SER TUYO
LIBRO 2º: INVASION.

Capítulo 08,
Un vistazo al pasado.

-¡Oh!, hola, Lexterionn, dijo la princesa, radiante al levantarse y saludar a su "prometido".

-Qu-e tal, Killariann.
-La alcaldesa me ha dado un paper con actividades públicas para que aproveche al máximo mi estadía en la tierra.
Supongo que iremos esta noche a la fiesta de Gala de Beneficencia… habrá un concurso de baile y el ganador donará su premio a una de estas Instituciones. Al parecer, te ha tocado este Hogar de Niños… ¿No son dulces?
Pero aquí hay algo "inesperado" leyó con dificultad… Dice que tu pareja en el baile es la Señorita Roxanne Ritchie… ¿Quién es ella, Lexterionn?

-Una buena amiga, dijo Megamente mordiéndose la lengua. No quería que la chica montara en cólera y vaporizara a su amante con algún tipo de pistola de rayos.
Ya habíamos acordado representar al Hogar en el baile, eso no puede cambiarse así como así… Agregó conciliadoramente.

Kill hizo una mueca.

-Bueno, asistiré y te haré barra para que ganes, dijo luego de un rato, feliz…

Traducción: (pensó el chico azul) Iré a ver que tal pinta la yegua y si intenta propasarse contigo.

-Claro que si no deseas ir, no estás obligada…

-¡Claro que voy a asistir! ¿Acaso no sabes lo que significa la "Casta Vitalis"? Eran los encargados de buscar la armonía corporal mediante el ejercicio y el baile… Los cultores del cuerpo por excelencia… Dijo, y comenzó unos pasos de baile con tal gracia y liviandad que habrían producido la envidia de las mariposas si estas hubieran podido expresarse con palabras…

Los chicos aplaudieron. Con la garganta seca, el héroe azul no pudo evitar unírsele. Servil y Derivann se miraron con curiosidad. Una ronda de pequeñines que tarareaban los envolvió, hasta cerrarse en un abrazo. Prisioneros en el centro, Los enmorecidos blunarianos bajaron la vista.

No he hecho nada malo, no he hecho nada malo… se dijo el héroe de Metrociudad.

-No es una ofensa, dijo Derivann, ¿Pero qué tipo de nombre es Servil?

-¿Porqué lo dices?

-Es que es tu nombre de clase de belugaxciano… Tú eres un tipo "Servil" y yo soy un tipo "Guerrero".

-A la hora de la destrucción del planeta no hubo mucho tiempo para presentaciones, además, me gusta "Servil", dijo el pirañiforme algo picado.

-En fin… ¿Te has puesto a pensar en que los blunarianos han estado sólo pensando en preservar su raza? ¿Y qué pasará con nosotros?

-No es una ofensa, dijo Servil, pero yo ya tengo eso cubierto… rió algo malignamente el pescadito, tengo una novia.
-¿Una novia bárbara? ¿Un insulso y salvaje pez terrícola?

-No es cualquier pez terrícola, es una pececita totalmente especial…. Dijo suspirando y pensando en cuando volvería ver a la esquiva "Marlasiuss Scarlatta".
Ahora, si me disculpas. Tengo trabajo que hacer.

Después de un rápido viaje al auto, Servil volvió con una enorme bandeja repleta de humeantes churros caseros calientes.

-Eh… ¿Chicos? ¿Alguien quiere churros?

Los pequeñines soltaron a sus "víctimas" y corrieron a asaltar al enorme gorila mecánico. Después los entretuvo haciéndoles bonitas figuras de globoflexia.

-Ah, ¿No son un amor? Quiero una docena… Dijo la princesa mirando a los pegajosos, sonrientes y vociferantes chiquitos, mientras sonreía coquetamente a Megamente.

Ese dardo caló hondo. Con Killariann era seguro que podría concebir hermosos, azulados y saludables bebés blunarianos. Adoraba a los pequeños. ¿Qué más podía pedir?...

-La esposa del alcalde me llevará "de tiendas" para comprar ropa, ¿lo he dicho bien?.

-Sí maravillosamente, dijo él, distraído.

-Nos vemos a la noche. Agregó luego de un rato, rescatando a su ayudante de una montaña de chiquillos que lo cubrían por completo.

Por la tarde estaba ensayando pasos de baile y probándose algunos vestuarios para el evento, pero su mente estaba confusa y perdida.
Espero la doctora Strongbold pueda ayudarme, se dijo, con un escalofrío.

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Char estuvo muy amable, le sirvió un té relajante, porque notó el inusual tremor nervioso que estresaba a nuestro héroe.

-A ver si entiendo esto, ¿Tus padres quieren o querían, que te cases con esa niña de tu raza, porque así lo estipulan las leyes de tu planeta, que tampoco existe ya?

-Algo así… El natural de los blunarianos es no pensar en cosas como el amor o el sexo, así que todo eso está resuelto desde la cuna…

-Vaya, me quedaría si trabajo si todos fueran de tu raza, dijo ella sonriendo.

-Se supone que hay un plan de repoblamiento y la fundación de un nuevo Blunaria, para eso se enviaron ocho elegidos a diferentes planetas, en búsqueda del más idóneo para la vida de mi raza…

-¿Yqué pasará con el planeta elegido?
-Aún estoy empezando a leer, dijo avergonzado, ni siquiera sabía de la existencia del diario hasta que lo recuperamos Edile y yo el día de los raptos…

-Ni me lo recuerdes, ¡brrrrr…!
Pero, volviendo al tema, ¿qué pasaría si desobecedes esa orden? ¿Qué pasa si eliges una pareja diferente?

-¡Ahí tengo un punto a favor! Mis padres estaban en contra del Compromiso Pre-nupcial, de hecho, ellos mismos lo vetaron al casarse con personas diferentes de las pre-establecidas. Mi padre creía que era bueno evolucionar, quitando el mecanismo reproductivo implantado, que fue necesario en los tiempos en que las Ciencias eran lo único que interesaba en la mente de mis ancestros…

-¿Y tú deseas elegir a Roxanne, cierto?

-¡Pues claro!, pero no sería justo para la Princesa...

-Es cierto. Tendríamos que buscarle un novio o hacer que se desilusionara de ti…

-Oh… ¿Porqué no lo pensé antes? Dijo el héroe azul sobreexcitado.

-Eh, no te vayas tan pronto, vamos a examinar la profundidad de tus sentimientos, ya que estás aquí.
Cuéntame que fue lo primero que sentiste la primera vez que viste a mi Roxie.

-¿La primera vez? Éramos apenas unos niños… Pero la segunda…

-Está bien, la segunda.

"Tenía 16 años. Había logrado escapar de la cárcel y no me echaban el guante hace varios meses. Me estaba portando muy bien. Tenía reciente la influencia de Samuel, que nos había cuidado y enseñado muchas cosas a Servil y a mí. Trataba de cumplir el deseo de él de poner un taller mecánico, pero por mientras, realizábamos pequeñas reparaciones y nos divertíamos en nuestros ratos libres. Íbamos al cine, jugábamos algo de baloncesto, escuchábamos música…
Una tarde, vino una chica a retirar una plancha. La ventanilla era pequeña y sólo podían ver nuestras manos enguantadas. Al parecer, le faltaban cuatro dólares para pagar la reparación. Lo siento, le dije, no somos beneficencia. Necesitamos el dinero, vuelva cuando lo tenga, ¿ok?.

La niña no aceptó un no por respuesta. Parecía del tipo testarudo, Servil me dijo que podía traernos problemas, porque comenzó a golpear la puerta insistiendo que quería hablarnos a la cara. Nos miramos. ¿Y si le abrimos? Tal vez se vaya del susto de ver a dos extraterrestres exiliados…

Abrí la puerta despacio. Ella la empujó y comenzó a entrar, curiosa… Cuando me vio, no pareció asustada, fue extraño, pareció decir ¿Tú?
Servil estaba reparando una radio. En ése momento, al cacharro se le ocurre hacer contacto y empieza a tocar esa vieja canción "Loving you"…

Yo la miré a mi vez. Una buena mirada realmente. Estaba preciosa. Había crecido mucho desde la última vez que la viera. Las piernas largas, la minifalda tablada, su cola de caballo balanceándose sobre su carita pecosa… no podía creerlo. Era la mismísima responsable de que me hubieran puesto la antirrábica.

-Cuatro dólares, atiné a decir estirando al mano. No pensaba desdecirme.
Ella me miró mezcla de rabia y de vergüenza.

-Mi madre se gana la vida con esa plancha, dijo enrojeciendo. Cocina, lava y plancha la ropa de la gente de dinero. De verdad la necesita.

No sé qué se me pasó por la cabeza en ese momento. Tal vez era mi primer frenesí, no lo sé.

-¿Bueno, estás en la escuela, verdad? Y participas en las kermesses y todas esas cosas, ¿no?

Ella asintió, algo confundida con el cambio de tema.

-¿Y has vendido besos? Eres muy bonita, de seguro lo has hecho…

-Ufff, por cantidades, dijo ella, pero se había puesto roja como un tomate maduro.

-Te propongo algo, siempre he querido saber como es eso de los besos, te compro un beso por los cuatro dólares y te llevas la plancha, ¿Te parece? A no ser que te de miedo…

-¡Ningún miedo, trato hecho! Dijo estrechando mi mano azul con sus delicados dedos.

Se acercó tímida pero decidida y me rozó la mejilla con los labios. Entrecerré los ojos, paladeando el contacto de otro ser por primera vez.

-¡Eh! Dijo Servil, no sea tramposa señorita, ¡Eso nunca ha sido un beso! Ya que va a costarle cuatro dólares al Señor, bien tiene que valer la pena, y sacó unas revistas y nos mostró la foto de una portada donde unos actores se daban un apasionado beso en la boca.

-¡Ah…! ¿Eso? Claro que puedo hacerlo, dijo Roxanne.
-¡Yo también puedo hacerlo…! dije temblando por dentro.

Nos besamos… y el tiempo pareció detenerse y el entorno emborronarse y hacerse impreciso. Sus labios suaves y tiernos apresaron mis labios azulados y me robaron el aliento.

Segundos después, cogió la plancha de su madre y se fue corriendo, dejándome embrujado de por vida… No volví a sentir lo mismo hasta cuando me besó disfrazado de Bernard…"

Char estaba enternecida. Era realmente hermosa la historia de amor de sus amigos… y ella iba a ser proactiva en ayudarlos, se prometió. El primer beso de Roxanne, culpa de la plancha de Madeline, era casi jocoso…

-¡Bien! Seguiré pensando como ayudarte, por mientras. Ahora hay que ir a cambiarse para la fiesta ¿No?

-¡Repámpanos! ¡La fiesta! ¡Tienes razón, Charlie!
-Servil Código: Ven a buscarme donde la Srta, Strongbold, musitó al reloj de su muñeca.

-Un detallito más antes que te vayas, dijo Char, melosa, tocándole el brazo… En el colegio de Roxanne nunca hicieron Ventas de Besos… musitó en la angelical oreja azulada que se encontraba a su alcance.

-¡Oops…! dijo Megamente enmoreciendo…