SER TUYO
LIBRO 2º: INVASION.
Capítulo 40, El día K.
05:30 AM, Departamento de Roxanne Ritchie, Metrocity.
Apenas despuntaban los primeros rayos del sol en una mañana bastante fría, que anunciaba a claras la presencia del otoño y la cercanía del invierno. Roxanne abrió los ojos pesadamente. Hace días que le costaba despertar y notaba lo bien que le hacía echarse una pequeña siesta después del almuerzo. Pero hoy sería diferente. Estiró el brazo para acariciar la reconfortante suavidad de una piel azul y sólo encontró un rastro tibio en la sábana. Gruñó con desilusión. De mala gana, se duchó rápidamente y se vistió.
Megamente y Servil estaban desayunando en su redonda mesita de comedor, mientras ultimaban algunos detalles y agregaban algunos nuevos a unos planos sostenidos por Cerebots, sospechosamente pegajosos de mermelada. Una constelación de post-it amarillos colgaban del techo. ¡Vaya! ¡Su hogar se estaba pareciendo cada vez más a la Guarida del Mal! Pero hoy no diría nada. Tal vez, mañana.
Comió con celeridad, pero no olvidó darle un beso de buena suerte a ambos, y corrió.
06:00 AM Canal de Noticias KMCP, Metrocity.
Roxanne miró con cariño a la máquina expendedora. Era muy bueno que aún tuvieran esta carcacha que vendía varios tipos de líquidos, que incluía el chocolate caliente, y no esas modernas Nescafé que sólo tenían muchas variedades de café. Con el reconfortante líquido en la mano, contempló una de las escenas más curiosas de su vida.
Melissa entró corriendo, nerviosísima.
-H-hola, … Roxanne, dijo, con dificultad, como si recién conociera su nombre.
Había algo raro en su aspecto, como si se hubiera puesto apenas la mitad del maquillaje que solía. Charlie le había comentado al pasar que tenía algunos problemas de memoria. La pobrecilla víbora estaba teniendo lagunas mentales, pero así como para olvidar a su rival… y ahora que tenía su puesto, su estómago se había retorcido con sólo pensar en las burlas crueles que le haría por haber bajado en la cadena trófica de los peces noticiosos.
Pero no fue así. Parecía confundida e insegura, mirando la máquina con aire de duda, cómo preguntándose qué clase de líquido debía escoger.
-Oh, aquí están, cheriès, dijo Lance, entrando con su aire de gato satisfecho y su molesto acento francés.
-Soy Lance Lafontaine, dijo estirando la mano hacia Melissa y alejándose de la chica de cabello corto que lo miraba con fastidio.
-Melissa Payne, dijo ésta, con sencillez, pasando de su coquetería habitual.
-He escuchado mucho de ti, mon petit, ¡pero si eres charmante! Dijo contemplando la espigada figura coronada por rizos oro nuevo y reteniendo sus manos entre las suyas. La reportera parecía incómoda. Podríamos hacer muchas cosas tú y yo juntos, ¿ne pas? La nº 1 en calle y el hombre ancla de la pantalla… Entonces sucedió.
Melissa intentó recuperar su mano y como por arte de magia Lance fue enviado un par de metros por el aire y fue a chocar contra una pared.
¡Roxanne se quedó sin aliento! Sintió muchísimas ganas de reír, pero carraspeando, se acercó, adonde la rubia se inclinaba sobre el aturdido muchacho, dándole la mano para tratar de incorporarlo. El "charm" del hablantín había sido reemplazado por mudo estupor.
-Lo siento, Lance, acotó seriamente, olvidé decirte que Mel es cinta negra en karate y en yudo, y la has pillado de sorpresa… ahogó una carcajada, disimulándola con tos. Se estaba sorprendiendo a sí misma esta mañana tan exótica. ¡Ella, ayudando a Mel!
Los rizos dorados se volvieron a mirarla con vacilación por un segundo y luego con un sincero agradecimiento.
-Es verdad, lo lamento señor Lafontaine.
-Reitero lo dicho, petit, dijo el algo asustado Lance, ¡Eres formidable! Coordinemos un almuerzo a la salida, le dijo, recuperando algo de aplomo y haciéndole un guiño al salir del cuarto repostero.
-Gracias, señorita Ritchie. Los ojos azules estaban humedecidos de emoción.
-De nada, sólo dime Roxanne, como siempre, expresó sorprendida. Como si no fuera un día de locos, sintió una punzada de afecto por Melissa. ¡Parecía tan desvalida! Se preguntó que estaría haciendo cierto muchacho azul.
07:00 AM Cárcel para Criminales Dotados de Metrocity, Cocinerías.
Tom Bridges, como todas las mañanas, puso su tarjeta de identificación en la ranura. La puerta de servicio se abrió con un clic. Tenía una cantidad ingente de comida que preparar, así que puso manos a la obra… unas manos que nunca habían preparado comida… un siseo en el aire le indicó paso por paso qué hacer para cumplir con los horarios sin sospecha alguna, mientras el verdadero Tom Bridges, dormía un sueño inconsciente, su esencia contenida en un diminuto cubo azul sobre su cama…
Killariann hacía algunos ejercicios de elongación. No era excusa lo reducido del habitáculo, ni estar lastimada, para perder la elástica plasticidad de su cuerpo. Hoy era el día. Debía estar pronta. El té y las tostadas olían mejor hoy, tal vez porque estaban condimentadas con el aroma de la libertad, ahí a un paso de distancia.
El alcaide Warden, bostezaba en su oficina. Había pasado una mala noche. Tantos años a cargo de la cárcel le habían dado una especie de intuición especial… Cómo si pudiera sentir la carga de electricidad estática en el aire, como si pudiera prever que algo estaba tramando sus ovejas…
Unos levísimos pasos recorrieron el pasillo b35. Una mano invisible jaló un cable del panel de monitoreo neuronal de la celda de la reclusa extraterrestre. El extremo arrancado comenzó a chisporrotear casi de inmediato. Sólo tenía unos segundos para volver a la cocina antes que se disparara la alarma. Si alguien hubiera podido contemplar su rostro, habría visto la juvenil y excitada sonrisa de Megamente, que escapó como una exhalación.
08:00 AM Cárcel para Criminales Dotados de Metrocity, Bloque Celdas de Alta Seguridad.
-No lo entiendo señor Watson, hasta hoy en la mañana funcionaba perfectamente, el guardia a cargo se volvió por un segundo para rascarse la cabeza. Edile se asomó a la mirilla e hizo un gesto rapidísimo de pulgar arriba a la chica de piel azul. Esta sonrió y repitió el gesto. Cuando el guardia se volvió, el científico estaba de nuevo de cabeza sobre el aparato.
-El arreglo es fácil, dijo con una falsa cara de fastidio, pero recalibrarlo… eso tardará unas buenas horas, mi amigo.
-¡Demonios!. Bueno, al menos eso significa un descansito para mí, ¿Podría Ud. de vez en cuando mirar si la chica sigue allí? Dudo que vaya a esfumarse, pero tratándose de la hermanita de Megamente, cualquier precaución es poca… En todo caso, mirarla no es ningún sacrificio, esas curvas parecen querer escapar del uniforme, y siempre está haciendo ejercicio, agregó con una mirada lasciva al científico esperando su aprobación, cuando chocó con fría indiferencia, maldijo mentalmente a todos los lameprobetas del mundo y se fue jugar un partidito de damas con Jules y Madison. Esos si que le daban el amén.
09:00 Escondrijo de Wayne Scott, ex Escuela para niños dotados, Metrocity.
Pasó el dedo por la pantalla. Acarició con sus enormes manazas la melena de leona que la llenaba por completo. El polluelo de águila que había cuidado con tanto esmero, finalmente, había alzado el vuelo. Se preguntó si así se sentían los guardadores del zoológico, los veterinarios de especies exóticas… Había tenido un ave resguardada en su escondite y ahora, en su lugar, quedaba el espacio vacío. Un espacio vacío que no podría llenar con admiradores no conciertos.
Parecía tan segura de sí y llena de vida con un micrófono en la mano, como si hubiera estado toda su vida preparándose para ese momento. Y lo peor es que era así. Había recobrado ya partes importantes de su vida, y según una breve charla que sostuvo con Char, las mejores, ya que el resto era puro dolor, amargura y basura. Ahora podía contemplarla, sonriendo a la cámara y comentando que con el taco que había en Daniel's y Jurguens, era mejor que los automovilistas se la pensaran y buscaran vías alternativas.
-Fue Melissa Payne, en directo para Ud. por KMCP Mornig News, la noticia al instante.
Melissa. Se preguntó si querría almorzar con él. Por los viejos tempos. Llamó a su agente para enterarse de sus actividades del día.
Después, responsablemente, marcó otro número, el de una oficina.
-¿Edile? Cariño, ¿cómo va todo?
En otros días eso habría sido como una bofetada en el rostro, pero ahora sólo rió.
-Charlie, soy Wayne.
-Oh, ¡Cielos! Perdón… ¿Qué se te ofrece, fortachón?
-Quería preguntarte, ¿Es bueno que mantenga contacto con Mel? Es decir… ¿Crees que sea buena idea invitarla al almorzar?
La psicóloga meditó unos segundos. Para ella una pregunta así, en otros tiempos, también habría sido un golpe bajo, pero sondeándose, sólo sintió algo de fastidio. ¿Porqué tenía que preguntarle eso a ella? Ah, claro, era una de los pocos que sabían su secreto…
-No creo que haya nada de malo en ello, Wayne, de hecho, a la vieja Melissa le habría encantado entrar a la recepción de un restaurant acompañada del famoso y codiciado Music Man.
-Char…
-Si sé, si sé, Barbie se golpeó la cabeza y ahora es más buena que un pan, ah… qué fastidio. Llévala a cenar a París si te apetece.
-Char eso es… ¡Una idea excelente! Le diré que tu me lo recom…
¡Click! La comunicación se cortó con un chasquido. Era más de lo que la terapeuta podía soportar. Su ex amor pidiéndole consejos para seducir a una medusa gelatinosa y desbordante de veneno. ¡Ah, que bien le sentaba el nombre! ¡Medusa Payne!
11:00 AM Cárcel para Criminales Dotados de Metrocity, Patio de Ejercicios.
Un tímido sol entibiaba algo el aire. Algunas reclusas fumaban a escondidas, otras reían a carcajadas, chismorreando. "Hotflash" alias "mamá rosa" y la espigada "Lady Doppler", alias "la güera" se secreteaban en un rincón.
La pequeña Killariann observaba a todas con desconfianza. No podía adivinar cuáles habían sido las manos anónimas que le habían causado las fracturas y el ojo en tinta, así que desgraciadamente, no podía confiar en nadie. Se arrimó a Jones, el guardia de turno en ese horario de "recreo". Por él supo que el almuerzo sería espaguetti, que el Sr. Warden tenía jaqueca y que la interna embarazada estaba a punto de dar a luz. Mareada por su verborrea, se alejó un poco.
-¿Qué te pasa, Pitufina? Le gritaron unas internas ¿Esta cárcel es demasiado poco fina para tí?
Creo que no se parece al Penthouse de Metrotower… Una oleada de carcajadas aprobó el comentario.
Al parecer, leían el diario o veían tele de vez en cuando. ¡Tal vez nunca volvería a su hermoso Penthouse! Tal vez nadie le creería, pero lo que más extrañaría, sería el canto de los pajarillos en el balcón, donde solía dejarle miguitas para oír su alegre algarabía al despertarse. Si lograba escapar ¿Dónde iba a ocultarse?
La reportera no iba a dejar que se acercara a Lexterionn, y la nave no era un lugar seguro para ocultarse… Esperó que algo se les ocurriera, si es que la fuga era exitosa.
¡Y la linda ropa que le había regalado la alcaldesa!
12:00 Cárcel para Criminales Dotados de Metrocity, Cocinerías.
El supuesto "Bridges" revolvía una enorme olla con resignación. ¡Condenada sopa de cebollas! De reojo, esperaba que las internas empezaran a aparecer. Servil, en silente invisibilidad, esperaba también.
Mientras tanto, Edile trabajaba en los monitores de la celda de Killarian. Debía ponerlos a punto, pero al mismo tiempo, instalar un sistema de video que proyectara un holograma de la princesa oportunamente, para el momento en que ellos hicieran mutis y se escaparan con la muchacha. El sudor corría por su cara y empañaba sus lentes. Nunca antes había hecho algo reñido con la ley… ¿Y si lo cogían?
El guardia apostado a su lado, se dio aires de importancia:
-Parece que no era tan fácil el arreglo después de todo, ¿Eh, doctorcito?
El científico lo miró por encima del cristal de sus lentes.
-Es un Sistema de monitoreo bastante sofisticado, pero creo que en un par de minutos estaremos listos.
Por fin, a la una de la tarde menos cuarto, un par de guardias escoltaban a las reclusas al comedor. Con ellas venía Killariann, cabizbaja, pero expectante en su fuero interno.
Aún faltaban algunos metros, cuando lo que parecía una bomba de humo estalló en el pasillo.
-¿Qué demonios fue eso, Servil? Megamente, asustado, perdió toda compostura.
-¡Parece que alguien se nos adelantó, Señor! Siseó el aire.
-¡Oh, no! Ahora los guardias estarán en alerta…
-¿Abortamos, Señor?
-¡Ni lo creas, Servil, sigamos adelante!
Todo el grupo que venía entrando tosía convulsivamente, menos Lady Doppler y HotFlash, que parecían simular y esperar algo…
-¡Rápido, filtros nasales! El héroe y su compinche actuaron con rapidez. Para el resto, era tarde, y estalló la locura.
-¡Arañas! Una mujer gritaba histéricamente y pateaba el piso.
-¡No me pegues, Sheldon, seré buena! Decía otra.
-¡Vampiros!, ¡Quítenmelos! Manoteaba una tercera.
Muchos sólo balbuceaban o hablaban incoherencias.
La princesa lloraba silenciosamente en un rincón.
-¡Al diablo el plan! Habrá que improvisar… el cerebro del chico azul trabajaba a toda pastilla.
El pasillo, lleno de guardias y reclusas enloquecidas parecía un hormiguero.
-¡Edile! ¿Dijo a su comunicador, estás ahí?
-¡Afirmativo! ¡Todo está listo! La voz del científico sonaba alegre.
-¡Emergencia con gas neurotóxico E27!
-¿Gas del miedo?
-¡Alguien a arrojado una bomba en el comedor y los pasillos aledaños! El sitio es un caos… ¿Puedes procesar un antídoto, Edile?
-Tardaría un par de horas si encuentro todo lo necesario…
-Es mucho… tendremos que hacerlo a la vieja usanza, dijo Megamente.
Abrirnos paso como sea y restablecer la paz desde afuera.
-Es cierto, en el laboratorio hay algunos tanques y sería más fácil traerlo, claro, si logramos salir. ¿Pero queeeé…?
-¿Edile?
La comunicación se cortó. Mientras se preguntaba que pasaba con el doctor, vio por el rabillo del ojo, como un guardia sacaba su arma de servicio.
-No puedo más Elaine, no vas a irte de la casa, no seré un hazmerreír… levantó la pistola y la apuntó a una mujer que yacía catatónica musitando algo sobre ratones…
-¡No!
Servil se le adelantó y embistió al guardia. Su amo recogió la pistola, Sistemáticamente debieron desarmar a todos los guardias del perímetro.
Una bruma violácea se apresentó por medio de los canales de ventilación.
-Justo lo que esperaba que hicieras… ME-GA-MEN-TE.
12:50 PM Cárcel para Criminales Dotados de Metrocity, Bloque Celdas de Alta Seguridad.
El científico tenía su propia lucha, tras ponerse la mascarilla antigas que tenía en su bolso, el guardia que le hacía compañía alucinaba con un oso salvaje e intentaba asfixiarlo.
-¡No vas a matarme, maldito oso!
No sabía pelear, así que trataba de evadirlo desesperadamente. Se soltó y tomando una pesada llave de tuercas de su maletín, lo noqueó de un golpe.
-¡Lo siento mucho!, se disculpó y corrió por el pasillo. Una idea brillaba en su acelerado cerebro.
El gas parecía haberse esparcido por sólo un tercio del Área reservada a las mujeres, si al menos podía aislarlas, evitaría que avanzara a la parte de la Cárcel destinada a los hombres, donde se encontraban los convictos más peligrosos.
Al parecer, el Señor Warden aún no se enteraba de nada, o pediría el apoyo de la Guardia Nacional, y eso no le sentaría demasiado bien a los planes de su azulado amigo.
Según los planos, la sala de Control Centralizado estaba cerca…
Una mujer lo agarró del brazo.
-¿No vas a abandonarme, cierto, Jonas?
-¿Jonas?, ¡Es Alex, mi marido! Otra reclusa intentó quitárselo. ¡Voy a romperte las costillas, Alex, no volverás a golpearme!
Edile finteó como pudo, esquivando abrazos y golpes… intentaron arrancarle la mascarilla. Con la mano libre, manoteó dentro del maletín, y encontró algunas jeringas precargadas con somníferos, algo indispensable cuando debía venir a la cárcel. Inyectó a la primera de sus pretendientes, pero la segunda parecía perro rabioso. Se tiró de cabeza contra él Al médico le dolió en el alma, pero debió hacerle el quite, y esta se golpeó contra la pared. Le tomó la muñeca. Bien. Sólo tendría una migraña aguda cuando despertara.
Por fin se introdujo a la carrera en el Cuarto de Controles. Al parecer, el guardia se había asomado a ver que pasaba y ahora gimoteaba en el piso como un bebé.
-No te vayas papá, voy a ser bueno! ¡PAPAAAAÁ!
Edile tomó la mano del sollozante gendarme y la apoyó la mano en el escáner de ADN. ¡Correcto! Luego, trasteando en el Sistema de la Computadora, pudo cerrar las ventilas que comunicaban a los otros sectores de la cárcel y aislar los pasillos "infectados".
¡Uffff! Respiró por un segundo. ¿Cómo le estaría yendo al héroe de Metrocity?
13:15 PM Cárcel para Criminales Dotados de Metrocity, Comedores.
El humo violeta se estaba condensando en una figura familiar para los héroes alienígenas. ¿Por qué justo hoy tenían que toparse con Psychodelic? Seguro había venido por su novia…
-El miedo es lo que diferencia al hombre de las criaturas indefensas… Denme miedo y dominaré al mundo… dijo con una sonrisa macabra y su voz de ultratumba.
-¡James, por fin! La rubia albina Lady Doppler corrió a abrazar a su prometido.
Hot flash también se acercó.
-Ése cocinero, ¿porqué no está gritando?
-Es obvio mujer… porque no es el cocinero, es Megamente…de seguro vino por su noviecita. Supongo que entonces, ¿No interferirás con nuestros planes?
-¡Supones mal, porque me veré forzado a detenerte! Servil y su amo desactivaron sus disfraces.
-Entonces vamos a hacerlo más interesante, dijo Psychodelic, poniendo un dispositivo neutralizante en el cuello de sus aliadas, segundos después, sus collares represores de poderes saltaron, desactivados.
La mujer mayor hizo crujir sus vértebras…
-¡Ah… ya me dolía! La otra masajeó su cuello por un momento.
Segundos después ambas chicas volaban y enviaban ráfagas de rayos y fuego hacia
Megamente y su pez-gorila, mientras, el morado personaje reía.
13:30 PM Canal de Noticias KMCP, Metrocity.
-¡Roxanne! Al aire en cinco minutos, al parecer hay desmanes en la Sección Femenina de la Cárcel de Metrocity!
Al parecer, algo había salido mal. Muy mal. Miró el retorno del móvil de Noticias.
-Aquí Melissa Payne, en vivo, desde la Cárcel para Criminales dotados de Metrocity, donde la parecer ha estallado una revuelta y tres pasillos de la estructura destinada a las mujeres parecen encontrarse incomunicados. Se han oído disparos y gritos al interior del complejo carcelario… En instantes volvemos con información en vivo, ¡Adelante estudio!
Siempre hay una primera vez para todo, se dijo Roxanne conmiserativamente para sí misma, y comenzó una cuenta regresiva privada:
-3…2…1… y se dejó caer al suelo controladamanente.
-¡Roxanne! ¡Traigan agua de inmediato! ¡Un doctor, maldita sea! El jefe vociferaba a voz en cuello, mientras los empleados corrían desesperados de un lado para otro…
¡Maldición! ¡Por los mil demonios! ¡Que alguien ponga el cartoncito de dificultades técnicas! ¿Podemos poner a Payne de nuevo? ¿No hay nueva información? ¡Ah!
En el exterior de la cárcel, el camarógrafo, examinaba la locación en busca de Melissa. ¿Dónde se habría metido? ¡No podía creer lo que veían sus ojos! Una muchacha voladora planeaba sobre la cárcel y hacía un tourbillón para poder penetrar el techo en una sección de patio aledaña a los desmanes…
14:05 PM Cárcel para Criminales Dotados de Metrocity.
El cerebro de Edile trabajaba a toda pastilla. Intentaba crear al menos un gas para dormir con los ingredientes químicos que tenía a mano y un extintor. Incluso había un viejo sistema de contención instalado para eso, pero había que ponerlo a punto. Mientras tanto, en el exterior, el caos continuaba. Era difícil pensar con semejante algarabía.
Servil y su jefe debían esquivar no sólo a las reclusas, sino que algunos relámpagos y rayos de calor, evitando de paso que los villanos achicharraran a alguien al calor de la refriega. Megamente rodó cerca de la Princesa. Allí donde estaba, era un blanco fácil. La zamarreó.
-¡Killariann! ¡Despierta! ¡Vamos, chica! ¿Nos vendría bien una mano, sabes? El mecanismo de autocuración blunariano hace rato que hacía efecto en la muchacha azul. Sólo necesitaba ese pequeño empujoncito para terminar de zafarse del gas.
-¡Murcíélagos gigantes! Un guardia corría despavorido justo enfrente de ellos y estaba a punto de convertirse en barbacoa. La princesa estiró sus largas piernas y lo tacleó. El rayo le achurrascó apenas la gorra de servicio.
En ese instante, Servil esquivaba una tromba de agua cortesía de Laddy Doppler. Quedó empapado y resbaló.
-Ahora el "coup de grâce", dijo la chica sin pupilas, preparándose a freír al pez con un golpe de energía eléctrica.
-¡Servil, Noooo! El alien azul, aún corriendo, no llegaría a ayudarlo, porque se encontraba a varios metros, en el otro extremo del complejo…
Killariann, esquivando el fuego incandescente de Hotflash, saltó sobre su espalda y rebotando en ella, pateó las manos de Doppler.
-¿Cómo te atreves maldita pelona? La mujer de cabello rosa comenzó a perseguirla, intentando convertirla en Pitufina grillé.
El malvado Psychodelic no había estado ocioso. Continuaba en estado vaporoso para intensificar el gas, que parecía ser parte misma de su esencia, ya que sabía que el tener que proteger a los guardias y presas dificultaba la tarea de los héroes, mientras, buscaba una posible salida para él y sus dos amigas. Atravesó entre ellas y so solidificó justo cerca de Killariann.
-¡Voilá! Dijo cogiéndola del cuello justo en el momento preciso. ¡Ríndete Megamente! O nos dejas ir en paz o esta nena azul da su último suspiro. Por más que la chica forcejeaba no lograba soltarse. Las dos mujeres apuntaron hacia ella con sus mortíferas manos.
-¡Qué desperdicio, sería mejor asarla!, dijo la mujer mayor con resentimiento. Nunce he visto un asado de carne azul.
-¡Pero son los últimos de su raza!, exclamó Servil, aún empapado y sacudiéndose el agua de su cuerpo robótico, que se había vuelto más pesado.
-¡Magnífico! ¡Nunca he extinguido una raza de seres vivos! Psychodelic se puso feliz. ¿No será que esta nena ya escribió a París? Dijo manoseando a la Princesa mientras aún sujetaba su cuello con el otro antebrazo.
-¡Suéltala idiota! Se estremeció de pensar que Roxanne pudiera caer en manos de semejante fenómeno.
-¡No te entusiasmes, cariño! Recuerda que tienes a tu Beth… Lady Doppler parecía celosa.
-¿Pero no sería divertido jugar un poco con la muñeca de Megamente? Claro, Uds podrían ayudarme un poco, para que fuera más… interactivo, dijo lamiendo el cuello de la chica con piel de cielo.
-¿Pero no ven lo que está pasando? Megamente intentaba pensar a mil por hora, mientras el bullicio y los gritos seguían a su alrededor.
¡Él las utiliza! Dan un golpe y las abandona a su suerte, y sólo las libera cuando tiene que cometer un nuevo atraco. ¡Uds. son las únicas que van a la cárcel todo el tiempo mientras el se escabulle!
Era verdad. El MO en las fichas que estaba preparando con ayuda de Char así lo indicaba.
Las dos mujeres se volvieron hacia Psychodelic, algo confundidas.
-¡No me mires así, mi ángel, mi Betsy-betsy! Sabes que está mintiendo, tú sabes que eres lo más importante para mí, preciosa! ¿Acaso no hemos estado juntos desde siempre? Pero se veía bastante nervioso… Hotflash lo increpó:
-¿Dijiste que éramos un equipo, porqué nunca has estado tú en la cárcel? Tal vez este renacuajo azul dice la verdad…
En ese instante de confusión, se oyó un rumor apagado. Un imperceptible gas comenzó a manar de las ventilas, y las reclusas y los guardias comenzaron a relajarse y quedarse dormidos. ¡Por fin!
Segundos después, un estruendo sacudió el comedor. Una desconocida superheroína llegaba para equilibrar las cosas. Confundido, Psychodelic soltó a Killariann.
-¡Ah, Megamente, ya estabas aquí!
-Si, claro, llegué primero, tú sabes, er… soy el héroe número uno de la ciudad…
-¡Maldita entrometida! Hot flash le arrojó una llamarada que Mel ni siquiera intentó esquivar. Cruzó ambos brazos sobre el rostro y su traje ignífugo hizo el resto. Luego, a supervelocidad, la envolvió en los manteles del comedor y apagó sus flamas con superaliento.
-¡Rápido el collar!
En dos mandobles, el héroe azul puso el collar a punto (ya lo estaba haciendo disimuladamente tras la espalda, mientras hacía discutir a los villanos) y éste quedó instalado en dos segundos.
Una repentina ventisca de nieve los sacudió. ¡Lady Doppler y su amante intentaban escapar! La visibilidad era casi nula. Esta lo intentaba sacar volando por el agujero que había hecho la rubia superheroína al entrar.
Servil estiró el brazo mecánico e hizo presa en el tobillo de la espigada chica del clima, no olvidaba que momentos antes habían querido convertirlo en pescado frito…
-¡James! La chica albina tironeaba denodadamente.¡No, James, no de nuevo!
Psychodelic se desvaneció en una nube de vapor púrpura, escapando por el agujero.
La novel heroína voló a enfrentarse con la sollozante criminal. Como estaba distraída, sólo bastaron un par de golpes para aterrizarla, reducirla y ponerle el collar.
¡Al fin! nuestros héroes estaba agotados. La compuerta de seguridad se abrió y apareció el científico, con el rostro algo ennegrecido. Le había costado improvisar la fórmula.
-¡Gracias Edile! Somos un gran equipo, señorita… ¿Señorita?
-¡Redstar, hasta pronto, Megamente! Tú encárgate del resto, agregó la rubia enmascarada. ¡Llámame cuado me necesites!.Y salió volando.
-¡Vaya, bonita falda!
-Señor… lo reconvino Servil, recuerde a qué vinimos.
-Ah… es cierto, el paquete, con los guardias dormidos será muy fácil.
El chico azul le entregó su reloj con dispositivo de invisiblidad a Killariann,en un punto ciego de las cámaras de seguridad, quien salió tranquilamente caminando del brazo de Edile. Mientras, todos los flashes y los ojos se centraban en Megamente y Servil que destilaban verborrea y atraían toda la atención de la prensa, quienes estaban ansiosos por saber como habían contenido el motín carcelario.
El alcaide y el jefe de seguridad, prometían mejoras en seguridad para que no volviera a ocurrir una emergencia de similares características.
Melissa Payne se encontraba entre los primeros, lista para obtener información para su canal.
-¿Y Roxanne se encuentra bien? Le cuchicheó al sonoprounter, ¿Sólo un desmayo? ¡Ah, que bien! Comencemos con la conexión en vivo…
En otro lugar, un par de horas más tarde, el señor Warden y el encargado de Seguridad General observaban las consolas de las Cámaras de Seguridad.
-¡Todo en orden, señor! Megamente puso a todas las internas de vuelta en sus celdas y dejó a los guardias en la sal de descanso, Señor. Incluso la Princesa Killariann duerme beatíficamente en su celda…
-Y tenemos una nueva ayuda, dijo pensativo, mirando la grabación donde aparecía Redstar. Mi chico es muy esforzado, pero a veces le falta ayuda con músculos. Es irónico que ahora sea una chica, y se ve tan frágil.
16:20 PM, Departamento de Roxanne Ritchie, Metrocity.
-¡Hogar, dulce hogar! El fatigado héroe azul se arrojó en el sofá, mientras Servil improvisaba algo de comer para todo el grupo.
-No será tan dulce si Roxanne me encuentra aquí… Killariann desactivó la invisibilidad del reloj, apareciendo cariacontecida.
El timbre sonó. Todos se sobresaltaron.
-Ah, es cierto, invité a un amigo, dijo con una sonrisa, alguien que fue el impulsor de este plan de rescate accidentado y que tenía muchas ganas de verte en libertad, agregó el defensor azulado y con un guiño, abrió la puerta.
-¡¿Bernard?! Oh… ¡gracias, Bernard! La Princesa, que aún vestía el mono naranja de la cárcel, se arrojó a sus brazos con un suspiro de emoción, mientras el literato se sonrojaba. Todos rieron. Servil se asomó al recibidor…
-¡La comida está lista! No he podido hacer maravillas, por las prisas, agregó con un mohín de disgusto…
Todos los presentes alabaron los panqueques del diligente pececillo, mientras comían con apetito y relataban lo ocurrido en la prisión entre bocado y bocado.
-Oh, señor, no le ponga tanta salsa de chocolate… la idea era que usara los rellenos salados, dijo el pirañiforme cogiéndose la cápsula translúcida…
Cuánto relajo… ¿Hasta cuando duraría?
