LIBRO 2º: INVASION.

Capítulo 17,
Réquiem por los Angelitos.

Charlie y Edile recibieron con gran alegría las faustas noticias.

-¡Esto hay que celebrarlo! Dijo la psicóloga dando saltitos por su consulta como una colegiala.

-¿Karaoke? Dijo su paciente habitual.

-¡Karaoke!

Por la noche, las chicas vestían sus mejores galas. Roxanne, con un osado vestido negro salpicado de lentejuelas, con el collar y el anillo de exóticas piedras blunarianas, y Charlie con uno rojo esperaban mientras sus galanes iban por bebidas y esperaban impacientes que empezara el show…

Roxanne y Megamente se hacían ojitos, mientras cantaban a dúo "Aún Hoy (Una noche)" de Alejandro Sanz y The Corrs …

Megamente:
Después de pensar,
Después de ver
un ídolo andar…
Sobre el agua del mar
tibia claridad
que vi, por mi calle pasar,
Sin saber qué hacer
Si sentir o pensar…

Juntos:
Sólo que aún hoy,
Sigo aún, aún hoy, sigo aún
sigo ata...
Atándome a tí.

Roxanne:
Aún hoy, mi amor, te doy
Mi cuerpo con alma,
Se esconde del sol (sol)
De noche se escapa de noche
Aún hoy, aún hoy
Te doy,
Mi cuerpo con alma
Aún hoy, aún hoy
(Aún hoy)
Aún hay, aún hay

Megamente:
Qué esconde la noche?
Va a guardar de nosotros dos
O sentir o pensar
Se me llenó de luz,
la noche…
Es porque yo vi nadar,
Delfines en tu voz
Y sentir sin pensar

Juntos:
Sólo que aún hoy,
Sigo, aún, sigo aún
Aún hoy
Sigo amándote a tí.

Aún hoy, mi amor, aún hoy, mi amor
Aún hay (aún hay)
Dos cuerpos con alma,
Se esconden,
Del sol (sol)
De noche se escapan, de noche, aún hoy
De noche, se dan,
Los cuerpos las almas
Aún hoy, aún hoy
(Aun hoy, aún hay)
Aún hay

Sólo que aun hoy
Sigo aun sigo aún
Aún hoy
Sigo amándote a tí
(Amándote a tí)

-¿No es hermoso?

-¿Quién, Megamente?

-No se pase de listilla conmigo, Srta. Terapeuta, o habrá consecuencias…

-¿Qué consecuencias, doctor? ¿Va a operarme o hacerme un tratamiento especialmente doloroso?

-¿Y que le parece algo de tortura soft? Podría resultar uno de esos científicos locos que van por la vida haciendo la vida a cuadritos a los demás…

-A mí me va el sadomasoquismo soft, soy materia disponible, doctorcito…

-¡Caramba con las mujeres modernas! ¿No se asustan de nada?

-Shshhh, cariño, que ya es nuestro turno… vamos a lucirnos…

"Entra en mi vida", de Sin bandera, fue la interpretación que Charlie y Edile le dieron a su romance.

Edile:
Buenas noches, mucho gusto
eras una chica más.
después de cinco minutos,
ya eras alguien especial
sin hablarme, sin tocarme,
algo dentro se encendió…
En tus ojos se hacía tarde
y me olvidaba del reloj.

Charlie:
Estos días, a tu lado
me enseñaron que en verdad;
no hay tiempo determinado
para comenzar a amar…
Siento algo tan profundo,
que no tiene explicación
no hay razón ni lógica en mi corazón…

Juntos:
Entra en mi vida, te abro la puerta,
sé que en tus brazos ya no habrá
noches desiertas.
Entra en mi vida, yo te lo ruego…
Te comencé por extrañar,
pero empecé a necesitarte luego.

Charlie:
Buenas noches, mucho gusto
ya no existe nadie más
después de este tiempo juntos
no puedo volver atrás.

Edile:
Tú me hablaste me tocaste
y te volviste mi ilusión,
quiero que seas dueña de mi corazón…

Juntos:
Entra en mi vida, te abro la puerta,
sé que en tus brazos ya no habrá
noches desiertas.
Entra en mi vida, yo te lo ruego…
Te comencé por extrañar,
pero empecé a necesitarte luego.

Entra en mi horas, sálvame ahora
abre tus brazos fuerte y déjame entrar

Entra en mi vida, te abro la puerta,
sé que en tus brazos ya no habrá
noches desiertas.
Entra en mi vida, yo te lo ruego…
Te comencé por extrañar,
pero empecé a necesitarte luego.

Mientras, el héroe azul y su reportera se hacían arrumacos…

Tanto tiempo había pasado, tanto tanto, pero el romance y la pasión surgían, inextinguibles e inconfundibles en sus cuerpos, y en sus mentes, que estaban en ese momento llenas de gratitud hacia la vida y las circunstancias que los habían reunido…
Sus amigos también disfrutaban haber dejado atrás el dolor y la soledad.

El plan de cena y baile era lo que seguía en el programa, todo parecía anunciar que sería una noche totalmente inolvidable…

Sólo les hacía falta Servil, quien junto a Marla se habían quedado en casa para vigilar sus pequeñas crías.

Roxanne recibió un incomprensible mensaje de texto de su madre:
"No se entretengan, vayan de inmediato".

En eso estaba pensando, cuando sintieron un agudo dolor en sus cabezas…

-"¡Auxilio! ¡Por favor, ayuda! ¡Servil…."
La voz de Marla sonaba angustiada y desesperada, y ya no la oyeron más.

Subieron a sus vehículos y volvieron lo más rápidamente que pudieron a la "Guarida", donde al parecer se había librado una batalla desesperada y de proporciones hasta un par de minutos antes…

Algunas cosas yacían fuera de sus lugares o abiertamente destrozadas a diestra y siniestra. ¡La guarida había sido arrasada!

Finalmente, dieron con Servil, que parecía catatónico. Estaba de rodillas. Su cápsula vital estaba destrozada y él no parecía notar que el agua se escapaba en regueros por las partes rotas… Cuando Megamente logró que se volviera hacia él, pudo ver lo que atesoraba en sus manos de gorila -robot… El cuerpo herido y agónico de Marla…

Sus ojos vacíos miraban sin ver al estanque, que apenas un par de horas antes, acogía a sus pequeñas e indefensas crías… Ahora sólo quedaba el marco y algunas astillas de vidrio… regueros de agua por aquí y por allá… los huevecillos habían sido aplastados, al parecer, por enormes pies de metal.

Edile, presuroso, depositó a Marla en una pecera individual y llamó a un amigo veterinario… Charlie trataba de que el pez les diera alguna luz de lo que había ocurrido e intentaba confortarlo…

Megamente y Roxanne, conmocionados, recogían con dolor, los otrora llenos de vida, malogrados pequeñuelos, y los guardaban en una caja.

-Señor… Servil trataba de reaccionar.

-Fue… fue Cerebron… dijo, que hace mucho esperaba su venganza… Estaba enfundado en una exoarmadura muy poderosa, parece haber copiado el diseño del cuerpo que nos dejamos la otra vez en su refugio... Luché con él, pero no pude evitar…las lágrimas resbalaban por sus verdosas mejillas de pez…

…Dijo que estaba muriendo, y no le importaba llevarse a toda Metrociudad con él. Pero antes, debía castigar a los peces que habían frustrado sus planes y que, ya que desgraciadamente mi Amo no estaba en casa, ya se las vería con él…

Aún en shock, depositaron al pececillo en una pecera redonda con aguas curativas. Megamente lo acunó como solía hacer cuando niño.

"Destrozado" la palabra giraba en su mente como un carrusel demoníaco. Todas sus esperanzas de tener una familia, todas sus alegrías de amar a un ser parecido a él, habían sido destrozadas… Su mirada se quedaba detenida en el derruido estanque y las lágrimas fluían sin esfuerzo.

Siempre había estado dispuesto a secundar, a proteger, a bromear lleno de alegría… Ahora sólo dolor y desesperanza poblaban su corazón.

Varias horas más tarde, el grupo al completo esperaba a ver si salía bien la operación de Marla.

Megamente sujetaba su cabeza, sintiéndose culpable. Deberían haber intentado rastrear al maldito, pero parecía tan incapaz de hacer daño… que lo había olvidado por completo, guardándolo en el fondo de su mente. Ahora, si era verdad que sufría una enfermedad mortal y estaba acercándose al fin, entonces sería aún más peligroso. ¿Cómo resguardaría a Roxanne y al bebé de semejante desquiciado? Temblaba de puro imaginar en lo que haría Cerebrón si llegaba a enterarse y dar con ella.

Red Star (Estrella Roja), se encontraba testeando su nuevo traje de superheroína. Wayne estaba orgulloso de ella. Sus poderes se afianzaban y sentía confianza suficiente para usarlos con soltura. La hacía ver hermosa, era ajustado y llevaba una faldita corta y una capa también corta. Casi deseó estar a su lado, allá arriba, parado sobre la cornisa. Habrían sido una fantástica pareja de superhéroes. Nunca lo pensó, pero tal vez un sidekick le habría hecho sentir menos agobiado…

Ahora era tarde para lamentaciones. Su buena obra consistía en entrenar a Melissa para que apoyara la labor de Megamente, protegiendo a la ciudad. Desterró una punzada de celos y envidia.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::

Bernard gruñó. Esa noche trabajaba tarde, porque había cometido varios errores durante el día. Eso era algo vergonzoso e impropio de su persona. Deseó fervientemente que fuera culpa del ordenador, pero para sincerarse consigo mismo, era su culpa, porque no podía apartar sus pensamientos de la princesa…

Salió a tomar el fresco. Contemplar las estrellas era aún peor… recordaba la noche en que salieron al balcón y besó sus labios de mora y fresas. Suspiró.

¡Tenía que hacer algo! ¿Pero qué?

Miró los libros sobre Megamente que llevaba bajo el brazo y sonrió.

¡Eres un tonto, Bernard Summers! La respuesta estuvo todo el tiempo bajo tu nariz…

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::

"Mejor alumno" gran cantidad de estos diplomas habían refulgido durante años en la oficina de su padre. Este no podía estar más orgulloso de su hijo. Toda su vida había sido una seguidilla de éxitos y preseas. Toda su vida…
Hasta que había llegado la catástrofe. Se había demostrado que la inteligencia y la tecnología del alienígena eran superiores. Todos sus esfuerzos por descifrar y superar la tecnología blunariana habían sido infructuosos. Al menos, mientras fuera un villano, todo lo que hiciera se desestimaría, pero desde que era un héroe… Todo se había vuelto Megamente, Megamente, Megamente…

La radio, la televisión, los diarios… ya de por sí era difícil que se considerara a los científicos, no eran precisamente los favoritos de los medios, tenían poco "charm" escénico, pero Megamente… había cambiado todo eso. Era científico, héroe, bailarín y un imán para los flashes… Todos sus éxitos habían quedado en nada, en la completa oscuridad y en el anonimato.

-¡Maldito, maldito, mil veces maldito!.
u suero supresor de voluntad le había proveído de un pequeño ejército que hacía la obra gruesa de sus planes actuales. Un pequeño triunfo. Saboreable como la destrucción de la "Amada Guarida del mal", y la muerte de todos sus queridos peces por aplastamiento. Otro éxito.

La suerte le estaba sonriendo en el ocaso de su vida, cuando la muerte se acercaba a paso raudo y sigiloso, dispuesta a darle el beso definitivo. Sí, él iba a sorprenderla cogiéndola por los hombros y a besarla él primero. Apasionadamente, con entrega, pero antes… Antes haría algo de ruido. O mucho ruido quizás. Tal vez el suficiente como para llevarse sorpresivamente al alienígena consigo.

-Bailaremos el tango de la muerte, querido y odiado Megamente, y nos iremos de este mundo, juntos, con una gran salva de fuegos artificiales, sí señor. Entonces podrán comparar para saber cuál de los dos ha sido más grande…

Sólo unos días más y mi plan estará listo…

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::

Rommer, el joven y sonriente afro norteamericano, parecía extenuado. La falta de sueño y luchar a brazo partido con la muerte, lo habían dejado famélico y ojeroso, pero una ligera sonrisa de éxito y satisfacción compensaba lo demás.

-¿Y, doctor? Charlie fue la única que se atrevió a formular la terrible pregunta.

-¡Vivirá! Dijo éste, alegrándose sinceramente su rostro de ébano. Eso, sí, está muy delicada… Este… No sé como decírselos, pero tuve que extirpar algunos órganos, estaban en muy mal estado, literalmente hechos papilla, perdón, pero creo, que deben saber que nunca podrá volver a tener crías…
Uds. deben buscar el momento para decírselo.

-Creo que ya lo sabe, dijo lúgubremente Roxanne. Marla es telépata…

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::

Parecía increíble que unas horas atrás todo hubiera sido alegría y felicidad… Volvieron a la Guarida por algunas cosas, luego irían al departamento de Roxanne a tratar de dormir un par de horas…habían dejado a la pececilla al cuidado del veterinario, pero Megamente cargaba a su amigo bajo el brazo y este no parecía notar lo que ocurría a su alrededor, tan embebido estaba en la tragedia que se había ensañado con él.

Mientras su hombre recogía algo de ropa, un par de uniformes y todo lo que pudiera necesitar, la chica reportera siguió distraídamente con la labor de limpieza.

Entre los restos, algo parecía resplandecer en una esquina. Roxanne curiosa, se acercó, pensando que era un trozo de vidrio. Sólo se trataba de un "chiche", un adorno de acuario comprado por su novio en alguna especie de bromilla para su amigo.

-"Servil se puso furioso, dijo Megamente, las mejillas coloreadas de tanto reír. Me dijo que lo estaba tratando como a un común pez terrícola". A pesar de sus protestas, había comprado y puesto en los acuarios esas figurillas que se mueven con el leve oleaje del filtro purificador, una sonriente calavera manejando un timón y un cofre de piratas que se llenaba de burbujas luminiscentes, debido a un dispositivo led en su interior.

Lo hizo girar entre los dedos parsimoniosamente. Era curioso que la luz siguiera emanando del interior cuando ahora estaba desconectado.
Abrió el diminuto cofre. ¡No podía creer lo que sus ojos estaban viendo! Cuatro minúsculos huevecillos yacían sanos y salvo en su interior, apenas levemente deshidratados. Las siluetas en su interior aún se movían…

Quiso gritar, pero sentía la garganta seca y rasposa, con un sabor amargo, así que apenas le salió un susurro desfallecido:

-M-Megamente…

-¿Roxanne? Lo ojos de él, aún clavados es su ayudante, se volvieron curiosos hacia la reportera.

Se acercó a él, presurosa y casi tropieza con un mueble volcado en su nerviosismo.

Le mostró el cofrecito en silencio.

Las lágrimas silentes de Servil, cesaron paulatinamente al ver a los sobrevivientes de su cardumen de hijitos. Estaba dolido, pero agradecía a la vida este pequeño milagro, con sorpresa y pletórico de emoción.

Depositaron los huevitos junto a él. El pez acarició a sus hijitos con sus aletas. Ahora lloraba con un poco de alivio, sentía mucho a los bebés que nunca llegaría a conocer, pero al menos estos cuatro alegrarían y le darían algo de sentido su vida…

-Mis pequeños…

Al atardecer, procedieron a enterrar la cajita con los bebés de Marla y Servil. Algunas palabras de consuelo, una breve oración y la vida debía continuar…
Eligieron la sombra de un árbol en un hermoso prado campestre. Desde donde se podía contemplar el océano, que bañaba de azul majestuoso los acantilados de Metrocity.
Nadie más sabría, para evitar que la tumba de los pequeños fuera profanada por algún investigador inescrupuloso.

Marla aún estaba convaleciente, y aún no despertaba del coma, sólo Servil debió cargar con la pena y la responsabilidad de dar sepultura a sus crías. Megamente, Roxanne, Charlie y Edile, acompañaban, compungidos:

-"Adiós, hijitos, algún día volveremos a reunirnos, algún día jugaremos, cocinaremos y volveremos a ser una familia completa, pero hasta ese día, descansen y esperen, mis pequeños angelitos" De sus enormes ojos color chocolate, irritados y enrojecidos, volvían a salir las lágrimas de dolor.

Roxanne sujetaba su vientre con temor. No habría podido soportar que algo le ocurriera a su pequeñito… ¡Pobre pececillo!

Se marcharon al fin, dejando a los bebés fenecidos bajo un sol radiante y con una ronda de flores coloridas que emanaban dulces perfumes alrededor…

Los sobrevivientes marchaban con papá, quien pensaba cuánto valor y ganas de vivir iba a implantar en sus jóvenes corazones, para triunfar de la adversidad, para vencer al mal de este mundo, para combatir con cuanta escoria y supervillanos pululan por esta ciudad…
Metrociudad era una bella y lustrosa manzana, de la que había que erradicar los gusanos para preservar su salud y belleza…

-¡Fuerza, viejo amigo! Megamente sonreía a su amigo entre veladas lágrimas.

-Gracias Amo... mañana será otro día.