Ser tuyo L1 Cap 017-020

by ~BLACKBOMBERWOMAN

SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.

Capítulo 17,
Y... ¿Dónde está el fantástico pez?.

La Señorita Strongbold ingresó de mala gana a su consulta. Le dolía la cabeza y
aún se encontraba confundida por todos los sucesos del día anterior.
Pero si hay algo que tenía claro, es que se debía a sus pacientes. Y que Wayne
estaba vivo. Disimuladamente había echado en su cartera el papel que recogió en la
habitación del alienígena ése.

Ya no tenía que llevar aquél luto en el corazón, pero sin embargo, era este
último el que parecía haber muerto en parte. Una nueva necrosis en tu historial amoroso, se
dijo, masajéandose un poco el dolorido músculo del amor.

Su primer amor había sido un fiasco, su mejor amigo, vecino y compañero, aquél
por el que bebía los vientos y que por añadidura era el más popular del colegio,
siempre la había tratado con distancia, haciéndole suspirar en secreto.

Pero el chico se había enterado de alguna forma, y en vez de ser honesto con su
relación, la había invitado a conocer su casa nueva (lejos de ella) cuando nadie
más se hallaba en el domicilio y había tratado de abusar de ella.

El dolor, la rabia, el sentimiento de suciedad se apoderaron de Char, y se
volvió una jovencita introvertida e impredecible.

Muchos capítulos muy parecidos se fueron sumando a la teleserie de su vida.
Su cuerpo, que no era delgado ni perfecto, pero sí era voluptuoso y sensual,
atraía los malos instintos de los hombres, y estos se le acercaban con rudeza, sin
delicadezas ni sentimientos de por medio.

Una vez que amó a un intelectual, este la rechazó con exquisita cortesía,
cantándole una canción. Pero fue la excepción a la regla.

Se aburrió de luchar contra la corriente. Usó de este "don" para satisfacer los
caprichos de su carne, pero su alma siempre estuve sedienta y vacía.

¿Y ahora, qué?.

"When you love someone" de Bryan Adams sonaba despacito en la radio de Edna, la
recepcionista.
Como quisiera amar de verdad. Llenar este vacío horadante...

-Trajeron esto para Ud. señorita Strongbold, dijo Edna, curiosa y sorprendida,
que ella supiera, nunca recibía flores, salvo para su cumpleaños, cuando parecían
aparecer por parte de magia llenando su oficina.

Una rosa roja, orlada de ilusiones blancas, con una tarjetita:

"Espero te sientas mejor. EW"

-Ah, Edile, tal vez deberíamos darnos alguna pequeña oportunidad, antes que esos
conejos nos maten de envidia... dijo con una leve sonrisa, sonrojada.

Imaginó como se vería si ese horrible delantal que arrastraba a todos lados, sin
ese chaleco de los años 50's, sin esa camisa, corbata y pantalones de caballero... y
no se atrevió a imaginar más. Salvo por la suavidad de su cabello lacio entre sus
dedos...
¿Tendría novia? Le avergonzaba preguntar a Roxanne.

Mientras todo esto ocurría, un valiente pez, con un dispositivo de
invisibilidad, había abordado un autobús rumbo al Acuario. Ahora cada vez que lo hacía, los niños se
le colgaban y la gente le pedía autógrafos, lo que no dejaba de ser halagador, pero
ahora no había tiempo para eso...

Una señora se tropezó en su pie metálico.
-¡Cuidado con tus patas, Cromagnon! Le dijo al señor que iba al lado, dándole un
carterazo.

Servil a duras penas, contuvo una risita nerviosa.

Allí estaba Fred... lo vigiló pacientemente hasta la hora de salida. (En rigor a
la verdad, se durmió un par de veces).
Pero allí estaba ahora, y caminaba hacia su domicilio. El pececillo no le perdía
pisada.
Tan concentrado iba, que chocó con un tarro de basura. Fred se volvió.

-¡Miauuuuuuuuu! Dijo Servil.

-¡Malditos gatos! Masculló Fred. Uno no puede sacarse así como así el olor a
pescado si trabajas en un inmundo acuario lleno de malditos pescados... Y como guinda, te
siguen esos estúpidos gatos.

El ayudante del chico azul se reconcentró en su presa.

Fred llegaba a sus casa. Por la ventana pudo ver, (Todos sabemos que Fred no es
muy discreto que digamos) como destapaba una pecera redonda donde ¡Oh, maravilla! Se
encontraba Marla, sana y salva.

Dudó si usar la varita del olvido o simplemente esperar que se durmiera. Su plan
era bastante simple, iba a robarse a la chica pez y dejar alguna evidencia de que
Fred se la había comido y avisar a las autoridades.
Como la policía no era muy brillante en esta ciudad, lo más probable es que no
examinaran los restos. ¡Si ni siquiera lo habían hecho con su adorado Metroman!
Menos mal que el señor Watson no es forense, se dijo.

Al acercarse, sintió el temor de Marla rondando su cabeza. ¡Sí! ¡La conexión
seguía allí!
Shhhshh, intentó transmitirle mentalmente, voy por ti.

Pero Fred tenía otros planes.
El conserje salió raudo y abordó una camioneta estacionada en la calle lateral,
llevando a Marla consigo...

Servil no lo pensó dos veces y se colgó de la parte trasera para detenerlo, pero
este no pareció notar la diferencia de peso (Que era bastante), y arrancó el vehículo
con todo y gorila.

El exocuerpo bandeaba peligrosamente por las calles de Metrociudad, así que con
un gran esfuerzo, logró abordar la zona de carga. Algunas chispas salían del
golpeado medio de transporte del pez extraterrestre.

Viajaron de este modo varios kilómetros, deteniéndose en una zona industrial
algo abandonada de Metrociudad. Fred detuvo el vehículo y se introdujo rápidamente en
una bodega enorme, que por fuera se veía igual de descuidada que el resto.

¿Irá a venderla? Se preguntó el pececito asustado, bajándose de la camioneta,
con cierta dificultad, y siguiendo a Fred al interior antes que la compuerta se cerrara.

Por dentro, el panorama era otro. Muchas máquinas, algunas relucientes. Y
dispositivos diversos recordaron a Servil su querida Guarida del mal. ¿Qué diablos pasaba
aquí?

Se acercó por un recodo para espiar a Fred. Las fallas del exotraje hacían que
las chispas delataran algo su posición.

Fred le entregaba la pecera a una figura encorvada, encapuchada, con el cuerpo
grotescamente vendado. Éste personaje reía malignamente.

-Por fin vuelves a mí, cariño. ¿Te divertiste? Marla parecía aterrada.
Eres una malagradecida. Después de lo que he hecho por ti, ¿Así saludas a tu
padre?
Acto seguido, la arrojó dentro de un grueso tanque lleno de agua.

Servil no creía lo que sus oídos le decían, se acercó para escuchar mejor.

El hombre se volvió hacia donde él estaba, como si pudiera verlo.

-¿Tú tampoco tienes modales, Servil, ayudante de mi más odiado enemigo,
Megamente?

-¡El amo no le ha hecho nada! El pez gorila dejó la oscuridad y desactivando el
modo invisible, le plantó cara al individuo.

-¡Oh, si que sí, ha hecho algo horrible! ¡Existir! Y Dejarse caer en nuestro
planeta, contaminándolo con su presencia. Aborrezco a ese sucio alienígena y voy a acabar
con él y con todos los que se han degradado ayudándolo o acostándose con él.
Y tú serás el primero... dijo teatralmente tirando de una palanca.

Servil se sintió elevado por los aires. Un electroimán había cogido su
exocuerpo, como si de una pluma se tratara y se hallaba prisionero y suspendido en el aire. De
nada le servía luchar. Si caía, se haría puré al llegar al suelo.
Miró a Marla.
-Lo siento, no ha sido un buen intento de rescate... pensó.

-Todo es culpa mía, habló con su mente la chica pez, debí esforzarme en recordar
porqué me habían dado esta facultad, en vez de disfrutar contigo... Era una
trampa para ti... Solo me modificaron genéticamente para ser un señuelo.

-Eso no importa ahora, Marla, estoy feliz de haberte conocido.
Si muero, dile al Amo que puede clonarme. Hasta hace unos días, me sentía muy
desdichado hasta que oí tus pensamientos y...

-¡Marla! Pensó Servil, ¿Crees poder comunicarte mentalmente con Megamente? Mi
dispositivo de contacto se averió.

-Suena difícil, pero creo que puedo intentarlo, al menos...

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Edile se encontraba en su laboratorio, presa de algunos pensamientos
inhabituales e inapropiados para su lugar de trabajo.

El escote de Charlie y sus ardientes ojos oscuros no salían de su pensamiento.
Debió tomar un par de lecturas de nuevo, porque no podía apartar a la pequeña
psicóloga de su cabeza.

Estaba tan distraído que casi no se dio cuenta que la "varita del olvido" se
cernía sobre su cabeza...

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Roxanne estaba tomando un té de hierbas después de hacer una nota de trabajo
para la que la habían llamado urgente, así que casi no había alcanzado a despedirse del
llamativo italiano que había venido a dejarla al canal.

Sus pensamientos rondaban entre las horas maravillosas que había pasado en el
motel, con el futuro padre de su bebé, y pensaba también en hacer planes para otra
sesión nocturna de karaoke con sus amigos. Sería excelente para ablandar a Charlie y
para preparar a su hombre azul para la gran noticia.

Se estaba preguntando si habría alguna canción apropiada para dedicarle, cuando
sintió ruido a su espalda.

-Ah, Diana, no te oí entrar, dijo girándose, cuando una rociada de spray en el
rostro la dejó inconsciente.

Diana, con los ojos perdidos y opacos, se la echó al hombro y la cargó en la
camioneta de noticias.

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Charlie estaba dado un pequeño paseo cuando se detuvo bruscamente, para mirar
los titulares de los pasquines de actualidad.

-"¡ROXANNE RITCHIE, ATACA DE NUEVO! Un anodino científico vestido a la
moda de 20 años atrás, ha quedado en el pasado debido a su nuevo romance con el
playboy internacional Ennio Capitalino.
La chica al fin ha encontrado alguien a su altura con quien consolarse, tras la
bullada separación de Megamente"...

-"Melissa Payne, busca nuevo romance" Sí, lo admito, dejé de salir con el héroe
azul, pero mírenlo, tan flaco, cabezón, pelado... ochentero, ¡Y tan feo!
Definitivamente me merezco algo con más estilo, tendré que seguir los pasos de
mi colega y empezar a mirar a la nobleza europea...

Estaba tan entretenida con su lectura, mitad indignada, mitad divertida, mirando
con ternura la foto de Roxanne y Edile almorzando en Luigui's, que no vio como Fred
le acercaba un pañuelo con éter a su rostro.

El kiosquero se asomó a cobrar la revista, pero ésta estaba en el suelo y no
había nadie...

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Melissa estaba enojadísima con la maquillista por enésima vez.
-¡Idiota! Te dije que buscaras algo que destacara más el azul de mis ojos,
porqué no puedes entender que no era una sugerencia ¡Sino una orden!

Parece ser que no te das cuenta de quien es la estrella aquí, soy yo la que
aparecerá en todos los diarios, y en vivo frente a los ojos de millones de televidentes...

-P-p-pe-pero Señorita Payne, si luce espléndida...

-No, espléndida no sirve, debo verme ¡Perfecta! ¡Per-fec-ta! ¿Qué no entiendes,
so burra?

La muchachita salió corriendo, con el rostro bañado en lágrimas. Por lo que no
vio si se atravesaba o no con alguien en el camino.

-Ufff, es la tercera esta semana. ¿Dónde puedo conseguir una buena maquillista?
Deberé robar la de Roxanne? Pché... No es tan buena, una de verdad le habría reducido
de tono esas horribles pecas y de ser ella me habría operado ese lunar y hecho algo con
mi cabello...

Su monólogo se interrumpió cuando una nube de gas la hizo lagrimear y caer
redonda al suelo, desde donde la arrastraron hasta un conocido móvil de noticias.

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El Señor Warden observaba el diario también pero con otra intención.
Había tomado la costumbre de cenar en el pequeño "Hostal de Hanna" una oronda y
rubia alemana de risueño talante, desde que era viudo.
Total, quedaba cerca de la cárcel.
Odiaba comer en la casa vacía, el fantasma de Doris aún se negaba a irse, y le
parecía que alguien invisible cambiaba las cosas de lugar para hacerle una broma, pero
por sanidad mental, se decía que era efecto de la vejez olvidar dónde ponía cada
cosa.

Algunos recuerdos pugnaban por aflorar en su cabeza.
Por muchos años, las noticias asociadas a su chico, sólo le traían pesar y
preocupación:

-"MEGAMENTE roba el Banco Principal de Metrociudad"

-"El Villano Azul ataca de nuevo, varios daños en propiedad pública y privada en
su última lucha con Metroman"

-"¡Nuevo triunfo para Metroman! El autodenominado "Megamente" de nuevo tras las
rejas".

¡En buen lío se hubiera encontrado si le hubieran cobrado los daños y prejuicios
a él!

Ahora se columpiaba entre la sonrisa, por la prensa rosa, y el franco orgullo
por los titulares más serios.
Lo que más alejado de su mente estaba en e ese momento, eran las consecuencias
negativas de haberse pasado al lado de los buenos. Como la automática afloración
de archienemigos...

Aunque en rigor, este enemigo era tal desde la más tierna infancia del pequeño
bebé azulado que recogieran en el patio de la cárcel. Apenas hizo sus primeras
proezas mecánicas y científicas, se había sellado su pasaporte con el odio de este
sujeto.

Y era el mismo que ahora hacía golpear al anciano alcaide para llevárselo
esposado como a los otros...
SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.

Capítulo 18,
Metroraptos inesperados.

Edile fue el primero en recuperar la conciencia.

Con sobresalto, vio que Char se encontraba encadenada a centímetros de él. A su
otro costado, Roxanne gemía en sueños, al parecer tenía una pesadilla:

-"No se lo lleven es mío, es mío, es mi..."

Abrió los ojos...

-Oh, mi cabeza...

-¡Bienvenida al club, bella durmiente! Le dijo Melissa despectivamente, a quien
tenía nerviosísima no poder arreglar sus bucles aunque fuera con los dedos. Debía
estar horrible. Y este viejito, aún no se le pasa la mona, ¿quién es?

-¡Es el Alcaide de la cárcel de Metrociudad! Dijo Roxanne escandalizada, ¿No
deberías saberlo como comunicadora?

-¡Bah! ¿Para que memorizar lo que te pondrán escrito de todos modos?

-Burra, pensó la reportera de pelo corto.

-¿Dónde estamos? Char acababa de despertar y examinaba el recinto.

-Parece algún tipo de bodega... y ¡Eh! ¿No es Servil? Dijo mirando hacia las
alturas.

-Sí, soy yo, Señor Watson, disculpe no poder saludarlo apropiadamente, pero mis
extremidades se encuentran magnetizadas y dudo que vea mis aletas desde allá
abajo.

-¿Qué se supone que pasa aquí? Exigió saber la blonda entrometida.

-Al parecer es algún tipo de venganza contra el Amo...

-Tienes toda la razón, pez-simio entrometido, dijo una figura alzándose entre
las sombras, todos van pagar por tenderle su mano (o algo más) al extraterrestre
azul.
Y serán el cebo más magnífico con que voy a capturarlo y destruirlo de una vez
por todas... Al menos dos ya han pagado con su vida, sólo faltan Uds...

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Mientras, el héroe azul recorría desalado las calles de la ciudad, buscando a su
pez, a Roxanne, ni siquiera el celular de su nuevo amigo comunicaba.

Se sintió sumamente solo, como no se sintiera en mucho tiempo, (Salvo cuando
Servil se fue de la guarida).
O cuando murió su protector. No se había dado cuenta lo mucho que significaba la
simpatía y cariño de Samuel, era de alguna forma, como tener un padre.

Por eso, se alegró mucho y se maravilló, cuando, debido a su extrema delgadez y
agilidad, (que le permitían esconderse o pasar por cualquier hueco), lo escuchó
hablando con el alcaide y decirle:

Sí, ya lo he meditado mucho. Estoy seguro que Madeline terminará por aceptarlo,
es una dulce y buena mujer, suspiró.
Ya solo me quedan un par de años nada más, y apenas salga, quiero llevarlo
conmigo.
Estoy seguro que será un buen hermanito para mi nena.
Podrá ser mi ayudante y montaremos un taller de reparación.
No importa si es un hogar modesto, siempre será un hogar...

¿Padre, madre, y... hermana? ¿Una familia?

La muerte de Sam vino a dejar estos planes e ilusiones solo en el olvido.
El mundo es duro y malo, se dijo.

Pero estaba también "El Bienefactor anónimo", aquél que no cejó de enviarle
libros de colegio (usados, claro está, pero con toda la información cuidadosamente
borrada), y muchos, muchos libros más. Con el tiempo, se acostumbró a escribirle
cartas de petición:
"Querido Bienefactor Anónimo:
Me encantaría poder leer:..." y las deslizaba en la primera página del primer
libro de la ruma al devolverlos. A veces incluía algunos comentarios de su vida en el
complejo carcelario, o preguntas sobre el exterior, y a veces recibía algunas respuestas,
fríamente mecanografiadas a máquina, como si el hombre no quisiera comprometerse o ser
reconocido.

Intempestivamente, el envío de libros se interrumpió cuando había cumplido los
quince años.
Coincidentemente, acababa de cometer su primera fechoría de marca mayor.

De todas formas preguntó al alcaide:
-¿Qué le ha pasado al "Bienefactor Anónimo"? ¿Ha muerto?
-No, no ha muerto, sólo está furioso por tu conducta. Y no sé si se le pasará.

El Sr. Warden parecía conocerlo muy bien. Cuando cerraba los ojos, se lo
imaginaba parecido a Samuel, pero más delgado, severo y leyendo con lentes frente a una
cálida chimenea, en pantuflas, con una biblioteca interminable a sus espaldas, donde
podría recoger conocimientos como quien cosecha fruta...

Todos parecen alejarse de mí, concluyó.
Pero de todas formas, esto es raro, se dijo, rascando su cabeza sedosa y lisa
como un jabón recién comprado.
De pronto recordó:

-¡Ah, el dispositivo de búsqueda del exotraje de Servil!
Lo activó, pero sólo emitía una débil señal, que solo aumentó un poco al
acercarse a la zona limítrofe de la ciudad. Era como buscar una aguja en un pajar.

Definitivamente, no estaba preparado par lo que aconteció a continuación, era la
primera vez que sentía la voz de alguien en su cabeza:

-¡Megamente! ¡Ven pronto! ¡Necesitamos tu ayuda! ¡Servil te necesita!

-¡Cielos, creo que la coliflor me hizo pumba! Dijo cogiéndose la azotea. En vez
de la cárcel, tendré que ir al manicomio... Supongo que no es normal que tu cerebro te
hable con voz de mujer...

-¡Soy Marla, Megamente, la amiga de tu fantástico pez! ¡Estamos en peligro! Y
hay otros amigos tuyos aquí... La voz se debilitaba.

-¡Guíame, Pepe Grillo! Le dijo el chico azul a su cabeza, mientras alguien que
pasaba se alejó a paso raudo, no quería estar cerca cuando Megamente se volviera
totalmente loco...

Usando ambos referentes, el héroe cerúleo se acercó poco a poco a la enorme
bodega que servía de guarida al raptor de sus amigos.

De más está decir, que continuará...

-Ya que todos se lo preguntan, voy a decirles uno a uno porqué está aquí. Y
empezaré por orden de antigüedad:

Desde hace más de veinte años, desde que trabajaba para el Departamento
Científico del Área 51, y aún era un joven emprendedor lleno de ilusiones, he tratado de
hacerme de este alienígena.
Cuando nos enteramos de su capacidad intelectual sobresaliente, consideramos un
justo derecho examinarlo o diseccionar su cerebro en su defecto.
Pero este hombre, frustró nuestro planes una y otra vez... cuando aún era fácil
de atrapar, dijo apuntando al Sr. Warden. Apenas nos entregó su cápsula espacial. Y
si bien es cierto que hemos hecho algunos avances tecnológicos gracias a su estudio, no
es nada comparado con lo que habríamos podido conseguir del espécimen... merece un justo
castigo.

-No merezco todo el mérito, pero asumo mi responsabilidad, dijo sobriamente el
anciano.

Nuestro héroe, escondido, comprendió de pronto cuan equivocado había estado al
malinterpretar el deseo del alcaide de mantenerlo prisionero.
¿Lo estaba protegiendo de algo aún peor que el mundo exterior?

-Esta mujer, dijo apuntando a Roxanne, le entregó vital información para
permitirle desarrollarse y protegerse contra nosotros, y como si fuera poco, se ha rebajado
a la categoría de concubina del enemigo.

Roxanne lo miró con ojos ardientes y furiosos, pero no dijo nada.
Sólo lo he amado, por lo visto eso es un pecado para el Área 51... pensó.

-Este hombre, al que creí fiel a mi persona, se ha degradado a ayudarle y darle
su amistad a mi odiado enemigo... Dijo señalando a Edile.

-Es un buen chico, dijo el científico, quiere lo mismo que yo, ayudar a las
personas.
No me arrepiento de darle mi amistad y si salgo de aquí, lo seguiré haciendo.

-Esta mujer, que parece formar parte del círculo de amistad del alienígena,
fracasó en al misión que le dimos de deshacerse de una vez por todas de él. Char parecía
confundida, pero lo poco que podía recordar, la hizo sentir avergonzada.

-¡Usted! Me usó para tratar de matar a Megamente, ahora recuerdo cuando estaba
arreglándome para salir y sonó el timbre... me engañó, diciéndome que venía por
una encuesta, me golpeó y puso unas inyecciones.

-Sólo reforzé lo que ya tenías en tu cabeza, preciosa, odiar y dañar a
Megamente.

-Pero yo no soy una asesina, dijo Char, llorando...

Edile la miró con ternura, si tan sólo tuviera libre una de sus manos, habría
enjugado sus lágrimas, acariciando su mejilla.

-Tranquila, Srta. Strongbold, eso es lo que quiere, vernos sufrir.

-Y esta otra, bueno, aparte de acostarse con el enemigo, le ha dado toda la
notoriedad mediática posible, traicionando a su país y a su raza.

-¡Yo no me acosté con él! Chillló Melissa, es - es mentira, me da asco, es un
asqueroso gusano extraterrestre...

-¡Qué vergüenza, Melissa!, dijo vengativamente la reportera de cabello corto,
asume la responsabilidad de tus actos! Si lo pasaste tan bien con Megamente, tendrás que
pagar el precio, como todos nosotros...

-Piedad... ¿No mataría a una estrella de televisión joven y hermosa como yo?

-Me importa muy poco, dijo el personaje misterioso, de todas formas solo les
hacía este pequeño favor, porque sólo son carnada, les queda media hora de vida, o menos...

-Además, dijo mirando a Roxanne con ojos brillantes y sádicos tras su máscara y
levantando su mentón, agregó:
Sería a esta a la única que salvaría, me gustaron mucho tus performances,
cariño, sobre todo la de conejita de pascua.

-¡Cerdo Asqueroso, puso cámaras en mi departamento!
Lo habría escupido en la cara, pero pensó que lo impulsaría a deshacerse de ella
primero.

-Eso apenas es un infraprotocolo, de la menor importancia... Además
necesitábamos indagar las costumbres de apareamiento de su raza.

Tenemos la idea de que se trata de un individuo de avanzada, para la preparación
de una invasión alienígena y debemos prevenirla.

Lamentablemente no hemos estudiado aún si ambas razas son compatibles, o si ha
puesto huevecillos en más hembras humanas... Es una clásica estrategia para
destruir al enemigo desde adentro.

-Está loco! Le gritó Roxanne. Le dolía que redujeran lo que ambos sentían a un
mero cálculo especulativo.
El resto, bajaba la cabeza tratando de no enterarse de más detalles íntimos,
pero era imposible. Todos, salvo Melissa, sintieron impotencia cuando el desconocido
abofeteó a Roxanne, con sus guantes metálicos, dejándole una marca roja en la mejilla.

-Chilla, chilla ahora, llama a tu héroe de la misma forma que lo hiciste por
televisión, le dijo, perverso, te ves muy bien así, encadenada, sufriente, hasta casi puedo
comprender lo que siente ese asqueroso alienígena.

Megamente no pudo más. Se plantó frente al individuo apuntándolo con su pistola.

-¡El asqueroso alienígena está aquí, y va a llevarse a todos sus amigos!
Aunque pensándolo bien le puedo dejar a la Srta. Payne, si quiere seguir sus
juegos morbosos con ella...

-¡Nooo! Chilló Melissa, pero nadie le hizo caso.

-Ah, al fin te dignas aparecer. Bien, es momento de presentarme,
Dijo bajando su capucha. Su cráneo estaba rapado, pero lleno de bulbosidades y
protuberancias.
Pueden llamarme "Cerebron", si lo desean.
He estimulado mi cerebro desde que tengo uso de razón, sólo para poder competir
contigo.
Y como puedes ver, dijo con un movimiento envolvente de su mano, que incluía
todo el complejo y a los cautivos, creo que te he superado.

La mirada de asco de las chicas no le pasó desapercibida, pero le dio lo mismo.

-Puedes seguir contándonos tu historia, cuando dejes de ser un cubito, ¡en la
cárcel!, le dijo el chico azul, disparándole.

Nada pasó. El rayo rebotó algo y se deshizo en el aire, como absorbido por
fuerzas invisibles.

Cambió el dial de De-shidratar a De-struir, la versión mortífera del rayo, que
no usaba casi nunca, pero obtuvo idéntico resultado.

-¿Qué pasa? Se alarmó el novel héroe, examinando su chiche.

-Pasa que eres un tonto y un ególatra por no pensar que iba a prevenirme contra
tu tonta arma de rayos... Si sales a cada rato con ella, y hasta me facilitaste las
cosas, regalándolas y dándome acceso a su mecanismo, dijo riendo y arrojándole la
pistola robada a los basureros de Metro-clean.
Un bonito y efectivo cinturón de campo de fuerza, eso es lo que el hombre
necesita, agregó con orgullo.

Megamente pensaba a mil por hora, tembloroso y confundido...

-Está bien dijo, ¿Qué tal un intercambio? Deja ir a mis amigos y yo me quedo de
rehén para que me tortures o hagas vivisección...

Parece un propuesta interesante, dijo Cerebron, haciendo un gesto imperceptible.
¿Pero para qué conformarse con poco, si lo puedo tener todo?
¡Ja,ja,ja,ja,jaaaaa!

Reía, felizmente en su paranoia, mientras que Diana sujetaba los brazos de
Megamente y Fred lo golpeaba con la varita del olvido, robada a Servil.

Lo último que vieron sus ojos antes de cerrarse fue la cara llorosa de su chica.
¡Roxanne, te he fallado!

Continuará...

SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.

Capítulo 19,
¿Y quién es él?.

-Bueno, bueno, al parecer la plantilla ya está completa, se frotaba las
enguantadas manos Cerebron.

Megamente abrió los ojos poco a poco.
¡Canastos!, pensó ¿y ahora quien va a rescatarnos?

-¡Por fin te tengo en mi poder, escurridizo extraterrestre! Tus amigos no pueden
ayudarte, porque... ¡Ah! Están todos aquí, encadenados, prisioneros y formando
parte de mi siniestra trampa. ¡Jajajajaja!

-¿Yo me oía así? Musitó Megamente a su chica.

-Igualito. Pero te veías mejor.

-Ah, gracias.

-Ejem, si se callan les podré contar como van a morir.
Este tanque que Uds. ven aquí...

-¡El tanque de químicos robado! Exclamó Edile.

-Sí, este mismo, en fin, está conectado al Sistema de Sanitización de Aguas de
Metrociudad. Que a su vez, está conectado a un aparato explosivo.
Cuando todos vuelen pro los aires, nuestra linda Metrociudad, beberá el trago
amargo de la intoxicación y la mutación genética.

-¡Ah! Quieres que todos sean tan feos como tú! Masculló el chico azul.

-El dispositivo explosivo, continuó el villano, como si no hubiera oído, está
conectado a los grilletes de Megamente. Si por algún motivo lograras abrirlos, ¡Kaboom!
Adiós alienígena, adiós amigos y adiós ciudad.

-Eh, eso suena un poco radical, ¿No? No va a quedar mucho de mí para
diseccionar, dijo abrumado el héroe novato.

-Ah, me conformo con la dulzura de la venganza.

Y, por si por algún motivo, lograras liberarte, es dispositivo está unido a cada
uno de tus amigos. Si logras liberar a alguno, cualquiera, el detonador adelantará tres
minutos el estallido de la bomba.

-¿Y si libero a dos?
-Seis minutos menos, sólo saca la cuenta.

-Ah... El diablillo azulado sentía como el sudor perlaba su cabeza, miraba a sus
amigos, y seguía barruntando, pero no sería fácil dar con una solución...

-Bien, ya es todo, que comience la fiesta, dijo el villano, teatralmente,
poniendo un enorme reloj digital en cuenta regresiva. Solo veinticinco minutos, y seré el
hombre más feliz de esta ciudad.

25:00

Charlie miró al científico, y le dijo por lo bajo:
-No creas nada de lo que oigas.

Edile la miró extrañado.

-¡Eh, señor encapuchado! ¿Puede acercarse un minutito?...

-¿Eh? ¿Qué quiere ahora?

-Bueno yo pensaba, dijo Char, estrujando su cerebro, que tal vez sus problemas
se deben a que está demasiado sólo... yo creo que en vez de a Roxanne debería
pensar en
liberarme a mí, tengo muchas más experiencia... le he enseñado todo lo que sabe.

Como psicóloga, he estudiado el Kama sutra, el Anaga-ranga, el Tao del amor, en
la teoría y en la práctica, claro que sólo par poder ayudar mejor a mis pacientes,
ya sabe...
Dijo moviendo sus piernas un poco, para abrir su falda, todo lo que le permitían
los grilletes.

Dudoso, pero curioso, Cerebron se acercó un poquito.

-Pequeña psicóloga, ¿No vez que con mis inventos podría tener a quien quisiera?
Incluso podría haberte tenido a ti, cuando te programé.

-Pero no sería la verdadera Char... No podría darle placer de mil maneras
diferentes de manera inconsciente...
Edile no pudo evitar que se le secara la garganta escuchando todas estas cosas,
tragó saliva, incómodo.

A Char se le acababan las ideas, dijo muy bajito, a su mente:
-¡Si vas a hacerlo, que sea ahora!

Marla saltó de su acuario, y se lanzó sobre la palanca del electroimán, el golpe
iba a dolerle, pero no había otra alternativa. Tras un choque certero, rebotó y cayó
al suelo, boqueando...

-¿Qué? Alcanzó a balbucear el villano.

El dispositivo magnético, liberó a Servil, cuyo exotraje cayó pesadamente sobre
el villano, dejándolo inconsciente.
-¿Me extrañaron? Alcanzó a decir el fantástico pez, mientras salía despedido de
un salto de la pecera antes que esta se hiciera añicos... Cayó cerca de Marla, molido,
pero vivo.

-Si morimos ahora, al menos lo habremos intentado preciosa, le dijo con ternura.

-¡Por eso no decían nada, vaya, y yo que creí que todo estaba en mis manos!
Dijo Megamente, feliz.

-Marla estaba conversando telepáticamente con nosotros para orquestar esto...
dijo Charlie, sin aliento, pero aún estamos en tus manos...

-Es cierto, dijo Servil, sin la pecera no puedo volver a mi exotraje...

22:00

Megamente se concentró. El yoga aprendido en los libros de su "Bienefactor
Anónimo" no había caído en saco roto. Redujo su presión arterial al mínimo, descoyuntó
dolorosamente sus delgadas muñecas y... ¡logró sacar una mano!

-¡Argghhhhh!
Fue una suerte que usara esposas de adulto y no de niño, se alegró.

-¡Vamos tigre, tú puedes! Le dijo su chica.

Haciendo una mueca de dolor, el héroe azul siguió liberando sus extremidades una
a una. Después de tener las manos libres, no fue tan difícil liberar sus piernas
dejando las botas en los grilletes.

-¡Mis botas favoritas!, balbuceó.

-¡No hay tiempo para lamentarse, yo misma te regalaré unas botas nuevas si me
sueltas primero! Sacó la voz, Melissa.

El defensor azul la miró con desprecio mientras se reacomodaba dolorosamente las
muñecas.

Lo primero que hizo, fue meter los maltrechos peces en el bowl que usara Fred
para traer a Marla.

-Estarán algo apretados, se disculpó.

Luego, se enfrentó a la máquina.

20:00
Lo siento, les dijo trayendo una llave que quitó del bolsillo de Cerebron,
tendré que liberar al menos a uno para que me ayude... rápidamente soltó al Bioquímico.

17:00

-¡Vamos a morir! Chilló la reportera rubia.
-¡Callate! le dijo Roxanne, deja pensar a Megamente.

Entre el científico y el delgado y descalzo hombre vestido de negro arrastraron
el exotraje del pez-gorila.

-¿Para qué...? Dijo la reportera de cabello color castaña.

-Acabo de descubrir que esto funciona con un sistema de contrapeso, explicó el
chico azul. La mitad del cuerpo de Servil sujetará una pesa al menos.

-¿Listos? Abrió la cerradura de Roxanne, mientras este cargaba diestramente los
grilletes y su contrapeso con el brazo peludo del robot.

-¡Ha funcionado!, la chica le dio un abrazo rapidísimo a su liberador.

15:00

Estirando el otro brazo peludo, liberaron a la psicóloga.
-¡Gracias! Dijo Char, abrazando sonrojada a Edile.

13:00

-¡Yo! Dijo Melissa, ahora me toca a mí...

-Es verdad, dijo el Sr. Warden, resignado, las damas primero.

-¡Pero no tenemos más contrapesos! Dijo el científico.

-Da igual, dijo Megamente, hay que soltarlos antes que la bomba explote.
Encárgate de desencadenarlos y sacarlos a todos de aquí, dijo, pasándole las
llaves. Y llévate a los peces... y a Cerebron.
Agregó, sentándose junto al dispositivo.

El reloj cambió de 13:00 a 10:00 rápidamente mientras sacaban al Sr .Warden, y
llegó a 07:00 tras liberar a Melissa.

07:00
-¡Escape con nosotros, señor! Gritaba lloroso el pez, mientras todos evacuaban
la enorme bodega.

-¡Megamente! Gritaba Roxanne, mientras Charlie y Melissa la alejaban a la
rastra, lo más lejos posible del epicentro de la explosión en ciernes.

06:00

¡No puedo detenerla! Se dijo el alienígena. Si corto el cable equivocado,
explorará de inmediato. Por otro lado...
Giró alrededor del dispositivo.
¡La manguera que conectaba el corrosivo líquido a la bomba se podía
desatornillar!
Y la tapa original se encontraba a escasos centímetros.
Desenroscó la manguera y puso la tapa de inmediato. A pesar de ello, los
efluvios del mortal químico le produjeron arcadas y desvanecimiento.

-¡Caramba! Ahora la haría buena si me desmayara... se dijo.

Luego fue rodando el pesado cilindro hacia la puerta del bodegón.

-¡Hmmmphhhfff! Si salgo de esta prometo hacer pesas, halterafilia o como se
llame...
y un curso con el escuadrón antibombas de la policía.
Seguro que Batman se estaría riendo de mí, él ya habría desactivado esa tonta
bomba.

04:00

De pronto una luz azul en su bolsillo atrajo su atención. Dejó de moverse y
examinó de qué se trataba.

-¡No ahora, no! Debe ser algún tipo de broma, ¿no?

Abrió el pesado portón.

-¡Edileeee! ¡Aquí te va un regalo! Impulsó el tambor por la suave pendiente,
desde donde fue rodando y el chico doctor apenas pudo sostenerlo.

-¡Qué alivio! Soltó el envase de tóxicos. Aunque casi me arrolla con él.

-Pero, ¿Por qué vuelve adentro? Es tarde para desactivar la bomba, explotará en
pocos segundos... Dijo el Sr. Warden.

-¡Amoooo! Gritó Servil casi dejando sordos a todo el mundo, salvo la Srta.
Payne, que ya había puesto pies en polvorosa.

02:00

Megamente se reintrodujo en la bodega y usando la piedra blunariana a modo de
brújula, pudo dar con el maletín de Cerebron, preparado y listo para un escape
escénico que no alcanzó a hacer...

-Ah, no creo que sea para tanto, si sólo es una bomba pequeña, nada comparada
con las mías... Se dijo para inducirse valor.

Sacándose la capa, envolvió cuidadosamente en ella la maleta.

01:00

Cuando ya se alejaba, miró atrás y vio dos enormes tanques de combustible detrás
del artefacto explosivo...

-¿A quién se le ocurre semejante infracción a la seguridad?

Echó a correr, pero la puerta de la bodega parecía estar más lejana que antes...

00:00

¡BRUUUUUUUUUUUUUUUUUUUMMMMMMM ! La explosión remeció como un
mini-sismo todas las estructuras aledañas.

-¡Cuide a las chicas!, dijo Edile al Sr. Warden, mientras Char luchaba
denodadamente para mantener quieta a Roxanne, que abrazaba la pecera y se mordía los labios.

El valiente bioquímico corrió a la "Guarida de Cerebron", esquivando trozos de
metal incandescente, latas en llamas y fragmentos de vigas y estructura de madera,
prendidos y humeantes como tizones.
Uno de estos le prendió el delantal, que dejó de lado y siguió corriendo como si
nada, mientras su prenda se convertía en restos carbonizados.

De una patada abrió la puerta, que estaba al rojo vivo, y recogió al infortunado
héroe azul, que había caído aplastado por una enorme viga y yacía en el piso. A pesar
de ello, no había soltado su capa, que envolvía un objeto cuadrado.

No paró mientes en pensar de qué se trataba como para arriesgar su vida, debía
ser importante. Así que echándose al liviano alienígena al hombro, y cogiendo la
maleta con el otro brazo, se alejó del recinto en llamas, cojeando y maldiciendo su
poca fortaleza.

Segundos después, casi se encontraba de nuevo con el grupo, cuando oyeron un
tremor que remecía la tierra nuevamente.

-¡Combustible!, Se va a incendiar toda la zona industrial si no hacemos algo...
Al menos hay dos tanques enormes dentro de lo que queda de la bodega...

-¡CEREBOTS! Gritó Servil.
Los robots voladores acudieron en masa.
-¡Roben todos los extintores que encuentren y tráiganlos enseguida!
¡Es orden del amo!

Algunos se quedaron a esnifar al desvanecido Megamente.

-¡Hijo mío! Dijo el Sr. Warden, abrazando al malogrado héroe azul.

¿Hijo? Todos, menos Roxanne se quedaron de piedra.

Sí, dijo la reportera. El lo adoptó, era la única manera de impedir que se lo
llevaran para viviseccionarlo, haciéndolo ciudadano americano.

-¿Cómo se encuentra? Preguntó dolidamente a Edile.

-Más o menos. Tenemos que correr al hospital para estabilizarlo.

Se apretujaban en la camioneta de noticias, cuando Charlie miró atrás
preguntando:

-¿Y Cerebron?

El lugar donde lo habían dejado desmayado, estaba vacío. Y no había rastro de
sus ayudantes...

-¡Escapó!

Dentro de toda la preocupación que sentían por Megamente, no pudieron reprimir
el temor de que el villano volviera a por ellos algún día...

SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.

Capítulo 20,
¿Do you remember, love?.

Amanecía.
Un cuarto de pensionado de hospitalización no masiva, les había sido cedido
amablemente por el Alcalde, quien había dicho que no se escatimaran recursos
para tener al chico azul de nuevo entre los vivos.
Las paredes blanquísimas, cubrecamas y sábanas ídem, herían los ojos y
contrastaban con el encendido azul violáceo que había adquirido el cuerpo de Megamente.
Los mejores médicos de Metrociudad habían venido pomposamente a hacer acto de
presencia y diagnóstico, más se habían declarado incompetentes para recetarle
algo, porque carecían de conocimientos de anatomía blunariana.

Sólo el fiel y desastrado Edile, había permanecido al pie del cañón.
Se había lavado someramente, aunque su rostro y barba estaban algo chamuscados.
De alguna manera, había conseguido que uno de sus colegas se compadeciera de
él, dejándole su bata blanca, en la que se había embutido presuroso, casi con
sentimientos talismánicos.

Él y Servil, concordaban que, si los padres del extraterrestre se habían
decidido a enviarlo a la tierra, debía ser en parte por compatibilidad genética.

El resto de sus colegas, habían temido que el héroe de la ciudad muriera en sus
manos y tener una pésima publicidad para su fama.

A medianoche, Charlie se había marchado, llevándose a Marla, conscientes de que
no podían hacer demasiado. La chica pez, aunque agotada, había hecho un sondeo de
la mente de su rescatador, pero no había podido sacar nada en limpio.

El Sr. Warden y Roxanne, había partido temprano en la madrugada, para aprestarse
y acudir, de mala gana, a sus respectivos trabajos.

La reportera se encontraba ahora frente a las humeantes y malolientes ruinas,
micrófono en mano, relatándole a la sorprendida audiencia, cuán cerca habían estado de
convertirse en guarisapos o monstruosidades, de no ser por el valiente e ingenioso .

Aún circulaban algunos bomberos y Cerebots, vigilando que no fuera a aparecer un
foco imprevisto que volviera a encender el siniestrado sector.

Algunas lagrimillas rebeldes se resbalaban por sus mejillas, pero las dejaba
estar, total... ¿Quién no estaba emocionado por el suceso?.

Cuando recién había terminado, su teléfono comenzó a vibrar...

-¿Edile? ¿Está despertando? Voy para allá.

Subió al pelilargo camarógrafo que le habían prestado a la camioneta de
noticias, y luego se despidió de él en la puerta del hospital.
-Espérame 15 minutos, yo vendré a buscarte si hay algo interesante que reportar,
si no, te vas con el móvil, ¿ok?

-Al parecer, dijo Edile, contento, ¡Si tiene un superpoder! Factor de curación
rápida. Su cuerpo se ha estado poniendo a punto en las últimas horas, y las magulladuras ya
casi no se notan. Le explicó alborozado.

-¡Pero si es verdad! Dijo el pececito. El señor siempre ha sanado rápido,
incluso cuando quedaba maltrecho, al día siguiente estaba como nuevo, pero yo creía que era por
pura fuerza de voluntad.

La chica de las noticias, recordó la noche de la derrota de Titán. Éste le había
dado bastante duro al extraterrestre, pero por la noche había estado sobrado de
energía y parecía no dolerle nada cuando...El calor y la intensidad de sus pensamientos la
hicieron enrojecer.

-Oh, Roxanne, dijo Edile, pareces afiebrada también, dijo tomándole la frente,
preocupado.

-No es nada, dijo algo cortada, ¡Mira, se está moviendo!

Era cierto, Megamente se incorporó a medias en la cama y abrió los pozos de agua
profunda y verdosa que tenía por ojos.

-¿Donde diablos me has traído, Servil? ¿Y dónde está tu exotraje? Preguntó
perplejo al ver a su fantástico pez embutido en una vulgar pecera de tienda de mascotas.

-Eh... ¡Se dañó, Señor! Luego iremos por uno nuevo, ¿No? ¿Cómo se encuentra?

El chico azul se palpó la cabeza y el cuerpo.
-Parece que Metroman fue en serio esta vez ¿No?
Me duele todo lo que se llama cuerpo. Me debe haber dado como a pera de boxeo.
¿Estamos en el hospital? ¿Tan grave fue la cosa?

Roxanne retrocedía horrorizada hasta la esquina. ¿Qué le pasaba? ¿Una laguna
mental? ¿Su Cerebro se había reseteado?

Un ligero ruido hizo que el ex villano se volviera.
-¡Es mi día de suerte! ¡Mira Servil, la Srta. Ritchie! Rápido, captúrala... Oh,
cielos, olvidé lo de tu cuerpo. ¡Bah!, se escapó.
- ¿Y este, quién es?

-Soy un médico del hospital, Señor, deberá estar unas horas más en reposo, luego
le daremos el alta.

-Ah, que bien, espero la comida sea buena, dicen que es peor que la de cárcel, y
ya tengo mucho apetito.

-Volveré pronto, le dijo el Dr. Watson al confundido héroe.

Arregló que un enfermero le trajera de comer al convaleciente famélico.

Encontró a Roxanne llorando en la cafetería.

-No es para tanto, le dijo, apoyando la mano en su hombro.
Cualquier cosa puede gatillar su memoria. Recibió un golpe muy fuerte de esa
viga de madera, y su cabeza necesita tiempo para sanar.
Y aún cuando no recordara nada de las últimas cuatro semanas, siempre se puede
volver a empezar...

La chica se sintió mejor, pero su mayor desaliento, era porque no sabía si él la
quería desde antes de seducirla metamorfoseado en el encargado del museo.
¿Y si nunca recupera la memoria?

-¿Estás pensando en el bebé?

Roxanne asintió. Era muy doloroso considerar la idea de tener que irse de la
ciudad,
para proteger la pequeña carga que llevaba en la barriga, si es que el padre
recaía en la villanía.
Incluso podría lastimar a su propia prole durante la ejecución de alguno de sus
descabellados planes malignos.

-Distrae esta noche a la gente del hospital, Edile, y llévate a Servil apenas se
duerma, por un par de horas. Estoy dispuesta a jugarme el todo por el todo...

-Bien, pero creo que dormiré una siesta ahora que está estable, para que no vaya
a hacer ninguna tontería le llevamos un buen TV plasma para que se distraiga un rato...

-¡Cielos! ¡Ojalá no vaya a usarlos para hacer algún artefacto explosivo o algún
arma para escapar!

-¿En serio? Ojalá te equivoques... se asustó el científico.

Pero Megamente y Servil dormían como unos Ángeles después de llenarse la
tripita.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Dominique Lerouge, era considerado un escultor de primera a nivel mundial.
No permitía que nadie dijera nada negativo de su brillante genio artístico.
Hace unos meses se le había encargado la gigantesca estatua que adornaría el
frontis de un Museo Monumental en Metrociudad, y había hecho u trabajo a conciencia,
logrando un gran parecido con el ahora extinto héroe.

Ahora, había vuelto a acudir al llamado de la reconstrucción de la obra, esta
vez, con unos operarios robotizados que, a pesar de su eficiencia, le habían dado mala
espina desde el primer momento.

Llamó escandalizado al alcalde Goodman, quien, con gran condescendencia por el
gran artista, se había dignado acudir, en su Rolls particular, acompañado apenas de
su secretario y su chofer.
-¿Para que me necesita, Monsieur Leruoge? Ud. sabe que un alcalde es una persona
muy ocupada, con miles de compromisos que...

-¡Es horrible! Es monstruoso, innombrable...

-¿Qué cosa?, dijo el alcaide, asustado.

-Oh, dijo el artista, tapándose los ojos, lloroso...
Lo que estos monstruos metálicos le han hecho a mi obra maestra...
Sólo estuve fuera una mañana, porque la Sra. Bigellows me llamó para que le
hiciera unos amorcillos vestidos de hiedra para su jardín... y mire lo que han hecho.

La supuesta estatua de "Metroman" que daba inmortalidad al reconstruido Nuevo
Museo, estaba cubierta por una gruesa cubierta de seda azul, pero por atrás,
desde donde el señor Lerouge llevó a empujones al alcalde a mirar, estaba lleno de cascotes
que recientemente parecían haber sido "retirados" de la estatua, incluso, podría
haberse sentado en la prominente mandíbula que yacía en el suelo...

La idea casi le produjo un acceso de risa, pero se contuvo ante la expresión
semi-histérica del artista. Al mirar hacia arriba, pudo constatar, que no mentía,
algo le habían hecho los Cerebots de Megamente a la estatua...

-¡Es maravilloso! ¡Es Ud. un genio, Monsieur Lerouge!

-¡¿Eh?! El francés casi hipaba de la sorpresa.

-Ha sido una idea genial, dedicar la estatua al convalesciente Megamente, quien
casi da su vida por proteger la ciudad... Oh, la gente va a amarla, Monsieur, y nuestra
fama aumentará como la espuma...

-Mais, oui, si Ud. lo dice... Al menos no tendré que reconstruirla, dijo el
escultor, apoyado en el rizo favorito de Wayne Scott.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Esa noche, el chico azul dormitaba después de una opípara cena, cortesía del
alcalde Goodman.

La puerta crujió y entreabrió algo los ojos. Una guapa enfermera de melena rubia
y delantal indecentemente corto entraba de espaldas por la puerta.
Este dejaba ver incluso las medias con liga que protegían sus piernas, y el
encaje que nacía a un centímetro de su cola espectacular.

Suspiró. ¿Cielos, que me pasa? No es mi natural estado andar mirando mujeres, mi
meta es detener a Metroman, y obligarlo a salir de la ciudad para poder hacer de ella
lo que se antoje.

La enfermera se puso un dedo sobre los labios y sacando un celular del
bolsillo, lo puso a reproducir una melodía...

Acto seguido, comenzó a susurrar la letra y a bailar cadenciosamente mientras la
cantaba...

... You're so hypnotizing
Could you be the devil,
Could you be an angel
Your touch magnetizing
Feels like I'm floating,
Leaves my body glowing...

They say be afraid
You're not like the others,
Futuristic lover
Different DNA,
They don't understand you...

Comenzó a desalojar los dos primeros botones de su delantal, mientras su cuerpo
evolucionaba al ritmo de la música.
Megamente sentía la garganta seca y estaba como hipnotizado, olvidando hasta
pestañear...

...You're from a whole 'nother world
A different dimension
You open my eyes
And I'm ready to go,
Lead me into the light
Kiss me, K-K-Kiss me
Infect me with your loving
And fill me with your poison
Take me, T-T-Take me
Wanna be your victim,
Ready for abduction
Boy, you're an alien,
Your touch so foreign
It's supernatural,
Extra-terrestrial...

La enfermera siguió su performance, con dos botones menos...
-¿Me está cantando a mí? Se maravilló el chico alienígena.

...You're so supersonic
Wanna feel your powers,
Stun me with your lasers
Your kiss is cosmic,
Every move is magic
You're from a whole other world
A different dimension
You open my eyes
And I'm ready to go,
Lead me into the light...

La chica entreabrió su delantal, dejando ver un conjunto de riquísima corsetería
blanca y vaporoso encaje, mientras seguía bailando insinuante...

Las palpitaciones en el pecho del enfermo llegaron a niveles de "Peligro", un
calor sofocante subía y bajaba desde su rostro hasta la zona media de su cuerpo.
Esa canción le resultaba familiar, sentía como si alguna vez hubiera producido
la misma emoción en su cuerpo y en su mente...

...Kiss me, K-K-Kiss me
Infect me with your loving
And fill me with your poison
Take me, T-T-Take me
Wanna be your victim,
Ready for abduction

Boy, you're an alien,
Your touch so foreign
It's supernatural,
Extra-terrestrial
Extra-terrestrial
Extra-terrestrial

Boy, you're an alien,
Your touch so foreign
It's supernatural,
Extra-terrestrial

Mientras la música moría, la "enfermera" se acercó a la cama del chico azul...

Un enfrebrecimiento nervioso lo sacudía por completo y lo puso en estado casi de
shock, cuando ella lo tocó con sus dedos experimentados, cuando sintió que se
subía a la cama y lo abrazaba por detrás, para que no viera sus lágrimas emocionadas...
Se quitó la cofia y la peluca.

-Mírame a los ojos... le pidió.

Miró los límpidos pozos azules, rodeados de pequeñas pecas, como lunas gemelas
rodeadas por las estrellitas de la medianoche.

-¿Roxanne? (si dice Ritchie, me muero, pensó la aludida)
-¿Conejita? No llores, conejita, no te pongas así...
Megamente la abrazaba y la cubría de besos...

¡Había recordado! Tal vez no todo, pero sí ese nexo tan fuerte que los
encadenaba, que los entrelazaba como acordes de la misma melodía, como dos seres destinados a
amarse desde siempre y por siempre.

Hicieron el amor dulcemente, llenos de alegría y de ternura, con menos pasión
que de costumbre, pero con la felicidad de haberse recuperado el uno al otro.

F I N.-