SER TUYO
LIBRO 2º: INVASION.
Capítulo 02,
Busca tu identidad.
Servil había llamado a su Amo para decirle que se quedaría a dormir donde la Srta. Ritchie. Él y Roxanne tuvieron una larga conversación, ya que era primera vez que el pececito necesitara consejería sentimental.
-Es verdad, no puedes dar por sentados tus sentimientos. Debes darle su espacio y respetar sus tiempos, dijo la reportera, incluso en Cosomopolitan y Madmoiselle lo dicen, dijo la reportera pasándole unas revistas de autoayuda femenina.
En eso sonó el timbre. ¿Quién será a esta hora? Se dijo Roxanne, bostezando.
Era Edile.
-Oh, disculpa la hora, no sabía que estabas ocupada…
-Creo que tendré que empezar a cobrar, montaré mi propia consulta y ganaré mucho dinero como Charlie, dijo sonriente y dispuesta, a pesar del cansancio. Iré por café.
-No, no, café no, té de hierbas, sugirió el médico.
-Pero eso me dará más sueño…
-Pero no dañará a… recordó a Servil, que miraba con ojillos sospechosos… tu estómago.
-Oh, es cierto, la gastritis, lo olvidaba doctor. Por cierto, ¿No ha pensado en un "Fashion Emergency"?
-¿Un Fashion Emergency? El médico estaba turulato.
-Un Fashion Emergency es un "Cambio de Look", una renovación de su imagen por medio del vestuario, dijo el pececillo alienígena.
-Ah… ¿No estaré muy viejo para eso?
-¡Pero Edile! ¡Si tienes apenas 30 años!
-En todo caso, mi problema es otro, voy a confiárselo a uds. porque no tengo más amigos, dijo el doctor enrojeciendo. El pez y la reportera se acomodaron para escuchar.
-"Cuando tenía trece años, mi padre estaba convencido de que era poco hombre. Sistemáticamente me llevaba al fútbol, al Boxing, al tenis… intentaba enseñarme carpintería, pero esas cosas no llamaban mi atención, y siempre que trataba de practicarlas, metía la pata… Papá era obrero de la construcción, tenía unos brazos enormes y era reconocido por su hombría, no dejaba mujer sin piropo ni agarrón.
Eran otros tiempos, hoy estaría tapado de demandas de acoso, je,je…
Me llevó a un bar a beber cerveza, y le vomité encima. Llegó furioso vociferando e insultando a mi mamá.
-Esta calamidad con patas no es hijo mío, no se con quién te acostaste Rachel, pero no quiero asumir la paternidad de esto… dijo levantando en vilo, a su desafortunado retoño.
Mamá lloraba desconsolada… Dale una oportunidad, Edile es buen chico, tierno, simpático, respetuoso, estudioso…
-Afeminado… agregó papá. De repente, su mirada brilló por un segundo. Al parecer alguna genialidad había trucado su mal humor.
Al día siguiente, intentó emborracharme de nuevo, con whisky.
El estómago me dolía y la cabeza me daba vueltas, y sin comerlo ni beberlo, me encontré en un burdel de mala muerte. Papá parecía de la casa, las mujerzuelas lo saludaban con alborozo y él les metía un billete en el escote a todas las que se asomaban a saludarlo.
Una mujer se acercó más y se sentó en nuestra mesa.
-¿Y este caballerito que te acompaña? ¿Porqué no me lo presentas? Dijo melosamente.
-Es mi hijo, dijo con pesar. Lo traigo para que se haga hombre.
-Yo podría ser su tía, dijo la mujer, tomándome la mano. La miré con ojos vidriosos y negué con la cabeza, muy asustado.
Papá me encerró en un dormitorio con la mujer.
-¡Y no salgas de ahí hasta que seas un hombre! Me gritó. Creo que todo el recinto se enteró y había bastante gente afuera viendo en qué terminaba la cosa, el los juntó para vitorearme a la salida, supongo…
La mujer se quitó la bata, estaba desnuda debajo, y comenzó a tratar de tocarme. Yo estaba aterrado, escuchaba los gritos de los borrachos y tenía tersianas…
Finalmente creo que me desmayé… Cuando recuperé la conciencia, papá se había marchado, y dejó una crecida cuenta pendiente. Por tres días debí lavar vasos, trapear pisos inmundos, lavar ropa y barrer el lupanar. Solo hasta que saldé la deuda de mi padre con trabajo pude salir de allí, y eso fue lo bueno, porque ahí dentro pudieron pasarme cosas peores…
Cuando me marchaba, el dueño me dijo:
-Tienes buen tipo, quizá algunos amigos míos se interesaran en ti, si alguna vez quieres trabajar en el rubro… acto seguido me pellizcó el trasero. No necesité que me dijeran más para salir corriendo.
Desde entonces que no he vuelto a tener otro contacto con chicas, solo amistoso, en la Universidad, y no era bueno ni para salir ni para beber, así que generalmente me aislaban un poco. Soy un bicho raro antisocial.
Roxanne se enjugó una lagrimilla y abrazó a Edile.
-¿Y qué paso con ese papá de lujo?
-Se marchó un par de años después con otra mujer, pero después de eso nunca volvió a hablarme…
-Pero Señor Watson, ¿Ud. no es de ese tipo de persona que creía su padre, no?
-Yo supongo que no…
-Y aunque lo fuera, hoy merecen nuestro respeto, estamos en la Era de la Biodiversidad, aseveró la chica reportera.
Y nosotros vamos a ayudarte a reconquistar a Charlie, dijo guiñándole un ojo.
-¡Prepárate mundo! ¡Mañana será un gran día para su Cambio de Look! Agregó el chico pez melodramáticamente.
-Sí que le gustan esas cosas, se maravilló el doctor.
-Es culpa de su Amo, dijo la reportera, sonriente.
Su teléfono comenzó a sonar…
-¿Sí, diga? No, no he tenido noticias de él, dijo mirando al científico. ¿Ah, en serio hizo eso? No pudo reprimir del todo una pequeña carcajada. Es que debes haberte visto muy intimidante, pensó que te lo comerías con todo y zapatos… (Edile enrojeció hasta las orejas) Al parecer está arrepentido…¿Hay posibilidades de una segunda oportunidad? ¡Bien! Hizo el gesto de la victoria hacia el doctor.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Mientras, Megamente trabajaba a full. Escuchando rock no sentía el paso de las horas, soldaba, examinaba un plano, murmuraba, tomaba café, se metía alguna rosquilla de cuando en cuando…
A las tres de la mañana, terminó lo que había comenzado esa misma noche, y decidió irse a la cama, porque el día siguiente sería un día de clases, y necesitaba estar resplandeciente para su siguiente aparición pública.
Echaba un poco en falta a Servil, pero encontró muy considerado de su parte que éste decidiera quedarse a hacerle compañía a su bella dama.
¡Roxanne! Suspiró, antes de quedarse profundamente dormido, abrazando la almohada que aún conservaba el perfume de sus cabellos color castaña.
