Capítulo 2
-Nunca me habías llevado a tu casa.- comentó Cosima mientras miraba a través de la ventanilla un bloque de pisos muy alto y moderno.
Delphine sonrió mientras aparcaba.
-No suelo traer a mucha gente. Ya sabes que siempre estoy fuera; pero tú serás la excepción.- sonrió la rubia. Puso el freno de mano y el motor se apagó. Se giró hacia la morena y se acercó para besarla. Fue un beso corto pero húmedo.
Se separaron y a las dos se le pusieron cara de tontas. Se desabrocharon el cinturón y salieron. El cimiento estaba húmedo de la lluvia y hacía frío. Del maletero cogieron el poco equipaje que habían arrastrado de la isla del Dr Moreau. Delphine empezó a andar mientras sacaba las llaves del portal. Cosima, de mientras, observaba cada detalle del edificio. Se abrió la puerta de cristal que daba paso a un ancho pasillo luminoso. A un lado, había una pared llena de buzones elegantes y una pequeña recepción que en ese momento estaba vacía. Había bastantes ascensores grandes. Delphine le dio al botón a uno de ellos.
-Qué lujoso todo desde la entrada…- añadió Cosima mientras miraba el techo. –Seguro que tu casa no será de mi estilo- sonrió mientras miraba a la rubia que esta estaba mirando su móvil. Cosima le pellizcó flojo su cadera para que esta la mirara.
-No creo- respondió Delphine con voz tranquila.
Las puertas del ascensor se abrieron de par en par. Hasta el cubículo de caoba era glamuroso. Una de las paredes estaba hecha de cristal, por lo que se podía ver el exterior. Delphine le dio al piso 10 de 20 que había. Cosima se agarró a la baranda que había en la cristalera mientras el ascensor empezaba a subir.
-Se nota que trabajas con Dyad- dijo Cosima para chinchar a la francesa.
-¿Vas a hacer estos comentarios lo que queda de día?- cuestionó Delphine mientras acorralaba a Cosima. Puso sus manos en la barandilla de modo que Cosima no podía escapar.
-Bueno, ya sabes que me gusta molestarte.- sonrió Cosima mientras miraba los labios de la otra.
-A mí también me gusta molestarte.- replicó Delphine con un tono de voz más sensual de lo normal. Se fue acercando a su boca. Una de sus piernas la puso entra las de la chica para rozarla. Empujó la pierna y se quedó a centímetros de su boca.
Cosima cogió aire al notar la pierna de la otra allí. Cerró los ojos y se acercó a sus labios para cazarlos. Se pegaron una a la otra mientras el ascensor seguía subiendo. Delphine repitió el movimiento varias veces hasta que el ascensor paró en la decena planta. Se separó de la morena y cogió sus cosas mientras le guiñaba un ojo a su chica. Cosima sacó el aire que contuvo y cogió su equipaje también. Anduvieron por un ancho pasillo donde había pocas puertas.
Delphine se paró enfrente de una de ella. Escalera C, piso 10, puerta 2. Cogió un llavero sencillo y abrió la puerta. Estaba oscuro. Delphine abrió paso a Cosima y entraron. Encendió las luces y todo se iluminó. Pequeños focos salían del techo y una hilera de luces salía de los bordes del suelo. La rayuela era blanca i brillaba mucho. Estaba muy limpia. La entrada daba al salón. Era espacioso y sencillo. Todo era una combinación de blancos, negros, beiges y grises.
La morena fue paseándose por el salón mientras lo observaba todo al detalle. Las fotos que había en las estanterías de su familia. Sabía muy poco sobre la familia de la francesa. El reloj pegado a la pared grande. La televisión grande que parecía que nunca hubiera sido usada. Las alfombras eran muy peludas. Peludas como el gatito que sintió rozándole los tobillos.
-¡Hey! ¡Hola!- Cosima sonrió alegremente mientras cogía al animal en brazos. Delphine sonrió al verlos. Se quitó el abrigo y cogió las maletas para dejarlas en un rincón. –Qué bonito eres- añadió mientras lo acariciaba. -¿Cómo se llama?- preguntó mientras buscaba a la francesa.
-¡Guantes!- respondió Delphine desde otra habitación.
Cosima anduvo por un pasillo ancho mientras sostenía al gato y seguía observando el nuevo territorio.
-Qué típico- chasqueó la lengua. –Podrías haber sido algo más original.
Las paredes eran blancas con lienzos de fotografías en blanco y negro. Delphine tenía bastante buen gusto. Cosima seguía andando hasta encontrar una habitación que estaba iluminada. Entró. Delphine se estaba sacando la ropa. Cosima tragó saliva mientras la observaba en silencio en el umbral. La rubia no se dio cuenta hasta que ya se había quedado en braguitas y con una camiseta. Delphine se giró hacia ella mientras se moldeaba el pelo. La otra dejó el gato al suelo sin apartar de vista a la rubia.
-Polonio o Helio hubiera sido más original, sin duda- dijo Cosima entre-cortante.
-¿Ah sí? ¿Eso crees?- comentó Delphine mientras se acercaba poco a poco a la morena. Cosima asintió. –Si tenemos un gato juntas, dejaré que le pongas el nombre.- sonrió.
Delphine tiró de sus manos y la atrajo hacia ella. Quedaron las dos de pie y pegadas la una a la otra. Cosima le acarició uno de los costados por encima de la camiseta mientras se acercaba a sus labios. Fue un beso húmedo y corto. La morena, que seguía en el umbral de la puerta, empujó suavemente a Delphine hasta los pies de la cama. La francesa se apoyó con sus manos mientras miraba a Cosima, que se estaba quitando la chaqueta. Esta, la dejó encima del tocador que había delante de la cama. Delphine no podía evitar morderse el labio. Se echó hacia atrás para ocupar la cama. Seguía apoyándose con las manos pero sus pies ya estaban encima de la cama. La francesa se abría de piernas poco a poco mientras miraba a la morena con algo de timidez pero al mismo tiempo con ganas. A Cosima le dio un vuelco al estómago al ver las braguitas de la rubia. Grises de Calvin Klein. Se puso roja. Delphine nunca la había provocado tan directamente.
Subió a la cama y se sentó de rodillas mientras cogía las piernas de Delphine y se las enrollaba en su cadera. Acarició los muslos pálidos de la chica hasta llegar a la camiseta. Puso las manos bajo la camiseta y la siguió acariciando hasta llegar a sus pechos. Los amasó mientras observaba como Delphine cogía aire y cerraba los ojos. Tiró de sus pezones y acto seguido escuchó un pequeño gemido que salía de la boca de Delphine. Cosima seguía roja. Bajó sus manos mientras acariciaba su barriga y llegó a las braguitas. Suavemente, pasó las yemas sus dedos por su entrepierna. Pudo notar la humedad en la ropa interior. Delphine se retorció de placer y levantó la cadera. Cosima sonrió al ver a su novia así y repitió los movimientos suavemente. Delphine se levantó la camiseta y empezó a rozarse los pechos. Cosima casi se muere al ver eso. Impulsivamente le quitó las braguitas a la francesa y se fijó en su entrepierna. Siempre le había maravillado la manera en la que toda ella se arreglaba. La morena se acercó a la boca de la rubia. Le acarició el labio inferior con la lengua y acto seguido pasó un dedo por sus labios, los de abajo. La chica rubia gimió suavemente al notar la caricia. Cosima sonrió y Delphine se puso roja.
Cosima arañó los costados de la chica mientras seguía sonriendo. Se le podía ver la punta de la lengua entre los dientes. El cuerpo entero de Cosima fue trepando hacia abajo hasta llegar a la entrepierna de Delphine. La francesa la miraba desde arriba.
-Hazlo ya, por favor.- suplicó. Delphine se sentó, pero no del todo, para que su chica tuviera espacio. Coisma se tumbó entre sus piernas.
Le mordisqueó un muslo por el interior mientras ya la podía oler. La rubia se estremeció al notar los dientes e inconscientemente se abrió más de piernas. A Cosima le temblaba la barriga. Estaba nerviosa. Le besó las ingles y no tardó mucho en pasar la lengua por la vagina. Se llevó consigo el flujo que ya estaba soltando. Le encantaba. Delphine cogió aire y se volvió a estremecer. Cosima besó toda la zona con besos húmedos mientras miraba a la rubia. Succionó uno de sus labios mientras tiraba suavemente de él para ver cómo reaccionaba Delphine. Después de eso, volvió a lamerle y fue directa al clítoris, donde empezó a jugar con él. La rubia se estremeció como nunca cuando noto como la succionaba. Notaba los labios de Cosima mordiendo suavemente los suyos. Agarró un cojín que tenía encima de su cabeza mientras movía sus caderas para crear más contacto. Los dedos de la morena se añadieron a la fiesta. Mientras la lengua de Cosima se metía dentro de Delphine, el clítoris de esta era acariciado con un dedo. La Francia podía escuchar como la morena gemía hacia sus adentros. Con la mano libre que tenía Cosima, arañó las caderas de Delphine. Notaba como el flujo ya le llegaba hasta su barbilla y eso le ponía muy cachonda. Le encantaba estar entre esas piernas largas y suaves. Cambió el sentido de las cosas e introdujo dos dedos dentro de Delphine mientras su lengua iba hacia arriba para poder jugar.
-Dios- soltó Delphine mientras notaba como los dedos de Cosima entraban y salían a un ritmo rápido.
Cosima la miró y sonrió. No dijo nada.
Delphine estaba a punto de llevar al orgasmo de su vida. Cosima aumentó el ritmo de su lengua y el de sus dedos mientras con la mano libre buscaba una mano de Dephine para entrelazarla fuerte. La encontró. Poco a poco Delphine fue cogiendo aire y levantándose un poco de la cama. De repente, se quedó inmóvil mientras notaba como el orgasmo le recorría el cuerpo y se quedó mirando a Cosima. Cuando llegó, soltó el aire y volvió a tumbarse del todo en la cama mientras cogía aire. Cosima levantó la vista y vio a la chica rubia más bonita del mundo. Apoyó una cabeza en uno de sus muslos mientras seguía observándola. El pecho de la rubia subía y bajaba y las manos aún seguían entrelazadas.
