SER TUYO
LIBRO 2º: INVASION.
Capítulo 10,
La oscuridad no resplandece si no estás...
El tumulto y la emoción del público era evidente. Musicman y Megamente eran los obvios finalistas de la noche. Una mezcla de amistad y fiero desafío recorría como electricidad entre ambos bailarines mientras se aprestaban para la pieza final.
-¡Y el emocionante final entre nuestros esforzados finalistas, quienes han dejado todo en la pista de baile: "La rumba"! Anunció eufórica la esposa del alcalde, prácticamente arrastrando a su esposo a la pista para bambolearse al erótico y sensual ritmo.
El héroe azul se sintió algo tembloroso cuando se vio obligado a coger a Killariann entre sus brazos y a apegarla como soldadura al metal contra su cuerpo. Trató de imaginarse que era Melissa, ya que su toque le hacía sentir algo de revulsión, pero desgraciadamente, su imaginación no daba para tanto. La dulce entrega de la virginal Princesa encendía en su interior un fuego oculto, e incendiaba sus propios movimientos.
Era una competencia despiadada pero hermosa, los bailarines no daban respiro a sus acompañantes, girando como remolinos y enrollándolas en sus brazos… "Tropiézate, montón de músculos" pensó malignamente, cuando vio que la compañera de su rival comenzaba a fatigarse a ojos vistas. La estrategia de Metroman consistió entonces en abusar de los lift, que le permitían a ella descansar un poco y que a él, con su superfuerza le costaban poco y nada…
Cuando culminaba la parte final de la canción, la chica extraterrestre tomó la iniciativa, alzándose como un pluma, con un giro espiralado, que culminó con ella parada en la punta de un solo pie sobre la palma abierta de su compañero. Solo dos segundos después, con un grácil salto de garza, aterrizó en la pista, dónde Megamente la recogió para inclinarla casi hasta el suelo. La otra pareja culminaba de igual manera, con un suave y fugaz beso en la superficie de los labios, un requisito "sin equa none" de esa pieza. El chico azul se quedó sin aliento, con sus labios moriazulados a escasos milímetros de los de la muchacha, contemplando perdidamente el reflejo de las luces del escenario en sus ojos color de mora en sazón.
Esta no sabía que hacer. Él la rozó apenas artificiosamente, con gran delicadeza, mientras la multitud enloquecía en una salva de aplausos.
Era obvio que la instantánea estaría en todas las portadas del corazón. El guapo alienígena se sintió automáticamente culpable.
Cuando le entregaron el trofeo del primer lugar, y el cheque para el Hogar de Niños, sintió como si viviera un sueño o tuviera los oídos tapados. Sólo anhelaba escapar de ahí a toda máquina. Apenas pudo se escabulló con Servil. Éste sonreía, compungido.
-La chica que bailó conmigo no quiso besarme, le dijo entre risas.
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Metroman, ligeramente cabizbajo, retornaba a su refugio con el ligeramente menor trofeo del Segundo Lugar. Su Institución recibiría menos dinero, pero peor es nada…
Con su aguda visión pudo ver que la chica intentaba escapar sin decir nada.
Miraba hacia todos los lados y se preparaba para correr.
-¡Eh! ¡Espera! Le gritó.
Esta volteó asustada y trató de escapar. No sabe quien soy, si cree que no voy a alcanzarla, se dijo con una pequeña carcajada semihistérica. No era el momento para que se fuera, aún no sabían nada y no podía deambular así por las calles, sin memoria ni papeles… Y ¡Maldición! Aunque doliera reconocerlo, se estaba acostumbrando a tener compañía…
Comenzó a correr, suave primero, más rápido después. ¿Vaya. Será una atleta? Hacía mucho tiempo que no corría a esa velocidad, y la verdad, hacerlo, le hizo sentir un agradable cosquilleo…
Nadie le veía, podía acelerar el paso. ¡Esto es inaudito! ¿Me estaré atrofiando? De pronto, cuando cruzaba una esquina, los faros de un camión aparecieron de improviso…
-¡Anaiiiiisssss! Gritó, horrorizado. Despegó los pies del suelo, no podía dejar que la arrollaran frente a sus ojos…
¡KChunnnkkk! Un golpe sordo y metalizado estremeció el aire, mientras la chica rubia salía proyectada hacia un costado de la vereda. Con un chirrido de neumáticos, el camión escapó, con el conductor presa del pánico.
Por el rabillo del ojo vio una fea abolladura en el frontis del parachoques, mientras volaba a recogerla con delicadeza. Se preparó mentalmente para verla sangrante y destrozada. Sólo parecía algo aturdida. Pero eso podía significar que había heridas internas. Echó un vistazo poco invasivo con su visión de rayos X. ¡Nada! Pero ese golpe…
-L-lo-lo siento… Sólo quería que no fuera una molestia para ti… sollozó la chica.
Luego al sentirse algo mejor, le miró intrigada:
¿Estoy definitivamente loca o estabas volando?
-¡Jajajjaajjajaa… rió con alivio, claro que no, debe ser el impacto del accidente, niña, que cosas dices…suspiró aliviado. Miró hacia arriba y vio como había dejado al pasar el trofeo en la cornisa de un segundo piso. Tendría que recuperarlo más tarde, a supervelocidad.
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Killariann, insomne, contemplaba las estrellas desde el balcón. Derivann dormitaba hace más de una hora en su estanque dormitorio.
¡Había sido un día tan emocionante! No podía decidirse por cuál momento se había quedado más grabado en su corazón.
Pero sentía que algo faltaba, y no podía definir qué.
En el planeta que se crió, los habitantes se reproducían por los huevos que ponía el "Gran Patriarca", así que todos los habitantes eran hermanos, y todos varones. Había tenido muchos amigos, pero todos sabían que nunca habría más que amistad entre ellos y que ella debía guardarse para el prometido que le habían destinado al nacer. Había tenido una existencia tan tranquila…
Y ahora, ígneas y desconocidas apetencias surgían en su mente y en su cuerpo. Sentía quemarse su ser al conocer por fin el sentido de "lo femenino" y "lo masculino". Había percibido el perfume de los cuerpos y la nerviosidad de los hombres al hablar con ella, había notado como el cuerpo de su prometido se ladeaba contra su cuerpo al bailar, para que no notara la reacción que sus feromonas blunarianas le habían producido, pero él se mostraba distante, avergonzado, apenado… Tal vez "obligado" era la palabra.
Por alguna razón, no deseaba con la misma alegría dejarse llevar del frenesí, fusionarse y dar vida a un nuevo y bienvenido ser de su raza. ¿Porqué?
Esperaba con ansias que la información que le brindaría el encargado del Museo, evaporara de sus dudas. Parecía un buen tipo. Algo tímido, pero simpático.
Rememoró su cabello alborotado color trigo maduro con miel, parecía suave y sedoso, como los capullos de Reinka en floración, cómo le apetecía verificar esto con sus propios y celestes dedos. Sus ojos color cielo. La textura y tibieza de su cuerpo cuando la abrazó emocionado…
Sacudió la cabeza. Piensa en Lexterionn, se dijo. Es a él al que debes entregarte con alegría y esperanzas, por el futuro de tu raza.
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El celular de Roxanne, por fin comunicaba.
-¡Por fin! Se dijo esperanzado.
-¿Sabes qué hora es? Gruñó la reportera.
-Roxanne… había empezado a decir feliz, pero se interrumpió al escuchar esto.
¡Ganamos la copa, Roxanne!¡ Los niños tendrán su comedor nuevo, su enfermería y su sala de juegos!
-Qué bien. Dijo sinceramente, aunque dolida.
-¿Puedo ir a verte ahora mismo? Quiero mostrarte el trofeo, preguntó, algo tímido por el tono grave e impersonal de su amada.
-No me siento bien, te mandaré una nota con los Cerebots, sólo deseo descansar esta noche.
-Está bien… suspiró, desolado. Como quieras, mañana podremos hacer miles de cosas juntos, porque es sábado.
-Claro, dijo ella, sin comprometerse y odiando su propia cobardía.
-Buenas noches, que descanses, preciosa.
-Buenas noches, Megamente… Y hasta siempre, mi amor, agregó con voz imperceptible, mientras se odiaba por la sensibilidad que se apoderaba de nuevo de sus ojos y los hacía arder.
Esperó en la acera hasta que los centinelas que cuidaban a Roxane le entregaron un sobre amarillo:
"Me voy por unos días. Necesito descansar y ordenar mis ideas. Por favor, no me busques. Tal vez sea lo mejor. Tienes una novia elegida por tus padres y una raza que recrear con ella. Me siento feliz de haberte conocido y haber ayudado a que volvieras a ser bueno, como cuando eras un dulce pequeñito azul abandonado en el patio de la escuela. Te quiero mucho, Roxanne"
Se quedó de piedra. ¿Lo estaba rechazando? Era como aquella vez… pero ahora dolía más… mucho más.
Servil estaba muy triste también. Marla se había marchado de nuevo, porque deseaba recorrer y conocer muchos lugares. El respetaba su ansia de conocimientos, pero no avalaba que quisiera pasar tanto tiempo lejos de él.
Tal vez era absurdo pensar que alguien se pudiera enamorar de mí… suspiró.
Tal vez le doy asco y por eso no quiere estar conmigo…
Puso el equipo de música y el destino acompañó su melancolía insomne…
It still feels like our first night together
Feels like the first kiss and
It's gettin' better baby
No one can better this
I'm still hold on and you're still the one
The first time our eyes met it's the same feelin' I get
Only feels much stronger and I wanna love ya longer
You still turn the fire on
So If you're feelin' lonely.. don't
You're the only one I'd ever want
I only wanna make it good
So if I love ya a little more than I should
Please forgive me I know not what I do
Please forgive me I can't stop lovin' you
Don't deny me
This pain I'm going through
Please forgive me
If I need ya like I do
Please believe me
Every word I say is true
Please forgive me I can't stop loving you
Still feels like our best times are together
Feels like the first touch
We're still gettin' closer baby
Can't get close enough I'm still holdin' on
You're still number one I remember the smell of your skin
I remember everything
I remember all your moves
I remember you
I remember the nights ya know I still do
One thing I'm sure of
Is the way we make love
And the one thing I depend on
Is for us to stay strong
With every word and every breath I'm prayin'
That's why I'm sayin'...
("Please Forgive me", Letra y música, Bryan Adams)
-¿Estamos alegres, no?
-Claro, podríamos tener muestra propia fiestecita…
-Vayan por unas "Quitapenas" al refrigerador, ordenó a los Cerebots que pasaban, mientras enjugaba una indiscreta lagrimilla furtiva.
A la mañana siguiente, Megamente despertó cuando el sol estaba alto. Tenía la boca amarga y su pijama apestaba a cerveza agria. Definitivamente, el día anterior había sido un día de contrastes violentos, y no se sentía preparado aún para enfrentar el nuevo que ya había comenzado, por lo menos hasta que se bañara, comiera algo y empezara a planear cómo hacer que su Conejita volviera a amarlo.
