, pero en ese momento ella recitó una palabra, como si estuviera soñando.
-"Yuiichi…"-.
Kentarou volvió a sentirse un idiota cuando se reincorporó en su asiento y bajó del automóvil, sin un objetivo claro para su enfado. Abrió la puerta del copiloto y tomó a Yugi D en brazos, cuidando de no descubrirla de su abrigo, pues la chica era un desastre: Su ropa estaba completamente fuera de lugar, llevaba el maquillaje corrido y el cabello alborotado… Si se quedaba observándola de esa forma por mucho tiempo, podría haber llegado a olvidar los sentimientos de la chica por su hermano menor y haber tenido el descaro de admirarla otra vez sin su consentimiento. Ya no volvería a hacer eso, la deseaba desde hacía tanto tiempo y sin embargo, sabía que era intocable para él… Sería como… Pisar terreno prohibido otra vez… Debía ser fuerte.
Siguió adelante, hasta llegar a la puerta del departamento y ahí se encontró con el primer obstáculo, ¿dónde estaban las llaves de D?
-"Déjame bajar, buscaré las llaves"- murmuró ella con dificultad y sin lograr abrir los ojos. Al parecer volvió a estar consciente por algunos segundos.
-"No voy a bajarte hasta llegar a tu cama, así que sujétate fuerte"- le negó, pues era obvio que la chica no se sostendría en pie ni por un segundo.
Yugi D carecía del poder de decisión o de discusión. Definitivamente era una idea mucho más confortable, pues el cuerpo le pesaba mucho y tenía pocas ganas de estar de pie, así que automáticamente le obedeció, aferrándose al cuello de Kentarou con ambos brazos. Diablos, era posible que ella ni siquiera estuviera consciente de la identidad de la persona que la sostenía. Tal vez ni siquiera le importaba.
Kentarou encontró las llaves en el bolso de Yugi D y se dispuso a abrir la puerta, con ella aferrada a él. Logró seguir adelante, mas Yugi D no le soltaba, parecía más a gusto abrazándole y respirando con la cara pegada a su cuello, que relajándose para facilitarle las cosas.
Kentarou intentaba dispersar las ideas que se le venían a la cabeza. Los labios entreabiertos de Yugi D en su cuello. En esa situación. Oscuridad y silencio. Era tremendamente erótico… Las manos de la chica ebria tomándole de la espalda eran cálidas y agradables. Su corazón comenzó a latir más fuerte y por algunos segundos, llegó a olvidar que estaba molesto.
Cuando al fin llegó a la habitación de Yugi D, ésta perdió sus fuerzas y se dejó caer un poco más lejos de él, logrando abrir sus ojos sólo un poco. Kentarou pensó que quería hablarle.
-"Gracias"- le dijo y volvió a cerrar sus ojos.
Kentarou logró suspirar tras ser liberado de esos brazos provocadores, así que se subió a la cama, y posó a Yugi D sobre ella. La ropa de la muchacha permanecía arrugada en su estómago y el saco de Kentarou había caído en medio de la sala sin que si quiera lo notase. Pudo ver a Yugi D acurrucada mostrando su ropa interior… La imagen le hizo sacudir la cabeza llena de ideas indebidas. Rápidamente cubrió a la chica con el edredón, conteniendo la respiración.
Cuando al fin Yugi D estuvo arropada y a salvo, Kentarou se bajó de la cama y se sentó en la orilla, llevándose las manos a la cabeza con pesar, y logrando soltar el respiro que había estado conteniendo desde hacía rato.
Tomó aire rápidamente, apretando los dientes y presionando los dedos sobre su cuero cabelludo: Se avergonzaba de lo que pasaba por su cabeza.
Debía recapacitar. Los sentimientos de Yugi D estaban reservados para Yuiichi… Sentía que siempre debió haberlo sabido. Siempre había sido así, el pensar en ella se esa forma, el provocarse con la imagen de su sensualidad era desleal, desleal para ella y para Yuiichi.
Qué difícil era ser él en esos momentos.
Respiró profundamente. Debía controlar la reacción de su cuerpo y partir, pero… No podía. Debía hacer algo, debía… Darle fin a su desgracia… Debía olvidarla y demostrarlo, mientras Yugi D siguiera inconsciente.
No se le ocurrió nada mejor que posarse sobre ella y mirarla directo a la cara.
- "Perdóname por haberme enamorado de ti"-.
Kentarou se acercó a ella, movió su rubio flequillo y la besó en la frente, simbolizando con ello una promesa: Esta vez sí se esforzaría por dejar de amarla y sería definitivo.
