SER TUYO
LIBRO 2º: INVASION.
Capítulo 15,
Y volver, volver, volver… a tus brazos otra vez.
-¡PRINCESA KILLARIANN!
A pesar de que tenía muchísimo miedo, no podía evitar hacer lo que estaba haciendo.
Estaba saliéndose de todo protocolo, había abandonado su puesto, estaba llamando la atención de una alienígena enloquecida que estaba literalmente "demoliendo" la ciudad, a bordo de una nave gigantesca y evidentemente peligrosa y armada, dispuesta a matar.
El robot aracnoide pareció vacilar por un segundo, pero luego prosiguió su marcha.
-¡NO ME IGNORE, PRINCESA KILLARIANN, SÉ QUE ME HA VISTO!
La extraterrestre, curiosa, vencida por la insistencia, se volvió a mirarlo.
El viento sacudía en ráfagas irregulares el cabello melífero y fino de Bernard. A la luz de los incendios, se veía entre dorado y un ígneo carmesí. Sus lentes se hallaban en su bolsillo. Sus ojos ardientemente azules brillaban con chispas doradas.
Se puso el brazalete traductor y conectó el dispositivo de audio externo de su robot.
-¡POR FAVOR! ¡DETÉNGASE ANTES QUE SEA DEMASIADO TARDE!
USTED ES UNA BUENA PERSONA. INTELIGENTE, AFECTUOSA, FEMENINA…
Sintió arder sus mejillas. Todos los miembros del personal estaban asomados a la puerta del Museo, entre los escombros de la estatua, mientras sus rodillas se entrechocaban descontroladamente.
-La novia de Bernard ha enloquecido y destruye la ciudad… decían las cotillas.
Ahora si que me perderán el respeto, se dijo amargamente. Pero ella se merece mi mejor esfuerzo. Tomó aliento y se lanzó de nuevo.
-SÉ QUE ESTÁ MUY ENOJADA PORQUE LAS COSAS NO HA SALIDO COMO CREÍA. PERO SIEMPRE HAY OTRO CAMINO. UNA ALTERNATIVA MÁS CONSTRUCTIVA QUE LA VIOLENCIA… YO CREO EN USTED, SEÑORITA KILLARIANN. LA GENTE DE METROCITY CREE EN USTED. LE HAN COBRADO MUCHO AFECTO. POR FAVOR, NO HAGA ESTO…
Los visores y cámaras le daban una imagen de alta definición del humano que la importunaba y se atrevía a enfrentarla. Por la ventana de cristal carmesí se veía pequeño e insignificante. Podría haberlo hecho puré con sólo un puño… pero lo último que deseaba era verlo lastimado. Él se había tomado más tiempo que su prometido para conocerla y hacerla sentir acogida.
Podía ver su miedo. Pero también vio la pasión, y el deseo de sacarla de esta pesadilla. Una diminuta lagrimilla furtiva y el sudor de su frente amplia de catedrático.
Conectó el micrófono externo.
-NO ENTIENDES… ESTE PLANETA ESTÁ CONDENADO… SI ME DETENGO AHORA, NO HARÁ GRAN DIFERENCIA…
-¡AL DIABLO EL PLANETA…! ¿NO VE QUE ES USTED QUIEN ME PREOCUPA?
-¿QUÉ DEBO HACER?
Las manos de Bernard hicieron el gesto de estarla llamando.
El único ojo de rubí del robot se levantó con un ¡Scuiccccch! De despresurización.
Los ojos de Killariann estaban enrojecidos, pero para él eran las amatistas más brillantes y lujosas del planeta… cuajadas en el rocío de la mañana.
El ajustado traje negro la hacía parecer algo oscura y villanesca, como una gata negra de cabeza azul, con las manguitas de tul ondeando tras la espalda.
Se bajó del robot de un salto, y se acercó a él…
-Lo siento princesa… pero debe rendirse a la justicia. No se preocupe, yo voy a apoyarla en todo momento, asumió el catedrático ya sin el megáfono y sujetando con delicadeza los fríos y etéreos dedos azulados.
-Estoy avergonzada, dijo ella bajando la cabeza. Realmente he aprendido a apreciar su cultura y modo de vida… pero estaba… estaba…
-Discutió con su novio, eso lo entendemos bien.
-¡Ya no es mi novio! ¡Nunca lo será! Él… (enmoreció hasta las adorables orejas) él traicionó a su raza. La semilla se ha perdido… dijo con un sollozo.
A pesar de no entender ni la mitad de todo eso, Bernard la abrazó. Era la primera vez en mucho tiempo que abrazaba a alguien o era abrazado. No pudo evitar sentir el calor de su cuerpo al mismo tiempo que una ternura que lo derretía…
Se quedaron así hasta que llegó Megamente y la policía se atrevió a asomar sus narices.
No había gloria en ese arresto. No habría celebración posible tras ver con tristeza como la patrulla se llevaba a su congénere arrestada.
Luego fue por Servil. Estaba bien. De hecho, aparentaba estar mucho mejor por el regreso de Marla, pero se sorprendió al ver que la trataba con excesiva frialdad.
Se siente herido, se dijo el héroe azul. No quiere encariñarse porque teme que se marche de nuevo… Volvieron a la guarida, tras entregar a Derivann a laa autoridades. La anguila estaba exhausta tras descargar, en un ataque de rabia, toda la reserva de electricidad de su cuerpo.
-¿Qué massss da? Ya no tengo honor, mi princessssa ha ssssido encarcelada…
Sorpresivamente, Marla quiso hablarle a solas. Los ojos de Megamente duplicaron su tamaño al escuchar la información desgranada por la mente de la chica pez.
Le preparó un estanque de agua tibia privado. Eso laceró aún más los sentimientos de su ayudante, que lo creyó un traidor, y lo miraba con desconfianza y reproche.
No podía decirle ni una palabra, no era su secreto…
A pesar de sentirse derruido, se bañó, se cambió de ropa y fue a por la Psicóloga.
Ahora iba a jugarse el todo por el todo.
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Charlie estaba aún molesta en su consulta. Jugueteaba con su silla giratoria y mordisqueaba un lápiz, mientras esperaba a un paciente.
La puerta se abrió de golpe, mientras la loción que solía usar el bombillo azul inundaba la habitación, un extracto de sándalo y maderas que al mezclarse con el aroma de su piel blunariana le confería un exótico magnetismo animal.
-¡TODO HA TERMINADO!
-Hemos roto nuestro compromiso con Killariann, y quiero saber de una vez por todas, donde está Roxanne. Necesito con urgencia hablar con ella.
-Sí, vi las noticias, menuda teleserie, ¿No podían discutir como todo el mundo? Ves a lo que me refería con lo que cerca tuyo, todas las cosas se salen de madre?
-Eh… sí, admito que las cosas estuvieron algo locas allá afuera… dijo Megamente con una semi-sonrisa rascándose la nuca.
Como algún tipo de confirmación, una grúa hacía un ruido insoportable de metal raspado mientras se llevaba el Megarobot.
-Pero ya he puesto mis Cerebots a hacer las reparaciones correspondientes…
¡Por favor! Te lo pido desde el fondo de mi alma azul...
Los estanques verdosos se veían oscuros y profundos, suplicantes… Alguien debiera poner un letrero de "no apto para el baño" allí, se dijo Charlie, una amiga mía se ahogó en esas lagunas.
-¿Y me aseguras que vas a cuidar de Roxanne?
-¡Sí!
-¿No vas a lastimarla?
-¡Nunca!
-¿Ni a engañarla?
-¡Jamás! Palabra de Supervil… Superhéroe, expresó el arándano superdesarrollado con su mejor cara de inocencia y la palma derecha en alto.
-¡Está bien! Comenzaba a sentirse vulnerable y eso no le gustaba demasiado… Pero antes, explícame el enredo del baile de Graduación.
Pues…
…"Había visto a Roxanne con el tipo ese (Wayne Scott) abrazándola. Estaba tan furioso, que pese a las advertencias de Servil, decidí tomar cartas en el asunto.
Fue muy fácil colarse de nuevo en el colegio. A través de las ventilas del aire acondicionado, pude ver como éste le pedía que fuera su pareja en el Baile de Graduación. Eso me decidió a hacer lo que había planeado.
Lo que necesitaba ese galancete, era una simpática y expansiva bomba de chicle compactado. ¡Ah!, Cómo suspiraba de satisfacción imaginando el sedoso y brillante tupé de Metroboy, embadurnado de pegajosa goma de mascar sabor a fresa.
No le quedaría más remedio que raparse y todos se reirían de él, más pelado que una bola de billar. A ver que tan guapo le parecería ahora a Roxanne Ritchie. Era un plan tan estupendo… y a prueba de fallas.
Apenas el pasillo estuvo vacío, me descolgué como una "areña" del techo y procedí a plantar la bomba en el casillero. Fue muy fácil, el muy ególatra lo tenía lleno de cosas que lo delataban. Fotos de él mismo, su casco de fútbol americano, un trofeo…
Yo tarareaba de felicidad, dando los toques finales a mi obra, cuando al volverme… me encontré con los ojos curiosos de Roxanne.
-¿Chico azul? ¿Qué haces de nuevo por aquí?¿Viniste a disculparte por lo de ayer?
¡Que va! Tenía las piernas como gelatina poco cuajada y el estómago retorcido como un torniquete…
-Er.. Sí, claro, quería disculparme por haberte tirado al lodo, yo… no fue mi intención gritarte, tampoco. Con la punta de mis dedos tras la espalda, terminé de cerrar el casillero con un ligerísimo "clic".
-¿Qué haces frente al casillero de Metroboy? ¿Ah? Parece que alguien ha puesto una nota… me empujó con suavidad hacia al lado, peso a todos mis esfuerzos por tapar con mi delgada espalda lo que había detrás.
Los finos dedos de ella se deslizaron sobre el pequeño post-tit amarillo oro… ¿es una nota... de mi parte?
"Querido Metroboy, claro que deseo ir al baile contigo, estoy tan emocionada que he dejado una pequeña sorpresa para ti. Besos, Roxanne"
-¿Pero qué demonios? Al cargarse para coger la nota, el casillero, no del todo cerrado, se abrió de golpe, y…
¡SQUASHHHHHHHHHHHH!
La bomba de chicle explotó, exitosamente (Genial), solo que… en el brillante y adorable cabello largo de… Roxanne (OH, Oh).
-¡CHICO AZULLL! ¿CÓMO PUDISTE?...
Me alejé lo más raudamente posible. Los chicos salían a montones de las aulas para ver que pasaba. Fue la última vez que la vi sin que me odiara…"
Las lágrimas acudían sin esfuerzo alguno de los ojos de Charlie. Hacía mucho que no lloraba de risa. Conocía la historia, claro está, Roxanne se la había contado, furiosa, pero no conocía esta versión de la historia…
-¿No es divertido, dijo el hombrecillo cerúleo sentado frente a ella con una mueca.
-¿Y qué pasó después?
-"Alimentaba la idea que si bien las cosas no había salido según el plan, era imposible que Roxanne decidiera ir al baile con el cabello en ese estado.
-¡Un triunfo es un triunfo, Servil, no importa si el resultado es un poquito… diferente de lo planeado!
Sí, lo estábamos celebrando, en parte, porque no quería recordar el odio líquido y azul en los ojos de la futura reportera. Quería ahogar en cerveza el fallecimiento de mis esperanzas de volverla a besar algún día…
Pero el triunfo duró un suspiro. Algunos micrófonos y cámaras instalados en puntos estratégicos, volvieron a torturar mi espíritu, cuando al día siguiente, Roxanne volvía como si nada, más hermosa y codiciable si cabe, con los cabellos cortos, con un peinado masculino, pero que a ella la hacía ver más grácil y destacaba sus ojazos y sus adorables pecas… confirmando que asistiría al famoso baile de marras con el Señor Buenito.
La tarde misma del baile, me la pasé silbando Crazy train por lo bajito, mientras instalábamos algunos dispositivos explosivos en el auditórium escolar…
¿Está seguro que no es mucho riesgo estar presentes, cuando… er… sucedan los acontecimientos, Señor? Servil me miraba entre dudoso y asustado.
-¿Y qué gracia tendría si no podemos ver los hechos en vivo y en directo, so piraña sin materia gris? Además, no me fío de estos controles remotos en alemán, tal vez deba detonar los dispositivos manualmente…
Las luces cenitales hacían brillar a las muchachas, ataviadas de brillantes colores, como un exótico ramillete de flores. Los muchachos lucían serios y elegantes en sus arrendados smókings… Je,je, esos serán unos depósitos de arriendo en garantía que no podrán recuperar, chicos. Me hacía gracia. Algunos de ellos, incluyendo al detestable metroboy habían ido junto a mi a la escuela… y habían hecho mi vida imposible. Veamos que opinan ahora, loosers.
En el preciso momento, en que el Rey y la Reina del Baile, daban pie a su efímero reinado con el baile de rigor… una lluvia de jalea semilíquida de arándano caía por los aspersores de incendio al detonarse las pequeñas e inofensivas bombitas de humo que siempre llevaba conmigo por si acaso…
Las chicas chillaban horrorizadas, gracias al zoom de una de mis cámaras pude ver la furia de Roxanne, arruinado, manchado y pegajoso el vestido color crema batida que envolvía su silueta… Eh? Algo se interponía entre el lente y mi diversión…
Metroboy estaba a cinco centímetros. Y ya no se veía seguro y sonriente. ¡Estaba colérico! Temí por mi vida.
-Eh, no lo tomes a mal, Wayne, ha sido una inocente bromita…
Ya no me parecía una inocente bromita cuando, con un ojo a la funerala, veía mi visión del mundo cortada en tiritas por los barrotes del coche patrulla.
Por suerte mi fantástico pez había escapado, para poder orquestar holgadamente mi primera verdadera fuga…"
-Eres incorregible… ¡Pero adorable! Está bien, te lo has ganado… Pero recuerda cumplir tu promesa, y recuerda que conozco al que te dejó el ojo en tinta.
-Uf… Sólo dime dónde está mi chica. Hubiera podido rastrearla, pero he estado bastante ocupado.
-Y que lo digas… Aquí tienes la dirección. ¡Y saludos a Madeline!
-¿Quién es Madeline? Parecía confundido.
-¡Tu proyecto de Suegra, ojo con ella!.
-Llevaré a Servil, con su encanto la conquistará para mí.
-¡Suerte!. Los ojos de Charlie estaban brillantes. Así es el mundo, se dijo, el amor conquista todo y vence todos los obstáculos… Incluso una bola gigante de chicle en el cabello. Cogió las puntas de su largo y liso pelo y se estremeció de pensar en pasar por algo parecido. ¿Habría perdonado en su caso? Puede que sí.
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Roxanne preparaba su maleta con desgano. Ahora incluía varios trajecitos a crochet y de suave algodón que habían estado haciendo con su madre para el bebé. Sonrió. Ahora nunca estaré sola, le dijo al retrato de Samuel colgado en la pared. Tendré un pequeño o pequeña que hará mi preguntas… y estaré feliz de contarle sobre ti papá.
La madre estaba en el marco de la puerta, no quería interrumpir el dulce solilioquio de su hija, pero como las novedades siempre la ponían nerviosa, no podía esperar más para decírselo.
-Xanny…
-¡Oh, mamá, hace años que no me llamabas así!
-Hay una visita esperándote en el living. La escena había pasado otras veces, y también era un alienígena el que esperaba por ella. Era divertido si lo consideraba ahora… pero era la primera vez que Éste alienígena la requería en su propia casa materna.
Por la expresión nerviosa y divertida de su madre sólo podía ser él. Se preparó, buscando una mirada indiferente de pasar de todo frente al espejo.
Quería decir: "Ah, Megamente, ¿qué te trae por acá? Comamos algo mientras me pones al día con o que pasa en metrociudad…
Pero apenas lo vio… sencillamente no pudo decir nada. Una vorágine de sentimientos pugnaba por arrastrarla a sus brazos… pena, ternura, ausencia. Estaba pálido, ojeroso, algunas contusiones y moretones daban fe que se entregaba por completo a su función de defensor de Metrociudad. Parecía tan nervioso como ella. Controlando a concho el primer impulso de tocarla, besarla, perderse con ella…
-¿Qué… qué ha pasado con la Princesa Killariann?
-Yo… dijo él bajando la vista avergonzado… la he dejado en la cárcel. Destruyó un cuarto de la ciudad, pero no dañó a nadie. Los Cerebots se están encargando de eso. También debí instalarle un nuevo cuerpo a Servil, pero después de la última pelea habíamos considerado hacer algunos repuestos… así que está bien.
-Ah… también volvió Marla. Están algo distanciados, dijo mirando a los ojos a la reportera, que bajó la vista, pero estoy seguro que las cosas se arreglarán.
-No voy a casarme con Killariann, ni a irme con ella. Este planeta es mi hogar, y aquí está la gente que amo. Supongo que una temporada a la sombra le hará ver que hablo en serio.
-Lo siento… lo sentía un ardite. Era horriblemente egoísta, se dijo, pero estaba feliz. ¿Podrían acaso reparar la trama rota, tender puentes ahí donde todo se había desfasado, y volver a armonizar, como aves de primavera?
-Quieres salir a caminar un poco?
-Me haría bien un poco de aire. Voy por un chaleco.
La sensación atmosférica había bajado algunos grados. Madeline se asomó a mirar a Megamente, curiosa. Le daba la incómoda sensación de que podía leer sus pensamientos y que sabía por anticipado todo lo que iba a pasar… Ni siquiera había alcanzado a tocar el timbre.
-Puede que llueva, dijo, y desapareció tras la puerta de la cocina.
A los pocos segundos volvió su hija. Estaba sonrojada y radiante.
Conversaron de varios temas de menor importancia mientras paseaban…
-Aquí en la Zona Periférica de Metrociudad, es como estar en el campo, incluso aquí, a pocos metros, una vecina tiene sus propias vacas, caballos y un granero. A mamá le gusta esta tranquilidad…
-Si hubiera sabido que estabas a menos de tres horas de distancia…
¡Roxanne!
Ella se volvió a mirarlo, era inevitable… Sabía que si lo miraba a los ojos, ya no abría vuelta atrás…
-¡Megamente! ¿Qué quieres?
-A ti…¡Perdóname!, te amo, no puedo dejar de amarte, es imposible… un par de pequeñas lágrimas de emoción se confundieron con las primeras gotas de una lluvia torrencial.
-¡Oh Dios! Él se quitó la chaqueta y protegió la cabeza de su chica.
-¿A dónde?
Roxanne lo guió de la mano y corrieron al granero de la señora Simmons. La lluvia arreciaba afuera. Se quitó el chaleco empapado e hizo lo mismo con su camisa, pese a las protestas del enmorecido extraterrestre.
-A la Señora Simmons no le molestará si usamos una de éstas, dijo trayendo una cálida manta de lana de oveja. Se envolvieron con ella ates de pasar revista a sus zapatos empapados. La paja estaba bien crujiente, dorada y seca. Se sentaron a descalzarse, mientras sus ojos volvían a coincidir en el mismo punto del éter.
-Y esa señora, ¿No está en casa?
-Fue a la Feria del Condado, dijo Roxanne con una sonrisa traviesa aleteando en sus labios, no volverá hasta la noche. ¿Qué era lo que me estabas diciendo allá afuera?
-Qué me gustaría mucho que algún día fueras… sacó algo de la chaqueta empapada, parecía una cajita de terciopelo azul… ¡Mi esposa!
Un anillo de piedra blunariana destellaba pese a la poca luz que había en el recinto. Unos metros más allá una vaca mugía en su corral, asustada, y el caballo pateaba un poco y relinchaba de vez en cuando.
El corazón pareció darle un salto y luego quedarse detenido… Se quedó sin aliento.
-¿Es en serio?
-Nunca he hablado más en serio en mi vida. Sé que es una vida de riesgo, pero prometí que te cuidaría siempre… Incluso lo pensé desde esa vez en que corrías desalada, con una trenza desamarrada, la rodilla pelada y el vestido embarrado, corriendo delante de los perros de la prisión…
-¿Fuiste tú? ¿Tú te enfrestaste a esos doberman por mí?
El se quedó en silencio unos segundos. Y la miró, con toda su alma al desnudo en ese instante, con todos su temores y anhelos reconcentrados en el verde imposible e iridiscente de sus ojos…
-Sí. Y conste que soporté las inyecciones de la antirrábica por tí…
-Y yo… te quiero desde la primera vez que te vi solo en el patio de la escuela, por entre las tablas de la empalizada… vi tus ojos y tu soledad, tu tristeza… y tu piel azul… y ya nunca pude quitarlos de mi pensamiento. Las lágrimas asomaban a sus límpidos pozos azules.
Tú siempre prisionero… pero la verdadera prisionera era yo… jugando a detestarte y a ser tu cautiva, jugando a ser la novia de Metroman, pero suspirando por ti.
Ahora es la oportunidad de darnos nuestro tiempo, de quitarnos las máscaras e ir detrás de nuestro sueño.
-Estar juntos… dijeron casi a coro.
Te Amo, Lexterionn, alias Megamente, alias Chico Azul. Y sí, quiero casarme contigo…
La reportera lo abrazó con toda la ternura que cabía en sus brazos. Se besaron como si fuera el último beso del mundo y de los tiempos…
Cuando se separaban para recuperar el aliento, Roxanne, con los ojos aún embebidos en la emoción temblorosa de las lágrimas, recordó algo.
Rebuscó en el bolsillo de su olvidado chaleco.
Esto es para ti…
Un diminuto par de botines blancos, primorosamente tejidos a crochet, fueron depositados en la palma celestial del extraterrestre.
-¿Se estiran? Preguntó medio en serio, medio en broma, examinando el curioso par de objetos.
-Vamos a tener un bebé. ¡Vas a ser padre, Megamente!
Los ojos del alienígena azulado bizquearon por un segundo… y perdió el sentido.
Un minuto después, reaccionaba, con Roxanne adherida a él, cubriéndolo de besos.
-Tuve un sueño muy extraño… dijo agarrándose el sobrenutrido cerebro.
-No fue un sueño…¡ es verdad!
-Entonces, ¿Por fin voy a tener toda una famila? ¿Mi familia?
Roxanne sonreía.
-Sí, señor calvo y azul… tendrá Ud. una esposa y un hijo o hija.
Una curiosa sonrisa aleteaba en el rostro del "señor calvo y azul"…
-Sólo nos falta una cosa para que sea un momento totalmente perfecto… ¿Aún Podemos?
-Es muy pequeño aún, no le hará ningún daño, dijo ella quitándose la camiseta, y no llevaba nada debajo.
Los ojos de él aumentaron, si era posible de tamaño. Sus manos temblorosas recobraron posesión de su heredad, acariciando todo el cuerpo suspirante de Roxanne, recorriendo todo el jardín húmedo de su deseo, todas las protuberacias y cavidades de ella, que parecían hechas ex profeso para su deleite y lujuria…
Ella lo desvistió rápidamente. Recorrió su pecho delgadísimo, pero codiciable, los prominentes huesos de su cadera, que solía morder y lamer con avaricia, su lengua fue bajando con premura…
-Echaba mucho de menos a este amigo… Dijo cogiendo al responsable de su embarazo. Lo saboreó con un poco de suavidad y luego con frenesí, mientras el suspiraba agradecido y acalorado… de repente el granero le parecía tan caluroso como si ya hubiera llegado el verano, aún cuando estaban desnudos sobre una manta.
Ella se detuvo y lo miró con ojos cargados de malicia…
Entonces, incorporándose, se puso sobre ella y la penetró con un profundo suspiro de amor y alivio…
Había pensado que nunca volvería a saborear la gloria de tener a su reportera favorita, al alcance de su cuerpo afiebrado y deseoso.
Hicieron el amor, henchidos de felicidad, fue una ocasión perfecta, terminando al unísono… y con tiempo bastante para sentir como sus corazones y respiración se calmaban, mientras un abrazo los mantenía unidos…
Sólo el anillo vestía Roxanne bajo las mantas, sintiendo los alegres crujidos de la paja bajo su espalda, cuando el comunicador de Megamente, resonó extraño en medio de tanta calma y silencio bucólicos.
-¿Contesto? Algo de pena se vislumbraba al sentir que el mundo los reclamaba una vez más.
-Claro… puede ser una emergencia…
Era Servil:
-Amo, según lo que me dijo, me parece que he traducido algunas de las palabras de la señorita Killariann…
"¡Estamos condenados, la semilla blunariana se ha perdido! No podremos cumplir con la sagrada misión de repoblar nueva blunaria… o algo así.
¿A qué semilla se referiría? ¿Y dónde se supone que está esa semilla?
-No te preocupes Servil, creo que ya me he hecho una idea de dónde se encuentra la semilla…dijo mientras acariciaba cariñosamente el vientre suave y desnudo de Roxanne, que aún yacía sonrojada y sonriente a su lado…
