SER TUYO
LIBRO 2º: INVASION.

Capítulo 06,
Killariann está aquí.

Una especie de araña enorme surgió de la niebla, la mayoría de los valientes Metrociudadanos que se habían atrevido a acercarse para contemplar el advenimiento del extraterrestre, retrocedieron espantados…

-¿Qué es eso? Fue la pregunta de muchos.

Servil observó la cabeza del arácnido. Una cápsula transparente como la suya anidaba a un belugaxiano del tipo anguila en su interior.

-¡No hay duda, Señor, es uno de los nuestros!, dijo alborozado.

-"Kursgo Amerwa, Nameni Lexterionn, qui sta mar Nammenia, gio ti linne acudditi safra ande satiava".

Tras lo cual, flexionando sus patas arácnidas hizo una pequeña reverencia.

La figura blunariana avanzó hacia ellos hasta hacerse nítida. Unas pronunciadas curvas habían dónde solo debían predominar las rectas…

-¿Es una chica? Susurró innecesariamente a su pez el chico azul.

-"¡Lexterionn! Gio kursgo amerwa ti….Alcanzó a decir antes de abalanzarse sobre Megamente y abrazarse a él como un pulpo.

No nos precipitemos, se dijo Roxanne, esta es la parte donde todo se aclara y se sabe que sólo es su prima, que viene de Kandor… pero la falsa seguridad de este pensamiento no le prestaba ningún consuelo, la chica era perfecta, igual a su Megs como dos gotas de agua, piel azul lisa y perfecta, largas pestañas de color ébano, llena de redondeces como una carretera de infarto… y unos enormes ojos color agua de violetas, que conmovían el alma.

Él heroe de la cuidad, avergonzado y confundido delante de tanta gente, intentó despegarse de la muchacha blunariana separándola de su cuerpo con ambas manos, con tan mala suerte que estas quedaron posadas en los pechos de la Princesa.

-OOohh!… El público no esperaba ver tanto, y menos de gratis…

-Perdón, lo siento, yo solo quería… enmoreció violentamente, y la muchachita también…

-"Lex, gio no pensati ti arre tunno focosso, ¡ Ande ine frontti di lass saveggios…!
¿Fore wa ti node parilamo blunariann?

Desesperado, pensó que el gesto de "NO" debía ser universal y sacudió la cabeza.

-"¿None querei?" El sacudió de nuevo la cabeza.
-"¿None sapraii? Dijo ella, espantadísima. Por fin, pudo moverla de arriba abajo.
-"¡Ti muste apraii parilaro gio inne ate prionn!"

La muchacha apretó un botón bellamente disimulado con piedras preciosas en su brazalete y una esfera flotante se desprendió de la nave.
Se le abrió un ojo redondo y rojo en el centro y ocho finas patas de blanquísimo metal surgieron de la base flotante.

-¡Oh, tiene sus propios cerebots!

-¿Porqué los nuestros no lucen así, Amo?

-¿Será porque están hechos de chatarra, so tonto? Masculló el héroe ofendido.

-¡Sshhh! Parece que le dará una orden…

-"¡Curxai, supite ande aprontii le laniguatei din estis saveggios!"

La pulida cerebot blanca, que produjo algunos suspiros apagados entre las huestes de
Megamente, ascendió varios metros para absorber información de las redes de telecomunicaciones humanas. Pasados unos minutos, bajó planeando graciosamente, para descargar la información en el brazalete de su Ama, y en la base del robot araña que transportaba la anguila, quien había permanecido silencioso y expectante.

-Por fin nos entenderemos, dijo la chica, sobresaltándose al oír su voz traducida en forma simultánea a esta áspera lengua bárbara.

-Soy la Princesa de la Casta Vitalis, Killariann, blunariana como tú, y según, el Plan de Supervivencia y Recolonización, y el contrato de compromiso prenupcial hecho por nuestros padres… tu prometida y futura esposa.

Roxanne, que se veía venir hace rato una cazuela como ésta, no pudo evitar que dos amargos lagrimones rodaran por sus mejillas…

El chico azul estaba mudo. Decían por ahí en una canción, que "la vida te da sorpresas", pero esto era demencial.

Mientras, en un paraje algo apartado de ahí, un conocido personaje levantaba cuidadosamente del suelo a una muchachita inconsciente, cerca de los restos aún humeantes de un parapente.

Parecía muy joven y frágil, y no sabiendo que hacer para comprometer su identidad, pero sin decidirse a dejarla ahí, decidió llevarla consigo. Al menos en casa podría vendarle la frente y preguntarle donde debía llevarla apenas recuperara la conciencia. Para él era una verdadera contrariedad, pero había una parte suya que no podía renunciar a dar una mano de vez en cuando.

Aún podía oír y ver más que el ciudadano promedio, pero solía negarse a sí mismo esas capacidades para evitar problemas, confiando ciegamente que algún día se atrofiarían por falta de uso.

La depositó con cuidado en su cama. Estaba lavándole la frente, cuando de a poco, ella abrió los ojos.

-¿Dónde estoy?

-Con un amigo, no te asustes, dijo la silueta enorme y borrosa.

-Pareces un oso enorme y peludo, ¿no vas a comerme, no?

La comparación le hizo gracia. Ricitos de Oro y el enorme oso que la encuentra dormida en su cama… Excelente pasto para una película erótica como las que solía ver a escondidas y en soledad… Ese lado B del que él mismo no era del todo consciente.
Al día siguiente todavía se preguntaba confundido quien había bebido todas esas cervezas y comido todos esos nachos… Era lo malo de su metabolismo, podía comer o beber cualquier porquería y nada le caía mal. A lo más, debía cepillarse dos veces los dientes.

-Tuviste un accidente. Ahora puedo llevarte a casa o al hospital. Tu dime…

La muchacha frunció la frente, reconcentrada…
-No… no sé dónde vivo… dijo aterrada.

No te preocupes, al menos con tu nombre, podemos buscar por Internet…

-¡No recuerdo mi nombre!, dijo estallando en un llanto semihistérico.

-¡Shhhh! No hagas eso, voy a ayudarte, dijo sentándose en el borde de la cama y abrazando la masa de rizos algo opacos y apegando su golpeada cabeza con delicadeza contra su pecho, voy a ayudarte y todo va estar bien…

Mientras, una comisión de la Alcaldía invitó a Megamente y a su "prometida" a una comida de recepción.

-¡Es maravilloso!, decía Goodman, ¿crees que se transforme en superheroína como tú? expresó codeando al héroe azul y mirando la sinuosa figura de la princesa, cuyo ajustado traje dejaba muy poco trabajo a la imaginación.

El chico se escurrió al servicio para textear con su conejita.

-"No es culpa mía, cariño, ¿Qué puedo hacer? MM"
-"Cumplir la voluntad de tus padres y quedarte con tu prometida RR".
-"Roxanne! No seas cruel, sabes que es a ti a quien quiero… MM"
-"Entonces díselo a la Srta. Perfecta RR"
-"No me lo pones fácil, ¿no? MM"

Killariann examinaba todo con curiosidad. El exocuerpo de araña de su belugaxiano había quedado en el exterior, y ella circulaba con la esfera portadora de su anguila bajo el brazo, mientras media docena de Killbots flotaban sobre ella como su guardia de honor.

-Espero que la comida haya sido de su agrado, Princesa, dijo la esposa del alcalde, sentada a su lado.

-Eh, sí, muchas gracias, en el planeta adoptivo que me crié las comidas eran sumamente sencillas, se buscaba más el aporte nutritivo que la satisfacción del sentido del gusto.

-¿Y qué planeta fue, ese? Preguntó interesado Servil.

-El planeta Namek, un planeta habitado por seres de piel verde y escamosa, con castas Pacífica y Guerrera, con un líder justo y benevolente, llamado "El Patriarca".

-Ah… ¿Y cómo hizo para encontrar la Tierra?

-Fue muy sencillo, usé mi diario blunar y triangulé la posición del planeta con la ayuda de las coordenadas del mensaje que Lexterionn me envió hace algunos días, dijo dedicándole una radiante sonrisa al alienígena.

-¿Hace rato que la escucho decir esa palabra, debo suponer que ese es mi nombre?

-¿Cómo podrías no saberlo? Conozco todo de ti y tú debes saber todo de mí, la información contenida en los diarios es exhaustiva…
Killarian sacó su tableta plateada, por impulso, nuestro protagonista también extrajo la suya. Ambas brillaban alternadamente como árbol de navidad.

Callhai apareció resplandeciente frente a Femhar, el holograma blunar de la princesa, ambos hologramas, de cuerpo completo esta vez, se tomaron de las manos y comenzaron a danzar en círculos. Era un espectáculo de otro mundo contemplar esos seres bellos y transparentes girando, hasta que Femhar se soltó bruscamente y habló en blunariano a Killarian.

Esta transmitió la señal traductora del brazalete a la tablilla.

-Es raro, debe haber un problema con el puerto de comunicación, dijo sonriendo, Femhar se empeña en decir que no hay información nueva en tu diario desde hace más de veinte años….

-¿Puedes hacerlo mismo con el mío?, le pidió Megamente.
-Pero entonces, ¿es verdad que no conoces el blunariano, tu lengua nativa? Creí que era una broma… Entonces, dijo palideciendo por una súbita revelación, ¿No has leído el diario de nuestros ancestros?

-No… lo siento, pero me fue robado cuando era un bebé…

-¡Eso fue un ultraje! ¿Dónde podrían haber cometido tal falta contra un blunariano?
El diario es una herramienta necesaria y fundamental para nuestra raza…

-En la cárcel, dijo el héroe de Metrociudad, nos criamos en la cárcel.
-¡Oh, por las tres lunas de Kassiar! ¡No puedo creerlo!
¡Está bien!, dijo alterada.
Minutos después, transmitió la señal traductora al diario del chico azulado.

-¡Nuevo idioma ingresado con éxito! Dijo sonriente la cabeza de Callhai.
¿Desea el Amo configurarlo como idioma por defecto?

-Si, por favor, Callhai, idioma de la Tierra por defecto.

-Sus cambios se han guardado exitosamente.

-Sería bueno que leas tu diario antes de seguir hablando conmigo, expresó la ofendida princesa, retirándose con su belugaxiano Derivann y su cohorte de Killerbots flotando tras ella en el aire.

El alcalde le había designado un bonito departamento en Metrotorre, como a una invitada de honor de la ciudad. A su esposa le hacía ilusión que Metrociudad se convirtiera en un punto turístico obligado para los viajeros interestelares.