Upside Down With Mercy

Capítulo 11: El desastre

Era temprano y Yugi D se preparaba para ir al trabajo. Todo lo del día anterior parecía un sueño, un sueño que le hacía pesar las piernas y desestabilizar su andar. La cabeza le daba vueltas y los vergonzosos recuerdos se opacaban sólo por el sentido del deber: Debía apresurarse para ir a trabajar. A pesar de ser un día libre para ella, se había comprometido a cubrir a Moulin por todos los favores que su compañera le había hecho hasta el momento.

Qué lista era Moulin, por supuesto que después de salir de fiesta, sería inhumano levantarse muy temprano al otro día, pero muy por el contrario, nada detendría a Yugi D en su arraigado sentido del deber laboral, pues el dinero era necesario y no se arriesgaría a faltar a un compromiso.

Parecía un día como cualquier otro, Yugi D llegó a tiempo y procedió a patinar desde la cocina a las mesas entregando pedidos y deseando a los clientes un buen día como era a diario, hasta que un fuerte mareo la sacó del camino, haciéndola girar sobre sus patines, pero con una gran destreza y algo de suerte, no dejó caer la bandeja con pedidos.

Algunas personas a su alrededor le aplaudieron la maniobra, para bromear. La resaca le estaba pasando la cuenta. Quizás no había sido una buena idea ir a trabajar en esas condiciones, después de todo.

Una vez incorporada sobre sus piernas y entregando las tazas de café a los sorprendidos clientes, una idea le llegó a la mente.

"¿Cómo diablos llegué a casa anoche?"- se preguntó para sí misma. -"Todo lo que recuerdo es que Yuiichi y yo nos besamos... Bastante…"

"…Y todos nos vieron"…

"¿Acaso… Fue un error?"

En lo que asimilaba sus vergonzosos recuerdos, una voz femenina muy peculiar y familiar le hizo voltear.

Se trataba de Chelsea.

Yugi D se sorprendió. La última persona a la que quería ver, tras lo ocurrido era esa chica.

-"¡Cómo te atreves!"- gritó la joven americana, pronunciando un japonés perfecto.

La cabeza bicolor se quedó pasmada, tanto por el tono de voz de Chelsea, como por el perfecto control del idioma. Se sintió, extrañamente, acorralada. Pensándolo con tranquilidad no había hecho nada malo, pero la animosidad de Chelsea caló hondo en su pecho y de alguna forma sintió culpa, como si hubiese cometido un crimen o algo así.

-"¡Eres historia, no puedes volver a aparecer en la vida de mi novio otra vez!"- volvió a gritar Chelsea, esta vez provocando un gran escándalo en la fuente de sodas. Todo el mundo dejó de desayunar con tranquilidad y algunas compañeras de Yugi D intentaron llamar a la calma.

Yugi D se avergonzó en ese minuto, sólo respiró, con muchas intenciones de disculparse, pero las palabras no salían de su boca, comenzó a tartamudear… ¿Era… Correcto disculparse?

Probablemente si hubiese sido otra persona la que estuviera en sus zapatos en ese minuto, le habría contestado a Chelsea lo que ella se merecía escuchar: Que era una zorra hipócrita, que había sido ella la culpable de su ruptura, que era ella quien hacía sufrir a Yuiichi… Pero no Yugi D, algo dentro de ella siempre le hizo callar ese tipo de verdad, todo ese tiempo escribiendo en su blog online –generalmente- a favor de las mujeres, y culpando a los hombres le haría sentir muy hipócrita al llamar a cualquier chica una "zorra", por muy merecido que se lo tuviera.

Un debate mental insoportable comenzó en Yugi D, mientras Chelsea seguía levantando la voz y perdiendo el control de sus palabras, pues el silencio de su adversaria le estaba fastidiando en grande.

-"¡¿Por qué crees que puedes aparecerte en su vida otra vez?!" "Ya no es tu asunto" "¡Cómo te atreves!" "¡Yuiichi es mío!"-siguió Chelsea.

Yugi D respiró, intentando utilizar toda su empatía: Chelsea tenía una forma enfermiza de amar, pero al final, sólo era una chica celosa, no podía ser más grave que eso. Una chica celosa, con miedo a perder a su novio definitivamente. Seguramente no se trataba de nada más.

A pesar de estar siendo atacada verbalmente, insultada y ridiculizada en su lugar de trabajo, decidió ponerse de parte de Chelsea y ayudarla a tranquilizarse… Sólo era una chica celosa.

Sin embargo esta actitud, reservada y tranquila de parte de Yugi D, colmó la paciencia de la norteamericana, haciéndole buscar un recurso de lo más bajo para presionar en la fibra más sensible de su opositora.

-"…Una chica idiota como tú, que nunca pudo notar el engaño que sus amigos armaron para hacerle reaccionar"

-"¿Engaño? ¿De qué estás hablando?"- se sorprendió la cabeza bicolor.

-"Nunca notaste que armaron toda esa farsa para hacerte creer que ellos eran novios" "Sólo fue para sacarte celos"

-"¿Ellos?"- se preguntó en el instante Yugi D… ¿Se refería a Kentarou y Moulin?

De inmediato se le formó un nudo en la garganta.

-"Sólo estás molesta, estás mintiendo"

-"Claro que no, tú sabes que Kentarou está enamorado de ti… Todo el mundo lo sabe" "Deberías quedarte con él, así dejarías el resto del mundo en paz…" "¡¿No crees que ya haz causado daño suficiente?!"

La discusión llegó a su punto culmine, la gente comenzaba a marcharse y las empleadas intentaban en lo posible contener a Chelsea para sacarla del lugar, mientras otras tomaban del brazo a Yugi D, para rescatarla del escándalo.

Por fin, Kurosai-san hizo su aparición.

-"¿¡Qué diablos está pasando aquí!?"- gritó el manager, haciendo a las trabajadoras dar un salto del terror.

"No sucede nada, Kurosai-san" "Fue sólo un malentendido… Las cosas están bien" respondieron algunas de las compañeras de Yugi D, intentando llevarse a su compañera, quien estaba cabizbaja y en completo silencio.

Cuando al fin una de las chicas logró mover a Yugi D, ésta susurró un pequeño "No", cargado con toda la energía negativa que había estado acumulando los últimos segundos.

Cuando levantó su rostro, observó agudamente a Chelsea, dejando de ser la chica insegura y conciliadora de hacía minutos atrás y se liberó fácilmente de las manos de sus compañeras, ignorando por completo todo gesto de furia del manager.

-"Tú eres una mala persona, Chelsea"- dijo con voz sombría.

La americana no se sorprendió lo suficiente, sólo dibujó una mueca de reproche, como si se dispusiera a atacar de vuelta.

-"Dijiste que he causado daño"- continuó Yugi D. "-Pero el único que ha salido dañado de todo esto ha sido Yuiichi y todo por culpa de tu infidelidad… ¡De tu compromiso roto, de bailar y besarte con otros tipos, de intentar acostarte con Daisuke-kun! ¡Eres una mala persona Chelsea!"

Yugi D lo dejó salir… Era verdad, todo lo que tenía para decirle a aquella chica eran hechos, todo para hacerla callar en su escándalo infundado. ¿Ir a reclamarle por besar a Yuiichi, después de todo el daño que ella le había hecho? Al fin las cosas cobraron el peso y a pesar de sentirse mal por la discusión, lo que había escuchado de labios de Chelsea le había hecho enfadar: ¿Por qué hablar de Kentarou? ¿Por qué si quiera mencionar a Moulin? ¿Qué tenían ellos que ver con nada? Su corazón tenía un lugar especial reservado para ellos, pues eran sus amigos más cercanos… Haber usado ese recurso tan bajo… O… La sola idea de que le hubiesen mentido todo ese tiempo era desquiciante y tan… Creíble… Que no lo podía tolerar.

Creíble…

Probablemente Chelsea no estaba mintiendo… ¿O quizás sí?

La idea fue avasalladora, Yugi D no quería pelear más, no quería volver a tener ese vómito verbal para intentar herir a alguien. Todo eso estaba superándola y lo peor era que ya estaba completamente involucrada.

Chelsea siguió insultándola mientras el manager seguía pidiéndole que se marchase, sin éxito, hasta que los clientes comenzaron a involucrarse y se convirtió en todo un escándalo de proporciones. Yugi D intentaba recuperar la calma a duras penas, pero la algarabía y los constantes dichos malintencionados de Chelsea le obligaban a defenderse, hasta que…

El mayor de los Sugaya tomó a Chelsea del brazo, haciéndola callar por unos segundos ante la sorpresa.

-"Déjala en paz"- le dijo.

En cuanto Yugi D divisó a Kentarou, guardó silencio por completo y se quedó mirando con profunda seriedad.

Chelsea también se le quedó viendo molesta, pensando en que él no tenía nada que ver en esto.

-"Suéltame Kentarou, no me iré hasta dejarle claro a Yugi D que Yuiichi es…"-

-"No involucres a Yugi D, si amas a Yuiichi, vé y díselo, pero si su corazón está con otra chica, debes aceptarlo, pues amar es dejar ir, por mucho que duela".

Chelsea abrió unos grandes ojos que se plasmaron en la imagen de su disque-cuñado. Por supuesto que un acercamiento entre Yuiichi y Yugi D perjudicaría a ambos y Kentarou sabía exactamente por lo que estaba pasando ella.

Nada de eso tuvo mucho valor para la egoísta chica fiestera. Tras escuchar las palabras sensatas de Kentarou, quiso escapar de la conversación "racional" de inmediato: Sabía que con Yugi D las cosas serían simples: Agarrarse de los cabellos hasta que la última que quedara en pie se adjudicara el título de la novia de Yuiichi, pero con Kentarou ahí, no podía más que escuchar que la que estaba cometiendo un error era ella misma, así que haciendo uso de toda su efervescencia… De su parte más visceral, dirigió toda la animosidad que la tenía implicada hacia un nuevo objetivo... Todo eso sólo para escapar.

-"¡Nadie mejor que tú debe saber lo que se siente! Debe ser difícil mentirle a la chica que amas, todo por egoísmo, todo para sacarle celos. Anda, dile que tu noviazgo con Moulin fue una mentira, que sólo querías que D se fijara en ti. ¡Díselo!"

A esas alturas, todos en SugarFirst estaban escuchando atentamente de qué iba el drama y esta vez, todos se quedaron mirando a un complicado Kentarou, esperando una respuesta que jamás llegó.

Chelsea se liberó fácilmente de las manos debilitadas de Kentarou y se retiró del recinto.

-"Al fin"-exclamó el manager, mientras las trabajadoras suspiraban ante el alivio.

Yugi D estaba en silencio.

-"Kurosai-san…" -susurró ella. -"¿Puedo tomarme el día libre? Prometo compensarlo en otra oportunidad".

-"Deberías"-respondió el hombre, con una mueca de sarcasmo.

Kentarou esperó por la mirada de Yugi D, mas ésta nunca llegó.

[…]

Habían pasado varios minutos desde que Yugi D dejó SugarFirst para dar un paseo por el muelle. En el camino, sabía exactamente dónde quería ir: Ese muelle especial.

De pronto, suspiró y posó sus manos en la baranda que la separaba del pequeño acantilado hacia el mar.

-"Nuestro muelle sigue idéntico, Yuiichi"-dijo al viento, y en seguida enredó los dedos en sus cabellos para exclamarse así misma: "¡Soy una idiota!"

-"No voy a discutirte eso"- le dijo una voz familiar detrás de ella.

-"No estoy de ánimos, Christina"-.

-"¿Y eso? ¿Piensas que vengo a pelear?... Esos días pasaron Yugi D, ya no tengo motivos para odiarte, así que relájate".

[…]

-"Sé muy bien lo que debí responderle, Yuiichi y yo somos libres de decidir qué hacer con nuestras vidas… Podríamos iniciar de nuevo y no tendría nada de malo… Pero, algo en sus palabras me tocó profundamente: El que yo… Ya no debía involucrarme… Era la conclusión a la que llegué cuando los Sugaya regresaron. Ya había pasado por eso, Mei. Me costó mucho trabajo liberarme de esa idea y fue maravilloso… Darme cuenta de que podíamos seguir siendo amigos y que yo estaba sinceramente feliz de que él lo estuviera. Pude reconocer mis propias decisiones en sus palabras… Es por eso que no pude rebatirle…"

-"Pero qué chica tan honorable, eres fastidiosa"- le respondió la pelirroja.

Yugi D se le quedó viendo con inocencia.

-"Si amas a Yuiichi, vuelve a ser su novia"-.

Decir algo tan complicado con tanta simpleza le volvió a provocar un nudo en la garganta a la cabeza bicolor.

-"Eso es… Algo que jamás te habría imaginado decir…"- declaró.

Christina Mei se echó a reír.

-"Ya te dije que he superado a Yuiichi… Definitivamente no es el hombre indicado para mí… Demasiado masoquista… Está todo en el pasado"

-"¿En el pasado? Es lo que yo también me decía"- respondió D, desanimada.

-"¿Por qué te complicas tanto la vida? Si es por Chelsea, todos saben que es una zorra, y no se merece al buen Yuiichi, olvídate de ella."

-"No es eso"

-"¿Entonces?"

Yugi D arrugó los labios. No se atrevía a decirlo, o más bien, no sabía cómo decirlo.

Chrsitina Mei se le quedó viendo despreocupada.

-"Parece que vas a llorar"- le dijo.

D esbozó una leve sonrisa.

"Yo no puedo llorar".

[…]

Lugar: Habitación de Yugi D.

-"¡Anoche fue UN COMPLETO DESASTRE!"- exclamó Moulin con pesar.

-"Haz dicho eso un millón de veces"- susurró Kokoa, aún más deprimida que Moulin.

-"¡No puedo creer que Yuiichi y Yugi D se besaran, eso no era parte del plan, cómo es posible que sucediera!"- siguió exclamando Moulin, ignorando por completo a Kokoa, quien suspiró y la miró exhausta.

En ese minuto, el móvil de Kokoa hizo un ruido ante la alerta de mensaje, lo que no provocó la menor impresión en ninguna de las dos chicas deprimidas. Segundos después, el mismo ruido de muchos mensajes consecutivos se escucharon en la habitación de Yugi D, provocando el asombro de ambas invasoras.

-"¿Qué está pasando?"- preguntó Moulin.

Kokoa se dispuso a abrir la bandeja de mensajes. Al parecer, toda una historia estaba llegando a su móvil.

-"¿De quién son esos?- preguntó Moulin algo estresada.

-"De mi informante"- aclaró Kokoa, con toda naturalidad, dejando a Moulin preocupada por los frecuentes atisbos de psicopatía que veía en Kokoa.

Moulin se quedó cerca esperando la reacción de su amiga, cuando ésta se quedó impactada ante lo que acababa de leer.

-"¡¿Qué Kokoa, qué?!-

-"¡Chelsea provocó un escándalo en SugarFirst!"

-"¿¡Nani!?"

-"¡Encaró a Yugi D frente a todo el mundo!"

-"Noooooooo… ¿Es cierto eso?"

-"Haiiiii, mis fuentes nunca mienten"

-"Yugi D necesita nuestra ayuda Kokoa-chan, es nuestro deber ir a rescatarla de la zorra"

Moulin se preparó para partir.

-"Moulin, todo esto sucedió hace un par de horas"-aclaró Kokoa.

[…]

Lugar: Comedor de la casa de Yugi D.

-"¿Cómo es que un beso de Yuiichi conmigo no le molestó en lo absoluto y cuando se trata de Yugi D arma todo un escándalo"- preguntó Kokoa, mientras cogía un bocadillo.

-"De seguro debe percibir un peligro real cuando se trata de Yugi D."- opinó Moulin, mientras masticaba su almuerzo.

-"¿Qué quieres decir con eso?"- respondió la deprimida y llorosa Kokoa.

Eran tantos los mensajes que llegaron al móvil de Kokoa, que ambas amigas decidieron almorzar juntas, mientras se enteraban de la historia.

-"¿Y cómo es que tú no estás molesta con Yugi D, de todas formas?"- volvió a preguntar Moulin.

-"…No puedo molestarme con ella… Lo he intentado muchas veces, pero… Yuiichi le guarda un gran cariño ¡Y yo también lo hago!"- Kokoa comenzó a llorar, haciendo un berrinche por su emoción.

-"¡Shh, ya deja de llorar y lee el siguiente mensaje!"-

Moulin no obtuvo respuesta satisfactoria, pues cuando Kokoa comenzaba sus berrinches emocionales no había quien la detuviera, así que le arrebató el móvil de sus manos y se dedicó a leer el resto de la historia por sí misma. El relato de la respuesta de Yugi D al ataque de Chelsea le hizo sonreír.

-"¡Qué bien, ésa es mi chica!"- exclamó Moulin, pero en seguida, guardó silencio cuando se dispuso a leer el siguiente mensaje.

Moulin palideció y se perdió en su propia atmósfera del terror.

-"¿Nani? ¿Por qué pusiste esa cara? ¿Moulin?-…

[…]

Lugar: Algún lugar del muelle

-"Será mejor que me marche, deben tener mucho de qué hablar"- declaró Christina Mei, fingiendo despreocupación, pero tras pasar por el lado de Kentarou, le susurró un pequeño "Buena suerte".

Yugi D no podía mirarle a la cara, no aun, así que sólo se quedó mirando el mar sin resolver qué sucedía en su cabeza.

Kentarou intentó no errar en sus palabras, pues… Tenía algunas explicaciones que dar y cualquier desatino podía significar herir y perder a la chica que amaba quizás para siempre.

-"¿Estás bien?"- le preguntó Kentarou.

Yugi D no respondió y segundos pasaron antes de que la cabeza bicolor se decidiera a hacer su propia pregunta.

-"¿Es verdad?"-

Yugi D sintió como si se le hubiese trabado la lengua… No quería saber, realmente. Sólo quería evitar el tema y que todo estuviera bien entre ellos, pero su estado emocional y el fervor de la pelea con Chelsea no le habían dejado lugar a la prudencia.

-"Sólo dime… Si es verdad… ¿Moulin y tú se estaban burlando de mí?"

Kentarou sintió que cadenas invisibles de pesar lo estuvieran jalando desde los hombros al piso, ¿burlándose? Él no se atrevería a hacer una cosa así, jamás, jamás se atrevería a hacerle daño, pues la amaba de una forma irracional, pero… Lo había hecho… Al decidir continuar con la farsa de Moulin… Al haberle mentido en aquella ocasión…

Hizo silencio… No supo qué contestar… Hasta que…

-"…Por favor, no me odies"- vociferó Kentarou con voz conmovida.

Por primera vez en su vida Yugi D sintió un cosquilleo en la nariz, casi como si las lágrimas quisieran brotarle de los ojos, sensación que le causó profunda sorpresa… No pudo más que voltearse a mirarlo… ¿Qué estaba sucediendo con ella misma?

Se quedó mirándolo.

Kentarou palideció, no esperó encontrarse con toda la atención de Yugi D tan pronto.

…Era el momento…

No podía ya escapar, debía decirle lo que sentía, en ese momento, aunque las cosas se hubiesen dado de esa manera tan desagradable…

-"Yugi D… Nunca fue mi intención herirte, todo sucedió de una forma tan… Inesperada, soy un idiota, no pude manejarlo, debí haber actuado como un adulto, pero cuando se trata de ti… Me convierto en un hombre irracional…"

Era el punto, luego de eso no vendría nada bueno… No podía tolerar ese escenario. Yugi D abrió grandes ojos de terror y muchas imágenes se le vinieron a la cabeza… Podía ser la locura de las últimas horas, la emoción y la traición que estaba sintiendo, el arriesgar perder su trabajo, el estar molesta con sus mejores amigos, el maldito sueño repetitivo que le hacía pensar en el abandono de su padre, en todas sus dudas, todo se mezcló en un simple deseo…

-"¡Cállate!"- gritó Yugi D con todas sus fuerzas, sabiendo que exageraba, pero ya no podía controlarse. Se llevó rápidamente las manos a sus oídos y vociferó un: -"Por favor, no quiero…"

A Kentarou se le rompió el corazón, era su eterno temor, un segundo rechazo, el sentirse repelido por la chica que amaba, el provocarle esa angustia por haber callado, el mentirle, el poner la carga de su amor sobre ella, fue una dura decisión… Escucharla tan emotiva fue, un duro momento.

Yugi D volvió a erguirse intentando no enloquecer ante sus ideas. Ella sabía perfectamente que uno de sus mayores miedos era perder a sus seres queridos… Pues no a Kentarou. Toda su vida había perdido a los hombres que significaron algo para ella… No quedaba nadie, ni su padre… Atayami… Yuiichi… Toshi... Todo lo que sabía es que si llegaba a amar a alguien, estaba destinado a fracturarse, y con eso, venía el abandono…

De ninguna manera permitiría que fuera verdad, no Kentarou, no le obligaría a decir algo que comprometiera ese maravilloso vínculo, Kentarou era simplemente demasiado preciado para ella.

-"Lo siento tanto…"- declaró Kentarou.

-"Sólo… Dejémoslo así…"- respondió Yugi D.

¿Qué significaba eso? Kentarou sintió un miedo de muerte… ¿Dejarlo así? ¿Estaba ella terminando cualquier tipo de relación con él? ¿A qué se refería?

-"No se diga más"- agregó.

¡Eso no le aclaró en lo absoluto! ¿Debía callar de ahora en adelante? ¿Ya no quería escuchar palaba alguna de él? ¿Era un tipo de ruptura?

En ese momento, una persona agitada, sudada y confundida entró a escena.

-"¡TODO FUE MI CULPA, KENTAROU NO TIENE NADA QUE VER!"

Se trataba de Moulin.

-"D, tienes que creerme, sólo era un juego, no tenía malas intenciones, fue una mala idea, lo sé, pero por favor, no pienses que Kentarou lo hizo con intención, él siempre se negó ante la idea, fue una estupidez, pensé que saldrían cosas buenas, lo siento, lo siento, lo siento, si vas a odiar a alguien, ódiame a mí, pero Kentarou no tiene nada que ver".

Moulin estaba enloquecida y aterrada, por alguna razón que ambos oyentes desconocían. ¿Por qué rayos quería cargar con toda la culpa?

-"Moulin, ambos cometimos un error… No digas que no tengo nada que ver"- declaró firme, el moreno, mas Moulin no le escucharía.

-"NO ES ASÍ, ERES INOCENTE, ME PEDISTE QUE DETUVIERA ESTA FARSA TODO EL TIEMPO, EN SERIO YUGI D, ¡KENTAROU NO TUVO NADA QUE VER!"

Kentarou comenzó a friquearse.

Yugi D se quedó viendo a Moulin muy sorprendida, tampoco tenía tanta claridad de lo que su compañera de trabajo intentaba hacer, pero una cosa era segura… No era el momento de intentar comprenderlo todo, ese día había sido muy pesado para ella y comenzaba a darse cuenta de lo molesta que estaba, cuantas más disculpas le ofrecían.

-"Considero a ambos personas preciadas para mí, y… Sea lo que sea que hayan intentado con buenos o malos motivos, me han avergonzado y decepcionado… No tengo deseos de hablar con ninguno de ustedes".

Ambos se quedaron hechos piedra, mientras contemplaban a Yugi D marcharse a casa.

[…]

Lugar: Algún lugar del muelle… Aún.

-"Siempre pensé que los psicólogos no tenían este tipo de problemas"

-"Ser psicólogo no quiere decir tener la vida resuelta, sabes."

-"¿Qué vas a hacer ahora?"

-"Darle su espacio… Y luego, implorar perdón, supongo…"

-"Kentarou… ¿Lograste confesarte antes de que yo llegara?"

El doloroso silencio de Kentarou le respondió lo evidente… A Moulin se le partió el corazón también.

-"De alguna forma… Ella lo supo, supo qué quería decirle… Y no quiso escucharlo…"- declaró Kentarou, antes de mirar a una conmovida y sorprendida Moulin. –"¿Eh?! ¿Y tú por qué lloras?"-.

-"Eso… ¡ESO ESTÁ ABIERTO A LA INTERPRETACIÓN! ¡NO ES EL FINAL DE KEN-D!"- exclamó histérica.

-"¿Ken-D?"

[…]

Una pieza oscura, muy amplia y azulada… Siluetas inofensivas… No les temía, eran las personas de siempre, errantes almas ocupando el espacio, nada porqué impresionarse…

Sabía muy bien lo que sucedería: Un gran círculo de espectadores… En esa parte siempre comenzaba a agitarse y el espacio físico que la gente ocupaba comenzaba a cobrar importancia. No había espacio para ella, no sin luchar para llegar a primera fila.

Pero… No tuvo fuerzas.

Siempre se inquietaba y llenaba de ganas de avanzar, pero esta vez el pesimismo le invadió el cuerpo.

"Sé qué sucederá… Nunca logro alcanzarle… Él no quiere verme…"

Yugi D se había limitado esta vez a quedarse en la distancia, sólo observándole... Fue la primera vez que sintió algo más que desesperación en ese sueño repetitivo, sintió tristeza.

La imagen de Yugi Mutou no se desvanecía esta vez… Era una silueta cruel, siempre esperaba la proximidad necesaria para marcharse.

Sintió rencor por él… Parecía que se burlaba de ella, ahí tan nítido, dándole esa espalda eterna.

Pues no debía ser así, estaba harta.

Esta vez, decidió voltear para alejarse y fue cuando se encontró con una figura que la esperaba.

Ella palideció y sólo por un instante, pudo ver ese rostro, antes de despertar.

Lugar: Salón de clases de Yugi D.

Clase de historia del drama griego (Aburrida como el infierno).

-"Hey D, te quedaste dormida en clases".

-"No es cierto…"

-Entonces recuerdas lo último que te dije, ¿no?

-"Los villanos siempre pierden"- repitió Shouta.

-"¿Hm? ¿A qué te refieres?"

-"Anda circulando una foto en internet de la ex de Yuiichi estrenando un lindo ojo morado. Mira eso, se parece a Hamlet, jaja".

Yugi D se quedó sorprendida, mientras Shouta le acercaba la pantalla de su móvil. Una imagen de Chelsea sonriendo, con un evidente golpe en el rostro la dejó boquiabierta.

-"¿¡Qué!? ¿Qué sucedió?"

-"¿Nani? ¿Qué no fuiste tú, en la pelea en SugarFirst?"- preguntó inocentemente Shouta.

-"¡Por supuesto que no!"-.

No lograba resolverlo y luego de asimilar la última broma de Shouta, se dispuso a reclamarle:

-"No compares a esa horrible chica con mi querido Hamlet".

-"He he, gomen..."