¿Por qué? ¿Por qué tenía que volver a verle, ahora?. Siempre seguiría en mis pensamientos, en mis sueños y mis pesadillas, pero, no, no quería volver a sentir su presencia cerca de mi. Estos incompetentes de Arkham, nunca estuvieron preparados ni para encerrar a grandes psicópatas ni para atender a su propio personal.

Una bola de pensamientos y sentimientos se acumulaba en mi cabeza, tanto que en cualquier momento sentía que explotaría, pero... MIERDA, precisamente hoy, el día de mi Ivs, nuestro día de paz, de descanso, no podía ser, justo hoy que no tengo armas para defenderme ni nada con lo que luchar.

-Harley, reacciona, Harley, ya se que es él, muévete, vayámonos, harley... ¡Harley!- me chillaba Hiedra mientras se mostraba nerviosa, no podía creer lo que estaba viendo, estaba totalmente paralizada, no era capaz de mover ni un músculo.

Hiedra, tiró de mi brazo y me obligó a levantarme, quería que saliésemos corriendo de ahí, pero una voz en mi cabeza sonó alta y clara, mi voz caótica, la de lucha y defensa, mi fiel compañera gladiadora "HAZLO,PROTÉGELA". Me sacudí y liberé del brazo de Hiedra y salté hacía la explanada, debía hacerlo, para proteger a mi ángel de savia tenía primero que vencer a mi carta opuesta.

Sabía que teníamos un pacto, nuestro día pacífico, pero esta situación era una situación límite, si no paraba ahora a ese monstruo, vendría a por mi tarde o temprano, porque yo bien lo sabía, aún me consideraba de su propiedad y nadie toca la propiedad del Joker.

-HARLEY NO- Chilló Hiedra temerosa por lo que pudiese pasar, la entendía, pero ella debía entender que necesitaba protegerla.

Agarré uno de los mazos utilizados en el espectáculo, creía que sería de pega, pero no lo era, era un mazo de verdad, con el debía aplastar al payaso de la caja.

- Pero si es mi querida... la infame Harley Quinn... como puedes seguir viva HAHAHHAHAHAHHAHAHAHAHAHAHAHAHAHHAA, casi te mueres de risa con mi último truco- Rió fuertemente el Joker, este comentario hizo que me estremeciese, y que en mi interior recordase todas y cada una de las malas experiencias que tuve a su lado. El maltrato, los insultos, su abandono... a la vez en mi interior recordaba cuanto le amaba, pero debía apartar ese sentimiento muerto, el me hizo daño, yo no soy un juguete.

- ¡AHHHH!- grité iracunda, corriendo hacia el, nada podía detenerme, iba a acabar con el, mientras siguiese vivo sabía que Ivs corría peligro.

El combate físico nunca fue su fuerte, por lo que yo tenía ventaja, me moví ágilmente, salté de su frente a su espalda y le atesté un martillazo en la nuca, se agachó justo a tiempo para no recibir el impacto en su totalidad, me hizo la zancadilla y caí al suelo, rodé para levantarme, el intentó pisarme, pero fuí rápida, no tenía el martillo en mi mano, así que me serví de mis puños, esquivé todos sus golpes mientras el recibía algunos míos, intentaba evadirse de los impactos, yo ya me estaba preparando, un buen Joker es el crupier de su partida y lleva un as bajo la manga, podría ser su placa eléctrica, aunque es improbable, conozco todos sus secretos.

El sacó un cuchillo, dio varias puñaladas cerca de mi y de repente algo paró su mano, una planta, Hiedra había entrado en acción. Aproveché esa distracción para levantarme y recuperar mi martillo, Hiedra lo había conseguido, el Joker estaba inmovilizado, y yo podía propinarle el golpe perfecto, me dispuse a hacerlo, levanté el martillo y lo bajé fuertemente.

"Siempre será tu Puddin y tu amorcito" dijo una de mis voces, esa que llevaba tanto tiempo dormida, esa intervención me paró, no me lo esperaba, había hablado con hiedra tantas veces de esto, no era posible que me volviese a ocurrir, esta vez no, cuando todo volvía a su sitio, cuando menos lo necesitaba.

En lugar de dar el golpe que esperaba solo le dí un toque seco, que lo dejó inconsciente.

En cuanto eso ocurrió Hiedra lo soltó y me cogió del brazo. Empezaron a sonar sirenas policiales, era el momento de escapar, esta vez no teníamos nada que ver con el espectáculo, pero por nuestro largo historial de travesuras podíamos acabar también entre rejas, por tanto huimos.

Volvimos en mi moto directas al apartamento, pero condujo Hiedra, yo aún seguía impactada por el encuentro y me sentía confusa, me encontraba en shock. Cuando llegamos a casa corrí al baño y me quedé allí, con el seguro echado, no era capaz de articular palabra, ni de moverme, permanecí sentada en una esquina horas.

- Harl, cielo, abre, por favor, quiero ver como te encuentras, no me hagas esto, Harley, déjame entrar- repetía Hiedra una y otra vez, pero yo era incapaz de reaccionar, esto fue un golpe muy duro para mi.

- Si no abres voy a entrar a rescatarte - justo después de decir eso oí un golpe seco. Hiedra había tirado la puerta pateándola.

Se acercó a mi poco a poco mientras que yo le huía acercándome a la pared.

- Harl, por favor, quieta, no voy a hacerte daño, yo no soy el, deja que me acerque

Atemorizada aún accedí a que ella se acercase y me cogió en brazos, me llevó al sofá y se quedó allí abrazándome y acariciándome el pelo dulcemente.

- Ya está cielo, calma, estoy aquí, nadie va a herirte mientras... - sus palabras se cortaron - Harley, estás sangrando, mierda, debí haber intervenido antes, ese cabrón te ha dado con el cuchillo. ¡JODER!- tras ese grito me asusté un poco y comencé a temblar- No, Harl, tranquila, voy a coger un poco de mi planta de curación y estarás bien en nada, tranquila.

Ivs me dejó allí un momento y volvió con su maletín de plantas, me echó un líquido en la herida y me la vendó, después volvió a acomodarse conmigo en el sofá.

Lentamente me fui calmando, lo malo ya había pasado, sabía que volvería, pero al menos no en este momento. Aún así no me gustaba ver esa preocupación en la cara de mi dulce Ivs, se le veía frustrada y enfadada a la vez. Ese maldito payaso iba a pagar los daños uno por uno.