SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 06,
La Audiencia Judicial Informal.
A la mañana siguiente, Roxanne abrió los ojos, y miró el reloj de pared,
Un murciélago negro con una esfera amarilla en la panza, marcaba las seis y
media de la mañana.
-Caramba, dormí muy poco, pero tengo algunos compromisos...
-Yo también, dijo Megamente, muy serio, ya estaba impecablemente vestido con un
traje dos piezas grafito, una camisa blanquísima y una corbata azul cielo.
¿No me digas que también irás a la audiencia, Roxanne?
-¿Es sobre ti?
- Si, estoy algo asustado, es una revisión de la causa de la muerte de Metroman,
la destrucción de la ciudad y su posterior reconstrucción... Como ayudé en esto
último, no han hecho una acusación formal, pero no sé si lo que decidan me llevará a la
cárcel de nuevo... Mientras decía esto, su cara iba cambiando de un caballero lleno de
seguridad a casi un crío despavorido, comenzó a hacer pucheros.
-No quiero estar en aislamiento de nuevo Roxanne, no ahora que estamos juntos...
no puedo estar lejos de ti...
Roxanne, aún con el pijama de Megamente, se levantó y lo abrazó.
-Yo estaré contigo, te defenderé lo mejor que pueda, dijo, mientras sujetaba con
suavidad su firme y atusada barbilla, pero sedosa y delicada a la vez.
Comenzó a besarlo despacito en las mejillas y en la frente, no deseaba
comprometerse demasiado, sabía que si se entusiasmaba, no llegarían a la Audiencia...
De repente, entró Servil con una bandeja de desayuno.
-Ah, Señorita Ritchie, le dije que me dejara coserle una camisa de dormir, debe
haber dormido muy incómoda con el pijama del Señor.
Ella buscó con complicidad, esas magníficas y chispeantes esmeraldas verdes, que
le sonreían con malignidad...
-Se lo merecía, Servil, por derrotarme al Metrópoli, ya la he castigado
suficiente por eso...
-Preferí traer yo el desayuno, esos vagos voladores podrían haberle derramado el
café encima, señorita.
Algo de esto último produjo un clic en la mente de Roxanne.
-Bueno Servil, pareces más preocupado de Roxanne que de mí, tu amo y Señor.
-No se ponga celoso, mi Señor, en el Olimpo de Servil por fin hay una diosa, la
Venus del Amor...
-No sigas, me pongo colorada, además me siento algo ridícula con esta ropa,
parezco cualquier cosa menos una diosa.
-Au contraire, mon amour...eres el vivo retrato de Afrodita. Megamente de nuevo
la miraba con ojos codiciosos...
-Pero necesito ropa apropiada para la audiencia, dijo acelerada, pero tratando
de actuar con naturalidad, mientras un reguero de su café se esparcía sobre la sedosa
sábana de satín negro...
-¡Oops, lo siento!...No se preocupen, la lavaré en mi departamento, ¡chaíto, no
vemos!, y en menos de dos minutos y antes que Servil y Megamente pudieran decir "pío" Roxanne se había vestido y había partido rauda en un taxi a su departamento, con
la sábana y el pijama envueltos bajo el brazo.
Servil y Megamente se encogieron de hombros.
-¿Mujeres, quien las entiende?
-Pero son bellas y perfectas y muy buenas en... oh, miró a su fiel pececito,
enmoreciendo, olvidé lo que iba a decir.
El servidor miró a su amo con expresión incrédula y dudosa y se alejó del
cuarto, sólo para volverse a mitad de camino y decir:
-Yo también veo la televisión y las películas Señor.
Claro. Pienso, luego existo. La felicidad de su amo se había convertido en una
doble angustia para el pequeño pecezuelo. Era más sabio que él en muchas cosas, porque su aislamiento forzoso en la pecera lo hacía tomar las cosas con más calma.
Algo torpe, porque no controlaba del todo la motricidad gruesa de su exotraje, pero también tenía sentimientos. Una gran felicidad lo embargaba al ver que su señor había
alcanzado con éxito el cortejo amoroso con la señorita Ritchie, a pesar de venir de mundo diferentes.
Padre, madre, hermano, compañero y servidor, todo en uno, y todas sus
encarnaciones estaban felices por él.
Pero una pequeña parte, una pequeña parte... sentía una punzada de celos, dolor
y melancolía.
Vives para servir, Servil, tu nombre lo dice, no puedes soñar siquiera alcanzar
un pedacito de felicidad, como tu amo, recuerda tu lugar en el mundo.
Aquí, en un mundo donde no hay nadie para ti...
Si no hubiera estado sumergido en la pecera, dos lágrimas furtivas habrían
resbalado de sus redondos ojitos color avellana, las sintió quemándole hasta que se
disolvieron en el fluido, y luego volvió, como si nada, a sus labores habituales.
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La Sala de Asamblea de la Alcaldía de Metrociudad estaba llena a rabiar. Menos
mal que era algo informal e inoficial, pensó nuestra periodista estrella, mientras
entraba con un sobrio traje sastre color cielo (piel de Megamente, pensó, no podía ver este color sin asociarlo a él, y no desde hace poco), aunque ahora sentía que al ponérselo le cosquilleaba la piel, recordándole en suaves efluvios las caricias que habían
recorrido su geografía. Pero no era tiempo de pensar en eso. Esperaba que el chico se portara bien y no llegara de púas y armado a última hora.
El bullicio subió al menos dos tonos al entrar Megamente, correctamente vestido,
tal como lo viera temprano y con el fiel esbirro a su lado.
Su reemplazo de ese día, la número dos, la gorjeante Melissa Payne, con su rubia
y rizosa cabellera estaba radiante. Apuntaba su micrófono de capitán a paje,
hasta que el alcalde hizo callar a todos, pidiendo silencio.
Mientras esperaba, vio varias caras conocidas entre los asistentes, Char le hizo
señas de pulgar en alto, ¡Fuerza, Roxanne!, pero estaba claro que no estaba aquí por el
chico azul.
El doctor Watson, (Qué hace él aquí) con quien se viera temprano para
entregarle la "evidencia", le sonreía discretamente. (Espero que Megamente no haya visto eso).
Le había dicho que por un caso en el que estaba trabajando, no podría tener los
resultados hasta una semana más... pero al menos, tomó las muestras de inmediato y las
sábanas y pijama de su amante estaban sanos y salvos en su secadora.
La vista de la causa, comenzó con la opinión de varios expertos, psicólogos,
policías, sobre el pasado y futuro del nuevo "prospecto de héroe de la ciudad", de una
posible recaída en la criminalidad, etc., etc., todo muy técnico, incluso el Alcaide de
la cárcel dio una opinión bastante esperanzadora al respecto:
..."Siempre estuve esperando este momento, sabía que algún día se cansaría de
jugar y se convertiría en un hombre, pero mientras pasaba esto, era peligroso para los
demás y para sí mismo. Ahora, me siento muy satisfecho de su conducta y recién
adquiridas madurez y responsabilidad".
Miró a Roxanne y por un brevísimo segundo le hizo un guiño. Demasiadas personas
con las que comparto oscuros secretos se encuentran aquí...pensó.
Se estaba desbandando en un manojo de nervios hasta que le tocó el turno a ella.
Expresó que en su opinión, esta persona nunca había tenido intención de matar a
Metroman y que si se sopesaba el costo / beneficio, verían que era mucho más
útil como servidor de la comunidad que encerrado y planeando nuevos crímenes.
Amargar la existencia de este sujeto por un daño accidental no es la decisión más
inteligente, debemos pensar que si bien ha hecho cosas malas, y aparece en deuda con la
sociedad, es buen momento para que empiece a pagarlas beneficiando a los metro ciudadanos con su aguda inteligencia y sus inventos.
No quiso rizar el rizo. Que no vean de qué lado estoy... se dijo.
El alcalde, pomposamente henchido como una superestrella, tomó la palabra:
-Vamos a tomar una decisión ciudadana, algo ajena a la ley, pero después de
todo, con seres superpoderosos y villanos fuera de lo común, esta no es una ciudad
cualquiera, y necesitamos toda la ayuda posible para proteger y asegurar el bienestar de los honrados y trabajadores habitantes de Metro ciudad. Todos los que estén a favor de darle la oportunidad el ex - super villano conocido como "Chico Azul", alias "Megamente", de llevar una vida heroica a partir de hoy, levanten su mano y voten "SI".
Un atronador ¡SIIII! ¡Llenó la sala! Todos los metrociudadanos presentes
levantaban sus manos con entusiasmo. Sintió que respiraba con alivio. ¡Era libre!
Condicional, pero libre! Roxanne, Megamente y Servil lloraban en silencio.
Como deseaba abrazarlos. A pesar de la alegría del momento, pudo ver por el
rabillo del ojo, que no todas las caras estaban contentas. Charlie hacía una mueca. Dito Von Manchester, parecía bastante molesto. Melissa Payne tampoco parecía feliz. Los
tres tenían los brazos abajo y parecían disconformes con el resultado de la
audiencia.
ero sólo uno, hubiera disfrutado estrangulando a Megamente lentamente con sus
propias manos.
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 07,
Una nueva... ¿vida?.
Al salir de la sala de Asamblea, Megamente (y Servil) fueron atropellados y
acosados por una masa ingente de periodistas, flashes por aquí, por allá, por acullá...
miró por un par de segundos a su amante, quien negó tristemente con la cabeza. El señaló su reloj y ella movió lentamente su cabeza con sí. Ahora no, cariño, más tarde...
Repentinamente fue abordada por un hombre alto y macizo, enfundado en un traje
chaqueta café que parecía estar a punto de dejar volar sus botones.
-Baxter Eatsman, un agrado de conocerla en persona, señorita Ritchie, agregó
tendiéndole la mano. Soy asesor de imagen pública y comunicaciones de la
Alcaldía. El alcalde Goodman me pidió expresamente que la contactara para pedirle su
cooperación en gestionar la nueva imagen del defensor deMetrociudad... Por su... ejem,
experiencia
en relaciones humano-extraterrestres superpoderosos. Ahora tengo varios
compromisos, pero me gustaría que se contactara con Megamente y le hiciera llegar esta
minuta. Parte de la condicionalidad de su libertad depende del cumplimiento riguroso de estos compromisos. Tras esto se alejó caminando rápidamente sin mirar atrás.
Ajá, se dijo Roxanne, ahora hay motivos para acercarme.
Pero no pudo. Megamente estaba en el núcleo de una enorme célula cuyo citoplasma
formado por ciudadanos no dejaba de crecer y evolucionar. Con algo de dolor,
recordó los peores momentos de su relación con Metroman. Dejaron de intentarlo porque era imposible. Las grupies la insultaban y golpeaban en la calle, las mujeres lo
acosaban, los periodistas y paparazzi no los dejaban ni siquiera tomar un café...
Esta vez, no, se dijo, con él no. Encontraremos la manera, pero no daré mi brazo
a torcer esta vez... creo que puede ser algo verdadero, pero primero necesito saber.
De todas formas, ella también tenía una modesta fila de personas que deseaban
hablar con ella. Metió el documento cuidadosamente plegado en su cartera.
-¡Buen alegato, Roxanne! ¿Por qué no estudiaste para abogado?, Charlie le
guiñaba un ojo.
-Ah, Charlie, jajaja, sabes que a mí lo que me mata es la información, saber,
indagar, estudiar... Me dijiste que no conocías en persona al doctor Watson, ¿no?
Aquí esta.
-Edile Watson, a sus órdenes. ¿Hemos hablado algunas veces por teléfono, no? La
brillante sonrisa del doctor fue apenas pálidamente respondida por Charlie.
-Charlize Strongbold, sí, lo recuerdo, el caso Parr, las alucinaciones del
guardia del zoológico, y esa gente que creía haber visto una galleta vivente...
El mundo está lleno de perturbados, parece, agregó, mirando de reojo a Roxanne,
quien escapaba discretamente.
-Por cierto, Nos vemos esta tarde, ¿Cierto querida?.
-Claro Char, mismo día, misma hora, mismo lugar (como desde hace 12 años,
recordó).
Dito Von Manchester salía en ese momento de la alcaldía, su proverbial sombrero,
que lo acompañaba a todos lados, coronaba su cabeza. Era un hombre mayor, de
facciones duras, pero sabía sonreír a la hora de recibir algún premio de ciencias.
-¡Profesor Von Manchester! Dijo Edile, lo felicito nuevamente por su analizador
bioquímico, es una joya, estamos haciendo el trabajo en tiempo récord en el
laboratorio, sin tener que repetir ninguna muestra.
-Qué bien Watson, disculpa, pero estoy apurado, otro día hablamos, ¿ok? Dijo el
erudito cerrando de golpe la puerta de su auto y dejando a Edile con un palmo de
narices.
El auto se alejó a gran velocidad, desde donde Roxanne, su psicóloga y el
bioquímico vieron había dejado caer unos papeles.
-¡Eh, profesor!, dijo Edile, levantando los brazos, pero sin esperanzas de ser
escuchado... Mientras, la práctica Roxanne los recogía.
-¿Son fórmulas? El científico se había puesto algo colorado por la emoción.
Hasta Char parecía algo intrigada.
-Siento desilusionarte, es muy raro, sólo sin volantes una muestra de peces
tropicales en el acuario de Metrociudad... alegó Roxanne.
-Tienes, razón es rarísimo... ¿se estará interesando por la piscicultura? Tal
vez me equivoqué y no cayeron de su bolsillo.
Pero Roxanne no estaba tan segura.
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Megamente y Servil estaban invitados a un fastidioso almuerzo organizada por
Lucy Goodman, la esposa del alcalde. Lleno de damas de la caridad, políticos, y el
alcalde mismo, que no dejaba de rondarlos y mirarlos con ojos asombrados.
-Cuando niño siempre quise ser héroe, les dijo, bombero, policía, detective...
pero mi físico nunca me acompañó, mi salud era frágil y era malo para la gimnasia. No
tomen a mal mi entusiasmo, niños.
-Pero es un excelente alcalde, dijo Megamente con ecuanimidad, eso también es
algún tipo diferente de heroísmo, yo no podría lidiar con todas esas actividades y
papeleo y declaraciones públicas... Soy un hombre de acción.
-Es cierto señor, dijo Servil con los ojos brillantes, según el Guardián
Metrocitadino, y mi modesta opinión, Ud. será reelecto sin lugar a dudas.
-Es Ud. un pez muy culto e inteligente, dijo el alcalde, inflado como un pavo
real.
Cuando todos los invitados se marcharon, el alcalde y un viejo amigo tomaban un
bajativo en la terraza.
-¿Lo ves? Tienes que estar orgulloso, tienes un buen chico.
-No lo tengo, Robert, y ese es el problema, ya es muy tarde para asumirlo. Me
odiaría si le dijera la verdad ahora... El personaje se secó los ojos con un pañuelo.
Maldita vejez, te vuelve más sensible que una loca, se dijo.
-Nunca es tarde, amigo, todos podemos cambiar, evolucionar, se que todos creen
que no soy muy inteligente porque soy cobarde y siempre estoy sonriendo tontamente,
pero esa es mi manera de darle estabilidad y seguridad a esta ciudad.
- Lo sé, jajaja, y alcalde que arranca, siempre sirve para otro mandato...
jajajaja...
Los dos quedaron otro rato conversando y recordando esos buenos y viejos tiempos
de su juventud, mientras Lucy departía y comentaba los sucesos del día con su club
de fans-amigas-colaboradoras.
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De nuevo recostada en el diván, Roxanne dejaba fluir el tiempo hacia atrás y
recordaba, ya sin tanto dolor, los sucesos acaecidos en su juventud. Alguna vez, alguien
aquejado de Colon irritable, le había dicho que mientras más veces relataras algún
episodio traumático de tu vida, más se convertía en un cuento y hasta tú misma dejabas de creer en él.
-"La tercera vez, cuatro meses después, no paré en la cárcel. Atraída como una
polilla, fui directamente al colegio a espiar que pasaba con el chico azul.
Entonces reparé en el otro. ¡Otro extraterrestre! Aunque parecía más humano, ¿un
mutante?
Cada vez que le decía a alguien que había extraterrestres en Metrociudad,
miraban al cielo y me acariciaban la frente. ¡Es solo una niña, ja ja, ja ja, tiene mucha
imaginación!
Mamá me miraba con resignación. De seguro pensaba, ya se le pasará.
El niño casi humano se mantenía flotado en el aire, como a 10 cms. del suelo,
sin esfuerzo alguno. ¡Pedante!, pensé, quiere hacerse notar todo el rato. Una eterna
sonrisa de triunfo aleteaba en sus labios. El chico azul estaba parado sobre una silla
intentando sacar un libro de una alta gaveta biblioteca. ¡Se va a caer! Pensé angustiada.
Fue peor.
Un movimiento en falso hizo que todo el mueble se le viniera encima ante los
ojos atónitos de la profesora y los compañeros. El "galancete" vino volando y en un
tris levantó el mueble y reincorporó su contenido. Acto seguido, levantó al
muchachito vestido de mono carcelario anaranjado, tenía un feo moretón en un ojo.
-¡Eres un imprudente!, dijo la profesora. Lo mandaron a la esquina y acto
seguido premió al otro chico prendiendo una estrella en su tórax.
El hombro del chico azul parecía dislocado. El pez, en el que aún no había
reparado, fue sigilosamente (ahora podía caminar, tenía un cuerpo de tarro de leche Nido y frágiles brazos y piernitas de pinzas) y con un movimiento certero lo reacomodó en su lugar.
¡Augh! Eso debió doler. Al menos tenía el libro. ¿Ingeniería? ¿Qué hace un libro
de ingeniería en un salón de básica? Entonces deduje que se había aventurado a
coger ese tan alto porque de seguro ya los había leído ¡todos! Y al mismo tiempo
escuchaba, como habitualmente debía hacer, las lecciones de espalda al pizarrón".
-Ah, Roxanne, tus recuerdos son tan dulces y tiernos que podrías escribir un
cuento, o tal vez el guión de una película de Dreamworks...
-No seas irónica, Char, tú eres la que quiere entender porqué me gusta
Megamente.
-Yo me habría decantado por Metroman, dijo Charlie, algo soñadora, músculos,
fuerza, efectivividad...
-Bullyng... agregó Roxanne aprovechando de meter baza.
-Nunca pensé cuando llegaste a mi consulta hablando de extraterrestres, cápsulas
misteriosas, estrellas fugaces azules, que todo era cierto... Me siento un poco
tonta en realidad, es que nadie podía tomar eso en serio.
-Es lo que vi, y nunca he dicho una mentira, me debo a la verdad, dijo en un
tono más ofendido la reportera.
-Buena chica, defiende tu postura.
¿Cómo te fue con los análisis?
-Aún no hay resultados, pero día con día me siento más segura de que no hay nada
oscuro detrás de todo esto. Me siento un gusano, no puedo mirarle a los ojos sin
pensar que lo traiciono.
-Pero tú misma los has dicho, necesitas saber, conocer la verdad, acotó Charlie,
anotándose un punto en el marcador. Además, le has defendido tan bien que ya le
tenemos libre de nuevo y vagando por las calles.
-Yo no lo defendí, di mi testimonio y opiné lo más juiciosamente que pude al
respecto.
Piensa todo lo que puede hacer por el bienestar y el progreso con esos inventos
suyos.
- Ojalá todos fuéramos tan positivistas como tú, Roxanne, de seguro el mundo
sería un lugar mejor...
-Bien creo ya es hora de irme... la reportera estaba nerviosa e inquieta, había
recibido unos insinuantes mensajes de texto en el celular:
"Esta noche, tu, yo, cena, por supuesto, tú eres la cena".
Otro:
"¿De qué color me quieres esta noche, cariño? Negro, gris, blanco, azul... Si
eliges esta última opción, ten en consideración que no consideraré necesaria la inclusión de prendas de ropa"
-Como te apura ir a mezclar tu ADN con el de un siniestro alienígena que apenas
conoces, dijo Char, picada.
-Eso lo dices de envidiosa, no te imaginas lo fantástico que es en la cama.
Charlie se puso verde.
-Amiga, eso no se le dice a una amiga. Exijo una reparación.
-Mañana, en el café de siempre, como amiga, te daré con lujos y detalles la
descripción de nuestras noches de lujuria...
-Y sigues apuñalándome... ¡Vete ya! Le arrojó un libro y Roxanne, esquivándolo,
salió liviana y feliz, canturreando, por la puerta del consultorio.
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 08
¿Ahora es nuestro tiempo?.
Roxanne dio varias vueltas a la manzana en un taxi, hasta ver que no había nadie
y decidirse a bajar.
-¿Una nueva investigación? Le dijo la sonriente taxista.
-¡Claro, espere los titulares!
Y qué titulares serían... Por un momento dejó volar la imaginación con un
escalofrío.
Megamente y Servil veían la televisión y comentaban los sucesos del día:
-Y pensar que ese era nuestro salón de baile... ¿Recuerda Señor?
- Y cuando te tropezaste haciendo la caminata lunar y caíste sobre esa vitrina
de
cristal... ! ¿Quién lo olvidaría?
-Hmff... si se pone a recordar eso, yo me acordaré de cuando Ud. se cayó de la
silla giratoria y estuvo con la cara hecha papilla por 3 días.
-¡Shhh! No digas más o pensaré en comer pescado frito.
-Agh, que asco, Servil puso los ojos en blanco.
-¿Nunca comen pescado? Oh, el sushi es delicioso, dijo Roxanne, sin darse cuenta
de lo que decía.
-Ahora la cruel eres tú, cariño, observó sorprendido el autonombrado super héroe
más guapo de Metrociudad.
-¡Es verdad!, perdón, no pensaba lo que decía. Es que olvido que eres un pez con
ese cuerpo grande y fuertote, dijo Roxanne, haciéndose la mimosa y cogiendo del
ancho y peludo brazo al exotraje de Servil.
-Ja, a mi no me venga con esas, Srta. Ritchie, seguro que una de estas noches,
cuando les entre apetito, después de escarcear como gatos en celo, me hacen ceviche.
Megamente y Roxanne, con la sangre subida abruptamente al rostro, se volvieron
muy serios y preocupados a mirarlo.
-¡Servil! Dijo enojado y dolido su Amo, ese no eres tú...
Lo que necesitas es una buena dosis de diversión, ¡Vamos a celebrar a lo
grande mi recién adquirida libertad! Si, ya lo veo, una gran celebración...
-Una libertad no exenta de responsabilidades y condiciones, clarificó la dama
que respondía al nombre de "Conejita" por las noches, odiando ser la encargada de
aterrizar al chico Arándano. Ahora recién recordaba los papeles que reposaban
beatíficamente en el fondo de su cartera. Pero al sacar el folio del gobierno, unas amarillas papeletas planearon hacia el suelo.
Servil, diligente y gentil de nuevo, las recogió presurosamente.
-¡Oh! ¡Una nueva muestra de peces en el acuario! ¿Podemos ir, Señor, podemos ir?
Roxanne consultó a su chico con los ojos. No era justo que el pececillo quedara
excluido todo el tiempo de sus citas. Por muchas ganas que tuvieran de hacerse
arrumacos, debían darle amor y tiempo al esforzado mejor sidekick de la ciudad.
-¡Claro Servil! Déjanos ponernos ropa más cómoda y vamos.
Ah, bella Roxanne, tu sentencia de muerte ha sido aplazada, más no suspendida...
Espera unas horitas más, sólo unas horitas más, parecían decir esos radiantes
pozos de agua verdosa al mirar al objeto de sus apremiantes deseos.
Los tres se dedicaron a vagar varias horas observando las nuevas vitrinas, ya
eran visitantes frecuentes según Fredo, el encargado, quien hasta daba la mano con
orgullo a Servil.
-Es el pez más inteligente que vi en mi vida, palabra, expresó con alborozo. ¡Si
hasta limpia el sólo su acuario!
Y hasta allí llegaba su asombro. Como era el encargado de limpiar los estanques,
para él era lo más maravilloso que podía hacer un habitante del agua por sí solo.
Pero el único. Pensó Servil. Destinado a ser esqueleto de sardina en la vitrina
de un museo cuando muera. Ya casi podía imaginar el rótulo. "Pez extraterrestre de
origen desconocido, único en su especie, del que se dice fue compañero de un super
héroe, murió de vejez sin dejar descendencia".
Megamente comía dos hotdogs a la vez y bebía de un enorme vaso de bebida
gaseosa.
¿Adónde va todo eso?, pensó la chica curiosa.
Según le contaron, solían venir a burlarse un poco de la prosaica estolidez de
los peces terrícolas, pero su congénere no parecía de ánimo para eso hoy.
-Qué raro pensé que esto lo animaría, musitó el chico azul. Parece muy decaído
el día de hoy, ¿Qué tiene mi fantástico pez Roxanne? ¿No debería estar contento?
Una idea genial se le cruzó por la mente. ¡Ya sé! Le haré una cita con mi
psicóloga, es muy buena, si hay alguien que puede ayudar contra la tristeza y la depresión es mi amiga Charlie. ¿Estaba en la audiencia conmigo, no la viste?
-¿Una mujer mayor, de cabello negro, de curvas pronunciadas?
- Sí ella, pero no es tan vieja, nos llevamos apenas 12 años, es como mi mejor
amiga.
-Eh, Servil, ¡vamos a casa, tienes que preparar la cena!, acotó el individuo que
respondía al nombre de "diablo azul" en sus correrías nocturnas.
- No es necesario, esta noche cocinaré yo, declaró Roxanne orgullosamente, tal
vez necesita descansar un poquito y además, me hace ilusión.
El pez de nuestra historia, estaba embebido en sus pensamientos. Hubiera jurado
que ese pez tras la vitrina, lo estaba observando de manera consiente, pero también
estaba seguro que debía haber sido su imaginación.
Era un hermoso ejemplar, casi de su tamaño, de color oro y anaranjado, con
aletas rojas y enormes ojos de plata con destellos azules.
-¡Es preciosa!, pensó, si es que es una "ella"... De alguna manera, más vieja
que el tiempo y el hombre, sabía que sí. Si tan sólo pudiera ser un pez mudo y
corriente, sería el más afortunado de los peces a su lado.
Vendré de nuevo a verla, se dijo.
Aunque sea sólo la tortura de un sueño imposible, volveré a perderme en tus
ojos, niña de ojos azules y aletas de coral. Servil suspiró desde lo profundo de su alma
marina.
_¿Ves? Te dije que está cansado, codeó Roxanne al objeto de sus inquietudes
nocturnas.
-Sí, muy cansado, aceptó Servil y los tres se alejaron con destino a una opípara
cena en la guarida.
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Después de comer la cena preparada por Roxanne, su especialidad, lasagña a las
tres salsas, estuvieron un rato examinando la lista de actividades (una vez por
semana cada una) promovida por el asesor. Aquí algunas muestras de lo leído en voz alta por Roxanne:
-Clases de nivelación para terminar la Enseñanza Media en un Colegio para
Adultos.
-¡Queee Aburriiidoo...! se quejó el chico azul.
Roxanne y Servil asentían. Así podrá mejorar sus problemas de Hmm, dicción y
pronunciación Amo, expresó delicadamente Servil.
-Clases de disparo y puntería, cortesía de la policía de Metrociudad.
-Tienen miedo de terminar como hielos en un tiroteo, recalcó sonriente
Megamente.
En eso estaban de acuerdo los tres. Y así tendrá menos problemas con los daños a
la propiedad privada, y menos demandas por daños y prejuicios, Señor.
-Servicio Comunitario como Monitor en clases de baile en la academia Shuster.
-Eso me encantó, nena, tiene probabilidades. El delgado joven de tez azul se
paró de un salto y comenzó de inmediato a evolucionar en la habitación con complicados pasos de baile, mientras tarareaba una melodía que existía solo en su cabeza...
Supongo que esta raza tiene una agilidad especial, se dijo a sí misma Roxanne,
su pesada cabeza no parece molestarle para bailar, es liviano como una pluma. Hasta
Baryshnikov estaría celoso de esos movimientos. Prosiguió su lectura:
Desclasificación de Inventos.
-Oh, señor, podemos aportar algo de su tecnología al servicio de la ciudad, ¡qué
orgullo!
Lagrimeó Servil.
Clases, charlas Científicas y Ponencias en Metro College y Metro University.
-Ufff, sin comentarios, dijo Megamente.
-Servicio Comunitario Heroico consistente en visitas a niños en hogares,
colegios y hospitales.
-¡Ey, conozco esta parte, Wayne lo hacía todo el tiempo!
-¿Wayne? Servil se acercó interesado y Megamente dejó de dar vueltas como
pirinola para unirse a la consulta.
-Wayne Scott, dijo Roxanne, alias Metroman, alias Musicman, ¡que enredo!
- El ex novio, confidenció innecesariamente el galán azul al oído del pez
dentado.
-¡Vaya! Me maravilla que tuviera tiempo para hacer tantas cosas por la ciudad, y
más encima tuviera vida privada, expresó Servil.
-No la tenía. Explicó Roxanne.
-Y nosotros siempre dándole la lata.
Por primera vez Megamente y Servil se sentían compungidos y algo tontos por su
rencilla personal contra el tipo de los bíceps de acero.
Para cortar la densidad del tema, el Megabailarín se aclaró la garganta y dijo a
su ayudante de cámara.
-Mi fantástico pececito, código: voy a dejar a esta dama a su domicilio y vuelvo
pronto.
-Código: Entendido señor, respondió alegremente el pez verdoso.
La audaz y curiosa reportera vio como su pareja acarreaba un paquetito que no
soltó en todo el trayecto.
-Ya no puedo más de la curiosidad, que llevas allí, ¿diablillo azul?.
-Ya lo verás, cara mía, ya lo verás...
Una vez que estuvieron en el amplio y algo vacío recibidor de Roxanne, (casi
nunca estaba en casa) Megamente acarreó una silla hasta un extremo de la habitación y
le hizo sentarse.
-Es una especie de recuerdo - compensación por los viejos tiempos, no tengas
miedo.
-Nunca te tuve miedo, respondió ella, encendida, estaba a punto de decir más,
pero el puso un dedo delicadamente sobre sus labios.
-Shsssh... Entonces, quédate quieta y verás.
Del bolsillo de sus jeans extrajo unas cuerdas y la amarró prolijamente a la
silla, de las muñecas, la cintura y ambos tobillos (separados). Esto último es nuevo, se dijo Roxanne, más curiosa si cabe.
Luego desapareció por unos minutos de su campo visual... ¿No irá a irse y
dejarme así amarrada?, hasta que vio un par de Cerebots que entraban triunfales con el
equipo de música y tras depositarlo con regular delicadeza y darle al botón de PLAY.
Las luces se apagaron, sólo quedando las de color, de los irritables robotitos
que pululaban en excitación creciente, mientras sonaban los primeros acordes de
"BACK IN
BLACK" de "ACDC".
Megamente apareció por un costado de la habitación, vestido con ajustadísimos
pantalones de cuero negro, puños y cuello blancos con un corbatín, suspensores y
un estiloso sombrero negro que dejaba en penumbras parte de su cara. De sólo
mirarlo sintió enfebrecido su ser.
Su cuerpo comenzó a moverse de manera deliciosa al ritmo de la música, bailaba
con experticia, con movimientos precisos, sensuales y lánguidos cuando los acordes
lo exigían, una fina película de sudor estaba empapando su rostro, cuello y torso
cuando terminó con los últimos acordes y una torsión casi imposible en su postura.
Roxanne quería aplaudir, pero sus manos estaban atadas. Esta noche, soy una
grupie cualquiera, cautiva y ninfómana, se dijo.
El bailarín se arrojó de rodillas a sus pies. Sacó un pequeño cuchillo sustraído
de la cocina y cortó los laterales de sus calzoncitos.
Acto seguido, levantó una botella donde aún quedaba algo de champaña y la vació
en su bajo vientre.
- Ohhhhh... gimió, cuando él empezó a beber y sorber el dorado líquido de sus
partes ocultas. Sentía su coronilla cosquilleando su estómago y el roce de ese
movimiento, aunado al trabajito que realizaba más abajo la hacía sentir vértigo.
Otra vez sentía perderse y quemarse su mente, en una espiral de sensaciones
placenteras e indescriptibles, una y otra vez, girando y girando, hasta que lo inevitable
llegó y quedó, empequeñecida, temblorosa y débil como un cervatillo.
Su captor cortó las cuerdas y la llevó delicadamente a la cama.
-Prometí volver, aunque habría sido maravilloso dormir contigo, dijo algo
apesadumbrado.
Ella atrajo su mano y la besó.
-Otra vez será.
-Nos vemos mañana, gestora de mi libertad.
-Nada me impedirá hacerlo, mi seductor azul.
Un cálido cansancio se apoderó de todo su cuerpo cuando sintió que la puerta se
cerraba y amo y robots la dejaban en una total y beatífica soledad.
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.
Capítulo 09,
Metrorobos Inexplicables.
Nuestro guapo héroe despertó muy nervioso. Era su primer día de colegio. Sus
últimas experiencias escolares se perdían en el vacío de los tiempos. Y no habían sido
de lo mejor. Servil lo fue a dejar en el vistoso automóvil y le pasó una primorosa
lonchera.
-Que no soy un crío, Servil, como se te ocurre darme esto, dijo ocultándola de los
ojos curiosos y devolviéndosela.
-Ja, cuando le de hambre, se sentirá arrepentido de haberla rechazado, dijo el
pez, picado.
-Los chicos de Liceo usan la cafetería, eso sale en cuanta película y serie
hemos visto. ¿Recuerdas High School Musical?
-Cómo olvidarme, si estuvimos como tres meses cantando esas canciones de
escolares...
-Qué gran idea, Servil, invitemos a Roxanne a un desafío de Karaoke.
-Pero nos faltará otra persona, mi Amo, sólo somos tres.
-Le decimos que traiga a su amiga, ¿sabrá cantar?
-¿Quién sabe? Hasta el momento solo sabemos que es buena para escuchar, agregó
Servil meditabundo, le asustaba pensar que unos minutos estaría en el diván de
la psicóloga.
-Suerte con eso, mi fantástico pez.
-Y a Ud. señor, ¿Lo recojo a la hora de almuerzo?
No digas esa palabra, chico piraña, que ya me empieza a dar apetito de nuevo.
Servil se alejó riendo en silencio. Toda la energía que consumía es cuerpo, iba
directamente a la azotea, a alimentar ese envidiable, super desarrollado e
inquieto cerebro.
Mientras su Amo se enfrentaba a sus viejos temores, el Servidor llegaba a la
consulta de la Srta. Strongbold y tocaba educadamente el timbre.
-Ah, se dijo Charlie, debe ser el paciente "especial" que pidió que atendiera
Roxanne, pero al abrir la puerta se quedó de piedra.
-¿Qué? Q-q-qué se supone que eres tú? Dijo al borde del desmayo.
-Soy Servil, señorita, un pez extraterrestre, el ayudante de Megamente.
Ah, no, no puede ser, otro loco que hablará hasta los codos de las bondades del
supervillano, se dijo Char. Pero su ética profesional fue más fuerte.
Esta bien Señor Servil, pase por favor, disculpe mi desconcierto inicial.
Tiéndase por favor, y cuénteme que le preocupa, si lo desea, desde el principio.
¿El principio?
-"Bueno, todo comenzó hace 21 años, cuando vivíamos en otro planeta.
(Char puso cara de no tragarse nada)
Lamentablemente no recuerdo el nombre, pero era un planeta altamente
tecnológico si mis impresiones visuales son correctas.
Vivía en un hermoso tanque comunitario con mi familia, había otras especies,
pero convivíamos de manera pacífica. Todo era perfecto, pero cuando cumplí tres meses
de edad, mis padres hablaron conmigo:
-Hijo, es tu deber y tu honor cuidar del pequeño príncipe de la casta de los
Científicos, de ahora en adelante, vivirás con él y su familia, para cuidarlo y enseñarle. De todas maneras, podrás comunicarte con nosotros y visitarnos cuando lo desees, si lo
pides amablemente a tus señores.
-¿Pero porqué mamá? Soy muy pequeño aún, quiero estar contigo... Dije
sollozando.
-Voy a contarte el porqué con una vieja historia, dijo mamá bajando los ojos:
"Debes saber que hace más de 100 años, estas especies marinas vivían en el
planeta Belugax 4, nuestras razas eran felices y nada faltaba, pero un buen día, el sol
comenzó a calentar cada vez más y el agua del planeta, fue evaporándose. Muchos murieron, hasta que sólo quedaron algunos lagos dispersos en la superficie del planeta.
Un día una nave espacial aterrizó. Los extraterrestres decidieron traernos
consigo para preservar nuestra vida, ya que de haber seguido así las cosas, nuestra gente
habría desaparecido por completo. Aprendimos su idioma, y nos adaptamos a las
condiciones atmosféricas, poco a poco.
El rey belugaciano, agradecido por la ayuda prestada, se comprometió con el
gobernante de este planeta, que uno de cada diez de los nuestros, se dedicaría a cuidar y
servir a alguien de su raza, porque sus pequeños son inteligentísimos, pero frágiles. La
ayuda y consejo de un belugaciano es solo una pequeña retribución después de lo que
ellos hicieron por nosotros"
Ahora, has de saber que tu padre y yo estamos orgullosos de que hayas sido
elegido. La casta de científicos, ha analizado tu adn. Eres especial, mi pequeño, han visto bondad y nobleza a toda prueba en tus genes, debes seguir tu destino.
Aún entristecido por dejar el hogar paterno, empecé a preparar mi partida. Me
despedí de toda mi familia y vecinos, sin saber que sería la última vez que los vería.
Luego, me pusieron en un tanque individual y fui trasladado a la casa del Primer
Científico. Entonces sobrevino la catástrofe. Toda la gente corría y gritaba,
apenas si vislumbré al primer científico y su esposa, parecían muy buenos y tiernos con su pequeño bebé. Pero algo estaba mal. En vez de presentarme al niñito y dejarnos
conocernos, nos metieron apresuradamente a ambos en una cápsula y fuimos
expulsados del planeta por una lanzadera de despegue espacial.
Y llegamos a la Tierra"
De repente, Servil se incorporó de manera brusca, dejando a Charlie al borde del
chillido.
-¡El diario!, ¡he recordado el diario!
-¿De qué hablas?
-¡En la cápsula, el padre de Megamente puso un diario con instrucciones para
nosotros! Lo había olvidado porque el viaje fue tan brusco, inesperado y lleno
de baches y topones que aterrizamos algo aturdidos...
-Debo decirle a mi Señor, hasta luego Srta Strongbold, es estupenda... y se fue
a grandes zancadas dejando a Charlie con un palmo de narices.
-Estos amigos que se gasta Roxanne, no vuelvo a tomar pacientes a ciegas, se
prometió a sí misma, pero inconfesablemente, se sentía algo conmovida por la historia del pequeño pez.
